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martes, 4 de abril de 2023

"Inmaculada Ascención" de Arturo Espejo

En un ejercicio de memoria histórica frente a la desvergüenza del régimen español, mismo que ha premiado al torturador Arturo Espejo con un ascenso de grado dentro de la Guardia Civil, desde la plataforma Mikel Zabalza Gogoan dejan en claro a que grado llega esta nueva agresión a los familiares de las víctimas del terrorismo de estado.

Adelante con la información que les traemos desde Naiz:


Mikel Zabalza Gogoan recuerda que Espejo dirigió la detención y el interrogatorio

La plataforma Mikel Zabalza Gogoan de Aezkoa ha denunciado que el ascenso a teniente general de Arturo Espejo demuestra que «los torturadores tienen total impunidad» en el Estado español. Recuerda que el guardia civil dirigió la detención y el interrogatorio del orbaizetarra en Intxaurrondo.

La plataforma Mikel Zabalza Gogoan de Aezkoa ha hecho público un comunicado a raíz del ascenso a teniente general del guardia civil Arturo Espejo, implicado en la muerte de Zabalza en 1985, y ha subrayado que tras tantos años «es doloroso volver a reafirmar, una vez más, que los torturadores tienen total impunidad».

La plataforma recuerda que Arturo Espejo era teniente del servicio de información el 26 de noviembre de ese año, cuando fueron detenidos los hermanos Mikel, Patxi y Aitor Zabalza, Manuel Vizcay, Ion Arretxe e Idoia Aierbe, y fue él quien dirigió la detención e interrogatorio de Mikel Zabalza, tal y como recogió el diario ‘El Mundo’ en su día. De acuerdo con aquella información, Zabalza fue torturado por los guardias civiles Enrique Dorado Villalobos y Felipe Bayo Leal, «hasta la muerte», en el cuartel de Intxaurrondo. Al ver que «se les había ido de las manos», lo llevaron a la oficina del jefe del servicio de información. Allí, Espejo «le hizo el ‘boca a boca’, en vano’» y posteriormente «avisó al comandante Enrique Rodríguez Galindo, personándose en su domicilio».

En los interrogatorios y torturas a las que fue sometido también habrían participado los guardias Luis Sandoval Campos, Francisco Hermida Bouza y Francisco Javier Millán Pérez, según evoca la plataforma haciéndose eco de lo publicado por ‘El Mundo’.

Declaró como inculpado

Espejo también habría sido quien preparó «la coartada del Estado» junto al abogado Jorge Argote, esto es, la versión oficial que apuntaba que Zabalza huyó en Endarlatsa cuando lo llevaron a ver un zulo, esposado, y que días después apareció muerto en el río Bidasoa.

El ahora teniente general declaró como inculpado ante el juez en Donostia, pero la causa se archivó en 1988. A este respecto, Mikel Zabalza Gogoan señala que a pesar de que «los indicadores más lacerantes de impunidad son los ascensos, condecoraciones, cruces y medallas a los miembros de la Guardia Civil», no son «los únicos». «La impunidad no solo toca al cuerpo militar. También es responsable la justicia, y también lo es Gobierno español».

A juicio de la plataforma, este ascenso de cargo demuestra que «la tortura en el Estado español sigue necesitando de una impunidad absoluta» y que «la estrategia contra la disidencia política en Euskal Herria sigue viva».

Desclasificar los documentos

«Reducen a cero a las víctimas del Estado, haciéndolas de nuevo víctimas, demostrando que están lejos de alcanzar la verdad, la justicia y la reparación», ha denunciado.

Por ello, y ante «la humillación que deben vivir las víctimas del Estado», ha hecho un llamamiento a los responsables políticos y a las instituciones vascas para que «intervengan en la medida de sus posibilidades» y ha considerado «imprescindibl»e desclasificar la información que depende del Gobierno español para esclarecer el caso de Mikel Zabalza.

«Es imprescindible aclarar, reconocer y no volver a victimizar los 5.379 casos de tortura que se han producido en Euskal Herria, para dar pasos en favor de la convivencia real», ha subrayado.




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lunes, 3 de abril de 2023

De Paseo por Lea-Artibai

Desde Deia traemos a ustedes este magnífico reportaje acerca de que ver y hacer en la comarca de Lea-Artibai, partiendo desde Markina Xemein.

Disfruten del paseo virtual:


Cíclopes, rocas y mitos a orillas del río Artibai

Markina-Xemein se erige en el principal núcleo de la comarca de Lea-Artibai desde su fundación en el siglo XIV, pero se asienta en un cruce de caminos entre Bizkaia y Gipuzkoa, entre la costa y el interior, entre el mito y la realidad, algo que le da una personalidad única

J.M. Ochoa de Olza

La comarca de Lea-Artibai, en el occidente de Bizkaia, es tierra de encuentros, de caminos que se cruzan, donde la historia y la leyenda forjan un encuentro entre lo terrenal y el mito.

Numerosos arroyos y riachuelos alimentan los dos ríos que vertebran de norte a sur este territorio, el Lea que desemboca entre la lekeitiarra playa de Isuntza y la de Karraspio, en Mendexa, y el Artibai, que vierte sus aguas en Ondarroa, entre el puerto y la playa de Arrigorri. En las márgenes de estos cauces hay espacio tanto para los molinos de agua de ferrerías y harina como para que las lamias canten y se peinen. El molino de Bengolea y la cueva de Oibar, a orillas del Lea a su paso por Gizaburuaga son las dos caras de esta misma moneda de realidad y leyenda.

La localidad de Markina-Xemein, nacida de unión de la villa de Markina y la anteiglesia de Xemein a mediados del siglo pasado, es la capital de la comarca. De origen medieval, Villaviciosa de Marquina recibió su fuero de fundación en el siglo XIV pero a pesar de ser un ente diferenciado quedó irremisiblemente ligado a la vecina Xemein ya que, según su carta puebla, las necesidades espirituales de los vecinos de la villa debían atenderse en la parroquia de Santa María en la anteiglesia. Los conflictos y las tiranteces estaban servidas.

Los vecinos de Xemein, miembros de la llamada Tierra Llana o infanzonado, no podían ocupar los solares de la nueva villa, reservados para los hidalgos. A esto se unió la disputa por el patronazgo sobre la iglesia de Santa María entre las dos familias dominantes, los Ugarte y los Barroeta, que buscaban las prebendas y relevancia social que llevaba aparejadas. Las tensiones no acabaron a pesar de la construcción en Markina de un segundo templo, el ya desaparecido San Pedro de Elizbarría.

Urregarai, Santa Eufemia y Tartalo

La llegada del cristianismo a estos montes y valles arrinconó las antiguas creencias, pero no logró que se olvidaran. Las lamias siguen escondidas en los ríos, pero no son las únicas cuya sombra aún se percibe. El cíclope Tartalo también se siente en las montañas. El pico Urregarai, entre Markina y Aulesti, parece ser su refugio.

Este ser mitológico de un sólo ojo, que algunos aquí llaman Alarabi y creen que no es el mismo ser que Tartalo, aterrorizaba la comarca con su inmensa fuerza y su afición a devorar animales y hombres.

Al igual que pasa con la diosa Mari, la Dama de Anboto, parece que Tartalo también tiene otros hogares, ya como el del monte Sahadar en Zegama, en la vecina Gipuzkoa, donde un joven, según narra la tradición, consiguió que se ahogara en un río cuando huía de él para no ser devorado.

Quizá el cambio de cueva se debió a la aparición en Urregarai de Santa Eufemia. O más bien de su cuerpo. Esta leyenda explica el origen de la ermita dedicada a esta santa que murió mártir en Calcedonia, junto al Bósforo (Turquía). Cuentan que una pastora tropezó con una mano que salía de la tierra que lucía un anillo en uno de los dedos. La joven se apoderó de él y retorno al pueblo llevándolo puesto. Misteriosamente, cuando quiso contar lo sucedido no pudo hablar, por lo que acompañada de sus vecinos regresó al lugar, devolviendo la joya a su dueña. Los vecinos cavaron alrededor de la mano y encontraron a santa Eufemia. Ahí fue donde se construyó la ermita, destino de una romería el 16 de septiembre en la que muchos peregrinos suben los 220 escalones del tramo final que lleva hasta el templo con una larga vela enrollada en la cintura para conjurar los dolores de cadera. Algunos de estos devotos realizan esta última ascensión de rodillas.

Esta no es la única leyenda que se cuenta relacionado con el monte Urregarai. Una de ellas hace referencia directamente a su nombre. Urregarai, que puede traducirse como alto de oro, puede tener su origen en la creencia de que en la cima hay enterrada una campana de oro.

Aunque el último tramo hasta la ermita y la cercana cima del Urregarai hay que hacerlo a pie, tanto desde de Markina como desde Aulesti se puede llegar en coche hasta Santa Eufemiako Zelaize, el prado de Santa Eufemia, una campa entre el Urregarai (704 m) y el Bedartzandi (700 m), donde además parking es también un área de esparcimiento y cuenta con un bolatoki. Por la pista forestal que sale a la derecha de la carretera, según se sube desde la cantera Zeleta, justo enfrente de donde se dejan los coches, se llega directamente hasta la ermita y la cima del monte. Desde allí las vistas sobre la comarca no dejarán indiferente a nadie. El Oiz, el Anboto sobresalen si se mira hacia el sur, mientras que en el norte es el mar el que se deja ver.
Por la ruta hacia el Akarregi

De vuelta a Markina, se puede inciar la ruta hacia el monte Akarregi, que parte de ella se puede hacer también en coche a modo de aproximación hasta el camino que sube hasta cima, donde se podrá encontrar uno de los tradicionales buzones montañeros que tanto se ven en las cimas de Euskadi y Navarra y que en este caso tiene la forma de la ermita de San Miguel de Arretxinaga, por la que se ha pasado para llegar hasta aquí.

El inicio de la excursión puede hacerse en la iglesia de Santa María de Xemein, cuyo nombre oficial, dicho sea de paso, es Santa María de la Asunción. Si bien el templo de las disputas entre los Barroeta y los Ugarte era del siglo X, el actual se levantó en el siglo XVI sobre los restos del anterior.

Si se hace caso de las leyendas que todavía sobrevuelan Markina desde el pasado, los conflictos por este templo no se limitaron a los de los señores locales. Cuando se inició su construcción ya hubo quien se opuso a ella. Los jentiles que habitaban las montañas que rodeaban Xemein no vieron con buenos ojos la llegada del cristianismo, que los arrinconaba en los márgenes de las creencias populares, por lo que defendieron su territorio arrancando grandes rocas de las montañas para arrojarlas contra el edificio que significaba el fin de su era.

En la actualidad, las canteras de mármol negro del macizo que forman el Urregarai y el Bedartzandi son una de las señas de identidad que han dado fama en todo el mundo a Markina-Xemein y a la vecina Aulesti. Los jentiles parece que iniciaron a otra de las industrias de la comarca.

La carretera hacia la cumbre del Akarregi, que ofrece una panorámica del lado oriental de Lea-Artibai, pasa también por el monumento más singular de la localidad, y casi de todo el norte peninsular, el apilamiento de tres gigantescas rocas en el interior de la ermita de San Miguel de Arretxinaga. Esta formación rocosa llena de misterio este rincón donde el río Urko desagua en el Artibai.

 A los jentiles, Por su habilidad para trabajar las rocas, no solo para lanzarlas, se les consideró los constructores de los monumentos megalíticos, de los dólmenes y de cromlech que se encuentran en las sierras y bosques de Euskal Herria, por eso no sorprende que también se les atribuyera esta formación. Lo que sí sorprende es que llegado el cristianismo, se levantara una ermita alrededor de un supuesto monumento pagano. Ponerla bajo la advocación del arcángel san Miguel, que ya derrotara al dragón, a la herensuge de Aralar, solucionó la papeleta.

Pero bajo el barniz de lo milagroso se mantiene su antigua aura mágica y sanadora. Así, a quien sufra alguna enfermedad le podría bastar con tocarlas para curarse, aunque alguno afirma que es necesario llevarse a casa un fragmento para lograrlo. Otra creencia afirma que quien desee casarse en el plazo de un año deberá pasar tres veces por debajo y entre ellas sin tocarlas para lograrlo. Una imagen de San Miguel colocada en el interior asiste a la devoción de los creyentes.

Siguiendo la carretera se llega a la Torre Barroeta, recientemente restaurada y que durante muchos años ha sido un caserío dedicado a las labores agrícolas, lejos ya de su origen y funciones militares.

Dejando este edificio a la izquierda, la pista asfaltada sigue durante unos dos kilómetros hasta la base del Akarregi. Una senda sale a la izquierda de la calzada hacia la cumbre del monte. Desde sus 400 metros de altitud se domina el entorno.

Dos rutas históricas que se cruzan

La Comarca de Lea-Artibai es una encrucijada de caminos y en ella se encuentran dos que han tenido gran importancia histórica, uno por su vertiente espiritual, el Camino de Santiago en su recorrido por el norte peninsular y cantábrico, y otro comercial como pocos, el Camino del Pescado y el Vino, que atravesaba de norte a sur el País Vasco para llevar el vino a los puertos de Bermeo, Lekeitio y Ondarroa, y regresar con pescado para el interior del país.

Dos son la etapas que de este a oeste buscan la ciudad del apóstol. Son, en principio, la cuarta y la quinta de la ruta. La primera sale de Deba y llega hasta Markina, unos 22 km, y la segunda parte de esta localidad Markina para acabar en Gernika, unos 25 km. Por supuesto que este planteamiento es orientativo, ya que cada peregrino pone salida y llegada donde quiere o puede y el santuario de Cenarruza es un albergue de peregrinos muy demandado.

Por lo que respecta al Camino del Pescado y el Vino, conocido en las guías de senderismo y rutas como la GR-38, la que recorre la comarca de Markina es una variante. La ruta principal llega a Bermeo, pero un ramal, el GR-38.1, se desvía hacia Cenarruza para dividirse después en dos, uno a Lekeitio y otro a Ondarroa. Así, la primera etapa sale de Durango hasta Cenarruza pasando por el monte Oiz. Son 22 km por la GR-38.1. Desde localidad hay que seguir hacia Bolibar y el monte Bedartzandi hasta la ermita de Santutxu, donde el camino se divide. A la izquierda, por la GR-38.2 se llega a Lekeitio y tomado el camino de la derecha, la GR-38.3, a Ondarroa.

Qué más ver en Markina-Xemein

Recorrer Markina-Xemein supone conocer una de las localidades más emblemáticas de Bizkaia, los edificios, los palacios, los templos y obras civiles de utilidad pública son muestras de que la historia ha llenado los rincones de una villa de abolengo. Entre los monumentos que se deben visita están tanto los viejos ayuntamiento de Xemein, junto a la ermita de San Miguel, y el de Markina con su galería porticada. Pero no es menos interesante el actual edificio consistorial de Markina-Xemein en el palacio Mugartegi. Y si de algo va servida esta villa es de grandes palacios y casas, como las dos torres de los Ugarte y los Barroeta, pero también las de Artibai, Antxia, la casa Ubilla o los palacios de Ansotegi, Andonegi y el de Gaytán de Ayala.

Por lo que respecta a los templos, la iglesia y convento de los Carmelitas, la ermita de Santa Cruz o Elizatxiki y el convento y la iglesia de la Merced son tres lugares que no deben dejarse de lado.

Entre los edificios civiles de uso público destacan el antiguo juzgado y cárcel municipal, que ahora es la sede de la Oficina Comarcal Agraria, y la pescadería municipal.




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La «Base Ética» de Grande-Marlaska

Fernando Grande-Marlaska lo vuelve hacer, desplegando su prepotente cinismo, sabedor de que el régimen al cual sirve le permite actuar con total impunidad, premiando a uno de los involucrados en el secuestro, tortura y asesinato de Mikel Zabalza.

Por su conducto, el franquismo borbónico vuelve a mostrar que en el estado español no existió ninguna transición y que quienes insisten en hablar de "la llegada de la democracia" o son tontos útiles o son cómplices en todos los crímenes de lesa humanidad cometidos desde el día de la muerte de Francisco Franco hasta el día de hoy.

Lean esto que nos reporta Naiz:


Un implicado en la muerte de Mikel Zabalza, en lo más alto de la Guardia Civil

El pasado jueves compareció en el Congreso español el Mando de Apoyo de la Guardia Civil, Arturo Espejo, lo que ha servido para comprobar que uno de los implicados en la muerte por torturas de Mikel Zabalza ha sido ascendido por Grande-Marlaska a lo más alto de la cúpula del cuerpo.

Iñaki Iriondo

El pasado jueves, 30 de marzo, compareció en el Congreso de los Diputados el Mando de Apoyo de la Guardia Civil, el teniente general Arturo Espejo, para hablar de las presuntas irregularidades en las adjudicaciones de obras de reparación y reformas en trece cuarteles de la Guardia Civil, situados en diferentes puntos del Estado español, entre marzo de 2014 y abril de 2019.

En esa misma sesión, desde Ciudadanos y ERC recordaron que el jefe del Mando de Apoyo, Arturo Espejo, fue uno de los cuatro tenientes generales que acompañaron a María Gámez en la comparecencia en la que anunció que dimitía como directora de la Guardia Civil tras conocer la imputación de su marido en una derivada del caso ERE de Andalucía. Los otros tres fueron el director adjunto operativo (DAO), Pablo Salas, el jefe del Mando de Operaciones, Félix Jesús Blázquez, el jefe del Mando de Personal, Manuel Llamas.

Pero lo también destacable es que el ahora teniente general Arturo Espejo Valero, miembro de la cúpula de la Guardia Civil, participó en 1985 en la muerte por torturas de Mikel Zabalza. Siendo teniente en Intxaurrondo, era el instructor y uno de los tres guardias que, según la increíble versión oficial, acompañó a buscar el supuesto zulo de Endarlatsa a Mikel Zabalza, quien nada más bajar del furgón, esposado, golpeó a uno de los ellos y consiguió huir por un agujero estrecho cercano al río donde le perdieron la pista y días después apareció muerto.

Hoy es oficialmente reconocido que Mikel Zabalza falleció a causa de las torturas que guardias civiles como el entonces teniente Arturo Espejo le infligieron. Un informe del Gobierno de Lakua establece que «la hipótesis de la huida repentina de Mikel Zabalza se convierte en muy improbable, por no decir simplemente increíble». Y frente a ello, «existen fuertes presunciones de que fue detenido y sometido a tortura, penas y tratos crueles, inhumanos o degradantes que le pudieron llevar a la muerte».

Otros investigadores han escrito que hasta el propio servicio secreto de la época, el CESID, recogió en un acta lo que en realidad sucedió. Y existen audios grabados que lo corroboran.

Ascendido por Robles y Marlaska

Como en otros casos, la relación con la tortura de ciudadanos vascos no impidió que Arturo Espejo iniciara una carrera de ascensos hasta llegar a general y ser nombrado jefe del Gabinete Técnico de la Guardia Civil, tomando el relevo de Antonio Tocón, condenado por torturas aunque absuelto por el Tribunal Supremo.

El 15 de febrero la ministra de Defensa, Margarita Robles, lo ascendió a teniente general, que es el mayor rango de los existentes en la Guardia civil. Tan solo hay cinco tenientes generales.

Casi de inmediato, el 2 de marzo de 2022, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo nombró jefe del Mando de Apoyo, que es uno de los cuatro integrantes de la cúpula de la Guardia Civil, con dependencia directa de la directora general del cuerpo y encargado de la «dirección, coordinación y gestión de los recursos financieros y del desarrollo de la política de recursos materiales».

Según determinadas fuentes, Arturo Espejo es un mando de la entera confianza del ministro Fernando Grande-Marlaska y atribuyen su nombramiento a una decisión personal suya.

Cabe también recordar que el Estado español acumula once condenas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por no investigar torturas denunciadas, y en siete de ellos el juez instructor era el ahora ministro Grande-Marlaska.

EH Bildu pide la comparecencia de Marlaska y el PNV lanza una batería de preguntas

El PNV y EH Bildu han reaccionado con prontitud a la información ofrecida por GARA y NAIZ.

EH Bildu ha pedido la comparecencia del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el Congreso de los Diputados, «para explicar las razones del ascenso del teniente general Arturo Espejo Valero y su nombramiento como jefe del Mando de Apoyo de la Guardia Civil y la relación de este agente con el Caso Mikel Zabalza».

Además, su diputado Jon Iñarritu y el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, han dirigido sendas baterías de preguntas al Gobierno para conocer si «es idóneo que en la cúpula de la Guardia Civil se encuentre el mayor responsable en uno de los casos más turbios sucedidos en el seno de ese cuerpo policial», o por qué entiende el Ejecutivo de Sánchez que «un implicado en un caso de torturas que culminó con la muerte de una persona inocente es merecedor de ascensos y condecoraciones».

EH Bildu: «¿Dará el Gobierno algún paso?»

Jon Iñarritu incide en la evidencia de que versión oficial sobre la muerte de Mikel Zabalza es «evidentemente falsa» por lo que quiere saber si «es el ascenso del mayor responsable la única medida que ha tomado el Gobierno en relación al Caso Mikel Zabalza».

El parlamentario de EH Bildu quiere conocer también cuál ha sido la trayectoria del teniente general Arturo Espejo en la Guardia Civil desde 1985, año en el que murió Mikel Zabalza, en qué puestos ha estado y qué condecoraciones ha recibido, en qué fechas y por qué motivos.

También busca profundizar en la muerte por torturas de Mikel Zabalza, y Jon Iñarritu pregunta al Gobierno si va a poner en marcha alguna investigación para conocer lo ocurrido y la implicación personal de Arturo Espejo. En definitiva, si «contempla el Gobierno dar algún paso en torno al caso de Mikel Zabalza».

PNV: «¿Son estos los valores de la Guardia Civil?»

Desde el PNV, por su parte, su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, cuestiona el nombramiento de Arturo Espejo como teniente general y pregunta al Gobierno si «cree que aquellos que fueron custodios de Mikel Zabalza y que dieron una versión oficial de lo sucedido que se ha demostrado falsa personifican los valores que dice defender la Guardia Civil».

También el portavoz jeltzale recuerda que «el Gobierno Vasco reconoció a Mikel Zabalza como víctima de violencia policial en contra de la versión oficial defendida por el Gobierno español y la Guardia Civil. El dictamen de la Comisión de Valoración del Gobierno Vasco coincidía también con lo relatado por el capitán de la Guardia Civil, Pedro Gómez Nieto, y el entonces director del CESID, Juan Alberto Perote, en unos audios que salieron a la luz en 2021».

Además de las cuestiones sobre el ascenso de Arturo Espejo, Aitor Esteban inquiere al Gobierno por la desclasificación de la información que obra en poder del Gobierno español para «esclarecer» el caso Mikel Zabalza. Asimismo, y entre otras cuestiones, el portavoz del PNV quiere saber si el Gobierno español tiene intención de reconocer a Mikel Zabalza como víctima de abusos y torturas policiales.

La «base ética» del teniente general

El Mando de Apoyo de la Guardia Civil, el teniente general Arturo Espejo, compareció en el Congreso de los Diputados el pasado jueves, 30 de marzo, para hablar de las presuntas irregularidades en las adjudicaciones de obras de reparación y reformas en trece cuarteles de la Guardia Civil, situados en diferentes puntos del Estado español, entre marzo de 2014 y abril de 2019.

En esa misma comparecencia, el teniente general Arturo Espejo afirmó sin ruborizarse que la Guardia Civil ha cumplido 179 años porque se ha «adaptado a la evolución y por su base ética»

Y cabe recordar también que fue uno de los cuatro tenientes generales que acompañaron a María Gámez en la comparecencia en la que anunció que dimitía como directora de la Guardia Civil tras conocer la imputación de su marido en una derivada del caso ERE de Andalucía. Los otros tres fueron el director adjunto operativo (DAO), Pablo Salas, el jefe del Mando de Operaciones, Félix Jesús Blázquez, el jefe del Mando de Personal, Manuel Llamas.

Intxaurrondo, «objetos perdidos»

Este último, el hoy también teniente general Manuel Llamas, fue quien despachó en 2020 una petición ciudadana que requería toda la documentación y expedientes relativos al caso de Mikel Zabalza alegando que la causa está aún en los juzgados, cuando es patente que en aquel momento la causa estaba archivada desde 2010.

Una respuesta muy similar a la que en 1985 otro guardia civil, probablemente Arturo Espejo, puesto que era el instructor del caso, dio a la madre de Mikel Zabala cuando acudió al acuartelamiento de Intxaurondo: «Si ha perdido a su hijo, vaya a buscarlo a objetos perdidos».

 

 

 

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sábado, 1 de abril de 2023

Egaña | El Fin de la Dispersión

Desde su perfil de Facebook traemos a ustedes el texto que Iñaki Egaña le dedica al cierre de ciclo de la infame política penitenciaria que el régimen español diseñó específicamente para castigar a familiares y amigos de los presos políticos vascos.

Con esta medida, Madrid acentuaba su inclinación revanchista, causando más daño y dolor del contemplado en su propio corpus legal a quienes caían en su red represiva.

Adelante con la lectura:


El fin de la dispersión

Iñaki Egaña

A la andoaindarra Matilde Arribillaga la recuerdo en muchas de las movilizaciones a favor de los derechos de los presos políticos vascos. Un grupo de mujeres veteranas, la mayoría abuelas, con armadura de hierro y corazón del color de la flor del cerezo que despunta estos días, se había convertido en nuestra conciencia, como aquellas que en la Plaza de Mayo argentina invocaban a los suyos desaparecidos.

Hace unos días se cumplieron 29 años de la desgracia. Matilde esperaba la llegada de un autobús que condujese a varios familiares de presos para acercarse al Parlamento de Gasteiz, donde PP, PSOE y PNV se vanagloriaban de quién era más que quién en la adopción de medidas políticas en el código penitenciario. Su hijo, “Xifi” Jauregi había sido detenido en 1987. Un despiste y la vida se le fue a Matilde en un instante. Un camión la atropelló. No consta en la relación de víctimas, ni siquiera entre esas 16 muertes causadas por la dispersión de los presos. Como en los accidentes laborales, unos y otros nos quedamos con la impresión de que la suerte es un factor determinante en el devenir cotidiano. Por razones biológicas y estadísticas, Matilde ya no estaría entre nosotros. Pero sin la dispersión de los presos políticos vascos, no habría fallecido aquel fatídico día de 1994.

Hoy, con los presos condenados por la Audiencia Nacional en prisiones vascas o camino de ellas y los igualmente castigados por el Tribunal de lo Penal de París en la cercanía de Lannmezan, con alguna excepción, el alejamiento y la dispersión parecen abocados al baúl de la desmemoria. Minimizando sus consecuencias, como si se tratara de un fleco de ese conflicto español con los vascos que oficialmente niegan. Sin embargo, el alejamiento y la dispersión han sido dos de los universos políticos y de solidaridad de varias generaciones de vascos.

Desde la legitimización internacional de España con aquel proceso que llamaron Transición, la política penitenciaria española con la disidencia, especialmente la vasca, pasaba por seguir modelos importados. Al comienzo, agrupando a los internos en cárceles como la de Soria (1978) y alejados a Puerto y, más tarde, en prisiones de máxima seguridad. Como la de Maze (Long Kesh) en Eire, la de Stammheim en Alemania o la de Asinara en Cerdeña. Para los vascos, los cuatro módulos de Herrera de la Mancha. Las marchas anuales condensaron un compromiso para enmarcarlo en los paneles de la “borroka memoria”.

A pesar de la concentración de presos en Herrera, los movimientos compartidos por París y Madrid ya dieron pistas de lo que se avecinaba. En 1984 detuvieron a decenas de huidos en Ipar Euskal Herria y los mandaron, a pesar de una propaganda benévola, a cárceles a cielo abierto, a Gabón, Cabo Verde, Ecuador, Sao Tomé, Togo, Panamá... Un año más tarde, en plena actividad de los GAL, Francia comenzó a alejar y dispersar a los presos vascos detenidos en el Hexágono, a criminalizar a la solidaridad, en especial a la bretona, y a entregar, de “policía a policía”, a cientos de refugiados que luego torturaban. Que vengan ahora a decirnos que esta ofensiva represiva coincidió en esos frentes, incluidos el de la guerra sucia, de casualidad. En algún lugar, como antes el Plan Zen, se hallarán los documentos que certifiquen, con nombres, apellidos y siglas, los planes de los gobiernos citados, incluidos los autonómicos (PNV y CiU apoyaron la dispersión).

Los presos de la época comentaron que aquel 23 de enero de 1987, cuando salió el primer contingente de presos desde Herrera con destino a siete cárceles del Estado español, les pilló de sorpresa. Ya en 1989, con Enrique Múgica Herzog ministro de Justicia, el alejamiento se multiplicó exponencialmente, llegando a desplazar presos vascos a Ceuta, Melilla y a las islas Canarias. Hasta casi 70, incluidas las del Estado francés. Y en el interior de las mismas, separados en módulos. Cuando en 1991 Juan María Atutxa llegó a la consejería de Interior, la dispersión, que ya era un hecho, la aplaudió hasta enrojecer.

Lo especial de la dispersión fue el hecho de que, como la vuelta en 1975 de los borbones a la presidencia de España, el alejamiento era, asimismo, una restauración. En 1938, los presos vascos fueron dispersados hasta las entonces colonias y hasta más de medio centenar de prisiones diversas. En marzo de 1969, todavía año y medio antes del Proceso de Burgos, Madrid también eligió alejarlos, desde Puerto de Santa María, a Córdoba pasando por Pontevedra. De Barcelona sacaron a ejecutar a Txiki Paredes.

Y en aquellos viajes interminables, también perdieron la vida otros familiares, no contabilizados entre los 16 últimos: Juanita Goñi Lasa, Miren Zumalde, Anton Guridi. No serían tampoco los únicos sin contabilizar. En julio de 1999, después de volver de Gasteiz donde habían visitado a los suyos, cinco familiares de Emilio Martínez de Marigorta, (Sucet, Grancinda, Suvanilda, Madalena y su hijo Ibai), dispersado y deportado a Cabo Verde, murieron en accidente de aviación.

La dispersión generó también un movimiento de solidaridad en el Estado español que a veces no hemos sabido valorar. Cientos de jóvenes y no tan jóvenes madrugaban cada fin de semana y se ocupaban de acoger a los familiares. En Cartagena, en Sevilla, en Puerto de Santamaría, en Madrid, en Córdoba. Amenazados y vilipendiados. Eskerrik asko.

Pasaron poco más de dos meses para alejar a los presos vascos en 1989 y cuatro años y medio para repatriarlos, después de más de 30 de conculcación de la ley orgánica general penitenciaria. La dispersión costó a cada familiar unos 20.000 euros al año. Decenas de vueltas al planeta, millones de euros acumulados, en una multa gigantesca sin factura. El coste de la represión, aún sin evaluar. A la espera de ese “aquello nunca debió de suceder” o “fue injusto”. Porque hasta ahora, la respuesta institucional, como señalaba Rafael Vera, uno de los puntales de los GAL, es la de que el fin justificaba los medios. Incluida la dispersión.

 

 

 

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martes, 28 de marzo de 2023

Amaiur en 3D

Naiz ha publicado este reportaje en el que se relata los esfuerzos por el rescate y registro de la memoria histórica de Euskal Herria, en específico del castillo de Amaiur. Esperemos que ya pronto se haga una película de esta gesta con el estilo narrativo de la reciente 'Irati' o de las mejores temporadas de 'Game of Thrones'.

Lean ustedes:


Una recreación en 3D y dos libros, nuevas aportaciones a la memoria visual de Amaiur

Una recreación en 3D que muestra cómo era la fortaleza en 1512 y 1522, y dos libros que recogen en imágenes la inauguración en 1922 del monolito y los últimos cien años de su historia son las tres últimas aportaciones para potenciar la memoria visual del castillo de Amaiur.

Pello Guerra

En la recta final de las conmemoraciones de los 500 años de la defensa y caída del emblemático lugar de resistencia, la memoria visual del castillo de Amaiur se ha visto incrementada con las aportaciones de una recreación en 3D de la fortaleza y dos libros con fotografías de los últimos cien años de su historia.

La recreación en 3D ha sido acometida por la empresa Virtualan y en la misma han trabajado conjuntamente 12 profesionales, según explica su responsable Iker Ibero. Cuando recibió el encargo hace dos años, el objetivo fijado pasaba por conseguir una «recreación fiable» de la fortaleza en los años 1512 y 1522 y para ello, «hemos trabajando conjuntamente 12 profesionales», entre los que figuraban los historiadores Aitor Pescador y Peio Monteano, y las personas que han hecho posible técnicamente la recreación en sí.

Para conseguir la mayor precisión posible, se realizó «un vuelo de dron fotogramétrico para conseguir un gemelo digital del estado actual del castillo de Amaiur. Con esta nueva herramienta, con un margen de error de cinco centímetros, teníamos la base perfecta para empezar a hacer la recreación».

A partir de ahí, «con toda la documentación histórica, hicimos una interpretación de varios elementos que conforman el castillo y su entorno, y realizamos una réplica exacta del terreno del entorno de la fortaleza mediante unos mapas».

Con el gemelo digital recreado y conociendo cómo era el terreno en el pasado, «empezamos a hacer la recreación digital del castillo». Una labor en la que ha trabajado codo con codo con el historiador Aitor Pescador, quien califica el proceso de «aprendizaje, porque con Iker ha habido una constante comunicación rectificando unas partes, revisando otras. Teníamos que recrear con un poco de imaginación, porque el castillo está en su base y debíamos ir añadiéndole elementos defensivos con lógica militar de la época medieval».

Pescador recuerda que la recreación ha sido posible «gracias a la documentación guardada en el Archivo General de Navarra» y destaca cómo en la misma se aprecian las fases constructivas por las que pasó la fortaleza. La primera fue la medieval, hasta 1512, con un castillo en Amaiur del tipo habitual en Nafarroa: «roquero y humilde».

Pero, a partir de 1513, «se cambia el destino de la fortaleza y pasa a ser un espacio defensivo y político. Fernando (en referencia a el Católico) tiene un claro proyecto político de generar una muga entre los espacios navarros del sur y los territorios del norte navarros y franceses. Necesita la creación de unas fortalezas especialmente competitivas frente a la nueva artillería y se decide construir una en Amaiur».

El historiador destaca que «en un momento determinado, será el segundo presupuesto de Navarra a nivel militar después de la plaza de Pamplona», lo que pone en evidencia «la importancia que se le dio a esa fortaleza al considerarla como un elemento de control de un reino que todavía luchaba por su libertad».

En la recreación se aprecia esa transformación, ya que se puede ver el castillo de Amaiur en 1512 y cómo era en 1522, una vez acometidas las obras de las fuerzas españolas para adaptarlo a la guerra del momento y librada con potente artillería. El trabajo se podrá ver en el Museo de Amaiur y será colgado en la página web dedicada al castillo.

Conseguir que esa recreación fuera lo más precisa y real posible «ha sido un reto, sobre todo para que la gente, cuando vea el video, tenga una experiencia totalmente inmersiva y sea capaz de trasladarse en el tiempo y ver y vivir cómo era el castillo en esa época», reconoce Ibero.

Al laborioso trabajo técnico, el experto en modelado 3D añade «la responsabilidad» de acometer este proyecto, al tratarse de «un castillo muy emblemático. Desde pequeño me habían enseñado lo que significaba Amaiur y el poder realizar la recreación es una satisfacción personal increíble».

Una joya fotográfica

A esta memoria visual más moderna de la fortaleza de Amaiur, se han sumado dos libros que recogen la historia de los últimos cien años del castillo a través de numerosas fotografías, porque, como señala Juantxo Agirre Mauleon, secretario general de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, «queremos un pueblo con memoria escrita».

Uno de ellos se trata de un facsímil del álbum fotográfico de la inauguración del monolito instalado en el lugar en 1922 y que el Ayuntamiento de la Villa de Baztan encargó a un fotógrafo de la época.

Según explica Agirre Mauleon, se conocía su existencia, pero no se conservaba ningún ejemplar de ese álbum en los archivos de Nafarroa, de tal manera que había sido dado por perdido. Sin embargo, no era así, ya que la amaiurtarra Maite Irigoien conservaba un ejemplar, gracias al cual «hemos tenido la memoria gráfica de lo que ocurrió en 1922».

A partir de ese ejemplar, que se expone en el Museo de Amaiur, la Sociedad Gaztelu ha editado una serie limitada de 300 ejemplares del álbum «tal y como es, con su encuadernación y grabado. Es una obra hecha a mano».

Algunas de esas imágenes aparecen en el segundo libro publicado recientemente y que se titula ‘Amaiur 1522-2022’. Consta de 320 páginas y, como explica el secretario general de Aranzadi, «recoge la memoria gráfica de Amaiur en cien años».

El ingente material fotográfico se distribuye en cinco capítulos, con el primero titulado ‘Memoria pétrea’ y que se centra en la inauguración del monolito de 1922. El segundo, denominado ‘La resistencia de la memoria’, abarca el periodo entre 1931 y 1937, con la voladura del obelisco y los tiempos convulsos de la Guerra del 36.

El tercero ha sido denominado ‘Damnatio Memoriae’ (1937-1978), cuando, como sucedía en tiempos de los romanos, se busca «hacer desaparecer el recuerdo de los testimonios del pasado que no gustan al poder establecido. Lo que no se escribe y no se conoce, no ha existido». El cuarto se centra en ‘La recuperación de la memoria’ y va de 1978 a 1992, cuando se vuelve a levantar el monolito de Amaiur.

Y el quinto es el más próximo en el tiempo, ya que abarca el periodo entre 2005 y 2022, y tiene como protagonistas a las excavaciones arqueológicas del castillo y los actos culturales e institucionales que se han realizado durante las conmemoraciones de los 500 años de la defensa y caída de Amaiur. El volumen, editado por Amaiurko Gaztelua Fundazioa, saldrá a la venta con un precio de 40 euros.

Agirre Mauleon destaca que todas esa imágenes «nos ayudan a saber mejor cómo hemos sentido esto en Navarra. Amaiur es símbolo de Navarra y a través de las fotos, vemos a todo el colectivo de gente y cómo se han ido desarrollando los actos institucionales. Vemos nuestra propia historia».

A estas obras sobre la memoria de Amaiur, se sumarán las publicaciones arqueológicas sobre los trabajos en el castillo que está preparando Aranzadi para difundir todos los conocimientos sobre un lugar que en los últimos dos años y medio ha recibido la visita de 98.000 personas.

Un espacio que, como señala Ixabel Aleman, alcaldesa de Amaiur, «ha sido construido como un lugar de memoria por la ciudadanía, desde abajo hacia arriba» y que «debe convertirse en referente de la identidad histórica de Navarra, de valores democráticos y de defensa de los derechos humanos que como sociedad hemos de impulsar en un mundo tan globalizado».

 

 

 

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Metalurgia del Valle de Leitzaran

Interesante el hallazgo antropológico acerca de la metalurgia en Euskal Herria, mismo del que nos da cuenta este reportaje de Naiz:


Encuentran restos de la actividad metalúrgica del Leitzaran previa a la llegada de los romanos

La asociación Burdina Taldea de Andoain, en colaboración con Aranzadi, ha encontrado los restos más antiguos de la actividad metalúrgica del valle del Leitzaran, que según las dataciones de Carbono 14, se remontan a los siglos IV y III a.C., en la Edad del Hierro.

Joseba Salbador Goikoetxea

El valle del Leitzaran, que une Gipuzkoa con Nafarroa, es conocido por la actividad metalúrgica que se ha desarrollado tradicionalmente en sus minas y ferrerías, y que llevaron a la construcción del ferrocarril del Plazaola a comienzos del siglo XX. Hasta la fecha, solo había constancia de que dicha actividad se llevó a cabo a partir de la llegada de los romanos y, sobre todo, desde la Edad Media, con la construcción de las conocidas ferrerías hidráulicas.

Sin embargo, los trabajos de investigación llevados a cabo por Burdina Taldea de Andoain, asociación por la recuperación del patrimonio histórico del valle, en colaboración con el arqueólogo de Aranzadi Alfredo Moraza, han permitido desvelar que dicha actividad se remonta al periodo entre los siglos IV y III a.C., es decir, a la Segunda Edad de Hierro y, por tanto, anterior a la llegada de los romanos.

La datación mediante Carbono 14 ha sido realizada por la Universidad de Uppsala (Suecia) y el resultado ha sido dado a conocer hoy por el arqueólogo Alfredo Moraza y por los miembros de Burdina Taldea Xabier Arruti, Joxe Ramón Berrondo y Xabier Cabezón, autor este último del sitio web www.leitzaran.net.

Tal y como ha explicado Alfredo Moraza, se trata de escorias pertenecientes a una de las «haizeola» o «ferrería de monte» que se utilizaban en la antigüedad para obtener el hierro y que eran las precursoras de las ferrerías hidráulicas, más conocidas en la actualidad. La datación se ha podido realizar gracias a los fragmentos de carbón vegetal aparecidos entre las escorias.

Los restos hallados son escorias de sangrado, procedentes de la reducción de mineral de hierro en las haizeolak, y presentan una alta concentración de mineral, lo que demuestra una técnica de elaboración muy primitiva.

Estas escorias se han encontrado en el paraje conocido como Urlio, ubicado en los montes que rodean la ferrería de Olloki y perteneciente al municipio de Elduain. En palabras de Joxe Ramón Berrondo, «habitualmente se ha pensado que los conocimientos para la obtención del hierro los trajeron los romanos, pero lo cierto es que esa actividad ya existía aquí antes y los romanos lo que hicieron fue instalarse allí donde sabían que podían obtener recursos. En este caso, en esta extensa 'zona industrial' que ha sido el valle del Leitzaran».

En el caso de Urlio, de momento solo ha aparecido el escorial o «zepadi», por lo que Burdina Taldea seguirá estudiando la zona hasta dar con la estructura de las haizeolas en las que se formaron esas escorias, así como con los posibles restos de los asentamientos humanos utilizados por las comunidades que trabajaban en dichos hornos.

La importancia de este hallazgo radica en que se trata de los restos más antiguos encontrados en el valle del Leitzaran, y que vendrían a ser de la misma época que los hornos hallados junto al poblado de Basagain, en Anoeta, en Aizegain (Oiartzun) o en Larla (Iparralde).

Alfredo Moraza ha destacado que «la presente datación supone un paso muy destacado en el proceso de conocimiento de la arqueometalurgia en nuestro territorio, a pesar de que los datos aún no son sino el comienzo del proceso de estudio. En próximas campañas –ha añadido– se proseguirán los trabajos con nuevas actuaciones a fin de obtener un dibujo más completo, para lo cual esperamos contar con la ayuda tanto del Ayuntamiento de Elduain como de la Diputación de Gipuzkoa».

Funcionamiento de las «haizeolak»

Xabier Cabezón ha explicado que las «haizeolak» o «ferrerías de monte» eran ferrerías primitivas, formadas por uno o varios hornos de reducción muy sencillos. Se situaban en la proximidad de los yacimientos mineros y de alguna pequeña corriente de agua. Como combustible para los hornos se usaba carbón vegetal producido en los bosques de la zona.

En los hornos se colocaban capas de carbón y de mineral, y para alcanzar la temperatura necesaria para reducir el mineral (por encima de 1.100-1.200º) se insuflaba aire a presión mediante fuelles movidos por el hombre. Posteriormente, era necesario trabajar la masa de hierro obtenida mediante martillos manuales, para quitarle escorias e impurezas, antes de elaborar con ese hierro utensilios de uso habitual como herramientas, clavos o armas.

Históricamente, el periodo principal de funcionamiento de las haizeolak se sitúa en plena Edad Media (siglos X-XIV), un periodo al que se asocian la mayor parte de los restos localizados y estudiados hasta la fecha, como los de Legazpi, Zerain, Mutiloa, Zegama... A partir del siglo XIV, las haizeolak cedieron el paso a las ferrerías hidráulicas, en las que tanto fuelles como martillos se movían mediante la fuerza del agua.




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domingo, 26 de marzo de 2023

Tras 35 Años de Dispersión

Han sido 35 años que prueban, de manera contundente, que los presos políticos vascos son tal, por más que Madrid y París insistan en querer catalogarlos de otra manera.

35 años en los que los estados español y francés extendieron las condenas hasta abarcar a los familiares y amigos de quienes ponían tras las rejas por su militancia en la defensa de los derechos civiles y políticos de su pueblo, el pueblo vasco.

35 años de muertes en las carreteras y de vejaciones en los centros penitenciarios.

35 años de niños de la mochila.

Y ya como corolario, 12 años desde el inicio del proceso de DDR de ETA.

Aquí les traemos esta información desde el portal de Sare:


Tras 35 años, podemos hoy afirmar que ha finalizado el alejamiento

Por fin. Ha llegado el momento de ofreceros la rueda de prensa que deseábamos convocar desde hace mucho tiempo. Tras 35 años, podemos hoy afirmar que ha finalizado el alejamiento. Por fin lo hemos conseguido. El incansable trabajo realizado para traer a las y los presos vascos a Euskal Herria ha dado finalmente resultado. Tras mucho sufrimiento, hemos llegado al final de este cruel tiempo.

En todos estos años han tenido lugar innumerables movilizaciones, conciertos, reuniones, diversas iniciativas. En sintonía con este objetivo hemos llenado las calles. Hemos estado con personas muy diferentes, esforzándonos una y otra vez por lograr amplios acuerdos y, finalmente, se ha consolidado una mayoría social, política y sindical en favor del final del alejamiento. Queremos felicitar a quienes, de una manera u otra, han ofrecido desde la más pequeña a la mayor aportación, porque hemos conseguido acabar con el alejamiento que tanto ansiábamos.

Hemos recorrido miles y miles de kilómetros que han provocado decenas de accidentes, más de mil personas heridas, sin olvidar las 16 personas que han quedado en la carretera. Queremos enviar uestro más cálido abrazo especialmente hoy a sus familiares.

Queremos recordar hoy a las familias y personas allegadas de quienes han perdido la vida como consecuencia de la alejamiento, así como a todas aquellas personas y entidades que han contribuido a aligerar la pesada mochila que durante tanto tiempo han tenido que llevar; a los chóferes de autobuses, las y los voluntarios de Mirentxin, a quienes han ayudado en las visitas, tanto en Francia como en España.

Y ahora, ¿qué? Nosotras lo tenemos muy claro. Debemos incidir en el proceso de regreso a casa de las y los presos, refugiados y deportados, en consonancia con el recorrido que prevé la ley. Hay que seguir pidiendo que se les aplique la legislación ordinaria y sortear los obstáculos que ponen a los presos y presas.

Por lo tanto, sin perder un momento, toca trabajar en sintonía con el lema etxera. Debemos continuar en el camino que estamos recorriendo los últimos años,

Porque aún se mantiene vigente la ley 7/2003 que posibilita la perpetuidad

Porque sigue intacta la ley 14/2003 que impide no se compute el tiempo cumplido en Francia

Porque la Ley 5/2003, mantiene la competencia de las progresiones de grado y/o permisos penitenciarios en un órgano de excepción, como es la Audiencia Nacional, en detrimento de los Juzgados de proximidad.

Porque estando en 2º grado se niegan muchos permisos

Porque hay 33 presos en 3º grado, cuando deberían estar 110

Porque continúan produciéndose regresiones de grado

Porque continúan vigentes las leyes de excepción

Vamos a seguir promoviendo relaciones, buscando la activación, llenando las plazas y transmitiendo nuestras peticiones a los cuatro vientos. Porque solo así conseguiremos que se aplique a los presos vascos la legislación ordinaria, y que desaparezcan las leyes de excepción.

Y todo esto en aras de la convivencia debemos hacerlo compatible con el apoyo y exigencia de reparación para todas las víctimas de todas las violencias.

Felicidades y muchas gracias.




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sábado, 25 de marzo de 2023

Egaña | Informes Fantasmas

A Iñaki Egaña ningún papel mojada lo engatusa y así lo deja claro en este texto que traemos a ustedes desde su perfil de Facebook:


Informes fantasmas

Iñaki Egaña

Hace unas semanas conocimos nuevas revelaciones sobre los sucesos de Jurramendi de 1976 en los que se dieron cita, convocados por los titiriteros de las cloacas, varias decenas de los mercenarios que iban a tener protagonismo en la comisión del terrorismo de Estado y que entonces costaron la vida a Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos. Un informe de esos que en las películas aparecen con el sello de “confidencial” reveló diversos nombres ya conocidos, entre ellos el del recién fallecido Pierluigi Concutelli, y que décadas más tarde ha sido filtrado para dar descanso a la conciencia de algún moribundo.

Sin relación con el anterior, esta semana hemos sabido de otro informe fantasma, esta vez retenido por razones que se me escapan, aunque la intuición me señala que tiene que ver con la gestión del tiempo político y su “inoportunidad”. Me refiero a ese trabajo que, durante 2019, hace cuatro años, desarrolló la Cátedra de Derechos Humanos de la UPV y entregó al Gobierno vasco que le dio validez con fecha de marzo de 2020. Un trabajo relativo a la emboscada de Pasaia de 1984, y son casi cuatro décadas, en la que las fuerzas de seguridad española mataron a cuatro militantes de los llamados Comandos Autónomos.

La emboscada de Pasaia fue un acto protocolario que debería servir de modelo para investigar el terrorismo de Estado, esta vez en su faceta gubernativa, es decir, actos ilegales cometidos por agentes públicos, el más evidente la vulneración del derecho a la vida, con los anexos de la tortura, la intoxicación, la construcción de un falso relato, la impunidad de los victimarios y en etcétera bien extenso. La Cátedra citada dio, en su trabajo, el titular bajo el que la normativa internacional conoce hechos similares: “ejecuciones extrajudiciales”.

Una rotulación adecuada ya que la pena de muerte fue abolida en España con su Constitución de 1978, excepto para juicios militares en tiempos de guerra, situación también abolida en 1995. Las cuatro ejecuciones de Pasaia tuvieron lugar en 1984 y a alguien le podría caber la duda de que, a pesar del no reconocimiento de una guerra abiertamente declarada, las mismas fueron legítimas pues hasta 1995 no llegaría la abolición total de la pena de muerte. A ello sumariamos que uno de los supuestos contendientes (los comandos autónomos) estaba identificado como “enemigo”, interno, pero enemigo. La Constitución avala esa circunstancia (el Ejército velando por la integridad de la “patria española”). Incluso hechos circunstanciales como el secuestro por París en 1988, alegando una ley -no se lo pierdan, de 1881, el año que París invadió Túnez-, del libro “Euskadi en Guerra”, levantado por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

El Tribunal alegó un argumento muy interesante, y por ello lo recuperaré para la segunda parte del artículo: “La libertad de expresión no se aplica únicamente a información o ideas que se reciben favorablemente sino también a aquellas que ofenden, conmocionen o perturben. Tales son las exigencias del pluralismo, tolerancia y apertura de mente sin las cuales no existiría una sociedad democrática”. El caso, para concluir con este supuesto argumento, es que en Pasaia no hubo juez militar que decidiera pasar por las armas a los cuatro militantes autónomos, Por eso, la expresión de “ejecución extrajudicial”.

¿Por qué uno o varios funcionarios de alto rango del Gobierno vasco decidieron esconder el informe de la Cátedra? Vuelvo a la respuesta inicial. Desconozco la razón que entonces esgrimió el responsable (o esgrimieron en plural). Pero si puedo afirmar categóricamente que tenía (tiene, tenían o tienen) una visión restrictiva de lo que significa la libertad de expresión y en este caso la vulneración de derechos humanos, incluidos los de las familias de los ejecutados y su derecho a la verdad.

Y esta afirmación tiene un trasfondo muy grave porque proviene de una institución gubernativa. Es notorio que, en función de una lectura coyuntural, la normalidad democrática pasó a un segundo plano, en el mejor de los casos o dejó de existir, en el peor. Y esta última lectura, la que yo consideró más cercana a la realidad, describe esos escenarios opacos a los que nos han acostumbrado las instituciones tanto autonómicas como estatales. Ellas han hecho habitual y rutinario el hecho de decidir por nosotros qué verdad conocer, cuál despreciar y, como en este caso, cuál ocultar.

Y no creo que el apelativo de “rutina” sea exagerado cuando ocultaciones, como la citada del Informe de Pasaia, son numerosas. En general tienden a ocultar responsabilidades, tanto personales como políticas. Me viene a la mente aquella en el cajón del despacho del entonces lehendakari Ardanza de un informe sobre la explosión de la central nuclear de Chernóbil y la nube radioactiva que había alcanzado Euskal Herria. EL PNV lo escondió por razones ideológicas: a favor de la energía nuclear, trataba de minimizar sus efectos. O esos informes sobre la peligrosidad cancerígena del amianto, los efectos del embalse de Esa, el de Navajas, el del maletín de Amedo…

Con relación a las instituciones del Estado, la ocultación es también escandalosa. La falta de estos informes tiene su relevancia porque cuando el caso concluye en sede judicial (como ahora la emboscada de Pasaia), las diligencias no pueden contener conclusiones amparadas en la verdad. Siempre serán inconclusas. Lo hemos padecido en las últimas décadas de manera lacerante con la tortura, pero también en temas relacionados con el conocimiento de la verdad. A modo de ejemplo, sabemos a ciencia cierta, porque así queda reflejado en otros informes, que la infiltración de Mikel Lejarza que provocó la muerte de Josu Mujika tiene 553 páginas. Pero nadie conoce su paradero.

Y así nos engañan de doble manera. Porque esa ocultación es tratada como una “defensa necesaria” de un concepto tan manipulable como la Seguridad Nacional. Que no es sino la seguridad de los delincuentes del Estado.

 

 

 

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jueves, 23 de marzo de 2023

Rozalén y el Euskera

Desde las páginas de Noticias de Navarra traemos a ustedes esta nota en la que se retratan las declaraciones vertidas por la cantante Rozalén con respecto al euskera.

Disfruten la lectura:


Rozalén: “El euskera es como abrir un cajón y encontrarte un tesoro brutal”

"Me asombra que en algún momento alguien persiga algo tan valioso”, afirma la cantante

Jurdan Arretxe

“Sabía que estaba cantando una canción importante, pero no tantísimo”. La cantautora Rozalén (Albacete, 1986) sigue asombrada por el éxito que ha tenido la versión de Xalbadorren Heriotzean que incluyó en su último disco, Matriz, y que se ha convertido en uno de los temas más escuchados del último trabajo: “Lo más fuerte que ha pasado con este disco es lo que ha pasado con esta canción”.

“Estoy contenta porque creo que se ha entendido que lo hacía con mucho respeto y con mucho amor. He estudiado mucha fonética, no tengo el sobresaliente, pero me dieron un notable alto, con eso me conformo”, ha explicado en el programa Carne Cruda Radio: “Disfruto mucho cantando algo que no es mío pero es de gente que me importa”.

 “Soy de la LOGSE, soy del 86, no me contaron muchas cosas, pero ahora sé lo que significa que alguien del Estado español cante una canción en euskera tras lo que pasó con el euskera durante tantísimos años”, ha explicado, antes de recordar que en su andadura ha hecho “amigos y amigas vascas, que fueron perseguidas por hablar en euskera”.

En ese punto de la entrevista, Rozalén se ha deshecho en elogios al idioma: “Me parece una joya, abrir un cajón y decir, esto es un tesoro brutal. Hay conceptos que existen en esas lenguas que no existen en castellano. Me asombra que en algún momento alguien persiga algo tan valioso”. 

 

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domingo, 19 de marzo de 2023

El Hallazgo de John Cabot

Pues nada, la evidencia que muestra como flagrante mentira aquello de que Cristobal Colón - Columbus para la comunidad italoestadounidense - siempre ha estado ahí, solo que la ocultaban para poder sustentar el relato oficial español.

La realidad es que el continente ya era conocido en su parte más septentrional y que lo que comandó Colón fue una expedición punitiva, el preámbulo para la posterior invasión.

Algo que ni los escandinavos ni los vascos siquiera consideraron.

Esta información que les traemos desde Deia prueba nuestro argumento:


Los primeros vascos al oeste del Meridiano 50

Las primera referencias históricas de los vascos en Norteamérica son las de los balleneros y bacaladeros en Belle Isle, situado entre las actuales Terranova y Labrador

Xabier Irujo

El explorador John Cabot alcanzó Terranova el 24 de junio de 1497, y se encontró con un grupo de marinos: “Eran bizkainos que venían a pescar bacalao. Se sorprendieron al vernos… Pero al ver nuestras barcas nos vendieron pescado, que es muy fino y bueno, y nos dieron pescado seco, que nos fue de gran ayuda”. Aquellos primeros marinos vascos habían establecido una estación pesquera en el estrecho de Belle Isle, situado entre las actuales Terranova y Labrador.

El navegante portugués Gaspar Corte-Real también se topó con marinos vascos en su viaje de 1501. Escribió en su diario que provenían “del Reino de Bizkaia” y anotó que “van todos los años” y que eran muy hábiles pescadores. En su obra Roteiro da Viagem que em Descobrimento da Terra Nova, el autor menciona que “estos vascos, que vienen aquí a pescar, conocen bien estas tierras, y saben ir y venir”. De hecho, desde el puerto de Mutriku hasta el estrecho de Belle Isle hay exactamente 4.001 kilómetros. Corte-Real observó que los vascos habían construido “viviendas de paja y corteza de árbol” en la costa de Terranova, donde vivían durante la temporada de pesca y anotó en su manuscrito que “estos vascos tienen mucho trato con los naturales, quienes los visitan con frecuencia, llevándoles muchas pieles y otras cosas”.

Hacia 1501, el explorador portugués João Álvares Fagundes también encontró marinos vascos en Terranova. Los describió como “navegantes audaces e intrépidos” y afirmó que eran “los primeros en aventurarse en los mares profundos y desconocidos de esta parte del mundo”. Giovanni da Verrazzano, que exploró la costa este de América en 1524, vio a un grupo de marinos vascos en Terranova y anotó en su cuaderno de bitácora que “pescan gran cantidad bacalao en estas aguas, lo han hecho durante muchos años, y saben dónde están los mejores caladeros”. En 1534, el explorador francés Jacques Cartier, vio a un grupo de arrantzales cerca de la boca del golfo de San Lorenzo. Cartier los describió como “muy hábiles en su oficio” y elogió sus técnicas de pesca.

En euskara

Por tanto, no extraña que Lope Martínez de Isasti mencionase en 1625 que, cuando los balleneros llegaban a las costas de Ternua y preguntaban a los nativos “nola zaude?”, éstos respondieran “apaizak hobeto”. Los Innu y los Mi’kmaq llevaban aprendiendo euskara más de cien años, y los vascos estaban familiarizados con las varias lenguas algonquinas.

Muchos autores contemporáneos escribieron sobre la pericia de los vascos en la caza de la ballena. Cuando Henry Hudson, el explorador inglés que navegó hasta el Ártico en 1610 en busca de un paso entre océanos por el noroeste, se encontró con un grupo de balleneros vascos, escribió en su diario: “Aquí vimos ballenas jugando a nuestro alrededor en gran abundancia, pero nuestros hombres no tenían habilidad para atraparlas, y por lo tanto decidí hablar con los pescadores, porque podía ser provechoso para nosotros. Y poco después enviamos a alguien a hablar con ellos que, siendo vascos, no hablaban inglés, pero viendo que éramos ingleses, amablemente nos dieron la bienvenida y nos dijeron que conocían ciertos lugares donde solían pescar muchos de estos grandes peces, y ofrecieron ayudarnos a cazar algunas. Nuestros hombres pronto accedieron y desembarcaron con ellos; allí los vascos les enseñaron el arte de cazar estos grandes peces, y nos dieron tantos como quisimos.” Otros exploradores como Jonas Poole, Jean Nicot, John Lawson y Charles Johnson subrayaron que los primeros arpones de aquel siglo fueron vascos.

En 1578, Sir Humphrey Gilbert escribió a Sir George Peckham que los bacaladeros y balleneros vascos utilizaban el área como zona de pesca estacional y que nunca pretendieron ocupar Terranova. Los arrantzales llegaban en primavera, trabajaban durante el verano y el otoño, y regresaban a sus casas antes de que las tormentas invernales impidieran la navegación. Nunca establecieron asentamientos permanentes, tan sólo se han hallado cementerios donde enterraban a los que morían en las estaciones de pesca.

Desarrollo económico

La aventura comercial vasca tuvo un gran impacto en el desarrollo económico de la zona. Fueron los primeros europeos en establecer una industria en América. Desarrollaron un método único para conservar el bacalao, que consistía en salar y secar el pescado en bastidores de madera. Este método de conservación permitió transportar el pescado a Europa. La caza de la ballena fue una actividad económica importante tanto para los vascos como para los nativos: Los primeros intercambiaban la carne de ballena y otros productos manufacturados como hachas y calderos de cobre por pieles de castor y otros productos de valor.

Pero los marinos vascos también tuvieron un impacto cultural significativo. Establecieron relaciones intensas con los indígenas y su presencia ayudó a configurar el paisaje social y cultural de la zona. Abundan los topónimos vascos como Baia Ederra, Port au Choix (Portutxoa), Barachois (Barratxoa), Port-à-port (Opor-portu), Etxalde portu, Ingornachoix Bay (Aingura Txar), Uli-Zulo y Burua-Aundi, entre muchos otros.

La industria vasca en Terranova comenzó a declinar a fines del siglo XVI y, a mediados del siglo XVII colapsó debido a una combinación de factores como la sobrepesca, la competencia y los conflictos armados con ingleses y holandeses. Según consta en los registros históricos, una de las últimas campañas de balleneros vascos en Terranova fue la de 1637, año en el que el misionero Paul Le Jeune describió la actividad de marinos vascos en aquellas costas. En su obra de 1614, Jean Nicot ya menciona las campañas balleneras vascas en Islandia. De hecho, la expedición de 1604 marcó el comienzo de la caza vasca de ballenas en la isla. En 1615, una expedición compuesta por tres barcos llegó a Islandia y logró cazar once ballenas. Pero una tormenta los sorprendió pocos días antes de salir y, los 86 marinos vascos se quedaron en tierra, habiendo perdido sus naves y la carga en aquel terrible naufragio. Alentados por el gobernador de la zona, los islandeses atacaron y mataron a unos 40 de los supervivientes. Esta masacre, conocida como Baskavigin, tuvo un impacto significativo, pero no supuso una disminución en la actividad ballenera vasca en la zona. Fue un trágico interludio en un siglo marcado por un rico intercambio cultural entre vascos e islandeses. La industria prosperó hasta finales de siglo, cuando comenzó a declinar.

Los navegantes vascos continuaron surcando el Atlántico Norte, pero en barcos franceses, británicos u holandeses. Una de las últimas menciones de marinos vascos en esas aguas es la del reverendo Philip Tocque, un misionero anglicano en Terranova. En la entrada de su diario del 15 de junio de 1855, describe: “A eso de las 7 de la tarde un hombre llamó a la puerta; dijo que venía de Labrador, y hablaba unas pocas palabras de inglés. Resultó ser un marino vasco que había estado al servicio de alguna compañía pesquera en Blanc Sablon o Red Bay. Lo habían desembarcado con otros dos, pero se había perdido. Había dormido entre las rocas y estaba exhausto cuando llegó a Pinware [Pied Noir]. Le dimos una buena cena y una buena cama, y lo agradeció”. Como tantos antes que él, había aprendido en el mar qué poco necesita una persona. 




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