viernes, 4 de marzo de 2005

El Vasco de la Carretilla

Este escrito nos ha llegado por correo electrónico:

El Vasco de la Carretilla en Necochea

"El vecindario estaba enterado por Ecos Diarios de la proximidad de la visita del ya famoso Guillermo Larregui, el vasco de la Carretilla. Desde La Dulce se nos hizo saber por teléfono que había salido para Necochea y posteriormente, el señor Galdino Pascual, que viajando en automóvil a 'Dos Hermanitas' encontró en el camino al notable raidista y se detuvo a conversar con este unos instantes, nos dio a conocer la novedad".

Así comenzaba la crónica que anunciaba la llegada a nuestra ciudad de "El vasco de la carretilla". El insólito personaje que por una apuesta había partido de la Patagonia rumbo a Buenos Aires, empujando una carretilla, llegó al centro de la ciudad el 20 de enero de 1936, a las 12. Su visita a Necochea fue parte de un viaje de 3.400 kilómetros que culminó en la Capital Federal. Fue la primera de sus aventuras, que terminaron 13 años después, cuando decidió construir su casa en Misiones, en el Parque Nacional de Iguazú.

La apuesta

Guillermo Isidoro Larregui Ugarte nació en Pamplona el 27 de noviembre de 1885 en el barrio de la Rochapea y llegó a Buenos Aires con solo quince años en 1900. En los primeros tiempos trabajó como marino hasta que se trasladó ala Patagonia para trabajar como peón en una multinacional petrolera americana en la que estuvo hasta 1935. Ese año, durante una reunión con amigos hizo una apuesta que le cambió la vida y que lo convirtió en uno de los personajes más excéntricos y famosos de la Argentina.

"Nos hallabamos reunidos con varios amigos, comentado los records deportivos. Yo les decía que no siempre el ruido que se hace en torno de una prueba deportiva guarda relación con el esfuerzo", comentó a Ecos Diarios durante su visita. "Yo me animaría, les dije, a cruzar toda la Patagonia a pie y a ir hasta Buenos Aires con una carretilla. Lo tomaron a broma y uno de ellos me trajo una carretilla. Luego, cuando vierno que yo me disponía a emprender el viaje y que la cosa iba en serio, se sorprendieron", agregó.

Aquel fue el primero de cuatro viajes y recorrió más de tres mil kilómetros hasta Buenos Aires. Su segundo recorrido fue desde Coronel Pringles hasta la frontera de Bolivia entre 1936 y 1938. La tercera ruta la emprendió en 1940 desde Villa María en la provincia de Córdoba y terminó en Santiago de Chile un año después. La última la inició en 1943 y la terminó en las Cataratas de Iguazú en 1949.

"Cuando salí de Santa Cruz, la gente decía: Ahí va Larregui con su carretilla. ¡Está loco! Lo mismo decían mis compañeros, pero yo les contestaba: No importa, iré yo solo al manicomio".

El libro "El vasco de la carretilla" del periodista bilbaíno Txema Urrutia recoge una frase que resume el espíritu de este legendario raidista: "Nadie me podrá quitar la dicha se der dueño de mi propio destino".

El visitante

"Ayer a las 12 horas estaba en el centro de la ciudad El Vasco de la Carretilla, dirigiéndose en seguida al Hotel Larraza, sito en la esquina de las calles Moreno y Belgrano", describe la crónica de Ecos Diarios publicada el 21 de enero de 1936.

"Gentilmente recibido por el señor Ignacio Larraza, el vasco Larregui pasó el amplio corralón del hotel y allí instaló su carpa", agrega. El cronista describió a Larregui como "un vasco sencillísimo, modestamente vestido. De baja estatura, delgado, rubio y de bigotes. Tiene 50 años de edad y es oriundo de Navarra".

"Su conversación denota que es un hombre de cultura. Entre sus maletas trae libros, pues es muy amante de la lectura", agrega la nota. "Llegamos hasta su pequeña carpa, muy bien armada. Tiene allí también su carretilla, en la cual ha hecho pintar los colores de nuestra bandera. Y sobre la lona de la carpa, va dibujando, con gran ingenio y capacidad de geógrafo, el mapa de la República Argentina, a medida que va haciendo su recorrido. Sobre la misma lona se leen las inscripciones correspondientes a cada una de las etapas que lleva realizadas", dice la crónica.

Larregui transportaba en su carretilla más de cien kilos, entre equipaje, objetos personales y la carpa. Para transportar la carreitilla llevaba una correa sobre los hombros y la rueda había sido cubierta con goma de auto para que la marcha fuera más suave.

Personaje inolvidable

La peor parte de aquel primer viaje fue el cruce de la Patagonia. Debió soportar temporales de viento y nieve, se le congeló un pie y casi lo perdió. Luego, al llegar a la provincia de Buenos Aires enfermó con el cambio de clima y debió convalecer durante dos meses. Se le hinchó la cara y se sentía debilitado.

Pero nada de eso lo detuvo. La apuesta no pretendía probar nada a sus amigos sino un desafío personal.

Al llegar a nuestra ciudad el periodista de Ecos Diarios le preguntó cuántos pares de zapatillas había gastado hasta el momento. "Veintisiete", respondió Larregui, que pensaba gastar otros seis pares para llegar a Buenos Aires si "el camino es bueno".

El vasco permaneció quince días en nuestra ciudad y el domingo 2 de febrero partió rumbo a Miramar, para luego seguir hacia Mar del Plata. Antes los vecinos de la ciudad habían realizado una colecta para financiar su viaje.

Ese día Ecos Diarios le dedicó uno de sus titulares: "Sigue su raid el Vasco de la Carretilla".

Hombre de libros

Hace unos años, la figura de "El Vasco de la Carretilla" fue recuperada por la televisión vasca, luego de publicarse en diciembre de 2001 el libro de Txema Urrutia.

El periodista se encontró con el personaje mientras realizaba, para Radio Popular del País Vasco, una serie de reportajes por América sobre la presencia vasca en el continente. Las entrevistas que realizó para este reportaje las publicó en 1992 bajo el título "El roble y el ombú. Viaje a la América de los vascos".

Así surgió el libro "El Vasco de la Carretilla", que editó Txalaparta, y que es un compedio de artículos aparecidos en diarios argentinos, de documentos y fotografías que muestran la vida y viajes de este navarro que murió en 1964.

"La labor de documentación fue difícil, y del primer viaje, por ejemplo, apenas se conservan textos", declaró Urrutia al periódico español Diario de Noticias cuando se presentó el libro.

"Larregui siempre quiso enseñar, dar a conocer. Era una persona muy culta, y yo creo que, tras el primer viaje, continuó porque se había encontrado a sí mismo", señaló Urrutia.

Según el autor, Larregui fue un adelantado a su tiempo en lo que a patrocinio y venta de imagen se refiere, ya que para poder viajar vendía las exclusivas de sus llegdas a los pueblos a los periódicos más importantes, al tiempo que se hacía fotografías que comercializaba como postales.

Por eso, la documentación existente sobre este peculiar personaje, del que curiosamente no se conservan pistas en su Pamplona natal, es numerosa.

En noviembre de 2002 también se presentó en Euskal Telebista, la televisión vasca, el documental "El Vasco de la Carretilla", en el marco de la serie "Euskalherritik/Del país de los vascos".

La reseña de la editorial Txalaparta del libro de Urrutia culmina con una frase que refleja lo que simboliza hoy este hombre para algunos de sus paisanos: "Desde las Cataratas del Iguazú, donde se quedó a descansar para siempre, Larregui nos sigue recordando que, con empeño, los vascos pueden conseguir lo que quieran. Vivir libres, por ejemplo".

Larregui falleció el 5 de julio de 1964. Se había instalado en el Parque Nacional Iguazú luego de su última aventura. Allí se construyó una casita muy particular, que con el tiempo se otra de las atracciones del parque.




.... ... .

No hay comentarios.:

Publicar un comentario