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miércoles, 3 de octubre de 2018

Puigdemont Agradece a GED

La solidaridad entre los pueblos que aún hoy sufren el brutal colonialismo español ha quedado demostrada una vez más. En Gernika, localidad de especial valor identitario para el pueblo vasco, se ha llevado a cabo un acto en conmemoración del aniversario del referendum en Catalunya.

De eso nos habla esta nota dada a conocer por Noticias de Álava:


Cargos del PNV y Bildu se solidarizan con los presos y el referéndum en un acto de Gure Esku Dago

El expresident Carles Puigdemont estuvo ayer de espíritu presente en el acto organizado por Gure Esku Dago en Gernika para conmemorar el referéndum del 1 de octubre. En un mensaje grabado en vídeo desde Bélgica, agradeció que el pueblo vasco “no ha fallado” al catalán. Este mensaje se escuchó en un acto donde participaron cargos del PNV (los parlamentarios Luke Uribe-Etxebarria y Jon Aiarza), EH Bildu (Maddalen Iriarte) y una delegación de políticos catalanes encabezada por el viceconseller de Presidència Pau Villoria, y donde volvió a ser patente la solidaridad de la mayoría social y política vasca con Catalunya. En el acto se montó un mural gigante con el Guernica de Picasso y se reivindicó el derecho a decidir, así como la puesta en libertad de los presos soberanistas.

En el vídeo exhibido, Puigdemont agradeció el apoyo prestado a Catalunya por el pueblo vasco y aseguró que saben lo que “Euskadi siente por los catalanes”, con quienes siempre podrán contar. Además, como mensaje político, avisó de que Catalunya llevará “hasta sus últimas consecuencias” su derecho a decidir.

En declaraciones a los medios, el parlamentario del PNV Luke Uribe-Etxebarria preguntó al Gobierno español por qué utiliza la “represión” como “respuesta a una cuestión de carácter político”. Recordó que Euskadi y Catalunya son “dos naciones sin estado que reivindican el derecho a decidir”, y pidió al Estado “diálogo, negociación y acuerdo” para que puedan conseguir “sus anhelos”. Además, pidió rehabilitar a los políticos soberanistas encarcelados. El alcalde de Gernika, José María Gorroño, por su parte, puntualizó a Madrid que “ser independentista no es sinónimo de delincuencia”, mientras que Maddalen Iriarte resaltó el “abrazo y solidaridad” de EH Bildu con los catalanes presos o en el exilio.

El portavoz de Gure Esku Dago, Angel Oiarbide, asimismo, defendió que la “represión, cárcel y el exilio” con los que el Gobierno español “respondió” al referéndum catalán del 1 de octubre no son “el camino para parar las ansias de libertad de un pueblo”.






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viernes, 28 de septiembre de 2018

El Concordante y Transigente Urkullu

¿Quieren saber por qué el PNV en General e Iñigo Urkullu en particular les vienen tan cómodos a a los españolazos?

Tan solo lean esto publicado por El País y entenderán:


Urkullu propone que el nuevo Estatuto vasco sea “un acuerdo amplio y transversal” con tanto apoyo como el de Gernika

José Luis de la Granja Sainz

Ante la controversia política que suscita la elaboración del nuevo Estatuto vasco, conviene conocer sus precedentes históricos desde la República. En 1931, el líder socialista Indalecio Prieto indicaba al PNV de José Antonio Aguirre: “El Estatuto vasco tiene que ser una obra de concordia y transigencia. Primero, una obra de concordia dentro del País Vasco” y, después, “respecto de toda España”. Prieto criticaba el Estatuto de Estella, un proyecto de nacionalistas y carlistas, clerical (concordato vasco) y antidemocrático (negación de los derechos políticos a los inmigrantes del resto de España). Dicho proyecto, que naufragó en las Cortes, fue el “error de Estella” del PNV.

Aguirre rectificó pronto ese error y aceptó elaborar un Estatuto acorde con la Constitución republicana, que solo fue factible en 1936 gracias a su entente cordial con Prieto. El Estatuto vasco, aprobado en la Guerra Civil, supuso el nacimiento institucional de Euskadi, que nunca había existido como entidad jurídico-política. Su principal consecuencia fue el primer Gobierno vasco del lehendakari Aguirre en octubre de 1936. Aunque ese Estatuto apenas tuvo nueve meses de vigencia en Euskadi, al ser conquistada por el Ejército de Franco en junio de 1937, el Gobierno vasco subsistió en el exilio durante más de 40 años, hasta enlazar con el Estatuto de Gernika, aprobado en 1979.

Los Gobiernos de Aguirre y de Leizaola sobrevivieron tanto tiempo porque fueron de “unidad vasca”, sustentados en la coalición PNV-PSOE. No hubiesen perdurado si el PNV hubiese impuesto la “obediencia vasca” a los socialistas, obligándoles a asumir el derecho de autodeterminación de Euskadi. Este intento de Aguirre provocó una grave crisis durante la II Guerra Mundial. A su término, Aguirre dio marcha atrás: renunció a dicha “obediencia” y formó un nuevo Gabinete de “unidad vasca”.

En la Transición, los dirigentes del PNV no repitieron sus errores de 1930-1931, participaron en los organismos de la oposición democrática y continuaron su alianza con el PSOE (entonces ya PSE) en el Consejo General Vasco. El PNV no votó la Constitución de 1978, pero fue el principal artífice del Estatuto de Gernika, que ha sido su mayor éxito político-institucional. Con él ha gobernado Euskadi desde 1980, salvo el trienio del Gobierno socialista de Patxi López.

Los mayores enemigos del Estatuto han sido ETA y la izquierda abertzale, que lo declaró “muerto” hace décadas. Si continúa vivo se debe al fracaso tanto del Pacto de Estella (1998) como del plan Ibarretxe (2004), rechazado en las Cortes. Consecuencia de la vía radical de Ibarretxe fue la pérdida del Gobierno vasco por el PNV en 2009. Su giro hacia la moderación, liderado por Iñigo Urkullu, le permitió no solo recuperar el Ejecutivo autónomo en 2012, sino también conseguir el mayor poder institucional del PNV en toda su historia y la estabilidad política gracias a sus pactos con el PSE, con el que gobierna en coalición.

Urkullu ha retomado la tradición predominante en el PNV: el pragmatismo y la alianza con fuerzas no nacionalistas. El lehendakari ha propuesto que el nuevo Estatuto vasco, que sirva “al menos para una generación”, sea “un acuerdo amplio y transversal” entre diferentes con tanto apoyo como tuvo el Estatuto de Gernika. Sin embargo, esto es imposible con las bases pactadas por su partido y Bildu, porque suponen un regreso al frente nacionalista de Estella y al plan Ibarretxe en temas fundamentales como el “derecho a decidir”, la “consulta habilitante”, la distinción entre ciudadanía y nacionalidad vasca. Los partidos no nacionalistas y el Gobierno de Pedro Sánchez han advertido de que un Estatuto soberanista será rechazado por el Congreso. El sector del PNV, encabezado por Joseba Egibar, negociador de esas bases, ha metido en un atolladero al lehendakari, del que solo puede salir si las renegocia con el PSE. Según la historiadora Margaret MacMillan, “la clave de un buen líder es saber dar marcha atrás”. Aguirre lo hizo en 1932 y 1945. Urkullu puede hacerlo para lograr su objetivo: un nuevo estatus para Euskadi.

El PNV debe tener en cuenta los antecedentes históricos: sus “errores de Estella” de 1931 y 1998; sus aciertos en 1936 y 1979. Su “péndulo patriótico” tiene que decantarse por el pragmatismo de Urkullu o por el soberanismo de Egibar. Sabe que no puede acordar el Estatuto con Bildu y seguir gobernando con el PSE. Tiene que optar por aprobar el Estatuto con la fuerza que justificó el terrorismo de ETA o con su aliado en el Gobierno vasco durante 56 de los 82 años transcurridos desde 1936. El principal referente de Urkullu es Aguirre. Ahora puede ser su digno heredero, pactando el Estatuto con el PSE, o ser un segundo Ibarretxe con un proyecto fallido. El consejo de Prieto a Aguirre, “el Estatuto vasco tiene que ser una obra de concordia y transigencia”, es válido hoy para que se apruebe el nuevo Estatuto. Tal es el reto histórico que debe afrontar el lehendakari.






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martes, 25 de septiembre de 2018

Entrevista a Maddalen Iriarte

¿Cómo entender el ajedrez político actual entre las principales fuerzas de la CAV?

Bueno, tal vez esta entrevista en Deia ayude un poco al entendimiento... o lo complique aún más:


Escasas horas después de la celebración del debate de Política General, Iriarte reivindica al Parlamento como titular del texto sobre el nuevo Estatuto y por ello rechaza la mención de Urkullu a una posible “frustración” social.

Txus Díez

¿Después del debate de Política General considera reforzado el pacto suscrito entre PNV y EH Bildu en torno al Autogobierno?

-Me preocupa que el lehendakari por la tarde hablara de fracaso, porque el acuerdo de una mayoría nunca puede ser un fracaso, por eso le pregunté personalmente si con lo que nos estaba diciendo estaba otorgando derecho de veto al PP y al PSE. Es una extraña concepción de ver a la mayoría, y además la mayoría de los militantes y seguidores de su partido no lo comparten. También me preocupó ver a un gobierno en minoría cuyos socios además tienen visiones del país muy diferentes, porque eso dificulta adoptar medidas que vayan en la misma dirección, creo que así no se avanza.

Se refería Urkullu a que un Estatuto con el que no se sienta identificado el espectro social no nacionalista no podría tener futuro. ¿Creen posible alcanzar ese nivel de consenso? ¿Están dispuestos a trabajar para que así sea?

-Siempre es deseable ampliar los consensos, pero en este momento el Parlamento tiene en sus manos un proyecto de bases y principios consensuado, ya es del Parlamento, no es de EH Bildu ni del PNV ni en el punto de los derechos y obligaciones de Elkarrekin Podemos, y lo que sí veo es que tanto el PSE como Elkarrekin Podemos, y solo hace falta ver sus votos particulares, pueden avenirse a este consenso, hay muchísimas materias en las que se puede ensanchar el consenso, y en el caso de Elkarrekin Podemos están a partir un piñón. Lo que pasa es que el PP lo dice muy claro y Elkarrekin Podemos y el PSE utilizan otros subterfugios para vetar que todas las opciones políticas se puedan materializar, anteponen la unidad de España a otras cosas. Está clarísimo que hay posibilidades de ampliar acuerdos, y ellos lo saben.

Desde fuera parece que los discursos no se corresponden con los hechos, en la medida en que todo el mundo aboga por el acuerdo y el diálogo y muestra predisposición, salvo el PP, pero luego nadie se mueve.

-Yo insisto, hay muchísimas materias en las que Elkarrekin Podemos y el PSE pueden suscribir el pacto, el asunto es si se le puede otorgar el derecho a veto o no, yo creo que no. Para avanzar en lo social como ellos dicen es imprescindible avanzar en lo político, los derechos no son troceables y para eso es imprescindible poder decidir. La experiencia nos lo dice así, el lehendakari apelaba al cumplimento del Estatuto de Gernika, y cuarenta años después estamos en lo que estábamos, y mucho te temo que el año que viene estaremos igual. ¿Qué garantías hay para podamos materializar lo que acordemos y para mejorar la vida de las personas, que es para lo que hacemos un nuevo estatus? Hay pocas garantías, así que menos derecho a veto y más trabajar para una sociedad avanzada, con un catálogo de derechos amplísimo, que nos pondría a la cabeza de Europa en muchos sentidos.

El Gobierno de Pedro Sánchez no parece dispuesto a recoger el guante lanzado por el lehendakari en torno al nuevo estatuto. ¿Confían en que en algún momento pueda haber un punto de entendimiento con el Ejecutivo central y las Cortes?

-Nosotros hemos visto un Pedro Sánchez que a lo mejor estéticamente es diferente al PP, pero que no ha cumplido nada de lo que ha dicho, me refiero a la comisión de transferencias, a la política penitenciaria, la ley de víctimas de abusos policiales, se dicen muchas cosas pero no se hace nada. No basta hablar con buenas palabras, hace falta cumplirlas, y nosotros lo que vemos es que en España en este momento hace falta una regeneración democrática muy profunda y no vemos que esté cerca.

Apremiaba usted al lehendakari a romper el gobierno bipartito. ¿Está EH Bildu dispuesta a ampliar su alianza para dar soporte parlamentario al PNV a largo plazo?

-Siempre hemos dicho que hacen falta acuerdos de país entre las fuerzas políticas y los agentes sociales que compartamos una idea de Euskal Herria como pueblo. Todos los acuerdos hay que ubicarlos en ese marco. Ahora me preguntan una y otra vez por los Presupuestos, yo creo que probablemente tanto el PP como el PSE se hayan conformado con un cambio de cromos, pero EH Bildu no. Hemos demostrado que si se negocia se puede acordar con nosotros, y creo que en otros aspectos también. Si de verdad se negocia, se puede llegar a acuerdos, o no, pero el asunto no es tú me das esto y yo te doy esto.

De todos modos, en el pleno dejaron patente que hay diferencias de calado en materia social. ¿Son escollos salvables?

-En materia social hay asuntos a los que hay que responder inmediatamente, a los pensionistas hay que darles una respuesta ya, no pueden estar saliendo todos los lunes a la calle, y el lehendakari les dio la solución mandándoles al Pacto de Toledo. Incluso sin tener la Seguridad Social se pueden dar pasos; EH Bildu planteó una Proposición no de Ley para que en cuatro años se pudiera alcanzar la cifra imprescindible para una vida digna, 1.080 euros. La situación que vivimos las mujeres es de verdad muy dura desde todos los puntos de vista, desde las diferencias de salarios, desde la violencia que vivimos a diario, cinco mujeres han muerto este año, todos los días vemos mujeres violadas, violentadas;son cosas que no podemos soportar, no puede ser. Yo siempre digo, si esto pasara con los carpinteros de Euskal Herria, ¿qué pasaría? Somos la mitad de la población, es el momento de tomar una medidas drásticas, y yo colocaba también ahí lo que pasó en Hondarribia hace quince días. El lehendakari dice que está absolutamente en contra, pero no vale con eso, qué vamos a hacer para que eso cambie. Las instituciones han hecho la del avestruz, esconder la cabeza, y si podemos avanzar con unos Presupuestos en los que se vea que avanzamos de manera radical, EH Bildu podría escuchar, pero las negociaciones que yo he vivido en estos dos últimos años eran un intercambio de cromos. Nosotras no estamos dispuestas a eso.

También aseguraban que no dejarán correr los presuntos casos de corrupción que afectan al PNV o polémicas como la de la OPE de Osakidetza.

-En cuanto a la corrupción yo entiendo que en una sociedad democrática la ciudadanía no puede tolerar esto. Yo ayer preguntaba cómo de grande es el iceberg, estamos viendo la punta con el caso De Miguel con el asunto de Carranza, Hiriko... ¿es la excepción de la regla o no? Y aparte de ver cómo de grande es, vamos a ir al fondo de la cuestión, vamos a ver qué responsabilidades tiene cada cual, qué pasos tenemos que dar para que no vuelva a ocurrir, tenemos que garantizar a toda la ciudadanía la igualdad de oportunidades, no puede ser que se extienda la idea de que según a qué árbol te arrimas la sombra será mejor, en una sociedad avanzada esto no puede ser. No podemos quedarnos en decir que el PP era corruptísimo.

¿Y en relación a Osakidetza?

-En cuanto a la OPE de Osakidetza, la gestión política y comunicativa del departamento ha sido mala, las explicaciones de la directora general de Osakidetza no han sido suficientes, y además desde el principio ha sido un proceso llevado a trompicones, no pasaba nada pero luego sí pasaba, pero luego dejaba de pasar, luego el consejero dio explicaciones pero no todas... Cuando tenemos un problema así hay que ir al fondo de la cuestión sin intentar salvar ningún mueble, es mucho más regenerador para una sociedad. Eso es lo que pedimos, saber lo que ha pasado en esta OPE y cuáles son las vías para que no vuelva a pasar, y si hay que pedir responsabilidades las pediremos. Vamos a ver cómo podemos hacer para que cualquier persona que se presente a una oposición sepa que se presenta en igualdad de condiciones. Otra cosa es que el Gobierno se quiera atrincherar, nosotros lo llamamos regeneración democrática, es importante que no haya impunidad.

Elkarrekin Podemos se autodefinió en varias ocasiones como la izquierda vasca durante el pleno. ¿Esperan una dura pugna por el voto progresista de cara a las municipales y forales?

-Es curioso que Podemos, que nos explicaba que el eje era abajo-arriba, ahora diga que es izquierda-derecha, pero también cuando se erigió en juez para decidir quién era casta y quién no, pero luego a veces está con la casta... Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice porque luego te pillas los dedos. Antes de Elkarrekin Podemos ya existía la izquierda en Euskadi, movimientos sociales, sindicales y políticos de izquierda que han trabajado para mejorar la vida de las mujeres y hombres de esta sociedad, y Elkarrekin Podemos puede mirar cerquísima, a su bancada, y ver a los compañeros de Ezker Anitza. Me parece un poco pretencioso. También me parece curioso que se pase toda la campaña defendiendo el derecho a decidir y que ahora le pese más la unidad de España. No me llamó mucho la atención su discurso porque este cambio se ha ido viendo durante todo el verano.

Va a haber pugna, pues, por ese sector de votantes.

-Pues seguramente, cuando uno comparte un espacio con valores similares hay pelea, pero estas lecciones de quién es más o menos de izquierda me parecen un poco infantiles.






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martes, 18 de septiembre de 2018

De Euskal Herria a Estonia

Les compartimos este planteamiento dado a conocer en las páginas del Diario Vasco:


Nosotros no constituímos un riesgo para la UE, son los grandes estados quienes ponen incesantes obstáculos

Luke Uribe-Etxebarria Apalategi | Parlamentario de EAJ-PNV y exfuncionario de la UE

Hace ya 102 años que, por primera vez, el nacionalismo vasco expuso la causa de la libertad del Pueblo Vasco en los planos internacional y europeo. Fue en Lausana (Suiza), el 24 de junio de 1916, en el marco de la Tercera Conferencia de las Nacionalidades, organizada por los nacionalistas de los Países Bálticos. El EBB del PNV envió a la misma a Isaac López Mendizabal, a José Eizagirre y a Luis de Eleizalde. Desconozco cómo lograron atravesar una Francia en guerra y ocupada, ni tampoco de qué forma consiguieron imprimir 11 páginas y tres anexos de lo que se llamó el 'Rapport de la Délégation Basque'. Pero lo hicieron y allí estuvieron. Pedían que «nos reconozcáis como beligerantes en esta gran lucha de las pequeñas nacionalidades que saben perfectamente que, para precisar los derechos de las naciones, no se miden éstas ni por el número de sus habitantes ni por sus kilómetros cuadrados. Con vuestra acción, señores, habréis defendido el derecho primordial de todos los seres humanos, individuales y colectivos, a su propia existencia».

Este verano he tenido la oportunidad de visitar Tallin, capital de Estonia. Es una ciudad bella, limpia, pujante y con una excelente gastronomía. Combina de manera armoniosa las características de una auténtica ciudad medieval, con una arquitectura de estilo soviético en la periferia y un centro reformado con edificios modernos destinados a los negocios y al ocio. Estonia es un país pequeño, de apenas 1'3 millones de habitantes. Por su situación geopolítica (al igual que Letonia y Lituania), ha sido históricamente codiciada por sus vecinos cercanos como daneses, suecos, alemanes y, sobre todo, rusos, que incluso en la época de Stalin trasladaron a Estonia a miles y miles de personas para impedir sus aspiraciones de libertad nacional.

Tras la caída del muro de Berlín en 1989 y el correspondiente desmembramiento de la URSS, Estonia alcanzó su independencia en 1991, después de diversas movilizaciones populares, elecciones parlamentarias democráticas, referéndums y declaraciones institucionales, todo ello bajo el espíritu de la maravillosa 'Revolución Cantada'. En 2004 ingresó en la Unión Europea y en la OTAN, y en 2011 adoptó el euro como moneda. Hoy, Estonia avanza económicamente, con unos índices de Desarrollo Humano (IDH), de innovación y de competitividad muy notables. Además de los sectores tradicionales, están desarrollando el turismo y han convertido a las nuevas tecnologías de la información en su palanca de cambio y transformación económica y social, así como en una herramienta para evitar las apetencias geopolíticas rusas sobre su territorio.

El caso de Estonia nos demuestra varias cosas. En primer lugar que, a lo largo del siglo XX, coincidiendo temporalmente en parte con el proceso de integración europea, en Europa el número de Estados no ha hecho más que aumentar, lo que ha aportado convivencia y, en consecuencia, una mayor estabilidad y prosperidad al Continente. Es lógico, porque con ello el modelo de las relaciones entre los pueblos y naciones de Europa pasaron de ser impositivas, expansivas, subordinadas y de sometimiento, según los actores, a otras completamente distintas destinadas a la cooperación (incluyendo la cosoberanía) basadas los principios y valores europeos del respeto y reconocimiento mutuos, el derecho a decidir, la democracia y la defensa de los derechos humanos, empleando la metodología democrática del diálogo, la negociación, la libre adhesión y el pacto entre iguales.

En segundo lugar, que el logro del bienestar y del desarrollo económico y social competitivo no depende del tamaño del territorio ni del número de sus habitantes. Existen muchísimos países grandes y/o medianos fallidos y otros pequeños que son perfectamente competitivos, lo que demuestra que, en un mundo globalizado la materia prima más importante es el talento y la capacidad de adaptación a un entorno en permanente cambio.

Y en tercer lugar, que las naciones (cuatro o cinco en la UE, no más) que aspiramos a disponer de instrumentos de Estado somos los mejores aliados del proceso de integración de la UE. Sencillamente, porque deseamos que el núcleo duro de las competencias de los Estados-Nación, como son las fronteras, la moneda y las relaciones exteriores y de defensa sean gestionadas de manera plena por la UE. Nosotros no constituimos un riesgo para la UE, como nos acusan algunos. Son precisamente los grandes estados comunitarios quienes ponen incesantes obstáculos para una gestión europea de las fronteras exteriores de la Unión (lo que daría como resultado una segura y humanitaria Política de Inmigración), para disponer de una verdadera moneda única que aguante los embates de las crisis financieras y para desarrollar la Autonomía Estratégica de la UE en materia de Defensa evitando despilfarros.

A Euskadi nos urge europeizar nuestras relaciones con el Estado español y con la propia UE. Basarlas en los principios políticos y en la metodología que han hecho hasta hoy de la Unión Europea, a pesar de todas las carencias, un espacio de éxito sin parangón en el mundo y en la historia ¿Por qué los principios y la metodología que alumbraron y guiaron el proceso de integración europea aportando paz, convivencia y desarrollo no han de servir para establecer las relaciones entre Euskadi y el Estado español? Euskadi es una pequeña gran nación europea. Milenarios con personalidad política, cultura y lengua propias, orgullosos de nuestras raíces y tradiciones. Los vascos y las vascas mostramos la voluntad democrática de existir y de desarrollarnos en libertad, hoy y en el futuro. Queremos seguir siendo vascos y vascas. También, un país abierto, complejo, moderno, cosmopolita y europeizado. Pero necesitamos imperiosamente un estatus diferente e instrumentos políticos potentes para ganar los retos de un mundo cada vez más abierto e interdependiente. Instrumentos que nos permitan ser una economía abierta, muy bien insertada en la globalización, con una educación exigente, con justicia social, con un entorno que mime a nuestras empresas como nadie, con un mercado laboral fuerte y constituyendo una formidable plataforma para la inversión productiva, industrial e innovadora. Nuestro futuro debe estar en nuestras manos.






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lunes, 3 de septiembre de 2018

Sincronizando

Euskal Herria y Catalunya deben encontrar la forma de unir estrategias en miras a su autodeterminación.

En ese respecto, les compartimos este texto publicado por Deia:


EH Bildu defenderá el nuevo estatus pactado con el PNV “en términos de soberanía, confederación y derecho a decidir”

Arnaldo Otegi aseguró ayer que la coalición soberanista defenderá durante el próximo curso político el nuevo estatus para Euskadi “en términos de soberanía, confederación y derecho a decidir”, tal como lo pactó con el PNV en el documento de bases de la reforma del Estatuto. El coordinador general de EH Bildu emplazó a que la izquierda independendista salga reforzada en las próximas elecciones, en las que, según apuntó, se producirá “un pulso entre democracia y autoritarismo”. En un acto político celebrado en Gasteiz para dar inicio al curso político, Otegi señaló que EH Bildu tiene “una hoja de ruta clara para conducir a este país y una estrategia política acorde a la construcción de la república vasca”.

No obstante, aclaró que estos no son solo los objetivos de la coalición, sino “hacer frente a los problemas que en el día a día tiene la ciudadanía en términos sociales y económicos”. “En la intersección de ambas es donde se va a concretar nuestra línea política. EH Bildu es una izquierda útil que no va a quedarse en posiciones testimonialistas ni marginales, sino que tiene un compromiso claro con la gente”, dijo.

Otegi explicó que, con independencia del número de retos que quieren afrontar, lo “fundamental” este curso será “situar a Euskal Herria con una mayoría democrática que apuesta por la soberanía y por el poder político soberano frente al Estado”. Al respecto, defendió que, “junto a la defensa del marco del acuerdo de autogobierno en términos de soberanía, confederación y derecho a decidir”, es necesario “sincronizar los relojes vasco y catalán para hacer frente, de manera común, al Estado español y a su deriva autoritaria”.

Para Otegi, “no hay democratización posible en el Estado español”, ya que “no tiene ni vocación, ni voluntad ni relación de fuerzas para democratizar realmente el régimen del 78”. “¿En qué país europeo podría ser posible que 200 oficiales en reserva hicieran apología de Hitler o Mussolini? Esto es lo que ha sucedido en el Estado”, se preguntó. Asimismo, aseveró que las próximas elecciones, en las que su formación “no va a bajar”, “se enmarcan en un pulso entre democracia y autoritarismo;y entre régimen de 1978 y entre democracia nacional vasca” y, por tanto, dijo que la cita con las urnas “debe servir para que en ese pulso se refuercen las posiciones de la izquierda independentista”. “Nos estamos jugando mucho”, advirtió.

Tras recordar el apoyo de EH Bildu en la moción de censura contra Rajoy, y su respaldo a Urtaran en Gasteiz para evitar nombrar a Maroto como alcalde, el líder de EH Bildu consideró que la coalición “desplaza a los fascistas del Gobierno gratis, anteponiendo a sus intereses electorales el desalojo de quienes plantean políticas de recorte social, de negación de los pueblos y xenófobas”.

También defendió la necesidad de “mejorar” la situación política, institucional y social del país, como el hecho de que el diálogo social “solo se lleve a cabo desde las instituciones y las élites económicas”;“que se exija a la gente que estudie y se esfuerce para que luego haya oposiciones amañadas”;o que los límites de la política fiscal de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa los haya fijado Iberdrola”. Finalmente, volvió a reclamar el acercamiento de “todos” los presos de ETA a centros penitenciarios vascos y la puesta en libertad de los presos enfermos y de mayor edad. “Tienen que venir todos y tienen que venir ya. Les pedimos que lo hagan porque ese es el cumplimiento estricto de la ley”, insistió.

No va de competencias

La portavoz de EH Bildu en el Parlamento Vasco, Maddalen Iriarte, dijo que el acuerdo sobre nuevo estatus alcanzado con el PNV, y sin citar a los jeltzales, “no es una suma de siglas ni un acuerdo entre las élites políticas, para ver si España nos da una competencia de más o de menos”, sino que la coalición tiene “el proyecto de los ciudadanos”. “La historia demostrará que quien no se una a este proyecto, se quedará atrás”, concretó Iriarte.






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miércoles, 22 de agosto de 2018

Entrevista a Unai Urruzuno

Con respecto a los más recientes acontecimientos en Euskal Herria, les compartimos esta entrevista de Unai Urrazuno dada a conocer por Deia:


Parlamentario desde 2012, Unai Urruzuno (Ondarroa, 1972) aprovecha el parón estival para hacer balance del pasado curso político y reflexionar sobre el próximo

Jurdan Arretxe

El debate sobre el Nuevo Estatus, OPE de Osakidetza, migrantes de paso, agresiones sexuales... Las últimas semanas han dejado noticias de diversa índole entre las que destaca el desmarque de las principales asociaciones de víctimas de ETA respecto a la posición que ha mantenido el PP ante dos acercamientos.

El PP ha insistido, aunque las asociaciones mayoritarias de víctimas no han secundado su posición. ¿Ha cambiado algo?

-Parece que el PP se está quedando solo ante una política penitenciaria que no responde a ningún planteamiento lógico, y se queda solo porque se evidencia lo absurdo de esa política, basada en la excepcionalidad y diseñada en clave de guerra. En la sociedad está cada vez más extendida la sensación de que hay que acabar de una vez por todas con esa política. Esa sensación es lo que ha llevado a algunas asociaciones de víctimas a por lo menos, por primera vez en años, mostrar una actitud distinta al PP, lo que puede reflejar que esas asociaciones en algún momento han podido ser instrumentalizadas a favor de ciertas posiciones políticas.

¿Las condiciones de Xabier Moreno y Olga Sáez son el camino a seguir por los demás presos?

-El marco legal actual es suficiente para dar pasos hacia una política penitenciaria nueva, aceptando las peticiones de cambio de grado y acabar la política de dispersión. Ir más allá y plantear el tema en términos de contrapartidas políticas versus derechos humanos es bastante peligroso. ¿Garantizamos derechos humanos a cambio de contrapartidas políticas? Eso no cabe en ningún lugar. A los presos vascos se les está exigiendo algo que no contempla la ley ni se le exige a otro recluso. El EPPK hace año y pico tomó unas decisiones y todos sabemos en qué consisten. No creemos que haya más margen para seguir pidiéndoles cosas que ni contempla la legislación ni se les pide a otros reclusos.

El delegado del Gobierno español en la CAV anuncia que los primeros traslados serán a prisiones intermedias, no de la CAV o Nafarroa. ¿Le vale el gesto?

-Más que gestos hay posicionamientos discursivos en el buen sentido por parte del Gobierno Sánchez, pero hoy por hoy no se traducen en hechos. Entendemos perfectamente las dificultades que puede tener el Gobierno para ciertos movimientos, pero ya hay colchón social suficiente como para que un partido central aborde un cambio de la política penitenciaria sin ningún complejo y de la forma debida. Tenemos que cambiar a una política penitenciaria que sirva para dar pasos hacia la resolución del conflicto.

¿Cómo ve al Gobierno de Sánchez?

-Todos somos conscientes de cómo ha llegado al cargo. La correlación de fuerzas es la que había y con su llegada al Gobierno se habla de nuevos talantes y formas de hacer las cosas, de una tercera vía incluso, que recuerda a la que se hablaba con Tony Blair. Cuando a Margaret Thatcher se le preguntaba por su mayor logro político, ella decía que Tony Blair, porque acababa haciendo lo mismo que el Gobierno de Thatcher. Con el PSOE algo así ya ha solido pasar antes. A Sánchez le evaluaremos por lo que hace, no por lo que dice. No ha habido cambios de calado como para hablar de cambio de actitud.

La llegada de Sánchez ha provocado cambios en el PP. ¿Cómo puede influir en Euskadi el mandato de Pablo Casado?

-Ya vemos a un PP en posiciones bastante extremas y que corresponden con su peso político en estos momentos aquí. Se percibió un intento de cambio en su día con la actitud de Arantza Quiroga, que podía ser la vía que debía recorrer el PP en Euskal Herria, pero parece que sus cálculos políticos y electorales les llevan a adoptar las posiciones más reaccionarias y extremas. Casado representa eso. La irrupción de Ciudadanos, que disputa el ala más derecha del PP, les lleva a posiciones de residualidad en Euskal Herria.

¿En qué basan sus críticas a las instituciones vascas en la gestión de los migrantes de paso?

-Hay que ser conscientes de que el fenómeno que conocemos en Euskal Herria tampoco es masivo, pero suficiente para desbordar la situación. Eso ocurre porque no hay ningún protocolo de acogida o primera atención. En vez de las instituciones son los ciudadanos de esos municipios los que están atendiendo en primera instancia a los migrantes. Este fenómeno ha venido para quedarse en el tiempo, lo notaremos en cantidades más altas que hasta ahora, por lo que requiere una política migratoria integral.

¿Y qué proponen ustedes?

-Un programa de acogida de primera instancia que sirva para atender el momento en el que los migrantes llegan aquí. Ponemos el ejemplo de Ficoba, que hemos visto cómo se ha acondicionado para acoger a participantes de un campeonato juvenil de fútbol. No digo que sea Ficoba, pero ¿por qué no hay espacios de esa índole para los refugiados? Se actúa improvisadamente a falta de una política migratoria con fundamento.

Verano, fiestas, denuncias por agresiones. Esta misma semana en Donostia. ¿Qué puede hacer el Parlamento Vasco para ayudar a acabar con esta lacra?

-Primero posicionarse en contra de toda agresión sexista, ayudar en la pedagogía. También hay que impulsar una política integral que atienda a las víctimas. Antes tiene que primar una labor preventiva de que esto no tiene que ocurrir. Mucho tiene de pedagogía política para que todos lleguemos a la conclusión de que estamos en una sociedad machista, impregnados por ciertos valores machistas, y que en última instancia pueden llevar a situaciones de este tipo.

¿Hay mayor concienciación?

-Falta mucho, pero sí, gracias a la labor conjunta de movimiento feminista, el campo político y el periodístico se está avanzando bastante. Estamos una sociedad impregnada de valores machistas: esto es lo difícil de abordar.

En el último periodo de sesiones denunciaron los resultados de las OPE de Osakidetza. ¿Qué recorrido le augura a partir de septiembre?

-Desde EH Bildu lo primero que quisimos remarcar es que lo que tenía que cambiar era el sistema mismo de las OPE. Si perdura, da pie a que se den situaciones como las que se denuncian. En el Parlamento registramos una iniciativa para crear una comisión de investigación para ver si hay responsabilidades políticas. Es de rigor y hay que aclararlo hasta el final, pero hay que cambiar el modelo para dificultar o imposibilitar situaciones de este tipo. Si nos ponemos en la piel de cientos de opositores que han pasado tanto tiempo estudiando, es un gran escándalo cuando ven que otra gente tiene otro tipo de entrada a la plaza pública. En otra nación traería dimisiones y ceses.

Con la vista puesta en el mes próximo, ¿ve factible incorporar a Podemos o PSE a la sintonía PNV-EH Bildu en el tema del Nuevo Estatus?

-Si se mantienen en la actitud mostrada hasta ahora, va a ser muy difícil que se sumen a un acuerdo. Para nosotros es importante adecuarlo en los justos términos. El acuerdo de bases y principios que han acordado el PNV y EH Bildu no responden a un planteamiento político nacional, sino a un planteamiento democrático. En el último Alderdi Eguna, Iñigo Urkullu decía que el modelo de Estado está roto y fracasado. Para nosotros el diagnóstico también es ese. El Estado ha fracasado y está roto, y no por culpa de un gobierno español concreto como nos quieren hacer creer el PSOE y Podemos, sino por razones estructurales. El modelo de Estado no va a cambiar porque Pedro Sánchez haya llegado al Gobierno. Consideramos importante ver cómo superamos todo ese lastre que nos supone un Estado roto y fracasado.

¿Qué significa que lo acordado con el PNV no es un “planteamiento político, sino democrático”?

-Marcan un perímetro o punto de partida para hacer un tránsito que supere las relaciones deficitarias que tenemos con el Estado español. Nos permitirá hacer ese recorrido. PSE y Podemos debe decidir de una vez por todas si se van a oponer a eso, en cuanto a no va con su ideario político pese a que es un planteamiento democrático, o si van a aceptar actitudes democráticas y hacer un tránsito. No es un proyecto político lo que acuerdan EH Bildu y PNV, sino un terreno democrático en el que todos podamos acceder a nuestras aspiraciones.

¿Esta propuesta tendrá vía de entrada en Madrid?

-Sabemos qué actitud ha mostrado tanto aquí como en Catalunya, donde ha sido significativo. Madrid no está por la labor de ofrecer una vía democratizadora no tanto para Euskal Herria o Catalunya, sino tampoco para el Estado en sí. Somos conscientes de las dificultades en el Congreso de los Diputados, pero no nos debe hacer replegarnos en nuestras posiciones. Lo que planteamos es totalmente democrático, por vías totalmente democráticas. Si no es posible, ¿cuál es la opción que nos queda?

Se lo pregunto, ¿cuál?

-Hasta ahora en este país se decía que todo era posible sin violencia. Ahora que no la hay por parte de los vascos, vamos a decirlo así, ¿qué opción nos queda con un planteamiento democrático por vías totalmente democráticas que obtiene mayorías en el Parlamento? El otro día, en un curso de verano el lehendakari Ibarretxe le interpelaba directamente a Juanjo Álvarez, como jurista: ¿cómo se pacta un referéndum con una silla vacía enfrente? Esa es la pregunta.

¿Y qué propone EH Bildu?

-Descartamos debates en modo digital, en modo 0 o 1, o unilateral o bilateral. Si este país tiene que hacer un tránsito hacia la independencia, y pensamos que lo tiene que hacer, somos conscientes de que ese tránsito tendrá momentos con más forma unilateral y otros, bilateral. Primero hay que hacer músculo social, activar a la sociedad en estas demandas, porque este sistema nos perjudica directamente como pueblo. Para eso, también hay que ejercitar el músculo, seguir dando pasos.

¿Cómo?

-Este primer acuerdo de la Ponencia de Autogobierno es importante, pero es un único paso, por lo que tenemos que diseñar una hoja de ruta hacia cómo materializar el derecho a decidir en Euskal Herria. En estos momentos se pueden dar condiciones de cierta sincronización en el Estado español, con Catalunya, pero también a nivel europeo entre ciertas naciones para interpelar a la UE y hacerle ver qué papel deberían jugar en un plano totalmente democrático para que esas naciones puedan acceder a su derecho a decidir. EH Bildu no tiene varita mágica, pero somos conscientes de que se hace camino al andar. Hemos dado un primer paso y consideramos importante que ese recorrido se haga en una primera instancia pasando por Madrid, pero eso no debe de ser óbice para que, si Madrid cierra la puerta, desistamos en nuestro empeño.






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jueves, 16 de agosto de 2018

Maravilloso Gaztetxe Maravillas

Con respecto al asediado Gaztetxe Maravillas de Iruñea -cortesía de Geroa Bai-, les compartimos este texto dado a conocer por Iñaki Gil de San Vicente en la página de La Haine:


Iñaki Gil de San Vicente

Primera maravilla: el antagonismo de la okupación popular frente a la ocupación fascista. La okupación de un local, un edificio o de una tierra, o sea, la recuperación por el pueblo de aquello que le arrebató la burguesía, es justo lo contrario que la ocupación de un local por el fascismo, como veremos. El gaztetxe Maravillas de la plaza Navarrería de Iruña (Euskal Herria), un palacio abandonado, responde a una estrategia de autoorganización popular, trabajadora, que se autogestiona para impulsar la emancipación del pueblo obrero mediante la emancipación juvenil como detonante de concienciación colectiva. El gaztetxe es así un experimento de contrapoder juvenil que demuestra no sólo a otros sectores de la juventud sino también de los adultos que es posible crear islotes de libertad en el océano capitalista. Islotes siempre sometidos a toda clase de presiones y amenazas para acabar con ellos.

Por el contrario, cuando los neonazis de Hogar Social Madrid ocupan un edificio en el que estaba el Registro de la Propiedad sito en la calle Príncipe de Vergara, en Madrid (España), no quieren cuestionar la propiedad capitalista sino reforzarla mediante la legitimación del fascismo, del racismo, de las jerarquías autoritarias y verticales que ejercen la caridad para con la clase obrera empobrecida, alienándola con el nacionalismo imperialista español y el odio a la solidaridad entre los pueblos, clases y mujeres explotadas.

Los valores del gaztetxe se sostienen, como su propio nombre indica, en la praxis del poder juvenil que rompe o al menos debilita las cadenas del poder adulto con la autoorganización, la autogestión, la autodeterminación y la autodefensa. Sin precisiones ahora, una de las grandes diferencias entre el poder juvenil y el adulto radica en que la obediencia y el patriarcado son características del segundo, como lo son también el miedo al pensamiento crítico y a la libertad. El fascismo es el epítome del poder adulto en su esencia bruta aunque haya neofascistas relativamente jóvenes pero envejecidos mentalmente.

Segunda maravilla: la cuestión de la propiedad. El gaztetxe quiere ser en la medida de lo posible un pequeño poder comunal, protosocialista, que cuestiona en su día a día la irracionalidad esencial de la propiedad burguesa y la necesidad urgente de socializar el suelo como primer paso ineludible para garantizar la calidad de vida del pueblo trabajador. Por esto mismo, un hilo rojo conecta al gaztetxe con un taller o fábrica okupada por las y los obreros en huelga, etc.: esa okupación se orienta hacia la definitiva recuperación de ese espacio al emanciparse como espacio socializado mediante la legalidad del pueblo que es la ilegalidad de la burguesía, y viceversa.

No decimos nada nuevo ni descubrimos ningún misterio al insistir en el crucial problema de la propiedad.
El antagonismo entre la propiedad burguesa y la socialista, o comunal para rescatar la autocrítica de Engels, pudre ahora más que nunca antes la civilización del capital. Debemos referirnos siempre a ese antagonismo para descubrir la razón última que impulsa a los representantes sociopolíticos del capital en Nafarroa e Iruña, en todas partes, a cerrar los gaztetxes y las empresas recuperadas, a legislar y aplicar toda serie de prohibiciones u obstáculos previos a los embriones de contrapoder popular. Sean groseramente reaccionarios o educadamente reformistas, los delegados sociopolíticos del capital saben que su cómoda forma de vida, sus sueldos, dependen de la efectividad de su servidumbre al capital.

Cuando la iniciativa juvenil y popular empieza a reivindicar necesidades y derechos socialistas inaceptables por el capital, los amables reformistas que defienden sus intereses se ponen nerviosos porque el capital les recuerda para qué les ha prestado el poder legal que administran. Y es que, como dijo el alcalde peneuvista de Bilbo, Azkuna, cuando solemnemente justificó el desmantelamiento violento de Kukutza: la propiedad es intocable. También el monstruo de la propiedad burguesa aplastó Kortxoenea y revolotea sobre Errekaleor y sobre tantos y tantos embriones de esperanza humana: hay que destruirles antes de que germinen y demuestren que se puede construir el futuro libre mediante la libertad presente.

Tercera maravilla, la nación popular, comunal, trabajadora. El gaztetxe es autoorganización juvenil que se identifica como euskaldun y busca autogestionarse cada vez más mediante el euskara como valor de uso comunal. Por ello el contenido de nación vasca que desarrolla es contrario al conjunto de la ideología burguesa que lleva en su seno formas complementarias de nacionalismo español en sus varias expresiones, de autonomismo y regionalismo de las medianas y pequeñas burguesías autóctonas, y del cosmopolitismo fabricado por el capital financiero mundial para combatir el internacionalismo de los pueblos.

Dado que el gaztetxe es la praxis de lo común desde y para su valor de uso, el idioma y la cultura en la que se expresa cada vez más, el euskara en su praxis diaria confirma aquella vital e imprescindible afirmación de Marx de que la lengua común es «el ser comunal que habla por sí mismo». Esto también es inaceptable para un capitalismo que tiene en su industria político-cultural una de las ramas más rentables, unida a la del turismo destructor de las identidades populares e impositor del opresor engaño de la «ciudadanía del mundo». Y por lo mismo, la lengua como valor de uso comunal, es decir, como conciencia revolucionaria, también es inconciliable con la mercantilización que de ella hace el autonomismo y en menor medida el regionalismo. O sea, el gaztetxe ayuda a la (re)construcción de otra nación vasca antagónica con la propiedad capitalista.

Cuarta maravilla, la conciencia política en el puesto de mando. Lenin decía que la política es la economía concentrada. La lucha por la propiedad comunal ataca a la raíz material y simbólica de la dictadura burguesa que sostiene la extracción de plusvalía. Tanto en el gaztetxe como en una universidad en huelga, en un hospital movilizado o en una asamblea popular y obrera externa al parlamento en la que se debate cómo introducir la democracia directa en el sancta sanctorum de la ficción burguesa de democracia, en estas y otras prácticas de democracia de base, actúan niveles más o menos desarrollados de conciencia política que se ha formado comprendiendo que la única solución es construir el poder popular.

El gaztetxe como espacio común sólo vive en la medida en que sirve para interrelacionar la mayor cantidad posible de luchas: desde la Amnistía y antipatriarcal hasta la ecologista pasando por el urbanismo y el antirracismo, la lucha contra el narcocapitalismo, el arte y la cultura en todas sus formas, la emancipación de las sexualidades y los afectos, y un inacabable etcétera. Un mínimo debate demuestra que esas luchas en apariencia inconexas entre sí, tienen sin embargo un denominador: en la medida en que avanzan apuntan al poder de clase de la propiedad privada: cárceles y torturas, mujeres como propiedad masculina, naturaleza mercantilizada, urbanismo para ricos, explotación sexo-económica de las y los migrantes, las drogas como arma de destrucción y de ganancia… Según se descubren sus conexiones con la tasa media de beneficio del capital también se desvelan sus contenidos políticos. La teoría siempre es necesaria y por eso se comprende que, entre las múltiples tareas a realizar, también estaba organizado un curso de crítica de la economía capitalista desde su esencia política.

Y quinta maravilla, la autodefensa. Frente a la entrada del gaztetxe Maravillas, en la mitad de la plaza hay un taburete, una mesa normal de esas de formica y varios micrófonos. Alrededor muchas personas y algunos periodistas que rodean a una pareja que explica en euskera y español el inminente cierre del gaztetxe. Estamos ante uno de los métodos de autodefensa no violenta. Hay otros muchos métodos, pero pasan siempre por la explicación de los porqués de la represión: dado que el gaztetxe asume que la política está en el puesto de mando, su autodefensa consiste en explicar todos los intríngulis ocultos de la política del poder para movilizar amplios sectores populares en defensa del gaztetxe.

La autodefensa comienza desde antes de okupar el gaztetxe, desde el momento en el que se decide abrir otro en respuesta al que nos están cerrando en ese instante. La autodefensa no es otra cosa que la ofensiva juvenil permanente y creciente expresada en la consigna de «nos cierran uno, abrimos dos». Esta estrategia, la única posible, exige planificar con antelación toda la pedagogía de diálogo y comunicación con el pueblo porque sólo así la autodefensa será común, creciente, la única con visos de victoria acumulativa.

EUSKAL HERRIA 15 de agosto de 2018








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domingo, 12 de agosto de 2018

Sortu y la Aste Nagusia 2018

Las fiestas grandes han iniciado en la CAV y desde la izquierda abertzale se movilizan para dar a conocer las reivindicaciones del pueblo vasco ante los visitantes.

Les invitamos a leer esta nota de Naiz:


Ante la mirada curiosa de numerosos turistas y fiel a la tradición, Sortu ha sacado esta tarde a varias centenares de personas a las calles de Donostia en la anual manifestación previa al inicio de las fiestas. La defensa de la República vasca ha servido de paraguas para distintas reivindicaciones, unidas todas bajo la voluntad de «decidirlo todo».

Dos horas antes del inicio oficial de Aste Nagusia, Sortu ha celebrado su tradicional manifestación en el centro de Donostia, a la que han asistido varios centenares de personas. El lema elegido este año, «Una República vasca para decidirlo todo», ha servido de paraguas para distintas reivindicaciones, desde las feministas a las laborales, pasando por las pensiones y el euskara.

Ante la mirada de decenas de turistas, curiosos ante la amalgama de ikurriñas, esteladas, banderas de Nafarroa, de Ernai y por la repatriación de los presos, los manifestantes –entre los que han destacado pensionistas y jóvenes– han iniciado su marcha desde el Buen Pastor pasadas las 17.00.

Junto a lemas por la independencia y el clásico «Presoak Etxera», este año han sonado con fuerza otros eslóganes como «1.080 hemen eta orain», en relación a la pensión mínima, «Hemen bizi, hemen erabaki» (vivir aquí, decidir aquí) y «Gora Euskal Errepublika».

En el acto final, Nuria Altzugarai, miembro de la ejecutiva de Sortu, ha invitado a los presentes a imaginar cómo sería la proclamación de la República vasca. «Imaginemos por un momento la República que construiríamos, imaginemos una Euskal Herria sin opresión», ha sugerido, mencionando desde las relaciones laborales al sexismo, pasando por el euskara, los presos, la juventud o la migración. «Así imagina Euskal Herria, desde el principio, la izquierda abertzale, un pueblo sin opresión, formado por hombres y mujeres libres», ha rematado.

Acto seguido, Altzugarai ha remarcado la importancia de concretar el camino y los pasos prácticos «para empezar a acercarnos a nuestro proyecto». Algo para lo que ha considerado primordial «la activación popular». «Para sacar al PNV de esa habilidad que tiene para jugar a dos bandas, para llevar a Podemos del dicho al hecho, o para culminar el cambio iniciado en Nafarroa», ha añadido, recordando que «ya sabemos que los cambios que necesita este pueblo no llegaran ni de París ni de España».

«Necesitamos pasar de reivindicar el derecho a decidir a ejercerlo, para decidirlo todo», ha añadido la militante abertzale, que ha terminado saludando a todos los que visitan Donostia estos días, a los padres de los jóvenes de Altsasu, a los migrantes y refugiados y a «los amigos catalanes que están hoy aquí con nosotros». «Ellos también, un día, imaginaron la República catalana, y ahí están, construyéndola», ha concluido.






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domingo, 5 de agosto de 2018

Taxistas Vascos Contra las Multinacionales

Continúa la revuelta de los taxistas de la CAV en contra de la amenaza que representan las plataformas digitales dedicadas al transporte.

Aquí lo que se nos reporta desde el Correo Vasco:


Arremeten contra el Gobierno vasco por dar por hecho que esas firmas llegarán a Euskadi y auguran un escenario «sumamente desagradable»

Luis López

O mucho cambian las cosas, o aquí va a haber un conflicto importante. El Gobierno vasco da por hecho que más temprano que tarde llegarán a Euskadi los gigantes Uber y Cabify, igual que han llegado al resto de grandes ciudades españolas y del mundo entero. Mientras, los taxistas vascos dicen que no. Que aquí no hay sitio para multinacionales cuyo único objetivo es acaparar el mercado. «Si tratan de venir vamos a encontrarnos con un escenario sumamente desagradable», advierte Borja Mussons, presidente de la Federación Vasca del Taxi. «Haremos todo lo que esté en nuestra mano para impedirlo».

Así están las cosas pese a que ayer fue el primer día de actividad en el mundo del taxi tras una semana de paro total en Euskadi y en la mayoría de España. Los profesionales del volante se plantaron con el fin de hacer presión y reducir el número de licencias VTC, de las que se valen Uber y Cabify para prestar sus servicios. La ley marca que el tope es una por cada 30 taxis, y en ciudades como Madrid la proporción es una por cada cuatro. En el País Vasco es 1/26, pero aquí la situación es particular porque sólo trabajan las VTC tradicionales, las de toda la vida (83 vehículos como, por ejemplo, limusinas y coches de lujo para personalidades). Eso sí, hay pedidas casi 400 licencias a las diputaciones (competentes en su concesión) que se habían denegado y a las que los tribunales están dando sus bendiciones, por lo que el problema puede estallar en cualquier momento.

El Gobierno vasco asume que no se puede ir contra el cambio en los tiempos y considera que hay que regular el asunto para que convivan los distintos medios de transporte. «Necesitamos un transporte público de calidad en el que quepan todos», dijo el miércoles la consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia. Y ayer reiteró que «va a haber que asumir» por sentencia judicial las licencias de VTC que en su día se denegaron. «Tenemos que estar preparados» para cuando eso ocurra. Desde su departamento creen que toca iniciar una labor «pedagógica» para interiorizar que no hay escapatoria y los medios tradicionales tendrán que convivir con los nuevos.

Sin aportar nada

Para los taxistas, el planteamiento es inaceptable. «Lo que está diciendo el Gobierno vasco es que va a dejar entrar a un intermediario que vive a miles de kilómetros de aquí». Porque, a juicio de Mussons, empresas como Uber y Cabify «no aportan nada a la sociedad y se quedan con parte del pastel». «Es totalmente inviable convivir aquí con ellas. Donde están, la gente no convive, malvive. Y no quieren ser un servicio complementario, sino quedarse con todo el mercado».

Por eso, los taxistas aseguran que no se van a quedar de brazos cruzados. En el momento en que se plantee la eventual entrada en Euskadi de alguna de estas multinacionales que están revolucionando el transporte de viajeros en medio mundo «vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano». ¿Por ejemplo? «Movilizaciones, huelgas indefinidas...». Para Mussons el Gobierno vasco ya tiene herramientas legales suficientes como para cerrar el paso a Uber y Cabify, por lo que le pide «agarrar el toro por los cuernos».

Las frases

Arantxa Tapia | Consejera Desarrollo Económico, «Va a haber que asumir por sentencia muchas licencias que se habían denegado»

Janire Bijueska | Directora de Transportes, «Nadie sabe cómo hacer compatible el aumento que viene de permisos VTC con la limitación legal 1/30»

Borja Mussons | Federación Vasca del Taxi, «Esas multinacionales no quieren ser un servicio complementario, sino quedarse con todo»






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martes, 31 de julio de 2018

Esos Incómodos Ocho Casos

Madrid sabe muy bien que su encaje en el tejido de la comunidad internacional es muy incómodo. Los países centrales fruncen el seño cada vez que el régimen español se desboca, recordando así a los más avispados entre los habitantes de la aldea global que las instancias supranacionales que supuestamente han sido creadas para llevar progreso y equidad a todos los rincones del mundo son muchas veces patéticos elefantes blancos carentes de los medios para llevar a cabo sus mandatos. Otras, son de hecho colaboradoras activas con las políticas imperialistas llevadas a cabo por Washington, Londres y Tel Aviv.

Así, la práctica del terrorismo de estado en su modalidad de tortura y malos tratos a llevado a que renuentemente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo haya tenido que admitir ocho casos, mismos que desde Lakua han utilizado como medida de contención ante el embate del Constitucional en conta de la ley de abusos policiales de la CAV.

Lean lo que se nos informa desde El Mundo:


El consejero Josu Erkoreka destaca el "interés tan notable por echar tierra sobre un episodio concreto de la historia reciente de España"

Josean Izarra

El Gobierno vasco ha pasado al contraataque después de asegurarse que el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez ordenará la retirada del recurso de inconstitucionalidad contra la ley de abusos policiales vasca pese a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional contra la norma aprobada en Navarra. El portavoz y consejero Josu Erkoreka ha recordado que el Tribunal de Derechos Europeos ha emitido ocho dictámenes condenando al Estado español por no haber investigado las denuncias de ciudadanos que denunciaron torturas. Erkoreka y la ministra Meritxell Batet firmarán en las próximas horas el acuerdo para retirar del Constitucional tanto la ley de abusos policiales vasca como la que cuestionaba la subida salarial de los funcionarios incluida en los presupuestos vascos de 2018.

Erkoreka ha ratificado que el Gobierno central mantendrá su compromiso de retirar el polémico recurso y el Ejecutivo vasco su compromiso a "retocar" la norma impugnada ante el Constitucional por el presidente Mariano Rajoy. Tras adelantarlo ayer en un comunicado, el Gobierno de PNV y PSE tiene dos frentes jurídicos abiertos para conseguir activar la ley de abusos policiales vascas entre 1979 y 1999 que, como ha constatado hoy Erkoreka, está ligado a las denuncias de torturas.

El consejero vasco ha calificado de "paradójico" que en la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la norma navarra se incida en que cualquier intervención sobre "este episodio concreto de la historia reciente de España" se reserve al Poder Judicial cuando instancias europeas han constatado hasta 8 incumplimientos en la obligación de investigar los casos denunciados. El Gobierno vasco espera que la retirada del recurso de inconstitucionalidad por parte del presidente Sánchez conlleve que el Constitucional cierre el caso aunque tiene registrada una petición de personación de Dignidad y Justicia y también puede mantenerlo si estima que hay un interés general más allá del demandado por el Gobierno central.

Además, Erkoreka ha constatado que el Gobierno vasco ya ha recibido la confirmación de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha admitido a trámite el recurso contencioso-administrativo presentado por el Sindicato Unificado de Policía (SUP) contra la decisión de Lakua de constituir una comisión de valoración que sería la encargada de examinar cada petición de las presuntas víctimas por torturas.







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lunes, 23 de julio de 2018

El Impresentable Anasagasti

Desde la página de la Fundación Pakito Arriaran les compartimos este texto acerca del infumable Iñaki Anasagasti y sus veleidades colonialistas en contra de la República Bolivariana de Venezuela:


Fundación Pakito Arriaran   

Hay personas que sirven para todo y que pueden ser o hacerse pasar por demócratas, fascistas vasco-españoles, venezolanos, nazis, horteras, corruptos, racistas… pero pocos como Iñaki Anasagasti pueden ser todo eso a la vez.

No cabe duda de que si hubiera nacido a principios del siglo pasado hubiera sido feliz en la Gestapo persiguiendo judíos (aunque hubiera preferido perseguir palestinos), o en Sudáfrica defendiendo la supremacía de la raza blanca, o en España, cantando el cara al sol con el flequillo hacia la derecha. Pero nació en Venezuela, a 8.000 kms de lo que para él es el “primer mundo”, y parece que ese trauma infantil (además de otros) que no ha podido superar es lo que le lleva a esa enfermiza obcecación con la patria de Bolívar.

Desde las pasadas elecciones presidenciales en Venezuela del 20 de mayo se ha dedicado día y noche a hablar de fraude, de las calles vacías, del fracaso electoral del Presidente Maduro (más Presidente y con más apoyo que Mariano Rajoy, expresidente de su país, España, que sobrevivió gracias al apoyo, entre otros, del partido del Sr. Anasagasti, y que Pedro Sánchez, presidente actual al que su partido también apoyó traicionando sus pactos, y no es la primera vez, en este caso con el PP).

Y no sólo se ha dedicado a hablar y a escribir, sino que ha insultado a periodistas, a medios de comunicación que no coinciden con lo que para él es el pensamiento obligatorio, a venezolanos que ese día salimos a votar, a intelectuales… y es que votar para el Sr. Anasagasti solo es “democrático” si las elecciones las gana la derecha fascista y racista, se llame PNV, PP o PSOE, según la conveniencia del momento. Por eso, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Cuba… no somos países democráticos y sus ciudadanos además somos de “segunda categoría”. Para él, democracia solo es democracia si el ganador hace felices y rinde pleitesía a los ricos, a los banqueros, al departamento de estado gringo, a la comunidad económica europea, al imperialismo y al fascismo mundial. Y por eso, ya que ni Batman, ni Superman, ni el Capitán América parecen hacer nada, el ex-senador español decidió que él iba “a tumbar a Maduro” y convocó con la fundación de su partido en Sabin Etxea (una especie de sede social del Ku Klux Klan vasco-español) una “Conferencia de Solidaridad con Venezuela”.

El acto lo financió BBK, un banco cuyo presidente, tras anunciar unas ganancias en el 2017 de 302 millones de euros, declaró que “ha sido un año difícil”. El cartel de la convocatoria, según el propio Sr. Anasagasti lo diseñó “con maestría Aitzbea Ramos, hija de Guillermo que fue locutor de la Radio Euzkadi clandestina que funcionó desde aquel país (Venezuela) en plena dictadura. Mujer sensible y aguerrida contra los que han arruinado la tierra de sus padres se suma a un coro de mujeres muy motorizadas contra aquella satrapía”. Maestría o no, lo que sí es seguro es que el Sr. Guillermo Ramos, nacionalista vasco, se estará revolviendo allá donde esté, viendo que su hija, en su odio furibundo al “rrrrrregimen castro comunista de Maduro”, diseñó un cartel con el escudo imperial español, ya que el mencionado  evento lo patrocinaba también una de las múltiples instituciones españolas, dependientes de cualquier ministerio que en su presupuesto anual tenga una partida dedicada a atacar a Venezuela. En la conferencia, entre otros, participó como ponente un curioso personaje, chavista que dejó de serlo cuando el gobierno revolucionario de Caracas dejó de financiar su cooperativa por considerar que su accionar se alejaba mucho del “espíritu cooperativista”, junto a pensionistas venezolanos cuya queja contra el gobierno venezolano es que les pagan su pensión en la moneda nacional venezolana (Bolívar Fuerte), y ellos la quieren en dólares estadounidenses.

Cuando en el mundo preguntan ¿por qué Euskal Herria (País Vasco) no es independiente? La respuesta es bien sencilla: Por individuos como el Sr. Anasagasti y partidos como el suyo (PNV). Porque la burguesía fascista vasco-española (a la que pertenece el Sr. Anasagasti) se siente cómoda en España, robando y enriqueciéndose (ellos le llaman gestionar el dinero público) el dinero que les llega desde Madrid como pago por su lealtad a la monarquía. Su partido ha sido y es un tradicional vertebrador del régimen español, ya que, a cambio de unas partidas presupuestarias o un voto en cualquier otra institución (gobierno vascongado, diputación, alcaldías…) son capaces de apoyar a cualquiera que necesite una muleta para seguir recortando derechos, libertades, prohibiendo autonomías, o encarcelando a opositores. En Venezuela tenemos nuestro Leopoldo López y Euskal Herria su Iñaki Anasagasti. Por cierto, en la sede de la fraternidad aria del Partido Nacionalista Vasco, también conocido como Partido del Negocio Vasco (Sabin Etxea) se homenajeo no hace mucho al padre de Leopoldo López y se “exigió” la libertad del golpista.

A 106 kms de Sabin Etxea, en un pequeño pueblo llamado Altsasu (Alsasua), ocho jóvenes vascos siguen enfrentando penas que van desde los 12 años y medio a los 62 años y medio de cárcel por una pelea en un bar donde dieron “una patada en el tobillo” a un Guardia Civil (policía militar española). El gobierno español (del que el partido del Sr. Anasagasti es socio y habitual colaborador) les acusa de: “agresión planificada y organizada única y exclusivamente para agredir a dos guardias civiles con la finalidad terrorista de expulsar a dicho cuerpo policial de Alsasua, en línea con lo defendido por colectivos que son, a su juicio, herederos de la estrategia de ETA.” Los jóvenes, tras un juicio sin garantías, fueron condenados por todos esos delitos, pero sin la calificación de “terrorismo”, por lo que las condenas han sido de 9 a 12 años, a excepción de una de ellas, que fue condenada a 2 años de cárcel. Aún así, la fiscalía ha recurrido la sentencia: considera que los jóvenes son terroristas, por lo que aún penden sobre sus cabezas las peticiones fiscales iniciales, de hasta 62 años de cárcel por una pelea a altas horas de la noche en un bar, en la que la consecuencia más grave fue un tobillo fracturado.

Mientras el Sr. Anasagasti exigía la libertad de Leopoldo López, él y su partido apoyaron y jalearon las políticas del PP y del PSOE que llevaron a la cárcel a cientos de jóvenes vascos por casos como el de Altsasu. Cuando estos últimos jóvenes fueron condenados, el gobierno vascongado del PNV y PSE (sucursal del Partido Socialista Español en el País Vasco) afirmó que respetaba la sentencia, desoyendo, como ha hecho tradicionalmente, la voz del pueblo vasco al que pretende representar. Y es que el Sr. Anasagasti y su partido, en el fondo, no defienden derechos humanos, ni la democracia, ni a Venezuela, ni a Euskal Herria (País Vaco), lo que defienden son sus intereses y los de sus amos imperiales que, cosas de la historia, son los mismos que bombardearon Gernika e invadieron Venezuela.

Y a ellos y a los oligarcas, fascistas, banqueros y “anasagastis” del mundo, solo nos queda decirles: ¡¡Saquen sus asquerosas manos de Venezuela!!






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domingo, 15 de julio de 2018

Errekaleor Abre Brecha

Después de un año volvemos al barrio okupa de Errekaleor en Gasteiz por medio de este reportaje dado a conocer por El Salto:


Una barriada ocupada en la periferia de Gasteiz se ha convertido en la isla energética más grande de toda Euskal Herria.

Igor Goikolea

Fábricas a un lado y hectáreas de hierba al otro, tránsito de bicicletas y pocas personas a pie. Más adelante, unas rotondas que marcan la salida de Gasteiz. Tomando una de éstas a la derecha, una carretera sin apenas movimiento; 200 metros más adelante la primera de muchas fachadas con murales y el lema “You are now entering free Errekaleor”, emulando al barrio Bogside de la irlandesa Derry. Es Errekaleor, uno de los barrios ocupados más grandes de Europa.

Para entender la historia de esta singularidad alavesa y vasca merece echar la vista atrás. En la década de 1950, la población gasteiztarra prácticamente se duplicó debido a la expansión industrial de la ciudad y fue en ese contexto cuando se levantó una urbanización destinada a parte de esas personas trabajadoras. Un barrio que inicialmente se llamó “Un mundo mejor” y que años después tomó el nombre de “Errekaleor” (Río Seco) por el río que pasa por debajo de las casas.

De ese barrio era, entre otros, Romualdo Barroso, uno de los cinco obreros asesinados el 3 de marzo de 1976 en Gasteiz tras una asamblea obrera en el barrio de Zaramaga. Tenía 19 años. Las vecinas, año tras año y al igual que todo Gasteiz, le recuerdan con un emotivo acto en el cine del barrio, que ahora tiene su nombre.

Fue a comienzos del siglo XXI y coincidiendo con el desarrollo urbanístico del sur de la ciudad cuando se decretó el realojamiento de sus habitantes para la posterior demolición y reconstrucción de Errekaleor. Un realojamiento que las antiguas vecinas calificaron como “estafa”. “Me echaron de mi hogar porque necesitaban derribar el barrio y no lo han hecho”, denuncia Gabriel García, que residió con su hijo durante doce años en el barrio.

En septiembre de 2013, un grupo de estudiantes del campus de Gasteiz decidió ocupar el portal número 26. De esta manera, denunciaban los altos precios del alquiler en la capital alavesa y nacía un nuevo colectivo: Errekaleor Bizirik (Errekaleor Vivo). Año a año, el barrio comenzó a tener cada vez más habitantes mientras que el proyecto parecía consolidarse. El actual primer edil de Gasteiz, Gorka Urtaran (PNV), mantenía una postura ambigua afirmando que en el barrio no se podía vivir y más adelante tendiendo la mano a las que allí residían. Sería en el segundo año de vida de Errekaleor Bizirik cuando el barrio sufriría uno de los primeros golpes.
La isla energética

En marzo de 2015, la Policía local cargaba en el barrio para que Iberdrola pudiese cortar la luz. Sería el anticipo del ataque más grande vivido por Errekaleor desde su ocupación, un hecho que llegaría dos años más tarde.

Durante la lluviosa mañana del 18 de mayo de 2017, la unidad de antidisturbios de la Ertzaintza tomaba el barrio para “facilitar” el trabajo de los técnicos de Iberdrola. Técnicos que habían sido llamados por el Departamento de Industria del Gobierno Vasco y que compartían una misma función: dejar a oscuras un barrio entero de Gasteiz. Pero este ataque, paradójicamente, tendría un efecto boomerang a pesar de efectuar el corte de luz.

Más de una docena de conciertos, una manifestación de más de 10.000 personas precedida por 14 columnas sectoriales. La respuesta dada durante las dos semanas posteriores al corte de luz marcó la agenda política y social de la ciudad. Y todavía quedaba el reto más importante: recaudar 100.000 euros para ser la isla energética soberana más grande de Euskal Herria. Tardaron 50 días en llegar a la cifra, pero consiguieron el objetivo con creces: el coopfunding consiguió reunir más de 108.000 euros.

Jon Crespo, militante del barrio, recuerda con emoción aquellos días posteriores: “Conseguimos ganar una batalla, ya que el objetivo de Urtaran era el derribo. La solidaridad y el compromiso lo frenó”.

A día de hoy, Errekaleor es autosuficiente en lo que a energía se refiere. Un total de 270 placas suministran electricidad al barrio con una máxima producción de 70Kw. ¿Hubiese sido esto posible sin la intervención de la Policía Autonómica Vasca? Pese a pasar meses sin luz, con frío y una amenaza de derribo constante, el proyecto sigue creciendo: 120 personas residen a día de hoy en el barrio, dos de ellas han nacido en él y hay un total de siete niños y niñas.
Gota a gota

A día de hoy es difícil conocer todos los proyectos en profundidad con una simple visita guiada. Llama la atención una inmensa huerta situada en la zona sur del barrio. Preguntando a nuestro anfitrión de qué modo consiguen mantenerla día a día, éste le da máxima importancia al hecho de que sea gestionada por personas que vienen desde fuera del barrio. Es decir, una huerta de uso comunitario que supera las fronteras de Errekaleor en el ámbito humano.

Otra herramienta que también atrae “forasteras” es la imprenta popular instalada en los bajos del centro social del barrio. A pesar de haber estado en stand by debido al corte de luz, media docena de máquinas hacen posible que los colectivos, a precios populares, puedan sacar sus carteles, octavillas o dossieres.

La panadería también ha funcionado a trompicones debido a la falta de suministro eléctrico. A pesar de ello, han conseguido repartir pan artesano por todo Gasteiz y ahora pretenden hacer un horno de leña.

Pero por encima de todo es la cultura la que florece en cualquier zona del barrio. Un bloque, un mural; entre ellos los de artistas conocidos como el italiano Blu o el valenciano Escif en la cara sur. En la zona norte, otro mural resume el espíritu de Errekaleor: “Auzo Boterea” (poder de barrio).

Diferentes artistas han conseguido poner en marcha un local de ensayo para grupos locales tras meses de trabajo. Y uno de los sitios en los que podrán actuar es el propio gaztetxe de Errekaleor, la antigua iglesia convertida en el lugar de ocio y de debates políticos.
Una utopía hacia dentro y fuera

En septiembre se cumplirá un lustro desde esa primera entrada al bloque 26. Un lustro que ha servido para crear y desarrollar alternativas. Pero “queremos más”, nos dicen nuestros anfitriones. Es por ello que ya tienen diversos objetivos en sus cabezas.

El hecho de que Errekaleor se encuentre en la periferia de la ciudad hace que uno de los principales retos sea el de la “permeabilidad con el resto de colectivos de Gasteiz”, explica Crespo. Una opción para ello está siendo la dinámica OkupaTU Gasteiz en la que cuatro colectivos de la ciudad comparten aniversarios: la radio libre Hala Bedi —35 años—, Gaztetxe de Gasteiz —30 años—, el frontón ocupado Auzolana —diez años— y los cinco años del propio Errekaleor.

El hecho de la “permanencia y perspectiva de vida en el propio barrio” es otro de los grandes objetivos. Diferentes edades, diferentes perspectivas… “No queremos que Errekaleor se ancle en algo juvenil”.

A pesar de la dificultad del reto, querrían crear condiciones para emanciparse del mercado actual: desde la alimentación y la energía, pasando por el ocio y los cuidados. “Deberíamos conseguir que la producción autogestionada no se mercantilice dentro del barrio, imperando así las relaciones no capitalistas entre las vecinas”, nos dice Crespo.

Con el objetivo de superar la “clásica relación de compraventa”, buscan fórmulas no mercantiles de puesta en común de lo producido, para así poco a poco no depender del trabajo asalariado fuera del barrio. Pretenden, de esta manera, construir relaciones entre vecinas en las que “impere el cuidado mutuo y el bienestar común”.

La legislatura actual terminará, probablemente, sin la irrupción de las excavadoras en Errekaleor. Las vecinas, por lo menos, están convencidas de que no habrá derribo alguno este año. En cuanto a las relaciones con el Gobierno local que salga de las próximas elecciones de 2019, no cambian su postura: “Seguiremos con la mano tendida a dialogar, pero de Errekaleor no nos moveremos”.

Seguro que es difícil explicar las 24 horas del día de un barrio en un solo artículo. De lo que no hay duda es de que, al igual que su vecino Romualdo, las errekaleortarras son ya parte de la historia. 42 años después, siguen peleando por “Un Mundo Mejor”.






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