Un blog desde la diáspora y para la diáspora

viernes, 29 de julio de 2016

Galiza y la Operación Jaro

Ya les hemos traido noticias desde la Corsica revolucionaria y la Andalucía soberanista, ahora deseamos compartir con ustedes este comunicado que nos llega desde la dignamente rebelde Galiza, el mismo ha sido publicado en La Haine:

Independentismo gallego, represión política y contexto

Coletivo de Processadas y Processados na Operación Jaro | Ceivar (Organismo Popular Anti-represiva)
Lo más inmediato: La operación Jaro
La Guardia Civil inicia el 30 de octubre de 2015 una operación contra el independentismo gallego organizado consistente en la detención de nueve militantes, el registro de sus domicilios y la sede nacional de la formación independentista Causa Galiza, la sustracción de abundante documentación y la posterior conducción de los detenidos y la detenida en un cuartel madrileño donde estarán alrededor de 72 horas bajo una incomunicación parcial sin aplicación de la Ley Antiterrorista. En este tiempo, son interrogados políticamente de uno en uno por la Guardia Civil española.

Estas detenciones se producen de madrugada, asaltando los domicilios a punta de metralleta en operaciones en pelotón, o cuando los militantes se dirigían al trabajo. Con la puesta a disposición judicial en la Audiencia Nacional española, el juez Eloy Velasco decreta su libertad con cargos de “integración en organización terrorista” y “enaltecimiento del terrorismo”. Además, dicta la “suspensión de actividades” de Causa Galiza por dos años al valorar, según reproducen los medios, que es “el brazo político de Resistência Galega”, falacia que las detenidas niegan y carecen de credibilidad en la sociedad gallega.

A posteriori, tras el recurso de la defensa, el juez rebaja la “suspensión” de Causa Galiza a un año, que es una ilegalización de facto, y anuncia su prorrogabilitat. Además, Velasco convoca en el periodo preelectoral previo al 20D a los dirigentes del BNG Xavier Vence y Bieito Lobeira justificando la citación en la existencia de un acta de la organización independentista sobre un reunión mantenida con el BNG en 2013. Se investiga así un encuentro entre el BNG y otra organización política que, según Velasco, sería parte de un entramado organizativo ilegal. En este vaso, la intencionalidad de criminalizar todas las modalidades de nacionalismo gallego parece clara.

Liquidación del derecho de asociación

En este episodio represivo celebrado por el Delegado de Gobierno de España Santiago Villanueva y, más allá del juicio mediático y de la vulneración de la presunción de inocencia, revalida la política de cinturón sanitario, criminalización dura y persecución policial y penal que enfrenta históricamente el independentismo gallego. Además, aporta la novedad de eliminar manu militari una opción política. Este salto cualitativo es importante, porque extiende la aplicación de políticas penales de excepción de la militancia ilegal que tradicionalmente fue su destinataria exclusiva a la que desarrolla una actividad política pública y conocida.

Lo que en la actualidad está en cuestión es, por tanto, el derecho de la militancia gallega a organizar el proyecto independentista al margen de las grandes opciones nacionalistas con presencia y vocación institucional. Ahora, la procesada y los procesados sostienen un pulso jurídico en defensa del status quo previo a la operación y esperan el resultado final del proceso, de forma que se conozca si éste llega a juicio, con qué acusaciones finales y sobre cuántas personas.

Escasa credibilidad de la versión oficial y activación de la solidaridad
La Operación Jaro, en referencia probable al término cinegético que describe el acoso y caza de una pequeña presa, supuso reacciones dispares en Galiza. Si bien amplios sectores quedaron ajenos al operativo, o asumieron acríticamente la versión oficial, en esta ocasión el discurso que liga Causa Galiza a una supuesta “organización terrorista” fue recibido con escepticismo. Una prueba más de la falta de credibilidad del actual régimen constitucional español.

La condición pública de los detenidos y la detenida, su integración a los movimientos populares y sus respectivos entornos sociales, el hecho de que en muchos casos sean personas con larga trayectoria en la lucha política y la inexistencia de armas o explosivos en los domicilios provocaron una extensa sensación de montaje policial en sectores que, habitualmente, miran hacia otro lado ante este tipo de operaciones.

Así, después de la secuencia de declaraciones de los principales agentes sociales, sindicales y políticos del país -con el sindicato nacionalista CIG a la cabeza-, el 24 de enero casi mil personas salían a la calle contra la ilegalización ya favor de los “derechos civiles y políticos para todos y todas “. La cifra es limitada a la vista de la gravedad de lo sucedido, pero la altísima pluralidad ideológica y partidaria de la contestación revela el grado de deslegitimación del operativo a los sectores más dinámicos de nuestro pueblo y la creciente falta de confianza en este tipo de actuaciones.

Golpear nuestras organizaciones: Una constante represiva histórica

La Operación Jaro es, más allá de sus especificidades, una más de las operaciones policiales producidas en Galicia contra el independentismo organizado. Así, en 1975, la Brigada Politico-Social golpea a la UPG y detiene y encarcelado varios militantes y asesina su dirigente más destacado. En 1980, antes del referéndum estatutario, son 16 militantes de Galiza Ceibe (OLN) y PGP detenidos y torturados. En 1991, la dirección de la Assembleia do Povo Unido (APU) es atacada y en 2005 la Operación Castiñeiras pone en el punto de mira en la Assembleia da Mocidade Independentista (AMI) con 11 militantes secuestrados.

En todos los casos es el supuesto vínculo a la violencia política lo que ofrece la coartada para desplegar la máxima contundencia contra militantes y estructuras en el que el campo de actuación es legal. El objetivo no es otro que, primero, circunscribir el independentismo a una cuestión de orden público negando una cierta normalización como agente político nacional y abordando esto sólo por vías policiales, judiciales y carcelarias. En segundo lugar, fijar alrededor de esta propuesta política un cinturón sanitario que dificulte su expansión en un país con condiciones objetivas para una mayor introducción y fuerza social. De hecho, una reciente encuesta del diario español “La Voz de Galicia” sitúa próximo al 40% el porcentaje de gallegos y gallegas entre 18 y 34 años favorables a ejercer el derecho a la autodeterminación.

De alguna manera, el régimen que combate de una forma u otra todas las expresiones políticas, sociales y sindicales de construcción nacional, incluso cuando no disponen de una perspectiva estratégica de ruptura con España, trata de acondicionar por vía represiva la viabilidad de un proyecto independentista autónomo y, utilizando la fuerza, guía la militancia hacia operaciones reformistas que no tienen de voluntad estratégica de desconexión con el estado español.

Violencia independentista y militantes en prisión

La existencia de violencia política de signo independentista en la historia reciente de nuestro país es un fenómeno que se inició antes de la Transición al régimen actual y expresarse en sucesivos episodios. Su persecución y represión policial, penal y penitenciaria causó a lo largo de estos 40 años un continuum temporal en la presencia de presos y presas independentistas gallegos en las cárceles, pero también en la aplicación de medidas de excepción -tortura, tribunales especiales, gallegas en las cárceles, clasificación FIES-3, dispersión, vulneración de derechos básicos, etc- y en la denuncia correspondiente de estas vulneraciones de derechos y la solidaridad con las personas represaliadas que se alarga hasta hoy gracias a estructuras como el Organismo Popular Anti-represiva Ceivar que se constituye en 2003.

Actualmente, como resultado de la represión estatal de esta violencia, cinco independentistas gallegos y gallegas cumplen condenas de prisión a cientos de kilómetros de Galicia acusados de colaborar con o ejecutar acciones de la supuesta organización armada Resistência Galega. El objetivo de estas sería, según las sentencias de la Audiencia Nacional, “subvertir el orden constitucional” para avanzar hacia la independencia de Galicia. Sobre el hecho de si responden a iniciativas individuales, o en una lógica colectiva y organizada, se ha planteado en los últimos años un debate político-institucional, mediático e, incluso, judicial y policial, en el que los sectores españolistas y ciertos aparatos del Estado defendieron la existencia de una organización terrorista en Galicia que los sectores nacionalistas niegan.

Más allá de esta polémica, en 2013, la Audiencia Nacional española, cerraba la cuestión a efectos prácticos dictando la primera sentencia que estableció, jurídicamente, la existencia de un grupo armado independentista operativo en nuestro país. La reclamación llevada a cabo por la iniciativa de familiares y amigos de los presos y presas independentistas gallegas Que Rodeamos para a Casa! ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo para que revisara esta resolución, por tratarse de un juicio donde vulnerarse el derecho a la defensa, fue finalmente desestimada, confirmando por primera vez, a nivel legal, y más allá de debates políticos, la existencia de esta organización, e iniciando, probablemente, un nuevo paradigma en el abordaje represivo del independentismo gallego sintetizable con la consigna Todo es Resistência Galega a imitación del Todo es ETA aplicado en Euskal Herria y que tendría en la Operación Jaro una de sus expresiones más recientes.

Combinar represión de alta y baja intensidad y nuevo paradigma Todo es Resistência Galega

Tradicionalmente, las acciones policiales y las condenas judiciales de mayor peso están emparejadas a la represión de la violencia política. Aquí, el régimen español aplicó y aplica medidas como las reseñadas más arriba. Ahora, utilizando este nuevo concepto intencionalmente extenso de terrorismo, Madrid dibuja una represión en la que ya no sólo se trata de detener y castigar acciones ilegales – “Terrorismo” -, sino de atacar directamente la acción política independentista y la solidaridad antirrepresiva, en la que señala en diferentes sumarios judiciales, echando mano de la política conocida como Derecho Penal del Enemigo.

El paradigma Todo es ETA, que permitió ilegalizaciones, detenciones, torturas y encarcelamientos de vascas y vascos y dibujó “el entorno del terrorismo”, es probablemente importado ahora, a pequeña escala, con tempos y métodos adaptados a nuestro contexto, con Todo es Resistencia Galega, de forma que se amplían los márgenes de discrecionalidad policial y judicial. Este nuevo paradigma, que ya surgió experimentalmente en 2005 la Operación Castiñeiras pretende dificultar el desarrollo político-organizativo del independentismo y se combina con la omnipresente represión de baja intensidad basada en la extorsión económica y administrativa, los juicios, las pequeñas condenas acumulativas de prisión, la criminalización mediática, el pressing policial, las tentativas de infiltración, la violencia policial y, ahora, como broche cualitativamente superior, la amenaza de ilegalización para las organizaciones y de prisión por sus militantes.

Modelando el mapa político utilizando la represión
Se pretende así reducir y equiparar a terrorismo todo un movimiento sociopolítico que necesariamente está abocado a diversificar sus modalidades y ámbitos de actuación y, además, limitarlo a la autodefensa ante la represión, tratando de contener su crecimiento y rodear -el en un bucle imposible. Esta represión de baja intensidad acompañada de la aplicación sistemática del Derecho Penal del Enemigo, y de periódicos golpes policiales, sucede en una sociedad con altas tasas de desempleo y pauperización, con una conciencia nacional minorizada como resultado de su específico desarrollo histórico y socioeconómico, con clara hegemonía española a nivel social, político e institucional, y con sectores nacionalistas que, en su mayoría, apostaron por la vía estatutaria y ahora, se debaten entre apoyar la ficción de un proceso rupturista al Estado, o avalar la retórica soberanista formal que, en la práctica, sólo pretende la reforma del Estado Español.

En este escenario, la continuidad de un independentismo minorizado desde la Transición posibilitó, incluso bajo la intensa represión de que siempre fue objeto, su presencia social llegará a techos históricos y que una nueva generación reivindique hoy abiertamente la independencia nacional. No obstante, la asignatura pendiente es construir y consolidar un proyecto amplio e ilusionante y una estrategia para superar esta minorización social. El objetivo de la represión es, pues, imposibilitar ello, reducirse a un “problema de orden público”, y definir las opciones de lo posible a golpe de acción policial, juicios y cárcel. Aquí encuadramos nosotros la reciente Operación Jaro: invisibilizar la construcción de lo que es imprescindible y urgente.

Texto completo en: http://www.lahaine.org/independentismo-gallego-represion-politica-y






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Ondo Ibili Doris

Los compas de la Izquierda Castellana hacen de nuestro conocimiento que la luchadora Doris Bengas, combativa hasta el final, ya no nos acompaña.

Aquí la nota:

Compañeras, compañeros;
Lamentamos comunicaros que hoy, 29 de julio, a las 17:30h, ha fallecido nuestra eterna compañera Doris Benegas Haddad, a la edad de 64 años.

Doris Benegas ha constituido -como persona, profesional, militante política y activista social- un referente ejemplar al haber dedicado toda su vida a defender desde todos los ámbitos posibles las libertades y los derechos del pueblo trabajador, con especial dedicación a los de las mujeres.

Comunera, feminista, socialista. Doris Benegas se marcha, pero deja una herencia imposible de borrar para varias generaciones de militantes y activistas de Valladolid, de Castilla y del conjunto del Estado español. Haber tenido la fortuna de haber compartido con ella militancia es un aliento que solo puede animarnos a continuar la senda que ella señaló y que recorrimos junt@s.

Sus restos reposarán en Valladolid, a partir de mañana a las 11h en el Tanatorio Las Contiendas (Avenida de Gijon 71) y el acto de despedida será mañana a las 19h.

Adjuntamos una biografía con los principales hitos de su vida. Aportamos además un reciente video y la carta que se leyó el pasado 25 de julio en la concentración mensual que convoca ADAVASYMT contra la violencia de género, y que fue leída por su hija Elena en su nombre al recibir el título de socia honorífica de dicha organización (consultar el enlace: http://www.izca.net/index.php?option=com_content&view=article&id=12542%3Aizquierda-castellana&catid=8%3Aeditorial…)

No queremos dejar de agradecerte, querida amiga y compañera, todo el amor y el cariño que compartiste. Gracias de corazón también por tu honestidad y tu humildad, y por la firmeza y la valentía con la que te situaste frente a lo injusto. Por tus alegres sonrisas y por ese inmenso coraje con el que nos has enseñado a vencer al miedo y al desánimo. Estos son solo algunos de los valores humanos y militantes que nos has regalado, y que llevaremos hoy, mañana y siempre por bandera.

¡Gracias Doris, y hasta siempre compañera!





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Blas Infante a 80 Años de su Asesinato

Les compartimos esta invitación que Nación Andaluza ha publicado en la página de Kaos en la Red:

Homenaje soberanista a Blas Infante en el 80º aniversario de su asesinato

Las organizaciones soberanistas que convocamos este acto, tanto del mundo político como del sindical o cultural, hemos planteado la conmemoración del asesinato de Blas Infante como una continuidad en el camino que Blas Infante y los andaluces de su época, dejaron inconcluso por la incomprensión de las fuerzas republicanas y por el asesinato y la posterior represión sobre las ideas soberanistas y revolucionarias andaluzas. Represión, que en sus distintas formas, llega a nuestros días, a pesar de la reconversión del franquismo en monarquía borbónica.

La izquierda soberanista continúa con el trabajo encaminado a conseguir la coordinación de las luchas de las organizaciones que tienen objetivos concretos comunes: la liberación nacional y social de Andalucía y del pueblo trabajador andaluz, como único sujeto colectivo sobre el que puede recaer tal acción.

Con este homenaje soberanista a Blas Infante, nos reafirmamos en la idea de que la liberación nacional y social de Andalucía solo se puede conseguir mediante la abolición de los poderes centralistas desde organizaciones andaluzas soberanistas, desde un marco nacional de actuación, y desde un proceso constituyente donde el pueblo andaluz sea el único protagonista. El futuro de Andalucía, no pasa por las concesiones que pueda hacer el Estado español ni por la acción política andaluza en Madrid (o en Bruselas); la historia reciente nos da la razón cuando decíamos que el Estado español es irreformable, por ser un instrumento de la clase capitalista para la defensa de sus intereses, “el amo que nos puso Europa” en palabras del propio Blas Infante. La “unidad de mercados” escondida tras el concepto de “unidad de España” es la “idea­fuerza” del capitalismo español y base irrenunciable en cualquier reforma del Estado. Soberanía política y soberanía económica de los pueblos están al margen de cualquier proceso de reforma del Estado, haciendo imposible la idea de una Andalucía Libre, soberana.

La coordinación de las organizaciones de obediencia andaluza se debe realizar sobre proyectos a medio y largo plazo, sobre el debate ideológico y estratégico; y sobre el desarrollo de dinámicas encaminadas a la consecución de la soberanía política de la nación y la soberanía económica del Pueblo Trabajador Andaluz. Es decir, desde la soberanía municipal y comarcal hasta la soberanía económica que nos libere de la explotación padecida por pertenecer a una nación colonizada y a una clase social explotada.

Entendemos que los pasos hacia la unidad de la izquierda andaluza que deseamos ya se están dando en base a proyectos como las Jornadas por la Constitución Andaluza, o a la coordinación cultural de los Centros Andaluces del Pueblo, desde la base de organizaciones nacionales andaluzas que trabajan en un marco geográfico andaluz, renunciando expresamente a participar en proyectos estatales e institucionales que diluyen las luchas de liberación nacional y social de Andalucía.

El Blas Infante desdibujado y caricaturizado que nos presenta el regionalismo andaluz, reformista y timorato en las cuestiones nacionales y sociales, no puede actuar como aglutinador. Este no es reconocido por la izquierda soberanista, por ser una caricatura del Blas Infante que leemos en sus obras, sus artículos y entrevistas. La sombra del Blas Infante que fue asesinado por participar en una candidatura “separatista y revolucionaria”.

El próximo 10 de Agosto a las 8 de la tarde en el antiguo cine Jaúregui de Sevilla (actual plaza Padre Jerónimo de Córdoba) nos daremos cita para rendir homenaje al Blas Infante que se declaraba “separatista y revolucionario”, con todos aquellos y aquellas que se comprometen en continuar el camino que nos señaló Blas Infante hacia la liberación del Pueblo Andaluz.

¡Por Andalucía Libre, los pueblos y la humanidad!

¡Por una Andalucía independiente y socialista!







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Gramsci y el Brutal Neoliberalismo Militarizado

Les compartimos este texto publicado en Rebelión:

“Pasar de ser partisanos a un ejército regular” o “pasar de una guerra de movimientos a una guerra de posiciones”. Son los términos usados por Pablo Iglesias y por Íñigo Errejón para explicar los rasgos de la batalla política en España después del 26J. Su significado es más o menos compartido por todos los conocedores de Gramsci, el dirigente comunista que incorporó el uso de términos militares para explicar su concepto de hegemonía, la capacidad de imponer unas pautas políticas, culturales e ideológicas que legitiman la construcción de un contrapoder.

Lo que hace Gramsci es aprender de las experiencias reales de las guerras que conocía, extraer consecuencias de estrategia política de los tipos de estrategia militar existentes en su época. La guerra de posiciones es un concepto bélico que nace en la Primera Guerra Mundial y describe batallas largas, con asentamientos y trincheras estables y fuerzas combatiendo ferozmente por cada palmo de tierra, como opuesto a la guerra de movimientos, basada en movimientos rápidos y en acciones audaces.

Los diferentes tipos de guerras se nos muestran como espejos en los que visualizar los rasgos de la lucha política, pues muestran la forma en que los grupos dominantes abordan la confrontación social y el ejercicio del poder.

De su análisis de época, deduce Gramsci, que en las sociedades complejas resultan imposibles las revoluciones a la manera tradicional y sólo excepcionalmente se producen cambios bruscos. La razón es que la correlación de fuerzas políticas no se altera fácilmente, de modo que los cambios sociales que aspiran a ser profundos requieren un desarrollo largo, difícil, lleno de avances y retrocesos que afectan a cada uno de los espacios de poder existentes, (judiciales, orden público, mediáticos, culturales) pero que tienen la virtud de, una vez conseguidos, ser más decisivos y estables.

Ocurre que han transcurrido 100 años desde la primera gran guerra que sirvió de referencia al pensamiento de Gramsci, desarrollado en los primeros años 30, en sus cuadernos de la cárcel. ¿Qué nos enseñan las guerras desarrolladas desde entonces? ¿Hay algún rasgo que nos de pistas sobre la forma en que el poder actual aborda la solución de los conflictos, alguna pauta de cómo se preparan las batallas importantes, las batallas definitivas? ¿Incorporan las guerras recientes el sello de la hegemonía absoluta neoliberal desarrollada en la globalización? ¿En qué sentido?

La hegemonía y las guerras asimétricas
Las guerras asimétricas constituyen la primera expresión de la absoluta hegemonía de EEUU en la globalización económica y el reconocimiento de su papel en el monopolio del uso de la fuerza internacional. Como esquema de ejercicio de poder rebasa el marco de la tradición militar clásica, para pasar a ser una violencia ejercida simultáneamente en todos los espacios.

La globalización empuja a las grandes potencias a huir del enfrentamiento directo y utiliza las guerras de baja intensidad en países periféricos como oportunidad para exhibir o fijar relaciones de dominio. En ese juego, la elección del adversario (su debilidad, la facilidad para demonizarlo) y el momento (un error, un salto cualitativo que lo señala como peligroso) es decisiva. Aprovecharla permite dar salida a los nuevos ingenios militares y desarrollar un nuevo marco que busca minimizar las bajas propias y trasladar (socializar) los costes a los aliados.

Las guerras asimétricas se caracterizan por la abismal diferencia cuantitativa y cualitativa en los recursos militares, económicos y políticos de los contendientes. En esencia, son la expresión de la capacidad del fuerte, EEUU, para imponer un cerco efectivo diplomático, tecnológico y mediático, mediante planes simultáneos arropados por aliados internacionales y/o instituciones multilaterales que precisan, para su puesta en marcha, un largo tiempo de maduración. El propósito de esa“demostración de fuerza decisiva o abrumadora” (doctrina Powell) es provocar la inhibición y la desmoralización de los apoyos enemigos, para alcanzar una victoria contundente y ejemplarizante.

La primera guerra del Golfo, en 1990, en respuesta a la invasión de Kuwait por Sadam Hussein y, nueve años después, en el marco de la llamada Guerra de Kosovo, la operación de la OTAN contra Yugoslavia (marzo de 1999), son ejemplos de guerras asimétricas o del nuevo ejercicio de la violencia internacional en un sentido amplio. Ambas consumen entre seis y nueve meses en su preparación y legitimación internacional (la primera, el apoyo de la ONU, la segunda, “la mayoría” de los países de la OTAN) y se inician con un castigo aéreo ejemplar, ejemplo de superioridad tecnológica.

Guerra sin límites y privatización de la guerra

La guerra es un camaleón que se va adaptando al entorno. Con la segunda guerra del Golfo se potencia la unilateralidad de las actuaciones y se asume (inspirado en Donald Ramsfeld) la expresión “desmilitarización de los conflictos armados”, eufemismo que justifica la participación creciente de las empresas privadas militares y de seguridad en las guerras, mientras se desdibuja la distinción entre combatientes y civiles. Significa la creación de “fuerzas transformadas” que resultan de la “integración de estructuras público-privadas” que diluyen los modos de combate típicos de las fuerzas armadas regulares: disciplina, jerarquía, cadena de mando y, sobre todo, la sujeción estricta al servicio del poder político.

Perfecciona los conceptos apuntados por Ullman y Wade en la estrategia de “conmoción y pavor” que defiende que la “clave del éxito” se encuentra en impactar sobre la sociedad del enemigo de un modo tan contundente que la desorientación y el miedo se adueñen de su voluntad. Son pautas que determinan las de los adversarios y retroalimenta y refuerza la lógica del todo vale (la guerra irrestricta, sin límites, de los coroneles chinos, Qiao Liang y Wang Xiangsui) que termina generalizando la permisividad en los medios: el uso del terrorismo, la violación y la tortura como arma de guerra, la financiación mediante el tráfico de drogas, el bombardeo a las poblaciones civiles o la guerra bioquímica. La “guerra contra el terror” iniciada por Bush tras el atentado a las Torres Gemelas fue terrorífica para mucha gente inocente y, con ello, fuente de terrorismo. Sus consecuencias y las de la descomposición de los Estados las sienten los ciudadanos de Iraq, Afganistán, Libia, Egipto, Siria…y todo el Oriente Medio. Y está desestabilizando a Europa.

En la medida que la guerra se hace asimétrica e informal, sin reglas, recuperan actualidad las cualidades que Raymond Aron atribuía a la guerra de guerrilla, cuyo balance, decía, se resume en que “los guerrilleros ganan la guerra si no la pierden y los que luchan contra ellos pierden la guerra si no la ganan”.

Las consecuencias civiles: el cerco político

La expresión civil de las guerras asimétricas, y su mejor traducción a la lucha política, se produce en la derrota de Syriza y de Grecia en la búsqueda de una solución justa al problema de la deuda. Ningún otro movimiento como el dirigido por Tsipras ha sentido lo que significa el “cerco total”, una conjunción en la que se combinan simultáneamente el aislamiento internacional, la demonización y distorsión mediática de sus argumentos, el olvido de las formas y los procedimientos, el uso torticero de las instituciones como el BCE, el Eurogrupo o el FMI y el terrorismo financiero representado en el corte de liquidez a los bancos. Se buscaba la capitulación humillante, una exhibición del castigo infringido en línea con la doctrina militar de conmoción y pavor, un evidente y reconocido aviso a navegantes dirigida directamente a Podemos.

La campaña contra Podemos ha supuesto la continuación de “la guerra de Grecia” aunque con más alharaca nacional y menos internacional, una campaña de cerco que ha seguido las mismas pautas asimétricas e “informales”: uso del CNI, informes amañados por periodistas y policías paralelas, uso recurrente y estrambótico de la oposición de Venezuela y fuego cruzado con una intensa concentración de foco desde la derecha mediática y el PSOE…Una campaña del tipo “guerra irrestricta” que tiene como finalidad provocar la inhibición y la desmoralización de buena parte de los apoyos sociales.

La derrota sufrida el 26J por Podemos indica que los contrarios han sabido sacar partido en los últimos seis meses de todos sus errores y debilidades y que se han adecuado mejor a los tiempos del conflicto político, mientras que el voluntarismo o la impericia de los dirigentes morados ha diluido sus puntos fuertes.

La ‘guerra relámpago’, acciones rápidas de dos o tres semanas como la utilizada por Hitler para conquistar Polonia, es uno de los términos más utilizados por Pablo Iglesias. La “audacia”, es decir, la capacidad de emprender acciones poco comunes sin temer las dificultades o los riesgos que implican, una de las cualidades más invocadas. Como si la sociedad no reclamara, después de dos años continuados de combate político, lo contrario, es decir seriedad y prudencia, aunque acompañadas de determinación para afrontar los retos. Lo que se definía como audacia no ha sido otra cosa que infantilismo que ha alimentado el refuerzo de los contrarios y el cordón sanitario contra “los malos” de Podemos.

Retornando a Gramsci

El paralelismo entre lo militar y lo político recupera la mejor conexión con Gramsci y su visión materialista de la historia. No basta con referencias ingeniosas a las guerras de movimientos o de posiciones, como si representaran un catálogo de opciones entre las que podamos elegir. Son el momento histórico y la correlación de fuerzas las que definen un camino posible, porque la historia no nos concede opciones diferentes que podamos recorrer a voluntad como si fueran compatibles. Si se opta por una estrategia se penaliza la otra. Si se elige el camino erróneo se fracasa.

La brutalidad e informalidad de las guerras actuales responden a un momento en el que el capitalismo pierde legitimidad y capacidad de seducción sobre el conjunto de la sociedad. La desigualdad y la exclusión empujan a nuevas formas del ejercicio del poder, que limita su oferta de persuasión a un tercio de la población mientras desarrolla mecanismos de coerción y de limitación democrática para el resto. La legitimación del poder necesitan un proyecto a largo plazo que hoy el capitalismo no tiene, que se está redefiniendo en la administración, la justicia y la educación. Por eso, hoy, el núcleo duro, compuesto por las fuerzas económicas y las fuerzas del orden necesitan dar la cara, salir a la intemperie. Solo los medios de comunicación aparecen como un baluarte efectivo en esta época convulsa. Las guerras asimétricas y las políticas de cerco son expresión de la contundencia con la que se preparan los conflictos.

No parece que la ventana histórica haya concluido. Algo de la guerra de posiciones mantiene su vigencia, pero cuesta trabajo imaginar que los próximos años no nos traigan nuevas convulsiones financieras y nuevas crisis geopolíticas. No cometer errores, mostrar solvencias, redefinir los bloques históricos, saber combatir las políticas de cerco son rasgos del nuevo tiempo.





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Advertencia Corsa a Hollande y a DAESH

Desde Corsica, en camino firme a su autodeterminación, llega una advertencia a Hollande y a quienes mueven los hilos del así denominado "terrorismo islámico" en Europa.

Lean ustedes esta nota publicada en Naiz:

El FLNC (Frente de Liberación Nacional Corso) 22 de octubre ha advertido al Estado Islámico de que «todo ataque contra el pueblo corso recibirá una respuesta específica». Asimismo han señalado al Estado francés que «tendría que terminar con su tendencia a intervenir militarmente» para evitar que «los conflictos que siembra le vuelvan como un boomerang».

El comunicado se dirige de forma directa al Estado Islámico, a quien advierte de que «su forma medieval no asusta» y que frente a cualquier ataque en suelo corso, actuarán «sin ningún tipo de reparo».

La organización, asimismo, se ha dirigido a «los musulmanes de Córcega», y al Estado francés.

A los musulmanes que viven en Córcega el FLNC 22 de octubre les ha reclamado «tomar posición» contra el Islam radical, así como informar de «derivas que se encontrarían entre los jóvenes descontentos, tentados por la radicalización».

El comunicado también responsabiliza a Occidente, y en concreto al Estado francés, de la situación que vive Oriente Medio. «Francia tendría que terminar con su tendencia a intervenir militarmente y a dar lecciones de democracia al mundo entero si quiere evitar que los conflictos que siembra no vuelvan como un boomerang en su territorio».



Lo mismo debieran hacer todos los demás grupos antifascistas pues todos y cada uno de los ataques han sido en contra del pueblo trabajador, ese que no le importa un maní a la élite política europea.






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jueves, 28 de julio de 2016

Mamporreros Musicales en Urdaibai

El neoliberalismo no respeta nada, todo se convierte en objeto, todo se convierte en mercancia.

En la Reserva de la Biósfera de Urdaibai se encuentra Mundaka, pues bien, una empresa que se dedica a organizar festivales musicales ha decidido que el paisaje natural que rodea a la villa es tan solo un telón de fondo muy guai para uno de sus conciertos y, recurriendo a corruptelas, ha violado la ley con tal de que se lleve a cabo ahí.

Lean esta denuncia publicada en el blog A la Contra:

La reserva de la biosfera de Urdaibai acoge este fin de semana, desde este jueves 28 hasta el sábado 30 de julio, la segunda edición del Festival de Música de Mundaka cuya legalidad está seriamente cuestionada. Se celebra en un acantilado, en la llamada área de Santa Catalina, calificada de especial protección, por lo que debe contar con el visto bueno del Patronato de Urdaibai, el órgano rector de Urdaibai que es competente en cualquier actuación fuera de zonas urbanas.

La primera edición, en 2015, se celebró sin ningún permiso. Los organizadores, la asociación privada Emankor Sarea, pidió dos semanas antes del festival una consulta al Patronato de Urdaibai. Un informe técnico del Patronato concluyó que el festival cumpliría la ley “siempre y cuando las instalaciones”  tuvieran un “carácter no permanente, de titularidad pública y estén destinadas al uso del público de naturaleza recreativa y de esparcimiento”. Los promotores eran privados y no había uso público, puesto que había que pagar la entrada. De hecho los accesos incluso por mar estaban cerrados. Con ese informe, los organizadores no hicieron más trámites y el festival se celebró sin la preceptiva licencia del Patronato de Urdaibai.

Este año, se solicita por vez primera el permiso para la celebración del festival al Patronato de Urdaibai. La petición la tramita el Ayuntamiento de Mundaka en marzo pasado y el informe técnico del Patronato, difundido por El Correo  el pasado 7 de mayo (Un informe técnico del Patronato pone en riesgo el festival de música de Mundaka) concluyó que el festival “no se adapta” a la ley de Urdaibai, al incumplir el artículo 89, debido a que las instalaciones “no presentan un carácter de titularidad pública”.

La difusión del documento causó un revuelo mayúsculo y, como suele pasar a menudo, las instituciones clamaron por la manera en que se había difundido el informe y no su contenido. El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, del que depende el Patronato de Urdaibai, aseguró que era un informe “interno” y todavía “abierto” que debía ser validado. En lo que se anticipaba ya como una desautorización a sus propios técnicos, un portavoz añadía que la empresa podía presentar alegaciones justificando “que las instalaciones son públicas”. Los organizadores aludieron al “respaldo” de las instituciones públicas para soslayar la exigencia de la titularidad pública de las instalaciones. Mientras las entradas, entre 30 y 70 euros por jornada, se llevaban vendiendo desde meses atrás pese a no disponer del permiso de Urdaibai.

La asociación ecologista Zain Dezagun Urdaibai (Cuidemos Urdaibai), que el pasado año ya advirtió del incumplimiento de la ley de la reserva de la biosfera, presentó un escrito al Patronato en mayo en el que aludía a seis ilegalidades: el incumplimiento de la ley de Urdaibai porque en los terrenos del festival solo se permiten “usos recreativos que no precisen licencia ni autorización alguna”; se trata de una zona ZEC (Zonas de Especial Conservación),  incumple la ley de Costas, forma parte del Catálogo de Paisajes Singulares y Sobresalientes de Euskadi, es necesario un informe sobre protección arqueológica y que se incumpliría la ley de contaminación acústica.

La “solución” para obviar la ley de Urdaibai ha sido que no haya informe del Patronato sino un convenio entre el Ayuntamiento de Mundaka y los organizadores, en el que el consistorio subroga las instalaciones y así se salva su naturaleza privada. Lo llamativo es que el convenio recoge que el Ayuntamiento suministra la electricidad, agua, recogida residuos e incluso seguridad policial a los organizadores sin cobrar ninguna tasa por ello. Todo lo contrario con cualquier actividad recreativa como son las barracas. Y además cede, también sin costes, el polideportivo municipal ubicado junto al área, “quedando cerrado el polideportivo para uso exclusivo de Emankor durante los días del concierto”. Los vecinos de Mundaka se quedan tres días sin la instalación municipal y sin acceso a un área muy transitada como en Santa Catalina. Todo ello en uno de los municipios vascos más endeudados: desde 2013 funciona con un plan de ajuste que le ha obligado a subir las tasas un 3%. En el festival se renuncia a cobrarlas y el evento supone gastos adicionales para el municipio. Llamativo.

La Diputación vizcaína, que apoya también el evento, y el Ayuntamiento de Mundaka han justificado su respaldo como una manera de impulsar el turismo de la localidad. Y el evento se completa con actividades gastronómicas en el municipio. Pero no parece comprensible saltarse la ley de Urdaibai (tan estricta como lo saben los baserritarras de los 22 municipios de la reserva cuando quieren hacer una simple caseta de aperos) y adoptar un convenio “ad hoc” para defender una actividad que es privada. Eximiéndole de cualquier pago al municipio e incluso costeándole servicios básicos. En la edición del pasado año, los hosteleros de Mundaka se quejaron amargamente al constatar que el festival apenas había tenido repercusión en sus negocios. Porque los asistentes no pueden salir una vez en el recinto y deben consumir comida y bebida (a elevados precios) en la zona cerrada del evento. Es un festival con, al menos, demasiados claroscuros.





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El Vino Azul

Como todo el mundo sabe, el buen vino nació en lo que desde antaño es el área de influencia de Euskal Herria, desde Errioxa (Rioja) hasta Burdeos.

Así que es completamente natural que sea dentro de ese territorio que el vino evolucione.

De esto nos habla esta nota publicada en Orain:

Gïk Live, el vino vasco y azul que está conquistando el mundo

La startup, formada por seis veinteañeros vascos, vende su vino azul en más de 25 países.
“Gïk es un vino que nace por diversión”, cuenta Aritz López que, junto a Garazi Castro, son dos de los jóvenes creadores de este proyecto. Iñigo Alday (23) y Gorka Maiztegi (24) son los ingenieros informáticos que gestionan las ventas en la página web. Sheila Aguilar, mexicana de 22 años que está estudiando Estrategia de empresas. El veterano del grupo es Imanol López (28), experto en márketing y en administración.

Su intención era hacer un vino para “personas normales” y no para expertos o catadores. El llamativo color de este vino proviene de pigmentos de origen orgánico y se desarrolló con la ayuda de la UPV/EHU, que les ha cedido un laboratorio y un equipo de ingenieros químicos.

Querían revolucionar el mundo del vino, al que “acusan” de mirar más hacia la tradición que hacia la innovación.

Gïk todavía no está disponible en todos los supermercados, pero es cuestión de tiempo, según dice Garazi. Su oficina en el mundo es Internet, llevan seis meses con su empresa online, Gik Blue, y ya han vendido por todo el mundo más de 70.000 botellas de su peculiar vino.
El vino azul se sirve de forma distinta según el país. En Inglaterra lo toman mezclado con ginebra, en Francia con hielo y en Suiza caliente y con canela.

El vino azul acaba con la discusión del tinto para la carne, el blanco para el pescado o el dulce para los postres. Gïk marida con todos los platos.

Este vino azul se produce y embotella en distintas bodegas y para su elaboración utiliza diferentes tipos de uva, incluso mezclando tintas y blancas, por lo que no cabe su catalogación en una categoría.

El vino es dulce, suave y fácil de beber. Como un vino blanco ligeramente afrutado, el vino entra muy bien, pero deja un sabor y un recuerdo muy interesante en la boca.

Tiene 11,5 grados de alcohol y sale de las bodegas del Bierzo (León).





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miércoles, 27 de julio de 2016

Palabras Camino al Precipicio

Desde la página de La Marea traemos a ustedes este extraordinario texto, mismo que contrasta el fundamentalismo europeo con el yihadista:


Daniel Bernabé

La tragedia siempre llega sin avisar salvo para los que están atentos a los detalles, esas señales más que evidentes que brillan, huérfanas, esperando a que alguien las mire en un océano de ruido. Supongo que algún soldado, enfangado hasta el cuello en las trincheras del Somme, debió acordarse de una de aquellas señales, de uno de aquellos síntomas que anticiparon el fin de época. Aquel fin, el de los grandes imperios europeos del XIX, se llevó a cabo acelerando el motor de la historia con los únicos combustibles que el capitalismo admite, la codicia y la sangre. De 10 a 31 millones de muertos, aún no se ha dilucidado.

Tras la guerra que acabaría con todas las guerras vino un segundo acto. Antes, en el interregno, una cierta esperanza. Las nuevas repúblicas, el movimiento obrero, la revolución. La respuesta en forma de modernidad a un orden obtuso y agotado, el desperezarse de los sentidos de los nadie. En esos apenas veinte años, los que van desde el Cabaret Voltaire a la caída de Madrid, se imaginó un nuevo mundo que parecía al alcance de la mano, una inédita línea temporal que quedó sesgada para siempre.

La representación, dirigida por aquellos a los que dibujó Grosz, requería de un nuevo festín para desandar lo andado, para enmendar Versalles, pero sobre todo para evitar que los que movían el mundo movieran también sus vidas en la dirección que quisieran. Las repúblicas fueron cayendo, algunas con un extraño sopor, como Weimar, en un dejarse arrastrar hacia el desastre como quien no se quiere enterar de su coqueteo con la barbarie. Otras, como la española, con tenacidad dramática, abandonada por todos los que presumían de liberalismo y civilización. Y de ahí a la carnicería, 70 millones de muertos y unas pinceladas en el Guernica.

Nuestro fin de época fue un arriado de bandera, la roja en el Kremlin, precisamente en la Unión de Repúblicas que nació de la Gran Guerra y que puso fin a la Segunda, izando la misma sobre las ruinas del Reichstag. Un siglo corto -otros duraron bastante más de cien años- que en su segunda mitad, de la que somos hijos ya huérfanos, dejó una serie de consensos que fueron difuminándose una vez declarado el fin de la historia. Los equilibrios, aun basculando sobre la bomba nuclear, funcionaron. Quién nos iba a decir a nosotros que echaríamos tanto de menos la destrucción mutua asegurada, el neorrealismo y los Who.

Nuestro periodo de entreguerras fue un pastiche ridículo, festivo y atolondrado. Algo así como un cruce entre el cocaine socialism de Blair y el clon ovino aquel del que nadie ya recuerda el nombre. O Yeltsin y Clinton riendo borrachos en la Casa Blanca mientras que en las radios de medio mundo sonaba La Macarena. A los españoles el drama nos vino por el codazo a Luis Enrique, y poco más. Quién iba a temer al lobo feroz de la historia teniendo imágenes de síntesis, compact disc y mdma, quién no iba a ser feliz no necesitando de la lucha de clases.

Y en estas, un día, quizá veinte años después de todo aquello, ves la foto de un cura octogenario al que un par de yihadistas han degollado en una iglesia de Francia. A un tío con pinta de funcionario del catastro construyéndose su pequeño Imperio Otomano. A los nazis, sin comillas, paseándose por Kiev. A más de 10.000 personas ahogadas en el Mediterráneo huyendo del otro lado de la costa. A una Europa sacando las banderas del terruño y buscando a una Juana de Arco o a quien indique la mitología nacional. Y a un imbécil -realmente muchos- diciendo que nuestro problema es que vivimos bajo la dictadura de lo políticamente correcto y que así nos va.

Y no, miren, que seamos pocos no quiere decir que seamos idiotas y que no nos demos cuenta de que entre la arrogancia absurda de Fukuyama y la aparición de un Califato Islámico algo ha pasado, alguien ha hecho las cosas rematadamente mal. Que no nos demos cuenta de que cuando alguna de esas nulidades nocivas con columna, micrófono o plató, dicen que el único problema reside en que Europa es débil y buenista, y por tanto incapaz de enfrentar a los moros que vienen a matar infieles, lo que está haciendo, realmente, es encubrir lo sucedido en estos últimos veinte años.

Porque de lo que se trata, respondiendo a esa acusación tan tramposa como sonrojante, no es exonerar ni justificar a los que tiraron las Torres, o volaron vagones en Londres o Madrid, o se liaron a tiros en París, o matan cada día en Bagdad, Damasco y Trípoli. De lo que se trata es de saber a cuántos de esos apesadumbrados líderes europeos les pareció una idea estupenda coquetear con Riad para llevar el integrismo islámico allá donde no lo había, para ver qué podían rascar en Oriente Próximo, imitando torpemente al amigo americano en Afganistán.

Y no es tan sólo una cuestión de justicia, información o responsabilidad; lo es, también, de seguridad, de defender nuestras vidas. La cuestión es que la respuesta al incendio no puede quedar en manos de los mismos pirómanos que lo provocaron, que leyeron nuestro fin de época como el momento para sacar de nuevo el tablero del Risk y dejar a Europa a merced de un terrorismo de muy difícil solución, eso sin nombrar a los cientos de miles que ya han muerto en Libia, Siria e Irak.

Quizá todo esto no valga de nada en un momento donde el miedo vulgariza el entendimiento y da como resultado el alarido, el que reclama a la ultraderecha como salvadora, la misma y única responsable de los millones de muertos de los que hablábamos al principio. Algo más que señales en un nuevo fin de época, el nuestro. Quizá todo esto no valga de nada, pero incluso las palabras más inútiles, cuando de lo que se trata es de dejar constancia del camino al precipicio, merecen ser dichas.






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Fermín y Arnaldo: #FreeThemAll





Euskal preso, iheslari eta deportatu guztiak etxera! #FreeThemAll #Badagaraia

Now is the time to bring Basque prisioners, refugees and deportees home! #FreeThemAll

¡Es el momento de traer a todxs lxs presxs, refugiadxs y deportadxs a casa! #FreeThemAll





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Charlatanería y Genocidio Cultural

Un grupúsculo de miserables charlatanes recorre América y el mundo llenándose las talegas de dólares y euros de la forma más ruín que pueda haber: tergiversando la cultura de los pueblos originarios.

Los hay de pocos vuelos, como un patán cuyo único mérito es ser hijo de un actor mexicano que alcanzara cierto renombre, que se dedica a viajar todos los años con los gastos pagados a Canadá a dar conferencias acerca de las mil y una formas en los que los mayas realizaban sacrificios humanos... porque el cosmos así se los pedía. Claro, como buen émulo del nazi José Vasconcelos es un fiel defensor de ese bodrio intelecutaloide denominado "la raza de bronce" e insiste en que los mexicanos tienen como obligación defender y fortalecer a toda costa su herencia española.

Y los hay de altos vuelos, como el defenestrado teatrero y cineasta Alejandro Jodorowsky, quien renunciase a su muy particular estilo de hacer arte para dedicarse de lleno y sin tapujos a la más retrógrada charlatanería mística.

Dicho lo anterior, les compartimos este artículo publicado en la pagina Resumen:

Es muy fácil, funciona así: tomo –o derechamente invento– una palabra de un idioma poco conocido, le doy un significado que parezca profundo –o deformo su significado original a mi conveniencia–, lo escribo en un libro, y vendo, vendo, vendo. Si además a partir de dicha palabra logro desplegar una serie de conclusiones filosóficas sobre el pueblo en cuestión, mejor aún, tenemos el kit completo. Grito y plata.

La charlatanería es una práctica más vieja que el hilo negro. Antiguamente, los charlatanes solían servirse de palabras de idiomas orientales, sobretodo porque enganchaban bien con el misterio y exotismo que rodean a todo lo que es oriental, y las palabras eran difíciles de verificar. Pero hoy en día, con la globalización y los abundantes recursos que tenemos para desmentir las falsedades, se les acabó el chipe libre. Hasta que encontraron su nueva fuente de chamullos: las lenguas indígenas. El 99% de los chilenos no habla una lengua indígena, y los recursos para aprender, tales como gramáticas y diccionarios, son escasos, lo que vuelve difícil la tarea de verificar lo que nos dicen. Gracias a eso han aflorado numerosos charlatanes que se dedican a desplegar toda su creatividad, inventando palabras supuestamente mapuches, quechuas, aimaras, entre otras, dándoles estrambóticas interpretaciones, acompañadas de las más disparatadas conclusiones filosóficas que develan supuestas sabidurías ancestrales que jamás existieron. No digo que las sabidurías ancestrales no existan, pues las hay en gran número; sólo digo que éstas, específicamente, no. Que quede bien claro: los pueblos indígenas son una fuente riquísima de sabidurías antiguas. Pero no necesitamos que charlatanes las vengan a rechamullar reinventar.

Otra estrategia consiste en inventar relaciones improbables y supuestas verdades universales. Se parte de la base de que un pensamiento tan profundo no pudo habérsele ocurrido a un pueblo indígena, por lo tanto tiene que haber llegado de otro lado. El que encuentra la conexión con la civilización más rara o más antigua, gana más puntos del filosómetro. Un ejemplo histórico es el del (supuesto) “lonco” Kilapán (nacido bajo el nombre de César Navarrete) y su chamullo teoría sobre el origen griego de los mapuches. Su idea parte del prejuicio de que los mapuches no pudieron haber logrado un nivel filosófico tan alto por sí solos, atribuyendo todo el logro a los griegos y despojando a los mapuches de toda capacidad intelectual. Una idea tremendamente racista, en el fondo.

Como los charlatanes tienen una gran capacidad para maravillar al público ingenuo, sus libros se venden como pan caliente, expandiendo la desinformación como una peste impulsada por la ignorancia masiva de un rebaño de lectores poco críticos. El ejemplar vivo más conocido es Ziley Mora, quien ha publicado sus más raras teorías incluso en diarios como Publimetro. Inventó, por ejemplo, que los mapuches antiguos no se enfermaban, porque supuestamente en la lengua mapuche no existe la palabra enfermedad (?). Tendremos que preguntarle entonces qué significa kutran y el rol de la machi, así como la importancia del ŀawen, y lo que hacen los zatuchefe y los ampife. Aunque sobre este último también ya se mandó un tollo inventó una teoría. Ha llegado incluso a inventar que en la lengua mapuche no existe la negación, siendo que el mapudungún es una lengua tan rica en formas negativas, que existen al menos cinco maneras de negar una frase, un sistema mucho más complejo que el del castellano. Por si fuera poco, se dedicó a inventar las más disparatadas traducciones para palabras que ni siquiera existen.

El asunto se vuelve un círculo vicioso cuando otros escritores toman estas afirmaciones como verdaderas y las reproducen en sus libros sin ningún tipo de verificación, por ejemplo, cuando Gastón Soublette da una interpretación bastante extraña de la etimología de la palabra wentru (hombre) en mapuche. Y quien está detrás de ese tollo esa supuesta etimología es –como era de esperar– Ziley Mora. Luego de eso se validan mutuamente, y la desinformación queda fijada como si fuera un hecho comprobado. Y luego se publican y republican por periodistas copiones y poco cautos, que no son capaces de sentarse cinco minutos a verificar la veracidad de lo que publican (y para eso estudian cinco años). En la era de la (des)información, parece ser más importante publicar cualquier tontera lo más rápido posible para juntar la mayor cantidad de clicks, falso trofeo del éxito periodístico.

Explicaré el fenómeno de la validación mutua con un ejemplo real. No le pasó al amigo de un amigo, sino a mí mismo hace unos días. Me topé en el twitter de Alejandro Jodorowsky con una supuesta palabra mapuche, aywon, que significaría “nacimiento de luz” o “luz que mira”.

Al indicarle que dicha palabra no existía, o al menos, no con ese significado, su respuesta fue increíble: “¿entonces amar no hace nacer la luz, no hace que dejes de mirarte para ver a quien adoras?”. Claro, por qué no, pero esa pregunta no responde en lo más mínimo a mi cuestión sobre la existencia de la supuesta palabra aywon. Sin embargo, como su respuesta sonaba bonita y profunda, en apenas pocos minutos alcanzó las decenas de retuits. La gente ni siquiera se detuvo a leer la discusión, mucho menos a analizarla. La peste de la desinformación expandida nuevamente por la masa de lectores sin criterio analítico. Sufrimos una especie de analfabetismo comprensivo: sabemos leer, pero no entendemos ni analizamos lo que leemos. No nos cuestionamos nada. Si está escrito en internet, debe ser verdad, sobre todo si la frase suena shúper enigmática. Insistí, hasta que otra persona puso la supuesta “fuente” de la información, que venía de –sorpresa– Ziley Mora. Eso bastó para una seguidilla de valídame-que-te-valido, el famoso sistema de validaciones en círculo que jamás llegan a una fuente confiable, pero que funciona perfectamente para llenar los egos de sus inventores y dejar contentos a los lectores conformistas. Así se autovalidan en su círculo de iluminados psicomágicos: lo que yo digo es verdad porque tú dijiste que yo lo dije.

Para no dejarlos con la duda, les explicaré la falacia lingüística. Amor en mapuche se dice ayün. Hay muchas palabras para decir luz, según el tipo de ésta, pero ninguna se parece a ayün ni a aywon. Hay, sí, una palabra parecida, pero no relacionada: wüṅ, que significa amanecer.  Y ojo que la ṅ final de wüṅ (con puntito) ni siquiera se pronuncia igual que la n final de ayün. Pero a ellos no les importa, total se parecen. Ahora, hay una palabra derivada de ayün que podría parecérse a aywon o a wüṅ: ayüwün, que significa amarse mutuamente. Pero esta palabra no es nada más que el verbo ayün, cuya raíz es ayü-, con la terminación –wün que es para formar verbos reflexivos, dando ayüwün. Esa terminación –wün no tiene nada que ver con la raíz wüṅ, que además, como ya dijimos, se pronuncia distinto y tiene otro origen. Nuestro listo filósofo quiso hacer una especie de quimera entre ayüwün y wüṅ, y salió con aywon. Pero si así fuese, deberíamos aceptar que en ese caso la palabra wüṅ estaría igualmente relacionada con todos los verbos reflexivos, puesto que comparten la misma terminación: pewün (verse), leliwün (mirarse), kintuwün (buscarse), nütramkawün (conversarse), takuluwün (cubrirse), trawün (reunirse), y una lista inmesurable, además de una serie de otros verbos que, sin ser verbos reflexivos, terminan igual, como küzawün (trabajar), y wewün (vencer). Así podemos comprobar que el análisis de Ziley Mora da una conclusión carente de toda rigurosidad lingüística, pues decir que ayüwün deriva de wüṅ es tan desatinado como decir que en castellano burrada deriva de hada. También recibí como argumento que, por ser el mapudungún una lengua de difícil escritura (asunto que ni siquiera es cierto), por aywon quería representar de forma aproximada la pronunciación de ayün. Ni cerca. Aywon se parece a ayün tanto como amar se parece a mear. Hay, además, otro motivo por el cual la palabra aywon no puede existir: es que en el mapudungún no existe ninguna palabra que lleve la secuencia de sonidos /wo/. ¿Por qué no? Simplemente porque las reglas fonéticas del mapudungún son así, tal como las reglas fonéticas del castellano hacen que no existan palabras que terminen en /t/ ni en /tch/ (excepto en palabras extranjeras como carnet y match), ni tampoco palabras que empiecen con s+consonante. Pero ya, seamos generosos, aceptemos que en algún universo paralelo ayün y wüṅ estuvieran semánticamente relacionadas (comparten un solo sonido, la ü, la vocal más abundante del mapudungún). ¿De dónde sale el cuento del “nacimiento” y de la “luz que mira”? Chamullo. Pero siempre les queda su última jugada: que la palabra se la dijo una anciana machi (persona que de por sí porta una carga misteriosa) en el último rincón perdido sobre la última montaña del lugar más perdido de la cordillera de los Andes. Y además era la última persona que recordaba la palabra. Y se murió. Típico, ¿a quién no le ha pasado?. Ahí radica su arma secreta: que ellos siempre obtienen la información –mágicamente– de fuentes inaccesibles al resto de los mortales, ergo imposibles de verificar. Por algo son iluminados. Entonces a uno no le queda otra que decir “gracias, supremo ser iluminado, por haber salvado esa iluminada palabra, compraré su iluminado libro”. El charlatán siempre se las arregla para vender su idea. Como bien se suele decir, en el país de los ciegos el tuerto es rey, y nuestros tuertos filósofos han encontrado la piedra filosofal para llenar sus egos.

Yo, por mi parte, me pregunto: ¿hasta qué punto es válido falsear el idioma de un pueblo con tal de satisfacer sus propias fantasías y vender muchos libros?, ¿qué tan honesto es abusar de la ignorancia de los lectores incautos?, ¿cuánto se puede prostituir la verdadera sabiduría de los pueblos originarios?, ¿no llevan ya siglos aguantando atropellos territoriales, materiales, religiosos, y ahora además culturales?, ¿no son –precisamente– los filósofos los encargados de pensar soluciones para conflictos como estos?, ¿no debieran ser ellos los defensores de la ética?. Pero no. Viva la pseudofilosofía, la pseudolingüística, el ego. La manipulación de los datos con tal de vender. Vivan los iluminados con complejo de gurú y su falta de ética, la filosofía del cuenteo que vende mucho pero aporta poco. Por favor, que alguien nos saque de este pajerismo intelectual crónico.

Total, cuando se trata de lenguas indígenas, cualquiera puede decir lo que se le da la gana.


Tal vez por ayon quiso decir alof, along o ayong, un tipo de luz. Y por transparente en realidad se refería a la palabra aylin, que sí existe y significa eso mismo. Pero mezclar ayün (amor) con ayong (luz), aylin (transparente) y wüṅ (amanecer) –cuatro palabras que no tienen nada que ver entre sí– es vender un jurel tipo salmón tipo atún tipo sardina.





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