sábado, 9 de agosto de 2008

Tan Poco el Amor

El refranero popular dice: "Tan poco amor y desperdiciarlo en celos".

Este texto ha sido publicado en Gara:

Floren Aoiz | www.elomendia.com

A estas alturas, ¿celos de ETA?

El tripartito que gobierna en Lakua está estirando hasta el esperpento el cuento de una consulta que nunca ha tenido intención de realizar. Pese al dineral gastado para «crear» desde las instituciones y sus pesebres un movimiento que dinamizara la sociedad vasca en torno a la famosa propuesta de Ibarretxe, el personal, sencillamente, pasa. Los intereses electoralistas son tan evidentes que muchos votantes de los partidos del tripartito se sonrojan ante el espectáculo de sus líderes clamando de indignación ante la actitud del PSOE y PP. Y es que si alguien sabe de qué va el PSOE en lo que a Euskal Herria se refiere es precisamente el PNV, que le ayudó a triturar el último proceso para convertirlo en un intento de estafar a la sociedad vasca y liquidar el independentismo.

Ante el alarde de intransigencia y fanatismo de los nacionalistas españoles, el tripartito (ah, y Aralar, claro; ¡gran aportación la de este partido, sin duda!) tiene muy fácil apelar al rechazo que tanta cerrazón provoca en la sociedad vasca. Gracias a esto están evitando el ridículo total, pero se muestran incapaces de reaccionar, y la gente ve que el suyo es un enfado de cartón piedra, que no les impedirá volver a pactar con el PSOE a la primera oportunidad. Ahora bien, hay un argumento al que recurren con insistencia desde el tripartito: Rodríguez Zapatero no quiere hablar con ellos de lo que habló con la izquierda abertzale, y más concretamente con ETA. ¿Celos, a estas alturas? No entiendo: ¿quieren ser tratados por el Gobierno español como ETA?

Hace tiempo alguien llamó la atención a los partidos del tripartito sobre la justificación de la lucha armada a la que puede llevar su queja. Si con ETA, que practica eso que llaman «terrorismo», los gobernantes españoles se sientan a hablar de política, mientras que con los que hacen «política democrática y pacífica» no quieren dialogar, -siempre prolongando el hilo argumental del tripartito-, ¿qué conclusión habría que extraer sobre la eficacia de unas y otras estrategias? Yo, ni harto de vino contestaría a esta pregunta en un artículo. De hecho, ni siquiera formularía la pregunta. Son ellos quienes, llevados por los celos y su marketing veraniego, insisten en plantear la cuestión.


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