Un blog desde la diáspora y para la diáspora

lunes, 25 de marzo de 2013

Egaña | Mi Patria

Recomendamos altamente la lectura de este texto de la autoría de Iñaki Egaña:

Mi patria

Iñaki Egaña

Mañana es Aberri Eguna, el día de la patria vasca. Salgo a la calle, recibo correos electrónicos, leo la prensa y enchufo la televisión. Hay un mensaje de fondo. Me susurran al oído que nadie tiene patria, que todos somos ciudadanos del mundo, polvo de estrellas de una galaxia identificada con números y letras. La patria parece algo lejano en el tiempo, propio de tradicionalistas. Un espacio pasado de moda, en una partida sobre la globalización que se juega entre redes y plazas anónimas.

Es cierto que hay algo en ese mensaje que inquieta. En nombre de la patria se han agregado escalones a la injusticia, se han quemado pueblos honrados, se han abierto ventanas al fanatismo religioso, se han cometido tantas tropelías que atisbo a intuir los recelos que la palabra genera. La patria autorizaba la muerte, la muerte por la patria justificaba los crímenes. "Todo por la patria" dice el rótulo de un cuerpo militar que su sola cita nos produce escalofríos.

"A aquellos de nosotros que fuimos troquelados con el miedo como una línea que cruza nuestra frente, aprendiendo a temer con la leche de nuestra madre", escribió la poeta negra norteamericana Audre Lorde. Gracias a una generación que nos precedió, una generación irrepetible, surgimos en la esperanza. No se suponía que todos nosotros pudiéramos sobrevivir. Y sobrevivimos. Por ellos que la impulsaron frente a los que la borraban del mapa europeo.

La patria existe. Percibo, aunque no lo reconozcan, que todos hacen gala de su patria, de su guarida natural en la que reposar, en la que sentirse alguien, en el sentido más literario y menos químico de la expresión. Como si fuera el regazo de la madre, el lugar en el que envejecer y morir, como versaba Pierre Loti, “los países lejanos son buenos para los días de juventud, pero es preciso volver a Etchezar”.

Lo siento en los pasatiempos, en la estirpe del sudor, en las frases que juntas acondicionan el idioma, en las gotas de lluvia que se adhieren al calzado y en la sequedad que se va forjando en la piel de cada uno de nuestros semblantes. En las conversaciones de taberna, en los aeropuertos, en los titulares de los medios y en las angustias que cada día arroja, en lenguaje binario, sobre nuestra mesa.

Lo percibo, en la mesura del párrafo anterior, en las fiestas del solsticio, en la reiteración de las consonantes del euskara, entre el hierro colado de la forja, en los humedales que albergan a la vida, en la expresión de los ancianos. En el trajín del bar junto al estanco a la vuelta de la esquina, en el cierre editorial de nuestros diarios perseguidos, en la aprensión a las cartas certificadas.

No sugiere, sin embargo, que estas y otras consideraciones familiares alcancen el grado épico que esperan nuestros portavoces para elevarlo a la categoría de imprescindible. No me gusta la épica. Hay un cosmos imperceptible, que también me susurra al oído, sin la estridencia galáctica, que me hace sentirme protagonista de ese relato perpetuo, de esa historia compartida.

Un rumor coral incesante que surge de los pupitres sin tinteros, de las oficinas en minúscula, de las celdas más inmundas, de los garajes destartalados, de los caminos más hendidos. De gaztetxes, sedes sin rótulo, sociedades cubiertas de grasa, apartamentos con derecho a cocina, parques de hierba abandonada, casas de cultura sin letras, libros sin epílogo.

Aún así del rumor, algunos se avergüenzan de ella, de la patria, como si fuera un anacronismo. En mis viajes, bien es cierto que cada vez más escasos, percibo, a pesar, otra naturaleza distante de la vergonzante, esa atracción por la vieja morada, esa canción alegre que se desliza bajo sones familiares. A lo largo del planeta. Glosas de nostalgia sin duda, pero también de cotidianeidad, apenas relatadas por sentimientos cada vez más cohibidos. Prefiero ser extranjero en otras patrias a serlo en la mía, exclamaba Martí.

He sabido, con el tiempo, que el territorio es accidental. Que la belleza y la añoranza no tienen relación con los acantilados que resbalan hacia el océano, los bosques que despliegan sus hojas hacia el amanecer, o los ríos que inventan orillas y acumulan ciudades. De unos y otros almaceno esquinas, coloreo cuartillas pero siempre encuentro un recodo más atractivo que el anterior. Es, si me permiten, un trozo muy menudo de mi patria.

Percibo, asimismo, que mi patria es diferente a la de mis compañeros. Que hay miles de patrias, millones a veces, sobre un mismo tablado. Que la mía no es ni más ni menos que la del vecino. Que el verde de mis prados, en ocasiones, es menos intenso que otros, que el azul de mi cielo no tiene la tonalidad del sur, que el rojo cercano es más pálido que el que manifiestan en la distancia otros actores de la subsistencia.

Pero distingo, entre las intrusiones y entre los escenarios multicolor, un detalle que la hace particular. No es una particularidad minúscula, ni siquiera sumida en la indiferencia. Es un detalle gigantesco, de tal envergadura que su referencia me emociona. La patria humana. Nada que ver con la literaria, con la de ríos y montes, barrios y quebradas, castillos y terrazas.

Es mi patria.

La que alcanzaron mis padres. La que desbrozo a mis hijos.

Una patria repleta de tantos nombres que apenas alcanzo a recordarlos. Que inundo cada día en los recuerdos del futuro, en las cuentas del presente, como parte inseparable de esa forma que tomamos al nacer. Esa patria a la que un gran amigo llamado Mario Salegi, paradigma del exilio eterno de los vascos, llamaba tribu. Como si concluyéramos de abandonar Santimamiñe para enroscarnos, unos pasos adelante, en el parque tecnológico de Zamudio.

Una tribu, partida pero también completa. "Somos cinco mil aquí, en esta pequeña parte de la ciudad. ¿Cuántos somos en total en todo el país", cantaba Víctor Jara en su última morada, en aquel estadio maldito. Una patria hecha a golpe de martillo, de bolígrafo, de remo, de azada, de compás y también de guitarras entre candilejas.

Esa patria humana es la que me empuja, la que me dicta cada día los recados para la vida. La que me acierta a confiar en los míos que, a ciegas, se han sentado en frente un día cualquiera, al final de la Korrika en Baiona, con las comparsas en el Casco Viejo bilbaíno, con los presos recién liberados en Sanfermines o con los acampados contra el monstruo de gran velocidad en Zaldibia.

Un teatro repleto de movimiento. De mujeres defendiendo su objetivo histórico, de jóvenes abriéndose paso entre la intransigencia, de trabajadores de la justicia, de compositores de sueños, de amigos de esos placeres que parecen inoportunos, de solidarios. Sobre todo de solidarios. Que matizan la existencia en la igualdad. Y que denuncian, precisamente, a los publicistas de la intolerancia.

Ese ámbito, corpulento y diminuto a la vez, que me explica en su conjunto esas leyes que parecen inexplicables, esas normas de la naturaleza que nos muestran el universo en su integridad. Hombres y mujeres que luchan sin saber cómo salvar al mundo, en esa pregunta eterna que se hacía Leonard Peltier, condenado a muerte en otra parte de nuestro planeta, pero más cercano que Mario Fernández, el banquero desahuciador.

Una patria del estilo de la que bosquejaba Arturo Campión, cuando ni siquiera nuestros abuelos habían nacido: "Aquí estamos cumpliendo la misión tradicional que tanto en la historia antigua como en la moderna y aún contemporánea, se expresa con el verbo 'resistir'. Aquí estamos escribiendo un capítulo nuevo de esa historia".

Esa es mi patria. La de ellas. Y ellos. Resistiendo. En casa, apoyándome en la universalidad de nuestra utopía. Soñando que sueño y evocando una y otra vez a los míos con esa palabra pegada a nuestra existencia. Porque resistir, en los tiempos que corren y como dice la canción, es ganar.






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Cronopiando | La Llucia y la Semana Santa

Koldo Campos nos deleita con este a la vez climático y sacrílego texto:

La lluvia y la Semana Santa

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

“Este pueblo miserable -decía Valle-Inclán por boca de Max Estrella, uno de sus más entrañables personajes- transforma todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras. Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere… España, en su concepción religiosa, es una tribu del centro de África”.

Todos los años, la Semana Santa pone de manifiesto hasta qué punto Valle-Inclán se mostraba generoso en sus juicios sobre la forma en que expresan su fe los españoles.

Y tan es así que este mismo artículo lo llevo escribiendo varios años sin, prácticamente, tener que corregirle nada. Este año también volveremos a ver por televisión las “indescriptibles muestras de dolor de un pueblo”, según confirmará ante las cámaras algún atribulado capirote, que no entiende las razones que pueda tener la meteorología para negar sus favores a la Macarena, a las Siete Palabras o al Jesús del Gran Poder. Muchas de las procesiones previstas serán suspendidas.

Ignoro porqué en vez de regalarle a la imagen de la virgen tantos mantones bordados, esculpidos en flor, como atesora en años de procesiones, a nadie se le ha ocurrido hasta el momento donarle un impermeable que evite que la lluvia afecte la pintura de los íconos a hombros y, lo que es peor, a la intemperie. Al fin y al cabo, la comitiva de nazarenos, manigueteros, pertigueros, acólitos, fariseos, palmeros, portaestandartes, flagelados, crucificados, caballería, soldados romanos y pueblo de Belén en general, turistas incluidos, bien puede aceptar la lluvia como penitencia y empaparse una vez al año de meas culpas. Como consuelo, es fama que debajo de los pasos corre el aguardiente tanto como corre la cera por las calles, pero a falta de que alguien repare en el olvido y puedan las procesiones exhibir sus pasos cuando llueva, que a fin de cuentas también llovía en el Calvario, hora va siendo de que desistan de exponerse al ridículo invocando la divina gracia para una soleada Semana Santa tan espléndida como imposible. Los ruegos a Dios porque cese la lluvia y las procesiones salgan a la calle, reiterados ante las cámaras por un apesadumbrado centurión romano, una cofrade desolada y la propia Verónica rota en llanto, temo que Dios no va a atenderlos. Lo ha dicho la Meteorología, una suerte de ciencia que, según parece, cada vez sabe más del tema.

Tan acostumbrados como algunos están a encontrar en el buen tiempo pruebas de la voluntad divina, no entiendo porqué no se les ocurre considerar, también, como señal divina los aguaceros en estos días. Porque tantas húmedas circunstancias como han venido acompañando en los últimos años las procesiones, hasta podrían ser indicio de que Dios, finalmente, se ha cansado de que se tome su nombre en vano y apela al sabotaje del agua como forma de expresar su indignación. Esa divina lluvia podría sugerir que ya Dios no quiere penitentes descalzos ni envenenadas saetas, que no acepta que se suban los precios de las sillas y los palcos, ni la sobreventa de balcones y terrazas, o el llamado “Rito de los Caramelos” que promueven las hermandades en su página wep, que Dios ya está aburrido de tanta mojiganga y cofradía, de tanto capirote, de tanta hipocresía, de tanta vela en tan ajeno entierro, que Dios, simplemente, ya está harto de que sigan perpetuando la pasión de su hijo como turístico reclamo de vulgares mercaderes.

Esta Semana Santa va a llover. Lo ha dicho la Meteorología, o lo que es lo mismo… Dios.

Por eso llueve.






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Vive

Les compartimos este homenaje a una joven luchadora a la que la perfecta democracia española - hija de la inmaculada transición - había intentado meter en el cajón del olvido, el mismo ha sido publicado en La Haine:

Yolanda González vive...
Edu González y Iosu Ibargutxi
La historia de su asesino, Emilio Hellín Moro, resucitada gracias a un valiente periodista de “El País”, vuelve a dejar en evidencia no ya aquellos lazos existentes en los años 80, sino los que existen hoy, ahora mismo, tras treinta años, con todos los herederos del aparato franquista, que siguen «asesorando» en diversos estamentos del Estado.
Yolanda vive porque la Memoria Histórica, con mayúsculas, vive. Porque es una historia que no van a poder enterrar con nuevos relatos, ni academias olvidadizas y tergiversadoras de todos los años de dictadura sangrienta que el franquismo impuso en el Estado español.
Yolanda vive porque las reclamaciones de verdad y justicia viven. Y esas reclamaciones siguen vivas porque, aparte de tímidos intentos de reivindicar memoria, se han querido tapar todas las ignominias acontecidas desde 1936, sin que las reclamaciones de verdad y justicia hayan calado en las instituciones de poder, más allá de flagrantes casos, entre los que se encuentran algunos de «abusos policiales», que han tenido que ser finalmente reconocidos y reparados.
Yolanda vive porque los resultados de la llamada «transición» viven. La propia existencia de un fascista como Emilio Hellín y una muerte como la de Yolanda son fruto de aquella transición. Una transición protegida por una ley de punto final, la llamada Ley de Amnistía que blindó y aun blinda a todo el aparato judicial, policial, militar, eclesial católico, económico y administrativo del franquismo contra toda reclamación de responsabilidades por sus fechorías. Con esa ley individuos como Emilio Hellín quedaban salvados y, además, activados; Yolanda quedaba sentenciada. Y junto con Yolanda, quedaban sentenciados los más de 600 casos de asesinatos acaecidos solo entre 1975 y 1983 según documenta el libro “La Transición Sangrienta” (Mariano Sánchez Soler, Ediciones Península, 2010).
Aquella «transición» posibilitó que el asesino Hellín, aun cuando fuera condenado a 43 años de cárcel, pudiera obtener a los cinco años de prisión un permiso de salida que posibilitó su fuga a Paraguay en 1987. Devuelto en 1990 y encarcelado, salió en libertad en 1995. Aquella «transición» posibilitó que en lugar de aplicar estos mismos criterios de tratamiento penitenciario se aplique la llamada «doctrina Parot» a otros presos. Aquella «transición» posibilitó que en 1996 Emilio Hellín disfrazara su identidad gracias al Registro Civil de Madrid, aunque legalmente solo puede realizarse el cambio de nombre «si se demuestra una causa justa y no perjudica a terceras personas». La evidente connivencia del aparato del Estado quedaría más adelante ratificada con sus «colaboraciones» de estos últimos años en la Guardia Civil, Ertzaintza, Mossos, etc.
Pero Yolanda seguirá viva mientras exista un resquicio para reclamar justicia, verdad y reparación. Ese resquicio se acaba de abrir en Argentina con la querella abierta contra los crímenes del franquismo. Muchos de los responsables de aquellos cuarenta años de dictadura siguen protegiéndose con su «transición». Por eso, el mayor homenaje que podemos hacer a Yolanda es continuar con su lucha de 1980 hasta conseguir la no repetición de sistemas como aquel, erradicando cualquier vestigio de franquismo y fascismo. Esté donde esté y se proteja como se proteja.



Esperemos que esto no le traiga consecuencias al valiente periodista de "El País", buque insignia del Ministerio de Propaganda Borbónico Franquista.



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domingo, 24 de marzo de 2013

Casi Finaliza la Korrika 18


Un año más el pueblo vasco ha llenado plazas, calles, avenidas, caminos y carreteras de toda Euskal Herria para pasar el testigo, para decirle al mundo -con los corazones llenos de alegría- que como pueblo están comprometidos a continuar hablando el idioma que los identifica, la lengua milenaria que los unifica.

Esta nota compartida en Gara se publicó horas antes de la llegada a la meta:

El Paseo de la Concha ayer sí fue un marco incomparable, con cientos de pies sobre su asfalto, sonrientes y aún con fuerzas, como el primer día. Korrika entró a la capital guipuzcoana por Martutene y la abandonó por Altza. Hoy la alfombra roja la tienden en Baiona, donde concluirá a las 12.30 frente al Ayuntamiento. El kilómetro 2.587, el último, lo correrán miembros de la dirección de AEK y de Korrika junto a los autores del mensaje tan bien guardado.
Oihane Larretxea
Donostia era, sin tener en cuenta a Baiona, la única capital de Euskal Herria que faltaba por recibir la visita de Korrika. Nueve días viendo y escuchando los pormenores de esta edición, esperando a que llegara su turno. Tenía ganas de participar, ya le tocaba. Sobre la mesa estaban los ingredientes perfectos para participar en ella, como si los astros se hubiesen alineado: atardecer de un sábado de primavera, temperatura agradable y un horario que solo pilló a unos pocos trabajando.
Estuvo en la capital costera durante cuatro horas, y su llegada la realizó por Martutene. El barrio más alejado del centro fue el primero en sentir el tacto del testigo. Lo llevaron, entre otros, la ikastola Arantzazuko Ama, el comité de fiestas y miembros del sindicato de transportistas Hiru.
Después, Loiola y una pequeña parte del centro antes de llegar al Antiguo. Cierto es que no todo el mundo, a pesar de ser sábado, estaba ayer fuera de sus oficinas. Fue el caso de algunos redactores y trabajadores de Gara, que dejaron por unos minutos los ordenadores para recorrer la Avenida de Tolosa. Los nervios se fueron contagiando, miradas a los relojes e impaciencia hasta que finalmente se escuchan la música y los gritos. «Badator!». Y más sonrisas.
El tópico de «marco incomparable», a costa de abusar de él, pita ya los oídos de muchos, pero ayer ciertamente lo era. La marcha cada vez iba ganando más y más euskalakaris. El túnel que comunica El Antiguo con el Paseo de la Concha fue uno de los puntos más emocionantes, al menos de los más ruidosos, porque sus paredes devolvían el sonido de los gritos. «Donostia ere, euskararen alde!».
Una pancarta enorme pedía la desanexión de Igeldo de la ciudad, reclamando que fuera el municipio número 89. La siguiente reivindicación fue la repatriación de los presos políticos vascos de la mano de Herrira, que cogió el testigo en el ecuador del paseo.
Los siguientes minutos, en gran medida, fueron para los representantes políticos. Comenzaron las Juntas Generales de Gipuzkoa. Después el alcalde de la capital, Juan Karlos Izagirre. Muy sonriente, cogió el testigo con ganas: era la primera vez que lo hacía como primer edil, ya que resultó elegido para el cargo apenas un mes después de la anterior edición de Korrika. Estuvo acompañado del equipo de Gobierno, pero también de concejales de todas las formaciones con representación en el Ayuntamiento.
Después corrieron su propio kilómetro Markel Olano y Eneko Goia, del PNV; Denis Itxaso y Enrique Ramos, del PSE; la Diputación de Gipuzkoa, con el diputado general Martin Garitano a la cabeza, y EH Bildu.
Con la Parte Vieja ya a la vista, el espacio allí estaba muy reñido. A las 15.00 habían disputado en Anoeta un partido de rugby el Aviron Baiona y el Toulon, así que desde el mediodía las calles estaban abarrotadas. Después se le sumaron cientos de personas calzando zapatillas. Muchos miraban extrañados y algún turista, a pesar de no entender nada, se animó al grupo.
Donostiako Piratak no faltaron a la cita. Esperaban en la calle Mayor, con ambiente para dar y regalar, su turno. El testigo pasó después a la viuda e hijos de Txillardegi. Este fue, precisamente, uno de los momentos más emotivos de la vuelta por la capital. Edurne Brouard y Mertxe Mugika les obsequiaron con una réplica del testigo. Con familiares de otro célebre euskaltzale fallecido, Joxemi Zumalabe, se hizo otro tanto en Egia.
Pocas líneas más quedan para animar a la gente a que acuda hoy a Baiona. La edición pondrá punto y final a las 12.30, aunque la fiesta, seguro, continuará durante horas. Ya habrá tiempo para descansar.



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sábado, 23 de marzo de 2013

Sinergias de la Conferencia de Donostia

Desde Gara traemos a ustedes una semblanza de lo ocurrido en Donostia en las últimas horas dentro del marco del proceso de paz:


Su objetivo no era más que recoger aportaciones, pero la conferencia de Donostia ha concluido con éxito y logra algunos resultados extras. Numerosos alcaldes vascos han seguido las sesiones. La intervención del de Irun, José Antonio Santano (PSE), ha sido muy saludada. También las de Belfast e Idaho; David Bieter plantea una colaboración por los derechos vascos.

Ramón Sola

«Hemos aprendido mucho y esto será valioso para el futuro». Es el augurio del alcalde de Donostia, Juan Karlos Izagirre, a la conclusión de la conferencia internacional que ha reunido a alcaldes de todo el mundo implicados en solucionar conflictos y lograr la paz. La cita partía sin más expectativa que recopilar aportaciones, pero ha dejado un buen sabor de boca a todos los participantes, unánimes en saludar la idea y el desarrollo. Ha servido para estrechar lazos y también para ofrecer ideas a decenas de alcaldes vascos que han seguido las intervenciones.

La mayoría pertenecen a Bildu, pero una de las intervenciones que más poso ha dejado es la de un regidor del PSE. Las palabras de José Antonio Santano, de Irun, fueron muy valoradas dentro de la conferencia por su carácter constructivo (Izagirre destacó en su balance final el valor de esa mesa redonda entre alcaldes de Bildu, PSE y PNV). De paso, esta sesión del jueves por la tarde ha confirmado que la conferencia tenía una potencialidad práctica de acercar posiciones y no suponía mera «propaganda», como afirmaban algunos de sus detractores.

Tampoco la presión de organizaciones de víctimas ha perjudicado a las sesiones. No se han producido descuelgues. Al contrario, esta cuestión ha sido reconocida por todos como una clave que debe afrontarse para avanzar. Ajeno a todo ello, el anterior alcalde de Donostia Odón Elorza (PSE) seguía sosteniendo que la iniciativa no ha servido, porque que las víctimas no han sido tenidas en cuenta y porque no se ha emplazado a ETA.

Bieter: «La autodeterminación es básica y estamos de vuestro bando»

La intervención del alcalde de Boise (Idaho), David Bieter, era muy esperada y no tuvo desperdicio, ni en el fondo ni en las formas. Pese a haber nacido y vivido siempre al otro lado del Atlántico, retiene un euskara netamente vizcaino transmitido desde su abuelo, natural de Larrabetzu. Antes que nada, se declaró emocionado de estar en Donostia, y más aún tras el reciente fallecimiento de «mi otro abuelo, Pete Cenarrusa».

Comenzó con una anécdota: «Yo conocí el miedo por primera vez en Oñati, en 1974. Yo tenía 14 años. A mi padre le apuntaron con una metralleta unos guardias civiles que salieron de detrás de unos arbustos, cuando veníamos de un baile. Allí decidí que si podía hacer algo por la causa vasca, lo haría».

Pasaron 25 años hasta que entró en política, y poco después Cenarrusa lanzaba su famosa ofensiva de la declaración de Idaho por los derechos de Euskal Herria. Guarda en la memoria una comida con el representante del PP en Estados Unidos, Javier Rupérez: «No fue una buena idea -reconoció de modo sarcástico-. Rupérez nos dijo que aquí no había un problema político, que era solo policial, y yo me quedé muy sorprendido, no lo podía creer». Los mandatarios de Idaho siguieron adelante, también tras la masacre del 11-S, que afirma que les estimuló aún más. Aprobaron en 2002 un texto que fue un aldabonazo. De nuevo con ironía, concluyó que «hay que dar las gracias a Rupérez; seguimos adelante por sus comentarios, y al final lo que podía haber pasado desapercibido tuvo mucho eco mediático».

Una década después, con Cenarrusa muy presente y agradecido de corazón a Izagirre, Bieter dejó este mensaje final: «El derecho de autodeterminación es básico y debe ser respetado. Estamos de vuestro bando y haremos todo lo posible».






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jueves, 21 de marzo de 2013

El Oportunista Eguiguren

Por correo electrónico nos han hecho llegar este esclarecedor texto:

Eguiguren

Lo de Eguiguren ahora me hace  recordar un chiste gráfico cuyo autor era Caloi, creo. Lo publicó en 1973, a la  caída de la dictadura de Onganía-Levingston-Lanusse, mientras el pueblo tomaba  las calles. En una sala enorme y lujosa, un millonario estaba tomando un whisky  mientras su mayordomo Perkins limpiaba algunas cosas. Por el ventanal se ven  pasar camiones cargados de gente que gritan contra la oligarquía, contra los  millonarios. Entonces, el ricachón le dice a su mayordomo: "Pero venga Perkins,  no trabaje tanto, hombre, sírvase un whiskicito."

Lo de Eguiguren llega  tarde, ahora es puro oportunismo. En el momento de la decadencia de los dos grandes partidos, desnudados por la crisis y aplastados por la corrupción y el  rechazo de la gente ya no vale. Que se meta en el culo su "simpática" frase. Los  vascos no necesitan de un hipócrita del PSOE para luchar contra la represión española. No se trata sólo de la doctrina Parot sino de todo el andamiaje  represivo que Eguiguren sostuvo durante décadas.

Quienes le ven algo  bueno a esta frase de Eguiguren me recuerdan a otro chiste gráfico con el que los peronistas armados de la "Tendencia" se burlaban de los Montoneros en 1973.  Estaban los jefes de cada grupo enterrados hasta la cabeza en el suelo, mientras Perón los meaba. El jefe de los Montoneros le decía al jefe de la Tendencia:  "Viste, negro, Perón no nos cagó.".






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Atletismo y Discriminación

Madrid ha llevado la persecución de todo lo vasco al campo del atletismo, ámbito en donde hay quienes desvergonzadamente no ven ningún impedimento ético en hacer caso a las directrices discriminatorias de un estado genocida empeñado en aniquilar la identidad de un pueblo europeo.

Aquí lo que ha publicado El Economista:


Cuatro participantes en los Campeonatos de Europa de atletismo de veteranos, que se disputan desde el martes en San Sebastián, han sido descalificados por competir en las pruebas de 60 metros con la indumentaria de la selección vasca.

Uno de los atletas corrió el martes, mientras que los otros tres lo han hecho esta tarde. Uno de estos últimos ha quedado segundo en su serie por lo que, si su registro hubiera sido validado, se habría clasificado para la disputa de las semifinales.

Según han dicho fuentes de la organización, técnicamente no se puede hablar de "descalificaciones" de estos deportistas, sino que se trataría de "no participaciones", porque sus marcas no van a aparecer en las hojas de resultados dado que "sabían con antelación que las normas del campeonato no les permitían" competir con esa indumentaria y ellos "han asumido" que "aun así querían formar parte de la prueba".

Estas fuentes han insistido en que los deportistas conocían la reglamentación porque "en las cámaras de llamada se les ha comunicado" y "porque la normativa es internacional europea" y "la sabe todo el mundo, es pública y está colgada en las páginas web".

"Aun así -han añadido-, se les ha dejado que formen parte de la prueba porque han pagado su inscripción, pero se les ha advertido de que, al no cumplir la normativa, no iban a aparecer en la hoja de resultados".

La defensa de los vascos

Estas fuentes han insistido en el hecho de que "no se puede echar de ningún sitio a nadie que ha pagado una inscripción" y han recalcado que estas personas "están advertidas de que sus resultados, una vez termina la prueba, no aparecerán en la hoja" oficial porque "esa camiseta no es una camiseta con la cual se puede competir en este Campeonato".

"Ellos asumen eso, no es que se les descalifique. Descalificar es porque pisan la línea, porque empujan, etc. Ellos lo asumen y toman parte porque quieren reivindicar algo", han concretado las fuentes, que han aclarado además que no habrá "ningún tipo de sanción" para estos atletas.

El pasado viernes la plataforma a favor de las selecciones deportivas vascas Esait pidió a la Diputación de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián que hicieran "todo lo que esté en sus manos" para que los atletas vascos pudieran participar en este Campeonato "con la camiseta de Euskal Herria".






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miércoles, 20 de marzo de 2013

La «Chapuza Jurídica» de Eguiguren

Sin mayores preámbulos traemos a ustedes esto publicado por Naiz:


El presidente del PSE, Jesús Eguiguren, considera que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazará mañana la sentencia 197/2006 que alarga la estancia en prisión porque es «una chapuza jurídica». Ha defendido además que Arnaldo Otegi debería estar en libertad y que mantenerlo preso es «un escándalo» y «hace daño a España».

Jesús Eguiguren fue entrevistado ayer en el programa ‘De Boca en Boca’ de ETB2, tras la emisión del documental ‘Memorias de un conspirador’ en el que es protagonista.

El presidente del PSE ha abordado la política penitenciaria, la doctrina 197/2006, la situación de Arnaldo Otegi y el proceso abierto tras el cese definitivo de la actividad armada de ETA, entre otros temas.

Sobre la vista que tendrá lugar este miércoles en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Egiguren ha opinado que la Gran Sala rechazará la conocida como ‘doctrina Parot’, ya que es «una chapuza jurídica».

Respecto a Arnaldo Otegi, considera que es «un escándalo» que siga en prisión, tanto desde el punto de vista jurídico como político. «Según la jurisprudencia, una vez cumplida la mitad de la condena puede salir fuera; ya ha pedido eso pero el Tribunal Constitucional no lo ha tramitado, eso no es cumplir la ley. Se está haciendo mal y daño a España teniendo a esos líderes en la cárcel», ha indicado.

Para Eguiguren, al Estado español «la paz le pilló con el pie cambiado. Muchos parece que se sentían defraudados totalmente de que venía la paz, no entendieron lo que pasó, se sintieron perdedores, creyeron que ganó ETA porque Bildu sacó unos cuantos votos más. Creo que no se ha digerido todo esto», ha señalado, para insistir en que «es un escándalo que Otegi esté en la cárcel» y preguntar lo siguiente: «¿Usted imagina que Suárez hubiera metido en la cárcel a Carrillo? Legalmente tenía obligación de meterlo y no lo metió porque era un hombre que venía a hacer la democracia en España. Si a Felipe González lo hubieran metido en la cárcel igual ahora nosotros estaríamos defendiendo una revolución armada y la autodeterminación».

El dirigente del PSE cree que mantener prisioneros a los líderes de un partido es «una estrategia para que esa formación política no contribuya al bien del país».

Sobre el proceso abierto tras el cese de la actividad armada de ETA, opina que «no queda mucho para negociar ya, lo único que queda es resolver los temas que han quedado pendientes de un conflicto que ha sido cruel y largo». A su entender, «negociar no se puede negociar ya, se trata de que a los presos les den una salida, las armas...».

Además, queda la «cuestión simbólica de que ETA diga que se acabó y ‘me disuelvo’, luego no se disuelven pero por lo menos que lo digan».

Para Eguiguren, el Gobierno español, «si fuera inteligente, debería buscar que eso se produjera cuanto antes, porque con esas cosas no se puede jugar». Considera que «en un país razonable todos tendrían que mover ficha» y ETA, «lógicamente, tiene la mayor responsabilidad».






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martes, 19 de marzo de 2013

18.Korrika en Leipzig

Euskal Kultura está llevando a cabo el seguimiento de 18.Korrika alrededor del mundo y hoy nos trae esto desde Alemania:


El Instituto Vasco Etxepare ha creado este año un lectorado de Lengua y Cultura Vasca en la ciudad alemana de Leipzig y durante el primer semestre más de 40 alumnos han participado en sus clases. La semana pasada esos estudiantes se sumaron a Korrika 18, la carrera popular en favor del euskera, con un recorrido festivo por el campus de la universidad. La reivindicación llegó hasta la Feria del Libro de Leipzig, conocida por su sección de Anime y Manga y el desfile de 'otakus' disfrazados de sus personajes. Muchos de ellos mostraron su apoyo a Korrika, animados por un Harry Potter euskaldun.

El lectorado de Lengua y Cultura Vasca de la Universität Leipzig ha comenzado con fuerza, bajo la dirección del profesor Unai Lauzirika. En este primer semestre han participado en las clases cerca de medio centenar de alumnos, que además de aprender euskera han profundizado en diversos aspectos de la cultura vasca, especialmente en historia y antropología. "De cara al verano se ofrecerán más asignaturas (música vasca, cine...) y ya estamos preparando varias actividades", ha explicado Lauzirika a EuskalKultura.com.

Dentro de ese esfuerzo por profundizar en la cultura vasca, la semana pasada los alumnos aprendieron sobre Korrika y organizaron un acto especial para sumarse a la decimoctava edición de esta carrera popular en favor del euskera. Un nutrido grupo de alumnos recorrió el campus de la universidad, portando los típicos petos de Korrika y la pancarta de esta edición. El recorrido llegó hasta el edificio de la Ópera de la ciudad.

Sin embargo, los actos en favor de Korrika no acabaron aquí, y nos han dejado las que serán, sin duda, algunas de las imágenes más curiosas de esta edición. Korrika estuvo presente en la Feria del Libro de Leipzig, que se celebró del 14 al 17 de marzo y es una de las más importantes de Alemania, después de la de Fráncfort.  La feria de Leipzig es conocida por su sección "Anime-Manga Fans", un punto de encuentro al que acuden cada edición cientos de aficionados a los comics y dibujos animados japoneses.

Entre estos aficionados estaba uno de los alumnos del lectorado, un estudiante de euskera que se disfrazó de Harry Potter y posó con todos sus amigos junto a la pancarta de Korrika. Otros muchos otakus --fans del manga que se disfrazan de sus personajes favoritos-- se animaron también, y la carrera euskaltzale se ganó algunos de sus colaboradores más curiosos.





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Zibechi | Un Papa en el Patio Trasero

Gara nos presenta una radiografía muy particular acerca de esa institución europea que tanto ha dañado a la humanidad durante siglos.

Lean por favor:

Un papa en el patio trasero

El autor, habitual colaborador de GARA, hace un repaso de los antecedentes en cuanto a las relaciones de antecesores de Francisco como Pío XII y Juan Pablo II en asuntos terrenales -en el peor sentido del término- para advertir del alcance geopolítico de la elección del cardenal argentino Jorge Bergoglio como nuevo Papa. Una elección en plena «afirmación de Sudamérica como un polo de poder en un mundo cada vez más caótico».

Raúl Zibechi | Periodista uruguayo

La jerarquía del Vaticano posó sus ojos en América del Sur, la región donde combatió a muerte (textualmente) a los teólogos de liberación. Alineada con los poderosos, lo que no le impide hacer guiños populistas hacia los pobres, está a punto de tomar posición ante la integración regional y los gobiernos progresistas.

«Lo peor que podría pasarle a Sudamérica sería la elección de un papa de aquí», escribía el periodista Martin Granovsky horas antes de que los cardenales ungieran a Jorge Bergoglio para ocupar el sillón de Pedro. En la medida que los progresistas han sido barridos de las jerarquías eclesiales, si el nuevo pontífice fuera sudamericano, especulaba el periodista, no sería «un estímulo para los cambios que se producen en los dos grandes países de Sudamérica desde 2003» («Página 12», 13 de marzo de 2013).

Pocas cosas hay más terrenales que el gobierno de la iglesia católica. Muchas páginas se han escrito sobre las estrechas relaciones del Vaticano con el fascismo y el nazismo, con el régimen de Francisco Franco, sobre sus millonarias inversiones en negocios turbios, por no decir mafiosos, de la ligazón de algunos de sus más encumbrados jerarcas con la Logia P-2, y del cogobierno de facto que ejercieron con la última dictadura militar argentina.

Existe una geopolítica vaticana que no ha sido enunciada, que no cuenta con encíclicas que la avalen, pero que se puede rastrear por su actuación en algunos momentos decisivos de la historia. En se sentido, existen datos suficientes que confirman la intervención vaticana en la misma dirección que lo hacían los poderosos del mundo. La elección de Bergoglio tiene un tufillo de intervención en los asuntos mundanos de los sudamericanos, a favor de que el patio trasero continúe en la esfera de influencia de Washington y apostando contra la integración regional.

Antecedentes no faltan: en la década de 1950 la actitud del Vaticano hacia el régimen de Franco coincidió, con notable exactitud, con la apertura de Washington hacia el dictador; en la década de 1980, los intereses de la superpotencia en una Centroamérica sacudida por guerras internas fueron acompañados y acompasados por la diplomacia vaticana, con notable sincronía.

Pio XII, el anticomunista

Es ya un lugar común recordar la profesión de fe democrática del Vaticano cuando agonizaba el régimen fascista de Benito Mussolini, al que Pío XI había dado su bendición (animando a los católicos italianos a votarlo en 1929) al señalar que fue «un hombre enviado a nosotros por la Providencia».

Su sucesor, Pío XII, el papa de la guerra fría, profundizó el anticomunismo y defendió la excomunión de los católicos que votaran por los comunistas. Lo más notable de ese período es el profundo viraje del Vaticano hacia la potencia hegemónica que nació con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Viraje y convergencia que tienen en el año 1953 un nudo más que simbólico.

El triunfo de Franco en la guerra civil española, con el apoyo de las fuerzas armadas de Mussolini y de Adolfo Hitler, provocó un agudo aislamiento de España luego de la derrota del Eje en 1945.

La posguerra española fue particularmente penosa para su población ya que ese aislamiento la dejó fuera del Plan Marshall con el que Estados Unidos lubricó, con miles de millones de dólares, la recuperación de la devastada Europa.

Pero la península ibérica es un espacio geopolítico decisivo para el control del Mediterráneo y del norte de África, ya que el Estrecho de Gibraltar es la puerta de entrada a dos continentes.

El desmoronamiento de las potencias coloniales en Asia y África, que detonó la guerra de Argelia desde 1954, sumada a la tradicional independencia de Francia que bajo la influencia de Charles de Gaulle tomó distancias de a política militar de Estados Unidos, llevó a Washington a buscar un acercamiento con la dictadura de Franco.

En 1953 se firmaron convenios hispano-estadounideses que diseñaron una alianza militar que se plasmó en la instalación de tres bases militares en Rota, Morón y Torrejón de Ardoz. En 1955 España ingresó en la Naciones Unidas y en 1959 el presidente Dwight Eisenhower visitó a Franco para afianzar las relaciones. A cambio, España recibió ayuda económica y el apoyo para salir de su aislamiento internacional.

El mismo año, 1953, el Vaticano puso su granito de arena para ayudar al régimen a superar su aislamiento. Pío XII firmó un concordato con Franco que daba base jurídica al llamado nacional-catolicismo, la ideología del régimen peninsular que de hecho lo legitimaba ante los católicos del mundo. Esta convergencia de acciones entre la máxima autoridad católica y el nuevo hegemón global habría de ser moneda corriente en los años siguientes, de modo muy particular en América Latina.

Juan Pablo II, la guerra contra el sandinismo

En 1983 Juan Pablo II realizó una gira por Centroamérica, cuando en la región arreciaban guerras de alta intensidad entre regímenes dictatoriales aliados de Washington y fuerzas sociales y políticas de izquierda.

En Guatemala el régimen de Efraín Ríos Montt perpetró esos mismos años un gigantesco genocidio contra la población indígena y en El Salvador los escuadrones de la muerte de la ultraderecha asesinaban opositores, entre ellos al arzobispo de San Salvador monseñor Óscar Arnulfo Romero.

En Nicaragua gobernaba el sandinismo desde el triunfo de la revolución en 1979, duramente acosada por los Estados Unidos que financiaban bandas terroristas, conocidas como la contra, para desestabilizar al gobierno. En Guatemala el papa se reunió con el dictador genocida que pocas horas antes de su llegada había mandado fusilar a cinco guatemaltecos y un hondureño. En El Salvador también se reunió con los gobernantes, aunque fue a rezar a la tumba de Romero. Sin embargo, sus palabras más duras no estuvieron dirigidas a los asesinos sino a los sacerdotes de la teología de la liberación. «No vale la pena dar la vida por una ideología, por un evangelio mutilado, por una opción partidista», dijo en clara alusión a algunos sacerdotes que se habían enrolado en la oposición.

En todas sus vistas, estuvo también en Honduras y Costa Rica, entre otros países, habló a favor de la paz. Menos en Nicaragua. El país estaba conmovido por la primera acción importante de la contra que asesinó a 17 jóvenes. Por el contrario, la imagen del papa Juan Pablo II reprochando a Ernesto Cardenal por ser ministro del gobierno sandinista, arrodillado frente a su santidad en señal de respeto, dio la vuelta al mundo y se ha inscrito en el imaginario de muchos cristianos latinoamericanos.

Ernesto Cardenal consideró que Juan Pablo II «lo que menos quería era una revolución apoyada masivamente por los cristianos como la nuestra, en un país cristiano, y por lo tanto una revolución muy popular. Y lo peor de todo para él era sin duda que fuera una revolución con sacerdotes».

La misa campal fue un desastre. El papa se permitió criticar al sandinismo abiertamente y los asistentes, se estima que había medio millón de personas, lo terminaron abucheando. «El pueblo le faltó el respeto al Papa, es verdad, pero es que antes el Papa le había faltado el respeto al pueblo», escribió luego Cardenal quien enfatizo que se negó a condenar los crímenes de la contra.

En Centroamérica volvieron a coincidir las estrategias del Pentágono y del Vaticano, punto por punto, lugar por lugar. Mención especial merece la convergencia de intereses contra el clero progresista y de izquierda. El Documento Santa Fe I, emitido en mayo de 1980 por un think tank ultraderechista dirigido a influenciar en la presidencia de Ronald Reagan, tiene entre sus principales propuestas atacar a la teología de la liberación. «La política exterior de Estados Unidos debe comenzar a enfrentar (y no simplemente a reaccionar con posterioridad) la teología de la liberación».

Geopolítica regional

La elección de un papa latinoamericano puede ser interpretada, desde un punto de vista geopolítico, como reflejo del ascenso de las potencias emergentes y de la consolidación del papel de la región sudamericana en el mundo. Sin embargo, el nuevo pontificado tiende a reforzar la política de los Estados Unidos en la región, parece destinado a colocar un palo en la rueda de la integración regional y aislar así a Brasil y a Venezuela.

Lo que está en juego en la región, lo que habrá de marcar su futuro, no es el destino de los curas pederastas, ni la permanente disminución de la cantidad de católicos, ni el matrimonio igualitario ni el aborto, sino la afirmación de Sudamérica como un polo de poder en un mundo cada vez más caótico. Eso pasa, inevitablemente, por una integración orientada por Brasil en base a dos alianzas estratégicas decisivas con Argentina y Venezuela.

El capital transnacional hizo su apuesta hace tiempo por la desestabilización de Argentina, objetivo compartido por la Casa Blanca. En este caso no se trata del petróleo como sucede con Venezuela, sino de una lectura correcta por parte del poder estadounidense de los objetivos trazados por Brasil para la integración regional. El punto neurálgico, como señala el diplomático Samuel Pinheiro Guimaraes en su libro «Desafíos brasileiros na era dos gigantes», es la alianza entre los dos principales países de la región, porque juntos tienen la capacidad de arrastrar al resto y de neutralizar las injerencias externas.

Ese punto lo ha comprendido el presidente José Mujica, quien ha hecho esfuerzos por alinear al Uruguay en la alianza que hoy encarna el Mercosur. También la entendió la derecha argentina que echó las campanas al vuelo y pronostica que el papel de Bergoglio en la región será similar al de Juan Pablo II en la caída del comunismo. «El impacto que tiene para un país que un conciudadano sea elegido sumo pontífice no requiere demostración. Basta recordar lo que significó la coronación de Karol Wojtyla para Polonia y, en general, para el socialismo real. Un tsunami», escribió en «La Nación» el columnista Carlos Pagni, un ultraderechista que fue acusado por la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA) de representar «una clara expresión antisemita asociable a la peor tradición del nazismo» a raíz de un artículo en el que aludía a la descendencia judía de un alto funcionario gubernamental.

El nuevo papa está en condiciones de darle a la derecha argentina la legitimidad popular e institucional que nunca tuvo, en un momento decisivo para la región, cuando la última apuesta de Washington para recuperar protagonismo, la Alianza del Pacífico, naufraga sin rumbo. Su pontificado no incidirá sólo en su país natal; aspira a influir en toda la región. Uno de los primeros viajes de Francisco será a Brasil en julio, pero puede convertirse en una gira regional. Será el momento de aquilatar la estrategia vaticana en este período de transición hegemónica.







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