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viernes, 28 de junio de 2019

Tortura y Reconocimiento Oficial

Madrid crea una espesa cortina de humo para ocultar sus crímenes de lesa humanidad en contra del pueblo vasco. Por medio de la constante manipulación mediática los victimarios se convierten a sí mismos en víctimas.

En lo que respecta a la tortura aún no se han iniciado procesos en contra de los agentes policíacos responsables de esta práctica, ya sea como autores materiales o como autores intelectuales.

Desde Naiz les hemos traído este artículo al respecto:


Egiari Zor ha reclamado a las instituciones que den pasos más allá de «lo simbólico» con la conmemoración del Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura. «Nos torturaron unos policías que actuaban en base a una estrategia de Estado» con distintos «ejecutores» y «partícipes», han manifestado en Bilbo.

Nerea Goti

Ixone Fernandez y Karmele Urbistondo, de Egiari Zor, han reclamado a las instituciones ir más allá de los gestos simbólicos en torno a la tortura y actuar para ofrecer reconocimiento oficial, memoria y garantías de no repetición de una vulneración de derechos «sistemática» en Euskal Herria.

La tortura no fue algo ocasional obra de agentes que decidieron saltarse la ley sino «una estrategia de Estado» con partidos políticos que «aprobaron legislaciones de excepción», jueces «que miraban a otro lado», médicos forenses que «encubrían lo que sucedía», medios de comunicación que «acallaron las denuncias» y abogados de oficio que «se situaron al lado de los víctimarios», han explicado.

De este modo han destacado que la reciente decisión del Parlamento de Gasteiz de conmemorar el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura es una «excelente noticia», pero «el deber institucional exige actuar más allá de lo simbólico».

Tal y como han resaltado, las instituciones tienen en su mano infomes sobre la que asentar su actuación, como el realizado por el Instituto Vasco de Criminología que «certifica académicamente que la tortura ha sido una práctica sistemática» y que solo en la CAV hay registrados ya 4.133 casos.

Según han explicado, reconocer oficialmente lo sucedido en este ámbito pasa por responder al «drama de la tortura en el mapa de la verdad de los sufrimientos vividos en Euskal Herria en el contexto del conflicto».

Emplazamiento a PP, PSOE y PNV

Han emplazado al PP, al PSOE y al PNV a asumir las responsabilidades políticas que les competen y han exigido medidas concretas, espacio en las políticas públicas de memoria, que se investigue la dimensión real de la tortura y las circunstancias en las que 14 personas han perdido la vida mientras se encontraban bajo custodia policial.

Desde la fundación Egiari Zor han hecho un llamamiento «a las miles de personas torturadas en este pueblo, en especial a aquellas que lo fueron entre los años 1960 y 1999, para que soliciten al Gobierno autonómico que la vulneración de derechos humanos que sufrieron sea reconocida al amparo de la nueva Ley de Reconocimiento y Reparación a las Víctimas de Vulneraciones de Derechos Humanos. La propia fundación, que reúne a víctimas que han sufrido las violencias de los estados, ha manifestado su disposición a ayudar con las tramitaciones necesarias a traves de info@egiarizor.eus.






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miércoles, 26 de junio de 2019

Fichero Público de la Tortura

Las denuncias por los casos de terrorismo de estado perpetrados por el régimen borbónico-franqista en contra del pueblo vasco se afianzan cada día más gracias a la ingente labor de personas que se niegan a bajar los brazos ante la impunidad que han gozado los autores intelectuales y materiales de los muchos crímenes de lesa humanidad provocados por el nacionalismo español.

En ese tenor, les compartimos este artículo dado a conocer por Público:


La Comisión de Derechos Humanos estudiará este miércoles una iniciativa de Elkarrekin Podemos que busca “remover obstáculos” y facilitar la “elaboración de estudios históricos, estadísticos y científicos” sobre este asunto.

Danilo Albin

“Me quitaron la capucha y me pusieron la bolsa por la cabeza. Al principio abierta, pero poco a poco comenzaron a cerrarla. A medida que la iban cerrando, la bolsa se me iba pegando en la cara”. Iñaki Uria, ex consejero del diario vasco Egunkaria, relataba así su paso por el infierno. Ocurrió en febrero de 2003, cuando la Guardia Civil lo detuvo junto a otros responsables del periódico tras el cierre decretado por la Audiencia Nacional.

El director del diario, Martxelo Otamendi, detalló la misma tortura. “Entre las dos sesiones de la práctica del plástico, solicité a mis interrogadores que dieran fin a aquella situación dándome un tiro”, detalló. En 2012, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó a España por no investigar estas denuncias.

Uria y Otamendi forman parte del largo listado de víctimas de torturas que dieron cuerpo al informe oficial elaborado en 2017 por el Instituto Vasco de Criminología, atendiendo a una petición expresa del Gobierno autonómico. Ahora, la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco debe determinar si da un paso más en el reconocimiento de estos casos: a propuesta de Elkarrekin Podemos, este miércoles -coincidiendo con el Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura- se debatirá un texto que insta al Ejecutivo de Iñigo Urkullu a “habilitar cauces de acceso público a los estudios realizados y datos recopilados por diferentes instancias sobre casos de torturas, abusos y malos tratos policiales, que sean respetuosos con el derecho a la intimidad de las víctimas, la protección de datos y la salvaguarda de los derechos al honor de terceras personas”.

Para ello, la coalición de izquierdas plantea “la creación de un fichero accesible que facilite la elaboración de estudios históricos, estadísticos y científicos en este ámbito”. “Se trata de una iniciativa que busca remover obstáculos para el ejercicio a la verdad de las víctimas de estas graves vulneraciones de derechos humanos, siempre desde el respeto a la intimidad de las propias víctimas y la protección de datos y el derecho al honor de terceras personas”, subraya Elkarrekin Podemos en su Proposición No de Ley. La iniciativa será defendida por la parlamentaria Pili Zabala, cuyo hermano fue asesinado por el GAL en 1983.

Tanto el PNV como el PSE han evitado presentar cualquier tipo de enmienda a esta propuesta. Desde la formación nacionalista han adelantado a Público que votarán a favor del texto de Elkarrekin Podemos. Tampoco se descarta que el PSE pueda apoyar alguno de los puntos.   

Por su parte, EH Bildu presentó una enmienda de totalidad que plantea instar al Gobierno Vasco a que “establezca la vía para conocer los expedientes, la información y documentación recopilada de las víctimas de vulneración de derechos humanos por motivos políticos, reconocidas y reparadas” mediante las normativas aprobadas en Euskadi para reconocer a quienes sufrieron estos vejámenes por parte de funcionarios públicos. La coalición abertzale añade en su texto que el objetivo será que “cualquier persona interesada, cualquiera que sea su objetivo, y la sociedad en general, conozca toda la verdad sobre las vulneraciones de derechos humanos”.

Fuentes de EH Bildu y Elkarrekin Podemos confirmaron que en las próximas horas habrá contactos entre ambas formaciones para analizar este asunto y valorar si se puede llegar a un acuerdo en torno al texto que finalmente se votará en la comisión.
“Respetar la legalidad vigente”

El PP, por su parte, defenderá el “cumplimiento de la normativa de documentos oficiales y protección de datos en la elaboración de informes o estudios públicos”, al tiempo que mostrará su respeto a las “actuaciones judiciales y policiales que se desarrollan en la investigación de las denuncias por torturas”.

“Se dejará claro que el PP vasco, como ha expuesto en reiteradas ocasiones, está en contra de cualquier tipo de tortura”, señalaron fuentes conservadoras. No obstante, remarcaron que “ese posicionamiento “no puede suponer que no se respete la legalidad vigente”.

La falta de unanimidad en la Comisión de Derechos Humanos contrastará con la imagen de la pasada semana en el pleno del Parlamento Vasco, donde todos los grupos –incluyendo el PP- votaron a favor de solicitar al Gobierno Vasco que se sume a la conmemoración del Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de la Tortura, fijado el 26 de junio por la ONU. De hecho, la Mesa de la Cámara autonómica ha acordado "colocar el cartel de la conmemoración en la fachada del Parlamento", así como "mantener durante la jornada el pebetero encendido ante la escultura Brújula de medianoche, como gesto de adhesión." 






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Egaña | Begoña Urroz: El Triunfo de la Verdad

Damos continuidad al tema de la gran mentira perpetrada por el estado español en contra de la verdad histórica, una que tiene como protagonista a la bebé Begoña Urroz y como personaje secundario al terrorista de estado español y colaborador de la Gestapo de nombre Melitón Manzanas.

Aquí lo más reciente de este controversial caso desde el muro de Iñaki Egaña:


Iñaki Egaña

Hace ya casi diez años, escribí en Gara un par de artículos explicando el proceso de cómo se había construido una mentira que había llegado hasta Naciones Unidas y había quedado reflejada incluso en Wikipedia (en castellano, no en euskara). Se trataba de una manipulación escandalosa, la muerte de la bebé Begoña Urroz en junio de 1960, achacada desde el año 2000 a ETA cuando sus autores habían sido unos miembros del DRIL infiltrados por la Policía española.

La investigación que hice para aquellos artículos fue la misma, en general, que ha realizado el Centro Memorial de Victimas del Terrorismo. Con algunas excepciones. Me impidieron consultar en el Archivo Histórico Nacional las fuentes policiales, que notificaban la autoría del DRIL. En el Archivo de la Emigración Gallega encontré detalles del operativo y los informes sobre la infiltración policial.

En Venezuela descubrí las reivindicaciones, en Bélgica la pista de los que huyeron tras cometer los atentados y en Cuba me entrevisté con Eloy Gutiérrez Menoyo, 22 años en las prisiones cubanas, y excarcelado en las negociaciones entre Fidel Castro y Felipe González. El DRIL había sido una copia exacta del Directorio Revolucionario que creó Gutiérrez Menoyo cuando la Revolución, antes de conspirar contra el régimen comunista.

Aquella investigación fue seria y profunda. Lo de la autoría del DRIL no era ni una teoría ni un descubrimiento. Era una verdad confirmada. Sin embargo, la información fue ninguneada en España. Incluso criminalizada porque fue difundida en un medio como Gara. Aún pueden consultarse en internet los ataques contra el medio y el autor: “nula credibilidad del diario pro-etarra”, “falta de rigor histórico”… Todavía en el Informe actual del Memorial se me cita como “propagandista” y “conspirador”.

La maquinaria del ministerio de Interior y del CNI se puso en marcha con la colaboración especial de varios medios, entre ellos y destacando “El País” y “El Diario Vasco”. Begoña Urroz era la primera víctima de ETA, según había “investigado” Ernest Lluch, ocho años antes de la muerte de José Pardines y Melitón Manzanas, guardia civil y comisario franquistas, hasta entonces considerados los primeros muertos de aquella espiral acción-represión-acción.

Se dijeron cosas tremendas, incongruencias, manipulaciones. Hemos escuchado en temas similares también palabras gruesas que no tenían sentido. Otra manipulación histórica como la de achacar la autoría del 11M a ETA llegó también Naciones Unidas, en este caso a su consejo de seguridad que emitió aquella delirante Resolución 1530. En el caso de Begoña Urroz se llegó a apuntar la posibilidad de que Baleren Bakaikoa, uno de los heridos en el atentado que causó la muerte de la niña, catedrático ya jubilado en Economía Aplicada en la UPV y militante independentista, estuviera implicado en el ataque. Aunque entonces tuviera 15 años.

El soporte final de la mentira sobre la autoría lo puso el propio Florencio Domínguez, hoy director del Centro del Memorial de Victimas del Terrorismo y coautor del trabajo “Vidas Rotas”. En el libro, vademécum de las asociaciones de víctimas del terrorismo, el mismo que sus representantes entregaron a Kofi Annan en la Conferencia de Aiete de 2011, Domínguez señalaba que Begoña Urroz era “la primera víctima de la organización Terrorista ETA”. ¿Sus fuentes? Meras especulaciones.

Durante años, la mentira sobre la autoría, a pesar de que algunos medios continuaron sosteniéndola, fue decayendo. Trabajos posteriores fueron confirmando lo apuntado en Gara en 2010. Tanto el ministerio del Interior del Gobierno español como la consejería de Interior del Ejecutivo de Gasteiz mantuvieron a Begoña Urroz como “víctima del terrorismo” pero trasladado la autoría de ETA al DRIL. En el cuaderno del ministerio de Educación español sobre “terrorismo” que se reparte en la ESO, Begoña Urroz es víctima del DRIL.

El Informe número 6 del Memorial de Gasteiz titulado “Muerte en Amara. La violencia del DRIL a la luz de Begoña Urroz”, llega veinte años tarde. El ministerio del Interior ha venido a cerrar un caso de manipulación que ya había perdido y que había restado credibilidad a su Memorial. Las palabras de Denis Itxaso señalando que se cierra una “época de polémica” sobre el caso son de una elevada hipocresía. Su partido fue el que difundió la manipulación, ahora convertida en polémica, a sabiendas que la investigación que ya hizo y publicó el PSOE en 1960 no dejaba lugar a la duda.

La posición de Florencio Domínguez, que en la presentación del informe no ha tenido la nobleza de señalar que él mismo había sido uno de los instigadores principales de la mentira, no va a peligrar. No habrá dimisión porque tampoco ha habido rectificación. Los prodigios españoles son precisamente capaces de afirmar una noticia y acto seguido negarla sin mover siquiera las cejas. Es su trabajo.

¿Por qué ahora? El Memorial está tan escorado y sus trabajos tan matizados por el “hooliganismo” que en algún despacho le han aconsejado un ejercicio de equidistancia. Mucho tienen que cambiar. Si en verdad buscan la verdad, la lista para desentrañar desapariciones, acciones de falsa bandera, ejecuciones extrajudiciales, torturas… es extensísima. A la espera.






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domingo, 23 de junio de 2019

Actuar con Nuevas Lógicas

Les compartimos la editorial de Gara que resume la semana pasada vista desde Euskal Herria:


Casi nadie niega que la sociedad vasca vive un nuevo tiempo tras la disolución de ETA. Negar la dimensión histórica del cambio que ha operado en Euskal Herria es de cretinos. No faltan, no obstante, personajes que profieren exabruptos, mentiras o delirios. Intentan recrear tiempos pasados que, pese a ser objetivamente peores, ellos consideran que les ofrecen algún tipo de ventaja. Deberían mirárselo, porque no parece que sea muy sano.

Sin ir más lejos, esta semana un fiscal francés ponía en duda el desarme de ETA en la vista para evaluar la situación de Josu Urrutikoetxea. Con todo, los jueces decidieron su libertad vigilada porque su estado de salud es incompatible con la cárcel. Aun así, la Policía lo retiene aunque esto vaya contra la salud de Urrutikoetxea y contra el criterio de la Justicia francesa en este caso.

En Euskal Herria, especialmente en el debate público y en los terrenos en los que la atmósfera política madrileña irradia más fuerte, aún se suelen reproducir esos mismos esquemas. Hasta cierto punto es lógico, aunque eso no quiere decir que esté bien. Es una mezcla de miedo al cambio y de ventajismo político.

Si antes había cosas que no eran posibles por la existencia de ETA –o al menos así se justificaban–, es de suponer que ahora esas cosas son, por definición, posibles. Nadie diría lo contrario, hasta que llega el menos interesado, el PSOE, y se maniata con posturas extemporáneas. «Líneas rojas» respecto a EH Bildu, dicen. ¿Acaso creen que el resto no tiene agravios respecto a ellos? ¿Piensan que la gente no tiene memoria?

Entonces, ¿Rodríguez Galindo a la cárcel?

La tentación reaccionaria está de moda. Es un impulso inducido y constante. Por ejemplo, si niegan la libertad a un preso vasco enfermo, esa tentación empuja a demandar el encarcelamiento del general Rodríguez Galindo. Superado ese primer impulso, quizás sea mejor pedir que el trato que se dio al criminal de los GAL se aplique como doctrina en todos los casos de violencia política. La justicia transicional ya ha funcionado en el Estado español. La inventó Cándido Conde Pumpido.

Cuando María Chivite establece su veto a la segunda fuerza de Iruñea, ¿deberían las miles de personas torturadas bajo los gobiernos de PSOE plantarse ante su sede? Ha sucedido lo contrario: que esa derecha a la que el PSOE quiere aplacar es mentirosa e insaciable. Ayer se apostaban delante de su sede quienes están en contra de restaurar la memoria de los fusilados o niegan la dimensión política de la violencia machista. El PSN les cedió las alcaldías y ellos se lo agradecen con un escrache.

Por otro lado, si representantes del PSE acuden a un acto en recuerdo de una víctima de los GAL, como ocurría recientemente en Errentería, ¿qué hay que destacar? ¿Que han asistido o que no estaba la secretaria general, Idoia Mendia? ¿O que el PSOE aún no ha asumido públicamente su responsabilidad en la organización, financiación, desarrollo y posterior impunidad de la guerra sucia? Solo el GAL mató a 27 ciudadanos vascos.

Tampoco hay por qué obsesionarse con el PSOE. Cambiando de familia, esta semana veíamos al PP apoyar a las víctimas de una tortura que luego niegan pero que sus gobiernos llevaron al límite. En el mismo debate, el PNV se cree libre de todo pecado. Sin embargo, recientemente un informe de la ONU certificaba las torturas al durangarra Gorka Lupiañez en 2007. A los pocos meses el también vecino de Durango y ahora lehendakari, Iñigo Urkullu, abandonaba la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz tras tres legislaturas en ese cargo. No se le recuerdan grandes gestiones a este respecto. Es feo andar señalando todo el día al resto y no ver los defectos de uno mismo.

No ponerse estupendos y ser constructivos

Un cambio tan profundo como el que vive Euskal Herria obliga a una transición que empujará a todo el mundo a hablar y actuar con unas nuevas lógicas. Se trata de abrir vías diferentes para el debate y la convivencia. En principio, el espíritu de este nuevo tiempo debe ser constructivo y favorecedor de la convivencia. Lo contrario, dejarse caer por la pendiente de la crueldad o promover la humillación, no puede conducir a nada bueno.

GARA ha defendido una y otra vez que el principio rector compartido para esta nueva fase histórica debería ser «todos los derechos para todas las personas». A veces las clases dirigentes no lo ponen fácil, pero este es el espíritu que debería guiar este tiempo.






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sábado, 22 de junio de 2019

Agur eta Ohore «Mate»!

El internacionalista chileno radicado en Euskal Herria y cofundador de Askapena nos ha dejado.

Aquí la nota que le dedica Naiz:


Óscar Mateluna, «Mate», internacionalista de origen chileno afincado en Iruñea, ha fallecido en la capital navarrra, según informan sus allegados.

Martxelo Díaz

Nacido en Rancagua (Chile) en 1944, Mateluna estudió Ciencias Exactas en la Universidad Católica de Chile, donde empezó a militar en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Al terminar su formación, pasó a trabajar en la Dirección de Asistencia Social del Gobierno de Salvador Allende.

Tras el golpe de Pinochet, fue detenido y torturado, pasando por varios campos de concentración (el Estadio Nacional, Chacabuco, Puchnacví y Tres Álamos). Fue expulsado de Chile en 1975 hacia París junto a 160 compañeros más.

En la capital francesa conoció a Yolanda Ansó y posteriormente se instaló en Barcelona, donde impulsó los GAM (Grupos de Apoyo a los MIR) en 1978.

Poco después, se instalaron en Iruñea, donde montaron el bar Malembe, con una característica internacionalista.

A principios de 1979 colaboró en la fundación de los Comités Internacionalistas y también estuvo en la creación de Askapena, organización internacionalista en la que ha militado durante décadas. Ha sido uno de los referentes de este movimiento en Nafarroa. Su presencia era constante en el local de Askapena en la calle Jarauta de Iruñea.

En octubre de 2018 padeció un ictus, con lo que su frágil estado de salud empeoró. Complicaciones surgidas en una operación han provocado su fallecimiento.






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Tortura: Verdad y Responsabilidades

Traemos a ustedes este artículo de Naiz que detalla la opinión de las víctimas del terrorismo de estado español con respecto al acuerdo logrado en el Parlamento de la CAV:


Un grupo de torturados, amparados por la fundación Egiari Zor, acudieron ayer el Parlamento y aseguraron que lo aprobado es «sin duda alguna un paso positivo», un avance en el reconocimiento de las víctimas de la tortura que les produjo «satisfacción y alegría». Pero añaden que hace falta verdad y asunción de responsabilidades real.

Iñaki Iriondo

En consecuencia, estos torturados piden también que los actos de conmemoración se hagan en base a lo ocurrido en Euskal Herria en las últimas décadas y, en concreto, en el informe del Gobierno de Lakua que recoge 4.113 casos de tortura, así como que los partidos que han tenido mando sobre las fuerzas policiales afectadas, es decir, PP, PSOE y PNV, «asuman las responsabilidades que han tenido en esta lacra».

En nombre de estos torturados habló Eneko Compains y, tras mostrar su satisfacción por el acuerdo, destacó que la conmemoración del Día Internacional se tiene que hacer en base a lo ocurrido en Euskal Herria. «No vamos a admitir ni negaciones de lo aquí ocurrido ni recortes en lo aquí ocurrido. Se tiene que hacer con la verdad», y precisó que «la verdad no va contra nadie. Siempre va a favor de todos».

«Estrategia de Estado»

Compains sostuvo que la tortura «ha sido sistemática» porque existía «un sistema montado por el Estado que lo hacía posible». En ese sentido, explicó que «no nos torturaron unos pocos policías nacionales, guardias civiles o ertzainas que en algún momento se colocaron fuera de la ley. Quienes nos torturaron a nosotros se sabían impunes porque conocían que existía un pacto, una estrategia de Estado para permitir y amparar la tortura porque era necesaria para combatir al independentismo».

Dentro de esa estrategia situó a los partidos que aprobaron leyes de excepción con espacios de opacidad, a los jueces que no investigaron como ha demostrado el Tribunal de Estrasburgo y a los medios que callaron las denuncias de torturas y los pronunciamientos internacionales.

Sobre el debate al que habían asistido, Eneko Compains destacó que resulta más o menos sencillo posicionarse en genérico contra la tortura, pero no resulta tan fácil «asumir las responsabilidades de cada uno». Recordó que «hay un informe encargado por el Gobierno Vasco que reconoce, tan solo en la CAV, 4.113 casos de tortura. Y ese informe interpela directamente a tres partidos políticos, que son los que han sido responsables de Policía Nacional, Guardia Civil y Ertzaintza. Y son PP, PSOE y PNV. Ya es hora de que estos tres partidos asuman las responsabilidades que han tenido en esta lacra».

Criticó a PSE y PP por su actitud «negacionista», incluso en relación al informe elaborado por Paco Etxeberria para el Gobierno de Lakua. Requirió a ambos partidos, «por su clara y directa responsabilidad», que les digan algo a las 3.800 personas torturadas por Policía Nacional y Guardia Civil».

Pero luego Compains también tuvo palabras para el PNV, que no niega la tortura pero «se coloca en una posición de tercera persona, sin asumir en ningún caso responsabilidades propias». Recordó que el informe del propio Gobierno autonómico «recoge más de 300 casos de torturas de la Ertzaintza; algo tendrán que decir el Sr. Atutxa y el Sr. Balza, que tenían el mando político» sobre la Policía autonómica.

Cuatro peticiones

Este grupo de torturados, junto con Egiari Zor, hicieron ayer cuatro peticiones en su comparecencia ante la prensa tras la aprobación de la conmemoración del Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura.

La primera, según expuso Compains, «que lo que nos pasó a nosotros no le pase a nadie. Que se tomen las medidas necesarias para que no se repita esta lacra».

La segunda consiste en «superar la categorización de las víctimas que se mantiene vigente. Hoy –dijo por ayer– hemos dado un paso pero las víctimas de la tortura seguimos siendo víctimas de segunda o tercera categoría».

La tercera exigencia de los torturados es participar en «los foros de memoria, en las medidas públicas, para poder explicar lo que a nosotros nos pasó y decir alto y claro que a nosotros nos torturaron Policía Nacional, Guardia Civil o Ertzaintza al amparo del Estado».

Su última demanda es que se sigan dando pasos «en la investigación y en el conocimiento de la verdad».






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sábado, 15 de junio de 2019

Egaña | Calmas y Tempestades

En medio de los vaivenes postelectorales en Euskal Herria, principalmente los que se están dando en Nafarroa con los sociatas apostando por afianzar el poder colonialista sobre la herrialde, conviene, para acomodar las ideas, dar lectura a este texto que Iñaki Egaña ha dado a conocer en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

Hemos tenido varios procesos electorales en apenas un mes y las lecturas se multiplican. Entre todas ellas, una que se ha repetido en varios foros. Euskal Herria, al menos sus territorios al sur de la muga, ha marcado la impronta de la calma, frente a las tempestades que ya azotan o se auguran en otros lugares, Catalunya por ejemplo.

Hay un refrán español que apunta una frase bastante manida: “Después de la tempestad viene la calma”. Efectivamente, hemos vivido una fase de gran tensión política que se ha prolongado durante las últimas décadas. Cerca de 1.400 muertos, más de 10.000 heridos (de ellos 2.500 por ETA), 40.000 detenidos por razones políticas, más de 5.000 torturados (aún sin calibrar definitivamente, la cifra podría doblarse), miles de actos políticos apaleados, 3.000 exiliados, varios cientos de desplazados, cerca de una decena de desaparecidos, opciones políticas criminalizadas, cierre de medios de comunicación, más de 3.000 acciones violentas de diversos grupos armados vascos, más de 11.000 actos de sabotaje, 800 personas, en general de la izquierda abertzale, atacadas por mercenarios al servicio de los estados (83 muertos)…

Los costes de un más que evidente conflicto identitario, y en menor medida de clase, han dejado a la sociedad vasca exhausta. Las diversas expresiones político-militares de la Euskal Herria disidente con el modelo político han sido excepción en el llamado Primer Mundo, donde los niveles de calidad de vida, incluso para los oprimidos, están por encima del resto del planeta. Hoy, desde la perspectiva, parece extraordinario que grupos como ETA, en sus diversas ramas, Iparretarrak, Hordago, Comandos Autónomos o Iraultza, hayan sobrevivido en medio de una represión feroz. Habría que recordar que antes de su disolución ETA era el grupo armado, entre los no estatales, más longevo del planeta, por delante de las FARC o del ELN.

Euskal Herria, por otro lado, ha soportado el mayor índice policial per cápita de Europa. Por encima de escenarios que, a priori, considerábamos en guerra abierta, tales como Chipre, Kosovo o Ulster. Las carreteras, las vías de comunicación, han estado plagadas de controles policiales y militares, como si se tratara de Afganistán. Controles que provocaron dos docenas de civiles muertos.

El recambio policial en estas décadas aseguró su continuidad. Más de cien mil policías y guardia civiles fueron destinados a Euskal Herria en los últimos 50 años. Pluses para los agentes policiales, sueldos muy por encima de la media para los escoltas. Los primeros en contrariarse con aquel primer alto el fuego de 2010: “tregua trampa”, dijeron.

En cambio, en el otro lado de la balanza, los recorridos han arrastrado a generaciones con padres e hijos compartiendo prisión, exilio. Simultáneamente o en épocas diferentes. Algunos, cada vez compruebo que son más, llegaban de una generación derrotada y vilipendiada en 1936. Hijos, nietos de aquellos machacados por el fascismo.

Hoy, sabemos con casi total certeza, que al menos 5.500 vascos fueron ejecutados, la mayoría sin juicio previo siquiera, en la retaguardia franquista. Y que Gernika no la quemaron los rojo-separatistas, como durante años nos metieron con calzador en los telediarios, sino que fue una orden militar para acabar con uno de los mayores símbolos de la soberanía histórica de Euskal Herria.

La mayoría de las familias vascas conocieron por cercanía la tortura, la prisión, el alejamiento. La mayoría de las familias, en Barakaldo, en Tudela, en Baiona, en Agurain, en Arrasate… aún sin compartir los objetivos de los insurrectos, sabían perfectamente de la hipocresía que los medios escritos, la televisión, transmitían. El sufrimiento a este lado de la barricada. Hasta ese fanático de las letras españolas que escribió “Patria”, el libro de cabecera del expresidente Rajoy, dedica un capítulo a la tortura.

La tempestad no ha terminado, a pesar del desarme y disolución de uno de los activos en ella, ETA. La tempestad continúa con ecos de amenazas, de continuidad penitenciaria, de cuarteles asentados en el centro de las ciudades, de humillaciones militares. Pero es evidente, también, que la intensidad, se ha reducido, aunque el potencial siga intacto. Al menos en lo que corresponde a los estados.

Es así que, sorprendentemente para quienes llevamos tantos años imbricados en este escenario, que el término “conflicto”, que no ha desparecido de la realidad, se haya evaporado de los debates. Que la historia más reciente, con todo su dramatismo, sea automáticamente disipada por parte de sus protagonistas y también por las generaciones que, por razones biológicas, no la conocieron. Que ETA, Ik, Herri Batasuna, Egin, Mesa de Altsasu… incluso nombres como Argala, Txabi Etxebarrieta, Krutwig o Txomin Iturbe sean tratados como si fueran de la generación José Antonio Agirre, Eli Gallastegi, Elvira Zipitria o, incluso, Zumalakarregi o el cura Manuel Santa Cruz.

El tiempo pasa muy deprisa. Demasiado deprisa. Las generaciones comprometidas que surgieron al calor de las décadas de 1960 sufrieron un coste descomunal. A los que no les tocó, intuyeron el drama del vecino. A las últimas generaciones, las surgidas ya en las postrimerías del siglo XX, la explosión nihilista les ha alcanzado de lleno.

Tenemos un pasado reciente que se repite con una machacona insistencia. Después de las guerras dinásticas del siglo XIX, después de los conflictos abiertos del XX, de la guerra civil… la aspiración de espacios en calma, lejos de las tempestades, acompasa a la transición.

Y en esta ocasión, efectivamente hay algo de cierto en esa elección que parece transversal. Deseamos una tregua en nuestros recorridos políticos. Y por eso algunos sectores de nuestra sociedad buscan refugio. Otros, en cambio, seguimos en esa senda trazada costosamente. Porque las consecuencias de ese conflicto que ahora se nomina con minúsculas siguen sin resolverse. Y eso es una urgencia, sobre todo para los presos.






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jueves, 13 de junio de 2019

Assange y la Sumisión de Londres

Se consuma el esperpento en contra de Julian Assange.

Tal como se tenía previsto, Londres, sumiso, lo entregará a Washington.

Así es el tamaño de la complicidad en los crímenes de lesa humanidad cometidos la potencia imperialista en Afganistán, Irak, Siria y Libia.

Así lo que reporta El País:


El fundador de Wikileaks se enfrenta a 18 cargos por la difusión de material secreto

Rafa de Miguel

El Gobierno del Reino Unido confirmó ayer su disposición a dar inicio al proceso de extradición a Estados Unidos del cofundador de Wikileaks, Julian Assange, de 47 años, quien se encuentra en la actualidad en la prisión londinense de Belmarsh.

“Assange está donde tiene que estar: encarcelado. Hay una petición de extradición de EE UU pendiente de la decisión de los tribunales, pero ya he firmado la orden de extradición y la he certificado, para que mañana mismo [por hoy] se presente ante la justicia”, dijo ayer en la BBC el ministro del Interior británico, Sajid Javid.

Un tribunal de la Corte de Westminster celebrará hoy una vista previa para valorar los méritos de la petición estadounidense. No está previsto que Assange esté presente en la sala, según sus abogados, y se espera que siga los procedimientos por videoconferencia.

Si los jueces estiman que hay fundamento, procederán a fijar fecha para el inicio del procedimiento de extradición, que podría prolongarse durante meses. El equipo legal del acusado ya ha anunciado su decisión de recurrir hasta el final cualquier decisión contraria a los intereses de su cliente.

Assange fue condenado a casi un año de cárcel por la justicia británica, por saltarse las condiciones de su libertad provisional en 2012. Las autoridades suecas habían exigido la entrega del prófugo, acusado de varios delitos de violación y abusos sexuales contra dos mujeres que colaboraron en un acto de Wikileaks en Estocolmo dos años antes. El hacker obtuvo la protección diplomática del gobierno de Ecuador, presidido entonces por Rafael Correa, y se mantuvo encerrado durante siete años en las dependencias de la embajada ecuatoriana en Londres.

Washington acusa a Assange de varios delitos contra la Seguridad Nacional. En colaboración con la exsoldado Chelsea Manning, obtuvo y publicó documentos confidenciales sobre la intervención militar de Estados Unidos y sus aliados en Irak y Afganistán.

El actual Gobierno de Ecuador decidió romper lazos con el prófugo de la justicia y lo entregó a las autoridades británicas el pasado abril. Le acusaban de haber abusado de su hospitalidad y llevado a cabo actividades ilegales y de injerencia en los asuntos internos de otros países desde su encierro. Assange se había convertido en un huésped incómodo que, entre otras cosas, provocó la protesta del Gobierno español por su campaña en las redes a favor de movimiento independentista en Cataluña, en los días previos y posteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Nils Melzer, Relator Especial para la Tortura de la ONU, se mostró contrario el pasado mes a la entrega de Assange a las autoridades estadounidenses, y denunció que “corría un serio riesgo de sufrir graves violaciones a sus derechos humanos”, en línea con los argumentos expuestos también por los abogados del acusado.

El Gobierno sueco decidió reactivar las acusaciones contra Assange, que había sobreseído provisionalmente, después de conocer su entrega a Londres. Sin embargo, un tribunal de ese país dictaminó que no era necesario proceder a la detención y detuvo así unos trámites de extradición que estaban a punto de ser cursados. De este modo, la petición del Ejecutivo de EE UU ha adquirido prevalencia.






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miércoles, 12 de junio de 2019

Ayuntamientos Contra la Impunidad Franquista

Desde Público traemos a ustedes esta actualización de la lucha en contra de la impunidad franquista que libra el pueblo vasco:


Las corporaciones de Andoain, Eibar y Bergara presentarán sendas denuncias por casos de asesinatos y torturas. Figuran entre ellos tres condenados en el Proceso de Burgos, así como dos víctimas del Batallón Vasco Español. 

Danilo Albin

Así, en un juzgado y junto a las víctimas, los gobiernos municipales que han trabajado para sacar adelante estas querellas dedicarán su última acción de la legislatura –el sábado se conforman las nuevas corporaciones- a la memoria de quienes sufrieron la muerte y la tortura. Es, en el fondo, un acto cargado de simbolismo, pero también un reclamo de verdad, justicia y reparación para quienes padecieron estos crímenes.

“Son medidas de última hora adoptadas por los gobiernos municipales cesantes, antes de que se formen los nuevos y, aunque muy apurados de tiempo, consideramos que los actos son muy importantes para consolidar la implicación de las instituciones en la lucha contra la impunidad y garantizarla en el futuro”, señaló el colectivo memorialista Goldatu en una nota de prensa.

En tal sentido, el papel de los grupos de memoria histórica ha sido clave a la hora de impulsar estas denuncias. “Aquí hicimos un informe sobre las vulneraciones de derechos humanos desde el 16 de agosto de 1936, hasta finales de los setenta. Hemos incluido a torturados, muertos, heridos y exiliados”, señaló a Público Xabier Lasa, integrante del grupo de memoria histórica Oroituz de Andoain.

No en vano, en la querella que se formalizará este miércoles se personarán trece denunciantes, entre las cuales hay algunas víctimas de torturas por parte de la Guardia Civil en el ya desaparecido cuartel de Andoain. “Aquello fue un pequeño Intxaurrondo”, comenta Lasa. Asimismo, entre los querellantes también estará un familiar de José Ramón Ansa, el joven de esa localidad guipuzcoana que fue asesinado por el Batallón Vasco Español (BVE) en mayo de 1979.

Torturado por Melitón Manzanas

En el caso de Eibar, la demanda incluirá los casos de Mario Onaindia, Jon Etxabe y Enrique Gesalaga, quienes fueron juzgados en el Proceso de Burgos. "También aparecerá el testimonio de la viuda de Imanol Azpiur, un vecino de Eibar que en 1961 fue brutalmente torturado por el comisario Melitón Manzanas", adelantó a Público Josu Ibargutxi, integrante de Eibarko Memoria Taldea y de la Plataforma Vasca Contra los Crímenes del Franquismo. Además, se denunciará el caso de Roberto Pérez Jáuregui, un joven que murió por disparos de la Policía en diciembre de 1970, durante una manifestación contra el Proceso de Burgos.

Según ha podido confirmar Público, en la denuncia que formulará el ayuntamiento de Bergara –prevista para el viernes en los juzgados de esa localidad- también figuran al menos dos víctimas de torturas en los años sesenta y setenta, así como una víctima no mortal de un atentado del BVE.

"Junto a ellos se incluirán testimonios de víctimas de la represión franquista", relataron desde la asociación Intxorta 1937 Kultur Elkartea. Entre esas víctimas hay seis personas fusiladas, cuatro desaparecidos, una presa y un exiliado -el último alcalde de Bergara antes de la dictadura, Víctor Ignacio Zubizarreta-.

De esta manera, los ayuntamientos de Andoain, Eibar y Bergara –gobernados durante la última legislatura por EH Bildu, PSE y PNV respectivamente- se suman al listado de corporaciones que han llevado los crímenes franquistas a los juzgados. Entre ellos se encuentran Arrasate, Elgeta y Pamplona, cuyas demandas ya fueron inadmitidas por los tribunales.






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martes, 4 de junio de 2019

Entrevista a Pablo Agüero

El cineasta argentino Pablo Agüero filma desde hace un par de semanas en locaciones de Euskal Herria la película Akelarre.

Gara trae a nosotros esta entrevista en la que Agüero puntualiza - entre otros asuntos - el hecho diferencial vasco.

Pero el hito que ha inspirado a Agüero pasa por la violencia y la represión desatada en contra de  las mujeres por las instituciones del poder en el momento histórico en el que se basa la trama de su película, uno hito que ha dejado particular huella en Euskal Herria en general y las mujeres vascas en particular, desde los tiempos de la Inquisición hasta, indudablemente, el día de hoy.

Aquí la tienen:


Pablo Agüero, Cineasta | Desde Argentina a Euskal Herria. El internacionalmente reconocido cineasta Pablo Agüero recala estos días en tierras vascas para rodar su última película, «Akelarre». Basada en un libro escrito por el inquisidor Pierre Lancre en el siglo XVII, retorna a la caza de mujeres para revivir los fantasmas que ideó la propia Inquisición. Deba, Lesaka y Urbasa son algunas de las localizaciones que visita el rodaje.

Ariane Kamio

Pablo Agüero realiza un nuevo giro en su carrera cinematográfica con “Akelarre”, después de la exitosa “Eva no duerme”, un «necropic» sobre la icónica Eva Perón y los fantasmas que se crearon entorno a su muerte y a su cuerpo. Estilísticamente no tienen nada que ver un proyecto con el otro, pero Agüero mantiene un hilo de conexión entre ambas narraciones. “Akelarre” también regresa al pasado, hasta el año 1609, e indaga en los fantasmas y las mentiras que trajo consigo la Inquisición, su discurso, su modus operandi y sus objetivos, que según el cineasta tienen continuidad hasta los días en los que vivimos. Con Amaia Aberasturi y Alex Brendemuhl encabezando el plantel actoral, “Akelarre” se adentra en un caso concreto de caza de brujas que tuvo lugar en Euskal Herria en el siglo XVII. Estos días rueda en tierras vascas la que será su próxima película.

¿Cómo un director argentino toma una parte de la historia vasca como epicentro para su próxima película?

La caza de brujas es una historia universal que ha sucedido en toda Europa y en el continente americano. Ha tenido una incidencia enorme en la transformación de lo que es nuestra cultura actual, nuestra civilización actual. Ha impuesto una ideología global y de los casos que he estado investigando, el más singular y el más representativo fue el del pueblo vasco.

¿Por qué?

Por varias razones. Porque fue uno de los pocos pueblos que logró conservar su identidad a pesar de la uniformización de la cultura que se hizo a través de la conquista incluso de Europa y de América. Se fue imponiendo un pensamiento único y el País Vasco fue una de las pocas regiones que pudo mantener todavía una parte de su propia cultura. Y además, este caso en particular que trato en la película, que es un caso real, es el más representativo y al mismo tiempo el más espectacular, el más cautivador. Porque se trata de un juez que era al mismo tiempo un gran escritor y que desarrolló el mito de lo que se convirtió el akelarre, con todo el pensamiento de su época, que era un pensamiento barroco. Sospechaba siempre de la presencia de una intención escondida detrás de todo lo que se ve y lo que sucede. Y en su caso era que todo lo que sucedía en el mundo era obra de Lucifer, del diablo. Entonces este caso era muy inspirador por su dimensión literaria.

Se ha basado concretamente en la obra del inquisidor Pierre Lancre titulada «Tratado de Brujería Vasca: Descripción de la inconstancia de los malos ángeles o demonios».

Es un libro en el que el propio autor relata las investigaciones y juicios que realizó en el País Vasco en 1609 y vemos a través de la pintura que él hace del País Vasco y de las mujeres en particular cómo proyecta sus fantasmas y miedos en todo lo que ve y resulta desconocido.

¿Ve alguna similitud entre su anterior película «Eva no duerme» y «Akelarre» en cuanto a que ambas tratan sobre diferentes mitos como son Eva Perón o la caza de brujas?

Desde el punto de vista temático hay mucha afinidad, desde el punto de vista estilístico no. En cada película que hago suelo estar en una ruptura total con lo que he hecho antes. Aquella fue una película mucho más formalista. “Akelarre” es una película más narrativa, habla más sobre las emociones, la dimensión humana de los personajes. Pero desde el punto de vista temático sí. Hay además una continuidad clara entre la Inquisición y las dictaduras, tanto las que hubo aquí como las que hubo en América Latina. Una herencia reivindicada de ciertos tipos de valores, un modo de pensamiento y un modo de reprimir también. Incluso los métodos de interrogatorios, de torturas, de desaparición de personas, se han heredado de la Inquisición. Entre la desaparición del cuerpo de Eva (Perón) y la desaparición de los cuerpos de las brujas hay una relación que no la he inventado yo, y ese paralelo se puede ver incluso en los discursos de los dictadores.

Existe misticismo en torno a la caza de aquellas mujeres, no sé si la película entra en observar a esas mujeres como leyendas o siempre tiene un enfoque realista.

La película muestra cómo la lectura supersticiosa más profunda y grave la traen los inquisidores mismos. No sigue la tesis habitual que se muestra en las películas, donde se muestra a la gente regional y del campo como más supersticiosa. El imaginario desbordante sobre una lucha entre Dios y el diablo y la brujería y el akelarre son mitos que han llegado con los inquisidores. Y eso es lo que me parece interesante. Cómo hay una especie de conquista cultural e ideológica. Vienen a imponer un pensamiento totalmente delirante a una población que no lo tiene. Me interesa mucho ese mecanismo. No es una película fantástica, no es una película que crea en la existencia del diablo en un sentido literal. No voy a revelar mucho lo que pasa, pero la línea directiva es el arresto de estas chicas que son encerradas y están acusadas de un crimen imaginario y tienen que encontrar una manera de salir de esta situación, que parece imposible. Es más un thriller.

¿Qué peso tiene la violencia en la película?

La violencia… Hay mucha violencia pero no es explícita, no se ve tanto en la imagen, pero se siente la violencia que sufren estas mujeres, la persecución. Intento que se sienta de una manera suficientemente fuerte sin caer en la vulgaridad o en las imágenes shock gratuitas. Trato de poner al espectador en la situación de estas mujeres sin caer en un regodeo del sufrimiento.

La violencia es algo imprescindible en este tipo de historias aunque no se muestre de forma explícita.

Sí. Primero se ejerce una violencia sicológica muy grande, el encierro también lo es, y también hay una parte de violencia física. Pero sobre todo he intentado que la película tenga una lectura contemporánea porque para mí las cosas que se cuentan aquí de una manera o de otra siguen vigentes, nos hablan todavía de nosotros mismos, las violencias que suceden hoy en día también.

La violencia, y la mentira. Usted mismo ha comentado que fue una conquista ideológica y cultural ideada por los inquisidores.

Claro, es imponer un sistema de pensamiento en el que se estigmatiza a todo aquel que es diferente y viniendo de una cultura intrínsecamente machista, uno de los sectores débiles que sufren más esa represión es el de las mujeres.

Imagino que el paisaje tiene gran valor en la película.

Sí, porque la relación de estas chicas con la naturaleza tiene una gran importancia. Entonces el paisaje no es para mí una tela de fondo para mostrar lugares bonitos, es parte del corazón de la película y de lo que están viviendo estas chicas antes de que las encierren. Y el contraste entre esa inmensidad de la naturaleza y el encierro es… la dinámica de la película está construida sobre ese contraste.

¿Me puede contar dónde están realizando el rodaje?

Hemos estado en Deba, Lesaka, Urbasa y también en Sara. Estamos la verdad en sitios diferentes y alejados del País Vasco, para interiores y exteriores.

¿La película se rueda íntegramente en Euskal Herria?

Sí. Hemos estado más de un año buscando localizaciones y haciendo castings hasta conseguir lo que buscábamos. Pero todo en Euskal Herria y todas las actrices hablan euskara. También esa limitación nos condicionaba mucho. Tuvimos que hacer una búsqueda muy exhaustiva.

De eso quería preguntarle. En el casting participaron 900 mujeres y finalmente han seleccionado a seis. ¿Cómo fue el proceso y qué exigían a las aspirantes?

El proceso fue muy arduo porque teníamos no solo a casi 900 mujeres sino que cada una pasaba varias etapas y luego ensayos grupales. Fue un trabajo muy exhaustivo. También porque lo que se busca sobre todo es magia. Más que una característica física determinada o una personalidad determinada, por supuesto que había unas características que buscábamos, son chicas un poco salvajes, llenas de vida, rebeldes y además tenían que diferenciarse entre sí. Pero sobre todo buscábamos chicas que tuvieran algo que nos pueda conmover a lo largo de toda la película. Es algo indescriptible y a veces uno no se da cuenta a primera vista. Tienes que profundizar, incluso encontrar la calidad humana, que es lo que va a hacer que te conmueva y que tengas ganas de acompañarla durante las dos horas de película.

Entonces, el peso interpretativo de la película, el gran pulso, recaerá sobre ellas, ¿no es así?

Sí. Toda la dimensión emocional recae en ellas.

Y no todas son profesionales...

Hay una sola que ha hecho cine. Es Amaia Aberasturi. Y las otras no han hecho nada. Creo que ninguna ha hecho cine. No fue un criterio que tuvieran experiencia o no. Me parece que son unas actrices excelentes. Por qué lo son, no lo sé. Quizás tengan un talento más instintivo.

¿Eso es un condicionante a la hora de dirigir?

Sí, porque tienen modos de funcionamiento diferentes entre sí, no tienen una misma manera de trabajar. Entonces no se les puede dirigir de la misma manera. Cada una tiene sus necesidades, su potencial. Eso también obligó una reescritura (del guion) para readaptar los personajes escritos a las actrices que teníamos. Quise elegir las que para mí eran las mejores aunque no coincidieran con lo que había en el guion. Quiero decir las perlas perfectas para esta película, las que tuvieran más potencial para esta película, aunque no correspondieran con la idea inicial que yo tenía. Eso implicaba entonces reescribir y adaptarlo a ellas. Es un trabajo conjunto, colectivo.

No sé en qué medida realiza la película una incursión en la cultura vasca. En la música tradicional, por ejemplo.

Hemos trabajado a partir de una canción tradicional, a la cual le hemos hecho arreglos con Mursego (Maite Arroitajauregi). Son variaciones de la misma canción y también un poeta local escribió la letra. Le pusimos una letra nueva en euskara. Busco hacer revivir lo que pudo haber sido la música de esa época, pero no copiando las reconstrucciones que existen hoy en día, sino imaginando aquello que tal vez en aquella época estuvo muy vivo y luego fue reprimido y desapareció. Es una mezcla de trabajo etnológico y trabajo de imaginación. Había una represión tan grande que en un momento se cortó la continuidad.

¿Por eso también la opción de rodar en euskara?

Eso es complejo, porque tampoco el euskara que se hablaba es el mismo que el que se habla ahora. Eso fue muy complejo, encontrar el lenguaje que tenían que hablar. He preferido una cierta neutralidad en el lenguaje. Siempre que tengo que elegir entre la reconstitución fiel o algo que esté vivo, prefiero lo que esté vivo. Prefiero que las chicas nos parezcan creíbles, frescas y no repitiendo un texto de difícil pronunciación y que no es la lengua en la que hablan realmente.






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domingo, 2 de junio de 2019

La Revelación de Attwood

Y para la etiqueta Kurlansky traemos a ustedes este interesante reportaje de Deia:


William Attwood corroboró en un artículo en ‘The New York Herald Tribune’ la “eficaz” existencia en Euskadi del equipo clandestino que negó la policía de Franco en 1947

Iban Gorriti

Aquel hombre que escribía discursos al malogrado presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy también publicó artículos sobre la resistencia y el Gobierno vasco durante el franquismo. Uno de ellos brotó en el famoso tabloide The New York Herald Tribune en febrero de 1947. Años más tarde, William Attwood, como se llamaba, acabaría designado embajador de EE.UU. en Guinea y Kenia.

Attwood, nacido en París y educado en la Universidad de Princetown, fue paracaidista en la Segunda Guerra Mundial. Después publicó sus crónicas en el diario desde la edición internacional de la capital regada por el río Sena. Su cercanía a la frontera con Euskadi le posibilitó abundar en el rol y diatribas del totalitarista Franco y entrevistarse con el Movimiento de Resistencia Vasca.

El informador gritó al mundo que el movimiento clandestino vasco era “eficiente, aunque lo menosprecie la policía de Franco”. Lo tecleaba en febrero de 1947. El asesor de JFK se mostraba sorprendido por las cualidades, identidad y actuación del que cita como Consejo de Resistencia que “recibe órdenes de los exiliados en París, y trabaja para sostener la moral del pueblo”.

Constataba que el franquismo seguía mintiendo y negando que existiese una clandestinidad vasca. Su tesón lo llevó a cotejar esas (des)informaciones. Se citó con portavoces de la desobediencia política vasca. “¡La precaución fue extrema en mi reunión con los líderes del Movimiento de Resistencia!”, admiraba.

Desde París trasladó a Nueva York que, antes de su primera reunión con los representantes del Movimiento de Resistencia Vasca, se citó con el entonces jefe de la Policía de Donostia, Félix Andrade Orejuela: “Entre otros de sus deberes, tiene el de suprimir las actividades subversivas”.

Calificó a Andrade de “caballero afable” que trató de restar importancia al sentimiento nacionalista vasco. Así, justifico que “el rumor que circula con respecto al movimiento de resistencia no es más que propaganda de París”. A la reunión se unió la hija del agente. “No debe creer toda la propaganda que circula”, le espetó. “Los españoles que creemos en el general Franco no necesitamos hacer propaganda. Queremos que los americanos nos comprendan mejor”.

A partir de ahí, negar la mayor. Con una carcajada rechazó la difusión de periódicos clandestinos. “Los pocos fanáticos nacionalistas vascos que existen no son más que rojos que se cuelan desde Francia y nadie los toma en serio”, menospreció. Agregó con un esbozo a lápiz que el lauburu, “emblema nacionalista vasco, se asemeja a la esvástica nazi. ¿Ve usted? Son todos nazis”.

Attwood se llena de ingenio en ese momento y presenta al progenitor de Andrade. “Su padre, que ya no luce la condecoración que le otorgaron los nazis durante la guerra, volvió con una pequeña bandera de madera que tenía los colores, rojo, blanco y verde, de los vascos. Aquí está un recuerdo que tengo para usted”, le entregó.

Al recién llegado se le escapó que “los rojos exiliados en Francia hicieron flotar banderas como esta sobre las aguas de la bahía de la Concha”, por lo que el activismo estaba como las ikurriñas, a flote. Sabedor de que había metido la pata, volvió al ataque: “El cuento sobre la existencia de periódicos clandestinos no es más que eso, un cuento”, y le enseñó fotos de monjas al parecer mutiladas por los republicanos durante la guerra.

Días después conoció al artífice que se las había arreglado para hacer que “cien ikurriñas” flotaran sobre las aguas de la bahía de Easo, durante las regatas de septiembre. “Estos hombres ni son comunistas ni exiliados”, contraponía el policía. Esa persona de la que no desvela su identidad pudo ser el gudari Joseba Elosegi porque narra que en las regatas de traineras acontecidas el 18 de julio, “aniversario de la rebelión del Generalísimo Franco contra el Gobierno español”, la bandera “patriota” vasca ondeó sobre el pararrayos de la iglesia donostiarra del Buen Pastor.

Se mantuvo en aquella altura a la vista de la población todo el día hasta que Franco ordenó a los bomberos descolgarla. “Cada semana del último verano, la policía de Franco se tuvo que dedicar a borrar las expresiones gráficas de la resistencia vasca en pueblos y villas de esta provincia de Gipuzkoa”, remachaba.

Santo y seña 

La mayor parte de estas manifestaciones estaban organizadas por el Consejo Nacional de Resistencia Vasca, “una organización formada de acuerdo con los planes trazados por el Gobierno vasco en el exilio”. El Consejo le relató el alcance de sus actividades, en una reunión que “tuvo que prepararse como lo hacen conspiradores en una película de ese género y que parece increíble tenga que ser así en un país europeo, tras la caída de Hitler”, se sorprendía. Una escueta llamada de teléfono a su hotel le permitió conocer a una mujer que le trajo “un pedacito de papel en el que aparecía el santo y seña”.

En el “oscuro” sitio convenido, halló a unos hombres que le llevaron a un apartamento “bien amueblado”. “Allí hablé con prominentes profesionales y hombres de negocios de la ciudad, que son los jefes del movimiento de resistencia en esta parte de la península. Estas aparentemente melodramáticas precauciones están plenamente justificadas en el San Sebastián de hoy”, relata.

A su juicio, Franco ya no fusilaba, sino que directamente torturaba a sus prisioneros “al estilo nazi, cada día”. Los juicios eran pospuestos “indefinidamente” y no existía autoridad alguna ante la que pudiera reclamar la familia del detenido.

La policía secreta, organizada y entrenada por Heinrich Himmler “cuando visitó España en 1937, conoce todos los trucos del oficio”. Attwood se sorprendió al observar que cohabitaban en el movimiento miembros nacionalistas y quienes no se significaban como tales. “¡Cinco partidos políticos!”, enfatizaba, y citaba cuatro: “El prominente es nacionalista y, por orden, el republicano, el socialista y el comunista. Ya que la mayoría de los vascos son católicos devotos, el PNV, católico en su mayoría, es la facción que ejerce el control general”.

El movimiento, a su parecer, era “eficiente”, y le extrañaba “cómo había podido este pueblo sobrevivir físicamente”. Gracias a la solidaridad. “Unen sus recursos y se ayudan los unos a los otros”. Hasta 1947, las actividades clandestinas se limitaron a mantener la moral del pueblo vasco mediante manifestaciones perennes. “No pasa una semana sin que algún pueblo vasco sea animado con banderas nacionalistas o inundado con periódicos clandestinos”. Con querencia antifranquista vaticina: “La libertad no se halla muy lejana”.






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sábado, 25 de mayo de 2019

El Franquismo Impune

Público a dado a conocer este completísimo reportaje acerca de todos los casos en los que la Santa Inquisición ha sentado en el banquillo de los acusados a quienes se han atrevido a denunciar los crímenes y atropellos cometidos por quienes fueron aupados al poder por el levantamiento militar de 1936 y la posterior dictadura.

Se mencionan casos recientes y ampliamente difundidos como el de Carmen García Pellón o el de Teresa Rodríguez, pero también el de personas como Clemente Bernad. Aparece por allí el defenestrado juez avalador de la tortura en contra de los militantes independentistas vascos, el impresentable Baltasar Garzón.

Una y otra vez los victimarios se victimizan, a sabiendas de que cuentan con el contubernio y apoyo de un entramado que ha sido puesto ahí ex profeso. 

Aquí la información:


Carmen García acudió el miércoles a un acto de conciliación por acusar a un alcalde franquista de robarle tierras; el investigador Carlos Babio está citado a un nuevo acto de conciliación con la familia Franco por su investigación sobre el Pazo de Meirás y la política Teresa Rodríguez ha sido condenada a pagar 5.000 a la familia del exministro Utrera Molina. Mientras tanto, España no investiga ni permite investigar los crímenes de la dictadura ni en España ni en Argentina. 

Alejandro Torrús

Año 1980. El realizador Fernando Ruiz Vegara, por entonces una figura prometedora del cine español, estrena el documental Rocío, una película que analiza desde diferentes perspectivas el fenómeno religioso y cultural de la popular romería de la provincia de Huelva. En un momento concreto, el documental da voz a Pedro Gómez Clavijo, un vecino de Almonte (Huelva) que cuenta la represión franquista en su localidad e identifica con nombre y apellidos al presunto 'cabecilla' del grupo de criminales. Dos años después de su estreno, la Audiencia de Sevilla prohibió la exhibición de la obra en todo el territorio nacional y el Tribunal Supremo ratificó la condena censurando esa parte de la película. Razón: el derecho al honor del señalado como 'cabecilla'.

Treinta y nueve años después, en 2019, la situación es la siguiente: Carmen García, de 90 años, tuvo que ir a declarar el miércoles ante un juez de paz de Yesa por decir que el alcalde franquista, tras el fusilamiento de su padre, les "robó" tierras; Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía, tendrá que pagar 5.000 euros a la familia del exministro franquista José Utrera Molina por decir que es uno de los responsables del asesinato de Salvador Puig Antich; y el documentalista Clemente Bernard ha sido condenado a un año de cárcel y a pagar 2.880 euros por intentar grabar unas misas en el Monumento a los Caídos de Pamplona que exaltan el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y sus protagonistas.

La sociedad ha cambiado mucho en 39 años. La impunidad del franquismo, no. Ningún criminal ha tenido que declarar ante la Justicia por sus actos durante el golpe de Estado a la democracia republicana, la Guerra Civil o los 40 años de dictadura. De hecho, la Justicia también ha rechazado la extradición de torturadores de la dictadura, como Antonio González Pacheco (Billy el Niño) a Argentina, donde está imputado por crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, son muchos los casos de víctimas e investigadores que han tenido que acudir a los tribunales para responder a demandas y querellas por sus testimonios personales o por investigar los crímenes del pasado.

El historiador e investigador Francisco Espinosa recopiló algunos de estos casos en la obra Matar al mensajero (Península). Muchos de ellos son de investigadores que han tenido problemas con la Justicia por hacer su trabajo de recuperación de la memoria histórica. Pero, también hay textos escritos en primera persona por víctimas de la dictadura e incluso un juez: Baltasar Garzón, que se enfrentó a un proceso judicial por abrir las puertas a juzgar en España los crímenes del franquismo. "Me consta que hay compañeros investigadores que no publicaron lo que tenían entre manos por miedo a problemas con la Justicia". Este es el objetivo que persiguen aquellos que denuncian a investigadores o víctimas por contar los crímenes del franquismo, que el muro de silencio que se levantó en 1978 siga intacto", explica Francisco Espinosa a Público.

El libro de Espinosa recoge casos como el de las memorias del luchador antifranquista, combatiente contra el nazismo y preso de los campos nazis Ramón Garrido Vidal. El juez titular del juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº2 de Cambados, Juan Carlos Carballal, ordenó eliminar de internet las memorias de este hombre, que habían sido subidas por su hijo cuando este había fallecido. Garrido Vidal detallaba en su memorias que era "vox populi" que el que fuera alcalde durante el franquismo Joaquín Álvarez Lores "se había dedicado a realizar listas de 'paseados', esto es, que era uno de los encargados de seleccionar las personas que, por ideas contrarias a las existentes en aquel momento, debían ser fusiladas o asesinadas". El juez consideró que no había ninguna prueba de que esto fuera así y que se debía eliminar la información de la web.

El auto judicial señalaba lo siguiente: "Rememorar tantas décadas después lo que mediáticamente se llama ahora 'memoria histórica' de una forma revanchista, incontrolada, aviesa o sin datos serios y ciertos que acrediten lo que se afirma vulnera de forma cierta el honor y la fama de las personas y sus familias".
Acto de conciliación con la familia Franco

El auto del juez Carballal, que no tenía en cuenta que el relato era autobiográfico y que aportaba sus propias vivencias, tenía fecha del 1 de septiembre de 2006. Pero el intento de silenciar los testimonios e investigaciones incómodas no ha finalizado en 2019. A los casos anteriormente mencionados se suma el de, por ejemplo, el historiador Carlos Babio, autor de la obra Meirás, un pazo, un caudillo, un espolio, que cuenta y documenta la historia de cómo los Franco se quedaron con el pazo a través de un procedimiento más que discutible. La familia del dictador citó al investigador a un acto de conciliación con ánimo de que se retractase de las palabras que dio en un programa de Cuatro. Rechazó acudir. "No tengo nada que conciliar con los Franco", señaló a este periódico. Sin embargo, el investigador ha vuelto a ser citado a un nuevo acto de conciliación con los Franco. Esta vez para el 19 de junio.

La razón de esta problemática, según cuenta Francisco Espinosa, es que España aún no ha revisado su pasado violento y no ha arrojado suficiente luz sobre los crímenes de la dictadura. "El problema es que la sociedad española, la Justicia y el Estado aún no han clarificado qué ocurrió a partir de 1936. Fue un proceso de violencia que aún no se ha asumido. Hubo violencia por parte de los que dieron el golpe, que fue respondida con violencia en algunos sitios, pero los que promocionaron la violencia fueron los que dieron el golpe de Estado: incurrieron en asesinatos, robos, saqueos... ese era el orden del día", prosigue Espinosa.

El caso de Teresa Rodríguez y la demanda de los herederos del exministro franquista quizá sea el que mejor refleja la situación. La juez que condena a la política al pago de 5.000 euros se limita a señalar que Puig Antich fue ejecutado conforme a las leyes vigentes, por lo que Utrera Molina no puede ser señalado como uno de los "responsables" de este asesinato ya que atenta contra su honor. La jueza olvidaba que hablaba de una dictadura, la franquista, y de un juicio, el de Puig Antich, que no contó con ninguna de las garantías procesales básicas. "Con ese razonamiento tampoco podría haber sido condenado ningún miembro del nazismo", dice Espinosa.

Por su parte, la periodista Olga Rodríguez denuncia que la Justicia "mira hacia otro lado ante los crímenes del franquismo y los más de 100.000 desaparecidos" mientras "condena que alguien señale a responsables de sentencias de muerte y de represión sistematizada". "La impunidad es enemiga de la democracia. Sin memoria el pasado siempre amenaza con repetirse. Conviene analizar de qué modo en España se ha construido un relato amnésico que oculta a los desaparecidos y represaliados de una de las dictaduras más largas de Europa, un relato que a su vez está empeñado en proteger a los criminales, ya sean los ejecutores o los que daban las órdenes", señala a Público la periodista Olga Rodríguez.
La doctrina del Constitucional

La aparente contradicción entre el derecho al honor de los implicados en la represión franquista y señalados con nombres y apellidos en investigaciones históricas fue resuelta en el año 2004 por el Tribunal Constitucional. La sentencia se debe al caso del documental de la periodista e historiadora Dolors Genovés titulado Sumaríssim 477, que recogía que el falangista Trías Beltrán fue uno de los testigos que declaró en el Consejo de Guerra celebrado contra el dirigente de UDC Manuel Carrasco i Formiguera, que fue fusilado en 1937.

Los hermanos Trías Sagnier acudieron a los juzgados para defender el derecho al honor de su padre. En Primera Instancia y en la Audiencia de Barcelona les dieron la razón a los hermanos, pero en el Tribunal Supremo y en el Constitucional dieron la razón a la periodista e historiadora. Así se ponía, desde el TC, punto y final al conflicto entre la labor del historiador y el derecho al honor. Eso sí, la sentencia se limita únicamente a proteger a investigadores e historiadores.

"La investigación sobre hechos protagonizados en el pasado por personas fallecidas debe prevalecer, en su difusión pública, sobre el derecho al honor de tales personas cuando efectivamente se ajuste a usos y métodos de la ciencia historiográfica", reza la sentencia del Constitucional, que prosigue de la siguiente manera: "El ejercicio de nuestra jurisdicción en la garantía de los derechos fundamentales no sirve para enjuiciar la historia, y menos aún para cambiarla o silenciar sus hechos, por mucho que estos o las interpretaciones de los mismos se puedan hacer resulten molestos y penosos para sus protagonistas o para sus descendientes".

A pesar de esta sentencia, tal y como reconoce el doctor en Derecho Rafael Escudero, "no se ha aplicado a todos los casos". "Existen todavía jueces en este país que siguen sin tener claro el carácter vinculante de la Constitución y de la interpretación que de sus normas hace el Tribunal Constitucional". En este sentido, el historiador Francisco Espinosa, autor de la obra Callar al mensajero señala que muchas veces "la Justicia depende de quien te toque" y hay victimarios y verdugos que aún hoy "encuentran ayuda por parte de la Justicia, de las leyes y del sistema". Por lo que Escudero aboga "por un mayor esfuerzo en formación de los jueces en estas materias para evitar que sigan obstaculizando la labor del investigador en el desarrollo de este proceso de recuperación de la memoria histórica".
"España no investiga los crímenes del franquismo"

No obstante, la realidad que vive España a día de hoy, tal y como señala a Público la periodista Olga Rodríguez, es que el Estado "sigue encubriendo los crímenes de la dictadura, invisibiliza a los desaparecidos, niega a las familias reconocimiento y homenajes oficiales y concede a los verdugos el beneficio de la duda, mientras silencia a las víctimas". "Como subraya Amnistía Internacional y como han recalcado al menos cinco mecanismos de Naciones Unidas en estos dos últimos años, España ni investiga ni permite investigar —poniendo impedimentos a la querella argentina— los crímenes del franquismo", sentencia Olga Rodríguez.

Por su parte, el periodista e investigador Carlos Hernández, autor de la obra Los campos de concentración de Franco, denuncia que en España la "Justicia no solo no es igual para todos, sino que se suele aliar siempre con el más poderoso". "Los herederos del franquismo siguen ostentando mucho poder, especialmente si les comparamos con las víctimas de la dictadura que continúan estando desamparadas jurídica y políticamente. Los herederos del franquismo cuentan con dinero para contratar los mejores abogados, juegan con unas leyes que siguen favoreciendo a los verdugos frente a las víctimas y, además, tienen como aliados a parte de la judicatura que sigue simpatizando con aquella sangrienta dictadura", sentencia.

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