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domingo, 11 de junio de 2023

Romper el Muro

Naiz le da seguimiento al caso Naparra con este artículo:


Otro golpe en el muro que mantiene oculto lo ocurrido con «Naparra» hace ya 43 años

Egiari Zor sigue en su campaña de reclamar la verdad sobre casos concretos de violencia estatal, y en este camino la estación más dramática es la de quienes fueron hechos desaparecer. Este domingo lo ha hecho ante el baserri familiar de «Naparra», víctima ocultada hace ya 43 años.

Ramón Sola

Cada 11 de junio el baserri Igarolabekoa de Lizartza es el fuego que mantiene vida la memoria de José Miguel Etxeberria Alvarez «Naparra». Sus padres Patxiku y Celes ya no están, pero la verdad sobre dónde y cómo acabaron con el militante vasco sigue faltando. Ya son 43 años desde 1980, y se le suma la impotencia añadida de intentos frustrados como la excavación en Labrit (Las Landas) en 2017.

Esta vez ha sido la fundación Egiari Zor quien ha contribuido a poner el foco sobre el caso, dentro de su campaña exigiendo que se aclaren de una vez estos crímenes de Estado, en el acto que anualmente han realizado sus allegados.

Un aurresku ha dado inicio al acto ante el monolito que recuerda a José Miguel, ante el baserri de la familia Etxeberria Alvarez, entre Lizartza y Gaztelu. «Ene begiek ez dute malko isuritzeko gogorik, denik eta bizitza bakarra bizi dutelako. Beti gogoan, maite zaituztegu», se puede leer ante un retrato del joven militante junto a su ama y su aita.

A la espera de la segunda

Su hermano Eneko Etxeberria ha explicado después el momento actual de la investigación, un tanto desesperante. Cinco años después, siguen a la espera de una nueva excavación de las autoridades francesas en el segundo lugar indicado por una fuente de las cloacas del Estado a la que se otorga cierta credibilidad. La primera no dio resultado y aumentó la desazón de sus allegados; entonces todavía vivía Celes Alvarez.

«Ya veis que seguimos sin poder romper ese muro, pero entre todos y con esfuerzo al final conseguiremos encontrar agujerearlo», ha aseverado Etxeberria, tras dar las gracias a quienes siguen en esta pelea.

Tras el sonido de la gaita y el ‘Eusko Gudariak’, el sencillo acto se ha cerrado con tres gritos: «Gora Euskadi askatuta», «Gora Naparra» y «Gora gu eta gutarrak». Un almuerzo animado con música ha prorrogado esta efeméride y renovado el compromiso con la búsqueda inacabada, con el esclarecimiento de una desaparición cuya ocultación cada vez resulta más incomprensible. La ONU tiene catalogado a José Miguel Etxeberria como víctima de desaparición forzada.

A Igarolabekoa se han acercado para solidarizarse con la familia otras víctimas de la guerra sucia, como Fermin Rodríguez, hermano de Germán Rodríguez (Sanfermines 1978) y Axun Lasa, hermana de Joxean Lasa, víctima de los GAL.

 

 

 

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jueves, 28 de octubre de 2021

Gau Beltza

En las hojas del calendario ya están casi encima Halloween, el Día de Muertos y el Día de Todos los Santos.

Sin embargo, en Euskal Herria, así como ha terminado por restituir a Olentzero frente a Santa Claus y los Reyes Magos, también se invita a revivir Gau Beltza y Arimen Gaua.

Lean este excelente reportaje del Diario Vasco:


Gau Beltza se extiende por Gipuzkoa frente a Halloween

Suzko Akerra, el txistu y las velas precederán al día de Todos los Santos, ante la llegada de las costumbres norteamericanas

Elisa Belauntzaran

Gau beltza o Arimen gaua. La noche negra o de las almas no es una invención norteamericana, hasta hace pocas décadas era habitual que la tarde-noche del 31 de octubre, la víspera del Día de Todos los Santos, los chavales asustaran a mujeres y niñas también en Gipuzkoa. Era una costumbre muy extendida en muchos pueblos hasta mediados del siglo XX. Sobre todo en las zonas rurales y en los caseríos se mantuvo la tradición de vaciar calabazas, patatas y remolachas para introducir velas la víspera del día de Todos los Santos. Ese día, las familias comían castañas y los niños salían a pedir. En muchos casos, los niños también iban pidiendo de casa en casa. Nada de 'trick or treat' y pocos caramelos, pero siempre caían algunos cutixis, tampoco eran mal botín.

Lo de vaciar las calabazas lo hacían durante todo el otoño, pero la costumbre se intensificaba durante los días de los muertos y las ánimas. Según cuentan era habitual que los chicos vaciaran calabazas a las que les solían hacer unos ojos y boca, colocaban en su interior una vela encendida.

Después, las situaban en lugares escogidos, rincones oscuros, y esperaban a que las mujeres que habían acudido al rezo del rosario en la iglesia salieran. El objetivo no era otro que asustarlas haciéndolas creer que se trataba de un ánima errante o de los ojos del mismo demonio. Creían que en estas fechas las almas de los difuntos regresaban a casa, y encontrarse con una de esas calabazas iluminadas en un camino a oscuras provocaba grandes sustos. Solo imaginarlo provocaba auténtico pavor a todas ellas y divertía a los traviesos jóvenes, que después se ganaban una buena reprimenda en sus casas, porque no estaba nada bien visto, pero...

Ahora, es más habitual que entre nuestros jóvenes se escuche más la palabra 'Halloween' (contracción del inglés All Hallows' Eve, la tarde de Todos los Santos) que Gau beltza o Arimen gaua a la hora de referirse a la noche de este domingo, pero son muchas las ikastolas y asociaciones que están recuperando las costumbres euskaldunes en torno a esta fecha. Aquí hacemos un repaso por algunas de las actividades programadas para estos días.

Urnieta | Cuentacuentos, 'Saria-ziria', castañada

Magale Salestarrak Ikastetxea hace un llamamiento al pueblo de Urnieta para que los vecinos se acerquen a la plaza San Juan disfrazados. El alumnado cobrará especial protagonismo esa noche. Para ello, además de llevar los trajes que eran habituales en esa noche en la localidad, realizarán cuentacuentos, el juego 'saria-ziria' para repartir caramelos así como una castañada, entre otras actividades.

Desde la ikastola quieren animar a la ciudadanía a disfrazarse, para lo cual, por supuesto, sería con prendas basadas en la vieja tradición vasca. «Lo haremos tal y como nos lo han contado las y los mayores que hacían en su época, es decir, como los disfraces que preparaban en los caseríos. ¿Cómo? Con viejos trapos de casa y la cabeza tapada con un saquito», explica Nerea Lizartza, profesora y organizadora.

Bergara | Talleres infantiles donde elaborar disfraces y calabazas

Los preparativos para la noche de ánimas 'Gau Beltza' del día 31, avanzan con la celebración a lo largo de toda la semana. Por la tarde se han realizado talleres en los soportales de la Casa Consistorial de Bergara. La formación trata sobre disfraces y vaciados de calabazas. El viernes 29, desde las 17.30 horas, y el sábado 30, desde las 11.00 horas, se podrán disfrutar de estos talleres. Para que el próximo 31 se tenga todo listo para disfrutar de una auténtica Gau Beltza.

Bergara | Los sustos, trucos y disfraces de Gau Beltza con música y teatro

La tradición de la noche de ánimas en víspera de la jornada dedicada a los difuntos adquiere en los últimos años, con el impulso del Halloween, el formato y denominación de Gau Beltza. Serán la música, el teatro de calle y las visitas guiadas las protagonistas de un programa de fin de semana que se pone en marcha este viernes.

Esta tarde a las 17.30 y el sábado a las 11.00 horas en los soportales de la Plaza desarrollarán talleres para niños y niñas donde confeccionar disfraces o vaciar calabazas, que después utilizarán para iluminar la noche con una vela en su interior. Tradición esta última que en el barrio de Ubera y otros puntos se recuerda que se mantuvo hasta las primeras décadas del pasado siglo.

El sábado a las 18.30 horas en la Plaza los dos coros infantiles de Musika Eskola presentan la canción 'Kalabera'. Un tema con camposantos y esqueletos muy apropiado para estas fechas. Las sesenta voces del centro y otros niños y niñas que se sumen disfrazados interpretarán la canción acompañados de trikitilaris. A la conclusión chocolatada preparada y repartida por la asociación de jubilados San Joxepe.

Poco después, a las 19.30 horas, se pone en marcha la representación teatral de calle 'Su danborrak' a cargo de la compañía Deabru Beltzak. Un espectáculo que mezcla música, pirotecnia y efectos especiales a lo largo del recorrido.

Arrasate | Visita guiada para conocer la celebración de 'Gaba baltza'

Las visitas serán el sábado 30 (10.00 en euskera y 11. 00 en castellano) con salida desde la plaza del ayuntamiento de Arrasate y 55 minutos de duración. Es necesario realizar la inscripción previamente llamando al teléfono 943 252 000 del BAZ o en la web www.arrasate.eus/ezagutu.





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domingo, 13 de diciembre de 2020

Las 25 de 'Naparra'

El estado español ha contado con una auténtica patente de corso por parte de la comunidad internacional en lo que respecta al terrorismo de estado desplegado en territorio vasco desde la subida al poder del españolismo en su vertiente franquista.

Uno de los casos más lacerantes para la sociedad vasca ha sido precisamente el de la desaparición forzada de Naparra.

De ello nos habla este texto publicado por Naiz y compartido en Facebook:


El vía crucis en busca de «Naparra»; 40 años en 25 estaciones

Ramon Sola

«El duelo por los fallecidos dura dos años, el de los desaparecidos no acaba nunca». Lo dice Eneko Etxeberria, pero la tenacidad de la familia, reconstruida en ‘Naparra kasu irekia’ de Jon Alonso, refleja otra cosa: la esperanza tampoco se ha apagado nunca.

Admite Jon Alonso que sus cuatro años de trabajo para este ‘Naparra kasu irekia’ (Elkar) son una minucia comparados con los 40 que lleva la familia Etxeberria Alvarez perseverando para saber qué hicieron con José Miguel. También asume el escritor que su labor no ha llegado a la verdad, nada lo ha hecho todavía. Pero en el camino Alonso sí reconstruye una auténtica odisea, un vía crucis por los espesos vericuetos de la guerra sucia, que este reportaje intenta resumir en 25 estaciones.

La huida, con la Constitución.

José Miguel Etxeberria Álvarez tiene que huir de casa un 3 de diciembre de 1978, tras una redada en Altsasu. Sucede a otra desencadenada en Gasteiz tras el ametrallamiento de la Guardia Civil que acaba con la vida de tres personas en Arrasate (dos de ellas miembros de su organización, los Comandos Autónomos Anticapitalistas). Es el Día de Nafarroa, y también son las vísperas del referéndum de la Constitución, apenas tres días después. Poco que festejar en Euskal Herria; nada en el domicilio de Patxi, un exremontista de Alegia que había hecho carrera en el Euskal Jai de Iruñea, y Celes, hija de una conocida familia republicana navarra.

Clandestinidad, tortura o exilio.

«Naparra» –«Bakunin» para otros– seguiría su militancia al otro lado del Bidasoa, donde sus padres pueden visitarle en ocasiones y hasta retratarse juntos en un fotomatón [‘Naparra kasu irekia’, cedida por la familia].

La investigación de Jon Alonso confirma la impresión de que Etxeberria no había tenido demasiada trayectoria todavía y que esta era eminentemente política, por lo que si hubiera sido detenido posiblemente no hubiera pasado más de unos meses preso. Pero José Miguel conocía qué supondría un arresto, se lo explicó así a las autoridades francesas de la OPFRA al rellenar el impreso de solicitud de asilo político en marzo de 1979: «Si volviera a España me torturarían». Allegados le ofrecen la posibilidad de ocultarse en Venezuela, pero Etxeberria, entonces apenas 21 años, la desestima.

La detención previa.

Entre la marcha de casa y la desaparición, el joven «autónomo» (que inicialmente había sondeado la militancia en ETA) es detenido por la Gendarmería en marzo de 1979 y se le comunica una orden de expulsión. Hasta entonces la familia hablaba con él por teléfono; tras el arresto, tres meses de silencio absoluto, escondido posiblemente en el norte francés o quizás en Akize (Landas), donde recuerda haberle visitado una vez Tito Eseberri, su novia [‘Naparra kasu irekia’, cedida por la familia]

11 de junio de 1980, 16.00.

A esa día y a esa hora es visto «Naparra» por última vez. Está con otra persona en el bar Consolation de Donibane Lohizune. La familia espera su llamada ese día o el siguiente, pero no se produce. Tres días después se enteran de que hay un José Miguel detenido en Baiona, pero el «alivio» da paso a la alarma: no se trata de Etxeberria sino de Arruageta.

La noticia de la desaparición aparece en prensa, los refugiados se activan junto a la familia y peinan la zona, pero hasta el día 18 no hallan su Simca 1100. Está en Ziburu, donde lo aparca habitualmente, en un lugar por el que ya han pasado días anteriores sin verlo. Patxi y Celes se retratan junto al vehículo; su cara denota el temor [‘Naparra kasu irekia’, cedida por la familia].

Ni una huella y un volante.

En el vehículo, unos vaqueros, un jersey, una toalla, un par de zapatos, un pico, una pala, un trozo de cuerda, unos papeles rotos... Eneko Etxeberria, más joven aún que José Miguel, recordará siempre lo que le dice su aita sobre la inspección policial: no se han molestado ni en buscar una huella. Llévense el coche y hagan lo que quieran con él, ahí queda todo. El volante lo guardará Patxi para siempre, como símbolo de la pérdida, de lo último que quizás tocaron las manos del hijo.

El Batallón Vasco Español llama.

Sus siglas son conocidas, viene atentando desde 1975. El 20 de junio, nueve días después, reivindica la acción en una llamada a ‘Deia’. Le siguen dos más a este diario y otras dos a ‘Egin’ de ahí a agosto. En un par se menciona que ha sido enterrado en Txantako (Biarritz). La confusión aumenta con cada una: la última afirma que tres gendarmes han sacado el cuerpo y se lo han llevado a Saint Vincent de Tyrosse (Landas). ¿Qué hay de realidad y qué de confusión inducida? Imposible saberlo. Lo que hay sin duda es sal sobre la herida abierta de la familia.

En Txantako.

Quien lo ha hecho no conoce la entereza de Patxi Etxeberria ni el nervio de Celes Álvarez, puestas a prueba por la pérdida de un hijo. El 8 de julio, mientras Iruñea está en Sanfermines, familia, amigos y hasta submarinistas de Bizkaia rastrean una amplia zona de Txantako, entre Donibane Lohizune y Azkaine. Será la primera de otras. Nada.

«Solomo», una pista falsa.

Para entonces el Estado ya ha sembrado la primera pista falsa. El Estado, sí, porque es la agencia oficial Efe la que difunde en un teletipo que a «Naparra» lo ha matado su propia organización, en represalia por quedarse con el dinero para una compra de armas junto a otro compañero, Juan Luis Arsuaga, «Solomo». Los Comandos Autónomos Anticapitalistas lo niegan tajantemente, pero por si acaso Patxiku Etxeberria va a buscar a «Solomo» en Hendaia y el militante confirma al padre que todo es una burda patraña. Etxeberria lo traslada a la Gendarmería y le insiste en que el BVE es la pista más sólida. Tras esta investigación 40 años después, también Jon Alonso se muestra convencido de ello.

ETA después.

Más difusa que esta primera pista es la hipótesis de la autoría de ETA, que sobrevuela en estos primeros años debido a sus notorias diferencias con los «autónomos». Aunque no hay dato alguno que lo sustente, el asunto se embarra con algunos comunicados y actitudes, lo que afecta especialmente al padre, según deja constancia en algunas notas manuscritas.

Mirado en perspectiva, quizás lo que dice el entonces compañero de miltancia de «Naparra» Kike Zurutuza sea lo más clarificador y contundente sobre la falsa autoría de ETA: «¿Alguien puede creer de buena fe que en ese caso los aparatos del Estado, con todas las detenciones y torturas que han hecho en estos 40 largos años, no hubieran detectado ningún rastro? ¿Y alguien puede imaginar que si hubieran tenido esa opción no la hubieran utilizado?»

«Si vuestro deseo era hacernos sufrir...»

En este vía crucis hay una auténtica plegaria, la «llamada dramática» de la familia al BVE desde ‘Egin’, el 15 de agosto de 1980. El dolor se vierte en negro sobre blanco al clamar al grupo ultra para que revele dónde está el cuerpo para «poder enterrarlo junto a los nuestros. Si vuestro deseo es el de hacernos sufrir hasta lo indecible, ya lo habéis conseguido». Estremece pensar que entonces hubieran pasado solo tres meses y ahora sean ya cuatro décadas.

Andoain, la angustia.

El 25 de agosto de aquel primer año aparece el cuerpo de un joven en las aguas del Oria, en Andoain. Está muy deteriorado. Aunque aparentemente no tenga más sentido que el de explorar todas las opciones, la familia acude a ver si podría tratarse de José Miguel. La foto de ‘Egin’ muestra a la madre, Celes, y a la hermana, Camino, junto a una camilla en la que hay un cuerpo tapado por una sábana. «Las dos se llevan las manos a la boca, como si quisieran reprimir un grito terrible», describe Alonso. Es la imagen de la angustia, de la desesperación, que no desesperanza.

Carpetazo francés.

Como ha anticipado Patxi, la Policía francesa no ha mostrado mucho interés en ese desaparecido «vasco-español, presuntamente miembro de los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Sus padres pusieron una denuncia sospechando que lo han secuestrado personas de la extrema derecha española (...) Hasta hoy no se ha encontrado su rastro». Ese «hasta hoy» se escribe en febrero de 1982, pero vale también en diciembre de 2020, igual que la escasa implicación francesa. Caso cerrado por su parte.

«Escaleras».

Esta trama corre en paralelo, entonces oculta, y tiene como protagonista a un personaje llamado Julio Cabezas Centeno, nacido en Errenteria el mismo año que «Naparra» y más conocido por «Escaleras». Militan en la misma organización pero son agua y aceite: mientras Etxeberria se afana en lo ideológico, redacta los comunicados y prioriza la seguridad, Cabezas hace todo lo contrario y como detalle es reprendido por escaparse a fiestas, a Madalenas, desde el exilio en el norte. Terminará siendo detenido por «Billy el Niño» y utilizado por Jean Pierre Cherid, mercenario líder en la guerra sucia. ¿Fue «Escaleras» quien «entregó» a Etxeberria? La investigación de Alonso no lo descarta precisamente.

El desierto y un grito de impotencia.

Con el caso cerrado en los tribunales y ningún hilo del que tirar, empieza una travesía del desierto. Dos décadas en que la llama del recuerdo a «Naparra» solo tiene fuerza en la casa de Iruñea y el baserri de Lizartza de los Etxeberria Alvarez. El olvido institucional es absoluto y en la calle, con un conflicto armado abierto que depara acción-reacción diaria, este episodio queda muy relegado. En un acto en Etxarri-Aranatz a mediados de los 90 en que se cita a las víctimas de la guerra sucia, Patxiku Etxeberria explota en un grito de impotencia: «Eta ‘Naparra’ zer? Ez al zen desagertu, ala?».

1999, todavía el pasado siglo.

En la imagen que ilustra el reportaje de NAIZ, Celes apunta al frente, envuelta en cavilaciones; Patxi mira a su hijo, en el retrato colgado en la pared. Los años han pasado y el duelo inacabado les consume, pero ahí están de nuevo. El caso vuelve a los medios con la querella presentada por Iñigo Iruin en nombre de la familia, esta vez en Madrid. No hay elementos nuevos pero sí un objetivo: evitar la prescripción automática a los 20 años de la desaparición.

La Audiencia Nacional se ve forzada a abrir una una causa pero apenas investigará nada. El cierre, en 2004, será todavía más lacerante: «No se ha acreditado, ni siquiera indiciariamente, que la desaparición haya sido tributaria ni de un hecho constitutivo de delito y menos, si cabe, de un delito de naturaleza terrorista. No se ha probado ni el lugar, ni fechas, modo ni cualquier otra circunstancia de la supuesta desaparición».

Víctima de nada.

Superando el mazazo y con cabezonería navarra, la familia toca otra puerta en 2005; reclama al Estado ser reconocida como «víctima del terrorismo». La maquinaria burocrático-política española es despiadada hasta el extremo de pedirles un certificado de defunción inviable. No hay reconocimiento, menos aún reparación; al contrario, Alonso estima a través de consultas que a la familia le pudo costar 18.000 euros la tramitación. Cuando en 2012 desde Lakua Maixabel Lasa les insta a volver a intentarlo, Eneko le responde que no tienen ganas de pegarse otra vez con una pared. Pero en las dos lo acabarán haciendo. Y en las dos les darán portazo.

Instituciones, 27 y 37 años después.

Patxiku Etxeberria fallece en 2006 sin haber visto siquiera un gesto institucional en su favor. Éste llega al fin en 2007, cuando el Gobierno Ibarretxe comunica a la familia que incluirá a «Naparra» en un informe sobre víctimas de violencia estatal. En Nafarroa aún gobierna UPN, impera el negacionismo de la guerra sucia. Con el cambio de 2015, ya no Patxi, pero Celes sí podrá emocionarse todavía con un homenaje del Gobierno navarro (febrero de 2017) que a la familia le resulta muy reconfortante.

Miente que algo queda.

La derecha navarrista pone el grito en el cielo por este evento y uno de sus portales digitales (Navarra Confidencial) señala a José Miguel Etxeberria como autor de la muerte de dos guardias civiles en un atentado en la oficina de Correos de Iruñea: pequeño detalle, aquello ocurrió en 1983, cuando «Naparra» ya lleva tres años desaparecido, por no decir muerto. Es una pequeña anécdota, pero reveladora de que los medios también son una estación dolorosa en este via crucis.

La ONU, sí.

Antes que eso a los Etxeberria Álvarez se les ha abierto una puerta inesperada. No es Madrid ni París, es Ginebra. En 2014 la ONU admite el caso como «desaparición forzada» y por tanto como delito que no prescribe. Celes ya no viaja por cuestiones de edad, pero su mensaje en vídeo es el mismo grito de auxilio emotivo de aquella carta en ‘Egin’ de 34 años antes. [En la imagen, Eneko Etxeberria en sede de la ONU en Ginebra, con el retrato de su hermano]

Al fin un hilo, desde Brasil.

Corre ya 2016 cuando aparece al fin un hilo del que tirar, el primero consistente en décadas. Quienes han seguido el caso en GARA saben bien la historia: Ramón Francisco Arnau de la Nuez, exagente del Cesid, ofrece desde Brasil detalles exhaustivos sobre dónde fue enterrado el cuerpo, en las Landas. Tras constatar la alta credibilidad del testimonio por su detalle, Iruin y el forense Paco Etxeberria lo difunden públicamente. Celes está en primera fila de la rueda de prensa, con gafas negras. Eneko en la mesa, con un gran retrato de José Miguel.

Labrit, decepción y dudas.

Esta mañana de abril de 2017, al contrario que 37 años antes en Txantako, es la Policía francesa la que trabaja en este bosque entre Labrit y Brocas, mientras Eneko Etxeberria pasea arriba abajo y no deja de pensar en su madre, esperando noticias en casa [foto de Jagoba Manterola | Foku].

Se excava el llamado escenario B de los dos posibles a los que lleva el testimonio de Arnau. No hay nada. ¿Por qué no el A? A la terrible decepción se suma esa enorme duda, que sigue hoy.

¿Qué sabe la Policía?

Mientras Arnau desaparece de escena sin llegar a declarar en la Audiencia Nacional, un lapsus de la Policía española no pasa desapercibido a la familia ni a Alonso: «En ninguno de los documentos existentes en los archivos de la Comisaría General de Información relacionado con tal asunto [Naparra] aparece referencia alguna a Arnau de la Nuez». ¿Hay documentos, por tanto? ¿Cuáles? ¿De quién? ¿Qué dicen? La Ley de Secretos Oficiales del Estado español, vigente desde el franquismo, no tiene plazo obligatorio de desclasificación.

Una bota enterrada.

Una aguja en un par, una bota enterrada en un bosque. Tras la intervención de Brocas, el dueño del terreno recuerda a la Policía que hace 15-20 años en el lugar apareció una bota enterrada, estilo Rangers, del número 45. ¿Puede tener algo que ver con la desaparición, a la espera de que se actúe en la zona que no se inspeccionó en 2017?

Ez adiorik, Celes.

El día del patrón de Nafarroa se fue de casa el hijo, en 1980; el del patrón de Iruñea se apagó la madre, en 2018. Celes Alvarez fallece con 88 años, los últimos 38 vaciados en esta agonía, sacando fuerzas siempre de un cuerpo que parecía exhausto. Dos semanas antes le dice a Eneko, desesperada por la dilación francesa: ‘Vamos al baserri, cogemos dos azadas, me llevas a ese sitio de Francia y nosotros haremos el agujero’.

Cauterets, Ziburu.

¿Qué queda hoy? Queda el sinsabor añadido de no saber si este camino tendrá final. La espera judicial de la segunda excavación. El trabajo político para desclasificar la Ley de Secretos Oficiales. La esperanza de que alguien cuente lo que hizo, lo que vio, lo que supo. La opción de que aparezca algún cuerpo sin identificar en algún lado: en 1980 era un cuerpo ahogado en Andoain, ayer eran unos restos en Cauterets, hoy un cuerpo con pesetas en el bolsillo en Ziburu, mañana habrá más... Queda la convicción de que seguir recordando será la única vía de llegar algún día al final.

Jon Alonso ha aprendido esto en el camino: «Si el caso de Naparra está vivo hoy día, en 2020, es por su padre Patxiku Etxeberria y su madre Celes Álvarez».

 

 

 

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domingo, 26 de abril de 2020

Egaña | Un Falso Suicidio

Iñaki Egaña lleva a cabo un extraordinario ejercicio de memoria histórica, uno muy necesario ahora que Movistar se ha sumado al coro de medios de comunicación dedicados a la falsificación de la historia reciente del pueblo vasco.

Lean por favor:


Iñaki Egaña

En la mañana del 25 de abril de 1976 un comando de ETA polimili se cruzó con una patrulla de la Guardia Civil en un punto de la muga entre Sara y Etxalar. Dos de los miembros del comando lograron huir, los otros dos fueron heridos. Uno de los heridos fue trasladado al hospital de Donostia. El otro, Bernardo Bidaola, Txirrita, de 22 años, natural de Lizartza, desapareció. Se produjeron batidas sin resultado alguno. Más de un mes después, el 28 de mayo, apareció el cadáver de Bidaola en un bosque de Sara. El ministerio del Interior español se apresuró a señalar que Txirrita se había suicidado. Y ha mantenido esa versión hasta la actualidad.

Era noche cerrada y un compromiso más para el joven mugalari Iñaki Hernández, de 18 años, que debía llevar a los tres miembros del comando, Eugenio Talavera, Tala, Gregorio Garitonandia, Borda, y Bernardo Bidaola hasta la carretera que bordeaba Etxalar donde esperaría un militante legal de ETA con el coche preparado para trasladarlos a Donostia.

Pero la noche se torció, literalmente. Uno de los militantes tuvo una caída y se hizo un esguince en uno de los tobillos. Tras varias horas a la espera de la evolución, retornaron a la marcha, más lenta de lo previsto para toparse con dos contratiempos inesperados en otras condiciones, la luz diurna y el relevo entre los guardias civiles del puesto fronterizo.

A pesar de las precauciones, el comando fue descubierto. Y la Guardia Civil, comenzó a disparar a diestro y siniestro. Hernández, que era el más adelantado, resultó herido a las primeras de cambio. En una pierna y en una mano, perdiendo varios dedos. Los otros tres iniciaron la retirada. Bidaola sintió una quemazón en su pie izquierdo. Una bala le había atravesado limpiamente el tobillo, de atrás hacia adelante. Siguió corriendo, a menor velocidad, mientras los guardias civiles se subían a los land rovers para alcanzar a los fugitivos.

Tala y Borda consiguieron superar el cerco, retrocediendo hasta Sara. A Hernández lo habían visto tendido, herido. Pero de Txirrita sólo sabían sus últimas palabras: “seguid adelante”. Supusieron que también había sido detenido. Sin embargo, la realidad era otra. Detenido o no, Txirrita estuvo desaparecido durante 33 días.

El objetivo del comando de Txirrita era servir de apoyo a una fuga ultimada de la cárcel de Martutene. El túnel ya estaba concluido y un comando legal recogía las últimas herramientas utilizadas para el ingenio. Tampoco se alió la fortuna con el proyecto. Unos días después del tiroteo, uno de los militantes legales fue retenido en un control, con parte del material utilizado para preparar el túnel. Su detención provocó otras en cascada, entre ellas la del médico recién fallecido Justo Atristain.

La Guardia Civil informó esa misma mañana a la PAF de Hendaia (Policía de Aire y Fronteras), del tiroteo sucedido en Leizarreta y, asimismo, de la identidad de los dos heridos: Hernández y Bidaola. ¿Si Txirrita había huido, como sabían de su nombre? El militante polimili además llevaba documentación falsa. Unas horas más tarde, la casa familiar en Tolosa era registrada minuciosamente. La familia, sorprendida, asistió al registro sin saber el por qué. La prensa aún no había informado del hecho de la muga.

Tala y Borda llegaron hasta Donibane Lohizune esa misma mañana del día 25. Pusieron en conocimiento de sus compañeros el hecho, lo que provocó numerosas batidas por el lugar donde Txirrita había sido visto por última vez. Una semana después, ETApm alumbraba un comunicado en el que señalaba que Bidaola había sido detenido por la Guardia Civil y que se encontraba retenido clandestinamente en el cuartelillo de Iruñea. En un segundo comunicado, añadía que testigos presenciales, entre ellos una patrulla de CRS (cuerpo policial francés), habían visto en un land rover de la Guardia Civil llevarse detenidos a los dos heridos.

La familia de Bidaola puso una denuncia por desaparición y tomó contacto con el abogado Juan María Bandrés en Donostia, y Maite Maniort en Biarritz. Un juez de Baiona, Claude Vergez, abrió diligencias, y encargó a la Gendarmería la investigación del caso.

Fechada el 27 de mayo, los padres de Bidaola recibirían por correo ordinario una carta aparentemente desde Madrid en la que insultaban gravemente a su hijo, informando que estaba “bien muerto”, como “los dos policías secuestrados”. Lo de los policías se trataba de una pareja de agentes de paisano que fueron secuestrados en Hendaia y muertos supuestamente por los Polimilis. Sus cadáveres aparecieron un año más tarde, en abril de 1977, enterrados bajo un bunker en una playa de Angelu. Según la nota, la muerte de Bidaola sería una venganza a la de los policías.

Un día más tarde, el 28 de mayo de 1976, una voz en castellano llamó a la revista anti represiva Askatasuna, que se editada semanalmente desde Ziburu y era gestionada por refugiados, para señalar el lugar exacto donde se encontraba el cadáver de Bidaola, en el término de Arondoa, a un par de kilómetros de donde tuvo lugar el tiroteo. Ofrecido el dato, el anónimo informante colgó.

Los dos trabajadores llamaron a Baiona al abogado Koko Abeberri que les sugirió poner los hechos en conocimiento de Jean Fagoaga, alcalde de Sara y, paralelamente, presidente de Anai Artea, la asociación de ayuda a los refugiados. También informaron a la familia de Bidaola. Fagoaga contactó con un guarda rural y el grupo, nueve personas, se dirigió al lugar señalado, encontrando el cadáver de Bidaola “sentado” junto a un árbol, “sin demasiadas trazas de descomposición”. A unos diez metros, un rifle Remington, apoyado en otro árbol. Sin subvertir el escenario, fue entonces cuando llamaron a la Gendarmería.

La aparición del cadáver tuvo un extenso recorrido en la prensa española que comenzó a ofrecer una increíble versión de lo sucedido, conjugando fuentes tanto “anónimas de la sede policial de Bayona” como de la Guardia Civil. Según esas interpretaciones, Bidaola presentaba tres heridas de bala, una de ellas en la cabeza, lo que indicaba que, “abandonado por sus compañeros, se había suicidado”. El inefable Alfredo Semprún, añadía la hipótesis de que probablemente sus compañeros le habían descerrajado el tiro en la cabeza para “evitarle sufrimientos ya que junto al cadáver se ha encontrado una botella de coñac”.

En 2016, 40 aniversario de la muerte de Txirrita, familiares y amigos realizaron un acto reivindicativo en Tolosa y anunciaron la apertura de una investigación para recuperar la verdad sobre la muerte del joven. En contacto con archivos militares y policiales españoles, no tuvieron siquiera respuesta. En cambio, tras una gestión con el procurador de Baiona, en 2017, lograron el expediente completo que la Policía Judicial francesa había elaborado sobre el caso. Y en su interior fotografías del cadáver, el informe de la autopsia que hasta entonces la familia desconocía, atestados policiales…”. Una información que desmentía rotundamente las versiones policiales españolas.

Comenzando por la autopsia que ponía de relieve que Bidaola tenía una herida leve de bala en uno de sus tobillos, con orificio de entrada y salida y que no había generado hemorragia alguna. Y era la única. El informe añadía que el forense no era capaz de determinar la causa de la muerte.

Las fotografías del cadáver, tomadas en el momento de su aparición el 28 de mayo, mostraban algunos elementos extraños. Descomposición en la parte superior de su cuerpo, lo que el forense achacó a que probablemente su cabeza habría estado inmersa en un riachuelo cercano, y zapatos y pantalones extraordinariamente limpios, para alguien que había, por lo menos, caminado durante toda una noche. Era extraño que si, como apuntaba alguna fuente, el cadáver habría permanecido en el mismo lugar durante un mes, no presentara trazas de haber sido pasto de alimañas, roedores o pequeños carroñeros.

En abril de 2018, y tras superar numerosos tramites burocráticos, el cadáver de Bidaola fue exhumado en el cementerio de Tolosa para hacerle una segunda autopsia, por parte del forense Paco Etxeberria. El desconcierto y la emoción entre los presentes fue mayúsculo. Cumpliendo en 1976 las normas internacionales para el trasladado de cadáveres, el ataúd de zinc fue completamente sellado. De tal forma que no entró en el féretro ni un soplo de oxígeno. El cuerpo de Bernardo Bidaola estaba tal y como encontró la muerte en la primavera de 1976. Con las excepciones del proceso de autopsia. Los resultados de esta segunda autopsia coincidieron con los de la primera. Una herida leve en un tobillo. Ninguna traza de suicidio.

La investigación sobre lo ocurrido parece haber concluido. Con demasiados flecos aún por descifrar. ¿Estuvo Bidaola, como se dijo entonces, retenido en Iruñea? La Secretaría General para la Paz y la Convivencia de la Dirección de Víctimas y Derechos Humanos del Gobierno Vasco publicó el caso, en 2015, entre los que necesitan “más contraste e investigación”. Pero no fue más que una declaración de intenciones.

Acaso, valdría para desbloquear este impasse, al margen de la desclasificación improbable de los archivos policiales españoles, el seguimiento de la hipótesis que nombraba esos “trabajos sucios” de diversos contrabandistas para la Guardia Civil. Hipótesis que tomó cuerpo con el descubrimiento del crimen de la sima de Gaztelu (2014) y que aventuró otros nombres como el de Bidaola e incluso el de Pertur. ¿Trasladó alguien el cadáver de Txirrita de sede oficial al bosque? El mayor problema para esta vía es que estos contrabandistas colaboradores de la década de 1970 ya han fallecido por razones puramente biológicas.






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jueves, 23 de enero de 2020

Ongi Etorriak y Represión

Insistimos, los del Foro Social Permanente cometieron un error garrafal cuando irresponsablemente se sumaron al linchamiento generalizado en contra de familiares de los presos políticos y solidarios por los ongi etorriak.

Pues bien, miren en lo que se ha materializado por medio de este artículo en Naiz:


La Guardia Civil ha detenido esta mañana a Antton López Ruiz ‘Kubati’, Oihana San Vicente, Oihana Garmendia y Haimar Altuna en Zarautz, Agurain, Gernika y Lizartza. La operación se ha producido por orden de la Audiencia Nacional y tiene relación con actos de bienvenida a exrepresaliados. Han quedado libres tras declarar.

La Guardia Civil ha detenido esta mañana a Antton López Ruiz ‘Kubati’, Oihana San Vicente, Oihana Garmendia y Haimar Altuna. Tras declarar ante la Guardia Civil han ido quedando libres a primera hora de la tarde.

Garmendia ya ha salido del cuartel de Bilbo y San Vicente del de Gasteiz, y poco después también Altuna y López Ruiz desde Intxaurrondo. Este es el momento de la salida de San Vicente desde Sansomendi.

López Ruiz, uno de los portavoces de Presoen Batzordea de Sortu, ha sido apresado en su domicilio de Zarautz; Oihana Garmendia, que comparte trabajo en el mismo grupo, en Gernika, cuando acudía a trabajar; mientras que Oihana San Vicente, responsable política de Sortu en Araba, ha sido detenida en Agurain, cuando se disponía a dirigirse a Gasteiz. Por su parte, Haimar Altuna, responsable de Sortu en Gipuzkoa, ha sido apresado en Lizartza, después de haber llevado a sus hijos a la ikastola, al parecer en un control del instituto armado.

El Ministerio español de Interior ha informado en una nota que la operación, bautizada como «Kabat», ha sido ordenada por el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional española. A los arrestados les acusan de organizar «casi un centenar –95– de homenajes a miembros de ETA y su entramado de apoyo», celebrados entre diciembre de 2016 y octubre de 2019, y les imputan un presunto delito de «enaltecimiento y humillación y menosprecio a las víctimas del terrorismo».

La nota de Interior señala que las «investigaciones» se iniciaron hace un año y medio y que los detenidos «han dirigido y coordinado en primera persona los actos de homenaje», que se materializaban «a través de la dinámica Kalera Kalera».

Serán puestos en libertad

Interior indica que en las próximas horas López Ruiz, Garmendia, San Vicente y Altuna prestarán declaración en dependencias de la Guardia Civil y que después serán puestos en libertad «a disposición de la autoridad judicial».

López Ruiz y Garmendia fueron detenidos hace dos años, en marzo de 2018, acusados de «enaltecimiento del terrorismo» por participar en el acto de despedida a Belén González que tuvo lugar en Lazkao en noviembre de 2017. En aquella operación también fueron arrestadas Miren Zabaleta y Olatz Dañobeitia. Tras ser conducidos al cuartel de Intxaurrondo, todos quedaron en libertad al cabo de unas horas.

Protestas

Por la tarde, en localidades como Gernika, Bilbo, Lizartza o Zarautz, se han llevado a cabo concentraciones de protesta bajo el lema ‘Bakea eta demokrazia’, en las que cientos de ciudadanos han querido mostrar su apoyo a los detenidos, que han estado presentes, y el rechazo ante la operación policial.






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domingo, 26 de mayo de 2019

El Tour de la ZEN

Para hablarnos un poco más de las andanzas del Asterix anaranjado por las  castigadas tierras de los pueblerinos vascos -Altsasu, Orereta, Lizarra, Ugao- traemos a ustedes este texto dado a conocer en las páginas de Naiz:


Jonathan Martínez | Investigador en comunicación

Primero fue en noviembre de 2018 en Altsasu. Al calor de las condenas contra ocho jóvenes del municipio, Albert Rivera encabezó un destacamento de políticos derechistas y se plantó en la plaza de los Fueros entre protestas vecinales. Estaban Santi Abascal y Ortega Lara. Estaban Ana Beltrán y Fernando Savater. Las elecciones andaluzas quedaban a la vuelta de la esquina y el líder naranjista, arropado por cargos del PP y de Vox, llamaba a construir un «proyecto común español» frente a la izquierda y frente al independentismo. Ahora que conocemos los pormenores del pacto trifachito para la Junta de Andalucía, aquellas palabras de Rivera nos suenan a spoiler.

Hubo que esperar a la siguiente cita electoral para que se repitiera la escena, esta vez en Errenteria y a las puertas de los comicios españoles. Era abril de 2019 y las fachadas se vistieron de lazos amarillos para recibir a la comitiva naranja. Cuando Albert Rivera acaparó el escenario, se escucharon abucheos y cacerolazos desde los balcones. Lo cierto es que el dispositivo policial había paralizado la vida cotidiana de la localidad e incluso obligó a detener la tradicional marcha republicana. Vimos golpes de porra y salvas al aire. Después Rivera abandonó el municipio con la satisfacción de haber amortizado el alboroto. Y si te he visto no me acuerdo.

Pero ya están aquí otra vez las urnas y esta vez Ciudadanos se juega los ayuntamientos y algunos parlamentos autonómicos y la representación europea. Así que tocaba, como ya viene siendo costumbre, organizar una expedición turística hacia las indómitas tierras vascongadas. En esta lotería de mal agüero le ha caído el premio gordo a Ugao, un municipio de cuatro mil habitantes que no volverá a tener atención mediática hasta que algún otro candidato decida prolongar el espectáculo. Durante una semana, Ugao ha perdido el derecho a su propio nombre y las plumas más intrépidas de la prensa española han preferido llamarlo «el pueblo de Josu Ternera». Poco pan y pésimo circo. Poca toponimia y pésimo periodismo.

Igual que una banda de músicos en plena gira, los monaguillos de Rivera recorren la geografía vasca en busca de su dosis de gresca. Sabemos que Ciudadanos no es un producto de la política sino de la mercadotecnia y hace mucho tiempo que los riveras, arrimadas, girautas y cantós de turno no tienen más recurso que el ruido y la farándula. En el debate parlamentario, los portavoces naranjas se deshinchan como un balón playero y dejan al descubierto su incompetencia. Ciudadanos, el brazo político del Ibex 35, sabe que la gobernanza española se dirime en el ámbito de las tensiones territoriales y la guerra de banderas. Así que ahí los tenemos, enfangados en un patriotismo de puchero, liberales en lo económico y ultras en lo nacional.

Hace ya muchos años, cuando la disolución de ETA no era más que una posibilidad remota, se popularizó la certeza de que la política vasca era «el granero de votos» de la política española. Candidatos de todo color y pelaje recalaban en nuestra tierra, ofrecían declaraciones sobreactuadas, sonreían ante las cámaras y a otra cosa, mariposa. La hemeroteca nos ha dejado algunas escenas próximas al esperpento. En uno de los episodios más célebres que se recuerdan, podemos ver al expresidente José María Aznar en el balcón del ayuntamiento de Lizartza. Las calles del municipio guipuzcoano estaban vacías. Hacía apenas un año, el PP había conquistado la alcaldía con 27 votos gracias a la ilegalización de las candidaturas de la izquierda abertzale.

Cuando en 2011 ETA anunció el fin de las armas, los telediarios se llenaron de señores ceñudos que despreciaron la noticia e incluso se negaban a creer que aquella oferta de paz fuera a llegar a buen puerto. Pocos lo recuerdan pero aquel mismo año, varios altos cargos del PP se manifestaban en Madrid contra la «tregua trampa». Algunos de los asistentes como José Antonio Ortega Lara o Francisco José Alcaraz son ahora altos cargos de Vox. También la Asociación de Escoltas en Activo del País Vasco lo llamó «tregua trampa». Eran conscientes de que el fin de las armas iba a destinarlos a la cola del paro. Asociaciones policiales como la Unión de Oficiales de la Guardia Civil se sumaron al estribillo de la «tregua trampa». Tal vez sintieron que peligraban sus pluses de territorialidad.

Cuando se termina el banquete y los comensales abandonan la mesa, llegan las alimañas para rebañar las migajas del festín. Después de más de medio siglo, ETA se había convertido en el pegamento discursivo que aglutinaba a los defensores de la unidad de España. Todo aquel que pusiera en cuestión la doctrina antiterrorista era tachado de sedicioso y de felón. Denunciar las medidas de excepción era un acto de traición a la patria. Era tan necesario construir un enemigo interno que en aquel otoño de 2011, antes de que ETA leyera su comunicado de despedida, el Gobierno animó un debate artificial sobre Resistência Galega y nos hizo creer sin pruebas que existía un pujante terrorismo independentista en la tierra de Castelao y Rosalía.

Después de un ciclo electoral agotador, parece que nos vienen unos meses de reposo. Pero no hay que bajar la guardia. Algún gobierno podría naufragar y adelantar los comicios. Podrían abrirse una vez más las urnas y entonces, en un alarde de ingenio, los publicistas de Ciudadanos planificarán un nuevo safari por tierras vascas. La próxima vez podría ser tu pueblo o tal vez el mío. Así que un día, cuando menos te lo esperes, llegará a la plaza o al frontón una excursión de extraterrestres naranjas. Llegará Albert Rivera, como un Adolfo Suárez de mercadillo, a vivir de las rentas del conflicto. Llegarán periodistas a la caza de un insulto o de un agravio que alimente su victimismo. Y da igual que los increpes o los ignores. Los titulares de mañana hace tiempo que están escritos.






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sábado, 30 de diciembre de 2017

Agradecimiento del EPPK

Les compartimos este artículo de Gara acerca de la valoración y el agradecimiento por parte del Colectivo de Presxs Polítics Vascxs para este 2017 que llega a su fin:


Las acciones de los electos de Ipar Euskal Herria y la movilización del 9D en París son saludadas y agradecidas por EPPK en un comunicado que mira a la marcha de Bilbo del día 13.

Martxelo Díaz

El Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas (EPPK) cierra el año con un mensaje marcado claramente por lo ocurrido en esta recta final en Ipar Euskal Herria y París. La ronda realizada por las cárceles y la posterior movilización del 9 de diciembre en París son agradecidas vivamente, dentro del «gigantesco esfuerzo» que recuerda están realizando ciudadanos vascos y franceses, «partidos, sindicatos y organizaciones de todos los colores», la Mancomunidad Vasca e incluso el Consejo de París, en alusión a la aprobación en el Pleno municipal de la capital francesa de una moción unánime en favor del proceso de paz.

«Por encima de todo, queremos remarcar la determinación para traer la paz a Euskal Herria tras el lema ‘Orain presoak’ y la madurez ejemplar que han mostrado personas de pensamientos totalmente diferentes al trabajar juntas», dice EPPK. Hay un agradecimiento expreso igualmente para la labor del Foro Social Permanente en el fomento de la implicación de agentes sociales, políticos y sindicales a través del logro de consensos mínimos.

Respecto a lo que está pasando en París, EPPK confirma que tiene relación con la delegación vasca y recuerda la entrevista mantenida por dos de sus representantes (Marixol Iparragirre y Mikel Albisu) con Max Brisson, Vincent Bru y José Bové en la cárcel de Réau en vísperas de la manifestación de París. Reproduce en el comunicado los cinco puntos dados a conocer por EPPK tras el encuentro y que fueron asumidos y corroborados por los electos vascos.

«Sanar» a las víctimas

Sobresale entre ellos la disposición del Colectivo a «dar los pasos necesarios» para contribuir a «curar las heridas» de todas las víctimas del conflicto. Y el subrayado paralelo de que no cabe pasar por alto que este conflicto «sigue generando víctimas ahora mismo: por un lado, nuestros familiares y amigos sufren la política de alejamiento contra los presos; y por otro, ahí está la situación de los presos gravemente enfermos. Es urgente acabar con estas situaciones», reitera el Colectivo.

Respecto a esta última cuestión, el mensaje de EPPK da las gracias también por las iniciativas que se desarrollan por la libertad de Ibon Iparragirre y el resto de presos y presas enfermas, «aunque hasta ahora no se haya conseguido solución. Los parlamentos de la CAV y Nafarroan han hablado claro y lo mismo han hecho la mayoría de los sindicatos –destaca–. Sin embargo, el Gobierno de Rajoy no toma en consideración todas estas peticiones y reivindicaciones, su única vía es encastillarse en posiciones numantinas. Es una política de venganza, sí, que tiene como objetivos evidentes sembrar cansancio y decepción entre quienes se esfuerzan por lograr la libertad y la paz. Pero, en última instancia, son ellos los que aparecen cada vez más aislados». El comunicado concluye también asegurando que «con el esfuerzo de todos acabaremos con la dispersión y la expatriación, con el esfuerzo de todos lograremos una Euskal Herria sin cautivos políticos».

Marcha del día 13 y recuerdos

El Colectivo confirma en el comunicado que, como es habitual, el sábado 13 de enero sus miembros no realizarán comunicaciones en prisión para impulsar así la participación en la manifestación convocada por Sare en Bilbo. Anima además a participar en todas las protestas convocadas en estas fechas navideñas por los derechos de los presos y sus familiares.

El texto arranca con menciones a dos militantes recientemente fallecidos. De Belen González Peñalba dice EPPK que «tenía mucho para dar y lo dio todo. Se ha ido en silencio pero deja una huella profunda en la historia contemporánea de Euskal Herria. Llegará el tiempo en que su aportación será recordada sin mezquindad». Y respecto a Xabier Perez de Nanclares, lamenta que «ha muerto sin tener la ocasión de regresar a su pueblo» y aprovecha para recordar que todavía son muchos los exiliados y deportados que siguen a la espera de una solución.

Garaikoetxea, Irujo, Urbizu... navarros llaman juntos al 13E

Más de un centenar de agentes navarros dan su apoyo a la marcha del 13 de enero en Bilbo por los derechos de las personas presas. Personas muy conocidas de diversos ámbitos se han sumado a la causa, entre ellas Gorka Urbizu, Julio Soto, Zuriñe Hidalgo, Juan Martínez de Irujo, Jon Alonso, Bixente Serrano Izko, Castillo Suarez o Carlos Garaikoetxea. Tras recordar París, los presentes destacaron la importancia de que la sociedad civil se implique. Destacaron los amplios consensos logrados en Nafarroa a nivel institucional y sindical, y abogaron por seguir así.

Hoy habrá manifestaciones en Iruñea y Errenteria, y mañana marchas a Martutene y Basauri. Anoche se concentraron en Sondika 27 personas, en Mutriku 70, Ugao 170, Muskiz 20, Soraluze 63, Lekeitio 127, Oñati 70, Arrasate 250, Eibar 70, Elorrio 102, Lizarra 37, Ibarra 92, Villabona 75, Zumaia 50, Ea 74, Zaldibia 87, Algorta 100, Irurtzun 27, Agurain 31, Zizurkil 30, Lekunberri 17, Tolosa 80, Bermeo 27, Etxarri-Aranatz 10, Añorga 16, Murueta 5, Durango 143, Ondarroa 131, Bergara 52, Ermua 81, Getaria 51, Deba 45, Usansolo, Alegia 18, Gernika 60, Beasain 84, Zornotza 61, Elgeta 15, Andoain 35, Iurreta 54, Trapagaran 55, Orereta 184, Lizartza 31, Bera 40, Barrika 8, Erandio 67, Arbizu 52, Aulesti 178, Laudio 44, Irun 82, Gatika 14, Zarautz 144, Barakaldo 75, Galdakao 82, Berriozar 120, Erromo 80, Larrabetzu 92, Sopela 65, Donostia 174, Iruñea 154, Barañain 51...






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sábado, 25 de febrero de 2017

Madrid Contra las Reglas Mandela

Aún podemos recordar claramente a una emocionada Sofía Borbón aplaudiendo a Nelson Mandela durante la ceremonia de clausura del Mundial de Sudáfrica 2010, ese que inexplicablemente los arbitros regalaron a la selección española y su horripilante estilo de juego.

La Borbón supo actuar su parte pues al ser de familia nazi y estar casada con un franquista poco amor puede abrigar por un luchador como Madiba.

El gran líder en la lucha contra el Apartheid ya ha muerto, pero ella sigue viva, como vivo sigue el régimen del que ella forma parte y que hoy sabemos a ciencia cierta, se pitorrea del legado que Mandela ha dejado a la humanidad, como ha quedado claro con la directriz por la cual Instituciones Penitenciaras puede retener a un preso vasco gravemente enfermo por el tiempo que así lo decidan, hasta que la muerte sea ya inminente, imposibilitando así al rehén a recibir la atención médica adecuada y más aún, a que se despida dignamente de su familia.

Lean ustedes este artículo publicado en Gara:


El Gobierno del PP ha retratado con más claridad que nunca su crueldad con los presos vascos enfermos mediante una directriz que insta a excarcelarlos sólo si se prevé que van a fallecer «con razonable certeza» y «a muy corto plazo». Instituciones Penitenciarias trampea así una vez más su ley y normas internacionales como las Reglas Mandela.

Ion Salgado y Ramón Sola

Aunque en la práctica seguramente no modifique nada de lo que ya viene pasando, este párrafo quizás se estudie algún día en las universidades como reflejo de qué es una política carcelaria de venganza. Pertenece a una directriz remitida por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias del Gobierno español a las prisiones, en clara y evidente respuesta a las demandas de excarcelación de presos vascos con enfermedades graves. Se trata por tanto de un documento interno, pero que ha sido revelado por ‘‘El País’’. En él se establece que estos prisioneros no podrán ser liberados salvo que su fallecimiento se prevea «con razonable certeza, a muy corto plazo».

Esta truculenta directriz carcelaria tiene un reverso igualmente perverso. Siempre según ‘‘El País’’, sí se abre la puerta de la libertad condicional a quien tenga una enfermedad grave pero sin pronóstico mortal y muestre el arrepentimiento que exige el Gobierno español a estos presos.

Queda claro con ello el contexto de esta directriz y su filtración, marcado por dos elementos de actualidad. Por un lado está la dimensión alcanzada por la demanda de libertad de los presos vascos enfermos, no solo en las movilizaciones masivas de Sare (octubre en Donostia, enero en Bilbo), sino también en posicionamientos institucionales (Gasteiz reivindicó ya en 2014 la libertad de los enfermos y luego ha hecho lo mismo con casos concretos como Aitzol Gogorza e Ibon Iparragirre), en iniciativas políticas (el PNV reclamó al Ejecutivo hace un mes en el Senado que detalle qué presos vascos hay enfermos en la cárcel) y en acciones internacionales (el tema marcó la visita de Etxerat a Bruselas hace mes y medio). Y el segundo elemento de contexto es el debate abierto en EPPK para dar concreción a la apuesta por las vías legales para tratar de vaciar las cárceles, poniendo como límites el arrepentimiento y la delación. La directriz parece destinada a intentar condicionar ambos factores.

Hay que matizar que esta circular compete exclusivamente al ámbito penitenciario; es decir, a la capacidad de decisión de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias que comanda Ángel Yuste. Al margen de ella se sitúan los aparatos judiciales, a los que pueden seguir apelando los presos y que son los que tienen la última palabra, comenzando por el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria. Por ejemplo, en el conocido caso del ya fallecido Iosu Uribetxeberria que se cita como precedente de esta decisión, no fue Instituciones Penitenciarias quien lo liberó, sino los jueces.

Retorciendo todas las normas

Sea como fuere, esta circular contraviene claramente tanto los propios preceptos legales del Estado español como los criterios internacionales, resumidos por ejemplo en las Reglas Mandela actualizadas por última vez por la ONU en 2015.

Por lo que atañe a la norma estatal, el artículo 80.4 del Código Penal dice que «jueces y tribunales podrán otorgar la suspensión de cualquier pena impuesta sin sujeción a requisito alguno en caso de que el penado esté aquejado de una enfermedad muy grave con padecimientos incurables, salvo que en el momento de la comisión del delito tuviera ya otra pena suspendida por ello».

En cuanto a las Reglas Mandela, aunque se centran en los estándares de las condiciones de vida en prisión y solo tocan tangencialmente las condiciones para acceder a la libertad, la número 109 sí resulta aplicable directamente al caso de varios prisioneros vascos enfermos: «No deberán permanecer en prisión las personas a quienes se diagnostique una discapacidad o enfermedad mental grave, cuyo estado pudiera agravarse en prisión», estipula.

Fianza de 20.000 euros a Zulueta tras tres años de aislamiento, y libertad para Garaizar

Tras pasar tres años en régimen de aislamiento en la cárcel de Puerto, el último recurso de la abogada Arantza Zulueta ha sido aceptado y se ha decretado su libertad provisional a la espera de juicio, bajo fianza de 20.000 euros. Su abogado, Alfontso Zenon, daba ayer la «bienvenida» a esta decisión, aun matizando que «debía haberse producido mucho antes». Hace apenas unas semanas otro auto judicial cuestionó el aislamiento que sufría, pero la situación fue resuelta con una nueva artimaña y manteniéndole en el mismo módulo, al que fueron llevadas cuatro presas provocando una situación de hacinamiento.

Los trámites para la fianza se intentaban cumplimentar ayer ante las entidades bancarias con las dificultades inherentes al fin de semana, por lo que se desconocía por el momento cuándo quedará libre Zulueta para regresar a Euskal Herria.

El auto justifica la exigencia de los 20.000 euros en que el riesgo de fuga «no es inexistente, dada la gravedad de las penas» que plantea la Fiscalía contra ella: 19 años de cárcel.

La decisión ha sido tomada por una instancia de la Audiencia Nacional superior al instructor, Eloy Velasco, que había apostado hasta ahora siempre por el mantenimiento de la prisión incondicional.

Entre los argumentos que ha puesto sobre la mesa en favor de la excarcelación, la sala del tribunal especial dice haber tenido en cuenta que Zulueta ya ha pasado un amplio plazo de tiempo en prisión preventiva (más de tres años cuando el tope es cuatro), el riesgo de que «vuelva a delinquir» ha quedado «minimizado» y no hay actividad en lo que los tribunales españoles denominan «frente de makos de ETA».

La que sí quedó ya libre ayer, tras agotar la condena, fue la vecina de Trapagaran Nerea Garaizar, que abandonó la cárcel de Badajoz. Había sido detenida en 2001 en el Estado francés y entregada posteriormente al español en 2007; por lo tanto, ha pasado dieciséis años entre rejas.

Mientras, como cada último viernes de mes, anoche fue jornada de intensa y extensa movilización por los derechos de los presos. Fue el caso de Mutriku, donde se reunieron 65 personas, en Lekeitio 98, en Oñati 47, en Bergara 56, en Arrasate 200, en Soraluze 58, en Getaria 44, en Andoain 36, en Lizarra 32, en Mundaka 18, en Ugao 47, en Legorreta 16, en Lazkao 78, en Amara 37, en Tolosa 55, en Zumaia 40, en Zarautz 136, en Ataun 30, en Usurbil 118, en Zizurkil 45, en Etxalar 18, en Errenteria 178, en Lizartza 32, en Lezo 16, en Orozko 20, en Arbizu 31, en Sopuerta 25, en Berriozar 30, en Erandio 44, en Laudio 68, en Iruñea 178, en Urretxu-Zumarraga 60, en Zaldibia 76, en Larrabetzu 92, en Erromo 80, en Betelu 23, en Durango 69, en Lekunberri 12, en Asteasu 40, en Areso 18 y en Munitibar 34.

El trato médico en cárceles españolas, también en las antípodas de las Reglas Mandela

Las Reglas Mandela aprobadas por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2015 (en su última edición) no solo remarcan la necesidad de excarcelar a los presos con enfermedades sicológicas, sino que definen un exhaustivo estándar de atención médica en prisión, que es radicalmente diferente al que denuncian colectivos como Jaiki Hadi por lo que atañe a los presos vascos.

Doce de las 122 reglas se refieren expresamente a esta cuestión de la salud, comenzando por subrayar que «los reclusos gozarán de los mismos estándares de atención sanitaria que estén disponibles en la comunidad exterior».

Frente a las denuncias de desatención, retrasos, traslados indebidos... que resultan recurrentes por parte de presos y presas vascas, la ONU establece que «cada establecimiento penitenciario contará con un servicio de atención sanitaria encargado de mejorar la salud física y mental de los reclusos», compuesto por un equipo interdisciplinar con conocimientos de sicología y siquiatría.

La regla número 27 estipula que todas las cárceles «facilitarán a los reclusos acceso rápido a atención médica en casos urgentes. Los reclusos que requieran cuidados especiales o cirugía serán trasladados a establecimientos especializados o a hospitales civiles (...) Solo podrán tomar decisiones médicas los profesionales de la salud competentes y el personal penitenciario no sanitario no podrá desestimar ni desoír esas decisiones».

Se regulan también los casos de maternidad e infancia en prisión. Así, la regla 29, que tiene especial actualidad estos días en Euskal Herria por el caso de Sara Majarenas y su hija Izar en Picassent, establece que «toda decisión de permitir que un niño permanezca con su madre o padre en el establecimiento penitenicario se basará en el interés superior del niño». En esos casos habrá que facilitarles servicios de guardería y de atención sanitaria, y los pequeños «nunca serán tratados como reclusos».

También tiene especial lectura aquí, por casos como el de Unai Romano, la siguiente Regla Mandela, que obliga a que un médico o profesional de la salud competente tendrá que examinar a la persona presa nada más ingresar, y entre otras cosas «detectar los malos tratos que pueda haber sufrido antes de su ingreso». Se les encomienda también «detectar todo indicio de estrés sicológico o de otra índole causado por la reclusión, incluidos el riesgo de suicidio o autolesión».

La ONU exhorta asimismo a garantizar la confidencialidad de las consultas médicas a presos y a que el profesional sanitario de turno informe al director de cada cárcel «cada vez que se estime que la salud física o mental de un recluso haya sido o pueda ser perjudicada por su reclusión continuada o por determinadas condiciones de reclusión».






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domingo, 29 de enero de 2017

El Reto de Gure Esku Dago para el 2017

Les presentamos este artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa que nos habla acerca de las expectativas y planes de Gure Esku Dago para este año que ya cierra su primer mes:


Oarsoaldea, Tolosaldea, Urola Kosta y Debabarrena recogen en Gipuzkoa el testigo participativo de Goierri y Debagoiena

Iker Azurmendi

“En junio de este año las consultas llegarán a zonas en las que viven 600.000 habitantes, lo que parecía imposible el año pasado. Estamos seguros de que esos 600.000 se quedarán cortos a final de año”. Una de las principales voces de Gure Esku Dago, Angel Oiarbide, lo tiene claro. La ola de las consultas populares es imparable y, además de alcanzar cotas “inimaginables” hace apenas tres años, van a más: “No tenemos ninguna duda de que llegarán a las capitales de Euskal Herria en 2018”.

Las consultas que múltiples plataformas locales a favor del derecho a decidir están convocando en municipios y comarcas de Euskal Herria -gran mayoría, en Hegoalde- enfilan un año crucial que puede significar el último tramo antes de que esta ola alcance las capitales de los territorios. Desde el 19 de marzo, cuando Oarsoaldea y Tolosaldea están llamadas a las urnas junto a Astigarraga y Hernani, y hasta la puerta de entrada al verano, cuando la ola del referéndum pasará por la mayoría de las localidades del norte de Navarra, 2017 se antoja un año clave para que las dinámicas auspiciadas por Gure Esku Dago recuperen el vigor que demostraron en junio de 2014 al reunir a más de 150.000 en la cadena humana que unió Durango con Iruñea.

“A comienzos del curso político dijimos que llegábamos más fuertes que nunca, y estos dos años y medio, en principio sin elecciones, son claves en nuestro contexto pero también en nuestro entorno para cambiar el escenario. Lo que ya es normal en otros sitios lo estamos conquistando. Podemos dar un gran salto como sociedad”, confía Oiarbide, quien subraya que “Gure Esku Dago arrancó hace tres años y medio en un contexto diferente al actual, muy pocos imaginaban que se hubieran hecho tantas consultas ni que se hubiera creado un ambiente como el que tenemos con un tema que se nos decía que era polémico. Al contrario, se ha convertido en la excusa para tender puentes entre personas de sensibilidades políticas que hasta ese momento ni se dirigían la palabra”.

“Gure Esku Dago está abriendo una dimensión mental de normalidad. ¿Cómo no vamos a ser capaces de, también en las capitales, hacer un ejercicio de este tipo? Claro que lo somos y tenemos necesidad de hacerlo. El objetivo es que se debata en Euskal Herria y que se mantenga en el panorama político”, reconoce Oiarbide la misma semana en la que el Parlamento ha aprobado constituir la ponencia de Autogobierno con los votos del PNV, Elkarrekin Podemos y el PSE, “absolutamente compatible” con el futuro de Gure Esku Dago.

“Por fortuna, que nuestros representantes en el Parlamento tengan este tema sobre la mesa como una de sus prioridades coincide con una dinámica social para la que también se está convirtiendo en algo prioritario”, declara Oiarbide, quien recuerda que Gure Esku Dago “no tiene como objetivo criticar lo que hacen los políticos o marcar sus agendas, sino lo contrario: que representantes y representados caminen en la misma dirección por el derecho a decidir”.

Con cerca de 10.000 personas en la cadena humana que a comienzos de octubre unió las dos puntas de la bocana pasaitarra y la Alameda de Errenteria, la plataforma Demoarso es una de las que, de la mano de distintas sensibilidades políticas, enfila las últimas semanas previas a la consulta popular.

En el caso de Gipuzkoa, el volumen de ciudadanos llamados a las urnas que alcanzará la ola favorable al ejercicio del derecho a decidir no será baladí: 50.000 personas en Oarsoaldea, 50.000 en Tolosaldea, 60.000 en Urola Kosta y 55.000 en Debabarrena. Lo harán en dos golpes: 19 de marzo las dos primeras comarcas (más Astigarraga y Hernani) y el 7 de mayo las dos segundas. En total, 215.000 guipuzcoanos llamados a las urnas y que supondrán, junto a los que pudieron votar el año pasado, la mitad de la población del territorio.

Las plataformas locales de estos municipios y comarcas recuperan el testigo que en Gipuzkoa ya han llevado en 2016 Goierri -donde nació Nazioen Mundua, el germen de Gure Esku Dago- y en Debagoiena, donde participaron en total 37.000 de los 125.000 ciudadanos que estaban llamados a participar.

Con distintos matices incluso por pueblos, la gran mayoría de las preguntas planteadas hasta la fecha sí han compartido un modus operandi que ha partido de una recogida de firmas del 10% del censo de la localidad que reclamara la celebración de la consulta. A partir de ahí, distintos grupos de trabajo, que en algunos casos han reunido a personalidades representativas de la sociología de la comarca o del municipio, se han encargado de elaborar la pregunta o preguntas que se plantearán en la consulta.

Junto a ello, muchas localidades desarrollan una agenda de actos, con mesas redondas, entrevistas, debates, documentales y conferencias que giran desde la viabilidad socioeconómica del hipotético Estado vasco, hasta el camino recorrido en otras naciones del mundo que han obtenido la independencia hace escasas fechas, pasando por experiencias que ocupan páginas y páginas de periódicos, como son la de Catalunya y la de Escocia.

“Las consultas son una herramienta y las charlas, las mesas redondas, entrevistas... también”, zanja Oiarbide, que define que, en última instancia, “el objetivo es que la ciudadanía se acerque al eje principal: qué estatus político queremos para este pueblo. Queremos crear un interés y fomentar una participación. Que eso haya surgido como movimiento popular pueblo a pueblo es lo mejor”.

Un 2017 intenso

Oarsoaldea: Errenteria, Lezo, Oiartzun y Pasaia; Tolosaldea: Abaltzisketa, Aduna, Albiztur, Alegia, Alkiza, Altzo, Amezketa, Anoeta, Asteasu, Baliarrain, Belauntza, Berastegi, Berrobi, Bidegoian, Elduain, Gaztelu, Hernialde, Ibarra, Ikaztegieta, Irura, Larraul, Leaburu, Legorreta, Lizartza, Orendain, Orexa, Tolosa, Villabona y Zizurkil. Además, prevén hacer su consulta las localidades de Buruntzaldea Astigarraga y Hernani.

Arrigorriaga, Larrabetzu y Orozko. Busturialdea: Bermeo, Busturia, Gernika-Lumo, Nabarniz y Kanala. Uribe Kosta: Barrika, Gorliz, Lemoiz, Plentzia, Sopela y Urduliz; Uribe-Butrón: Arrieta, Bakio, Gamiz-Fika, Gatika, Jatabe, Meñaka y Mungia.

Urola Kosta: Aia, Aizarnazabal, Getaria, Orio, Zarautz, Zestoa y Zumaia; las localidades de Buruntzaldea Usurbil y Lasarte-Oria; Durangaldea: Abadiño, Durango, Zornotza y Zeanuri; Lea Artibai: Aulestia, Berriatua, Etxebarria, Lekeitio, Markina-Xemein, Mendexa y Ondarroa.

Debabarrena: Azkoitia, Deba, Eibar, Elgoibar, Mendaro, Mutriku y Soraluze; además, prevén las plataformas locales de Elorrio, Otxandio y Legutio prevén llamar a las urnas a sus vecinos.

Bortziriak: Arantza, Bera, Lesaka, ¿Igantzi? y ¿Etxalar?; Mendialdea: Larraun, Lekunberri, Araitz-Betelu, Leitza, Areso, Arano y Goizueta; Sakana: Altsasu, Olazti, Ziordia, Arbizu, Lakuntza, Arruazu, Irurtzun, ¿Uharte-Arakil?, ¿Urdiain? e ¿Iturmendi?, además de Basaburua e Imotz.

En total, más de 200.000 guipuzcoanos están llamados por ahora a las urnas y se sumarán a los 125.000 que pudieron participar en las consultas de 2016.






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lunes, 9 de enero de 2017

El Pueblo a Pueblo de 20.Korrika

En EiTB han realizado el ejercicio de hacer un vaciado del recorrido contemplado en el mapa que ha dado a conocer AEK con respecto a la trayectoria que seguirá la carrera durante marzo y abril próximos.

Aquí lo tienen:

La carrera por el euskera atravesará Euskal Herria entre el 30 de marzo y el 8 de abril. Vitoria será la primera capital a la que llegue, y Pamplona la última.

Korrika, la carrera continua a favor del euskera, unirá Otxandio y Pamplona entre el 30 de marzo y el 9 de abril, recorriendo ininterrumpidamente 2535 kilómetros en once días, en un itinierario que hoy a revelado el diario Berria.

Primer día:

Tras arrancar en Otxandio, la carrera llegará a la primera capital, Vitoria, a las 19:02 horas.

Segundo día:

El 31 de marzo, los participantes recorrerán, entre otras poblaciones, Treviño, Lizarra y Lodosa.

Tercer día:

Al día siguiente unirá Castejón y el Roncal, pasando por Tudela, Tafalla o Lumbier.

Cuarto día:

El día 2 de abril, la Korrika llegará Ipar Euskal Herria, y allí le darán la bienvenida en dos capitales: Donibane Garazi (10:55) y Baiona (17:24).

Quinto día:

El lunes será el turno para los habitantes de Sara, Senpere, Hazparne, Baigorri, Elizondo o Doneztebe

Sexto día:

En la sexta etapa, volverá el olor a salitre, ya que, después de pasar por la mañana por las poblaciones de Lekunberri, Lizartza, Tolosa, Hernani, Errenteria o Irun, por la tarde le llegará el turno a Hendaia, Hondarribia o Pasaia. El testigo llegará a San Sebastián a las 18:45.

Séptimo día:

El día 5 de abril, la carrera pasará por Bizkaia y Gipuzkoa. Los más madrugadores podrán correr en Azkoitia, Elgoibar o Deba, mientras que otros lo harán en Ondarroa, Markina y Lekeitio. Aquellos que prefieran hacerlo por la tarde, podrán engancharse a la carrera a su paso por Gernika, Bermeo o Mungia.

Octavo día:

El 6 de abril, antes de llegar a Bilbao a las 16:52, la carrera por el euskera visitará Barakaldo, Santurtzi o Balmaseda.

Noveno día:

Los gritos a favor del euskera se podrán oír durante toda la jornada por Bizkaia (Durango, Arratia…), y serán los ermuarras quienes retornen el testigo a Gipuzkoa.

Décimo día:

La anteúltima jornada rendirá visita a localidades como Bergara, Beasain, Ordizia, Arrasate o Altsasu.

Undécimo día:

En su último día, la carrera recorrerá Navarra, antes de llegar a la capital. Según las previsiones, los corredores entrará en Pamplona a las 10:18 y a las 12:30 comenzará el acto final de la carrera bienal.




Korrika, pueblo a pueblo

Jueves, 30 de marzo
Otxandio: 17:00
Legutio: 17:40
Vitoria-Gasteiz: 19:02
Langraiz Oka: 23:46

Viernes, 31 de marzo
La Puebla de Arganzón: 00:32
Treviño: 01:30
Bernedo: 04:32
Kanpezu: 06:06
Lizarra: 09:18
Gares: 11:59
Larraga: 14:52
Lodosa: 18:25
San Adrián: 19:54
Azagra: 21:18
Cadreita: 23:28

Sábado, 1 de abril
Castejón: 00:20
Cintruénigo: 01:57
Tudela: 03:48
Arguedas: 05:28
Caparroso: 09:11
Olite: 11:23
Tafalla: 12:02
Sangüesa: 16:54
Lumbier: 18:38
Burgui: 22:44
Roncal: 23:53

Domingo, 2 de abril
Isaba: 00:37
Ochagavía: 03:11
Garralda: 06:18
Aurizberri: 07:11
Luzaide: 09:37
Donibane Garazi: 10:55
Uztaritze: 15:40
Baiona:17:24
Angelu: 18:25
Miarritze: 19:04
Donibane Lohizune: 21:38
Azkaine: 23:22

Lunes, 3 de abril
Sara: 00:06
Senpere: 00:56
Itsasu: 02:38
Hazparne: 03:55
Donapaleu: 07:17
Maule: 09:55
Baigorri: 16:35
Erratzu: 18:22
Elizondo: 19:19
Oronoz: 20:15
Doneztebe: 20:54
Zubieta: 21:45
Orokieta: 00:10

Martes, 4 de abril
Auza: 00:30
Eltzaburu: 00:44
Jauntsarats: 01:34
Latasa: 02:42
Irurtzun: 03:14
Lekunberri: 05:01
Lizartza: 06:51
Tolosa: 07:47
Andoain: 09:59
Hernani: 11:04
Errenteria: 12:11
Irun: 13:59
Hendaia: 15:01
Hondarribia: 16:06
Pasaia: 17:48
San Sebastián: 18:45
Lasarte: 22:41
Usurbil: 23:39

Miércoles, 5  de abril
Orio: 00:42
Zarautz: 01:31
Zumaia: 02:54
Zestoa: 03:51
Azkoitia: 05:40
Elgoibar: 06:22
Deba: 08:35
Mutriku: 09:29
Ondarru: 10:21
Markina-Xemein: 11:19
Lekeitio: 14:15
Elantxobe: 15:59
Gernika-Lumo: 17:30
Bermeo: 19:39
Bakio: 20:58
Mungia: 22:00

Jueves, 6 de abril
Gorliz: 00:06
Sopela: 01:06
Getxo: 02:08
Leioa: 03:23
Erandio: 03:56
Barakaldo: 04:57
Portugalete: 06:32
Santurtzi: 06:55
Trapagaran: 07:46
Muskiz: 09:38
Sopuerta: 10:38
Zalla: 11:18
Balmaseda: 13:04
Gordexola: 14:56
Sodupe: 15:47
Bilbao: 16:52
Sondika: 21:58
Derio: 22:26
Lezama: 23:10
Larrabetzu: 23:31

Viernes, 7 de abril
Lemoa: 00:49
Igorre: 01:19
Zeanuri: 02:16
Gopegi: 05:08
Murgia: 05:50
Izarra: 06:42
Orduña: 07:38
Amurrio: 08:52
Orozko: 11:50
Llodio: 12:45
Arrigorriaga:14:17
Basauri: 14:44
Galdakao: 16:03
Amorebetia-Etxano: 16:59
Durango: 18:46
Elorrio: 20:15
Berriz: 21:00
Zaldibar: 21:29
Mallabia: 21:55
Ermua: 22:18
Eibar: 22:43

Sábado, 8 de abril
Bergara: 00:22
Zumarraga: 02:09
Beasain: 02:58
Ordizia: 03:55
Ikaztegieta: 04:49
Amezketa: 05:47
Zaldibia: 06:44
Ordizia: 07:09
Idiazabal: 08:23
Legazpi: 10:38
Oñati: 11:54
Arrasate: 12:50
Aretxabaleta: 13:37
Leintz Gatzaga: 14:35
Dulantzi: 18:14
Agurain: 19:46
Araia: 21:05
Olatzagutia: 22:33
Altsasu: 22:57

Domingo, 9 de abril
Etxarri Aranatz: 00:16
Uharte Arakil : 01:30
Etxarren: 02:32
Berriobeiti: 04:39
Berriozar: 04:46
Barañain: 05:37
Zizur: 06:03
Noain: 07:01
Mendillorri: 08:18
Villava: 09:19
Burlada: 10:03
Pamplona: 10:18
FINAL: 12:30






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