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viernes, 28 de julio de 2017

Amordazan a Mikel de Hala Bedi

El PNV, por muy progre que aparente ser, no deja de ser un partido conservador. Por mucho que manifestó su desagrado con la Ley Mordaza, esta ha terminado siendo demasiada tentación, sobre todo bajo la dirección de gentes como Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar, sin olvidar claro al represor Javier Balza.

Dicho lo anterio, les invitamos a leer esto que nos reporta nuestro amigo Danilo Albin desde las páginas de Público:


La multa impuesta por la Ertzaintza contra un reportero de la radio Hala Bedi despierta un amplio rechazo desde distintos ámbitos. El tema llegará incluso al Parlamento Vasco, donde la mayoría de la Cámara ya había solicitado no emplear esa polémica normativa en Euskadi.

Danilo Albin

La aplicación de la “Ley Mordaza” por parte de la Ertzaintza contra un periodista vasco no pasará, ni de lejos, desapercibida. Tras conocerse la multa recibida por un reportero de la radio Hala Bedi que en mayo pasado cubría una actuación policial en el barrio autogestionado de Errekaleor —situado en Vitoria—, colectivos profesionales, activistas a favor de la libertad de información y partidos políticos han pedido explicaciones sobre lo ocurrido.

Las luces de alarma se encendieron este jueves, cuando trascendió que el periodista Mikel Saenz de Buruaga había recibido una multa de 602 euros. El expediente provenía del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, que daba por buena la versión de la Ertzaintza sobre los hechos registrados el pasado 18 de mayo en Errekaleor. Aquella mañana, Saenz de Buruaga se encontraba allí para cubrir la intervención de la Policía Autonómica, que había acudido al barrio para custodiar a los técnicos de Iberdrola que pretendían cortar la luz a las 150 personas que viven allí.

El operativo incluyó una carga policial contra varios jóvenes que se habían encadenado junto a un transformador, mientras que el reportero de Hala Bedi —quien se encontraba allí para realizar la cobertura informativa— recibió varios golpes y empujones por parte de los ertzainas, quienes le rompieron el móvil que estaba utilizando para grabar la escena. Según ha denunciado la emisora, también hubo amenazas contra el periodista y un compañero suyo: “Sabemos quiénes sois, sabemos que sois del entorno radical”, habrían afirmado los policías.

Este viernes, el Colegio Vasco de Periodistas y la Asociación Vasca de Periodistas han emitido una declaración conjunta en la que “lamentan y denuncian la decisión tomada por el Gobierno vasco de sancionar aplicando la Ley Mordaza a Hala Bedi Irratia”. Recordaron además que aquel 18 de mayo, “los medios de comunicación que llegaron más tarde no tuvieron la opción de informar de forma adecuada ni acercarse al lugar, ya que la Ertzaintza impidió el acceso al barrio”. Por tanto, solamente Hala Bedi —que había accedido antes— estaba presente en el lugar y podía dar cuenta de lo que estaba sucediendo.

Tras destacar que se trata de la primera vez que la Policía Autonómica aplica la Ley Mordaza contra un periodista vasco, el colegio y la asociación subrayaron que esa normativa supone “un ataque directo al derecho de información y, por tanto, a la labor que desarrollamos los profesionales de los medios de comunicación, por lo que exigimos su retirada inmediata”.

“Proteger, no castigar”

Por su parte, EH Bildu ha anunciado que llevará este tema al Parlamento Vasco, donde reclamará que la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, ofrezca explicaciones sobre este tema. “Es grave que la Ertzaintza se sirva de esa ley para obstaculizar la labor de la prensa y, en este caso concreto, para sancionar a un periodista de Hala Bedi —destacó la coalición abertzale—. Lo que tiene que hacer la Ertzaintza es proteger el derecho a la información y la libertad de expresión, no castigarlos”.

En tal sentido, el grupo independentista en la cámara de Gasteiz hizo hincapié en un aspecto revelador: a finales de la legislatura pasada, el Parlamento Vasco “expresó su posición contraria a la Ley Mordaza porque vulnera derechos fundamentales y asumió por ello el compromiso de que no se aplique”. “PNV y PSE firmaron aquella declaración, pero no han cumplido su palabra porque la Ertzaintza ha seguido aplicando la Ley Mordaza desde entonces”, denunció EH Bildu.

Por todo ello, la coalición soberanista solicitó al Gobierno Vasco la inmediata retirada de la multa impuesta al periodista de Hala Bedi, así como el cese de la aplicación de esa restrictiva ley, dado que “vulnera libertades y derechos fundamentales y convierte en delito el trabajo periodístico y la libertad de expresión”.

Queja ante el Defensor del Pueblo

El malestar también ha llegado a Madrid. Esta misma mañana, la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) presentó una nueva queja ante el Defensor del Pueblo “por la sanción impuesta a un periodista en el ejercicio de su función en aplicación de la Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana”. “Las multas contra la libertad de información responden a un patrón: el de su camuflaje bajo infracciones genéricas como ‘desobediencia o la resistencia a la autoridad’ (art. 36.6) o ‘faltas de respeto y consideración’ a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (art.37.4)”, remarcó.

De hecho, la PDLI recordó que “según la reciente memoria del ministerio del Interior, estas sanciones se han incrementado desproporcionadamente en el último año, llegándose a triplicar en el caso del artículo 37.4”. “Se trata, una vez más, de una aplicación de la ley contraria a los principios constitucionales al no tomar en consideración que la persona sancionada está ejerciendo un derecho fundamental como es la libertad de información”, subrayó.






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sábado, 1 de julio de 2017

Egaña | Errekaleor

Le damos seguimiento al caso del barrio okupa de Gasteiz con este texto publicado por Iñaki Egaña en su cuenta de Facebook:


Iñaki Egaña

Vivimos en un mundo "libre", acotado por unas normas que, en la teoría, nos las hemos puesto entre todos. Normas de convivencia, de justicia, de comportamiento, de pluralidad... de vida. Sabemos, sin embargo, que todo eso es una farsa, que estamos enfilados a consumir, a mantener en la sociedad las diferencias marcadas por el lugar nacimiento y acogotadas por el medio laboral.

En las sociedades tecnológicamente más avanzadas, se nos dice que todo tiene cabida, dentro de esas normas de convivencia pactadas, incluso el derecho a decidir individual y colectivamente. Pero ahí la comedia también se impone sobre la realidad. Los límites son notorios cuando el sistema se pone de verdad en cuestión, aunque sea en detalles. Entonces, el matonismo ideológico no deja lugar a la poesía.

El proyecto comunitario de Errekaleor ha sido enfocado por los seguidores del razonamiento único. Dicen que hay alternativas. Pero siempre y cuando no dejen un poso positivo, creíble, que se pueda repetir en otros lugares y que sirva de faro para colectivos que no encajan en la fotografía del sistema.

Las alternativas que ofrece el sistema son aquellas enlatadas en museos y campos de fútbol, en culturas apropiadas por el derroche. En consecuencia, no son alternativas, sino incitaciones a mantener un estado eterno de consumo, bajo la apariencia de superaciones y progreso. Tenemos decenas de anuncios que ahondan con una desfachatez extrema en conceptos a los que han hurtado su significado. Y, nos escupen, que si no seguimos su huella nos convertiremos en marginados.

Gorka Urtarán y con él la representación agazapada bajo su sombra, aspiran a mantener ese viejo eslogan franquista que decía "libertad sí, sin alcanzar el libertinaje". Es decir, libertad entendida como un conjunto de leyes amenazantes, argumento supremo de esa democracia descolorida de la que se apropian ajenos y extraños. Hay permiso para la pluralidad hasta que esa pluralidad pone en tela de juicio el pensamiento único.

Ejemplos de esa última afirmación los hemos conocido y sufrido en los últimos años, en los últimos tiempos, con una cadencia que demuestra que no estamos ante una respuesta sistémica excepcional, sino ante un código defensivo habitual. Código que utilizan quienes defienden las posiciones de ese poder omnipresente, gestionado con medios, policía o hábitos, con el objetivo de perpetuarse. Nunca olvidaré aquel desalojo del Euskal Jai de Iruñea, en nombre de la "civilización".

Los primeros objetores de conciencia al servicio militar y los miles de insumisos posteriores fueron tachados de inadaptados sociales, como si el Ejército fuera un pilar básico social, educativo y con un valor ético supremo. A los ecologistas que se enfrentaron a Lemoiz se les embarcó en la txalupa de la marihuana y el hipismo folclórico, hasta que la central comenzó a tambalearse. Fue entonces cuando la cosa se supo seria, que la respuesta se convirtió en que aquellos alternativos estaban en contra del progreso, de la normalidad, que querían volver a poblar las grutas de Santimamiñe y comer berzas de Berriz.

Con una sociedad entregada a cuatro desalmados que entienden la vida en función de los balances positivos de sus cuentas de resultados, que ganan a espuertas y crean tendencias de todo tipo gracias a sus compañías de propaganda, la autogestión ha sido sistemáticamente demonizada. Porque autogestión significa precisamente salir de esas normas que nos estrujan desde que suena el despertador por la mañana. Porque autogestión tiene numerosos sinónimos, reñidos precisamente con el poder capitalista: autodeterminación, soberanía, colectivización, socialismo, independencia... Y la búsqueda de sus antónimos nos deja en el punto actual: subordinación y dependencia.

Han sido precisamente las gestas autogestionarias las que con mayor insidia han tratado las instituciones destinadas a su perennidad. Kukutza en Bilbao había sobrepasado las tasas de "libertad controlada" y, sobre todo se había convertido en referencia y cohesión para un sector social distraído hasta entonces en la marginalidad cultural. Por eso el difunto alcalde Azkuna arremetió no sólo contra su símbolo sino también contra su proyecto real. Es un insulto a la inteligencia que a la antigua alhóndiga de la capital vizcaina se le llame hoy precisamente Azkuna Zentroa "lugar de ocio y cultura". Al menos sirve para explicar en qué términos hablamos unos y otros de cultura.

Una experiencia similar corrió el proyecto Kortxoenea en Donostia, desmantelado en vísperas de la capitalidad cultural europea de 2016, asaltado por hombres de uniforme cuando se inauguraba el proyecto multicultural y multimillonario de Tabakalera. Parece mentira que propósitos tan humildes y concentrados en comunidades abiertas como las de Kukutza, Kortxoenea o la más extensa de Errekaleor, puedan provocar respuestas tan airadas en el establisment, como si se tratara de una confrontación a vida o muerte, cuando en realidad se trata de experiencias en las que el principal lema tiene que ver con "otra vida, otro modelo, es posible".

Errekaleor es un proyecto autogestionario. Modesto, pero simbólico. Y lo simbólico es parte de esa gran batalla ideológica que tanto molesta a los defensores de una libertad como la que anuncia recientemente el ministerio de Defensa español para alistarse a su Armada. Nadie hablará de esclavitud, de dependencia, de prisión, de consumo inducido. Esos defensores del pensamiento único, sin embargo, nos citarán la palabra libertad precisamente para tapar el significado que le dan, esclavitud, dependencia, prisión, consumo inducido. Por ello sobran los experimentos que puedan demostrar otras verdades diferentes a las oficiales.

El potencial de Errekaleor es su fortaleza. Y así lo entienden quienes quieren que desaparezca del mapa. Hay una lectura que los colegas de Gorka Urtarán hacen para el conjunto de Euskal Herria. En Bizkaia y en Gipuzkoa les ha dado sus frutos. En Ipar Euskal Herria acaba de fracasar estrepitosamente en las elecciones legislativas. En Araba tiene sus frenos con los ecos aún recientes del caso del corrupto y ex jeltzale Alfredo de Miguel.

La lectura tiene que ver con su crecimiento electoral. Es notorio que su mejora electoral tiene que ver con su penetración en el nicho de votantes del PP, de la derechona española. Una derecha que en Gasteiz estaba asentada por razones ya conocidas, alcaldía incluida. Una derecha todavía muy potente numéricamente. Y puesto que el PNV tiene una lectura únicamente electoral para marcar su estrategia política, la sustracción de las señas de identidad de esa derecha española (contra la autogestión de Errekaleor, contra las ayudas del RGI...) se ha convertido en táctica inminente.

No me preocupan en absoluto las definiciones de autogestión que puedan confeccionar quienes apoyen o vivan in situ el proyecto de Errekaleor. Ni siquiera si se convertirá en un hito sobre el tan manido "poder popular" que hemos destacado desde siempre en nuestros tratados de democracia vasca participativa. Me encandilaron aquellas palabras que escuché en la reciente manifestación solidaria de Gasteiz: "Por pedir, pediríamos mucho, pero nos conformamos con que nos dejen tejer nuestro mundo, nuestra alternativa".

Y es que, en definitiva, de eso se trata. De descentralizar, de crear, de avanzar y, a veces retroceder, de construir. Y también de equivocarse. Me han recordado tantas veces que la autogestión es un término utópico, reñido con el tamaño, que ya olvidé cuando fue la primera. Por eso hago caso omiso a esas recomendaciones de pragmatismo y sé que experiencias como las de Errekaleor son las mías. Porque creer en la utopía es lo que nos hace ser más humanos. Y experimentar en pequeñas comunidades lo que nos hace fuertes. Así haremos camino.






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viernes, 23 de junio de 2017

Errekaleor Contra la Gentrificación

Gara ha publicado este texto solidario con los okupas de Errekaleor en particular y con los jóvenes vascos que sufren en carne propia los embates del neoliberalismo en general:

Félix Placer Ugarte | Teólogo


La experiencia del barrio de Errekaleor, autogestionada por jóvenes que desean construir otros modos de convivencia y desarrollo ciudadano, convocó hace unos días a miles de jóvenes, también mayores, que mostraron su solidaridad en una multitudinaria, colorida y cálida manifestación contra los requerimientos del gobierno municipal para desalojarlo.

Las razones de fondo que subyacen en este conflicto van más allá de la estrategia urbanística del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ante una ocupación de viviendas que dificultan el trazado del llamado anillo verde. Pienso que las reivindicaciones de este grupo de jóvenes denuncian problemas de amplio calado para la convivencia y el desarrollo social y político. Se está cuestionando un modelo de ciudad que bajo el slogan de «Green capital» responde y contempla más la imagen turística y estética que la auténtica participación ciudadana, la democracia real y la ecología integral. En barrios con graves deficiencias de participación ciudadana, las respuestas a necesidades urgentes resultan insuficientes, por ejemplo, en lo que se refiere al derecho a la vivienda, atención a familias y personas en pobreza severa cronificada, o acogida de inmigrantes. Como consecuencia periódicamente brotan graves episodios de enfrentamientos vecinales síntoma de una convivencia en peligro.

«Errekaleor bizirik», respondiendo a apremiantes demandas de los jóvenes, propuso y viene realizando, hasta ahora con positivos resultados, otras formas y estrategias de convivencia de barrio, de comunidad solidaria y participación asamblearia, de sostenibilidad energética, de cultivo ecológico, euskaldun.

Como un David armado con su onda de razón democrática, se oponen al Goliat de un desarrollo neoliberal, que ciertamente ha logrado resultados de calidad en determinados sectores, pero donde quedan marginados los más débiles, entre ellos los jóvenes, sin olvidar a inmigrantes, refugiados, marginados sociales… Y, en este caso, subrayo la situación del sector juvenil sin trabajo o en trabajos precarios, sin futuro económico para acceder a una vivienda, sin posibilidades concretas para proyectar una vida autónoma, sin voz ciudadana participativa y deliberativa. Con la agravante de que el sistema educativo forma a la juventud para integrarla en sus coordenadas y luego niega a una mayoría un puesto de trabajo: según el Observatorio Vasco de la Juventud (2017) la tasa de ocupación de las personas jóvenes entre 16 y 29 años, en la CAPV, es de 39,3 %, sin especificar la precariedad laboral a la que se ven sometidos.

La experiencia de Errekaleor pone de manifiesto, a mi entender, un profundo problema de amplio alcance para el presente y futuro de nuestra ciudad; también para Euskal Herria y otros pueblos del Estado, que demandan sus derechos a la participación social y política. En realidad está en un peligroso juego de ruleta, manipulada por los crupieres de un capitalismo que siempre gana, algo que nunca puede someterse a los intereses de quienes manejan el capital para sus intereses. Son los derechos humanos y sociales al trabajo, a la vivienda, a la participación, en última instancia, a una vida digna, como los pide la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria. Las personas jóvenes de Errekaleor denuncian, en última instancia, las graves deficiencias de este modelo económico, social y político neoliberal que no es capaz de afrontar y responder con equidad a los derechos básicos de la gente joven y de la ciudadanía en general.

En definitiva estamos ante una importante y necesaria, a mi entender, reivindicación de un modelo de sociedad pensada y planificada no solo desde los derechos básicos y obligaciones de los individuos, en este caso jóvenes, contra un capitalismo en cuyo sistema no cuentan las personas sino los intereses y beneficios financieros. Se opone también a la «intelligentsia» neoliberal que anula el derecho a pensar y elaborar otro modelo de sociedad. Responde al convencimiento de que necesitamos dar a luz otra humanidad concebida y animada por la solidaridad de los pueblos para construir un mundo donde todas y todos somos necesarios.

Plantean, en última instancia, el ejercicio de derechos colectivos para un cambio en profundidad, elaborado desde la igualdad, la justicia y la responsabilidad. Y saben que esto se comienza a realizar desde lo local, desde los barrios, desde movimientos y colectivos, como Errekaleor bizirik, donde emergen alternativas de transformación. Ahí se genera un pensamiento y praxis para construir una nueva economía que abarca otra manera de ser, de vivir, de relacionarse, de producir, de consumir, de autogestionarse. Sin duda, por supuesto, con sus deberes y obligaciones sociales, políticos, ecológicos compartidos y decididos democráticamente, abiertos al diálogo, también con la autoridad municipal para llegar a acuerdos satisfactorios y positivos.

Esta experiencia no es aislada y circunstancial. En la misma ciudad de Vitoria-Gasteiz encuentra una amplia solidaridad contra el derribo de este barrio en sectores diversos sociales, culturales, en grupos políticos. La iniciativa popular «Gora Gasteiz» fue ya un importante apoyo a las ideas y proyectos de una ciudad justa, solidaria y plural.

Pero además Errekaleor bizirik conecta con otras muchas experiencias que en otras regiones y pueblos se están ya realizando y desarrollando con éxito popular y tienen sus sujetos organizados en movimientos populares y sociales. Me refiero, por ejemplo, a la «Carta de la Tierra», a la «Vía Campesina», al «Buen Vivir», a la «economía social»… en estas alternativas, en las que se inscribe la experiencia del barrio gasteiztarra, emergen nuevas maneras de «vivir sencillamente para que otros (todos) sencillamente puedan vivir».

No son solo, por tanto, respuestas coyunturales. Su amplitud y globalidad, su razón y finalidad van más lejos y proponen en su conjunto un cambio necesario y decisivo «de alta complejidad». Para ello proponen comenzar con el decrecimiento, como una forma de vivir donde, reduciendo tanta producción y gasto innecesarios, se potencien valores como la primacía de la vida social, el ocio creativo, el reparto del trabajo, la renta básica, entre otros; en definitiva, un desarrollo solidario comunitario, sostenible, humanizador.

Todo ello pone de manifiesto el significado y amplitud de experiencias como Errekaleor bizirik que responde a la Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria: «Construir en igualdad de derechos y obligaciones otro proyecto económico y social… que coloque a las personas en el centro de la actividad económica y sitúe el interés colectivo de la sociedad por encima de los intereses particulares y de la lógica del mercado. Se trata, en definitiva, de transformar el actual modo de acumulación capitalista por otro modelo de producción, distribución, consumo y preservación que permita satisfacer nuestras necesidades sin comprometer las de generaciones futuras, ni la capacidad de regeneración del planeta. (…) Por ello instan a que las instituciones se pongan al servicio de la voluntad de Euskal Herria, de quienes en ella viven, para decidir su futuro político, institucional, económico y su propio modelo de convivencia».

Es la hora de que la sociedad vasca en su conjunto y la juventud en concreto construyamos una sociedad justa, diversa, inclusiva. Errekaleor bizirik es ya una realidad y un paso decisivo.






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viernes, 19 de mayo de 2017

El Barrio Independiente de Errekaleor

Con respecto a lo sucedido en el barrio okupa de Errekaleor en Gasteiz les compartimos este texto dado a conocer en la página de La Haine:


Borroka Garaia

Errekaleor, por ahora, y espero que eso haya sonado a amenaza, ya que habría que avanzar en la línea no solo de liberación de edificios sino de pueblos enteros, es el único barrio de todo nuestro país que pertenece a la Euskal Herria independiente.

Ni el estado español ni las autoridades autonómicas y municipales dependientes de éste tienen jurisdicción. Es la legitimidad popular alcanzada a través de la ocupación y el modelo colectivista y asambleario de funcionamiento del barrio basado en la ayuda mutua lo que rige. Debido a ello, este barrio de Gasteiz se ha convertido en uno de los iconos para todos y todas aquellas que acertadamente piensan que para ser felices no nos hace falta el capitalismo ni sus instituciones.
Eso al mismo tiempo convierte a Errekaleor en objetivo a derribar para aquellos que mediante el capitalismo y sus instituciones hacen negocio de la vida ajena. Se autodenominen Iberdrola, PNV o ertzaintza. Aunque su verdadero nombre sea el mismo, independientemente de su papel: Burguesía vasca.

Esta mañana, esa burguesía ha decidido que era un buen día para invadir policialmente,  llenar de uniformados armados un barrio pacífico y soberano, dar unas cuantas ostias, impedir a los medios de comunicación populares realizar su trabajo, reventar caras y arrastrar como perros a los vecinos y vecinas, detener a algún joven e intentar quitar la luz de todo un barrio libre. Será que los hijos e hijas de esa burguesía necesitan energía para encender las playstations y por eso echan mano de los hijos e hijas de la clase obrera que viven en Errekaleor.

Era agosto del 2016. 20 jóvenes humildes de clase trabajadora iban a dormir en las calles de Iruñea. Y no es porque fueran sanfermines, que ya pasaron. Estaban en la calle porque las instituciones navarras así lo decidieron, desalojando un espacio ocupado que daba cobijo a las vidas de decenas de jóvenes. Mientras eso ocurría, los hijos e hijas de gran parte de los parlamentarios navarros estaban de vacaciones o haciendo cursos de inglés en Irlanda.

Ese fue el inicio de una ofensiva en la que esta mañana hemos conocido su último capítulo. La mentalidad criminal de la burguesía realizó este proceso mental y estratégico: Si por primera vez la izquierda institucional vasca es capaz de justificar un desalojo bajo promesas en el aire, como así fue, tenemos campo libre para llevar a cabo uno de nuestros sueños. Cooptar e integrar en servicios municipales al movimiento okupa vasco o en caso contrario atacar y desalojar al menor coste social posible. Ni que decir tiene que el movimiento okupa ha sido uno de los pocos movimientos que en tiempos de repliegue y retroceso de casi todas las luchas ha mantenido las banderas en alto y por tanto uno de los objetivos prioritarios para la burguesía vasca en su intensificación del intento de normalización de la opresión en plena crisis que golpea a la clase trabajadora.

El primer paso fue poner a prueba esa debilidad detectada en la izquierda institucional vasca. Y el resultado fue mejor del esperado. Ni se lo creían. Bastaron unas simples presiones para que el Gaztetxe de Iruñea fuera desalojado bajo falsas acusaciones y mentiras realizadas por la propia izquierda institucional vasca.

A partir de ahí, barra libre pensaron. Desde ese desalojo ocurrido en noviembre del año pasado hasta el ataque de esta mañana, la burguesía vasca en este medio año ha atacado, desalojado o iniciado procesos judiciales en al menos 10 gaztetxes y casas ocupadas por toda Euskal Herria.

Este último ataque realizado en Errekaleor, en el asedio que tiene como objetivo que el capital tome el barrio, ha sido realizado concretamente por la que es la tercera fuerza en el ayuntamiento de Gasteiz y “milagrosamente” gobierna. PNV. Ese que no pone incineradoras en sus barrios residenciales. Ese que pacta con el PP porque a parte de ser muy abertzale tiene sensibilidad social. Ese que está en contra de que jóvenes hagan pintadas mientras intenta destruir barrios enteros para especular o piensa que la juventud vasca le pertenece para explotarla mientras no le permite que tenga vida propia. Y que ni mucho menos la haga en un barrio fuera de su control.

Está muy bien y se agradece que la izquierda institucional vasca denuncie los desalojos cuando éstos no se producen en zonas donde sus ayuntamientos no gestionan el estado y se encuentran en la oposición, pero la verdadera prueba es en el caso contrario.








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viernes, 14 de abril de 2017

Usurpación de Monte Público

En su momento no hemos publicado nada acerca de la supuesta "privatización del sol" por parte del Estado Español pues no nos fue posible encontrar una nota periodística fiable con respecto a la supuesta prohibición del uso de celdas solares.

Pero esta vez les traemos una noticia que muestra cuán mal están las cosas en el cotijo de Don Felipe Borbón y Franco, cortesía de La Vaguardia:


La acusación solicita al grupo 26.000 euros para demoler las construcciones que han levantado

Un grupo de seis personas denuncian que podrían ir a la cárcel y afrontar una multa millonaria por intentar repoblar un pueblo abandonado ubicado en la Sierra Norte de Guadalajara. Concretamente, están acusadas de los delitos de usurpación de monte público, contra el patrimonio y otro de daños por haberse instalado en Fraguas desde 2013 con el objetivo de repoblar esta antigua población.

“Pedimos a la Junta de Castilla – La Mancha que no fomente la despoblación rural, que retire la denuncia y se dé justo reconocimiento al trabajo y a la lucha de l@s re-poblador@s”, asegura el grupo en el comunicado que han colgado en la plataforma Change.org. El caso se instruye en el juzgado número 4 de Guadalajara, según adelanta Guadalajara Diario.

Los repobladores llegaron a Fraguas la primavera de 2013 y comenzaron a reconstruir las ruinas del pueblo. Según los denunciados, en la década de los sesenta, el Estado lo despobló “creándose cotos de caza y pinares para su explotación”. La aldea también fue usada por el Ejército durante un tiempo como terreno para ejecutar maniobras y ejercitaciones.

Esta última, según los repobladores demandados, fue la causa de la destrucción de las construcciones originales, que desde hace cuatro años ellos han estado rehabilitando con materiales y técnicas tradicionales, como la fabricación de ladrillos de adobe. No obstante, poco después de instalarse en esta zona del monte empezó el acecho de agentes medioambientales y de Guardia Civil, que les han impuesto multas para disuadirlos de su propósito de refundar el pueblo.

En junio de 2015 el juzgado de instrucción que lleva el caso llamó a declarar a los seis repobladores por usurpar el monte público. Ahora, además, les acusan de un delito contra el patrimonio –por el que les piden dos años de cárcel- y de un delito de daños –castigado también con dos años de prisión-. También les exigen el abono de 26.000 euros para costear la demolición de las edificaciones que el grupo ha ideo levantando durante estos últimos cuatro años.

Los denunciados, que están a la espera de recibir la notificación para acudir al juicio oral, piden que se paralice el proceso y que la Junta, a quien acusan de querer vender el pueblo por parcelas, retire la denuncia.

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lunes, 9 de enero de 2017

SOS Refugiados de EH a Grecia

Allí donde exista una causa internacionalista usted está destinado a encontrar solidarios vascos.


Así pues, nos complace compartir este reportaje publicado en Naiz:


Estamos en un pabellón del polígono industrial de Hernani. Docenas de cajas repletas de productos alimentarios se acumulan aquí y media docena de voluntarios las cargan en palés para trasladarlas hasta una gran furgoneta en la que son ordenadas de manera que el espacio se aproveche lo mejor posible. Estos alimentos y esta furgoneta son el fruto de una campaña lanzada por SOS Refugiados para ayudar a los miles de refugiados que se encuentran atrapados en Grecia.

Gotzon Aranburu

Las iniciativas de ayuda a los cerca de sesenta mil refugiados sirios, iraquíes, kurdos… que se encuentran «varados» en Grecia se están multiplicando. Hay quien intenta sacarlos de territorio griego y trasladarlos a otros países europeos, como hiceran recientemente Mikel Zuloaga y Begoña Huarte, hay oenegés centradas en prestar asistencia médica o mejorar las condiciones de habitabilidad de los campos de refugiados, y hay organizaciones que ponen todo su esfuerzo en proporcionar alimentos a estos niños, mujeres y hombres atrapados en un país desde el que se les impide seguir viaje o retroceder.

Kepa Alvarez, miembro de SOS Refugiados Hernani, es la persona en cuya cabeza surgió la idea de comprar una gran furgoneta que permitiera el reparto de alimentos a refugiados en Grecia. Por su actividad profesional, sabe mucho de logística, y cuando vió el panorama en Elliniko –el pabellón de baloncesto en que se jugó la final de los Juegos Olímpicos de 2004 y es ahora centro de recepción de ayuda internacional para los refugiados– puso inmediatamente manos a la obra. En pocas palabras, en Elliniko se acumulan ahora mismo toneladas y toneladas de alimentos, ropa, calzado, material escolar… que no salen hacia su destino final, los campos y «squats» de refugiados.

El propio Kepa, mediante una grabación con su móvil en Elliniko, mostró que el «tapón» que se produce en este enorme pabellón se debe a la carencia de una furgoneta adecuada para sacar el material hacia los campos, y es que el vehículo del que disponen ahora mismo es de muy poca capacidad y solo puede transportar una mínima parte del mismo. Ni corto ni perezoso, Alvarez buscó en toda Europa una furgoneta que fuera grande, fiable y asequible, y la encontró en Hannover, una hermosa Mercedes. «Me vine a Hernani, y con mi amigo Joxi salimos enseguida a Alemania, a hacernos cargo del vehículo. Pero en vez de bajar de seguido a Grecia, con la furgoneta vacía, pensamos que era buena idea llenarla de alimentos en Hernani y marchar después» nos cuenta mientras escribe y adhiere etiquetas en inglés en las cajas ya cerradas. Tampoco paran Karmele, Koro, Joxi, Roxi y Pedro, los demás voluntarios que se han acercado hoy al pabellón.

Dicho y hecho. Durante el pasado diciembre, SOS Refugiados Hernani lanzó una campaña de recogida de alimentos en la localidad, centrando la petición especialmente en la leche en polvo para bebés, una de las principales carencias de los refugiados en Grecia. Y es que son muchas las mujeres que han llegado embarazadas o con niños de meses a Europa procedentes de las zonas en conflicto, y muchas de ellas jóvenes que no son capaces de amamantar a los bebés, entre otros motivos porque el estrés provocado por la guerra y por las condiciones del éxodo hacen que su cuerpo no produzca leche materna. Kepa vio esto con sus propios ojos y decidió que había que intentar mejorar la dramática situación de estos niños, las víctimas más desvalidas e inocentes de toda esta situación.

«He comprobado que cuando inicias una acción solidaria los planetas se alinean. Quiero decir que le das a mucha gente la posibilidad de sacar todo lo bueno que tiene dentro; las ayudas te llegan de todas partes. Desde la anciana con una pensión exigua que te viene con una lata de leche en su carrito de la compra hasta el banco que aporta una suma generosa para iniciar la recogida de fondos para comprar la furgoneta, pasando por todos los vecinos que han comprado los productos que pedimos y nos los han traido a Atsegindegi» explica Kepa. Y es que, una vez adelantado el importe de la furgoneta, una cuenta bancaria recoge las aportaciones para sufragar su importe, cubierto ya en el 50%. Afortunadamente, un concesionario guipuzcoano de Mercedes se ha prestado a ponerle cubiertas nuevas, frenos, aceite, rueda de repuesto y hasta el gato, por cero euros, mientras que otra empresa ha efectuado, también gratuitamente, todo el trabajo de rotulación del vehículo, de forma que el nombre de SOS Refugiados Hernani se verá ahora constatemente en las carreteras helenas.

Kepa Alvarez cuenta y no para sobre iniciativas de solidaridad de las que ha sido testigo. Está el caso de dos veinteañeros de Menorca, con conocimientos de electricidad y fontanería –los MacGyver les llamaban– que el pasado noviembre se presentaron en Atenas y compraron centenares de metros de cable eléctrico, además de herramientas y bombillas en un mercadillo callejero, y con la ayuda de un grupo de voluntarios instalaron en una semana la red eléctrica necesaria en un squat, en el que a partir de entonces los refugiados pueden tener luz y encender la calefacción, gracias también a los ochenta radiadores de segunda mano adquiridos por el grupo de Kepa en el mercadillo de Omonia. «Si ves la caras de alegría de los niños sentados en sus alfombras, comiendo su arroz en una habitación caliente…» apunta Kepa.

«Respuesta desbordante»

Sin chovinismos, pero los vascos podemos decir con orgullo que la tercera parte de la fuerza voluntaria de trabajo –y el mismo porcentaje en ayuda material– estatal que actúa en Grecia procede de Euskal Herria. Concretamente en la campaña de Hernani la respuesta ha sido «desbordante, y no solo por parte de los vecinos, sino también que ha llegado desde Bilbao, Ortuella, Orio, La Rioja, Iruñea…», cuenta Kepa, que recuerda el caso de unos chicos de Durango que recaudaron 15.000 euros entre los vecinos de la localidad, aterrizaron en Atenas y destinaron la mitad del dinero a comprar verduras, frutas y pollo, y la otra mitad en pagar a dentistas y oculistas para que hicieran empastes y revisaran la vista de los refugiados, que en grupos de una decena fueron pasando por la consulta médica durante una semana.

A estas horas, la furgoneta de Hernani ya estará aproximándose a Grecia, tras completar el trayecto por carretera y transbordador desde Italia. Allí la recepcionará Pampiraiki, la contraparte griega de los voluntarios vascos y del resto de Europa que ayudan a los refugiados en territorio heleno. Fundada hace cuatro décadas por activistas procedentes de la izquierda, Pampiraki lleva a cabo desde entonces un trabajo continuo de ayuda a los desfavorecidos. Muchos de los squat en los que ahora se alojan migrantes son edificios ocupados por colectivos alternativos griegos, que se echaron a la calle a prestar ayuda humanitaria cuando se produjo la masiva llegada de refugiados en el verano de 2015.

Hace unos días, el eurodiputado vasco Josu Juaristi exponía, con datos, la situación de los refugiados «varados» el sureste del continente europeo, tras el cierre de la ruta balcánica. Entre otras cosas, señalaba Juaristi que «a 30 de noviembre de 2016, según el recuento de IOM (International Organisation of Migration), 75.948 personas migrantes y refugiadas se encontraban ‘atrapadas’ en siete estados europeos, seis de ellos estados miembros de la Unión Europea. El término que las organizaciones internacionales usan es el de ‘varadas’ (stranded), y es ciertamente apropiado. De esas 75.948 personas ‘varadas’ tras el cierre de las fronteras interiores y exteriores europeas, 62.504 están en Grecia, 16.000 de ellas hacinadas en campamentos con capacidad, siendo generosos, para 7.450 personas. El resto están en Bulgaria (6.454), Serbia (5.367), Croacia (639), Hungría (460), Eslovenia (367) y FYROM (157). La propia Grecia, tras años de nefasta gestión política, financiera y económica, estaba en situación de crisis humanitaria antes de la llegada de Syriza al Gobierno, y la coalición de izquierdas no ha sabido o no ha podido enfrentarse con éxito a la Troika ni al resto de socios en el Consejo de Ministros de la UE. No dispone, por lo tanto, de recursos ni capacidad para enfrentarse por sí sola a esta situación».

Preocupante la situación de los menores

Especialmente preocupante es la situación de los menores, fácil presa de las redes de traficantes, de las drogas y de la prostitución. Muchos menores migrantes –se estima que entre el 7% y el 10% de esos 62.504 refugiados son menores no acompañados– deambulan por las calles, poniéndose en situación de riesgo. Cada vez más voces alertan del aumento de la prostitución callejera por parte de estos menores, de cuya situación desesperada y ansias de abandonar Grecia –para lo cual necesitan el dinero que exigen las mafias– se aprovechan clientes sin escrúpulos. Estos chicos y chicas carecen de papeles, lo que aumenta exponencialmente su indefensión. La Oficina Europea de Policía (Europol) indicaba a principios del año pasado que unos 10.000 niños refugiados habían desaparecido al poco de poner pie en el continente.






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jueves, 5 de enero de 2017

La Digna Resistencia de Marinaleda

Las gestas por la defensa de la tierra se multiplican, de Gasteiz donde se defiende Errekaleor pasamos a la Andalucía en resistencia por la defensa de tierras comunales.

Les invitamos a leer esta nota publicada en El Mundo:


Sánchez Gordillo afirma que han invertido más de 16 millones en torno al Humoso e insiste en que no quieren comprar esas tierras

Noelia Acedo

El envés grosero de una «forma de entender» la tierra. Ésta es la postura sostenida por la Junta en el conflicto que mantiene abierto con el alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo, según éste, en torno a la finca del Humoso, que el Gobierno andaluz pretende vender. De nada ha servido la reunión que el también ex parlamentario autonómico de IULV-CA e histórico sindicalista reclamaba con la titular andaluza de Agricultura, Carmen Ortiz, y que se celebró el pasado diciembre, dado que existe un «choque frontal de base» entre ambas partes. «Nosotros no queremos la propiedad de la tierra –1.196,80 hectáreas expropiadas al duque del Infantado, cedidas por la Administración regional en 1991 y explotadas por cooperativistas de Marinaleda–, sino su uso, y la Junta esgrime una ley –la de reordenación del sector público de 2011– para asegurar que sólo se contempla la venta», explica a LA RAZÓN Sánchez Gordillo. El alcalde pretende además, y así se lo transmitió a la consejera, que ese terreno «se ponga a nombre de una fundación, que se gestione a través de ella, para que la tierra sea un bien productor de alimentos y no algo para comercializar y con lo que especular», añade, confirmando lo ya adelantado por este periódico hace meses.

El regidor, alma de la utopía jornalera marinalense, asevera que durante ese encuentro planteó también a la consejera que se incluya en la nueva ley de agricultura que se tramita «la cesión temporal o el alquiler de tierras», pero ella «insistió en que ya hay una norma que es muy taxativa, aunque dijo que consultaría con los servicios jurídicos», matiza.

«Le conté que todo lo que hemos hecho con el Humoso en Marinaleda es algo único en nuestro entorno, pero se quieren cargar el esfuerzo que hemos realizado, tras más de veinte años trabajando esas tierras», lamenta Sánchez Gordillo. ¿A qué se refiere? «Hemos creado mucho empleo y hemos invertido 16 millones de euros en los goteos para el agua, la almazara de aceite, la industria agroalimentaria, en llevar acabo mejoras en el cortijo...», concreta, para denunciar que, pese a eso, «ahora pretenden echarnos». Y es que el Ejecutivo autonómico cree que el no haber concretado la compra de la finca en el plazo que le dieron y que acabó el pasado año, coloca a quienes han explotado las tierras en una situación de «alegalidad» y sobre ellos pesa la amenaza del desalojo. Esto, sumado a que el Gobierno andaluz mantiene que se deben más de 5,52 millones de euros por la utilización del Humoso que no se han pagado. Un débito que Gordillo no reconoce y del que, insiste, no hay recibos.

«Sería un escándalo y no lo vamos a consentir», advierte el alcalde, para apostillar: «Si la Junta quiere desalojarnos, antes tendrá que meter en la cárcel a todo el pueblo». Dice «no entender» la «postura totalmente cerrada que está adoptando la Junta» en torno a este asunto, «cuando lo que tendría que hacer es mantener el bien que tiene para demostrar que otro modelo de agricultura es posible». «Deberían permitir que sigamos avanzando en esa dirección quienes lo estamos intentando», recalca.

Con todo, apunta que las negociaciones «todavía están abiertas» e indica que no «cierren puertas» y que confían en «seguir hablando», aunque siempre dejando claro que tienen «interés» en «ser usuarios, no propietarios». Es más, no descarta que se produzcan «nuevos contactos» y algún otro encuentro «este mes».

Antes, y en relación a lo que la Junta ha reflejado en un informe como una experiencia exitosa en una finca cercana de Écija (Sevilla) cedida a cooperativistas que sí se ha enajenado, Sánchez Gordillo sostiene que aquellos terrenos «se dieron al calor» de sus «luchas» y «ahora los están revendiendo más caros de lo que les costaron», avisa. «Esto es un ejemplo muy malo y desde luego, no es lo que queremos», zanja Sánchez Gordillo.

Si la situación del Humoso no se despeja, otra de las consecuencias podría ser la pérdida de ayudas de la Unión Europea (UE), fondos que han contribuido al desarrollo del mediático enclave sevillano. «Los que dicen que son socialdemócratas se comportan peor que los liberales, porque al menos éstos van de cara y no aparentan ser lo que no son. Hay quien se dice de izquierdas, pero hace política conservadora», censura el alcalde, en translúcida alusión al Ejecutivo socialista andaluz. La historia continúa.







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martes, 3 de enero de 2017

Un 2017 Precondicionado

¿Cómo pinta el 2017?

Precondicionado por el 2016, como nos hace ver Sabino Cuadra en este texto publicado en El Hurón:


Sabino Cuadra

En la lista que sigue no están todos los que son, por supuesto, pero sí son todos los que están. Gentes comprometidas personal, social y políticamente con distintas causas silenciadas y manipuladas.

Empecemos por lo más cercano. Son Mikel y Bego. Viajan en furgoneta hasta Igumenitsa –Grecia- a aportar su solidaridad y compromiso con quienes allí sufren pobreza, guerra y abandono. Los desplazados y huidos en la zona son millones. La Europa muro los detiene y hacina por decenas y cientos de miles en campos de internamiento de Grecia, Turquía,… Bego y Mikel han tratado de introducir, escondidos, a ocho de ellos. Hoy son acusados de facilitar la inmigración ilegal y arriesgar la integridad de los refugiados que llevaban en la furgoneta. Ellos reivindicaron directamente esta acción de desobediencia civil, pues creen que los derechos humanos –el derecho de asilo, el derecho a emigrar- no pueden subordinarse a los intereses e hipócrita diplomacia de quienes crean la miseria, alimentan la guerra e imponen la/su ley. Tras ser puestos en libertad bajo fianza Bego ha afirmado: “Lo volveremos a hacer”.

En Iparralde, destacados activistas sindicales, ecologistas y de derechos humanos toman el compromiso de participar en las labores de desarme de ETA. Llevan para ello las armas recibidas a un caserío donde iban a proceder a su destrucción y a grabar todo ello en presencia de una cualificada delegación internacional. La víspera, la policía española/francesa revienta la operación deteniendo a cinco personas. La única foto que ésta quiere es la de la rendición incondicional y el arrodillamiento público. Se acusa a los cinco de tenencia y transporte de explosivos y mantener relaciones con ETA. “Éramos totalmente conscientes de lo que hacíamos y lo asumimos”, afirman. Miles de personas de todo el arco político (derecha, centro, socialistas, abertzales, izquierda) se manifiestan en Baiona: “¡Libertad para los artesanos de la paz!”, reclaman. Buscaban con su acción denunciar el inmovilismo de los gobiernos español y francés y activar a la sociedad civil y lo han logrado con creces.

Mientras tanto en Gasteiz suenan de nuevo los tambores de guerra municipales. El pasado noviembre, el Ayuntamiento –PNV- aprobó iniciar un procedimiento de desahucio contra más de cien personas, jóvenes en su inmensa mayoría, que ocupan y autogestionan Errekaleor, un antiguo barrio sito en las afueras de las afueras de la ciudad. Han reformado los pisos, reabierto el cine, plantado una huerta, arreglado el frontón y han creado además un local de grabación, una sala de concierto, una biblioteca, un bar y una guardería. En Gasteiz, donde hay más de diez mil pisos vacíos, el anterior Ayuntamiento –PP- pretendió derribar todo aquello para prolongar un barrio cercano. El pelotazo no prosperó, pero hoy se vuelve a la carga. El vecindario de Errekaleor está dispuesto a negociar, pero sin el chantaje que supone aceptar un diálogo sometido a la amenaza del desalojo. ¡Continuará!

Estas navidades catorce miembros de las organizaciones juveniles Ernai y Aitzina se encadenan a la vez ante la sede de Instituciones Penitenciarias, en Madrid, y el Palacio de Justicia, en París. El objetivo principal es la denuncia de las medidas de excepción que padecen los presos y presas políticas vascas –aislamiento extremo, dispersión, mantenimiento en la cárcel de enfermos graves…-, que suman así una segunda pena a sumar a la de privación de libertad. Sus familiares y amistades –miles de ellos- padecen también castigos gratuitos e indiscriminados derivados de lo que no es sino una política de venganza y humillación. En Francia ya han sido condenados a multas de 500 y 1000 euros por manifestación ilegal y negativa a ser identificados. En el Estado español la Ley Mordaza y el Código Penal reformado son un chicle -¡Altsasu!- que puede dar de sí para cualquier cosa. Veremos como acaba todo esto.

Al igual que en Euskal Herria, casos similares a los relatados se han dado también en Catalunya, Madrid, Andalucía…. Instituciones y medios tratan de ocultar su existencia, desdibujar sus contenidos y diluirlos en un maremagnum de frivolidades, canutazos de pasillo congresual y tertulias de todo a cien. Pero son ese tipo de acciones las que, en última instancia, tras abrirse paso y extenderse, acaban escribiendo las mejores páginas de nuestra historia. No despreciamos la necesidad de la actividad institucional, ni por asomo, pero vayan siempre los bueyes tirando del carro, no al revés. Y tirar del carro supone activar el protagonismo popular, la resistencia activa y la desobediencia civil por encima de la exclusividad y monopolio de las estrechas y, en muchos casos, tramposas vías institucionales. Cada cosa en su sitio.

Solo quienes detentan el poder identifican legalidad y justicia. Porque legal es, pero no justo, que pensiones de 600, 800 o 1000 euros suban hoy un 0,25% perdiendo poder adquisitivo, mientras que banqueros y ejecutivos del IBEX-35 se jubilan con decenas de millones de euros de indemnización: Y legal es, pero tampoco justo, que los secuestradores, torturadores y asesinos del GAL cumplieran de promedio menos del diez por ciento de sus penas y, sin embargo, se niegue hoy a los presos políticos vascos y vascas y sus familiares los más elementales derechos humanos que como personas les corresponden.

Por eso, cuando las fronteras se convierten en muros, las leyes en trampa, los tribunales en parodia y los gobiernos en pura imposición; cuando se afirman las unidades patrias como verdades de fe indisolubles e indivisibles y el derecho a consultar, decidir y refrendar es patente y propiedad exclusiva del poder, negándose su uso a gentes y naciones; cuando el derecho a la propiedad, a la ganancia y al botín carece legalmente de límite alguno y se estrechan a la vez los derechos humanos y sociales…, la vía de la resistencia y la desobediencia civil se convierte en derecho fundamental y deber ciudadano.

Últimamente hemos desviado bastante nuestra atención de la calle a la institución, de la plaza al twitter. Nos sobra televisión y móvil y nos falta roce y conchabeo. Aumentan las horas de pasiva contemplación y se reducen las de activa creación. Retornan de nuevo profetas, dioses y religiones verdaderas con sus credos y liturgias renovadas, mientras olvidamos la siempre actual letra de la Internacional: “Ni en dioses, reyes, ni tribunos está el supremo salvador; unidos todos construiremos el esfuerzo redentor”. ¡Larga vida pues a todas las Bego, Mikelón, Ernai, Aintzina, Errekaleor y Artesanos de la Paz! ¡Hala bedi!





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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Triple Entente Contra Errekaleor

¿Recuerdan cuando les compartimos aquel reportaje acerca del espacio okupa en Gasteiz conocido como Errekaleor?

Pues bien, resulta que los franquistas borbónicos han sumado a su causa a los colaboracionistas del Patronato del Neoliberalismo Vascongado en su intención de acabar con ese barrio autogestionado.

Lean ustedes este artículo en Público:


Los conservadores logran el apoyo de nacionalistas y socialistas para presentar una demanda de desahucio contra los 150 vecinos de Errekaleor, una antigua zona obrera que lleva okupada desde hace tres años. Los residentes aseguran que en las últimas semanas se ha incrementado la presencia policial.

Danilo Albin

Aunque hoy resulte difícil imaginarlo, hubo un tiempo en el que Vitoria (capital de la Comunidad Autónoma Vasca) era un hervidero de fábricas. Así, entre los humos de las chimeneas, el Obispado levantó “El Mundo Mejor”, un barrio habitado por cientos de familias obreras. Hoy ya no están (ni los obreros, ni las fábricas), pero pervive su espíritu. “Vivir aquí es muy diferente a hacerlo en otra zona”, explica Fabricio, un vecino con inconfundible acento argentino. “¿Sabe por qué? (continúa). Porque aquí encontramos un bienestar que no se puede comprar… ni alquilar”. Quédese con estos dos conceptos: ni comprar, ni alquilar.

“El Mundo Mejor” es hoy conocido por el nombre de Errekaleor. Su censo no oficial dice que allí viven alrededor de 150 personas. Todas ellas pueden presumir que forman parte de un proyecto que trasciende las fronteras de Vitoria: se trata del barrio okupado más grande del Estado español. “Aquí vivimos personas con perfiles totalmente diferentes. Hay cuatro familias con hijos, y dentro de poco va a nacer otra criatura. También puedes encontrar profesores de universidad, locutores de radio, albañiles, parados, estudiantes…”, señala a Público Karla Derrojalbiz, integrante del colectivo Errekaleor Bizirik (“Errekaleor Vivo”, según su traducción del euskera).

El exalcalde y ex ministro de Sanidad del PP, Alfonso Alonso, también conoce muy bien este barrio, o al menos los planes que existían para esta zona. En 2002, cuando el ahora portavoz de los populares en el Parlamento de Vitoria estaba al frente del ayuntamiento, los antiguos vecinos de Errekaleor se enteraron de que sus casas pasarían a mejor vida. La idea de Alonso era reubicar a cerca de 200 familias en otras partes de la ciudad, lo que le permitiría derribar los antiguos hogares de los obreros y levantar en su lugar una moderna urbanización. Por entonces, en plena burbuja inmobiliaria, su plan cazaba a la perfección con los deseos de las insaciables empresas constructoras.

Una década después, la muerte del ladrillazo supuso la caída en desgracia de ese proyecto. Sin embargo, los planes para tirar abajo las viviendas continuaron. Un grupo de aproximadamente 20 vecinos resistió durante un buen tiempo –incluso hubo denuncias de mobbing inmobiliario contra el ayuntamiento-, pero al final acabaron realojados en otros puntos de Vitoria. Cuando esta antigua zona obrera parecía condenada a convertirse en un desierto, un grupo conformado por diez estudiantes universitarios consiguió entrar al portal número 26. Ocurrió un 3 de septiembre de 2013. “Lo que esos jóvenes planteaban era impulsar una alternativa de vivienda y, al mismo tiempo, ayudar a los vecinos que seguían allí”, explica Derrojalbiz, quien admite que al principio “la gente de Vitoria era bastante escéptica con este proyecto”.

Si el primer año estuvieron casi “atrincherados”, al siguiente comprobaron que su iniciativa atraía cada vez a más personas. “Desde entonces no hemos parado de crecer”, afirma la portavoz de Errekaleor Bizirik. Hoy tienen panadería, huerto, cine o un centro cultural. Además, varias fachadas están decoradas con murales tan artísticos como reivindicativos. “Este es un barrio autogestionado. Pretendemos ofrecer alternativas al sistema, y las creamos nosotras mismas”, dice Esti, una profesora universitaria que llegó a Errekaleor en septiembre de 2015 y que hoy vive en un portal ocupado por mujeres.

Sus argumentos no convencen a los representantes municipales del PNV, PSE y PP. A día de hoy, nacionalistas y socialistas gobiernan juntos en esta ciudad, mientras que los conservadores se ubican en la oposición. Sin embargo, a la hora de hablar de este barrio casi no hay diferencias entre ellos. Así quedó constatado en la última reunión de Ensanche 21, la sociedad municipal que ostenta la titularidad de todas las viviendas del barrio. Tanto PNV como PSE secundaron una propuesta formulada por el PP para “iniciar el procedimiento de desahucio por precario”. “Nosotras ya sabemos que nos quieren echar. Al fin y al cabo, nuestro proyecto de vida es totalmente antagónico con el que defienden los que están en el ayuntamiento”, reflexiona la portavoz de Errekaleor Bizirik.

A los juzgados

Según explicaron a Público fuentes populares, el siguiente paso será la presentación de una demanda civil en los juzgados, lo que supondría el comienzo del fin para las 150 personas que viven en esa zona. Este periódico intentó obtener una respuesta del gobierno municipal, pero sus responsables indicaron que no formularían ningún tipo de declaraciones. Lo mismo ocurrió en el PSE, cuyos concejales declinaron hacer una valoración sobre este asunto.

En cualquier caso, la actuación de estas tres fuerzas políticas cuenta con la firme oposición del resto de partidos con presencia en el ayuntamiento. “Tememos que se esté negociando en los despachos un proyecto inmobiliario que la ciudad no necesita. De otra forma no se puede explicar el cambio de maniobra del gobierno municipal”, advierte Juan Cerezuela, concejal de Podemos-Ahal Dugu. A su juicio, “Errekaleor Bizirik se ha consolidado como un movimiento alternativo como pocos en todo el Estado que, lejos de causar problemas, sirve como ejemplo para quienes quieran impulsar proyectos de autogestión a todos los niveles”.

“Quieren cortarlo porque no les gusta que se desarrollen proyectos de este tipo, que confrontan con el modelo de sociedad neoliberal que ellos defienden”, sostiene el edil de EH Bildu Félix González, quien pone el acento en una cuestión numérica: “en Vitoria hay 15 mil viviendas vacías. Además, existe suelo para construir hasta 25 mil casas”. “Por lo tanto –continúa-, está claro que aquí no existe ninguna presión urbanística para que pasado mañana haya que construir allí”.

“Lo que el ayuntamiento debería hacer es sentarse a dialogar con las personas que viven en ese lugar, hablar sobre este proyecto y establecer los cauces necesarios para llegar a un acuerdo”, indica el concejal de Irabazi (Ganemos), Oscar Fernández. A su juicio, la intención de desahuciarles “no es más que una posición política, porque todos saben que ninguna constructora se va a meter ahí”. “Lo que no entendemos es qué intenciones hay desde el gobierno municipal respecto a esas viviendas”, apunta.

Agresiones policiales

En ese contexto, desde Errekaleor Bizirik aseguran que el clima está cada vez más enrarecido. “Hace unos meses, las fuerzas policiales insultaron y amenazaron a un vecino mientras paseaba por los alrededores del barrio. Además, lo tiraron al suelo y le golpearon violentamente. Por si eso fuera poco, también retuvieron a otro vecino aprovechando que estaba solo y lo amenazaron gravemente, además de golpearlo”, denunció hace algunos días ese colectivo.

En tal sentido, su portavoz aseguró a Público que en las últimas semanas han notado un incremento de la presencia policial en sus calles. “Quieren que sepamos que estamos vigilados. Quizás sea una preparación para el desalojo”, advierte. En 2017 se sabrá si tiene razón. De momento, la vida continúa en el “Mundo Mejor”.





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viernes, 23 de septiembre de 2016

Gazteak Kalean

Les presentamos este artículo publicado en La Haine:


El pasado martes se presentó en Tolosa (Gipuzkoa) la recién creada Plataforma “Gazteak Kalean”, plataforma de carácter antirepresivo para dar apoyo a represaliados en varios casos represivos en la zona de Tolosaldea. Hablamos con Aitor, Ibai y Unai, tres jóvenes imputados en uno de estos casos, el cuál califican de montaje policial.

Según nos cuenta Unai “la plataforma se ha creado ahora en septiembre, pero el planteamiento era anterior, venimos trabajando en ella todo el verano. Los objetivos que nos planteamos como plataforma era, por un parte, crear una presión social en la calle a favor de nuestra causa, y por otro lado queremos sacar provecho político a nuestro juicio, en cuanto a la activación social que puede traer el que estemos encausados ahora mismo, ya que somos personas no referentes pero si conocidas en el pueblo”.

Por su parte Aitor explica que “no es casualidad lo que está pasando, en el pueblo no somos los únicos que estamos sufriendo esta represión, también ha estado por ejemplo el caso de la okupazión del Gaztetxe, tras la cuál unas 50 personas han recibido sanciones económicas, y a parte hay más gente en el pueblo esperando juicios también por motivos políticos. La idea es que, aunque ahora está nuestro caso, esta plataforma pueda servir no solo para nosotros sino para hacer frente a todos estos casos y a futuros casos que pueda haber”.

Ibai señala que “esta plataforma responde a una realidad objetiva en la que vemos un vacío tanto en Euskal Herria como en Tolosaldea en cuanto a la rama antirepresiva, creemos que falta por articular una fuerza popular que responda a estos montajes policiales y a todas estas represiones injustificables”.

Los tres jóvenes cuentan como, el año pasado en carnavales, que son las fiestas más importantes de Tolosa, había mucha gente en la calle en ambiente festivo, se formó una pelea callejera en la calle mayor, cerca de la Herriko Taberna, al poco aparecieron unas 6 patrullas de la ertzaintza con más de 20 policías, el ambiente se empezó a tensar ante lo desproporcionado de la situación, y al final los ertzainas realizaron una carga. Al día siguiente los agentes detuvieron a Unai en su casa y un par de horas después a Ibai y Aitor, les acusaron de atentado a la autoridad y lesiones, con una petición fiscal de cinco años para Ibai y Aitor y cinco años y medio para Unai, además del pago de una multa de 38.000 euros.

Frente a la versión difundida en aquel momento por el Diario Vasco, que contaba como los agentes "en un momento dado, han comenzado a ser golpeados. Además, un individuo ha lanzado un vaso con bebida contra uno de los vehículos policiales y ha empezado a jalear al resto de personas contra los ertzainas.” los tres encausados subrayan que “no fue como ellos cuentan, hubo una carga policial” y destacan que no existe ninguna prueba tangible contra ellos.

En aquel momento el sindicato policial ultraderechista Erne denunció lo que califico de "brutal agresión a ertzainas” y dijo que "no tiene ninguna justificación por mucho que desde la izquierda abertzale se quiera arropar actos de pura delincuencia, revistiéndolos de la literatura y teatralidad a las que ya estamos acostumbrados".

Subrayan que este no es un caso aislado, enmarcan esta petición de condena desorbitada que les están pidiendo en la represión a la lucha que ha estado llevando en estos dos últimos años el movimiento juvenil de Tolosa . En este sentido, las 50 personas multadas por la okupación del gaztetxe, otro de los casos denunciados por la plataforma, recibieron unas sanciones económicas que sumaron unos 15.000 euros.

Además los tres jóvenes han tenido que hacer un pago de 27.000 euros en concepto de fianza previo al juicio. En el futuro juicio, que aún no tiene fecha de celebración, se enfrentarán a la acusación de la fiscalía, y a las acusaciones particulares de dos de los policías supuestamente agredidos, las cuáles están financiadas por el gobierno vasco.

Al hilo de todo esto Ibai opina que “la represión ha cambiado de forma, al igual que el movimiento ha cambiado de forma en algunos aspectos, pero sigue muy presente, además, la represión económica es más fuerte que nunca, y con la ley mordaza están metiendo años de prisión a cualquiera por la cara, cualquiera que haga una sentada, cualquiera que reivindique de forma pacifica sus derechos sociales... Pero si que hay que subrayar el tema económico, están aprovechando para ir callando la voz del pueblo con la pasta, al final han visto que es una forma de represión que les está funcionando bastante bien”.

 La recién constituida plataforma ha recibido ya el apoyo de unas 25 organizaciones, colectivos y partidos políticos de la zona de Tolosaldea, y están contactando con varias más, tanto a nivel de Tolosaldea como de todo Euskal Herria. Los tres jóvenes destacan que el objetivo de la plataforma, más allá de socializar este y otros casos y concienciar a la sociedad sobre la represión y los montajes policiales es “conseguir que la gente que nos apoya se comprometa contra la represión, demostrar que no estamos sólos e impulsar el apoyo mutuo, por que hay muchos casos así en muchos otros pueblos en Euskal Herria”.








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viernes, 12 de agosto de 2016

Guía Útil Contra Muertos Vivientes

Uno nunca sabe, así que ya sean los White Walkers de Jon Snow o los simplemente Walkers del alguacil Rick Grimes, aquí les ofrecemos este práctico manual... errr... no disculpen, les ofrecemos esta práctica guía de supervivencia publicada en La Haine:

¿Quién sobrevivirá al apocalipsis zombie en Euskal Herria?

Borroka Garaia

Hace  un tiempo, un grupo de científicos de la Universidad de Deusto comandados por Xabier Arzalluz ya nos advertía de la alta probabilidad de que se produjera un estallido zombie en cualquier punto del planeta y que éste podría propagarse hasta llevar a la humanidad a un escenario apocalíptico.

No fuimos mucha gente la que en un principio tomamos en cuenta la advertencia.

Sin embargo, hoy en día, ya es indudable que el apocalipsis zombie se cierne tras una oscura esquina, listo en cualquier momento para irrumpir. Es por ello que en Euskal Herria debemos estar preparados y este pequeño texto a modo de guía de supervivencia pretende aportar en esa tarea.

¿Qué es un zombie?

Un zombie es un cadáver reanimado también conocido como muerto viviente. Los zombis son caníbales, carentes de consciencia o inteligencia, dominados por el impulso de comer, lentos, de movimientos torpes y aun sujetos a los procesos de degradación biológica de un cadáver común, pero no menos peligroso, ya que ataca a los humanos vivos y carece de instinto de autopreservación. Los humanos que no son devorados vivos, pero que son mordidos por un zombi, se infectan y se convierten en un muerto viviente, ya que la mordedura zombi produce una infección fatal que mata poco a poco las células y tejidos vivos del humano, causándole la muerte. Una vez que el humano mordido muere, se reanima convertido en zombi. Esto produce una crisis que se extiende de manera exponencial y pone en gran peligro a la humanidad que debe conseguir mantenerse con vida abandonada a su suerte y por sus propios medios.

Consejos de supervivencia

Cuidado con los hospitales

Los hospitales serán uno de los focos primordiales de contagio ya que los primeros afectados por las mordeduras acudirán allí en busca de curación. Teniendo en cuenta los recortes en sanidad, la infraestructura sanitaria se desbordará por completo convirtiendo a los hospitales en una madriguera de zombies.

No se fie de la policía

Si en medio de todo este jaleo usted piensa (de manera ilusa) que la policía le va a ayudar, ya puede ir pensando en otro plan de acción. Si cuando no hay apocalipsis zombie hacen lo contrario a ayudar, en caso de desastre apocalíptico los policías y militares suelen aprovecharlo y hacen atrocidades que hasta a los zombis asquean.

No se fie de las instituciones

Por otro lado, las instituciones y la clase política al estar en contacto directo con toda la infraestructura estatal serán un popurri entre madrigera de zombies y atrocidades. Te quitarán el reloj de pulsera antes de comerte.

Cuidado con los centros comerciales

Si en un día normal parece que en los centros comerciales hay una invasión de zombies lamiendo tapas caducadas de yogur mientras les toca un viaje a Soria a visitar el Carrefour pues imagínese en una verdadera invasión zombie. Mantenerse muy alejado.

Busque Refugio

Si la erupción zombie te ha pillado en casa y llaman a la puerta no la abras. No se trata de la ertzaintza, la policía foral o el alcalde buscando supervivientes (¿Desde cuando les interesa la gente?). Intente llegar a un refugio seguro a poder ser en las miles de viviendas vacías que esos mismos gobiernos mantienen para hacer negocio.

Permanece en grupo y organízate

La unión hace la fuerza. Colectivamente las necesidades básicas y todo peligro que surja pueden ser solventados mediante la ayuda mutua. Métodos de decisión e inteligencia colectiva asegurarán soberanía alimentaria del grupo y evitará riesgos innecesarios.

Auto-defensa

Si dos mil zombies van moviéndose por la calle en tu dirección es poco probable que sea un evento deportivo. Es hora como mínimo de rememorar esas clases de judo que hiciste cuando ibas al colegio.

Cuidado con las afiliaciones políticas

Si eres del PNV lo más sensato es no esperar a que los burukides negocien un estatuto con Madrid para tomar tu propio camino porque mientras esperas sentado eres un blanco fácil para que los zombies te muerdan en el culo. Si tu afiliación política es de obediencia estatal española, te van a comer los zombies mientras esperas las consignas de por ejemplo, Pablo Iglesias,  que no llegarán porque no hay wifi en el bunker donde estará protegido mientras visiona los DVDs de juego de tronos.

Conclusión

Teniendo en cuenta estos consejos generales y reglas a seguir ante el apocalipsis zombie y contestanto a la pregunta inicial de ¿Quién sobrevivirá al apocalipsis zombie en Euskal Herria? Son los y las okupas, los gaztetxes, el movimiento popular asambleario, comunistas , anarquistas e independentistas las personas que están mejor preparadas para ello. Así que ya sabeís.


Texto completo en: http://www.lahaine.org/iquien-sobrevivira-al-apocalipsis-zombie





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domingo, 7 de agosto de 2016

Desatar el Potencial Popular

En la página de La Haine han publicado este texto de los compas de Borroka Garaia da!:

La remasterización del movimiento popular vasco

Borroka garaia da!

El movimiento popular vasco es la respuesta que principalmente la clase trabajadora y la juventud vasca han dado a un entramado político, económico y social opresivo e impuesto que no pone en manos del pueblo ni la gestión de sus recursos ni la dirección de sus vidas. A otro nivel también significa la organización del pueblo desde la base y de una forma verdaderamente democrática y horizontal, generalmente asamblearia, autogestionada y de acción directa entendida en su más amplia concepción.

El movimiento popular ha tenido un triple carácter. Uno de defensa (frente al servicio militar, frente a proyectos e infraestructuras del capital, frente a la represión, frente a medidas económicas contra la clase trabajadora y en definitiva frente a imposiciones de cualquier tipo en cualquier ámbito). Uno de ataque / autodefensa, sea para mantener conquistas o erosionar y nivelar la balanza de poder. Y uno de construcción, que lleva a la realidad material espacios contrapuestos y alternativos al sistema vigente auto-constituyéndose.

El movimiento popular vasco ha tenido notables victorias a lo largo del tiempo y también amargas derrotas pero sin el movimiento popular posiblemente el pueblo vasco ya no existiría como tal. No es el objeto de este texto hacer un recorrido de la historia del movimiento popular vasco pero sí indicar que hoy en día no goza de una salud adecuada y de una orientación requerida para dar cuenta del contexto actual, especialmente debido a las consecuencias que está generando la crisis.

Una parte importante, aunque no única de esta situación, es responsabilidad de la izquierda abertzale en los últimos años y la estrategia fallida llevada a a cabo, ya que la visión de embudo institucionalista y electoralista del proceso de liberación vasco ha tendido a asimilar al movimiento popular en grado de dependencia de esos intereses institucionales y electoralistas tomando al movimiento popular como subsidiario e instrumental e impidiendo desatar por tanto toda su potencialidad. Esta situación es consecuencia de un vacío anterior que data de más de una década hacia atrás. El colapso del movimiento revolucionario en general que no supo reorientarse a tiempo a una coyuntura que necesitaba un cambio, un refuerzo ideológico, y un análisis adecuado a lo que estaba por venir a todos los niveles. Un cambio en sentido revolucionario que en su ausencia llevó a la auto-liquidación. Planteamientos existentes hace 10 años, 20 años e incluso 30 años han sido los que se han abierto paso en demasiadas ocasiones. Planteamientos latentes históricamente que siempre han estado ahí frente a la estrategia revolucionaria (posibilismo, institucionalismo en centralidad, etc etc) todo ello afectando gravemente a la posibilidad de una remasterización afilada del movimiento popular vasco que era requerida y hoy en día ya es vital e inaplazable para superar la fase meramente reivindicativa o dependiente y abrir espacios contrapuestos y alternativos al sistema vigente auto-constituyéndose en la realidad de una forma material. O lo que es lo mismo, retomar el proceso de construcción nacional y social truncado que en los 90 avanzaba, pero sin dirección concreta como elementos inconexos al depender de factores políticos externos (que no tomaban al pueblo trabajador vasco sino al partidismo como sujeto) y una visión estratégica clara. Bastó la dependencia hacia esos factores junto a la ofensiva represiva para ahogar esa remasterización requerida que unido al fiasco de Lizarra-Garazi inició una travesía de la que aún hoy no acaba de salir Euskal Herria. De aquellos barros, estos lodos

Ahora bien, ¿Cuáles son las claves necesarias en la actual coyuntura para disponer de un movimiento popular fuerte y efectivo que verdaderamente pueda dar un meneo a las inercias que mantienen sedada a Euskal Herria y encaminarla al logro de objetivos? Este posiblemente sea de los debates más importantes a dar y desarrollar. Partimos con dos ventajas, fuimos referente y el movimiento popular más fuerte, vivo y desarrollado de nuestro entorno, por lo que en el pasado se encuentran muchas enseñanzas pese a que la cultura posmoderna las obvie o desprecie y durante estos años de repliegue vasco, se están produciendo  en muchas partes del mundo procesos de base basados en el poder popular donde también extraer otras.

Se podría decir que una de las consecuencias casi inevitables presentes y futuras de la crisis sistémica es que el espacio para la reforma, incluso para la reforma no reformista, va a estar cada vez más reducido haciendo muy difícil que se pueda llevar a cabo políticas que superen el humanitarismo y que la mera reivindicación está condenada a quedarse en el aire. Quedó atrás la época donde los estados y el capital podían “ceder” para asimilar y contener.

Hoy la presión social sigue siendo efectiva solo si va dirigida a desestructurar el sistema. Solo les queda la opción de la represión o la absorción en el sistema, por lo que en este contexto es de vital importancia que la acción directa a través de la autoorganización y autogestión de un salto a todos los niveles y en todos los frentes. Y esto significa también que si a nivel institucional no se promueve la deconstrucción del poder sistémico en beneficio del poder popular y la auto-organización no quede apenas espacio para el movimiento.

No me canso de decirlo pero el mejor ejemplo lo tenemos delante de nuestras narices. El modelo “gazte asanblada – ocupación – gaztetxe” posiblemente sea de los pocos elementos que llegados al 2016 no ha podido ser asimilado (pese a tentativas de integración institucional), reune todos los ingredientes de poder popular y arranca de cuajo al capital y al estado un cacho material de su poder para ponerlo en manos del pueblo. Este esquema exitoso es totalmente válido en su aplicación a cualquier frente de lucha política, social y económica por lo que resulta verdaderamente paradigmático que casi no hayamos intentado exportarlo ni a la lucha obrera (parados/as incluídas), ni al proceso de liberación nacional (pueblos auto-organizados) ni a muchos de los elementos que se puedan plantear. Todo un mundo nuevo donde poder ejercer con imaginación mientras nos cerramos a los límites y esquemas del sistema o ¿será de nuestras propias mentes?

En los últimos años se han multiplicado las experiencias asamblearias principalmente de cara a arrancar de cuajo al capital espacios para liberarlos. Un número importante de nuevos Gaztetxes han sido ocupados, se han reforzado o han nacido asambleas para llevarlo a cabo, hemos conocido experiencias de ocupación hasta ahora inéditas que abren nuevas perspectivas como la reciente ocupación en una universidad por el movimiento estudiantil o la ocupación llevada a cabo por el movimiento feminista. Incluso saliendo del ámbito juvenil experiencias de recuperación de ikastolas abandonadas. Se han recuperado fábricas para avanzar en proyectos populares. Incluso barrios enteros como en Errekaleor. Esta ofensiva “silenciosa” se ha traducido también en movilizaciones y encuentros coordinados como el reciente de gazte asanbladas y gaztetxes mientras la dinámica en torno a la vivienda ha ido cogiendo nuevos bríos. La otra cara de la moneda ha sido la contra-ofensiva del capital que se escribe con nombres propios como el desalojo y ataque a Kortxoenea y otros espacios liberados, las multas o los impedimentos y violencia policial como la ocurrida en Tolosa. Todo ello en un contexto donde las leyes del estado se endurecen contra la ocupación por motivos lógicos en defensa de la burguesía.

En un tiempo de repliegue de luchas y de críticas a la juventud, desde el fondo del movimiento alternativo vasco está siendo principalmente la juventud con todos los condicionantes en contra la que está mostrando las grietas del sistema y la visualización de las pinceladas de la estrategia de poder popular y de poder obrero como movimiento hegemónico anti capitalista, con criterios y estrategias aun inexistentes y no elaboradas por el conjunto de las clases populares vascas en todos los frentes de lucha. Toca hacerlas y elaborarlas, y tener los instrumentos necesarios para ello, también organizativos que obviamente tampoco podrán estar en grado de dependencia con las instituciones del sistema, partidos o el mismo capital.

Texto completo en: http://www.lahaine.org/la-remasterizacion-del-movimiento-popular






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