Un blog desde la diáspora y para la diáspora

martes, 13 de agosto de 2013

La Ordalía de Marilo Gorostiaga

Les recomendamos la lectura de este texto dado a conocer por Gara:


Ruben Ollo | Herrira

Una vez más tenemos que hablar de las y los que vienen a este pueblo (Euskal Herria) a negarnos todo. Claro esta el Estado español. Nos niega el derecho a decidir, nos niega el derecho a juntarnos y organizarnos, nos niega el solidarizarnos con nuestras/nuestros compañeras y compañeros, nos niegan el tener un grupo de música y crear canciones en favor de nuestra lucha...

Nos llaman asesinos y asesinas, mandan a sus policías a insultar, amenazar y vejar. Y así podría seguir poniendo ejemplos que de sobra ya todas las personas conocemos.

Marilo Gorostiaga, presa y vecina gravemente enferma de Alde Zaharra de Iruñea, lleva presa 15 años y el día siete de agosto debería haber firmado por ultima vez en el centro penitenciario de Iruñea y quedado en libertad. Pero una vez más el Estado (con actitudes claramente fascistas, a la vista está...) español ha decidido negarle su libertad. Después de que te detienen, torturan, te encarcelan y te condenan, tienes que hacerte a la idea de que vas a pasar muchos años a la sombra. Durantes esos años encima te encuentran una enfermedad, con lo que ello supone, teniendo en cuenta que estás en la cárcel.

Pues bien el Estado español haciendo gala de que sí, que ellos son los demócratas, los que nunca provocan guerras y si las hubiere llevarían la paz hasta allí, te niegan todo tipo de derechos, que contempla su propio código penal como presa. Bien sea que te asista tu medico de confianza, que estés cerca de tu hospital o el articulo 92. Por «suerte» (entre comillas, claro está), Marilo consiguió que le concedieran la prisión atenuada, con unas normas muy estrictas, como el tener que pedir permisos especiales para visitar a su pareja cuando él también estaba en prisión, o no poder participar ni estar cerca de cualquier acto que «enaltezca el terrorismo», (que según el Estado español es casi todo acto que ellos y ellas mismas no toleren), entre otras cosas.

Pues bien, por fin llega el día de tu ansiada libertad pero, ya no es tan ansiada, porque días antes te has enterado de que no te la van a conceder.

Está claro, en la mano de la sociedad está, no se pueden seguir permitiendo estas vulneraciones de derechos. El Estado español, tortura, asesina con la dispersión como careta y ha asesinado sin ninguna careta también, quiere asesinar a 15 presos y presas enfermas, aplica la doctrina 197/2006.

Y todo esto con una ideología clara, la rabia y el odio de que un pueblo trabajador y luchador como Euskal Herria, quiera vivir en paz.

Jo ta ke, preso guztiak askatu arte!






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Soroa | La Presidenta Tonia Etxarri

En esta entrega de su comentario editorial de Gara Maite Soroa enfila su afilada pluma hacia la grotesca Tonia Etxarri.

Lean:


Maite Soroa

Carlos Urquijo, que cada vez que abre el periódico se le ocurre una querella, ha decidido que no le gusta el pregonero de las fiestas de su pueblo -quizá porque Pablo Gorostiaga le dio más de un revolcón en las urnas- ni la txupinera de la Aste Nagusia de Bilbo, y ha decidido entrar como suele, como elefante en cacharrería. A la mayoría de las laudioarras y bilbainas no les ha hecho ni pizca de gracia, pero como tiene que haber de todo, también el delegado con ínfulas de virrey tiene un club de fans. Y su presidenta debe ser Tonia Etxarri, quien ayer en «El Correo» firmaba un comentario muy de su estilo. Explicaba, es un decir, que «podría haber transcurrido el inicio de las fiestas de otra forma», lo que no deja de ser cierto, ya que Urquijo podría haber optado por no tocar la moral al personal. Pero la columnista de Vocento se refería a que «si Jone Artola hubiese dado un paso al frente y se hubiera desvinculado de la trayectoria de la banda terrorista (...) hasta el obispo Munilla habría defendido su derecho a hacerse demócrata, después de su arrepentimiento». ¿Arrepentirse de qué? La que está tardando en hacerse demócrata es la plumilla, tan diestra ella. O tan a la diestra. Dice Etxarri que «hay cientos de bilbainas con pedrigrí democrático que podrían haber cumplido con el papel de representantes festivas de la Aste Nagusia». Ya pero resulta que las comparsas han elegido a Jone Artola, por mucho que a ella o a Carlos Urquijo les escueza. Pero así son de demócratas ellos. De toda la vida, además.

Sostiene la ultraperiodista que «si el remedio para tener la 'fiesta en paz' pasa por dejar que la izquierda abertzale (...) imponga su presencia en todos los rincones de la geografía vasca sin demostrar el mínimo gesto de arrepentimiento, se le está pidiendo a la sociedad un 'trágala' difícil de admitir». Etxarri hablando en nombre de la sociedad vasca, ¡toma ya! El remedio para tener la fiesta en paz es que la fachenda nos deje en paz de una vez. Porque encima asegura que «al delegado del Gobierno seguramente le resultaría más cómodo mirar hacia otro lado. Se evitaría muchos insultos cada vez que acude a actos públicos. Pero sabe que tiene que cumplir la ley y la dignidad de las víctimas». Pues este pueblo estaría mucho más cómodo si no tuviera que soportar a ningún delegado del Gobierno.






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La Doncella Mancillada

Les invitamos a leer esta reflexión acerca del panorama político actual, misma que ha sido publicada en las páginas de Gara:


César Manzanos Bilbao | Doctor en Sociología

Una de las bombas ideológicas con las que las empresas mediáticas del capital atacan nuestras conciencias es esta que suena con sostenido y ensordecedor estruendo: «la política ha muerto, es la economía (mercantilista, claro está) la que manda en todas las decisiones que atañan a la forma de organizar la vida de los sujetos sujetados a y por ella». Este dogma de su escolástica, justifica todo tipo de atrocidades: suspender democracias, invadir países, exterminar pueblos, convertir al sujeto de derechos en un sujeto precarizado, reducir salarios, asesinar la soberanía; en definitiva, practicar una política de guerra contra los propios ciudadanos a los que se dice proteger.

Ni qué decir tiene que este principio imperialista básico trata de instalar en la conciencia colectiva la idea de que ya no es posible transformación alguna que suponga socializar los medios de producción, la idea de que la democracia no es más que un símbolo aglutinador de aspiraciones ideales que deben de ser indefinidamente suspendidas y aplazadas, debido a que las amenazas exigen un estado permanente de excepción, en el que se instaura una dictadura militar cada vez menos camuflada con el supuesto fin de defender la democracia de ataques terroristas abricados con el fin de militarizar la política y de secuestrarla.

Esto nos recuerda a los cuentos medievales de la doncella encerrada en el torreón y custodiada por soldados para que todo el mundo la vea y a la vez fundamente el poder señorial y militar sobre los súbditos en virtud de las defensa de esa princesa. Lo interesante de la metáfora es constatar que en estos cuentos al final siempre queda patente que los enemigos y quienes amenazan a la democracia disfrazada de princesa no son exteriores, sino que son enemigos interiores, los mismos que supuestamente la protegen y que se la inventaron como excusa para someter al pueblo, no para empoderarlo.

Pero si algo hemos aprendido del malestar, del miedo, de la ansiedad, de la inseguridad existencial que tratan de imponernos, es que hace tiempo ya que asesinaron a esa doncella. La democracia no es más que una forma de mercantilizar la política y, el derecho burgués que la sustenta, la forma más sofisticada y sibilina de violencia, terror y guerra auspiciada por las jerarquías judiciales al servicio de su imperio.

Por eso, uno de los dispositivos básicos de autodefensa que podemos activar es, como dice el titulo de la canción de Riott Propaganda «Revolución», hacer que el miedo cambie de bando. Y a esto se le llama politizar el miedo y el malestar social, transformarlo en rabia y explosión para así evitar que consigan que reventemos por dentro, que perdamos la cabeza haciéndonos pensar que todo está perdido y que ya, a pesar de que la diferencia de clases es cada vez más escandalosa, los intereses y reivindicaciones de las clases populares han sido derrocados, que solo nos queda la opción de someternos. Están apañaos si pretenden engañarnos con éstos macabros cuentos de hadas. Nosotros también manejamos datos precisos y sabemos que su proyecto hegemónico tiene fecha de caducidad.






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El Peñazo del Monarca Platanero

Les invitamos a leer este texto que con un gran dejo de humor expone al monarca borbónico franquista en todas sus miserias y vergüenzas.

Llega a nosotros por conducto de Gara:


Iñaki Gorriz | Noain | Colectivo Malatextos

Viajaba el Monarca, ya en plena forma, rumbo a Marruecos, misión diplomática de alto nivel. Dicen que mientras se ponía morado de plátanos de Canarias, el Borbón repasaba su hoja de ruta, el listado de temas a tratar. Algunos epígrafes estaban tachados: «Ceuta y melilla», «Sahara», «Derechos Humanos y libre circulación». Otros, en mayúsculas y subrayados en fosforito: «Intereses empresariales», «Concesión de indultos», «Lugares en los que comer». Todo hubiera ido bien, si no llega a ser por la metedura de pata de la liberación del pederasta, a través de la cual conocimos fehacientemente que España maneja el mismo concepto de indulto dentro y fuera de sus fronteras, como una herramienta de uso político que lo mismo puede servir para pagar favores que para obtener relaciones de pleitesía con potencias menores.

Por si fuera poco, a los pocos días, se lía con la colonia británica, otra vez el peñazo de Gibraltar, las aguas y las tasas. Dice la gente que esta nueva «perejilada» patriotera que no dice nada bueno de ninguno de los estados protagonistas, tiene mucho de cortina de humo para ocultar otras vergüenzas mayores y más reales que por aquí acontecen, en este verano calentito. Hay quien dice también que la verdadera soberanía reside en el hecho de que las personas puedan llevar una vida satisfactoria y con capacidad de decisión sobre sus propios asuntos. Si fuera así, resultarían mucho más peligrosas las multinacionales, la Troika y los mercados financieros que las trifulcas sobre lindes que puedan tener los distintos estados. Por eso, cuando oímos hablar al Ministro de Exteriores sobre «Soberanía», pensamos que rinde mayor culto al consumo del famoso Cognac que a cualquier idea de libertad y autonomía.

A pesar de que ya se puso el sol y de que la armada no era invencible, hay quien en el reino de España sueña con tiempos pretéritos, con una piel de toro unida y grande, aunque poco libre. En este torpe intento, propio de esta monarquía platanera que padecemos, los sueños de grandeza los tienen quienes pueden y no tienen mejor cosa de que preocuparse, para la mayoría lo único que sigue creciendo es la indignación.

Que no se diga que todo es criticar, apuntemos soluciones. Hay que tomar en consideración experiencias paralelas más exitosas. La vía Petilla de Aragón podría ser un buen referente en cuanto a estabilidad y convivencia. Yolanda Barcina no tardará en apuntarse el tanto, que algo tiene que sacar de esta noticia-entretenimiento, evolución de la idea «canción del verano».

El otro día (dicen que), por la megafonía de Senda Viva se pudo oír: «Buenas tardes, disfruten del período vacacional y no se preocupen por nada, que nuestra representación política ya está en ello.» ¡Apañadas estamos!






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Vedad y Memoria

Desde Naiz traemos a ustedes este muy particular texto:


Arantza Eziolaza Galán | Gasteiz

Soy verdad porque soy la muestra viva de las experiencias, los pensamientos y los sentimientos, de este ser humano que os habla.

Soy memoria porque guardo, recojo y formo parte de la verdad silenciada e ignorada de muchas personas de este pueblo. Con esto no quiero decir que mi verdad sea la única a tener en cuenta, creo sinceramente que hay tantas verdades como personas, y que hay verdades que agrupan personas y otras que las separan entre ellas. Aun así, todas las verdades deberían ser tenidas en cuenta equitativamente.

Soy parte de este pueblo por nacimiento, en principio, y por elección propia, después. Ser parte de él tiene sus pros y sus contras, pero es lo que he decidido que quiero ser. Pertenecer a este pueblo no da derecho a ser más importante o a tener más derechos que quienes no forman parte de él, pero tampoco da derecho a otros para negarme, ni para quitarme los derechos que como persona me corresponden por pertenecer a él (la lengua, la cultura, etc...).

Me siento víctima de un Estado que atendiendo únicamente a sus intereses vulnera mis derechos de ciudadano libre: mi libertad de expresión, mi presunción de inocencia, el derecho a tener a mis familiares y amigos presos en las cárceles más cercanas a Euskal Herria, que es su lugar de residencia, y se me obstaculiza el derecho de asistencia a las visitas en los centros penitenciarios. Soy considerado y tratado como un delincuente por ejercer el deber que, como madre, padre, hermano, hermana etc... o amigo, tengo de apoyar y asistir a los míos presos.

¡Paso tantas horas en la carretera! Me juego la vida cada fin de semana recorriendo cientos de kilómetros para llegar a las visitas que, en muchas ocasiones, apenas duran 10 o 15 minutos, o me vuelvo sin poder estar con él, por negarme a un cacheo que no viene a cuento, o porque le han trasladado y nadie nos lo ha comunicado. Ha habido periodos en los que ignoraba su paradero porque se negaban a decírmelo.

Algunas veces no he regresado vivo… Me he quedado en una de esas malditas carreteras, engrosando la lista de muertos en accidente a causa de la ley de dispersión que aplican a los presos y sufrimos familiares y amigos. Aun así, si consigo regresar sano y salvo, el próximo fin de semana volveré a la carretera… me toca otra vez, más de lo mismo.

Todo esto empezó una madrugada, a las cuatro de una madrugada. Entraron en casa tumbando la puerta. ¡Qué miedo nos hicieron pasar! Amenazas, armas apuntando a mis niños… lo sacaron todo de los cajones, de las baldas, arrancaron puertas y se llevaron al hijo, a la hija y casi al padre por hacerles frente y recriminarles las formas… ¡Cuántos días sin saber nada! Yo, yo pensaba que se me acababan las lágrimas, pero no, aún lloro cuando vuelvo de verle, cuando lo pienso allí encerrado, ¡qué comerá! Pero con él, con él me guardo las lágrimas y las penas y le doy ánimos y le cuento cosas de los hermanos, de los sobrinos… y qué a gusto disfruto de esa sonrisita que aparece cuando le hablo de la novia o de las cosas que se hacen en el pueblo. ¡Dios, cuándo va a terminar todo esto! ¡¡Cuándo!!

Pero no termina, no, acabo de saber que no saldrá de aquí a un mes que era lo que le quedaba por cumplir, le han aplicado una doctrina, una ley especial que le alarga la pena y con la suya, la nuestra, y no sabemos hasta cuándo. Encima con esta mala salud que arrastro… Va a ser duro, pero no puedo dejar de hacerle las visitas…

Ayer nos llegó un aviso de la Audiencia Nacional, ahora nos quieren juzgar al padre y a mí por llevar un cartel con su foto en la fiesta del barrio y nos dicen que podemos ir a la cárcel por… no sé qué del terrorismo. ¿Pero es que esto no se acaba nunca?

Mi vecina lo tiene peor, no sabe dónde anda el hijo desde hace 6 años ¡Me da una pena! Y  por consolarla le digo: Venga, no llores mujer, que a ese aunque no le veas, por lo menos nadie lo encierra en una celda bajo candados. ¡La pobre lo está pasando de mal…!

Podría contaros muchas más cosas, muchas más incidencias que me ha tocado vivir para que entendáis por qué me siento una víctima de este conflicto, existente entre el Estado español y nuestro pueblo, pero creo que con lo dicho ya es suficiente para ilustrar mi verdad, la de muchos otros. También quiero dejar muy claro que somos fuertes, que somos pacientes y optimistas. Que aguantaremos  lo que nos echen, porque defendemos lo nuestro… ¡A los nuestros por encima de todo!

Respeto y reconozco el sufrimiento de los otros y tengo el mismo derecho a que mi sufrimiento sea respetado y reconocido igualmente. Si así lo hiciéramos unos y otros, pondríamos en camino la justicia inclusiva equiparando, equitativamente, los derechos de todos. En el reconocimiento, el respeto y la justicia inclusiva, estaríamos sembrando las bases para que esto termine y no se repita nunca más.

En mi humilde opinión, deberíamos comprometernos en ser contadores de historias, en sacar a la calle el relato de cuanto hemos vivido, lo que aún hoy vivimos y es probable que sigamos viviendo. Y hacerlo porque la opinión de la gente cambia cuando llega hasta ellos el conocimiento, cuando se dan cuenta de que son reales las vulneraciones y las injusticias, cuando todos entendemos nuestra responsabilidad en el sufrimiento ajeno. Por eso no debemos cansarnos de divulgar nuestra verdad, cuantos más lo sepan más cerca estará el final y ese final es nuestro objetivo. Contarlo sin reparos: quien no quiera escuchar que me lo diga. Seguramente nos sorprendamos, al comprobar que son muchos los que están dispuestos a escuchar, a reconocer que: soy Verdad y soy Memoria porque doy testimonio de cuanto he vivido.






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Patrioterismo Español frente a Gibraltar

Madrid ha decidido enrarecer sus relaciones diplomáticas con Londres al adoptar su actitud habitual de cerrazón en el tema de la autodeterminación de Gibraltar.

Lo hace justo ahora que Inglaterra muestra un gran quehacer político y diplomático frente al llamado escocés a la recuperación de su soberanía, lo hace justo ahora que requiere urgentemente del irrestricto apoyo inglés en su propio tratamiento de los movimientos por la autodeterminación de Catalunya y Euskal Herria.

Aquí lo que nos reporta Gara:

Londres y Madrid vuelven a discutir por la autodeterminación

El Ministerio de García-Margallo se defiende después de que el Foreign Office centrara en esta cuestión el contencioso de Gibraltar. Hace dos meses escasos Cameron ya invitó a Rajoy a dejar «que la gente decida».

Ramón Sola

La diferente posición de los gobiernos de Londres y Madrid ante el derecho a decidir de las naciones sin Estado hoy incluidas en su seno vuelve a enfrentarles, como ocurriera hace escasos dos meses. El Ministerio de Asuntos Exteriores español salió al paso ayer de la alusión del Foreign Office al derecho de «autodeterminación» dentro del conflicto de Gibraltar, paralela a la reflexión que en junio hizo el premier David Cameron sobre la conveniencia de «decidir» y que también puso a Madrid en entredicho.

Sin necesidad de citar expresamente a Euskal Herria o Catalunya, el Gobierno británico ha encontrado un filón en esta cuestión, en la que se sabe que dispone de ventaja dialéctica tras el acuerdo con el Gobierno de Edimburgo para celebrar un referéndum de independencia en Escocia en setiembre de 2014 y asumir el resultado.

Anteayer, al hilo de la polémica sobre Gibraltar, un portavoz del Foreing Office indicó al Gobierno español que para el Reino Unido «la autodeterminación es más importante que la integridad territorial».

Con ello puso la pelota sobre el tejado del Ejecutivo español, que ayer respondió a través del Ministerio de Asuntos Exteriores. Su mensaje se ciñó al caso de Gibraltar para no entrar en otros conflictos más pantanosos para sus intereses como el de Catalunya, que se sigue con mucho interés desde Londres, dado que además los dos referendos -escocés y catalán- podrían casi solaparse en el tiempo.

El ministerio que dirige José Manuel García-Margallo alegó que la ONU no ha hecho nunca una declaración explícita sobre el derecho a la autodeterminación de Gibraltar. Para Madrid, lo que la comunidad internacional propone al respecto es que haya «un proceso de descolonización resuelto mediante negociaciones bilaterales entre España y Reino Unido».

Por contra, Londres estima que la ciudadanía gibraltareña ya ha dejado claro, y de modo muy mayoritario y reiterado, que su decisión consiste en seguir ligada a Gran Bretaña.

La declaración de Exteriores del Gobierno español añade además que Gibraltar «sí afecta a la unidad territorial y la integridad territorial de España», aunque se limita a esbozarlo y no lleva más lejos el argumento.

La polémica de junio

El discurso en favor de la libre decisión de la ciudadanía ya enfrentó al Gobierno conservador británico con el también conservador Gobierno español en junio. Ocurrió después de que el primer ministro, David Cameron, fuera preguntado en rueda de prensa sobre su opinión sobre el proceso catalán y respondiera que «no creo que sea bueno ignorar estas cuestiones de nacionalidad, independencia e identidad». Acto seguido, el inquilino de Downing Street trasladó al de La Moncloa que él es partidario de «que la gente decida» y añadió que esta ha sido la premisa utilizada en Escocia.

El matiz añadido por Cameron de que «no querría decir a los españoles cómo deben afrontar estos temas» no calmó al Ejecutivo del PP. Y además fue el titular de Exteriores, García-Margallo, el que se encargó de dar a Londres una respuesta bastante poco diplomática, al esgrimir que el Estado español cuenta con una Carta Magna que establece «la unidad de España y la indivisibilidad de España», mientras que «el Reino Unido no tiene una Constitución escrita».

La CE calla y espera

Aquella polémica fue esquivada totalmente por la Unión Europea. Se dio la circunstancia de que en la comparecencia en la que replicó a Cameron, el ministro de Exteriores español estaba acompañado por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, que se quedó sin palabras cuando se le pidió una opinión sobre el rifirrafe: «¡Ay, Dios mío, qué pregunta!», dijo entre risas antes de disculparse con esta expresión: «De los catalanes no voy a hablar».

También ahora la Comisión Europea prefiere mantenerse al margen. Después de que se filtrara una propuesta no oficial del PSOE para llevar el asunto al marco europeo, el portavoz comunitario Jonathan Todd explicó ayer que «la CE no ha recibido ninguna petición. Entiendo que es una idea de un político en España».

No obstante, tampoco descartó del todo algún tipo de intervención entre los dos estados. «Cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él», indicó el portavoz. Declinó igualmente hacer comentarios sobre las informaciones de que el Estado español podría querer hacer un frente común con Argentina en la ONU por Gibraltar y las islas Malvinas: «Me suena muy hipotético y por ello no es algo que quiera comentar».

La Comisión sí anunció la semana pasada que, en respuesta a las quejas recibidas de parlamentarios europeos y de ciudadanos, tiene previsto organizar inspecciones técnicas sobre el terreno en Gibraltar el próximo setiembre, con el objetivo de comprobar cuál es la situación. Implícitamente, con ello da tiempo a Madrid y Londres para reconducir la situación.

El Ejecutivo comunitario matiza que ya se ha puesto en contacto con las autoridades españolas para organizar esas visitas y las presenta como usuales. El caso más sonado similar a este fue la misión enviada por la Unión Europea a Dinamarca en 2011, después de que el país amenazara con restablecer sus fronteras nacionales a sus países vecinos del área Schengen.

Downing Street anuncia acciones legales «sin precedentes» por los controles

En paralelo a la polémica política está el flanco jurídico. El Gobierno británico anunció ayer que estudia emprender acciones legales «sin precedentes» contra el Estado español por la persistencia de los intensos controles en la frontera con Gibraltar. Un portavoz de Downing Street indicó que la medida legal se presentaría en tribunales europeos, a causa de unos registros fronterizos que considera «totalmente desproporcionados» y causados por una «motivación política».

El primer ministro, David Cameron, explica que «se siente decepcionado de que España no haya retirado los controles fronterizos adicionales este fin de semana». No anticipa las acciones legales que se tomarán porque «las estamos considerando», aunque las da por hechas.

Londres había dado casi por zanjada la crisis después de la conversación telefónica mantenida el pasado miércoles entre Cameron y Mariano Rajoy, a iniciativa británica y con el objetivo de rebajar tensiones. A su término, Downing Street aseguró que Rajoy se había comprometido a «reducir las medidas» en la frontera de Gibraltar, donde desde hace días se han formado largas filas por los intensos controles impuestos por las autoridades españolas. Por su parte, Rajoy filtró que él había sido el más duro en la conversación, reprochando a Londres la iniciativa unilateral de arrojar decenas de bloques de cemento a las aguas cercanas.

El fin de semana los registros han seguido en vigor, lo que ha causado esperas de más de dos horas a los vehículos. Madrid mantiene que son «proporcionados» y «legales», pues Gibraltar no pertenece al espacio Schengen, y alega y que su finalidad es evitar el contrabando y el tráfico ilícito. «Se acabó el recreo», llegó a decir el ministro García-Margallo el primer día de la polémica.

La judicialización del conflicto de Gibraltar entre Londres y Madrid sería «un paso sin precedentes, así que queremos estudiarlo con cuidado antes de tomar una decisión», admite el portavoz del primer ministro británico, sin precisar por ahora ni siquiera en qué foros se presentarán esas medidas legales.
Para el alcalde de Londres, el PP quiere tapar Bárcenas y el paro con Gibraltar

El alcalde de Londres, Boris Johnson, difícilmente falta a una polémica de este tipo, y ya se ha hecho oír a través de un artículo de opinión en "The Daily Telegraph''. Fiel a su estilo, no se muerde la lengua. Y se apunta a la teoría de que el Gobierno español ha recuperado esta cuestión patriótica como «táctica de distracción» ante el «caso Bárcenas» y la alta tasa de paro.

En su artículo, Johnson niega que la raíz de la polémica sea el lanzamiento de bloques de hormigón en la bahía de Algeciras, donde faenan pescadores españoles. «Esto no es una discusión por los peces». A su juicio, Rajoy ha reactivado los controles en la frontera y ha recurrido al «acoso general de la época de Franco» para camuflar sus problemas internos.

«Rajoy no solo tiene problemas políticos causados por un escándalo de corrupción, sino que tiene otra dificultad más fundamental», dice el alcalde conservador, y es que «la tasa de desempleo en La Línea es del 36%, mientras que la tasa de desempleo en España es del 26%».

Además, recuerda a sus conciudadanos que el paro juvenil supera el 50% y el coste laboral unitario en el Estado español está aumentando en comparación con el de Alemania. «Se están sacrificando las perspectivas de una generación entera de jóvenes españoles en el altar de la unión monetaria», indica Boris Johnson. Por ello, apunta que «la crisis que afronta el Gobierno español es el euro, no el derecho de los gibraltareños a pescar junto a su propia roca; el problema hoy en España no es el Tratado de Utrecht, sino el Tratado de Maastricht».

A quienes se preguntan por qué Gran Bretaña está «permitiendo que este anacronismo colonial envenene las relaciones con España», Johnson les contesta que Gibraltar ya era «realmente distinto de España» cuando él lo visitó por primera vez, hace 30 años, y lo sigue siendo hoy. «Ese deseo de ser británicos existirá en Gibraltar durante el resto de nuestras vidas y más allá», prevé. Y recuerda el episodio de 1981, cuando la reina de Inglaterra indicó al Gobierno español con motivo de un viaje de la familia real: «'Son mi yate, mi hijo y mi roca'. Ese es el espíritu», concluye Johnson.






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lunes, 12 de agosto de 2013

¿Guardia de Corps?

Les compartimos el comentario editorial que Gara dedica a la situación que se ha presentado en Iruñea, mismo que involucra a la Policía Municipal:


El sindicato policial SPPME ha interpuesto contra el alcalde de Iruñea, Enrique Maya, el jefe de la Policía Municipal, Simón Santamaría, una decena de mandos policiales y una letrada, una denuncia judicial en la que se describen vejaciones, castigos arbitrarios, abusos laborales y otra serie de actuaciones ilícitas e irregulares que según los denunciantes han vuelto irrespirable el ambiente en el seno de ese cuerpo, donde las bajas por estrés y depresión están a la orden del día. En el caso del primer edil las acusaciones, siendo graves y que podrían acarrear consecuencias penales, están fundadas en su permisividad respecto al modo en que el hombre fuerte de la policía iruindarra actúa con sus subordinados, algunos de los cuales han sufrido un calvario.

Y es que, de la mano de Yolanda Barcina, Santamaría se ha hecho en los últimos años con el control absoluto de la Policía Municipal de Iruñea, y ha cincelado a imagen y semejanza de su persona un cuerpo donde las lealtades cuentan y las desafecciones se castigan. Con una carga ideológica muy importante y un total desapego hacia los derechos y libertades ciudadanas, los hombres y mujeres comandados por el exmilitar se han caracterizado por actuar contra el movimiento popular de la capital navarra, en muchas ocasiones con una agresividad inaudita. Prácticamente ningún sector social que no comulgue con los postulados del equipo de gobierno se ha librado de la violencia gratuita de quienes parecen actuar, más que como una policía local, como una Guardia de corps de UPN.

Hasta ahora, la impunidad de Santamaría y su grupeto de afines, vertebrados en torno a «La Fundición», ha sido absoluta, pero la denuncia judicial y la decisión de algunos agentes de salvar el miedo a sus superiores, pueden erosionar una institución que se rige por una jerarquía castrense y que en nada se parece a lo que debería ser un organismo público con vocación de servir a la ciudadanía. Los pilares que sostenían el entramado de poder de UPN se desmoronan, y sería deseable que el aire de cambio que va entrando en Nafarroa acabe alcanzando también a la Policía Municipal de Iruñea.






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Alvarez-Solís | En Torno al Socialismo

Orwell le legó a la derecha ese rancio panfleto churchilliano conocido como 'Rebelión en la granja', no fue suficiente con '1984' para revertir el daño causado a los pueblos insumisos ante el colonialismo o a quienes se rebelan en contra del poder económico y el autoritarismo político. 

Una y otra vez se recurre a la figura de los cerdos orwellianos para desacreditar la lucha de la izquierda en favor de la emancipación de la clase obrera.

Dicho lo anterior, les invitamos a leer este texto dado a conocer por Gara:


Antonio Alvarez-Solís considera que el socialismo «ha sufrido un desgaste profundo desde que lo secuestró la socialdemocracia», aunque tal rapto constituye solo un hecho coyuntural, pues el socialismo es, de hecho, «el único camino hacia el futuro». El veterano periodista sostiene que ese socialismo que es germen de un nuevo tiempo debe ser pulido «como ideología de la libertad», y trata de responder a las preguntas de cómo ha de presentarse y cómo ha de funcionar.

Antonio Álvarez-Solís | Periodista

Creo que es urgente que quienes aspiran a un futuro socialista aclaren el contenido que pretenden dar al socialismo, porque el socialismo constituye un destino próximo pese a todos los avatares que ha padecido. El término socialismo ha sufrido un desgaste profundo desde que lo secuestró la socialdemocracia. Pero eso no es más que un fenómeno temporal cuyas causas hay que analizar rigurosamente. El socialismo constituye el único camino posible hacia el futuro ya inmediato. Sectores muy populosos de la sociedad actual reclaman el socialismo de cara a un futuro que solamente puede edificarse con conceptos socialistas. Claro que frente a esos sectores una también amplia masa de ciudadanos que se acomodan en el sistema capitalista alegan que el socialismo se ha destruido en sus intentos de realizarse mediante revoluciones que han naufragado. Esto último, la lectura del fracaso, conviene abordarlo a fondo. Hagamos, por tanto, una primera pregunta: ¿esos aireados fracasos han destruido la médula del socialismo o solo han afectado a una inicial fase revolucionaria del mismo? ¿Hasta qué punto una revolución puede considerarse asegurada en sus primeras realizaciones? ¿Y hasta qué punto la conciencia revolucionaria debe considerarse disuelta tras su inicial intento histórico, aunque ese intento haya acabado en un aparente fracaso?

Ante todo, una constatación largamente repetida: todas las revoluciones, al menos las más significativas y dignas de tal nombre, han vivido tres fases: la de su brillante triunfo inicial, la de su desaparición y, finalmente, la de su reaparición, ya purgadas de errores y asentadas en la conciencia colectiva de la sociedad. Tres fases: la de la acción violenta o encendida, la del oscurecimiento social por obra de reticencias y divisiones internas y la de su resurgimiento mediante una asunción cultural ya madura por parte de la ciudadanía.

Durante la primera fase la revolución constituye una voluntad simple de triunfo material sobre el adversario. Muchas cosas y voluntades contradictorias van revueltas en esta primera fase que se consume en la toma de la calle. Pero lograda esta victoria elemental, la revolución joven entra en una segunda fase, o de asentamiento, en que ha de emplear para un proceso mucho más complejo la misma institucionalidad, idéntico lenguaje y no pocos contenidos ideológicos del sistema que pretende reemplazar, ya que la revolución no ha producido aún su cultura propia. En esta fase la dialéctica revolucionaria está contaminada por formas y modos antirrevolucionarios profundamente arraigados en la vida común. Lo teórico funciona, pero lo vital aún arrastra una genética que pertenece a la sociedad que quiere superarse por los revolucionarios. Y ahí, más tarde o más temprano, aparece la quiebra de la revolución. Ejemplos expresivos de esta segunda y contradictoria fase los tenemos en la revolución francesa y la revolución socialista de 1917. Ambas padecieron tensiones internas muy violentas y vinieron a caer frente a la reacción absolutista protagonizada por el Congreso de Viena, en el primer caso, y ante la fuerza del neoliberalismo, en el segundo. Pero la semilla quedó sembrada en ambos casos.

La tercera fase, o fase del renacimiento revolucionario, sucede cuando la fuerza del sistema contrarrevolucionario se quiebra por agotamiento y por la defección de masas ciudadanas que no pueden soportar ya la violencia con que se las encuadra de nuevo en los parámetros del modelo social anterior. Este modelo ha perdido su capacidad creadora de riqueza y vida para el común y se convierte en una trampa mortal para los trabajadores o las bases que soportan el Sistema que Orwell definió como Sistema del Gran Hermano. La hora del Gran Hermano es la hora presente del neoliberalismo.

A lo largo de la batalla cada vez más encendida que va royendo en este caso el sistema capitalista muchas capas dirigentes revolucionarias, que han sobrevivido penosamente a la catástrofe, han sido absorbidas por los intereses de la oligarquía dominante, que pone a esas capas a su servicio. Por ejemplo el socialismo, convertido en la inerte socialdemocracia. Y ahí estamos en el momento actual. Entre las cosas que ha arrastrado la riada neocapitalista están una serie de conceptos que, sin embargo, contienen la esencia del único futuro posible. Se hace evidente entonces que la cultura distinta que es necesaria para sustituir al capitalismo degradado en puro imperialismo no puede ser más que la socialista; pero a ese socialismo hay que liberarlo de contaminaciones, pulirlo como ideología de la libertad. Revivirlo. Lo que puede aportar el socialismo constituye ya una cultura con perfiles propios y conceptualmente asumible. La revolución retorna, pero con un leguaje propio y un distinto comportamiento social. También estamos en ese trance. Ejemplos hay ya en los dos los hemisferios. Las masas hablan con un lenguaje socialista de normal aceptación, redimidas en parte muy apreciable de la presión cultural que ejerce el sistema que se tambalea. La contradicción entre el fondo cultural heredado y la cultura política necesaria para cambiar la vida cede a favor de esta última. La violencia pertenece ya casi íntegramente a los poderes que aún sostienen las riendas del agonizante sistema antiguo. Una violencia que no puede legitimarse ante el progreso revolucionario, que entra en un funcionamiento normalizado. En este punto conviene, no obstante, hablar del socialismo con un lenguaje socialmente asimilado. ¿Cómo ha de presentarse ese socialismo y cómo ha de funcionar?

Evidentemente no parece posible un lenguaje que sirva a la creación de una sociedad radicalmente distinta si ese lenguaje no posee un nivel eminente de libertad. Lo que ha de cuidarse convenientemente es esa libertad. Una libertad capaz de ampliar rotundamente sus límites a fin de hacer de la democracia un ámbito general e igualitario. Un ámbito real. Una libertad que informe todos los aspectos de la existencia individual y que, por tanto, ha de ser protegida por la colectividad en pleno. La colectividad en pleno, como sujeto social, cultural y económico, es lo que constituye el socialismo aceptable y vigoroso. Ese socialismo ha de declarar bienes no apropiables por los individuos como tales todos aquellos que se caractericen por constituir la infraestructura de los pueblos y de sus libertades: las riquezas naturales, la tierra, las energías, las materias estratégicas o de alto y reconocido contenido social, como la enseñanza, la sanidad, el gran transporte y sus redes... Ese socialismo ha de fomentar las formas societarias constituidas por los trabajadores. Un socialismo que dote al ejercicio empresarial de la calidad de oficio social. Un socialismo que devuelva al dinero su estricto sentido de signo intercambiario y que convierta en bien nacional el aparato financiero. Un socialismo que rediseñe la política como un ejercicio básico y cotidiano de los ciudadanos, lo que exige su reducción a un ámbito de cercanías, evitando la globalización que convierte en caricatura la soberanía de los ciudadanos.

El socialismo precisa un gran debate social para restaurar su dignidad ideológica y su vitalidad creadora. Ese debate contiene ya la esencia del socialismo. Decir estas cosas puede parecer simpleza o arbitrismo, pero la historia enseña que únicamente las sencillas formas de proceder aparejan la liberación. Cada ciudadano ha de implicarse en estas acciones si aspira realmente a serlo.






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Autodeterminación vs Integridad Territorial

Una lección inglesa en democracia a París y especialmente a Madrid.

Aquí lo que nos informa Gara:


El Ministerio de Exteriores británico afirmó ayer que en su política sobre los territorios de ultramar «pesa más la autodeterminación que el principio de integridad territorial», ante las especulaciones sobre la intención del Gobierno español de llevar el caso de Gibraltar a la ONU.

El Ministerio de Asuntos Exteriores británico defendió ayer la «coherencia» de su política con respecto a Gibraltar y a otros territorios de ultramar por la que defienden que el derecho a la autodeterminación pesa más que el principio de integridad territorial de los países que reclaman estos territorios.

«Nuestra política sobre Gibraltar no ha cambiado y es coherente con nuestra política sobre otros territorios de ultramar. La autodeterminación es más importante que la integridad territorial», explicó una portavoz del Foreign Office en declaraciones recogidas por el diario británico «The Guardian» en su edición digital.

Así, la portavoz diplomática recordó que «el pueblo de Gibraltar ha expresado en repetidas ocasiones y de forma abrumadoramente mayoritaria su deseo de permanecer bajo soberanía británica».

Londres respondió así a las recientes especulaciones sobre un endurecimiento de la política española hacia el Peñón o sobre la posibilidad de llevar esta cuestión a foros internacionales con el apoyo de Argentina, que, a su vez, reivindica las islas Malvinas.

Ante la ONU

Así, según medios de comunicación españoles, Madrid estudia llevar el conflicto de Gibraltar ante la ONU y otros foros internacionales, como el Tribunal Internacional de La Haya.

El diario «El País» añadió que el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, visitará Argentina el próximo mes de setiembre y que analizará con su homólogo argentino, Héctor Timerman la posibilidad de que el Estado español y Argentina hagan frente común en ante la ONU por los contenciosos que mantienen con Gran Bretaña sobre Gibraltar y Las Malvinas.






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Navarricos Abusan de sus Policías

La capacidad de los navarricos del UPN para hacer mal las cosas no dejan de sorprender.

Ahora resulta que se dan el lujo de maltratar a quienes son piezas clave para mantener el control férreo de la capital de todos los vascos.

Lean esto que nos informa Gara:


Además de ir dirigida contra Simón Santamaría, la demanda de un sindicato policial también implica al alcalde, Enrique Maya. En el escrito se describen abusos laborales, vejaciones y encubrimiento de delitos.

Aritz Itxusta

El índice de absentismo laboral dentro de la Policía Municipal de Iruñea duplica al del resto de áreas. Uno de los principales motivos de este dato son las bajas por estrés y depresiones fruto de un ambiente «irrespirable», generado por la forma de regir el cuerpo del jefe de la Policía, el exmilitar Simón Santamaría, y su cohorte de afines. Pero la olla a presión ha reventado. Hace unas semanas, el sindicato policial SPPME ha acudido a los tribunales y ha denunciado a Santamaría, al alcalde de Iruñea, a diez mandos y a una letrada.

La parte que afecta a Enrique Maya no es la más llamativa de la denuncia, aunque sí se trata de acusaciones serias y van por la vía penal. El sindicato le imputa dos delitos contra los derechos sindicales de los trabajadores por prohibir reuniones. Aun así, dentro de toda la trama que se desprende de la denuncia, el alcalde jugaría el papel de consentidor, puesto que conoce de primera mano qué está ocurriendo dentro del cuerpo y no ha movido un dedo para impedirlo. De hecho, en junio del pasado año se reunió con los impulsores de la denuncia, pero prefirió hacer oídos sordos.

El grueso de las acusaciones se centran en Santamaría, a quien se culpa de vejar, insultar y amenazar a varios subordinados. Algunos de estos insultos y amenazas están grabados digitalmente y los archivos de audio se han remitido al juzgado como anexos. Formalmente, los delitos de los que se acusa al jefe son contra los derechos de los trabajadores y contra la integridad moral.

Santamaría impone orden en el cuerpo a través del Grupo de Control y Auditorías, una terna de agentes que se encargan de levantar expedientes a los policías díscolos. La arbitrariedad de estas sanciones y la persecución a determinadas personas constituyen el grueso de la denuncia que se ha interpuesto. Así, se hace referencia a siete resoluciones del Tribunal Administrativo de Nafarroa (TAN) en las que anula expedientes a una veintena de agentes por considerarlos castigos injustificados y, en algunos casos, los califica como sanciones vergonzosas.

Por ejemplo, se entresaca la resolución del TAN 199/2013 que dice textualmente que «el comportamiento del Ayuntamiento no puede ser más carente de seriedad» y apostilla que este actuar «negligente» por parte de una entidad local «no es de recibo».

Por los alias

Según ha podido saber este periódico, la piezas clave de este aparato represor que dirige Santamaría son dos mandos. Internamente se les conoce con los alias de Popeye y Follaputas. Además del poder del que les ha dotado Santamaría, Follaputas también es temido por su carácter. Dentro de la comisaría se le tiene por uno de los más violentos, debido a que a lo largo de su dilatada trayectoria habría protagonizar episodios de violencia extrema e injustificada. En particular, los rumores de comisaría apuntan incluso a agresiones gratuitas a inmigrantes y mendigos.

Aunque estas acusaciones tan severas no hayan sido acreditadas, sí que es cierto que sus compañeros las tienen por veraces. Aun así, el miedo a la ira de Follaputas parece superado y figura entre la lista de diez mandos denunciados, al igual que Popeye, que habría cometido falso testimonio.

Coacciones a los «gafas blancas»

Además de estas anulaciones de los castigos que imponen Santamaría y «La Fundición» en la comisaría de Monasterio de Iratxe, se recogen otras cinco resoluciones del TAN de este mismo año. Todas tienen un nexo común, que es el intento del jefe de la Policía Municipal de impedir que sus agentes mostraran su disconformidad con la forma de dirigir el cuerpo empleando gafas de sol con montura blanca. La persecución a los agentes que usaban gafas blancas ha sobrepasado los límites en varias ocasiones. La más grave, probablemente, fue la ocurrida el pasado 7 de julio.

Según se indica en la denuncia a la que ha tenido acceso GARA, un cabo exigió a un agente que se quitara las gafas sol y este se negó. La prohibición del uso de esas gafas que había impuesto el jefe de la Policía Municipal estaba recurrida y el agente se agarró a la Ley 2/1986 para desobedecer la orden directa.

La negativa provocó la aparición en escena de un inspector, que le amenazó de forma reiterada con expedientes hasta que el subalterno cedió. No contento con eso, el inspector prosiguió en su humillación y le requisó también un reloj y la cartera, en la que, al parecer, solo había un puñado de monedas. Fruto de la tensión, el agente sufrió una crisis de ansiedad y llegó a desvanecerse. Causó baja los días siguientes y el médico le prescribió medicación. Otros dos agentes, presentes en el momento de los hechos están dispuestos a testificar contra los superiores.

La persecución a este agente viene de tiempo atrás. El propio Santamaría ha proclamado en público que «quiere acabar con su carrera» y también hay grabaciones en los que el jefe se refiere a él como un «estafador profesional». Todo está grabado y documentado, por si pudiera constituir un delito de amenazas tipificado en el artículo 169 del Código Penal.

Pese a estas coacciones para quitarles las gafas, Santamaría parece ser consciente de que no tenía autoridad suficiente como para evitar su uso. Su última estratagema ha sido cargar al Ayuntamiento una factura de gafas de sol con montura negra para incluirlas como un elemento más del uniforme. El montante, al parecer, ronda los 6.700 euros. Ahora, la pelota está en el tejado de la Alcaldía, que debe resolver si las gafas negras se añaden o no al uniforme. En cualquier caso, el dinero público ya se ha gastado.

Y de nuevo, los Phaeton

Una de las polémicas más famosas de la Policía Municipal fue el conocido como el «caso de los Phaeton», ocurrido en 2010. Tres agentes del cuerpo multaron a varios vehículos oficiales (todos ellos del modelo Volkswagen Phaeton) por aparcar irregularmente. Entre los políticos sancionados estaban Roberto Jiménez (PSN), la entonces consejera Laura Alba y el exconsejero de Interior, Javier Caballero. Esos tres agentes pagaron muy caro hacerle pasar ese mal rato a Santamaría. El exmilitar decidió dar un castigo ejemplar a los díscolos. Se convocó a los tres agentes de madrugada para personarse a primera hora en comisaría. Una vez allí, se les requisó la placa y se les prohibió la entrada a las instalaciones. Tuvieron que firmar un escrito de «arrepentimiento» para recuperar su puesto de trabajo.

Más tarde, el TAN fallaría en contra de la sanción. Ahora, el caso revive con la comentada denuncia, dado que el juzgado deberá determinar si Santamaría incurrió en un delito de abuso de autoridad.

No es ésta la única polémica que puede reabrirse a raíz de esta denuncia. En el documento también se apuntan una serie de testimonios falsos que varios agentes habrían realizado ante el tribunal para salvar la cara a un alto cargo de UPN. En este presunto encubrimiento habría participado la abogada Isabel Segura, a quien en el escrito se le imputa un presunto delito de falsedad documental.

Reuniones y concentraciones

Más allá de los entresijos de la revuelta comisaría de Monasterio de Iratxe que ha orquestado «La Fundición», donde sí parecen tener un problema serio Santamaría es con la denuncia penal por prohibir asambleas y reuniones de los agentes díscolos y el sindicato que le ha denunciado. Las trabas a la acción sindical se han desarrollado en numerosas ocasiones, que van desde la prohibición de asambleas a presiones en diversos actos de protesta en los que han participado.

La vulneración más clara al derecho de los trabajadores es la denegación de una asamblea dentro de la comisaría. La reunión, autorizada por la Delegación del Gobierno, fue impedida por orden del jefe de la Policía. Puede parecer un tema menor, pero Santamaría tendrá muy poco con qué defenderse.

El montón del encierro también genera tensiones

La pasada semana se abrió una polémica dentro de la Policía Foral a raíz de la intervención en el montón del encierro que se produjo el 13 de julio. La Comisión de Personal de la Policía Foral denunció que hubo mandos que dieron la orden de no intervenir a los agentes de la plaza durante los primeros instantes del suceso. El director general de Interior, Patxi Fernández, prometió abrir una investigación y depurar las responsabilidades.

Pese a que las competencias de festejos taurinos recaen sobre Policía Foral, también había municipales en el lugar de los hechos y su reacción fue aún más tardía que la de los forales. Las instantáneas de forales rescatando personas mientras los municipales miraban también han generado tensiones dentro del cuerpo.






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