martes, 29 de enero de 2002

Nula Libertad de Expresión

Continuando con el tema de las violaciones a la libertad de prensa y a la libertad de expresión de los vascos por parte de Madrid les presentamos este artículo publicado en La Jornada:


"No se nos exige nitidez en la información, sino condenar", denuncia Mertxe Aizpurua

Armando G. Tejeda | Corresponsal

Con el proceso judicial contra dos diarios vascos nacionalistas abierto por Madrid, que el verano pasado publicaron entrevistas con voceros de ETA, se "pretende cercenar los espacios de libertad de expresión", asevera la directora de Gara, Mertxe Aizpurua. "Se trata de criminalizar todo el nacionalismo", considera su colega de Euskaldunon Egunkaria, Marxelo Otamendia.

Aizpurua y Otamendi comparecieron el pasado 18 como imputados de varios delitos de terrorismo ante el juez de la Audiencia Nacional Española, Baltasar Garzón, quien tiene a su cargo la mayoría de los procesos abiertos contra miembros de la organización independentista vasca ETA y su llamado "entorno".

Gara y Euskaldunon Egunkaria publicaron el 7 de julio de 2001 entrevistas con voceros de ETA, a lo que la Fiscalía General del Estado respondió con una querella criminal, en la que acusó a los periodistas de inducir al asesinato y de seleccionar los objetivos del grupo armado.

Aizpurua y Otamendi han sido citados en dos ocasiones a comparecer ante los tribunales: la primera el 15 de julio, en calidad de testigos y, como imputados, el pasado 18. A pesar de la petición de prisión incondicional del fiscal, Pedro Robira, Garzón decretó la "libertad sin restricciones" para ambos, por considerar que no existía riesgo de fuga.

Más aún, Robira presentó un recurso el sábado pasado en el que reitera a Garzón su petición de prisión incondicional para Aizpurua y Otamendi.

En entrevista con La Jornada, Mertxe Aizpurua, de 42 años, defendió el derecho a la libertad de expresión y denunció que el gobierno del presidente español, José María Aznar, tiene la estrategia de "criminalizar" al conjunto del nacionalismo vasco.

"Creo que la acusación lo que pretende es cercenar los espacios a la libertad de expresión, y que hacerle una entrevista a ETA sea considerado delito y, después, que la publicación de los comunicados de ETA también sea delito. Esto quiere decir que se irá recortando la libertad de expresión respecto del tema vasco", indica la directora de Gara.

"Dos varas de medir"

Considera que las críticas que tanto ella como Otamendi han recibido por no ser incisivos durante la polémica entrevista "son como las dos varas de medir que se aplican constantemente al conflicto vasco. A nosotros se nos exigen posicionamientos o que seamos muchísimo más críticos con las organizaciones armadas. Sin embargo, esa exigencia que se nos pide, en la mayoría de los casos desde el gobierno español, lo que pretende es crear una especie de realidad virtual, en la que no se está contando todo lo que está pasando aquí.

"El coctel de esa combinación es fatal, pues al no hablar los otros medios de un tipo de violencia que está ocurriendo (la dispersión de los presos), combinándolo con hablar mucho del otro sufrimiento (el de las víctimas de ETA), que también existe y es real, es dar una visión distorsionada del problema".

Aizpurua habla del papel de Gara como medio de comunicación en el País Vasco. "Somos proindependentistas, en principio somos un periódico plural y abierto a todas las opiniones, tal como pueden dar testimonio de ello nuestras páginas. Nosotros lo que sí pedimos en nuestra línea editorial es que Euskal Herria pueda tener derecho a decidir su propio futuro. En cuanto a nuestro papel, creo que hay un principio que serviría para cualquier medio de comunicación, que es el de la honestidad responsable. En ese sentido, nosotros no dejamos de publicar ninguna información y en ocasiones publicamos opiniones contrarias a nuestra línea editorial.

-En todo caso se les pide que sean más nítidos en el momento de rechazar los asesinatos de ETA...

-No nos exigen nitidez, pues nuestro planteamiento es bastante nítido, otra cosa es que lo quieran ver. No, lo que nos exigen es la condena, pero yo parto del principio de que nosotros tenemos derecho a opinar de una determinada forma.

"Ahora, si yo pensara que habría una posibilidad de que por nuestra condena, o la de la izquierda abertzale, llegara la solución a este país, estoy segura que nadie se negaría a decir esta palabra para evitar este conflicto... Pero ocurre que con la petición de condena lo que se exige en realidad es de alguna forma la aquiesencia con el poder y con el planteamiento del gobierno español, que en estos momentos -y lo ha dicho claramente- no quiere ni el diálogo político ni el racional ni el social."

-¿Es esa entonces la raíz de pretender criminalizar a Gara y Euskaldunon Egunkaria?

-Yo creo que sí; últimamente además, la disidencia o la manifestación de cierta oposición a lo que el gobierno español quiere imponer se está castigando duramente y esto se hace en muchos ámbitos, en el comunicativo también. Los intentos de criminalizar a Gara son muchos, no sólo es por nuestro posicionamiento respecto de ETA o de la información del tema de los presos, que nosotros sí damos, mientras que el resto de los medios no, pues hay que recordar que este conflicto deja tras de sí un pozo de sufrimiento tremendo y por todas las esquinas; en este momento hay casi 600 presos repartidos por toda la geografía del país, lo que conlleva que mucha gente más viva sometida a ese sufrimiento y a esa presión.

-¿Desde cuándo milita en la izquierda abertzale?

-No soy militante de la izquierda abertzale, pero sí soy simpatizante, de alguna forma también por el registro familiar, pues cuando yo nací no se podía aprender el euskera, fui educada en castellano y todo el tiempo he vivido bajo la presión del Estado español, porque España se nos hace ajena y esto no sería un problema si no tuviéramos que vivir al dictado de España. Entonces, desde un punto de vista abertzale vives en tensión permanente entre lo que sientes y lo que puedes ser, a lo que se van sumando tus historias personales.

-Supongo que entre esas historias personales se refiere a la encarcelación y condena de su compañero Andoni Murga Zenarruzabeitia (condenado a 39 años de cárcel en 1998 por pertenencia a banda armada y por un atentado con explosivos contra una fábrica).

-Así es, Andoni está en una cárcel de Valladolid, pero creo que los vascos tenemos una desventaja en la que de alguna forma nos habituamos a situaciones que no deberían ser consideradas como normales. Ni siquiera me quejo de la distancia y de las dificultades para mantener una comunicación directa y continuada con él, motivada por las trabas que se imponen a los presos que están en la cárcel por una cuestión política. Pero todo esto se sobrevive en ocasiones a base de buen humor, te vas haciendo a lo que hay...

-¿Crees que termine alguna vez toda esta locura?

-Yo soy optimista y creo que sí, pues aquí hay un sentimiento que es el que no va a morir nunca, obviamente tampoco con la estrategia policial del gobierno de Aznar, aunque es posible que por las vías represivas consiga aniquilar a todos los agentes disidentes, o que sea tanto el sufrimiento que al final la gente se canse y diga que no merece la pena luchar por este país. Yo creo que no, pero es posible que suceda, y por eso es importante que no haya cierres en falso de los problemas, porque de otra forma el tema vuelve a salir y la historia tiene ejemplos sobrados de esto.

Maniobra política

Martxelo Otamendi dirige el único diario vasco escrito en su totalidad en euskera, periodista de nutrida trayectoria que, sin embargo, hoy se enfrenta al estigma judicial de ser presunto miembro de una organización terrorista.

Tras su comparecencia ante Garzón, Otamendia expone sobre el proceso: "Es un cúmulo de despropósitos porque no tiene ningún sentido inculpar a dos periodistas que nos hemos limitado a ejercer nuestra profesión. Egunkaria da voz y presta atención a todo lo que dicen o hacen los agentes sociales del conflicto vasco, entre ellos ETA, por lo que no tenía ningún sentido que nosotros nos negáramos a entrevistar a este agente del conflicto.

"Nosotros valoramos la imputación como una maniobra política del gobierno español para cercenar la libertad de expresión, pues ya no saben de qué gancho colgarse para imputarnos ser miembros o colaboradores de ETA, con la esperpéntica idea de que nosotros señalamos los objetivos, cuando yo creo que ninguna organización armada necesita que nadie le señale los objetivos."

Sobre las causas de la acusación, señala: "Yo creo que se trata de criminalizar a todo el nacionalismo, ya no sólo a la izquierda abertzale, pues me parece que ya han pasado ese estadio y ahora se intenta implicar a ETA con el PNV y al PNV con ETA. Tenemos un conflicto de 40 años; toda la gente se está quejando todo el tiempo, pero no va al médico".

El gobierno español, insiste, debe respetar "la voluntad de los pueblos y que se reconozca el derecho a este pueblo a decidir, pues este país es plural y la decisión final depende de los ciudadanos".



Lo realmente grave es que los medios noticiosos internacionales hacen mutis con respecto a esta flagrante violación de derechos por parte del Estado Español.


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