Un blog desde la diáspora y para la diáspora

lunes, 18 de noviembre de 2024

'Sarri Sarri' en Martutene

A los españoles el Sarri Sarri se les atora, ya hace unos años se rasgaron las vestiduras porque un grupo de futbolistas vascos militando en clubes de la primera división se reunieron para hacer el 'mannequin challenge' con ese tema.

Y aun cuando Joseba Sarrionandia ya se encuentra en Euskal Herria tras su periplo como refugiado político, resulta que hay quienes se dicen ofendidos por el hecho de que Fermín Muguruza, artista hostigado constantemente por el españolismo, haya interpretado ese himno precisamente, en Martutene, de donde se fugó Sarri.

Aquí lo que se nos relata en Naiz:


Muguruza lleva ‘Sarri Sarri’ a Martutene 39 años después de la fuga que la inspiró

Fermin Muguruza ofreció un concierto el pasado sábado en la prisión de Martutene, interpretando su canción ‘Sarri Sarri’ 39 años después de la fuga de Sarrionandia y Pikabea. Lakua ha anunciado, tras críticas de Covite, que endurecerá los requisitos para actuar en las prisiones.

Fermin Muguruza actuó el pasado sábado en la prisión donostiarra de Martutene, donde interpretó su ‘Sarri Sarri’ 39 años después de la fuga de los miembros de ETA Joseba Sarrionandia e Iñaki Pikabea de esa misma prisión, que se glosa en la célebre canción.

El concierto tuvo lugar este sábado, tal y como ha relatado Muguruza en las redes sociales, en las que ha destacado que después de 40 años en los que la canción estaba prohibida en las cárceles, el sábado la volvieron a cantar.

La canción se refiere a la fuga de los miembros de ETA Joseba Sarrionandia e Iñaki Pikabea ‘Piti’ el 7 de julio de 1985, cuando lograron escapar de la prisión de Martutene ocultos en sendos bafles utilizados por el cantante Imanol en un concierto que ofreció en el mismo patio en el que el sábado Muguruza interpretó la canción.

Casi 40 años después

En un mensaje en Instagram, Muguruza explica que no es la primera vez que actúa en una cárcel. De hecho, Kortatu tocó en Martutene en el mismo año 1985, dos meses antes de la fuga de Sarrionandia y Pikabea.

Después, lo hizo en el año 2000 al frente de Dub Manifest en la cárcel de Iruñea y en 2023 -ya con prisiones transferido al Gobierno de Lakua- en la prisión alavesa de Zaballa, acompañado de Des-Kontrol. Este mismo año 2024 ha vuelto a actuar en la cárcel de Zaballa con el grupo palestino DAM.

«Hoy, 16 de noviembre de 2024 he vuelto a Martutene a ofrecer un concierto con los amigos de Des-kontrol. Mismo patio, misma hambre de libertad. Cantar ‘Sarri Sarri’ debía estar prohibido en las cárceles en estos últimos casi 40 años. Hoy la hemos cantado fuerte todos», explica el músico irundarra.

El mensaje, que se acompaña de dos fotografías en la prisión, finaliza con la frase «la única lucha que se pierde es la que se abandona. Presos a la calle, amnistía total».

Lakua «endurecerá» los requisitos

El Departamento de Justicia y Derechos Humanos de Lakua, por su parte, ha lamentado este lunes que el concierto de Fermin Muguruza haya suscitado críticas de Covite, por lo que ha anunciado que endurecerá los requisitos para actuar en las prisiones.

Fuentes del citado departamento, que gestiona las prisiones de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, han explicado a EFE que a partir de ahora se pedirá a los artistas o entidades que vayan a actuar en «un compromiso de respeto de valores» y «por supuesto de no ofender a las víctimas».

Justicia ha recordado que Fermín Muguruza ya había actuado en la cárcel de Zaballa en dos ocasiones y también había acudido a Martutene para presentar la película ‘Black is Beltza’.




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Egaña | Solo el Pueblo Salva al Pueblo

Nuestro amigo Iñaki Egaña nos comparte su reflexión derivada de lo ocurrido en Valencia durante la DANA... y en los días posteriores:


Solo el pueblo salva al pueblo

Iñaki Egaña

Las inundaciones y tragedia en Levante, seguidas de la ineptitud del Gobierno autonómico, la frivolidad de la monarquía borbónica y la inacción del Ejecutivo central, han aireado la solidaridad que, de cualquiera de las maneras, se hubiera producido ante la magnitud del desastre. Las catástrofes naturales o inducidas son capaces de avivar lo mejor y lo peor de la condición humana. Tenemos acceso a las respuestas diariamente en el Mediterráneo, con el salvamento de los migrantes a la deriva en balsas frente al patrullaje militar para evitar que tomen tierra. En Palestina, con los cooperantes repartiendo comida frente a los bombardeos israelíes que intentan ahondar en la hambruna.

La solidaridad está en la personalidad humana, no solo la de nuestra especie, sino también en otras de homínidos que nos precedieron o simultanearon en la evolución. Probablemente, buena parte de nuestra especialización inteligente se deba a las capacidades que desarrollaron nuestros antepasados, arropándose en medios hostiles. Gioconda Belli apuntaba que la solidaridad es la ternura de los pueblos y el psicoanalista alemán Erich Fromm decía que la solidaridad humana es condición indispensable para el desarrollo personal.

En nuestro pequeño país, los actos de solidaridad reforzaron nuestro ADN colectivo con grandes y pequeñas expresiones. Algunas, como aquellas brigadas que acudieron en 1983 a limpiar Bilbo tras la gota fría precedente. Otras relacionadas con el conflicto, de apoyo a las familias de presos, los conductores de Mirentxin. O con otros compromisos externos, como quienes viajaron a tierras lejanas para aportar su granito de arena en las luchas de liberación, Pedro Baigorri, Pakito Arriaran, Alba García... Aquellos, también, que, desde otras partes del continente, del planeta, hicieron de su recorrido vital una alianza con nuestra causa emancipadora. Sin desdeñar otras pautas, fruto de nuestra pluralidad, como las de religiosos, cooperantes e incluso las agrupadas en el Euskal Fondoa de nuestras agrupaciones locales. Hasta el sindicato mayoritario vasco, con más de un siglo de existencia, lleva la palabra «solidaridad» adherida a su nombre. No hemos sido ni más ni menos que nadie y, en este caso, tal y como lo han hecho los solidarios con el Levante, simplemente desarrollamos nuestra condición humana.

En esta ocasión, la solidaridad de miles de jóvenes y no tanto, que ofrecieron su apoyo a la limpieza de calles, al rastreo de desaparecidos, o al desescombro de garajes y bajos, ha descrito lo que somos y lo que cabría esperar del «nosotros» humano. Con la particularidad de los tiempos que vivimos y el escenario consiguiente. La solidaridad, parece mentira, se ha convertido en un arma arrojadiza, se ha «politizado» incluso, y ha llevado a un debate ideológico del que, personalmente lo reconozco, me he sentido inquieto. Jamás tenemos certezas absolutas y, en mi caso, esta ha sido una de ellas. Me refiero a ese lema que comenzó a utilizarse a comienzos de la ayuda popular, cuando parecía que las instituciones aún no habían reaccionado. Esos primeros días en los que centenares de personas caminaban kilómetros para llegar con un cubo, una bayeta y una fregona, a las zonas afectadas: «Solo el pueblo salva al pueblo».

Lo que en principio parecía una frase histórica, fruto de la inacción institucional o de su retraso, se convirtió en frente de acusaciones. En sectores de la derecha extrema se utilizó como una «prueba» más de la desafección por la política, de los partidos políticos y de las instituciones, llegando a utilizar la locución de «Estado fallido» (incapaz de responder), mientras que en sectores de izquierdas y del propio Gobierno se tildó la expresión de reaccionaria. Para gestionar la crisis, o en otro caso las crisis, ya están las instituciones. Ese era y es precisamente el cometido institucional: representar al pueblo. O sea que, «solo el pueblo salva al pueblo» era, al parecer, un lema inadecuado políticamente. Las redes sociales, vademécum contemporáneo, dictaron sentencia.

Nuestra generación creció con los ecos de Durruti y Likiniano que expresaban precisamente el sentido del pueblo y para el pueblo. Los latidos de la Comuna de París que nos contó nuestro paisano Lissagaray se mezclaron con aquellos cantos que redoblaron en La Casilla de Bilbo los chilenos de Quilapayún: «El Pueblo Unido jamás será vencido». La tradición marxista, la Revolución francesa, impregnaron la fórmula del «pueblo soberano». Jon Maia concluyó su seguidilla en el Velódromo donostiarra cuando Arnaldo Otegi y los de Bateragune fueron liberados, con un «Gora Herria». Por ello, mi inquietud. ¿Estaba haciendo al caldo gordo a la derecha sintiéndome orgulloso y emocionado por la solidaridad que transmitían miles de jóvenes anónimos, lejos del postureo de los medios? ¿O era un simple debate semántico sobre la impertinencia de una frase?

El pueblo que he sentido reivindicar ha sido citado como el sujeto político de cualquier proyecto liberador. Nos echaron en cara, en un principio, que nuestra lucha era pre-política. Para, más adelante, cambiar de reproche para decirnos que politizábamos en exceso. Esa politización, acertada, expresaba la necesidad de ofrecer una explicación al porqué de las cosas, de las injusticias. No existen los hombres y mujeres apolíticos, que es lo que expresan las derechas para arrimar el ascua a su proyecto. Porque el neoliberalismo reduce al pueblo a ser un mero consumidor de productos, a ser multitud. Consumidor también de la democracia que promueve como modelo político. Una democracia sustentada en la delegación a través de los partidos políticos. Y finalmente, a la reducción de las instituciones emanadas de esa «voluntad popular» a una herramienta para la solución de problemas concretos (las consecuencias de la gota fría) que provoca que desaparezca el pueblo como categoría política. Frente a ello, mi reflexión como contrapeso: Pueblo plural, pueblo sujeto.

 

 

 

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domingo, 17 de noviembre de 2024

Los Guinness Vascos

Vamos a compartir este reportaje publicado por Deia en el que se habla de los récords que se han logrado registrar y que ponen a nuestro país en el mapa de manera, digamos, amena.

Lean ustedes:


Los récords Guinness más curiosos que ha logrado Euskal Herria

Este 21 de noviembre se celebra el día mundial de los récords Guinness. ¿Qué mejor momento para recordar todos aquellos que han logrado nuestros vecinos a lo largo de la historia?

Sara Cabrera

Si algo nos define en Euskal Herria es nuestra persistencia, nuestro tesón y nuestra fortaleza a la hora de perseguir nuestras aspiraciones. Y esas son precisamente las claves para hacerse con un récord Guinness, que este 21 de noviembre celebra su gran día.

El libro de los récords Guinness se creó de forma fortuita allá por el año 1955 y su origen es casi tan curioso como los logros que se premian. Tal y como explican desde la propia organización, la idea surgió a principios de los años 50, cuando Sir Hugh Beaver (1890-1967), director general de la cervecería Guinness, asistió a una fiesta de caza, donde él y sus anfitriones discutieron sobre cuál era el ave de caza más rápida de Europa y no lograron encontrar una respuesta en ningún libro de referencia.

“En 1954, recordando su discusión en una fiesta de tiro, Sir Hugh tuvo la idea de una promoción de Guinness basada en la idea de resolver las discusiones en los pubs e invitó a los gemelos Norris (1925-2004) y Ross McWhirter (1925-75), que eran investigadores de Fleet Street, a recopilar un libro de datos y cifras”, reseñan. A lo largo de la historia de este curioso libro, Euskal Herria se ha anotado unos cuantos récords. Estos son algunos de ellos:

Dos récords para Kortezubi

La pequeña localidad vizcaina ha pasado a la historia por sus maravillosas cuevas de Santimamiñe y por su bosque pintado por Agustín Ibarrola. Pero también por el que fuera su alcalde, José Antonio Bastegieta, a quien muchos conocen por el sobrenombre de Marko.

Él ha ayudado a lo largo de su mandato, al fin y al cabo, a muchos vecinos a cumplir sus sueños. En el 89, sin ir más lejos, un joven Andoni Basterretxea entró en el libro por comer la mayor cantidad de almejas en el menor tiempo, récord que batió en un programa de la televisión gallega.

Pero no solo eso. “La txapela más grande del mundo la presentamos en el caserío Lezika, de Kortezubi. Tenía tres metros de diámetro y estaba fabricada en la Encartada de Balmaseda”, aseguraba Marko en una entrevista a Deia allá por el año 2016. 

Sin salir de Bizkaia, el cubo de rubik manda

Aún en territorio vizcaino, conocemos a David Calvo, un experto en resolver cubos de Rubik que ha entrado en el libro Guinness de los récords ni más ni menos que cuatro veces. Este bilbaino, pues de Bilbao tenía que ser, se apasionó por este rompecabezas que durante décadas ha enamorado y traído por la calle de la amargura a muchos jóvenes, y ha conseguido a lo largo de su trayectoria con este puzle ser dos veces campeón de España, alzarse con 50 récords nacionales y cuatro Guinness -entre ellos, el de resolver el mayor número de cubos en una hora-. Sin duda, todo un crack.  

Araba, escenario de varios récords

Saltamos a territorio alavés para explorar algunos de los récords que se han ido cosechando con el paso de los años en Araba. Hablando de cosechas, cabe destacar el récord por la pisada de uva más masiva logrado en Labastida, en Rioja Alavesa, pueblo al que no le han quitado este logro desde 2010. 967 personas se pusieron a pisar uva aquel año, batiendo el récord del pisado más multitudinario que hasta entonces reposaba en territorio australiano.

Y no hay mejor maridaje que el vino para un alimento tan nuestro como la tortilla, otro récord que se intentó batir, en este caso en Gasteiz. Hace ya unos años la capital alavesa trató de realizar la tortilla de patata más grande del mundo. En ese entonces, en 2014, se creía que se había alcanzado aquel hito, pero meses después se supo que ese récord había sido denegado por parte de la organización de los Guinness.

En Araba son varios los récords por tanto que se han quedado sin alcanzar, pero otros sí se han logrado, como el del neumático más grande del mundo creado por Michelín, la baraja de naipes más grande o, en 2020, el récord alcanzado por Mario Blanco por estar 207 horas, un minuto y 16 segundos -que se dice pronto- presentando y pinchando música ante un micrófono de manera ininterrumpida en directo.

Como pez en el agua

Los récords guipuzcoanos están por su parte muy vinculados al agua. Y es que, allá por el año 2020, en plena pandemia, los Guinness reconocieron la aportación vasca a la primera vuelta al mundo. Así, Juan Sebastián Elkano y otros cinco marineros de Euskadi entraron en este codiciado libro con un récord tan inusual como especial.

Pero, si hablamos de agua no podemos olvidarnos a su vez de Carlos Peña, el tolosarra que en 2018 validó su récord mundial de nado al estilo espalda de forma ininterrumpida en el río Urumea. Además de tener un objetivo solidario, pues su iniciativa sirvió para visibilizar a la asociación Dame TVisión y concienciar sobre la retinosis pigmentaria. En total, estuvo nadando durante 24 horas, siete minutos y 58 segundos. Asimismo, Lezo entró en 2018 en el libro al reunir a 890 dantzaris, otro récord de lo más curioso.

Navarra, muy volcada con el deporte

De balones va la cosa, por su parte, en Navarra. Este mismo año hemos conocido a un padre y a un hijo, Javier y David Angulo, que han demostrado lo que es la perseverancia. Juntos se han alzado con el récord Guinness por la mayor cantidad de toques de balón con la cabeza, un total de 1.985 en 23 minutos y 12 segundos.

Y, siguiendo con los balones, cabe recordar aquel legendario momento en que Pamplona intentó entrar, allá por el año 2005, en este famoso libro al llenar una piscina olímpica con 25.000 balones de playa hinchables. Y es que, si algo han demostrado nuestros territorios es que quien la sigue la consigue, y que pocos retos hay que se nos resistan si nos lo proponemos.





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sábado, 16 de noviembre de 2024

Reconocimiento Institucional a los Rom

En la CAV han decidido implementar acciones concretas en favor del pueblo rom, tal como nos informa este artículo de Noticias de Gipuzkoa.

Pero desde este blog solidario e internacionalista queremos apuntar algo antes de que pasen a la lectura; si solo hasta el S. XV se hizo una mención acerca de los rom quiere decir que dicha distinción no la hicieron los vascos, la hicieron los conquistadores castellanos y aragoneses.

Así que, habiendo aclarado lo anterior, aquí la información:


Instituciones vascas presentan un documento por la convivencia con el pueblo gitano y contra el 'antigitanismo'

La consejera Nerea Melgosa participa en el acto central de la celebración del Día del Pueblo Gitano en Euskadi. En el mismo, se ha presentado la Declaración Institucional Vasca de reconocimiento y convivencia con el Pueblo Gitano y contra el 'antigitanismo'

Lucía Egurbide

Los primeros documentos que recogen la presencia del pueblo gitano en Euskal Herria datan del siglo XV. Sin embargo, pese a que el arraigo de este colectivo se remonta a hace siglos, Euskadi sigue teniendo pendiente un verdadero entendimiento entre ambas comunidades. Lo mismo sucede en otros enclaves europeos, donde el colectivo gitano denuncia estar apartado de los centros donde se adoptan decisiones políticas y sociales.

Coincidiendo con la celebración este sábado del Día del Pueblo Gitano en Euskadi, desde las instituciones se ha abogado por dar un paso más hacia el fin de la discriminación contra una comunidad que ha “realizado una innumerable cantidad de aportes sociales, culturales y lingüísticos a nuestro territorio”.

 Las numerosas aportaciones del pueblo gitano a la sociedad vasca se han reivindicado a través de una declaración institucional, en la que se llama a acabar con el ‘antigitanismo’. Según aprecian los promotores de este documento, entre los que se encuentran asociaciones y organizaciones gitanas y progitanas, así como Gobierno vasco, Diputaciones Forales y Eudel, los discursos de odio y los estereotipos hacia el pueblo gitano siguen tan arraigados como lo es su presencia en Euskadi.

Mención aparte merece la realidad que sufren las mujeres gitanas, ya que detrás de este binomio subyace una doble discriminación, por el hecho ser mujer y pertenecer a este colectivo. Es el llamado 'antigitanismo de género', según explicitan en dicho documento.

Estrategia Vasca

Hace dos años, la CAV decidió dar los primeros pasos para combatir la discriminación y estigmatización de esta comunidad con el impulso de la ‘Estrategia Vasca con el Pueblo Gitano 2022-26’.

En el multitudinario acto celebrado este sábado en el Palacio Europa de Vitoria- Gasteiz, la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico ha suscrito la importancia de “incluir a todas las identidades que conforman la sociedad vasca actual”.

Nerea Melgosa ha precisado que acabar con la marginación y el estigma pasa por cambios estructurales, que hacen que este plan haya sido concebido para un periodo de cuatro años. Más aún, cuando se trata de una discriminación histórica y estructural.

Consejo Vasco del Pueblo Gitano

Euskadi aspira a ser “una comunidad política y social avanzada, democrática, plural e inclusiva”, ha proclamado la consejera, en sintonía con lo marcado en la Declaración Institucional Vasca de reconocimiento y convivencia con el Pueblo Gitano. Desde el Pleno del Consejo Vasco del Pueblo Gitano se aboga por la convivencia y el entendimiento de ambas culturas, así como de sus “elementos históricos”.

Una riqueza cultural y lingüística que ha quedado recogida en el texto, traducido al romaní y el euskera. Por pequeño que pudiera parecer este detalle, poner en valor y visibilizar las aportaciones que realizan las personas gitanas es otra de las tareas pendientes que han resonado en este 16N, Día del Pueblo Gitano en Euskadi.

Según ha quedado patente en el acto de este sábado, el fin de los discursos de odio y de la estigmatización a la que se ven sometidos gitanos y gitanas guarda una relación directa con la difusión de su cultura, la promoción de sus logros y contribuciones, la celebración de sus fiestas y la participación del pueblo gitano en aquellos foros y espacios de decisión. 




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El "Misterioso" Otxate

El primer misterio que habría que resolver con respecto a la localidad objeto de este artículo en Deia es como puede un pueblo que está ubicado en la provincia de Burgos ser un pueblo vasco.

Ah, ya, pedimos disculpas por el desliz españolista.

Pero, un momento ¿se trata de un desliz realmente españolista?

¿O estamos refiriéndonos a un lugar ubicado en un territorio vasco que el españolismo más retrógrada ha decidido mantener escindido del resto de Euskal Herria?

Queda para la reflexión, por el momento, al tema que nos ocupa:


Uno de los pueblos más misteriosos de Euskadi cuya leyenda sigue viva

Un lugar lleno de enigmas sin resolver que atrae a los seguidores de lo oculto

Aitor Ruiz

Araba esconde rincones que parecen haberse detenido en el tiempo. Entre sus paisajes verdes y sus pueblos con encanto, existe uno que destaca no solo por su belleza, sino también por el halo de misterio y enigmas que lo rodean.

Se trata de Ochate, el intrigante pueblo abandonado que durante décadas ha despertado la curiosidad de historiadores, investigadores y turistas en busca de experiencias paranormales.

La historia de Ochate: entre la realidad y la leyenda

Ubicado en el Condado de Treviño, Ochate se ha convertido en un referente para los amantes de lo oculto. Su historia, que data de siglos atrás, es una mezcla de hechos históricos y leyendas populares.

A pesar de que en su momento fue un próspero núcleo rural, hoy en día no quedan más que ruinas que narran su pasado. La iglesia de San Miguel, la torre de la iglesia de San Juan y algunos restos de viviendas son los únicos vestigios que resisten el paso del tiempo.

Según cuentan los lugareños, Ochate sufrió una serie de desgracias que llevaron a su despoblación. Se dice que entre los siglos XVIII y XIX, el pueblo vivió tres epidemias devastadoras (viruela, tifus y cólera) que diezmaron a su población en cuestión de años.

Lo llamativo es que estas enfermedades no afectaron a los pueblos vecinos, lo que dio pie a teorías sobre maldiciones y fenómenos inexplicables. ¿Qué sucedió realmente en Ochate? ¿Por qué estas epidemias solo afectaron a este pequeño enclave?

Misterios sin resolver: ¿maldito o abandonado?

El misterio en torno a Ochate no termina con las epidemias. Durante décadas, este lugar ha sido el centro de historias de apariciones fantasmales, luces extrañas en el cielo y sonidos inexplicables en la noche.

Uno de los casos más famosos ocurrió en 1981, cuando el investigado Alberto Fernández, fotografió lo que parecía ser una misteriosa aura de luz sobre el pueblo. Esta imagen, que llegó a convertirse en un ícono del misterio, abrió la puerta a especulaciones sobre actividad extraterrestre en la zona.

No es raro encontrar a grupos de curiosos que, cámara en mano, se adentran en las ruinas de Ochate buscando señales de lo sobrenatural. Entre las historias más recurrentes está la de una figura fantasmal que se deja ver entre los muros derruidos de la iglesia o los ecos de una campana que resuena en las noches de tormenta, aunque el campanario lleva décadas en silencio.

El atractivo turístico de Ochate

Si bien ostenta su fama como “pueblo maldito”, Ochate se ha convertido en un atractivo turístico para los aventureros y amantes de lo paranormal. Su acceso, aunque no es sencillo, es una experiencia que muchos no dudan en emprender.

Llegar a Ochate es sumergirse en un paisaje bucólico, rodeado de la naturaleza exuberante del Condado de Treviño, que contrasta con la desolación de sus ruinas.

Además de los exploradores urbanos, Ochate ha atraído a numerosos equipos de televisión y radio que han intentado desentrañar sus secretos. Documentales, programas de misterio y artículos en revistas especializadas han puesto a este pueblo en el mapa, convirtiéndolo en un lugar de culto para los aficionados a lo oculto.

No obstante, muchos de los vecinos de Treviño consideran que el misterio es, en gran parte, una creación de la modernidad, una forma de atraer turismo y dar vida a un lugar olvidado por la historia.

Las explicaciones científicas

Frente a tanto relato paranormal, no han faltado voces escépticas que buscan dar una explicación racional a los fenómenos de Ochate.

Algunos expertos sugieren que los avistamientos de luces y las supuestas apariciones no son más que efectos ópticos provocados por las condiciones meteorológicas de la zona.

Otros, en cambio, atribuyen los sonidos y las sensaciones extrañas a fenómenos acústicos naturales, como el eco y la reverberación.

En cuanto a las epidemias, algunos historiadores sostienen que Ochate no fue el único afectado, sino que la falta de registros oficiales en pueblos pequeños de la época ha magnificado su historia. Aun así, la ausencia de datos claros y la persistencia de los relatos orales han mantenido viva la leyenda de Ochate como un pueblo maldito. 

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Video |  Ochate, el pueblo maldito de Burgos | Extraterrestres: Ellos están entre nosotros




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viernes, 15 de noviembre de 2024

'Odisea 1937'

Desde el portal de Cadena Ser traemos a ustedes esta reseña fotográfica que trae al presente el pasado reciente de lucha en contra del fascismo protagonizado por el pueblo vasco.

Esta es la información:


`Odisea 1937´ la muestra fotográfica que refleja el sufrimiento y el drama de miles de ciudadanos vascos durante la Guerra Civil

Esta exposición de imágenes y documentos inéditos se puede ver hasta el 1 de diciembre en el Photomuseum de Zarautz

Coro Tellechea

El Photomuseum de Zarauz acoge la exposición `Odisea 1937´, una muestra que reúne fotografías y documentos que reflejan el sufrimiento y el drama que miles de ciudadanos vascos sufrieron como consecuencia de la Guerra Civil en Euskadi.

Unos documentos inéditos, que ven por primera vez la luz en esta exposición comisariada por el periodista, fotógrafo y profesor del Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao, Mauro Saravia (Viña del Mar, 1982) y Aitor Miñambres, licenciado en Máquinas Navales y director del Museo Memorial del Cinturón del Hierro de Berango (Bilbao, 1969).

En `Hoy por Hoy San Sebastián´ Mauro Saravia ha subrayado el importante valor histórico de las fotografías y documentos que se exponen en esta muestra, que se convierte en "un puzzle más de nuestra memoria histórica" explica ya que son parte de la vida y vivencias de uno de esos muchos ciudadanos que vivieron una autentica odisea que les llevó hasta lugares inesperados, el combatiente Federico González Santiago. González Santiago fue protagonista de una de estas adversas vivencias y conservó para siempre una completa colección de documentos y fotografías que ahora salen a la luz, por primera vez, gracias a su hijo que las encontró y las donó para conocimiento de la ciudadanía y ejercicio de Memoria Democrática.

Tal y como cuenta Saravia, Federico González fue herido en 1937 durante la defensa de Bilbao. Fue trasladado primero a Santander y después a Asturias, lugar desde donde consiguió hacerse precariamente a la mar para alcanzar la costa francesa, huyendo del avance del ejército franquista.

Allí, cientos de gudaris y milicianos vascos fueron atendidos por los servicios sanitarios del Gobierno Vasco, primero en Burdeos, en el vapor Habana habilitado como barco-hospital, y después en Bidarte (Lapurdi), en la residencia La Roseraie, convertida en hospital para heridos y mutilados de guerra.

Por La Roseraie pasaron más de 1.600 combatientes y civiles. Los primeros también tuvieron ocasión de aprender un oficio. Comenzada la Segunda Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, estos hombres colaboraron con el esfuerzo de guerra francés en fábricas y arsenales, hasta que sobrevino la derrota y la ocupación alemana del territorio.

A muchos de ellos les esperaba un futuro oscuro, en cárceles españolas o francesas, o en el exilio americano. Hasta años después de la muerte del dictador Francisco Franco, estos mutilados no verían reconocida y compensada su condición.

Todas estas historias que se reflejan en imágenes y documentos, cuenta Mauro Saravia, están con fechas, lugares y en muchas ocasiones con los nombres de los que aparecen en ellas.

`Odisea 1937´ se puede ver en el Photomuseum de Zarautz hasta el 1 de diciembre.

 

 

 

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Dejadez Ante la Tortura

Retomamos el tema de la tortura, herramienta del arsenal del terrorismo de estado a la que recurrió con especial entusiasmo Madrid, con este reportaje publicado en las páginas de El Salto:


El último informe sobre violencia política y torturas en Euskadi: 93 casos más y 417 sin resolver

Recopila los datos desde 2019 y suma 238 casos confirmados de violencia política. Los investigadores de la Comisión de Valoración denuncian la dejadez de la Administración vasca y denuncian que hacer esperar a cientos de familias es injusto e incrementa el dolor.

Luis Miguel Barcenilla

La Comisión de Valoración que se encarga de estudiar los casos de violencia política y atentados contra los Derechos Humanos en Euskadi entre 1978 y 1999 ha informado de 93 nuevas víctimas. En total, desde 2019, ya son 238 los casos confirmados por este organismo. La Comisión ha resuelto 96 informes y, de ellos, se han estimado 93. De las víctimas, hasta 75 sufrieron tortura y dos de ellas acabaron en muerte. La Comisión denuncia que por culpa de la falta de forenses ha tenido que parar su actividad por primera vez en cuatro años. Han reivindicado que sus dictámenes son necesarios “para la resolución de cada expediente”.

Sobre las 75 víctimas de tortura, del informe se desprenden hasta diez casos de violencia contra la libertad sexual. También, por ejemplo, detenciones durante los estados de excepción o amenazadas antes y después. Queda claro, además, que se deben sumar 20 casos más, pues algunos de ellos lo sufrieron varias veces.

La adscripción de las víctimas es variada, aunque el entorno de la izquierda abertzale es el que más suma con 22 casos. Además, hay miembros de CC OO, EGI, Euskadiko Mugimendu Komunista, LAB, Miembro de Euskadiko Ezkerra o la Organización Revolucionaria de Trabajadores. Hay 13 casos sin adscripción política, varios menores que estaban presentes en manifestaciones o bares y personas vinculadas a la cultura.

Los victimarios principales son la Policía y la Guardia Civil –con 42 y 41 casos–, participando juntos en un caso más. La Ertzaintza computa en tres casos. Los grupos incontrolados o parapoliciales como el Batallón Vasco Español, los GAL o la Organización Armada por la liberación nacional contra el Marxismo y el Separatismo (OAMAS) también aparecen identificados en un total de seis casos.

Cocoliso, un infiltrado que colaboró en la muerte de dos personas

José Luis Arrondo, al que apodaban ‘Cocoliso’, se hacía pasar por refugiado en San Juan de Luz y Biarritz. Huyó de la embarcación en la que iba junto a José Luis Mondragón y Roque Jabier Méndez, que habían dejado ETA en 1973 y 1970. Les ofrecía ayuda para cruzar a Francia porque la organización ya estaba distanciada de ellos. Ese 20 de mayo de 1974 fueron disparados en la playa de los Frailes, en Hondarribia. La Comisión instó, con el permiso de las familias, a exhumar el cadáver de Roque, enterrado en Portugalete. El estudio forense determinó en 2023 que “existen evidencias que sugieren que se habría tratado de una actuación policial no legítima ni proporcionada”. Un cañón cercano al cuerpo, otro más alejado. Dos balas. Puede que una más: había tres agujeros de salida. Los forenses concluyen que la versión oficial se sustentó en un examen deficiente: “Podría haberse tratado de una investigación ni independiente, ni imparcial, ni objetiva”. Investigaciones posteriores, como publicó Hordago-El Salto, apuntaron a que la ejecución que facilitó la infiltración, por un lado, era una acción extrajudicial, y por otro, que se trató de una vulneración del derecho a la vida totalmente injustificada.

En este nuevo informe donde han tratado el caso de Roque, la Comisión valora que “se desprende con nitidez la ausencia en este caso de una investigación judicial efectiva, así como la absoluta falta de depuración de responsabilidades por un operativo policial que acabó con la vida de dos personas”. Además, explican que la “hipótesis” de “ejecución extrajudicial” queda apuntalada.

Del informe presentado por la letrada Juana Balmaseda y el profesor Jon Mirena Landa se desprenden las formas de sufrimiento infligido por cuerpos de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o grupos parapoliciales en estos nuevos casos estudiados: nueve víctimas recibieron impactos de bala, de las cuales, seis de ellas con resultado de muerte y tres con lesiones graves. Dos fueron los jóvenes que navegaban con el infiltrado de ultraderecha, Cocoliso, cercano a Fuerza Nueva.

Hasta seis personas fueron víctimas de agresiones policiales en el transcurso de manifestaciones; cuatro por el impacto de botes de humo o pelotas de goma, con pérdida de visión y “perjuicios estéticos muy graves”. José Manuel Eceolaza perdió el ojo izquierdo por un pelotazo el 27 de noviembre de 1979. Tuvo que dejar sus estudios en carpintería. Su “delito” fue protestar en Orereta por el Estatuto de los Trabajadores y el Plan Económico del Gobierno. 

La comisaría de La Salve (Bilbao), centro de tortura y violencia sexual

El informe repara en la perspectiva de género aplicada a la tortura. La Ley 12/2016 ya recoge la tipificación explícita de violencia sexual, así como física, psíquica y moral, aludiendo al hecho contrastado de que las mujeres que sufren torturas o malos tratos “enfrentan un riesgo específico añadido de sufrir actos de violencia sexual a causa de su género, orientación sexual o identidad de género”. Comentarios vejatorios sobre sus cuerpos, privación de productos de higiene personal cuando se encontraban con la regla, tocamientos, agresiones sexuales y violaciones. Incluso con objetos. Un testimonio del 23 de junio de 1973 señala a los agentes del cuartel de La Salve.

Esta mujer señala que la desnudaron, la insultaron, la colgaron de la trenza, la trataron de ahogar... Ella contaba: “El que me había detenido me dijo: ‘Como te ha dicho ese, no te va a quedar ningún agujero para mirar” y entonces, “me lo hizo por la boca. Cuando terminó, el capitán al mando dijo: ‘Écharle un jarro de agua para que le vaya todo para adentro y se acuerde de nosotros”. Los mismos guardias civiles le orinaron en la cara. Esta mujer contaba el “suplicio”, según sus palabras, que fue su vida con el recuerdo. No denunció. El informe recoge que “no se siente persona” desde entonces.

De las ocho personas fallecidas reconocidas en este último informe, dos estaban bajo custodia policial: una en coche policial, otra en dependencias policiales. Felipe Baz González, miembro de CC OO, fue disparado encontrándose detenido por la Guardia Civil. El balazo en la cabeza acabó con su vida. Tenía 19 años. Era 7 de enero de 1979. La versión del instituto armado fue que había sido un disparo fortuito. Sus amigos comentaron que les interceptaron pensando que habían robado un coche y que hubo maltrato y golpes. Otra versión dice que enfureció al agente al taparse los oídos por los gritos que estaban dando los guardias civiles. “No se realizó autopsia alguna. Al parecer, había prisa oficial por enterrarlo”, indican los investigadores. La familia se dio cuenta de nuevos agujeros de bala al desvestirlo en la funeraria. Tres impactos en el pecho. La familia y los amigos fueron amenazados por ahondar en el caso. “Nadie fue juzgado por esta muerte. La falta de transparencia y la inacción de la justicia ahondó, más si cabe, el dolor de la familia B.G.”, explican en el informe.

Dos personas de las estimadas en esta fase resultaron heridas de gravedad tras la explosión de bombas de grupos parapoliciales. Estos mismos grupos se identifican como autores de disparos de arma de fuego contra otras dos víctimas.

Por años, de estos nuevos 93 casos, el periodo entre 1983-1999 es el que mayores víctimas devuelve –42 registros–, seguido de 1976-1982 –31 casos–, 1961-1970 –10 más– y 1971-1975 –10–.

Toque de atención al Gobierno Vasco y al Parlamento Vasco

La Comisión de Valoración ha pedido mayor implicación al Parlamento Vasco, incluso llegando a solicitar la creación de una ponencia específica. El objetivo es “dar a conocer la sangrante realidad que representan las violaciones de derechos humanos objeto de esta ley [Ley 12/2016]”.  Juana Balmaseda explicó que hay una suma total de 417 expedientes sin valorar, aún pendientes. En este último año  y con 20 reuniones plenarias, se han alcanzado a resolver 96 de ellos, donde se han obtenido estos datos.

La falta de forenses ha llevado a la Comisión a parar su actividad. Lo explicaron así: “La razón de esta grave situación es la ausencia de médicos forenses que impide que podamos seguir resolviendo expedientes porque la ley obliga a que dichos profesionales emitan un informe y lo firmen para la resolución de cada petición”. Balmaseda subrayó que “este grave asunto trastoca y compromete el futuro inmediato del trabajo” de la Comisión. Afirman haber trabajado de forma “ejemplar” y “gratuita” usando el tiempo no laboral, sin ser reconocidos de ninguna forma. “La situación es insostenible”, afirman. “Es obligación por mandato legal de la Administración proveer los medios y las condiciones laborales justas para esta labor que no puede pretender que se vaya a realizar como si de un voluntariado se tratara: no es serio, ni digno, ni aceptable”.

En la presentación de los datos, han reconocido que la espera de algunas familias llega a los dos años: “Somos conscientes de que la tramitación de algunos expedientes está siendo excesivamente larga”. Se debe, según explican, a la “reapertura de diligencias judiciales, lo que obliga por ley a suspender la tramitación, o la tardanza en obtener informes médicos que sólo podían ser entregados a familiares directos”. Esto podría, argumentan, “incrementar el sufrimiento y la injusticia”. “Algunas víctimas están muertas, pero mucha gente de su entorno sigue viva y está esperando la respuesta y la reparación”, insisten.

El Archivo Militar de Ferrol obstruye el esclarecimiento de casos de violencia policial

La Comisión de Valoración, según explicaron, tiene “serias dificultades” para obtener información sobre los expedientes en el Archivo Militar de Ferrol, institución que “ha tenido comportamientos obstructivos porque ha establecido un nivel de exigencia superior al exigido por la propia ley, lo que ha obligado a reiterar las peticiones en más de una ocasión”.

No se lo ponen fácil tampoco los tribunales de la Comunidad Autónoma Vasca:  “El hecho de que no existan mecanismos de conexión dotados de recursos por el Departamento de Justicia dificulta el trabajo”.

 

 

 

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Entrevista a Floren Aoiz

Les recomendamos altamente la lectura de esta entrevista al gran amigo de la diáspora vasca Floren Aoiz, misma que ha sido publicada en Naiz:


«En estos tiempos, es más necesario que nunca tomar el tiempo preciso para mirar lejos»

Floren Aoiz | Presidente de la Fundación Iratzar | La fundación Iratzar acaba de cumplir diez años. Su presidente, Floren Aoiz, realiza un balance positivo de esta década y subraya la necesidad de la formación para articular alternativas de izquierda sólidas en un contexto de oleada reaccionaria.

Martxelo Diaz

¿Qué balance hacen de estos diez años de trayectoria de Iratzar?

Estamos bastante satisfechos y satisfechas. Cuando Sortu decidió crear esta fundación se basaba en lo que posteriormente hemos denominado «hipótesis Iratzar», que era que para un movimiento como la izquierda abertzale era conveniente y necesario crear un espacio relativamente diferenciado del resto de las estructuras que pudiera dedicarse específicamente a cuestiones como el pensamiento político estratégico, la formación, las relaciones con otras fundaciones similares, la lucha de las ideas o la recuperación de la memoria histórica de la lucha de este país.

Después de diez años hemos comprobado que esa hipótesis era correcta y que funciona porque permite que haya una serie de gente trabajando y colaborando con más gente en red, rompiendo con esa inmediatez que prima en nuestro tiempo. Ahora es difícil pensar a largo plazo, en términos de transformaciones profundas, pero es más necesario que nunca. Hay que responder a los retos de cada día, pero tener un instrumento como una fundación es interesante. Hemos hecho muchas cosas: digitalizar el archivo histórico y ordenarlo, ciclos de formaciones, estamos en las redes más importantes de pensamiento de izquierdas a nivel internacional.

¿Se ve la necesidad de alzar la vista del día a día y hacer una reflexión más profunda?

Es algo que ocurre a nivel personal como a nivel colectivo. Vivimos en unos tiempos en los que todo el mundo está cansado, todo el mundo corre pero no se llega. Hay gente que te dice que se acaba de jubilar y que pensaba que iba a estar más tranquila, pero está más acelerada que nunca. Esto es una característica de nuestro tiempo, no algo individual. En términos políticos tiene muchas implicaciones, porque si las estructuras políticas están colapsadas porque tienen demasiados estímulos, porque tienen que responder inmediatamente a demasiadas cosas, no se puede reflexionar. Muchos compañeros y compañeras que están en las instituciones o en los movimientos sociales te dicen que necesitan más tiempo para mirar lejos. Una fundación no es algo que hayamos inventado nosotros. La derecha ha invertido mucho en la lucha de las ideas.

Una de las concusiones a las que han llegado es la necesidad del trabajo en común.

Hay una razón de conveniencia y una razón de posibilidad, porque veíamos que había opciones de trabajar en común con mucha gente. En realidad, las fundaciones tienen una cierta especificidad que facilita esto. Para todo el mundo es más fácil participar en algo organizado por una fundación que en algo organizado por un partido político o una institución. Las relaciones se hacen más fácil mediante fundaciones. Estamos bastante satisfechos y satisfechas del trabajo realizado. Tanto en Euskal Herria como a nivel internacional. En diez años hay un salto importante de nuestra inserción en redes internacionales. Estamos en MarxFem, que un espacio que se plantea la discusión sobre el feminismo marxista; en Transform, la red en la que están prácticamente todas las fundaciones de las fuerzas de izquierda en Europa; y somos fundación fundadora del foro en el que se unen las fuerzas soberanistas. En Euskal Herria, hemos trabajado con UEU, Parte Hartuz, con universidades, con un montón de agentes. También es muy importante el trabajo en red de agentes personas, con gentes de la universidad, del pensamiento, de medios de comunicación, editoriales... Hemos hecho bastante trabajo en este ámbito, pero tenemos la intención de ampliarlo más. Creemos que va a ser una de las claves del futuro. Conocer otros puntos de vista y poder contrastarlos con los tuyos es fundamental. Eso evita que te conviertas en una burbuja. La lucha soberanista de este país se ha oxigenado mucho en los últimos años, porque se ha abierto, es más porosa que hace diez o veinte años.

En este contexto, cobra especial importancia la lucha ideológica.

Creíamos que era necesario tener un espacio que pudiera dedicarse a tareas como la lucha de las ideas. ¿Cómo se cambia el mundo? Con ideas que se hacen voluntad política. Las ideas te permiten ordenar una cierta lectura del mundo, de la injusticia, realizar un diagnóstico que te permita una posición crítica. Cuando se plantean alternativas, se plantean en torno a ideas. Las ideas no son solo lo que aparece en los libros. Todos y todas tenemos ideas, son nuestra manera de relacionarnos entre nosotros y con el mundo. Es un error pensar que las ideas solo tienen efectos en términos racionales y eso no es así. Las ideas se basan en nuestros afectos, en nuestras emociones, en cómo lo hemos experimentado.

En los últimos años, las condiciones de la lucha de las ideas han cambiado totalmente. La digitalización del mundo ha marcado otras lógicas. X, el antiguo Twitter, con sus 150 caracteres y un estilo en el que prima lo troll respecto a la argumentación y prima el zasca respecto a cualquier construcción, se está traspasando a toda la sociedad. No es casualidad que la mano derecha de Donald Trump en estos momentos sea Elon Musk. Estamos en unas nuevas condiciones y pensamos que hace falta un trabajo para irradiar ideas, para crear nuevas ideas, para dar sentido a lo que nos está ocurriendo. Si no das sentido a lo que está ocurriendo, te va a pasar por encima, no vas a tener capacidad de agencia, de transformar.

¿Se puede entender lo que ha sucedido en EEUU, el avance de la pulsión autoritaria? Hay que pensar en qué ideas se ha sustentado. Se dice que es la economía, las desigualdades sociales. Sí, pero la economía no le afecta a la gente de manera directa. Todo te afecta en base a unos marcos cognitivos que están formados por ideas.

Esto entronca con la necesidad de formación de la militancia y de la población en general.

La izquierda abertzale venía de una trayectoria histórica, especialmente en los últimos años, en las que habían existido grandes problemas para la formación. Estamos hablado de situaciones de ilegalización, de persecución, de criminalización, casi de clandestinidad. En esas condiciones, hay una serie de tareas que quedan postergadas. Por eso, cuando surge Iratzar hace diez años nos encontramos un gran agujero negro de todo lo que no se podía haber hecho durante muchos años. Toda esa etapa de gran represión tenía un objetivo político, que era poner en una esquina todas las ideas de transformación social, de protesta, de modificación, de alternativa o de avanzar hacia una República Vasca. Había que volver a la ofensiva y para ello necesitábamos autoformarnos, elevar nuestra capacitación práctica y teórica y de intervenir.

Una organización no es más lista porque sepa más cosas, sino que es más inteligente porque es capaz de reflexionar, de entender el mundo y de crear unos criterios para cambiar el mundo. No es que haya leído mucho o sea capaz de hablar mucho tiempo seguido, sino que tenga capacidad de entender la realidad, para escuchar, para poner en duda sus convicciones.

Nos propusimos cambiar totalmente la manera en la que se planteaba la formación, que era una reproducción de la escuela tradicional, en la que un profesor dicta clase. Hemos intentado hacer otra cosa, una reflexión colectiva, una transmisión de la experiencia y de que quienes hayan preparado mejor unos temas pudieran compartirlos. Lo que hemos aplicado en casa, hemos intentado llevarlo a la sociedad. Tenemos una revista, ‘Erria’, y una página web, en la que tenemos contenidos más profundos; hemos hecho charlas, mesas redondas, simposios; editamos libros, algunos con Txalaparta en la colección Iparrorratza... Pensamos que todo ello contribuye a que la sociedad vasca esté políticamente más formada.

La coyuntura mundial es complicada, con la victoria de Trump y la ola reaccionaria en Europa. Todo este planteamiento cobra especial importancia.

Hay un libro de Naomi Klein, ‘Esto lo cambia todo’, referente a la emergencia climática, habitacional, biológica o cambio climático, como queramos llamarlo. Esto cambia todas las coordenadas de las propias luchas entre democracia y desdemocracia, capital y trabajo, patriarcado...

Da la sensación de que van tomando cuerpo dos posiciones. La de hacerse cargo como planeta y plantear hacer algo ante una situación catastrófica. Una tarea colectiva, para toda la humanidad. La otra posición es la de no hacerse cargo, que a veces es negacionista y otras veces no es negacionista pero plantea soluciones que no son reales o plantea soluciones que nunca aplica. Esto lo vemos continuamente. Lo acabamos de ver con las inundaciones, que últimamente se han producido en el Mediterráneo pero también se han registrado en toda Europa. Es una pauta que se repita en zonas del mundo que ya nos pillan cerca. Tenemos un negacionismo que no quiere asumir las consecuencias. No pueden aceptar el diagnóstico porque tendrían que aceptar las consecuencias. Si aceptas que el diagnóstico es correcto, tienes que plantear soluciones colectivas, que no pueden ser oligárquicas, antidemocráticas, tiene que haber una participación frente a la imposición... Y en eso estamos.

La pulsión autoritaria tiene mucho que ver con esa voluntad de no hacerse cargo de esta situación. Hay infinidad de razones e insistimos en que es muy peligroso querer diagnosticar en 150 caracteres o un par de respuestas una situación tan compleja. Pero queremos insistir en que esta pulsión antidemocrática no es una especie de moda. Tienen raíces muy profundas y es sistémica, porque el propio neoliberalismo que cada vez genera menos simpatía y menos ilusión tiene que imponerse por el miedo a que no hay otra alternativa.

En estos momentos, el gran mecanismo de realimentación del capitalismo es convertir el malestar que él mismo genera en odio a otro (al moro, al de izquierdas, a la feminista...). Le está funcionando. Esto conecta con las experiencias de mucha gente en el mundo. Es simplista calificar a todo el mundo de fascista, aunque a Trump se le puede tildar de fascista, aunque no del mismo modo que en los años 1930. Pero hay que ser conscientes de que hay mucha gente que le vota por un malestar, por una incertidumbre, por una sensación de estar sobrepasado por el mundo y también por un sentimiento de resintimiento masculino de reacción ante los avances del feminismo. Todo eso se da en una situación en la que la izquierda no aparece una alternativa global factible. No solo deseable, sino factible. Creo que este es uno de los problemas. Hay que plantear un modelo de otro mundo, llámemosle utopía, que es mejor que este y es deseable. Pero si no va unido a una serie de propuestas para que sea factible, no basta con que sea deseable.




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jueves, 14 de noviembre de 2024

‘16.060 Egun’

Damos continuidad al caso de José Miguel Etxeberria, víctima del terrorismo de estado español, con este reportaje acerca del más reciente documental dedicado a la búsqueda de sus restos por parte de su familia.

Adelante con la información:


‘Naparra’, una esperanza que no se extingue ni en ‘16.060 días’

El ruido de la excavadora y el silbido del georradar se mezclan con el trino de los pájaros en un bosque de las Landas. Y sobre ambos se sobreponen las cavilaciones de Eneko Etxeberria, a ratos ilusionado y a ratos desesperanzado. Y así son ya ‘16.060 días’ de la búsqueda de ‘Naparra’ que no acaba.

Ramon Sola

Donde acabó ‘Bolante baten historia’ arranca ‘16.060 egun’, cortometraje estrenado este miércoles en la 66 edición de Zinebi en Bilbo y que se podrá ver este viernes en la Muestra de Cine y Derechos Humanos de Iruñea, en los Golem. Entonces (año 2021) la expectativa de la familia Etxeberria Álvarez se centraba que se excavase la segunda localización en que pudo ser enterrado José Miguel, ‘Naparra’, tras el primer intento fallido de 2017. Así que cuando esta nueva excavación se activó al fin, en abril pasado tras siete años de desesperante demora, Iñaki Alforja e Iban Toledo acudieron con sus cámaras, quién sabe si en busca del ‘The end’ de esta historia de terror iniciada allá por el 11 de junio de 1980, con la desaparición en Ziburu del militante vasco.

Tampoco pudo ser esta vez; la excavación realizada por militares franceses cumpliendo la comisión rogatoria de la Audiencia Nacional española, no precisamente exhaustiva, no halló nada. Pero los trabajos han sido recogidos en un corto que se convierte en una inmersión de 22 minutos en los infiernos de esta búsqueda.

Empezando por el título. Alforja explica que «queríamos un elemento de enganche y resultó que este número es redondo. Con él buscamos que la gente haga la operación inversa a la habitual: ¿cuántos años son estos 16.060 días? ¿Qué nos ha pasado a cada uno en estos 44 largos años? Pues ese es todo el tiempo que lleva su familia buscando a ‘Naparra’», constata.

En aquellos cuatro días en el robledal de las Landas, explica el director, hubo tiempo para esperanzarse y para deprimirse. Eneko Etxeberria subraya a NAIZ que en realidad siempre ha sido así, no solo en este último trance: «Esto es una montaña rusa interminable, en algunos momentos estás a tope y en otros te vienes abajo. Pero tengo claro que si se acaba la esperanza, no hay nada que hacer: ese sería nuestro fracaso y sería además su victoria».

Alforja destaca que en aquellas jornadas escudriñando cualquier detalle de la intervención de los militares vestidos de camuflaje «compartimos con Eneko las esperanzas y las incertidumbres, y finalmente un final triste, muy abrupto. El cuarto día fuimos allí a las 8.00, como cada mañana, pero nadie aparecía y la máquina estaba parada. A las 10.30 nos dijeron que ya habían hecho todo lo que tenían que hacer y se acababa su misión».

Desolador pero real. Y además, dejando de nuevo la duda indescifrable de si el testimonio de Arnau de la Nuez, personaje de las cloacas del Estado que aportó este hilo del que tirar, es cierto o no; de si quizás los «dos árboles juntos» que dice recordar no eran estos de aquí sino aquellos de más allá; de por qué no se rastrearon más metros o más intensamente...

El caso es que en esas cuatro frías mañanas en que la primavera todavía no asomaba entre Labrit y Brocas, el hermano de ‘Naparra’ se ilusiona y se desespera a partes iguales, en un resumen condensado de lo que han sido ya más de dos tercios de su vida (tenía 17 años cuando hicieron desaparecer a José Miguel). Una simple canción relacionada con un aniversario histórico hará brotar la ternura. Luego el fin de la búsqueda será un nuevo varapalo. Hay lágrimas en el cortometraje, pero también una convicción rotunda que no se diluye en ellas: «Lo lograremos seguro, seguro. Lograremos tenerlo en casa».

En el corto también hay reflexión, no solo emotividad. Eneko Etxeberria se pregunta a sí mismo «si acaso debería sentir odio. ¿Y qué conseguiría? Nada, ¿no?». Por encima de ello, lo que quisiera es «poder descansar un poco, porque es toda una vida en esta pelea». Ser algún día solamente Eneko Etxeberria Álvarez, no «el hermano de ‘Naparra’». Y zanjar la obsesión perenne, justificada: no tener que pasar a su hijo esta mochila tan pesada.

De no olvidar a por fin saber

Etxeberria y Alforja, desde sus prismas distintos, coinciden en subrayar que la tarea de difusión del caso (el libro de Jon Alonso, ‘Bolante baten historia’, ahora este ‘16.060 egun’...) ha conseguido al menos evitar que cayera en el olvido. Y eso es mucho. Para Eneko, «en ese sentido estamos contentos, sí que lo hemos conseguido. No solo con estos trabajos, la aceptación de la ONU de que se trató de una desaparición forzada nos dio un gran impulso».

El documentalista pone como ejemplo que en Zinebi «siempre nos han tratado muy bien» y que de hecho en el caso de ‘Bolante baten historia’ captaron allí el interés de productoras chilenas o argentinas, «a las que no hacía falta explicarles demasiado el asunto, claro, lo captaban enseguida». Toledo y él han puesto énfasis en contar la historia de la segunda excavación «de forma que pueda entenderse en todo el mundo». Si la primera película ya presentaba «los hechos», la búsqueda de 44 años, este corto ahonda más en «los sentimientos de Eneko. Por eso creo que son complementarias».

Su segunda inmersión en el caso de ‘Naparra’ le desata otra reflexión: «En Argentina hubo muchos casos de desaparecidos, pero aquí ha habido pocos, y por eso me llama la atención que sean tan poco conocidos para gran parte de la población. Han estado en el olvido muchos demasiado tiempo y es hora de saber qué pasó, para cumplir los principios de verdad, justicia y reparación».

En la actualidad, explica Etxeberria, el caso está de nuevo técnicamente cerrado a nivel judicial hasta que aparezca algún elemento nuevo. «En realidad falta una cuestión decidida por el juez Moreno cuando reabrió el caso en 2018, que es que las FSE localicen y lleven al juzgado a Arnau de la Nuez para tomarle declaración, pero no tenemos noticias sobre eso», matiza.

De nuevo una nebulosa por delante. ¿Por dónde reiniciar el camino? «Yo hay una cosa que tengo clara: hay gente que sabe lo que pasó, dónde está [José Miguel], quién lo hizo, por qué… Y todo eso está, pero siempre chocamos con la Ley de Secretos Oficiales de 1968», insiste. Vuelve a hablarse en el Congreso sobre una nueva ley que destape la información clasificada sobre este caso y todos los de guerra sucia, pero son ya varios intentos baldíos desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018.

Mientras tanto sigue corriendo el calendario. Los 16.060 días con sus noches, una cifra, un título, ya quedan superados por la realidad. Y otro detalle revelador de la crueldad del caso: entre la primera y la segunda excavación pasaron cerca de 2.000 días, sin explicación oficial, tiempo perdido para al final acabar en el mismo punto de partida. «A estas alturas ya no nos sorprende nada –confiesa Eneko Etxeberria–. Se trata de violencia provocada por el Estado y en consecuencia no tiene ninguna voluntad de aclararla». Tampoco las autoridades francesas, por lo que se ve: el coronel que lideraba el grupo informó de que daban por concluida la tarea y se marchaban de allí al propietario del terreno, pero no al hermano de la víctima, presente todo el tiempo.

Casos y casos

‘16.060 egun’ pondrá otro grano de arena frente a un muro de silencio impenetrable desde 1980. Se da la circunstancia de que una gran plataforma ha producido y emitido recientemente una docuserie en varios capítulos sobre el secuestro del empresario Publio Cordón por parte de los Grapo en 1985, cinco años después. ¿Por qué no ‘Naparra’? ¿Alguien de grandes medios se ha interesado por ello alguna vez? Etxeberria apunta que en su día hubo algún tanteo «pero preferimos actuar con prudencia. Ves cosas que te ponen la mosca detrás de la oreja, nunca sabes qué punto de vista acabarán dando. Preferimos que se haga desde Euskal Herria».

Ante la misma duda, Iñaki Alforja remarca que «desde luego, estas historias son muy cinematográficas. Pero creo que hasta que no se levante la Ley de Secretos Oficiales franquista es muy difícil que esto se lleve a la gran pantalla. Y hay una frase en ‘Bolante baten historia’ que me parece muy certera: ‘El único crimen perfecto es el que comete el Estado’».




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lunes, 11 de noviembre de 2024

Tortura Sexual a la Española

La agresión sexual como un arma más en el arsenal represivo implementando en Euskal Herria por las fuerzas policíacas del estado español.

De eso nos habla este reportaje publicado por Naiz:


Informe oficial: así se ha violado en comisarías y cuarteles

Alicates, palos de escoba, electrodos... Forman parte de los testimonios sobre torturas sexuales enunciados ahora ante la Comisión de Valoración entre llantos y silencios. Estos son extractos textuales de los 75 casos reconocidos este año, extraídos del informe oficial. Sobran las palabras.

Ramon Sola

No ocurrieron en un descampado, ni en un parking subterráneo, ni en un portal, ni en un domicilio, pero sí lejos de testigos, y además con total impunidad judicial. Las agresiones sexuales que recoge el informe de este año de la Comisión de Valoración de casos de violencia policial y parapolicial se han perpetrado en dependencias de la Policía española y en la Guardia Civil, lugares supuestamente de máximas garantías.

Casi todas las víctimas han sido mujeres, aunque también hay hombres. A los «comentarios vejatorios sobre sus cuerpos e insultos, a encontrarse con la regla y no disponer de productos necesarios ni condiciones de higiene adecuadas» se les sumaron «muchos casos en que son obligadas a desnudarse y son sometidas a tocamientos, insinuaciones o situaciones más graves aún, como es la violación con penetración de objetos varios, relatadas con dificultad y que esta Comisión ha escuchado y recogido», explica.

El informe presentado el martes en el Parlamento de Gasteiz da paso al reconocimiento de 75 víctimas de tortura ese año. Solo son, por tanto, el 1,5% del total de casos censados ya oficialmente en toda Euskal Herria. Sin embargo, bastan para resumir una práctica generalizada y masiva, más allá de los detalles brutales y sórdidos que arroja cada caso concreto.

Los testimonios han sido grabados en gran parte de los casos (83 registros audiovisuales sobre el total de 93 expedientes aceptados) y sometidos a análisis forense. La Comisión incide en ello: «Somos conscientes, porque las víctimas así nos lo han transmitido, de que este camino que transitamos les resulta en muchas ocasiones muy doloroso y lleno de obstáculos. ‘¿Cómo es posible que se nos exija tanto?’, nos dicen, después del silencio y ‘de las mentiras que sobre nosotras se han lanzado durante años’».

Sobran más explicaciones. Hablan las víctimas:

Desnuda y colgada de la trenza. «[Cuartel de la Salve, Bilbo, 1973] Desde el primer momento y de manera constante, fue objeto de terribles vejaciones, amenazas e insultos ligados a su condición de mujer. Las primeras palabras que escuchó del capitán que dirigía los interrogatorios fueron: ‘¡Aquí, en­tras virgen y saldrás puta!’ (...) Fue despojada de la ropa de trabajo que vestía desde el momento de la detención. Desnuda, fue colgada de la larga trenza que lle­vaba, siendo inducida a girar sobre su propio eje a base de golpes».

La violan y se orinan encima. «[1992] En­tre otros métodos de tortura padecidos por ella, en su condición de mujer, se encuentran los relativos a la tortura sexual con la introducción de varios objetos por distintos orificios corporales. (…) Añade, además, que varios guardias civiles orinaron en su cara cuando solicitó ir al baño mientras le gritaban: ‘Yo también me meo’. Momento tras el cual la detenida decidió orinarse encima antes que volver a pasar por aquella humillación».

Palo de escoba. «[1982] Humillaciones de todo tipo por su condición de mujer, insultos, tocamientos por todo el cuerpo, realizados tanto por hombres como por mujeres… Aque­lla tortura sexual fue in crescendo. Recibió amenazas de violación que, des­graciadamente, culminaron en una grave agresión sexual, al introducirle el palo de una escoba por la vagina tras ser tumbada en una mesa y despojada de los pantalones y de la ropa interior que vestía».

Forzada a masturbarse. «En uno de aquellos descansos, se abrió la puerta de la celda y recibió la or­den de desnudarse y comenzar a masturbarse delante de los agentes, algo a lo que la detenida, en el estado en el que se encontraba, accedió sin protestar e incluso llegó a preguntar detalles de cómo debía hacerlo, algo que descon­certó y enfadó a los guardias civiles que esperaban de ella otra reacción y que acabaron por marcharse de allí».

Amenazas y tocamientos. «Por su condición de mujer, relata que fue intimidada con amenazas y acoso de tipo sexual. ‘Seguro que no has visto una polla como la mía. Ya verás cuando nos quedemos solos lo bien que lo vamos a pasar. Seguro que no has probado nunca algo tan rico como esto. Seguro que tus compañeros de ETA tampoco la tienen tan grande y seguro que no saben follar como follamos nosotros’. Des­nudada primeramente de cintura para arriba, más tarde fue obligada a permanecer completamente desnuda mientras era sometida a tocamientos y recibía amenazas de violación: ‘Bueno, vete preparándote porque esto está terminando: unas cuantas sesiones más de bolsa, unas cuantas flexiones más, y ya empezamos con lo nuestro, que es lo interesante’».

Menstruación como tormento. «Las vejaciones con episodios de desnudez forzada se dieron tanto en Donostia como en Madrid (...). Además, en aquellas condi­ciones, le bajó la regla, encontrándose en condiciones higiénicas lamentables. Cuando solicitó algún producto de higiene, le proporcionaron unas bragas desechables y algunas compresas, todo ello acompañado de vejaciones: ‘A es­tas zorras siempre les baja la regla. ¡Ojalá os bajara la regla en otras ocasiones! ¡Estáis cagadas de miedo, por eso se os baja la regla!’».

Alicates. «Esposada con las manos en la espalda y con la cabeza agachada, los insultos, las mofas, las amenazas, los tocamientos y los malos tratos comenzaron en el vehículo. ‘Metían sus manos por debajo de mi camiseta y me aplastaban los pezones, pero duro, duro. Se estaban descojonando y, yo, así. Ese es el primer flash (...) Durante el trayecto, los agentes, al igual que ocurrió nada más ser detenida, se empeñaron en apretar los pezones de I.A.G., aunque, en esta ocasión, utilizando un alicate que sacaron de algún sitio. ‘Sí, aplastán­dome los pezones. Dos veces, primero en uno y luego en el otro, ya que solo tenían una herramienta y andaban con eso’. Poco después, fue trasladada a Madrid. Relata que, de camino, realizaron una parada en un club de alterne a las afueras de Burgos, en el que se le permitió acudir al baño».

«Violaremos a tu hija». «Dada su condición de mujer, G.M.M. recibió las primeras vejaciones y ame­nazas de contenido sexual contra ella y contra su hija: ‘A nosotros no nos gustas’ (...) ‘Nosotros violaremos a tu hija, a la alta’ . ‘Tu hija no se va a salvar. Nosotros la vamos a violar’ (...). Mientras la degradaban verbalmente, fue obligada a desnudarse en tres oca­siones con la excusa de examinar sus varices. En aquel momento de vergüen­za y humillación, de pie, frente a ellos, lloró por primera vez».

Obligado a masturbarse. «Me ponen la cuerda y, de repente [llora], uno por detrás tira la silla y hay un momento, no sé, igual son décimas de segundo o tal y otro que está detrás me agarra, me bajan y me dicen ‘¡Desnúdate!’. Me bajan el pantalón y me dicen ‘¡Mastúrbate!’ [llora y no puede continuar hablando]».

Electrodos en los testículos. «En el coche en que se dirigían al cuartel, le bajaron los pantalones y la ropa interior, todo lo que permitía la cinta americana, y le colocaron electrodos en los testículos (...) Me dijeron que o cantaba todo o a mi mujer (que estaba detenida) le harían esto y aquello... y en un momento dado, abrieron la puerta para que yo viera que se encontraba bien. Estaba en una cama, sentada junto a un guardia civil».

 

 

 

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