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sábado, 10 de agosto de 2019

Entrevista a Edurne Goikoetxea

Se cumplen mil días de la entrada a los calabozos de la Santa Inquisición de tres de los siete jóvenes de Altsasu represaliados por el Estado Español tras una trifulca de bar.

Desde la página de El Salto traemos a ustedes esta entrevista a Edurne Goixoetxea, madre de Ainara Urquijo, la octava represaliada y la única que no está en la cárcel.

Lean ustedes:


Edurne Goikoetxea forma parte del colectivo Altsasu gurasoak.

Gessamí Forner

Su hija, Ainara Urquijo, es una de los ocho jóvenes condenados a entre dos y trece años de prisión por una pelea de bar con dos guardias civiles y sus parejas en el municipio navarro de Altsasu. Tres de ellos cumplen hoy mil días en prisión y el colectivo ha organizado para esta mañana una subida al monte Beriain, el punto más alto de la comarca, donde arrancará la campaña “1000 egun, mila mezu, mila muxu! Altasukoak aske!” (1000 días, mil mensajes, mil besos. ¡Libertad para los de Altsasu!).

¿Cuántos días son mil días?

Mil días son mil noches y eso, en prisión, son muchos años. Si nadie lo remedia, el 14 de noviembre tres chavales cumplirán tres años en prisión.

¿Cómo estáis gestionando emocionalmente la cárcel?

La cárcel les ha quitado la despreocupación que supone la juventud. Ahora son auténticos adultos. Se han saltado la etapa de disfrutar. En los módulos FIES han visto situaciones muy duras de presos que están en unas circunstancias lamentables, sin familias que les visitan. Han visto una realidad que la mayoría de la gente no vemos porque los muros de la cárcel no son solo altos para que ellos no salgan, sino para que nosotros no miremos dentro. Todos deberíamos hacer una reflexión sobre esto… Y en cuanto a nuestros hijos, ahora tienen la vida hecha por etapas: juicio, sentencia, recurso, sentencia del recurso, Supremo. Tienen los nervios de saber que el resto su vida está en las manos de cinco personas que firmarán un papel. Además, les pilló en años clave: terminando estudios y empezando a trabajar. Aunque salieran mañana y volvieran a una situación de normalidad, ya no serían los mismos. Ni tampoco los familiares. Estos casi tres años han supuesto un cambio mental muy grande para muchas personas.

En la salida a Altsasu de la autovía, tanto antes como después de las detenciones de vuestros hijos es frecuente encontrarte con un control de la Guardia Civil. ¿Por qué?

Porque estamos hablando de la zona más militarizada de Europa. Son muchos y tienen que hacerse notar. Y los controles sistemáticos a la gente joven acarrean, muchas veces, cacheos y sensación de miedo. Es una forma de tenernos con su bota de encima.

¿En qué momento se encuentra el proceso judicial?

Tenemos la sentencia y el recurso en la Audiencia Nacional y el 18 de septiembre, la vista del Tribunal Supremo. Ya hemos llegado al Supremo después de que nos llevaran a Madrid aduciendo un delito de terrorismo que todo el mundo sabía inexistente y cuya intención era juzgarnos en la Audiencia Nacional y hacernos daño.

¿Llegaréis a Estrasburgo?

Si hace falta, sí. Tenemos la esperanza de que el Supremo actúe poniendo un poco de cordura en todo esto. Si no, tendremos que ir antes al Constitucional, no nos podemos saltar pasos.

Y mientras seguís los pasos, vuestros hijos siguen en prisión.

Eso es lo más duro de todo porque tenemos muy claro que tienen encarcelados a siete inocentes y, mientras, la vida de los chavales se ha paralizado. Están encerrados por voluntades a las que no les importa la vida de la gente y, si somos vascos, mucho menos.

¿Confiabas en la Justicia?

Si la veo aparecer, confiaré. Todavía no se me ha presentado. Es difícil creer en quien no conoces.

¿Qué queda sin Justicia?

Sin Justicia queda que los poderes hacen y deshacen a su antojo, la ciudadanía es vulnerable y vivimos sin democracia. No conocemos qué es la democracia porque no somos ciudadanos de plenos derecho.

El caso de vuestros hijos ha cambiado el voto de vecinos del pueblo, representado desde las últimas elecciones municipales sólo por nacionalistas vascos y la izquierda abertzale.

Es posible. Menos el concejal de UPN, todos estaban con nosotros. Ha habido un repliegue del voto de la gente porque los políticos en Madrid estaba diciendo barbaridades.

En España se sigue avivando el conflicto vasco y el victimismo.

Se ha visto muy claramente como han venido a Altsasu a colgarse la medalla: Abascal y Rivera primero y luego, Casado con Inda en el bar Koxkoa. En ambos casos se han hinchado a contar mentiras a nuestra costa. No importa manipular ni decir cualquier barbaridad si les permite mantener latente esta situación y conservar los fondos reservados y los complementos salariales. Este conflicto alimenta muchas carteras y las vidas de nuestros hijos son muy poca cosa al lado de gente que se ha llenado los bolsillos con este conflicto.

Durante años, en Euskal Herria se decía que era más barato matar a una mujer que quemar un cajero. ¿Hasta cuando aquí los delitos computarán distinto?

No lo sé. Pero el verano pasado salió un preso de un pueblo de al lado, Etxarri Aranatz, que fue juzgado a la vez que el asesino de Nagore Laffage y el asesino ha salido un año antes que el preso de Etxarri, que quemó un contenedor. Quemar un contenedor en Euskal Herria te puede acarrear todo y hemos visto que las vidas de las mujeres no tienen valor. La Justicia tampoco está para nosotras.








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Negligencia Criminal Contra Urrutikoetxea

Naiz trae a nosotros el reporte de la criminal negligencia con la que los estados español y francés han estado actuando en contra del artesano de la paz Josu Urrutikoetxea.

Esto nos viene a demostrar que ellos de paz no quieren nada, que entienden que la perpetuación de una estructura colonial requiere de dosis de violencia administradas siempre a conveniencia de la metrópoli.

Aquí la información:


Etxerat ha revelado hoy varias negligencias médicas en el caso de Josu Urrutikoetxea que, sumadas a las decisiones judiciales, hacen que su estado de salud haya empeorado. Hace un «llamamiento a la cordura» y reclama su puesta en libertad, como determinó el Tribunal de Apelación de París en junio.

Intervención quirúrgica suspendida dos veces, una infección provocada probablemente como consecuencia de ello, pérdida del informe médico (que ha debido ser reelaborado...) Etxerat ha difundido hoy varias negligencias que complican la situación del preso Josu Urrutikoetxea y que se suman a la fuente principal del problema: la decisión de mantenerlo encarcelado pese a que el Tribunal de Apelación de París determinó el 19 de junio que debería quedar libre.

Etxerat comienza recordado que en mayo el médico que había atendido a Urrutikoetxea trasladó al procurador que debía ser operado en un plazo no superior a 30 días. De hecho, su estado de salud fue el centro del debate cuando fue enviado ante el juez de libertades el día 17 de ese mes. Y el magistrado estableció que debía ser intervenido para que «su estado pudiera ser compatible con su encarcelamiento».

Sin embargo, transcurridos casi tres meses no solo sigue a la espera de intervención, sino que se han sumado otras negligencias, de modo que su estado «ha empeorado».

Tres negligencias

En primer lugar, la intervención quirúrgica necesaria se ha suspendido dos veces. El 15 de julio fue alegando a «razones de seguridad». Y el 29 de julio, apunta Etxerat, «por un error de la administración penitenciaria, ya que los servicios médicos de La Santé no habían gestionado adecuadamente el protocolo y no se le había administrado el tratamiento antibiótico previo».

Como derivada, en el análisis realizado al llegar al hospital, sigue Etxerat, los médicos le detectaron una nueva infección, que puede tener su origen en la sonda urinaria que tiene colocada tras su detención el 16 de mayo a la espera de la intervención quirúrgica que no llega.

Otra negligencia es la desaparición de su informe médico desde que compareciera por primera vez en el Juzgado de Bonneville hasta el posterior traslado al Juzgado de París. «Los servicios médicos de La Santé han requerido muchas semanas para comenzar a rehacerlo», añade el colectivo de familiares.

En tercer lugar, Josu Urrutikoetxea permaneció varios días con fiebre hasta que el 3 de agosto fue llevado a la enfermería de la prisión. Y aun así tuvo que esperar al día 5 para recibir tratamiento antibiótico por la infección (doble) que padece.

Tras detallar todo ello, Etxerat subraya que «no hay ninguna justificación que avale el proceder de las autoridades penitenciarias y judiciales, una actuación que está poniendo en peligro, voluntaria y conscientemente, la vida de una persona que está bajo su custodia y responsabilidad, y que provoca sufrimiento físico y síquico tanto a él como a todo su entorno afectivo y familiar».

Etxerat hace un llamamiento «a la cordura y la responsabilidad». Apela a los agentes vascos y del Estado español a sumar esfuerzos contra esta vulneración de derechos. Y reclama u liberación, «tal y como deliberó el Tribunal de Apelacion de París el pasado 19 de junio, al objeto de que pueda ser atendido con garantías y dignidad en un entorno hospitalario».






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Egaña | Solidaridad con los Presos

Desde su cuenta de Facebook traemos a ustedes el comentario de Iñaki Egaña con respecto a la nefasta actitud asumida por la caverna española con respecto a los recibimientos - ongi etorriak - que hacen familiares, amigos y vecinos a los presos políticos vascos una vez que han cumplido sus abultadas condenas y salen de sus celdas para volver a casa.

Lean ustedes:


Iñaki Egaña

En un verano donde el racismo se convierte en señal prioritaria de identidad de la derecha, donde el patriarcado defiende su estatus a través de violaciones y abusos más visibles que nunca, donde los yihadistas demuestran hasta qué punto la deriva religiosa afecta a lo público, donde la multipolaridad avanza hacia un conflicto bélico de nueva magnitud, donde la Ertzaintza patina volviendo al siglo XIX y aconsejando a las mujeres no salir del hogar para evitar tentaciones, donde los calores anuncian desastres ambientales desconocidos hasta ahora… la caverna mediática alumbra un único tema: los llamados “ongi etorri”.

Y los enfoca en un falso estadio, el de la moral, el de la ética, el de la supuesta humillación a sectores vulnerables. Sabemos que no es así, como sabemos todos y cada uno de los vecinos de este país, que los torturados han sido legión, que el rey emérito es de gatillo fácil (metáfora sexual), que los consejos de administración de los bancos mandan más que los diputados electos por el pueblo. Pero nos mantenemos en un océano de hipocresías.

La criminalización de los “ongi etorri”, por cierto sin apologías detectadas por agentes centrales o autonómicos, es un apartado minúsculo dentro de una gran estrategia destinada a deshumanizar a los presos políticos vascos, a sus familias y a todo el movimiento solidario que ha generado en las últimas décadas. Por cierto también, el movimiento social más sostenido y multitudinario, numérica y estadísticamente, de los que han existido tanto en ese reino que llaman España o en esa república que la guillotina convirtió a Francia.

Han querido y quieren restar a los presos, algunos que han cumplido más de diez mil días en prisión, el código humano que todos llevamos en nuestro ADN. ¿Por qué? Porque cuando conocemos las calamidades del vecino todas y todos tenemos tendencia a la empatía. Y por ahí, el estado profundo no está dispuesto a pasar. Porque la empatía sólo es válida, dicen, para sus víctimas, para sus monarcas y nobles, para sus estrellas televisivas. El resto, como con todas esas víctimas invisibles, no tiene familia, amigos, aliados. Los tratan como bestias con un único objetivo: trasladar el conflicto político a la esfera patológica.

Hay victimas y gentes de buena fe heridas en sus sentimientos. Pero la izquierda abertzale ya hizo y compartió su reflexión reparadora. En cambio, la posición del PNV, y por extensión del Gobierno de Gasteiz, se muestra en esta ocasión con los sectores ultras, con el estado profundo y el CNI que maneja los hilos de esta estrategia. Porque unos y otros sabemos que si algo tienen de característico los “ongi etorri” es la humanización de nuestros expresos. No, como apuntan, lo contrario.

Y en esta deshumanización de, en este caso la disidencia política, las fases han sido muy marcadas. Sólo recordar que dentro de una semanas, médicos, psicólogos, abogados, solidarios… hasta un total de 47 hombres y mujeres, serán juzgados en el que se anuncia un esperpento de juicio por realizar tareas que en otros lugares del planeta corresponden a Amnesty International, Médicos sin Fronteras u otras organizaciones comprometidas con el respeto de los derechos humanos. No sé siquiera porque lo recuerdo, España aplica una legislación de excepción con los presos políticos vascos, retirándoles sus derechos humanos. Y esa legislación está vigente para esos presos que están cumpliendo cientos de años más que los que fueron condenados. ¿No merecen nuestra empatía?

Esas fases de deshumanización pasaron por una primera donde la violencia paramilitar fue la razón de fuerza de los mismos que ahora criminalizan los “ongi etorri”. Asociaciones pioneras de solidaridad con los presos y exiliados como Anai Artea fueron dinamitadas utilizando mercenarios. Miembros de Gestoras pro Amnistía, como Karlos Saldise fueron asesinados por su actividad solidaria (¿crimenes por esclarecer también Covite?). Decenas de manifestantes solidarios con los presos, como Norma Mentxaka, Germán Rodríguez, Iñaki Kijera, Manuel Fuentes, Rafael Gómez, fueron acribillados por la Guardia Civil y la Policía Nacional por el hecho de mostrar solidaridad con los presos.

Fue hace ya 25 años que desde diversos estamentos estatales comenzaron a lanzarse las primeras andanadas favorables a la ilegalización de diversas organizaciones y asociaciones soberanistas, así como contra el movimiento de solidaridad con los presos. Fue una ofensiva dialéctica perfectamente planificada que concluyó con los objetivos estatales cumplidos. El movimiento de solidaridad con los presos políticos vascos por vez primera en su historia de cincuenta años sería ilegalizado. Tal y como ahora se ha lanzado la campaña contra los “ongi etorri”, preludio del cambio legislativo y penal, con la intención atávica española, de hacerlo con carácter retroactivo.

Y así cambiaron las formas. Pero la criminalización siguió, a un ritmo acelerado. Recordamos perfectamente a los 27 miembros del movimiento solidario con los presos imputados en el proceso Gestoras, la mayoría que cumplió prisión, por “criticar los cambios operados en el Código Penal, la Legislación de Menores y la creación del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria”.

Recordamos como en enero de 2013 Herrira organizó en Bilbao una marcha de apoyo a los presos vascos que acogió a 115.000 personas, una de las mayores movilizaciones realizadas jamás en Euskal Herria. Y que para su desactivación, la Guardia Civil detuvo a quienes consideró sus animadores, 18 personas. Las detenciones y el cierre de sus sedes provocaron decenas de movilizaciones en Euskal Herria. Poco después eran detenidos también los abogados que defendían a los presos políticos vascos. ¿Recuerdan como la Guardia Civil se llevó más de cien mil euros recaudados en la manifestación por los presos realizada en Bilbao en 2015? ¿Quizás se encuentren en ese fondo de reptiles que aflora sin descanso la bonanza española?






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viernes, 9 de agosto de 2019

Memoria y Banalidad

En vísperas de que se cumplan los mil días de prisión para los tres jóvenes de Altsasu traemos a ustedes este texto dado a conocer por Ara Info:


Germán Gorraiz

El próximo sábado, 3 chavales de Altsasu cumplirán 1.000 días de prisión incondicional sin sentencia firme y con total ausencia de seguridad jurídica al ser rechazados parte de los argumentos de sus abogados defensores por la Fiscalía del Estado cuya primera misión es “velar por la seguridad jurídica de los ciudadanos de España”, lo que confirmaría el aforismo de Blaise Pascal: “La fuerza sin justicia es tiranía”.

El atestado policial de la noche de autos fue redactado por la Guardia Civil y comunicado simultáneamente a todos los medios de comunicación del status quo del Estado español y amparado por la “espiral del silencio” de los medios de comunicación de masas, consiguió fijar en el subconsciente colectivo la idea de que “el caso Altsasu es terrorismo”, mediante una deliberada y sofocante acumulación de mensajes de un solo signo (los chavales de Altsasu son cachorros de ETA).

El Tribunal Supremo decidió que el llamado Caso Alsasua “tendría encaje en el artículo 573.1 del Código Penal” y en consecuencia, fuera juzgado por la Audiencia Nacional como “hechos constitutivos de un delito de terrorismo” a petición del Fiscal de la Audiencia Nacional. Así, 8 jóvenes de Altsasu fueron condenados por la Audiencia Nacional a penas que oscilan entre los 2 y los 13 años por un delito de odio y lesiones tras un altercado con dos miembros de la Guardia Civil y sus parejas que derivó en un parte médico de “lesiones menores” y que en su día fue calificado por el Coronel Jefe de la Guardia Civil de Navarra como “delitos de odio”, por lo que la sentencia de la Audiencia Nacional sería según fuentes judiciales “un auténtico dislate jurídico” lo que provocó una inmediata reacción de repulsa popular e institucional.

La Audiencia Nacional y el principio “favor libertatis”

El supuesto IV de la citada resolución 1900 del Consejo de Europa, señala que existirían presos políticos si “por motivos políticos, la detención e ingreso en prisión se produzca de manera discriminatoria en comparación con otras personas”, premisas que se cumplirían tras el auto firmado por la Sala 2ª de la Audiencia de Navarra que resolvió mantener en libertad a los 5 miembros de la Manada (condenados a 9 años de prisión y sin sentencia firme) al argumentar que “lo que en ningún caso puede perseguirse con la prisión provisional son fines punitivos o de anticipación de la pena con el atenuante de haber pasado en prisión provisional cerca de 2 años” y concluye con “la aplicación del principio “favor libertatis” (a favor de la libertad) que “impele a la elección y aplicación de la norma menos restrictiva de la libertad”, con lo que existiría un claro agravio comparativo con el caso Altsasu.

Descartado finalmente el “delito de terrorismo” solicitado en primera instancia por el Fiscal José Perals, la Sala de Apelaciones de la Audiencia Nacional resuelve mantener la condena fijada por la Sección Primera de dicho Tribunal a los 7 jóvenes de la localidad navarra de Alsasua (penas que oscilan de los 2 a los 13 años de prisión) tras serles aplicado el agravante de “discriminación ideológica”, lo que según fuentes jurídicas “podría indicar el camino a seguir en casos de ataques a juristas o políticos en Cataluña”.

El 18 de Septiembre el Tribunal Supremo celebrará la vista pública en la que revisará las condenas impuestas a los jóvenes de Altsasu por la Audiencia Nacional aunque no se esperan grandes novedades, por lo que el caso Altsasu será un proceso judicial de largo recorrido (recurso al Tribunal Constitucional) que terminará indefectiblemente en el Tribunal Europeo de Estrasburgo quien volverá a dar un tirón de orejas a la Justicia española pero que no impedirá que para entonces los chavales de Altsasu se hayan dejado en prisión sueños y jirones de libertad, pues según Robert Green Ingersoll, “lo que la luz es para los ojos, lo que el aire es para los pulmones,lo que el amor es para el corazón, la libertad es para el alma del hombre”.

Altsasu y la banalidad del mal

Para entender la sentencia contra los jóvenes de Altsasu habría que recurrir a la Doctrina Aznar que tendría como ejes principales la culminación de la “derrota institucional de ETA para impedir que el terrorismo encuentre en sus socios políticos el oxígeno que le permita sobrevivir a su derrota operativa” con el objetivo último de “criminalizar a grupos y entidades díscolos y refractarios al mensaje del establishment dominante del Estado español”, teniendo a la Audiencia nacional como brazo ejecutor y a la Juez Lamela como su más destacado adalid.

Todo ello serían elementos constituyentes de la llamada “perfección negativa”, término empleado por el novelista Martín Amis para designar “la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal”. Sin embargo,la teórica política judío-alemana Hannah Arendt en su libro “Eichmann en Jerusalén”, (subtitulado “Un informe sobre la banalidad del mal”), nos ayudó a comprender las razones de la renuncia del individuo a su capacidad crítica (libertad) al tiempo que nos alerta de la necesidad de estar siempre vigilante ante la previsible repetición de la “banalización de la maldad” por parte de los gobernantes de cualquier sistema político, incluida la sui-genéris democracia española.






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La Criminalización del Cariño

A ocho años de la Conferencia de Aiete, a dos años del desarme y a un año de la desmovilización de ETA el régimen borbónico franquista no ha dado un solo paso en positivo con respecto al proceso de paz y reconciliación.

Pues bien, por fin ha abandonado el inmovilismo para dar un paso... en negativo.

Van a criminalizar los ongi etorriak y proceder en contra de "quienes los organicen o convoquen". O sea, en contra de los familiares, amigos y vecinos de los presos políticos vascos. Los mismos que durante décadas han sufrido los efectos perniciosos de la dispersión.

Y encima, el Gunga Din de Alonsotegi sale a exigir a su propio pueblo que "muestre ética".

Aquí lo que reporta Deia:


También ha pedido a la Guardia Civil que detalle a sus convocantes

El Juzgado Central de Instrucción 4 de la Audiencia Nacional ha accedido investigar los recibimientos a presos de ETA celebrados los pasados 27 y 28 de julio en las localidades guipuzcoanas de Hernani y Oñati y ha pedido a la Guardia Civil que amplíe su informe detallando a sus convocantes.

Según han informado fuentes de la Audiencia Nacional, el juzgado del magistrado José Luis Calama ha tomado esta decisión después de la que la Fiscalía informara a favor de que este tribunal sea el competente para investigar los homenajes por posible apología del terrorismo y le solicitara dicho informe ampliatorio.

Los recibimientos se produjeron el fin de semana del 27 y 28 de julio en esas localidades y fueron luego denunciados ante la Audiencia Nacional por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) y Vox.

Uno de ellos fue al exdirigente de ETA José Javier Zabaleta, Baldo, en Hernani, tras finalizar su condena de 29 años de cárcel en la prisión de Zuera (Zaragoza), y otro en Oñati a Xabier Ugarte Villar, uno de los secuestradores de José Antonio Ortega Lara, tras cumplir 22 años en la cárcel de Topas (Salamanca).

Los actos suscitaron las críticas de partidos y de instituciones, entre las que destaca la del Gobierno vasco, que exigió a la izquierda abertzale que deje de organizarlos. Su lehendakari, Iñigo Urkullu, los rechazó y pidió a sus organizadores que tengan un "mínimo de ética".





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Los Perjuicios de Vox

Vox llegó al Congreso del estado español de la mano de los sectores más retrógradas y ya da muestras de su «utilidad».

Aquí lo que nos reporta Gara:


Vox se ha dirigido al Gobierno español en funciones en el Congreso para reclamarle información en torno a los escasos acercamientos de presos a Euskal Herria y sobre lo que la formación liderada por Santiago Abascal define como «posibles beneficios».

La secretaria general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso español, Macarena Olona, dirigió ayer varias preguntas al Gobierno en funciones de Pedro Sánchez sobre «posibles beneficios» que se hayan podido brindar a «presos de ETA».

La formación ultraderechista lo liga con los acercamientos a cárceles vascas, pese a que estos han sido muy escasos y en ningún caso se trata de un «beneficio penitenciario», sino de una cuestión relativa a la organización penitenciaria y, por tanto, potestad de la Administración.

«¿Cuántos presos del entorno de ETA han sido trasladados a prisiones cercanas a Navarra o País Vasco desde junio de 2018? ¿A cuántos se les ha aplicado el principio de flexibilidad del Reglamento Penitenciario?», son las preguntas que Vox ha extendido al Ejecutivo de Sánchez, en funciones actualmente, al que cataloga como «socio de la izquierda abertzale», a través de un comunicado.

Preguntas

Olona ha presentado ambas preguntas en el Registro del Congreso, con el objetivo, según afirma, de que «todos los españoles» puedan conocer si el PSOE está negociando este asunto con PNV y EH Bildu desde junio de 2018.

«Horas después de la consumación del pacto de la vergüenza en Navarra, donde los socialistas gobiernan gracias a la abstención de Bildu, la diputada de Vox Macarena Olona presentaba en el Registro del Congreso dos preguntas dirigidas al Gobierno Sánchez». Así es como ha anunciado la iniciativa la formación que lidera Santiago Abascal en su nota de prensa..

Covite, por su parte, en su persecución de cualquier muestra de afecto a los presos aseguró que en las fiestas de Gasteiz se exhibe una pancarta con la imagen de una veintena de prisioneros con la leyenda «os queremos» y exigió su retirada.

«ETA debe desaparecer del espacio público del País Vasco y de Navarra», manifestó la asociación dirigida por Consuelo Ordóñez, que la pasada semana consiguió guiar la agenda política de parte de los partidos y cargos institucionales con los recibimientos a expresos que regresaban a casa.






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jueves, 8 de agosto de 2019

Reviven Campaña Contra Itziar Ituño

Estamos de vuelta en 1917 cuando el más rancio españolismo enfiló sus baterías represivas en contra de actores y actrices vascas a causa de su activismo político.

Una vez más la víctima del rencor borbónico franquista hacia todo lo vasco es Itziar Ituño.

Miren lo que se ha publicado en el portal de COPE:


La popular actriz fue acusada de apoyar a Otegi y estar a favor del acercamiento de presos etarras

Gracias al éxito mundial de "La casa de papel", Itziar Ituño es hoy una de las actrices del momento. La tercera temporada de la ficción española ha sido vista por más de treinta millones de personas desde su estreno en Netflix este mes de julio. Es la serie en castellano más vista de la historia y cuenta con seguidores aférrimos en todas las partes del mundo.

Al igual que el resto de intérpretes de la serie, Itziar Ituño está gozando de una popularidad estratosférica. En Instagram cuenta con casi dos millones de seguidores. Sin embargo, muchos no recuerdan la polémica que puso en peligro su prometedora carrera. Ocurrió en 2017, cuando "La casa de papel" se estrenó en Antena 3. Diferentes plataformas pidieron el boicot a la serie puesto que se había descubierto recientemente que Ituño firmó un manifiesto en favor del acercamiento de los presos etarras a cárceles del País Vasco y también participó en un vídeo de condena a la dispersión de los presos de la banda terrorista. Además, participó en un acto de homenaje a Arnaldo Otegi en el velódromo de Anoeta. De hecho, según recoge "El Español", Itziar fue una de las convocantes de ese acto de apoyo al condenado por pertenencia a la organización terrorista ETA.

Maite Pagazaurtundúa, hermana del sargento de policía Joseba Pagazaurtundua asesinado por ETA en 2003, publicó un vídeo de unas fiestas en Basauri donde la actriz aprovecha el pregón para apoyar a Txus, condenado a 36 años por el asesinato del sargento de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea.

Las peticiones de boicot corrieron como la pólvora, aunque el estreno de la serie fue todo un éxito. La emisión del resto de capítulos, bastante menos. Ituño, que se define en Instagram como "actriz vasca en constante formación", ha señalado en numerosas entrevistas que lo pasó mal por los "ataques" que recibió. "No quiero que vuelva a pasar nunca más porque la pasé muy mal. Me decían barbaridades por Instagram y lo pasas un poco mal", dijo en una entrevista en 2018 al diario argentino "La Nación". Además, criticaba que carreras como las de su compañero Willy Toledo también se vieran perjudicadas por sus ideas políticas. "Hay un actor que se llama Willy Toledo que fue defenestrado y por ser activista político se quedó sin trabajo. Es algo muy grave", contaba. Por último, se lamentaba de que en el País Vasco el apoyo a la independencia hubiera caído.  "Acá la cosa está bastante parada, la veo difícil", aseguraba resignada.






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martes, 6 de agosto de 2019

1.000 Días

Mil días.

Se dice fácil.

Mil días por una trifulca de bar en el momento equivocado pero por sobre todo, en el lugar equivocado.

Mil días porque un régimen vetusto y violento se quedó sin su principal arma de distracción masiva.

Mil días.

Y la Europa de las luces y de los derechos humanos calla y voltea para el otro lado, como lo ha hecho durante décadas con respecto a los miles de republicanos vascos, catalanes, galegos, andaluces, canarios, aragoneses y españoles aún enterrados en fosas y cunetas.

Como lo ha hecho con respecto a los honores que se le rinden al Caudillo y a su caterva de asesinos.

Mil días.

Aquí la información de Naiz:


Este sábado se cumplen 1.000 días desde que la Guardia Civil detuviese a ocho jóvenes de Altsasu y de que otros dos, de manera voluntaria, se presentasen en la Audiencia Nacional. Casi tres años después, siete de ellos se encuentran en prisión, tres de ellos de manera ininterrumpida. Altsasu Gurasoak y Altsasukoak Aske llevarán el sábado la protesta a la cima del monte Beriain, donde presentarán una nueva dinámica.

Aitor Agirrezabal

Jokin Unamuno, Oihan Arnanz y Adur Ramirez de Alda cumplen este fin de semana 1.000 días en prisión. El 14 de noviembre de 2016 amanecía con Altsasu tomada por la Guardia Civil, que se disponía a realizar nueve detenciones contra jóvenes de la localidad por un altercado nocturno en ferias del pueblo con dos guardias civiles y sus parejas. Finalmente, fueron ocho los detenidos, ya que el instituto armado realizó las detenciones sin orden para ello y no pudieron detener a Ramirez de Alda, que, sin embargo, se presentó aquella misma tarde por voluntad propia en la Audiencia Nacional.

«En ningún momento dudé en ir a declarar», señala el joven en una entrevista realizada en el libro ‘Altsasu. El caso Alsasua’. «Carmen Lamela ya había enviado a prisión a seis, pero estaba convencido de que yo no acabaría en la cárcel. No podían tener nada contra mí. Sabía que por la noche volvería a Altsasu». Sin embargo, 1.000 días después todavía no ha podido regresar a casa. La Audiencia Nacional ha denegado cada solicitud de libertad provisional alegando «riesgo de fuga» a pesar de que todos ellos acudieron de forma voluntaria a los juzgados de Iruñea o la Audiencia Nacional o se mostraron dispuestos a hacerlo.

Jon Ander Cob, Iñaki Abad, Julen Goikoetxea y Aratz Urrizola sí que salieron de prisión el 20 de junio de 2016, pero volvieron a ser detenidos en junio del año pasado, en una nueva operación de la Guardia Civil, tras la sentencia de la Audiencia Nacional, que les condenó a penas de entre 13 y dos años de prisión. Ainar Urkijo, condenada a dos años, es la única de los ocho que no se encuentra en prisión.

Durante todo este proceso, la plataforma Altsasu Gurasoak y Altsasuko Aske! no han desistido en reclamar «justicia» para los encausados, así como de denunciar la «desproporcionalidad» del caso. Este sábado, llevarán esas mismas reivindicaciones hasta el techo de Sakana, la cima del monte Beriain, e invitan a la sociedad a subir la solidaridad con ellos hasta la punta de Ihurbain, en el extremo oeste de la montaña, donde darán inicio a la campaña ‘1000 egun, mila mezu, mila muxu! Altsasukoak aske!’.

El objetivo es trasladar ese «grito de solidaridad y libertad» hasta la cima navarra. El acto será a las 12:00, donde se presentará una nueva dinámica de apoyo a los jóvenes, partiendo de la cifra de los 1.000 días. Antes, la cita esta marcada a las 09:30 en Unanu, para hacer la ascensión hasta la punta de Ihurbain.

Allí, se presentará un libro que recorrerá diferentes pueblos y ciudades recogiendo mensajes de apoyo que posteriormente se les hará llegar a los jóvenes que se encuentran en la prisión de Zaballa. En esta primera etapa, el libro viajará mediante diferentes relevos en bicicleta de montaña, parapente, patines o a pie hasta la concentración que se celebrará a las 20:00 en la Plaza de los Fueros de Altsasu. En esa misma concentración, se realizará un mural colectivo para exigir la libertad inmediata de los siete encarcelados.

Por último, han invitado a la gente a realizar su propia iniciativa con el lema ‘1000 egun, mila mezu, mila muxu! Altsasukoak aske!’, realizar una foto y etiquetarla en las redes sociales con el hastag #AltsasukoakASKE. Con todas las imágenes recibidas, realizarán un álbum que harán llegar a prisión.






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Erkizia | Los Presos y Urkullu

Acerca del tema de los ongi etorri traemos a ustedes este texto desde Naiz:


Tasio Erkizia | Militante de la izquierda abertzale

Los recibimientos a las presos políticos vascos se ha convertido en un tema estrella. Venían caldeando el ambiente desde hace tiempo los ultras españoles y ahora cogen el protagonismo Urkullu, Jonan Fernández y numerosos representantes del PNV. Lo que se viene haciendo desde hace 50 años en nuestros pueblos con normalidad, de repente, se ha convertido en un problema crucial. ¿Qué hay de verdad en todo ello? ¿Qué intereses de fondo puede haber en el tema?

Parecen indignados porque se humilla a las víctimas. Pero, ¿es verdad esa preocupación? ¿De verdad que un acto de «ongi etorri» que dura 15 minutos en el pueblo de Oñate o Hernani, y que no es anunciado apenas de manera pública tiene tanta transcendencia? Y además, según la propia Ertzaintza, no se ha dado ningún tipo de enaltecimiento de ETA. ¿No es más verdad que todo ello obedece mucho más a intereses partidistas y que en el fondo de todo ello hay un nuevo intento de criminalizar el independentismo?

El recibimiento a un preso es un derecho legítimo de su familia y de amigos. ¿O también vais a ahogar nuestros sentimientos? Jonan Fernández, ¿es posible construir la convivencia entre todas las gentes de Euskal Herria criminalizando nuestros lazos de amistad para con cientos de militantes vascos? Cierto que ello no debe suponer ninguna humillación de las víctimas, de acuerdo. Pero nada más ajeno a nuestro ánimo cuando asistimos al recibimiento de un preso que viene de pasar tantos años de cárcel, muchos de ellos añadidos injustamente.

En el fondo, se apuesta por construir la Paz y Convivencia sobre la derrota política de la izquierda abertzale. Cada vez más nítidamente el Gobierno de Urkullu se ha posicionado por el relato de vencedores y vencidos. Nunca ha reconocido el trabajo que hemos realizado para superar la fase del enfrentamiento armado y a pesar de la evidencia, siguen en las mismas. Y lo que es peor, parecen interesados incluso en mantener este bloqueo entorno al tema de las presos y refugiados, que tanto sufrimiento nos esta suponiendo a una parte importante de la sociedad vasca.

Abrimos este verano con un informe del equipo de Jonan Fernández, hablando de los mucho que habían sufrido los cargos electos del PSOE y PP en los años del enfrentamiento armado. Y no tengo duda, ¿pero a qué viene eso ahora? Porque muchas veces se ha hablado de ese sufrimiento. Y si se quiere recordar la historia, ¿por qué no se recoge los cientos de detenidos y torturados en esos mismos años de manera totalmente injusta y como persecución de la disidencia política? Porque la Guardia Civil y las distintas policías tiene una negra historia de persecución del contrario político en esas mismas fechas de ilegalizaciones a la carta. ¿Por qué se remarca un sufrimiento y se silencian otros? ¿Cómo es posible que desde el Gobierno de Gasteiz se valore los derechos humanos en función del color político? Vuestra manifiesta parcialidad resulta hiriente.

Resulta muy llamativo que hablen de derechos humanos en el recibimiento de un preso, cuando esas mismas instituciones muestran su despreocupación ante la conculcación de sus derechos durante años y años de reclusión. El PNV y sus instituciones son responsables directos de la dispersión de los presos hace más de 30 años. Y posteriormente no han hecho nada efectivo para terminar con ese sufrimiento añadido para los propios reclusos, sus familiares, allegadas y amigas.
Y además, después de más de 10 años desde que ETA cometió su último atentado se mantiene una política carcelaria inhumana, con años de aislamiento total en las cárceles. Y sin embargo, nunca el Gobierno de Gasteiz ha participado en una manifestación, concentración o protesta en favor de los derechos humanos de los presos, sabiendo perfectamente que viven una injusta situación. En las multitudinarias y plurales manifestaciones que se hacen desde años en el mes de enero por los presos políticos vascos, nunca ha recibido el respaldo de dicha institución. ¿Las personas y los derechos son tan diferentes cuando se trata de fieles servidores del sistema estatal o de independentistas vascos?

Hay en la actualidad más de 30 «niños de la mochila» que todos los meses recorren miles de kilómetros en penosas condiciones para poder estar, en el mejor de los casos, un par de horas con sus progenitores. Y varios centenares de madres, padres y familiares, mayores de 70 años con importantes problemas de movilidad ¿Cuándo actuará el Gobierno de Gasteiz para que se humanice esa situación? ¿Cuántos años más será rentable políticamente seguir violando los derechos humanos de todos esos familiares? Y ya no vale argumentar que no se tienen competencias. Cuando realmente hay voluntad siempre se pueden superar situaciones de injusticia. Sólo hace falta, valorar los derechos humanos tanto como el TAV o la transferencia de determinadas competencias.

Si de verdad queremos avanzar hacia una sociedad en convivencia es imprescindible abordar una salida digna y respetuosa para con todas las partes del conflicto, incluyendo a los presos políticos vascos. Después de tantos años sin violencia política no se puede seguir aprovechando el tema de las presas de manera partidista, es hora de buscar soluciones. Entre todos y con altura de miras.






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"Evitar la Alegría"

De quien menos se esperaba llega una voz en contra del derecho de familiares, amigos y vecinos de los presos políticos vascos a recibirlos cuando por fin abandonan su celda.

Recordemos que los presos son en realidad víctimas de toda una serie de violaciones a los derechos humanos por parte del estado español que va más allá del encarcelamiento e incluye entre otros el arresto con lujo de fuerza excesiva, la incomunicación, la tortura, el juicio carente de garantías procesales, la criminalización mediática, la condena desproporcionada, el aislamiento, la dispersión, el alargamiento de la condena, etc.

Recordemos también que el estado español no solo ejerce su violencia institucional en contra de quienes caen en su red represiva, también lo hace en contra de los familiares.

Así que rasgarse las vestiduras por los recibimientos es por lo menos, irresponsable.

Miren lo que nos reporta Deia:


Azkarraga reclama evitar que los recibimientos colisionen “con el sentimiento de las víctimas”

Imanol Fradua

La controversia abierta sobre los recibimientos a los presos de ETA que abandonan las cárceles sigue sumando nuevas voces. En este caso, la del portavoz de Sare, Joseba Azkarraga, que ayer instó a “reflexionar” al mundo de la izquierda abertzale sobre si esos ongi etorris“pueden crear más dolor en cualquier víctima de la violencia”. El mensaje lanzado por Azkarraga, que pone voz a la plataforma ciudadana que capitaliza la reclamación de parte de la sociedad vasca para dar un cambio de 180 grados en la política penitenciaria, llamó a “evitar que esa alegría que se expresa por parte del núcleo familiar (del preso) pueda colisionar con el sentimiento de las víctimas”.

Los recibimientos a presos están copando buena parte de la atención política del verano, con una izquierda abertzale que por boca del coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ya ha advertido que no detendrán esos actos. Frente a ellos se sitúa el resto de partidos vascos, que apelan a poner fin a los ongi etorris por resultar una ofensa a las víctimas. Aunque sin entrar en el plano judicial, pero sí en el ético, mismo parecer comparte el Gobierno vasco, que esta semana alzó la voz para reclamar a Otegi que cese la “ostentación pública y política” de esos actos. Azkarraga, en una entrevista en Radio Euskadi, no dudó en responder ante lo que considera un “tema muy complejo”. Así, y a la vista de los llamamientos por parte del PP, Ciudadanos o la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) a la Audiencia Nacional para que mire con lupa esos actos por si fueran constitutivos de delitos como enaltecimiento del terrorismo “bajo la apariencia de actos familiares”, el portavoz de Sare explicó que “hasta el momento”, las instancias judiciales han exigido en sus pronunciamientos ante las denuncias presentadas que necesariamente debe existir “un dolo o enaltecimiento del preso” para proceder a actuar. Es por ello que la Justicia ha archivado en el pasado “la inmensa mayoría” de las denuncias al entender que “entran dentro del ámbito de la libertad de expresión”, sostuvo.

Esta argumentación en cuanto al plano judicial no es óbice para que Sare se sume a las voces que reclaman cierta moderación al entorno de la izquierda abertzale, tras las peticiones en similares términos efectuadas recientemente por Eusko Alkartasuna -socio de EH Bildu- o el Foro Social Permanente. Este último resaltó que los ongi etorris “ponen en peligro los consensos existentes” sobre los presos y recomendó explorar la vía de desarrollar esos recibimientos “en espacios cerrados” para que no acaben en los tribunales, como ha sucedido tras los recibimientos de José Javier Zabaleta, Baldo, y Xabier Ugarte Villar, uno de los secuestradores de José Antonio Ortega Lara, celebrados en Hernani y Oñati. Sean en recintos abiertos o cerrados, Azkarraga consideró que este tipo de actos, que “no son homenajes sino recibimientos”, pueden crear “más dolor en cualquier víctima de la violencia, por lo que “hay que reflexionar y evitar que esa alegría que se expresa por parte del núcleo familiar o de las amistades pueda colisionar con el sentimiento de las víctimas”. “Hay que aportar en positivo”, concluyó.

Solución

Convertido en un asunto que puede abrir profundas grietas en el plano político entre los partidos vascos, e incluso impregnar negativamente en los pasos dados en la convivencia, Azakarraga consideró imprescindible “hablar más con las víctimas” para saber “qué es lo que exigen, y utilizar menos su nombre para arremeter al contrario”. “Busquemos la solución entre todos sin utilizar a las víctimas como arma arrojadiza”, enfatizó.



"Evitar la alegría"... Joseba Azkarraga, esa frase te retumbará en la mente hasta el fin de tus días.






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lunes, 5 de agosto de 2019

La Lección Navarra de Otegi

Continuando con el tema de la investidura de María Txibite como kalendari de Nafarroa traemos a ustedes este texto dado a conocer en la página de El Nacional:


Sergi Sol

La abstención de los cuatro diputados de EH Bildu en el Congreso, en la investidura de Pedro Sánchez, fue una declaración de intenciones, sin recorrido. El no acuerdo entre Podemos y PSOE hacía de la abstención de los diputados vascos, y de los catalanes, una decisión estéril.

Pero no así la abstención en la investidura de la socialista María Chivite en el Parlamento Foral de Navarra. Aquí, sí, la abstención, totalmente imprescindible, hizo posible que Chivite saliera escogida. EH Bildu adoptó esta decisión a pesar de haber sido excluida del gobierno navarro que los últimos años ha compartido con Geroa Bai, Podemos e Izquierda Unida. Todas estas fuerzas volverán a estar en el Gobierno de Navarra con un cambio más que significativo: el PSN sustituye a Bildu y presidirá el gobierno foral. La alternativa era provocar nuevas elecciones o bien un gran acuerdo entre el PSOE y Navarra Suma, la coalición de derechas que claramente fue la fuerza más votada a las elecciones a la comunidad foral.

La mesa política de Bildu adoptó esta decisión por amplio consenso, decisión que fue avalada por las bases con rotundidad, un 75 por ciento avaló una decisión que no era fácil ni cómoda. Los intestinos invitaban a rechazar la investidura de la candidata del PSOE. No en vano, el PSOE avaló, bendijo y defendió la ilegalización de la izquierda abertzale. El PSOE creó y financió a los GAL. El PSOE mantiene la política de dispersión de los presos vascos que ha causado decenas de muertes entre los familiares y amigos. También fue durante el mandato del PSOE cuando fue detenido y encarcelado Arnaldo Otegi, un hombre que se había significado como nadie por defender una resolución dialogada de un conflicto que había causado infinidad de víctimas y que trabajó como nadie para desterrar la lucha armada, para crear un nuevo paradigma, para sacar la izquierda abertzale de un callejón sin salida y de una inercia histórica. Lo pagó caro, seis años y medio de prisión. Y no eran los primeros, hasta en cinco ocasiones diferentes ha ingresado en la prisión Arnaldo Otegi. Dos con el actual ministro de Interior, Grande-Marlaska, de protagonista, compitiendo con Baltasar Garzón, otro de los que hizo carrera judicial impulsado por su actitud implacable contra el independentismo. En el mundo judicial español esta visceralidad se ha convertido en una de las vías para acelerar una carrera judicial hacia puestos de responsabilidad y, después, política, en las filas del PSOE, en este caso. Ser implacable se premia como nunca.

Es admirable el comportamiento de Arnaldo Otegi; hace política con mayúsculas el actual coordinador general de Bildu. Y es admirable el orden y pulcritud que exhibe Euskal Herria Bildu, los debates serenos en circunstancias tan difíciles, el pragmatismo, la inteligencia táctica y estratégica, la mirada larga. Otegi es un puntal y su capacidad de liderazgo ha tenido el reconocimiento que merecía, el liderazgo de la izquierda abertzale. También es un síntoma de madurez de un movimiento que ha sabido sumar y enderezar una estrategia que no sólo estaba en un callejón sin salida, era una ratonera para las futuras generaciones. No es casualidad que los republicanos catalanes y vascos tengan cada día más complicidades estratégicas, la evolución de la izquierda abertzale ha ayudado mucho a establecer sinergias y a mirar el horizonte con perspectiva, sin ser rehenes de la prisa que sacrifica cualquier objetivo ambicioso al corto plazo. Por vías muy diferentes, la izquierda abertzale se ha aproximado al planteamiento estratégico del republicanismo catalán y este ha empezado ahora a empaparse de la experiencia vasca, de los aciertos y errores, para afrontar el futuro valorando la correlación de fuerzas como punto de partida.

La apuesta estratégica en Navarra también podría ser errónea. También era muy legítima y comprensible la posición del 25 por ciento de la militancia favorable a votar no. Y, al mismo tiempo, es admirable el respeto de esta militancia contraria a la abstención ante la posición más pragmática que se ha impuesto, sin fisuras. La abstención no era una decisión fácil, significaba arriesgar y tantear un terreno ignoto, repleto de contradicciones. Han jugado y ha jugado a fondo. De momento, sólo hay que ver la reacción rabiosa de la derecha y de sus medios de comunicación. Si bien, hay que decir que, en este caso, a diferencia de la investidura española, el PSOE navarro ha buscado la abstención de la izquierda abertzale desde el primer momento y que Pedro Sánchez lo ha autorizado. Igual que ha autorizado e impulsado los acuerdos en el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, en este caso para neutralizar a los republicanos, con complicidades muy significativas que lo han hecho posible.

En Navarra no mandará la derecha extrema que reclamaba al PSOE lealtad españolista. No habrá bloque constitucionalista, queda hecho añicos. Tampoco es que el gobierno entrante sea para tirar cohetes, ni por un casual. Pero abre un escenario que deja a la izquierda abertzale sin ningún cargo pero con un papel determinante en el Parlamento de Navarra y con un papel político a jugar, central, ante los que la querrían condenar al córner.






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Recibimientos y Liberticidios

Les compartimos la editorial que Naiz ha dedicado al tema de los ongi etorriak, los recibimientos que se hace a los represaliados políticos vascos una vez que vuelven a casa:


Una persona de casi 70 años es liberada tras pasar cerca de 30 años en prisión. Ha estado más de la mitad de su vida adulta encarcelada, primero en el Estado francés y luego en el español, siempre alejado de su pueblo. Hay que recordarlo, esta persona tiene 70 años y ha estado 30 en la cárcel. Banalizar esta vivencia es un mal comienzo para hablar de ética.

Sus condiciones de vida en prisión han sido objetivamente muy duras, con alejamiento y aislamiento. Fue condenado por atentados en los que murieron cinco personas, cuatro de ellas policías. Fue miembro de la dirección de ETA. Nadie lo oculta. Huyó de su pueblo natal, Hernani, hace 43 años, poco después de la muerte de Franco. Su familia ha conocido de cerca la represión. Uno de sus hermanos fue víctima de un atentado de los GAL cuando estaba refugiado. Casi nadie recuerda esto. Evidentemente, se trata de Jose Jabier Zabaleta, «Baldo».

Al día siguiente sale de la cárcel otro preso, el oñatiarra Xabier Ugarte. Es algo más joven y ha pasado 22 años en prisión. La mayoría de la gente lo recuerda porque fue condenado por el secuestro del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Casi nadie recuerda las torturas que padeció durante su detención. Fue hospitalizado y declaró incomunicado delante del juez Baltasar Garzón. Hay que recordarlo también; ha pasado 22 años en prisión, bajo un régimen excepcional y vengativo.

En ese sentido, en su pueblo su comunidad los acoge en parte como supervivientes. A algunos les puede sonar extraño, pero es consecuencia de un sistema penal criminal. Cuando estas personas son liberadas, muchos vecinos salen a la calle a recibirlos. No siguen una convocatoria, no responden a una consigna. Por diferentes razones, se alegran. Por ellos, o por los suyos. Por solidaridad o por humanidad. Todas esas personas comparten que las condiciones de los presos vascos no cumplen los principios de los derechos humanos. Por ejemplo, no siguen las Normas Mandela, los estándares fijados por la ONU para los sistemas penitenciarios. Interesante tema para los realmente interesados en derechos humanos.

Algunas de las personas que acuden a estos recibimientos estaban a favor de ETA y otras en contra. Unas creían en la violencia como instrumento político y otras tenían como principio rector los derechos humanos. Ocurre igual en los homenajes a víctimas de ETA: algunas estaban a favor de torturar a quienes cometieron esos atentados y otras no. Es 2019 y mucha gente ha cambiado sus posturas. También es cierto que, tanto en un caso como en el otro, unas personas dicen lo que piensan y otras no. Porque lo que casi todo el mundo conoce bien es el discurso que le ofrece ventaja política. Empujar a una sociedad al cinismo es peligroso.

Nadie pone en duda lo que estas personas hicieron como militantes de ETA, aunque en la sociedad vasca haya serias discrepancias sobre el contexto y la naturaleza de esas acciones. En general, han cumplido sus condenas íntegramente en base a un Código Penal que no ha hecho más que endurecerse. A partir de estos últimos presos, las condenas son aún mucho más duras, son cadenas perpetuas encubiertas. Las instituciones vascas deben actuar con responsabilidad y audacia.

Que el lehendakari Urkullu polemice en este tema con Arnaldo Otegi no es una muestra de superioridad moral, como él cree, sino de obsesión. Cabe recordarle que según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos Otegi estuvo seis años injustamente encarcelado por ese mismo sistema político y judicial, siendo Urkullu lehendakari. Bajo su mandato ha muerto por desasistencia sanitaria Kepa del Hoyo –y el navarro Xabi Rey–. No puede defender solo a quien está de acuerdo con él. Tiene responsabilidad en los derechos de los 248 ciudadanos vascos que quedan presos de ese sistema.

Una última puntualización. No han sido homenajes. Es mentira. Han sido recibimientos, el momento en el que esos presos llegan a sus pueblos. Hace ya tiempo que muchos de estos actos se hacen en recintos privados y con discreción. Estos militantes no buscan escarnio, tienen un compromiso y un sentido del honor. Ahora bien, no han quedado libres para esconderse. No van a sumar al castigo una penitencia que no responde a una voluntad de concordia, sino de humillación y regresión. Se han ganado a pulso su libertad. Si, más allá de las victimas directas de la violencia, alguien está en contra de esa libertad, de lo que quiere hablar no es de derechos humanos, sino de un estado de excepción. Cuidado con alimentar agendas de la ultraderecha.






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domingo, 4 de agosto de 2019

Movilizaciones por los Presos

Público trae a nosotros este recuento de las movilizaciones en favor de los presos políticos vascos que se estarán llevando a cabo dentro del marco de las actividades veraniegas.

Lean ustedes:


Este fin se semana habrá distintas movilizaciones para reclamar cambios en la política penitenciaria del Gobierno. Los familiares de los reclusos exigen que "se acabe el sufrimiento y el castigo añadido".

Danilo Albin

Quince meses después del final de ETA, las reivindicaciones a favor de una nueva política penitenciaria volverán a estar presentes este fin de semana en las calles y playas de Euskadi. Las movilizaciones estarán a cargo de la plataforma Sare –creada para reclamar cambios en las cárceles– y Etxerat, la asociación que agrupa a los familiares de los reclusos.

Este sábado a la tarde será el turno de Sare, que ha convocado una manifestación en Vitoria a las puertas de las fiestas patronales de esa ciudad. El lema de la jornada será "desatando nudos". "Hay muchos nudos que ahogan muchas gargantas en nuestro país, por lo que es necesario dar pasos en el ámbito de la convivencia y la reconciliación", apunta el ex consejero de Justicia del Gobierno Vasco y actual portavoz de Sare, Joseba Azkarraga.

El domingo será Etxerat quien cogerá el testigo. Al igual que ocurre cada agosto, los familiares de los presos de ETA se movilizarán en una docena de playas para transmitir a los veraneantes la situación que atraviesa este colectivo. No en vano, la asociación ha pedido en su último comunicado que se acabe "el sufrimiento y el castigo añadido a los familiares".

Según datos aportados por Etxerat, a día de hoy existen 204 presos en cárceles españolas y otros 39 en prisiones francesas. Solamente dos están en cárceles del País Vasco, y otros tres se encuentran en régimen de prisión atenuada.

En el caso de España, el 65% de los reclusos se encuentra en centros situados a distancias que oscilan entre los 600 y los 1.100 kilómetros. El 19% está en cárceles ubicadas entre 400 y 590 kilómetros del País Vasco, y el 15,5% entre 100 y 390 kilómetros.

En el caso de Francia, donde el gobierno de Macron ha realizado acercamientos de presos, el 69% está ya en cárceles que rondan entre los 100 y los 390 kilómetros de distancia de Euskadi, mientras que el 31% sigue en prisiones emplazadas a más de 600 kilómetros.

En ese contexto, Azkarraga destacó que actualmente existe "una situación de impasse". "No queremos que la imposibilidad de formar gobierno sirva como excusa para seguir manteniendo esta situación en materia de política penitenciaria", afirmó.
Recibimientos

Las movilizaciones de este fin de semana han estado precedidas por la polémica que despertaron los recibimientos realizados a dos presos de ETA en sus respectivos municipios. Estos casos han llegado a la Audiencia Nacional, que determinará si han implicado la comisión de algún delito. El Gobierno Vasco, que se ha posicionado en contra de estos homenajes, considera que legalmente no implican vulneración alguna.

El Foro Social Permanente, una entidad que ha trabajado para facilitar el final de ETA, ha señalado esta misma semana que estos actos deberían ser de carácter privado para no provocar más sufrimiento a las víctimas, aunque también rechazó la judicialización de estos casos.

En ese sentido, Azkarraga citó precisamente esa polémica como un "ejemplo claro" de los pasos que deben darse en materia de "convivencia y reconciliación". "Es importante abrir un periodo de reflexión para que esa alegría que las familias puedan tener por el retorno de sus allegados a casa después de décadas de privación de libertad sea compatible con no crear un dolor añadido a las víctimas", apuntó. "Ese es el equilibrio y la búsqueda de acuerdos que tenemos que lograr, aunque no somos quién para decir cómo tienen que hacerlo", remarcó.






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viernes, 2 de agosto de 2019

250 Ongi Etorriak

Por conducto de Noticias de Navarra llega esta nota en la que se registra la respuesta por parte de Arnaldo Otegi a quienes han estado rasgándose la vestiduras con respecto a los recibimientos a los presos políticos vascos.

Y es que, haber sido testigos de como incluso los integrantes del Foro Social Permanente doblaban las manos ante las amenazas de los grupos de choque, realmente encendió las alarmas.

Lean ustedes:


"No estamos dispuestos a que nos digan a quién podemos recibir ni a quién podemos abrazar"

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha avisado de que la izquierda abertzale no acepta que le digan si puede o no hacer recibimientos a presos de ETA que salen de prisión, si no se da "una solución constructiva" en materia penitenciaria, y ha asegurado que "hay 250 presos y habrá 250 recibimientos".

"No estamos dispuestos a que nos digan a quién podemos recibir ni a quién podemos abrazar", ha afirmado tajantemente Otegi en una entrevista en Radio Euskadi.

Otegi ha recordado que "ha habido 60 denuncias a la Audiencia Nacional sobre recibimientos a presos que salen de la cárcel y todas han sido archivadas" porque el tribunal considera que "no existe delito punible" en ellos.

Esos actos los organizan familiares y amigos de los presos, pero "no lo hacen para humillar a nadie, sino para recibir a una persona que viene a su pueblo", ha analizado.

"Cuando yo llegué a Elgoibar, la plaza de mi pueblo estaba llena y había miles de personas", pero "no todos estaban de acuerdo con mi trayectoria política" ya que "se me acercaron gente del PSOE, del PP y del PNV" y "me dijeron que, independientemente de que no comulgaran con mis ideas, se alegraban de que estuviera en la calle", ha asegurado.

Para Otegi, quienes vuelven a sacar el debate sobre esos recibimientos "son quienes tratan de obstaculizar el proceso de convivencia". Ha considerado que organizar esos actos en la intimidad, como ha propuesto el Foro Social, "no soluciona nada".

"El debate de los reproches y las humillaciones no acaba nunca" y "la izquierda abertzale está dispuesta a gestionar la convivencia pero no estamos dispuestos a que nos prohíban a quién podemos abrazar, a quién podemos querer y a quién podemos recibir", ha insistido.

No sería "justo, porque en el otro lado se recibe y se homenajea". Por ejemplo, ha señalado, "el ministro de Exteriores del Gobierno socialista estuvo en Guadalajara homenajeando a Rafael Vera y José Barrionuevo. No me pareció bien, pero no estoy todo el día reprochando", ha dicho.

Ha planteado abordar el asunto de los recibimientos "de manera constructiva" junto con otros asuntos de política penitenciaria, dentro de "un planteamiento integral del tema de la convivencia".






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jueves, 1 de agosto de 2019

Desatar Nudos

Desde Gara traemos a ustedes este artículo acerca de la convocatoria dada a conocer por Sare para asistir a Gasteiz a movilizarse en favor de los represaliados:


Azkarraga y Martínez de San Vicente destacaron ayer que «la disolución de ETA, los pasos dados por el colectivo de presos y presas vascos, el trabajo desarrollado por los Artesanos de la Paz y el cauce abierto con el Gobierno y la Justicia francesa, junto al apoyo político, sindical y social en Hegoalde, nos prestan una oportunidad para una paz real».

Ion Salgado

“Korapiloak askatzeko unea da, denok batera presoak kalera!”. Este es el lema elegido por Sare para la manifestación que recorrerá las calles de Gasteiz este sábado, víspera de la llegada de Celedón. «Creemos que es compatible la alegría de unas fiestas con la denuncia de la vulneración de derechos que padecen los presos y presas vascas, así como el colectivo familiar», señalaron ayer Joseba Azkarraga y Blanca Martínez de San Vicente, que insistieron en que «estamos ante un nuevo tiempo».

«La disolución de ETA, las decisiones y los pasos dados por el colectivo de presos y presas vascos, el trabajo desarrollado por los Artesanos de la Paz en Iparralde y el cauce abierto con el Gobierno y la Justicia francesa, junto al apoyo político, sindical y social en Hegoalde, nos prestan una oportunidad para una paz real, en nuestro país», indicaron en una comparecencia ante los medios ofrecida en la balconada de San Miguel, donde apuntaron que «tenemos la oportunidad de desatar tantos nudos que aun ahogan muchas gargantas en nuestro pueblo».

A su juicio, es preciso que toda la sociedad trabaje para aflojar estos nudos, ya que «todos y todas debemos ser parte activa en la resolución. Y dentro de este conjunto de personas en favor de la convivencia, los presos y presas vascos, junto a las víctimas de todas las violencias ejercidas en nuestro país, deben ser parte fundamental en la búsqueda de la convivencia». «Es este el objetivo que perseguimos con la convocatoria de esta manifestación en Gasteiz el próximo 3 de agosto», añadieron antes de realizar un nuevo llamamiento al Gobierno español en funciones.

No hay excusas

Azkarraga y Martínez de San Vicente subrayaron que el fracaso en la constitución de un nuevo gobierno en Madrid no puede «servir de excusa para continuar alargando el sufrimiento de tantas y tantas personas». «Tal como anunciaron en junio del pasado año, en la anterior legislatura, cumplan sus compromisos. Lleven a la práctica sus continuos anuncios de un cambio en profundidad de la política penitenciaria. Sean audaces. Actúen con responsabilidad, y pasen de las palabras a los hechos», añadieron.

Y advirtieron a los responsables del Ejecutivo español de que «no estarán solos ante cualquier paso que den para poner fin a esta política penitenciaria vengativa«. «Que sepan que la inmensa mayoría de la sociedad vasca, representada en las instituciones, avalan lo que desde Sare venimos exigiendo desde hace cinco años: el fin de la política de alejamiento, la libertad de presos gravemente enfermos y la derogación de la legislación excepcional que, específicamente, se aplica a este colectivo de presos y presas».

En este sentido, pusieron en valor «los acuerdos que hemos ayudado a tejer en los parlamentos de Gasteiz e Iruñea, en las juntas generales y en una gran parte de los ayuntamientos vascos, así como en la totalidad del sindicalismo vasco». «Podemos decir que los apoyos recibidos en estas instituciones representan más del 85% de la sociedad vasca», subrayaron.









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