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martes, 6 de agosto de 2019

Euskal Herria en Celuloide

Hace apenas unos días falleció el actor holandés Rutger Hauer quien entre muchos otros papeles ha pasado a la historia por ser el antagonista de Harrison Ford en el icónico filme Blade Runner personificando al replicante Roy Batty.

¿Por qué mencionamos a Rutger? 

Pues porque pocos años después, en 1985, protagonizaría la también icónica Ladyhawke junto a Michelle Pfeiffer. En dicho filme de fantasía ambientado en la edad media, Hauer interpretó a un personaje llamado Etienne de Navarre o simplemente, Navarre. El tal Navarre era la personificación misma de la virilidad y la rectitud ética caballeresca, o sea, a Rutger le tocó en suerte interpretar a uno de los pocos vascos "buenos" en la cinematografía hollywoodense. 

Ya sabemos bien cual es el perfil preferido por parte de los estadounidenses cuando se trata de personajes vascos, en línea con la imagen que le interesa proyectar a Madrid.

Tras este pequeño preámbulo, les invitamos a leer este reportaje dado a conocer en las páginas de Noticias de Gipuzkoa:


El séptimo arte ha llevado a la gran pantalla múltiples visiones de la realidad vasca, desde el documental a la ficción.

Igor Barrenetxea Marañón

Desde las primeras investigaciones sobre las relaciones de historia y cine, auspiciadas por los pioneros Marc Ferro y Robert Rosenstone, hasta las más actuales -para el caso vasco cabría destacar a Santiago de Pablo, Carlos Roldán o Santos Zunzunegui-, nos encontramos con que el cine se ha convertido en una fuente de la Historia y, por lo tanto, en un elemento que nos ayuda a comprender los imaginarios sociales. A las sociedades les ha gustado contar historias, de forma oral, escrita y, finalmente, visual. El cine se ha convertido en un sustrato cultural de enorme influencia, lo que ha dado pie a las denominadas filmografías nacionales. Tales relatos visuales han ido constituyendo nuestra mirada del pasado, del presente o del futuro, han configurado una forma de entendernos y mostrarnos a nosotros mismos, o de abordar aspectos de la sociedad muy diversos.

He aquí las películas que versan sobre la historia y la sociedad vasca (el marco televisivo tendría un espacio propio). Sin duda, un periodo que ha despertado cierto interés fue la Vasconia medieval, algo que se confirma en filmes como Amaya (1952), de Luis Marquina, que soslaya la identidad navarra, con el fin de utilizar esta leyenda medieval al servicio del nacionalismo español, o La conquista de Albania (1983), de Alfonso Ungría, en la que, en cambio, sí se destaca la fuerte personalidad vasco-navarra. En cuanto a la Edad Moderna, cabrían destacarse no demasiados filmes como Akelarre (1983), de Pedro Olea, donde se describen los procesos inquisitoriales contra el paganismo, o la poco lograda Fuego eterno (1985), de Ángel Rebollo.

Otro ámbito que ha gustado representar ha sido la sociedad tradicional vasca de los siglos XIX y XX, recogida en filmes como Edurne, una modistilla bilbaína (1924), de Telesforo Gil, representativo del choque entre el tradicionalismo y la modernidad, o el melodrama que tanto vino a influir en el imaginario vasco, en su descripción de la vida rural, como fue El mayorazgo de Basterretxe (1928), de Mauro y Víctor Azcona. A este le seguirían otros, nativos y foráneos, como Au Pays des basques (1930); Euzkadi (1933), cinta desaparecida; Sinfonía vasca (1936), redescubierta y analizada por Andoni Elezcano; The Basque Country (1956), documental rodado por Orson Welles (integrado en una serie titulada Around the World with Orson Welles); los documentales suecos Basker (Vascos); Ama Lur (1968), de clara simbología vasquista; Tasio (1984), de Montxo Armendáriz, conseguida y realista mirada de la dura vida de un carbonero, o más recientemente, Una esvástica en el Bidasoa (2013), de Javier Barajas y Alfonso Andrés Ayarza, donde se recoge el interés de cineastas nazis por la cultura vasca en la Francia ocupada.

Las Guerras carlistas

De igual modo, uno de los capítulos más retratados es el de las guerras carlistas como queda recogido en Crónica de la Guerra Carlista (1988), de José María Tuduri, mezcla de documental y ficción; El cura Santa Cruz (1990), del mismo director, mucho menos lograda; Vacas (1992), de Julio Medem, que se desarrolla entre 1875 y 1936; Errementari (2017), de Paul Urkijo, o la exitosa Handia (2017), de Jon Garaño y Aitor Arregi, épica de un personaje verídico y singular como fue Miguel Joaquin Eleizegi. También un personaje destacado sobre el que se han rodado varios retratos es el del padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, con los documentales Sabino Arana (1980), de Pedro de la Sota, rodado en euskera; Sabino Arana, Dios, patria, fueros, rey (1984), de Javier Santamaría; Sabin (TV, 2011), de Patxi Barco, y Sabino Aranaren begiak (2015), de Joseba Gorordo.

El periodo republicano apenas será tratado, salvo en el fallido Visionarios (2001), de Manuel Gutiérrez Aragón, con un burdo retrato de la sociedad vasca de los años 30. Pero donde podemos encontrar, por razones evidentes, una nutrida y amplia variedad de filmes es sobre la Guerra Civil (1936-1939). A pesar de que en Euskadi la guerra duró menos que en el conjunto peninsular, su impacto fue tremendo. El Gobierno Vasco produjo varios documentales como Gernika (1937), Elai Alai (1938) y Euzko Deya (1938). Aunque, fundamentalmente, el bombardeo de Gernika sería el icono más representativo del dolor vasco en la guerra (el estudio de Santiago de Pablo, Tierra sin Paz, es de obligada referencia), siendo abordada bastantes veces, hasta la nueva y no del todo lograda revisión de Gernika (2016), de Koldo Serra.

El tema de la guerra, la represión y el efecto del franquismo en la sociedad vasca solo se puede ver en filmes rodados, por supuesto, tras la dictadura, como Lauaxeta. A los cuatro vientos (1987), de José Antonio Zorrilla, que es una digna y honesta semblanza del poeta y dirigente nacionalista Esteban Urkiaga, fusilado en 1937; Los años oscuros (1993), de Arantxa Lazcano, un riguroso retrato de los años de silencio durante el franquismo, y el documental sobre las exhumaciones Tras un largo silencio. Sobre la represión franquista se trata en filmes de ficción como La buena nueva (2008), de Helena Taberna, homenaje a los asesinados en Nafarroa, y sobre el penal de Saturraran, Estrellas que alcanzar (2010), de Mikel Rueda.

Asimismo, sobre el exilio vasco va a destacarse el interés por la misteriosa desaparición del jeltzale Jesús Galíndez, en el documental Galíndez (2002), de Ana Díez y, desde la ficción, la fallida El misterio Galíndez (2003), de Gerardo Herrero, o la suerte de Los niños de Rusia (2001), de Jaime Camino. Claro que, sin duda, otro de los grandes temas sobre Euskadi, tristemente, ha sido ETA. El cine documental se ha prodigado empezando con El proceso de Burgos (1979), de Imanol Uribe, con un enfoque antifranquista de antiguos integrantes de ETA, hasta llegar a una serie de trabajos dedicados a las víctimas, como es la magistral Asesinato en febrero (2001), de Eterio Ortega; la controvertida La pelota vasca. La piel contra la piedra (2003), de Julio Medem, o los trabajos de Iñaki Arteta, como 13 entre mil (2005) o 1980 (2014), por citar algunos, recogiendo el testimonio de las víctimas de ETA, además, de Asier ETA biok (2013), de Aitor Merino, que intenta acercarnos a la visión de un militante de ETA.

Cine de ficción

También el cine de ficción ha sido pródigo. Así, se destacan Operación Ogro (1980), de Pontecorvo; La fuga de Segovia (1981) y La muerte de Mikel (1984), ambas de Uribe; Ander y Yul (1988), de Ane Díez; Sombras en una batalla (1993), de Mario Camus; Días contados (1994), de Uribe; Yoyes (2000), de Helena Taberna; El viaje de Arián (2001), de Eduard Bosch, uno de los mejores filmes sobre la actividad de ETA desde dentro; La playa de los galgos (2002), de Mario Camus; la polémica Tiro en la cabeza (2008), de Jaime Rosales; La casa de mi padre (2009), de Gorka Merchán, o las más actuales, que tratan el mundo de las víctimas, como la magnífica Todos estamos invitados (2008), de Gutiérrez Aragón; Fuego (2014), de Luís Marías, y la irregular Lejos del mar (2015), de Uribe, tratando la relación de una víctima y su verdugo. Y, por supuesto, sin olvidar las dos comedias 8 apellidos vascos (2014), de Emilio Martínez-Lázaro, y Negociador (2014), de Borja Cobeaga. La primera de ellas sería una de las películas más taquilleras del cine, ambas buscando la manera de superar la gravedad de ese pasado traumático desde el humor.

Sin embargo, el cine sobre Euskadi también va abrirse a otros frentes más cotidianos, como los galardonados filmes Secretos del corazón (1997), de Montxo Armendáriz, sobre la inocencia y el descubrimiento del mundo adulto; Loreak (2014), de Jon Garaño y José María Goenaga, melodrama sobre tres mujeres de existencias infelices cuyas vidas se ven afectadas por unas flores que deja un desconocido, y Amama (2015), de Asier Altuna, donde nos embarca en un conflicto entre lo rural y lo urbano entre los personajes protagonistas.

Esta sintética retrospectiva nos desvela una serie de elementos comunes que se han ido codificando y evolucionando sobre la historia vasca en el cine. Aunque no nos hemos adentrado en el contexto, hay que valorar ciertas dificultades; por ejemplo, la imposibilidad que hubo durante el franquismo de rodar películas en euskera y reivindicar su entidad nacional. A la vista está que la cultura y tradiciones vascas siempre han despertado un marcado interés internacional, como bien se refleja en muchos documentales, ofreciendo una visión mitificada del pueblo vasco, aunque recogiendo también otros aspectos culturales singulares y propios (lengua, deportes rurales, ikurriña o lauburu).

Pero todo, como destaca De Pablo, no vino dado por una implementación nacionalista de un discurso patriótico tras la aprobación del Estatuto de Gernika (1979). De hecho, es constatable que la política cinematográfica impulsada desde el restablecido Gobierno Vasco fue bastante heterogénea, y a algunas incluso, que podrían señalarse como cercanas al PNV (como Lauaxeta o Los años oscuros), las califica este autor de producciones alejadas de visiones partidistas al uso.

Por otro lado, solo tras el fin de la dictadura se impulsó un cine rodado en euskera. Sin embargo, no cuajó. Los temas folclóricos perdieron impulso y los cineastas vascos ampliaron sus temáticas. La más notable evolución a destacar es un posicionamiento contra el terrorismo y la violencia, mostrándonos el rostro o la huella doliente que las víctimas han dejado, y utilizando el humor como un arma muy importante contra el fanatismo. En los últimos años, con todo, se ha retomado un interés por rodar, al principio con riesgo, ciertas producciones de peso (aparte del cine animado) en euskera. Así, cabe mencionar la endeble Izarren argia (2008). Pero unos pocos años más tarde, con Loreak (2014), nominada a dos premios Goya, no solo se obtendrían unas buenas críticas a nivel estatal e internacional (Variety o The Hollywood Reporter), sino que sería el gran éxito del cine vasco rodado íntegramente en lengua vernácula. A ella le ha seguido Handia (2017), que también cosechó premios y el aval de crítica y público.

El cine sobre la historia de Euskadi se ha caracterizado por la enorme influencia que tuvo la imagen de la literatura decimonónica a la hora de recoger el folclorismo y el lirismo rural, construyendo una imagen idealizada, compartida por los partidos políticos. Después de todo, era un mundo que estaba poco a poco desapareciendo y transformándose, como ocurría en Europa, donde se exaltaba el pasado y sus valores tradicionales; y las tierras vascas fueron vistas como un último reducto frente a la sociedad industrializada (aunque, a la postre, estas también lo serían).

Por ello quizá se echen en falta películas que retraten más a fondo ese proceso constitutivo de la modernización del país, los cambios que se han ido operando en las mentalidades, en las costumbres y la sociedad. En todo caso, hemos visto cómo los temas y los aspectos más recurrentes de la filmografía sobre Euskadi han evolucionado ofreciéndonos un horizonte más plural, real y moderno.






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domingo, 4 de agosto de 2019

Iraeta | PSOE: Un 'Pokiko' de Historia (I)

Pues bien, el PSN ya gobierna Nafarroa de la mano de María Chivite.

No está de sobra recordar lo que los 'socialistas' han hecho en Euskal Herria:


Josu Iraeta

Los hay que, instalados sobre suelo quebradizo y con el tejado -desde hace décadas- a merced de la colaboración de los vecinos, tienen a bien erigirse en lo que les hubiera gustado ser y no son. De ahí -en mi opinión- lo oportuno de conocer quiénes sonde verdad aquellos que siempre están dispuestos a enarbolar su condición docta en ética política, que pretenden lapidar a quienes, además de desarrollar durante décadas una actividad política democrática, apoyada por los votos de cientos de miles de mujeres y hombres de Euskal Herria, supimos entender la actividad militar de ETA, y hoy, además de contribuir de forma determinante a la convivencia en paz, continuamos siendo lo que siempre hemos sido, vascos y no españoles.

Fundado en el año 1879, el PSOE se presentaba, al menos durante sus primeros años, con un programa de tipo revolucionario. Entiendo que hoy pueda extrañar, pero la posesión del poder político por la clase trabajadora o la transformación de la propiedad individual en comunitaria eran algunos de sus postulados.

En aquellos tiempos -últimas décadas del siglo XIX-, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desplegó una intensa actividad propagandística en toda la zona industrial y minera de Bizkaia. En esa época era evidente la formación verdaderamente vertiginosa de nuevas clases sociales y el ambiente no podía ser más propicio.

Masas de trabajadores desarraigadas de su entorno natal -vascos y no vascos de origen- y sometidas a unas condiciones de vida totalmente vejatorias, por fuerza tenían que simpatizar con cualquier movimiento que atendiera su situación y que, además, intentara organizarlos.

Así, el proceso de implantación del PSOE en Euskal Herria fue jalonado por unos cuantos éxitos ya que, además de erigirse en representantes del movimiento huelguista, en el año 1890 obtuvieron concejales en el Ayuntamiento bilbaíno.

La expansión del PSOE y de la UGT al resto de Euskal Herria se dio paralelamente al desarrollo industrial. Así, en Gipuzkoa su feudo era Eibar -zona eminentemente industrial-, con pequeñas agrupaciones en Donostia e Irún. En Araba la presencia era muy reducida y en Nafarroa era notable, pero sólo en la zona media.

Considero oportuno subrayar que, en el PSOE, sus iniciales proyectos de transformación de la sociedad pronto dieron paso a una política conformista con la reforma democrática del Estado. Esto no es una mera afirmación, ya que es un hecho probado las buenas relaciones que algunas figuras del PSOE como Indalecio Prieto mantuvieron con oligarcas vizcaínos.

Esta adaptación del PSOE y de la UGT al marco burgués explica el activo colaboracionismo con la dictadura de Primo de Rivera, o la significativa ausencia de conflictos laborales en períodos ciertamente críticos de la clase trabajadora.

En lo que respecta al hecho nacional vasco, el PSOE mostró desde el principio planteamientos extremadamente viscerales, y no sólo contra el nacionalismo que vivía sus inicios, sino también contra el vasquismo en general.

Esa postura visceral se mostraba desde diversos frentes. Uno de ellos era el semanario La lucha de clases -fundado en Bilbo el año 1894-, en el que se vertían contenidos como estos: “el nacionalismo vasco se opone al universalismo socialista”;“en espera de la constitución de la patria universal el País Vasco debe reforzar los lazos que le unen con España”, etcétera.

De esta forma convirtieron el euskara en reaccionario, idea ésta en cuyo desarrollo colaboró el resentido Unamuno. A pesar de lo dicho, quiero añadir que -por incrédulo que pudiera parecer- el PSOE utilizó el euskara con fines propagandísticos a partir del año 1901, lo que demuestra que el tan significativo movimiento pendular tan característico, tan suyo, no es nuevo en el PSOE, sino que está en sus genes.

Debo reconocer que el carácter burgués y clerical del nacionalismo vasco también fue objeto de sus críticas, lo que sin duda reconozco como más coherente. En esta línea, el PSOE llegó a afirmar que el surgimiento de los nacionalismos catalán y vasco no fue más que una maniobra del capital, tendente a desviara la clase obrera de sus verdaderos objetivos.

De todas formas, y volviendo a su famoso movimiento pendular, el PSOE, a la vez que desplegaba una intensa actividad antinacionalista, se posicionó a favor de la independencia de Austria y Polonia, y, cómo no, del gran nacionalismo español. De cualquier forma, no debe olvidarse que, en aquella época, el vasquismo político económico se identificaba con la Diputación foral, una institución que, sin duda, apoyaba de forma evidente al empresariado.

En mi opinión, la faceta del PSOE -de aquella época-, más transcendente y que mantiene en la actualidad, fue el destacado papel en vehiculizar entre las clases populares el proceso españolizante que dirigía su supuesta enemiga de clase, la oligarquía española. Una muestra del ambiente que se vivía la tenemos en las palabras de un oligarca como Ybarra, dirigiéndose a los emigrantes ante una consulta electoral. Decía lo siguiente: “Hay un motivo de comunidad, de entusiasmo, ahora entre todos nosotros, y es que en las presentes elecciones se discute la idea de patria. Y es esta palabra, es esta idea la que nos une a todos, patrones y obreros, y que nos confunde en un mismo amor, porque por encima de todos los intereses, de todos los ideales políticos, de todas las afecciones regionales, de todas las personales simpatías, está el amor supremo a la patria”.

De esta forma se configuraba uno de los hechos más aberrantes de los primeros decenios del siglo XX: el enfrentamiento entre trabajadores de origen vasco y no vasco, dando lugar a episodios realmente vergonzosos, que en más de una ocasión se tradujo en muertos de ambos bandos.

Esto que ahora termino no es sino un capítulo de una larga historia. Una historia digna de ser conocida.






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sábado, 3 de agosto de 2019

Yaser ya Hace Historia

El futbolista vasco-palestino Yaser Hamed ya ha hecho historia en el once palestino.

Aquí el artículo que ha publicado El País:


Yaser Hamed, jugador vizcaíno del Portugalete, protagoniza la segunda victoria de la selección de Oriente Próximo desde 2012

Jon Rivas

El goleador de la selección de Palestina es un vizcaíno. El combinado del estado de Oriente Próximo juega la West Asian Cup, un torneo entre nueve equipos de la zona geográfica, y que se celebra en Irak. Se enfrentaban a Yemen, y un gol de Yaser Hamed, actualmente jugador del Portugalete, equipo de la Tercera División española, le dio la victoria, la segunda que consigue la modesta selección desde 2012. Hamed, defensa del equipo vizcaíno, es hijo de un palestino nacido en la franja de Gaza, y una burgalesa de Miranda de Ebro. Nació en el hospital de Cruces, en Barakaldo, y se ha criado en Leioa (Bizkaia).

Hace un mes, el jugador de 21 años recibió la llamada del seleccionador palestino, Noureddine Ould, que le endulzó un poco después del trago amargo que pasó con su equipo, campeón del grupo IV de Tercera División, y que cayó en la promoción de ascenso a Segunda B, en su campo de La Florida frente al Prat, en el partido decisivo. “Estoy muy ilusionado. La primera vez que me llamó el seleccionador me sorprendió tanto su llamada que creía que era una broma. Cuando me pidió los datos ya vi que era verdad. Aunque todavía tengo en la cabeza lo que nos pasó en La Florida. Los días después del partido apenas pude dormir. La familia portugaluja estaba jodida. Teníamos encarrilada la eliminatoria en la primera parte, pero…”.

Yaser Hamed comenzó a jugar al fútbol en el Lagun Artea, pasó después al Athletic. Permaneció cinco temporadas en Lezama, luego aterrizó en el Arenas y el Barakaldo; más tarde el Leioa, el equipo de su pueblo, en Segunda B, y finalmente, el Portu, con la ambición del ascenso que no se consiguió.

Su padre llegó hace tres décadas a Madrid. También le atraía el fútbol, y consiguió hacer una prueba con el Rayo Vallecano, pero en su casa le dijeron que debía estudiar. Se matriculó en la facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco en Leioa. Allí conoció a su mujer. Los dos son médicos ahora, tienen cinco hijos y todos juegan al fútbol. Yaser es el más destacado. Cuando le dijeron que debía incorporarse a la selección de Palestina, no se lo pensó, pero tenía sus miedos. Iba solo, a la aventura. “No conozco a nadie allí, pero soy maduro y sabré arreglármelas”, decía en una entrevista previa a la concentración.

En el primer partido frente a Yemen jugó como titular, era su debut internacional, y en el minuto 26, un centro desde la banda derecha lo cabeceó hacia el área pequeña el número 15, Baghdadi, y el vasco Hamed, con el 20 a la espalda, también de cabeza, batió al portero yemení para dar la victoria a su equipo. Además, fue declarado mejor jugador del partido. “Ahora mismo estoy en una nube. Cuando acabó el partido no me lo podía ni creer. Me parecía increíble debutar con la selección nacional, y luego marcar un gol. Estoy muy contento”, confesaba en Radio Marca tras el encuentro. “Llevábamos dos semanas entrenándonos en Ramala, con dos sesiones diarias, la primera a las seis de la mañana. Me costó adaptarme, porque hablo poco árabe. Entre eso y el inglés consigo comunicarme. La gente aquí es muy maja”.

A Yaser Hamed le toca ahora enfrentarse a Irak, la selección anfitriona, y espera volver a ser titular en la defensa palestina. Después, otra vez el Portugalete, y el ascenso a Segunda División B en el horizonte.






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viernes, 2 de agosto de 2019

EL PSN es ETA

Pues bien, resulta que ni a María Chivite ni a Maite Esporrín les ha valido de nada mostrar tanto desdén hacia EH Bildu pues sus compañeros al otro lado del pasillo han decidido utilizar, entre sus bramidos, el naipe marcado con el hacha y la serpiente en contra de ellas.

Aquí la hilarante noticia dada a conocer por El Diario:


Cayetana Álvarez de Toledo se desplaza a Pamplona para comprobar con sus propios ojos cómo "Bildu/Batasuna" condiciona la política de la comunidad foral

Iker Rioja Andueza / Miguel M. Ariztegi

Minutos antes del mediodía, la nueva portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo, ha llegado al Parlamento de Navarra, que celebra este jueves las sesiones de investidura de la que será nueva presidenta foral, la socialista María Chivite. Era la invitada más esperada y camarógrafos, fotógrafos y redactores se han agolpado para conocer su análisis de la situación política. Ha estado acompañada en todo momento por Ana Beltrán, también desde fechas recientes en el núcleo duro de Pablo Casado. Beltrán es la presidenta del pequeño PP local, con sólo dos escaños de 50 dentro de la coalición Navarra Suma que lidera UPN y es diputada no por su tierra, sino por Madrid.

"Buenos días a todos, por decir algo", ha dicho Álvarez de Toledo, que ha calificado la investidura con un "homenaje público a ese mundo de ETA", ya que interpreta que "Bildu/Batasuna", en referencia a EH Bildu, será la formación política que marcará los próximos cuatro años en la política navarra. Chivite liderará una coalición del PSN con Geroa Bai (la marca navarra del PNV) y Podemos apoyada por Izquierda-Ezkerra y que superará los 'noes' de la derecha merced a la abstención de EH Bildu. Para la portavoz 'popular' es un ejemplo más de la traición de Pedro Sánchez a España y ha asegurado que ha viajado hasta Pamplona para poder comprobarlo con sus propios ojos.

Álvarez de Toledo, que traía algunas notas en un folio reciclado doblado en cuatro, ha hablado mucho de ETA -cuya trayectoria ha condenado con dureza Chivite justo en el arranque de su discurso de investidura- e incluso ha leído los nombres y apellidos de todos los socialistas asesinados por la banda terrorista, con algún error como cuando ha mencionado a "Elías Carrasco", en referencia al exedil en Mondragón, Isaías Carrasco.

También ha sido muy beligerante Beltrán, quien ha advertido de que Navarra puede ser una "provincia más" de Euskadi. Ha hablado igualmente de la imposición del euskara y de la ikurriña. Y del repliegue de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, si bien son cuerpos que tienen competencias exclusivas en toda España. Y ha concluido que el PSN está accediendo a unas reivindicaciones abertzales que eran las mismas que planteaba ETA.

Álvarez de Toledo y Beltrán se han encontrado un momento en el vestíbulo de la Cámara con Javier Esparza, líder de UPN y de Navarra Suma. Antes, en un bar próximo al Parlamento, Esparza ha tenido un encuentro cordial con los dirigentes de EH Bildu Maiorga Ramírez y Bakartxo Ruiz, con los que incluso ha bromeado antes de tomarse un café con hielo junto a otros compañeros de partido. Esparza ganó con claridad las elecciones autonómicas de mayo. Logró 20 escaños por 11 del PSN de Chivite, pero los socialistas sí han logrado apoyos para superar esos votos en segunda votación.

Entre los invitados en Pamplona se ha visto también a Lorena Roldán, nueva líder de Ciudadanos en Cataluña y portavoz del partido de Albert Rivera. Los naranjas se estrenan en Navarra dentro también de la coalición con UPN. Roldán, en la línea del PP, ha calificado de "madre de todas las infamias" la investidura de Chivite y "entregar Navarra a Bildu". Ha dicho que el presidente Pedro Sánchez está "pactando con Batasuna para alcanzar el poder" y que le ha dado las llaves del viejo reino a Arnaldo Otegi.

Beltrán, Álvarez de Toledo y Roldán han puesto en valor esta fórmula de unidad entre las formaciones de la derecha probada en Navarra y han dicho que "es exportable" y la mejor "operación política" realizada en España para defenderla de nacionalistas y populistas.






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domingo, 28 de julio de 2019

Lecciones de Civilidad de las Ikastolas

Pareciera mentira, pero parece que los vascos estamos destinados a explicarnos todos los días.

Y además, pareciera que tenemos que andar levantando los trastos rotos que dejan otros.

Para ejemplo, esta editorial de Naiz:


Durante décadas las ikastolas han sido parte del discurso que sobre el nacionalismo vasco hacían los nacionalistas españoles. Incluido en el diccionario de la RAE –«en el País Vasco, escuela donde se enseña en euskera», dicen–, el término «ikastola» ha servido un poco para todo, pero especialmente para estigmatizar al euskara, al sistema educativo vasco y, llegado el caso, a su profesorado y hasta al alumnado.

Pues bien, están los políticos españoles como para dar lecciones de educación. Vistos los debates de la sesión de investidura de esta semana desde una óptica nacional vasca, la clase política española ha demostrado que no ha asimilado algunos de los conceptos más elementales que se aprenden a una edad temprana. Las cosas más básicas de la ikastola, por así decirlo. Se puede discutir sobre las tácticas y las estrategias de unos y otros en el debate; sobre teoría de juegos; sobre dónde han quedado tras la batalla; sobre qué ocurrirá, si habrá elecciones o no… Pero es imposible no destacar que, en general, los representantes políticos españoles se han portado como mala gente, mentirosos e irresponsables, además de como personas muy maleducadas.

Unas pocas y sencillas normas

Parece increíble que haya que recordarlo, pero mentir está mal. Mentir a medias también. Si no se quiere algo es mejor decirlo cuanto antes; si no te gusta, si no estás convencido… No se debe llevar al resto de la gente a un escenario basado en premisas falsas. Poner excusas que no se va a poder sostener también está fatal. Pedro Sánchez lo quería todo, pero no le llegaba para nada y no tenía alternativa. No se puede ser más infantil.

No dejes todo para el último día. No se puede ser tan vago y tan arrogante. No se pueden malgastar 80 días y pensar que en 48 horas se puede lograr todo con una estrategia suicida de insultos y filtraciones públicas. No es cuestión de ser buen o mal negociador, sino de no ser unos impresentables.

En general, ignorar a los compañeros está mal. Se lo reprochó Pablo Iglesias a Sánchez en su primera intervención. También Aitor Esteban, entre otros. El candidato del PSOE pidió repetidas veces la abstención a la derecha y se olvidó de pedir el apoyo a los únicos socios aritméticamente posibles, que estaban a su izquierda.

Si te vetan o ignoran, quizás sea mejor echarte a un lado y buscar alternativas. Podemos cayó en una trampa que había detectado y señalado. Al principio, Iglesias lo vio claro, dio un paso atrás y dejó la pelota en el tejado del PSOE. La duda es cómo pensaba gestionar Sánchez a Iglesias fuera del Ejecutivo. Todas las semanas, dando la pelmada, con su ego herido. En todo caso, esa maniobra mostró que el problema no era solo personal. A partir de ahí, los de Unidas Podemos hicieron lo imposible para que el PSOE se retractase. Pero el respeto no solo se reclama, se tiene que ganar. No se puede pasar tantas veces por debajo del futbolín. Todo, para acabar reforzando la idea de que solo les importan los cargos.

«Vais a acabar haciéndoos daño». La escalada verbal se veía venir, y nadie hizo demasiado por frenarla. Es cierto que no era un escenario fácil de gestionar, porque Sánchez ha seguido una estrategia humana y políticamente ininteligible.

Si te insultan, no lo dudes y cambia de amigos. Eso sí, si te han echado de siete cuadrillas, es momento de evaluar qué haces mal. Sánchez debe asumir que no le quieren. Lo que buscan es laminarlo. La derecha, y una parte del PSOE. Le han dicho de todo y sigue mendigando. Se mereces lo que le pase. Desgraciadamente, la gente que le votó, no.

También está mal hablar en tercera persona de otros en su presencia. Es evidente que es un recurso retórico, pero es muy feo. Intenta hacer ver que esas otras personas no tienen su mismo rango, que son menores.

Chivarse es inaceptable. Que un partido de gobierno filtre a la prensa los documentos de una negociación y que los altere para reforzar una imagen es terrible. Quizás no se pueda hacer una coalición con gente así. Ojo, que tal y como lo dice el PCE esto suena de nuevo a los Pactos de la Moncloa, no a alternativa de futuro. El españolismo tiene mil caras y hay escuelas que no cambian.

Relatos para no dormir

Mientras Sánchez e Iglesias tenían su testosterónico duelo, la ultraderecha sin complejos se estrenaba en el hemiciclo de la mano de Vox. Les acompañan los tardofranquistas corruptos del PP y los neofalangistas posmodernos de Ciudadanos. Van a bloque.

Independentistas vascos y catalanes, nacionalistas, progresistas y republicanos de todo el Estado han cumplido con el mandato popular de ponerle freno a esa derecha montaraz y golpista. El resto no es relato ni es batalla, son cuentos de escuela de curas.






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viernes, 26 de julio de 2019

Dominio en Kayak para Euskal Herria

Deia nos trae excelentes noticias desde el ámbito deportivo y de la oficialidad de los equipos vascos:


La selección de Euskadi de kayak surf se volvió a exhibir y logró su sexto campeonato del mundo, quinto consecutivo, de esta modalidad en la playa de Huanchaco (Perú), donde ha competido a lo largo de toda esta semana.

Tras un inicio igualado de la gran final, el combinado vasco se distanció con 11 primeros puestos y 5 segundos de un total de 16 mangas. Y es que ninguno de los representantes vascos en este campeonato mundial de selecciones ocupó la tercera o la cuarta clasificación de sus ‘heats’.

La selección que a priori iba a poner más problemas era la inglesa, pero el aplastante dominio de la Euskal Selekzioa, con 21 puntos, no dio ninguna opción a los equipos británicos. Inglaterra, que con 39 puntos ocupó el segundo lugar, e Irlanda, con 47 puntos, completaron el podio. En cuarta posición se clasificó Argentina con 58.

Con este ya son seis los títulos mundiales que consigue la selección vasca, la mayor potencia en la historia de este deporte: Bakio-Mundaka 2007, Estados Unidos 2011, Australia 2013, Galicia 2015, Irlanda 2017 y este último Perú, además del subcampeonato de 2009 en Portugal. Quince han sido los deportistas de la Euskal Selekzioa que han sumado otro éxito. En las pruebas femeninas compitieron Ainhoa Tolosa, Olatz Garmendia, Irati Bordagarai y Andrea García.

En ‘Open’ tomaron parte Xabi Olano, Odei Etxeberria, Hodei Crujeiras y Gorka Martin. En ‘master’ destacaron Oskar Martinez, Edu Etxeberria, Luis Abando, Ruben del Río y Txema Carreto. Finalmente, en categoría ‘junior’ representaron a Euskadi Peru Barandiaran e Iñaki Urbe. Proceden de los clubes de Mundaka, Barrika, Itsasondo (Bakio), Dzanga (Lekeitio) y el Náutico de Donostia.

Tras los primeros días de competición individual, que empezaron el pasado sábado, la mayoría de los representantes vascos mantuvieron sus opciones de medalla. El Mundial se realizaba con potentes olas de dos metros, de largo recorrido y exigentes condiciones, en las que se pudieron ver espectaculares maniobras. Tanto en Open, chicas, junior, Master y Grandmaster, los representantes vascos obtuvieron numerosos primeros puestos en las rondas clasificatorias. Los máximos rivales fueron el equipo inglés y el irlandés, que también estuvieron arriba en el pasado mundial. Este Campeonato del Mundo de kayak surf se celebra con carácter bianual y este verano ha tenido lugar en la playa de Huanchaco, junto a la localidad de Trujillo. Han participado las selecciones de Inglaterra, Irlanda, Estados Unidos, Argentina, Escocia, Jersey y Euskadi. Y Euskadi ha vuelto a ser la mejor para revalidar el título.






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jueves, 25 de julio de 2019

Tela y Símbolo

Desde el portal de Noticias de Navarra traemos a ustedes este artículo acerca de nuestra querida ikurriña y su llegada a América Latina:


Arantzazu Ametzaga Iribarren | bibliotecaria y escritora

Los hermanos Arana Goiri presentaron en 1895, en Bizkaia, definiéndola con una palabra nueva: ikur, símbolo, ehun, tela, una bandera. Fue de entre las muchas y admirables creaciones de Arana Goiri, un éxito sin precedentes: al cabo de 10 años cruzo las fronteras pirenaicas, se instalo en Iparralde, llegando a ser parte de las banderas locales de Normandía y Bretaña, inserta en el escudo oficial de San Pedro y Miquelon de la colectividad francesa de América del Norte, bandera del Condado de Johnson, Wyoming, USA, representando el aporte vasco a las tareas de expansión social y económica.

El deseo de un pabellón que representara a los vascos era antiguo, hubo banderas anteriores. Encarnando este deseo popular, en su primer paso, en 1894 en Castejón, cuando los nabarros se reunieron para recibir a sus delegados políticos que regresaban de Madrid tras luchar por la no puesta en vigor de la ley del ministro Gamazo que intentaba liquidar el sistema fiscal, resto del Fuero, que mantenía Nabarra. En la alborada magnífica de Castejón, los hermanos Arana Goiri, secundados por sus anfitriones, el euskalerriako Estanis Aranzadi y Daniel Irujo Urra, llevaron una insignia, bordada por la esposa de Aranzazi y hermana de Irujo, Juana, que comprometía a los pueblos vascos en una identificación común. Esbozo de lo que habría de ser la ikurriña.

Lo curioso es que en un pueblo que gusta tanto de polemizar, la ikurriña prende sin grandes contratiempos y en menos de diez años la tenemos ondeando en los centros vascos / eusko etxea de América, especialmente Argentina, Uruguay y Cuba, en este ultimo caso en su famoso frontón Jai Alai. Los vascos expatriados de la 2ª Guerra Carlista se acogen a este símbolo al que hacen nacional, sin distinción del territorio o pueblo en el que eran nacidos. Fue representación de baskonidad con sus alegres y resueltos colores, que incluso pasan a ser parte del vestuario de sus danzas folkloricas, admiradas en América por su singularidad.

La ikurriña permaneció en las eusko etxea después del decreto de oficialidad de 1936 como un emblema domestico de los vascos. En 1939-41, tras la derrota de la guerra y la urgente partida a América a causa de la 2ª Guerra Mundial, los vascos se exilian a América -120 mil personas, según el Gobierno Vasco-, hombres y mujeres de todas las edades: ancianos como la madre de Manuel Irujo, Aniana Ollo, hasta niños, como sus nietos. Lo que es curioso ver, y ahora que se cumplen los 80 años de la entrada de un grupo vasco a Venezuela, es que esas personas acusadas de males espantosos como el separatismo, se dejan fotografiar sonrientes, decorosamente vestidos y en el centro del grupo, extendida, como símbolo de su amor, lealtad y dolor, una ikurriña. Es de reseñar que los vascos, que llegaron en tres barcos a Venezuela, Cuba, Flandes y Bretagne, fueron animados a bajar a tierra firme al son del txistu de Atxurra, hombre insigne que siguió animándonos durante años no solo en el centro, sino en su apartamento, cercano a la avenida Sabana Grande, a la hora del Angelus.

La ikurriña tuvo un momento de gloria y afirmación, en octubre de 1943, en Montevideo, Uruguay. Se promovió una magna reunión de hermandad vasca, en plena Guerra Mundial, de los vascos de Argentina, Chile y Uruguay. Querían demostrar a sus países receptores que a más de ser gente de orden y capacidad de trabajo, así fueron los deportados de las guerras carlistas, eran también poseedores de una cultura rica, de un idioma singular y antiguo, de unas danzas y de un deseo de libertad y progreso. Defendieron la libertad en una Europa militarista con la ikurriña en lo alto de sus montes, al frente de sus gudaris, a la orden de su lehendakari. Se creo la Gran Semana Vasca de Montevideo, país que exhibía una trayectoria democrática ejemplar y favorecía este festejo, presidida por su presidente, Juan José Amezaga. El programa era extenso: coros y bailes, se vistió a las mujeres con trajes de Ronkal favorecedores a la vista por su colorido, se impartieron charlas en la radio y en locales culturales, se expositaron cuadros y se habló de la cocina vasca como un elemento cultural.

Lo más importante de este extraordinario esfuerzo fue que los delegados oficiales de Argentina y Chile, acompañados por los grupos de danza y coro de las eusko etxea, principalmente del Laurak Bat de Buenos Aires, fueron recibidos por autoridades uruguayas en un relevante despliegue diplomático que irritó a las embajadas españolas. El día de la inauguración de la Gran Semana se desplegó por la calle 18 de Julio, vía principal de Montevideo, un desfile de autoridades franqueados por dantzaris. A la cabeza de esa multitudinaria manifestación vasca iba el presidente de Uruguay, y delante de él, abanderados portaban las divisas de Argentina, Chile y Uruguay, y de modo oficial, la ikurriña. Es hito importante porque América, en aquel mundo en guerra, y pese a la simpatía de Argentina al Eje, aceptaba que era la insignia oficial de los vascos. Hasta hoy nos representa en todos los actos oficiales.






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Migración Vasca a Venezuela

El autor del texto que les presentamos a continuación no es santo de nuestra devoción, pero, en aras de la memoria histórica de la diáspora vasca les compartimos este artículo publicado por Noticias de Navarra:


Iñaki Anasagasti Olabeaga

“Si la rana salta y se ensarta en la estaca, ¿de quién es la culpa?. ¿De la rana o de la estaca?”. Con esta plasticidad y simpleza tropical justificaba la represión en Venezuela su dictador Juan Vicente Gómez fallecido en 1936. A él le sustituyó su ministro de Defensa, Eleazar López Contreras quien en 1938 reconoció el régimen del General Franco, pero su dictablanda comenzó a abrir poco a poco la mano hasta el punto de que una serie de intelectuales del país ,entre otras iniciativas, propiciaran la apertura de sus fronteras a un tipo muy especial de exiliados que se encontraba en Europa. Con Koldo San Sebastián hemos rescatado esta historia. En dicho Plan, se decía: "Nuestra demografía es estacionaria y por consiguiente necesita aportes de sangre nueva que promuevan su favorable crecimiento. Venezuela no será jamás un gran país sin un paralelismo armonioso entre su potencialidad económica y el factor humano".

En este marco, se produjo el informe del doctor Gonzalo Salas. Este partía de la premisa de la necesidad que tenía Venezuela de una inmigración proclamada en todos los medios de comunicación. "La inmigración es pues una necesidad que no admite discusión;y no la admite, porque si no nos decidimos a afrontar el problema y a resolverlo de manera metódica y racionalizada, tal vez estemos condenados a desaparecer del concierto de los pueblos libres”.

Simón Gonzalo Salas defendía una emigración étnicamente homogénea y políticamente moderada (que debía, por un lado, compensar el temprano reconocimiento del régimen franquista y, por otro, no avivar las iras de los influyentes sectores anticomunistas). Se daba cuenta que una inmigración incontrolada podría hipotecar el país y ponía, como ejemplos negativos, los de Argentina y Brasil. Por el contrario, era partidario de lo que calificaba como experimento australiano. En un momento de su Informe, Simón Gonzalo Salas se preguntaba, ¿Dónde están esos emigrantes?: "Esos emigrantes son por ahora 80.000. Son vascos y están en la actualidad en Francia, deseosos de venir. Podría decirse que hoy están huérfanos de su gran Patria y acogerían a la nuestra con el músculo y con el corazón. Están exentos de tutelaje extranjero y, por tanto, con ellos está salvado el más grave inconveniente cuando se presente el problema de la inmigración". De los vascos exiliados, Gonzalo Salas se centraba en concreto en los pertenecientes al Partido Nacionalistas Vasco: "La ideología político-social del PNV no se amolda ni con la concepción marxista de las sociedades humanas, ni con la mentalidad petrificada del elemento conservador, enemigo de toda innovación justa y ajena a los principios de una justicia social bien entendida”. Toda una definición que sigue vigente.

Esta campaña sorprendió sobremanera al Gobierno Vasco exiliado. Sus representantes pronto se movilizaron para conocer su alcance. En la primavera de 1939, el escritor e intelectual Arturo Uslar Pietri fue nombrado director del Instituto Técnico de Inmigración y Colonización, al que se incorporó, como subdirector Simón Gonzalo Salas. Ante las demandas existentes y desde el convencimiento de que una inmigración vasca sería útil para el país, Uslar accedió e, inmediatamente, se iniciaron las gestiones.

Las negociaciones en París las llevaron en un primer momento, por parte venezolana, Eduardo Monsanto, y el ya citado Simón Gonzalo Salas. Por parte vasca, se encargaron en un primer momento el vicepresidente del Gobierno Vasco, Jesús María de Leizaola, y Julio de Jáuregui. En el convenio se acordó "la emigración de equipos de diferentes especialidades, mediante la aceptación de condiciones económicas excepcionalmente convenientes y con garantías que se obligan a cumplir ambos contratantes". Los exiliados salían de Francia con un contrato de trabajo por tiempo indeterminado. El Gobierno venezolano les anticipaba los gastos de viaje e instalación, comprometiéndose los vascos a reintegrar el montante de esos gastos en un tiempo prudencial. Tras firmar los contratos y recibir los visados, el primer grupo (fueron cinco) inició el viaje. A este, se sumó un joven oficial de la Marina Mercante, Ricardo de Maguregui, quien en el tren que le llevaba a Le Havre para embarcan le entregaron una carta del Euzkadi Buru Batzar, nombrándole responsable de aquella expedición. En dicha carta, se decía: "EI Partido Nacionalista Vasco desea que esta primera expedición de vascos a Venezuela lleve un buen orden, y a la vez necesita tener conocimiento de todas las incidencias de la misma, tanto durante el viaje como a la llegada a Venezuela y mientras van colocándose en los diferentes puestos nuestros compatriotas expedicionarios. Para este fin delega el PNV en usted la representación provisionalmente en tanto se establezca alguna delegación definitiva para este grupo expedicionario”.

El día 24 de junio, 82 vascos -hombres, mujeres y niños- se concentraron en el puerto francés de Le Havre. Dedicaron la jornada a la revisión de pasaportes y visados. En la madrugada del día 25, el grupo, acompañado por Julio de Jáuregui, Miguel José Garmendia, Otalora y el periodista José Olivares Larrondo 'Tellagorri', oye Misa, oficiada por monseñor Lemaire que se había distinguido por su ayuda a los niños vascos refugiados en Francia. A las ocho de la mañana, el grupo fue trasladado al puerto en autobuses, embarcando una hora más tarde a bordo del paquebote Cuba, de la Compagnie Genérale Trasatlantique ante la curiosidad de los demás pasajeros entre quienes se encontraba un grupo de refugiados judíos. Sonó el txistu de Segundo de Atxurra que interpretó el Agur Jaunak y el himno nacional vasco. Fueron momentos especialmente dramáticos. Entre los pasajeros había algún herido de guerra. Muchos dejaban en Francia mujer e hijos en vísperas de la otra guerra anunciada que estallaría en septiembre.

Tras hacer escala en Southampton, el 4 de Julio de 1939, tocaron el primer puerto americano: Point de Pitre (Guayana). Desde allí, Maguregui escribe a la dirección del PNV, detallando los pormenores del viaje hasta entonces. El día 29 de junio, el grupo vasco celebró la festividad de San Pedro. No faltaron la música y los bailes. Oficia la Misa monseñor Víctor Sanabria, Obispo de Alajuela (Costa Rica). El prelado costarricense estableció una relación de amistad con el grupo y, al llegar a La Guaira, le entregó una carta de recomendación para el arzobispo de Caracas. Por otro lado, en su informe, Maguregui señalaba: "Observo que, a medida que nos acercamos a América, la gente se siente más preocupada, a pesar de todo, el ambiente general es de confianza y ánimo”. En las primeras horas del día 9 de julio de 1939, el Cuba atracó en el puerto venezolano de La Guaira. A las 7 de la mañana, subía a bordo Arturo Uslar Pietri, acompañado de Antonio Arraiz, Roberto Álamo Ibarra y Vicente Fuentes. A las 9 de la mañana, Maguregui envió un telegrama a Villa Endara (sede del PNV), comunicando la llegada del grupo vasco Venezuela. Toda la prensa venezolana se hizo eco de la llegada de los refugiados vascos. El Diario Ahora dedicó una página, con gran profusión de fotografías, a este evento. Destacaba que, entre los recién llegados, se encontraban médicos, ingenieros, contables, agricultores y obreros especializados. El domingo 16, el grupo asistió, en la parroquia de Santa Rosalía, a una Misa cantada oficiada por su párroco, el padre Tenreiro, amigo del canónigo Alberto Onaindia, asesor del Lehendakari Aguirre con quien había estudiado en Roma. A las once de la mañana, acompañados por Arturo Uslar Pietri y Simón Gonzalo Salas, los vascos hicieron una ofrenda floral en el Panteón Nacional, donde se encuentran los restos de Simón Bolívar Como se había acordado con las autoridades venezolanas, se canta el Agur Jaunak y el himno venezolano. Sin embargo, uno de los refugiados, Esturo, por iniciativa propia, pidió permiso a Uslar Pietri para interpretar el Euzko Abendaren Ereserkia (himno nacional vasco). Lo que era costumbre dio lugar a una polémica política. La Esfera, un periódico muy reaccionario y pro-franquista, que mantenía una cruzada permanente contra todo lo que oliera a izquierda, publicó una información sumamente crítica, diciendo que se habían cantado 'himnos comunistas” en el Panteón Nacional en presencia de un alto funcionario del Gobierno y con su anuencia. Por su parte, José Antonio Sangróniz, representante franquista en Venezuela, presentó una nota de protesta. El asunto no tuvo mayor trascendencia porque el general López Contreras no le dio importancia. No obstante, dicho incidente era un reflejo de la situación política de Venezuela en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

Ocurrió hace ahora ochenta años y en el Alderdi Eguna tendremos una txozna con este recuerdo. ”Hace ochenta años, Venezuela nos abrió sus puertas. Hoy nos toca a nosotros”. Es toda una historia que obliga.






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lunes, 22 de julio de 2019

'Mujer y Pelota Vasca'

Desde el portal de Euskadi Noticias traemos a ustedes este artículo en el que se resalta el esfuerzo por parte del Museo Simón Bolivar por arrojar luz sobre el papel de las mujeres en el desarrollo de la pelota, el deporte vasco con mayor influencia a nivel internacional:


La exposición podrá visitarse del 24 de julio hasta el 27 de octubre. Esta muestra forma parte del programa IBILTARIAK de exposiciones itinerantes de Diputación Foral de Bizkaia. El Museo Simón Bolívar ha organizado además para el 24 de julio una conferencia titulada Mujer y pelota vasca: pasado y presente, que se impartirá de la mano de Arantza Pereda, comisaria de la exposición y Leire Etxaniz, ganadora del Master Cup pelota mano 2019

El director general de Cultura de la Diputación foral de Bizkaia, Andoni Iturbe, realizará la apertura de la exposición itinerante `Mujer y Pelota Vasca’ que se puede visitar en el Museo Simón Bolivar desde el 24 de julio, día del natalicio de Simón Bolívar.

Este museo ha organizado además para el 24 de julio una conferencia titulada Mujer y pelota vasca: pasado y presente, que se impartirá de la mano de Arantza Pereda, comisaria de la exposición y Leire Etxaniz, ganadora del Master Cup pelota mano 2019.

El juego de la pelota se ha practicado a nivel mundial en las más variadas modalidades, siendo en Euskal Herria donde ha adquirido una mayor notoriedad. Desde sus orígenes, este deporte ha estado ligado al hombre; sin embargo, las mujeres también han participado del juego de la pelota desde épocas remotas con diferentes funciones y fue la raqueta la modalidad en la que se especializaron y con la que consiguieron sus mayores logros. Fueron estas raquetistas las primeras profesionales en esta disciplina deportiva.

La exposición recoge tres de las cinco secciones de las que se compone la exposición original que fue comisariada en 2012 por Arantxa Pereda para el Euskal Herria Museoa de Gernika.

Modalidades de pelota

SAKE: El juego de la raqueta estuvo vigente durante más de sesenta años (1917-1980) en el estado español y América. Quien hizo posible su éxito y expansión al otro lado del Atlántico, fue Ildefonso Anabitarte (1878-1937), afamado puntista y empresario de los frontones más relevantes durante la primera mitad del siglo XX. Este empresario introdujo importantes innovaciones en las canchas y en las herramientas del juego de la raqueta. Las pelotas de tenis fueron sustituidas por otras de cuero, más pequeñas que las habituales de mano, con un peso aproximado entre 50 y 70 gramos. Este cambio obligó a utilizar unas raquetas más robustas y  largas que las de tenis y con el aro más estrecho. También se produjeron cambios en la vestimenta, marcados por la largura de las faldas. Llegaron hasta la pantorrilla en los años 20 y 30, pero en los 40, el general Moscardó ordenó alargarlas hasta el tobillo, lo que dificultaba la práctica deportiva. Vuelven a la rodilla en los años 50 y, a partir de este momento, se irán acortando gradualmente para desarrollar un juego más rápido y dinámico. Para esta exposición se ha contado con la colaboración de la diseñadora Mercedes de Miguel que ha desarrollado su particular visión de la evolución cronológica en la indumentaria de las raquetistas a través de siete dibujos.

TANTEO: El éxito de la raqueta se debió a los magníficos cuadros de pelotaris que los gerentes de los frontones consiguieron reunir para este fin. La mayor parte de estas jóvenes eran reclutadas en las localidades vascas con mayor tradición en el juego de la pelota, aunque fue una modalidad con escasa práctica en los frontones vascos. Muchas fueron las figuras que destacaron y muchas, también, las que merecen ser recordadas: Eugenia Iriondo `Eibarresa’ o `La Bolche’; María Antonia Uzcundu `Txikita de Anoeta’; Agustina Otaola; Eladia Altuna `Irura’; Mª Luisa Alberdi; María Carmen Lasagabaster `Amaia’; Gloria Agirre `Txikita de Aizarna’; Lucia Areitoaurtenea; las hermanas Beraza (Julita, Mari y Milagros); Conchita Bustindui, Olga Cazalis; María Luisa Senar; Rosa Soroa; Miren Uzkundum `Asteasu’; Justina Arenaza `Vasquita I’ y su hermana María `Vasquita II’. Aunque fueron las raquetistas vascas las mejores y mayores en número, con ellas compartieron cancha otras raquetistas procedentes de Valencia, Logroño, Madrid, Barcelona o México.

KANTXA: Gran parte de los frontones que se abrieron en los primeros años del siglo XX fueron diseñados o adaptados para el juego de la raqueta con una cancha cuya longitud rondaba los treinta metros, permitiendo el desarrollo de un juego más rápido y espectacular. El primer frontón para raquetistas se inauguró en Madrid en 1917, en la calle Cedaceros. Esta fue la ciudad con mayor afición por la raqueta y donde más frontones se inauguraron, seguida de Barcelona. En Euskal Herria los dos únicos frontones en los que se jugó a raqueta fueron el Euzkel-Jai en Bilbao y el frontón Gros en Donostia/San Sebastián. En América el juego de la raqueta tuvo un desbordante éxito con multitud de seguidores en frontones como el Habana-Madrid de Cuba o el Metropolitano de México.

Esta muestra forma parte del programa IBILTARIAK de exposiciones itinerantes de Diputación Foral de Bizkaia.






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domingo, 21 de julio de 2019

Agote y el 'San Juan'

Desde el suplemento Semanal de El País traemos a ustedes este magnífico reportaje acerca de la construcción de la réplica del mítico ballenero vasco "San Juan":


La factoría de Xabier Agote construye desde hace cinco años una réplica exacta de la nao 'San Juan', un ballenero vasco hundido en Canadá en 1565

Ander Izagirre

Xabier Agote camina por el vientre de su propia fantasía. Hace más de 30 años se le ocurrió que debía construir un galeón ballenero y aquí está ahora, paseando entre enormes costillas de madera, acariciando el beque, las damboletas y las cuadernas. Agote levanta una réplica exacta de la nao San Juan, hundida en Canadá en 1565, y lo hace en la factoría Albaola, en el mismo puerto de Pasajes (Gipuzkoa) del que zarpó la original.

En las formas del barco sabe leer un cambio histórico: “Fíjate: tiene tres cubiertas; eso fue una novedad en toda Europa. Acababan de descubrir América, empezaban los viajes trans­oceánicos y necesitaban barcos con mucha más capacidad. A Terranova iban para nueve meses. Llevaban víveres, chalupas con los pertrechos para cazar ballenas y materiales para montar los hornos donde fundían la grasa, y volvían con 1.000 o 2.000 barricas de aceite. Cada una se vendía por el equivalente a 5.000 euros. Aquí también construyeron galeones para la Carrera de Indias. Yo lo comparo con la carrera espacial. Castilla era el imperio más poderoso y tenía su centro de tecnología marítima en la costa vasca. Estos astilleros eran la NASA, y el puerto de Pasajes, Cabo Cañaveral; de aquí salían los cohetes de la época a por las mercancías americanas”.

En Agote, donostiarra de 54 años, hay algo infantil, una excitación permanente. Se pasa las horas contando historias sin parar, interrumpiendo una con otra, mientras recorre la factoría y va explicando lo que sucede alrededor. “Esas dos mujeres trenzan cuerdas con la máquina de manivelas y ruedas dentadas que diseñaron siguiendo instrucciones del último cordelero de Hondarribia”, dice. O “ese es un alumno de nuestra escuela, está removiendo la pez que trajimos en un carro desde Quintanar de la Sierra para calafatear el galeón”. De vez en cuando cuenta una aventura y estalla en carcajadas oceánicas. Quizá este proyecto avanza porque él sigue siendo aquel crío que iba entusiasmado al puerto de San Sebastián.

“Para mí, con nueve años, el puerto era la entrada a otro universo. Los barcos que volvían con anchoas, bonitos y verdeles; la lonja, la fábrica de hielo, las rederas, las sardineras, los olores, el bullicio… Yo iba con mi caña y me ponía en una esquina a mirarlo todo”. Ya proliferaban los barcos de poliéster, pero a él le atraían los viejos pesqueros de madera, las chalupas, los bateles. “Esos botes viejos que nadie quería, que se pudrían por ahí, a mí me encantaban. Remaba con un batel por la bahía y me gustaba la sensación de deslizarme en el agua, los crujidos de la madera, su olor, esa arquitectura tan sencilla y eficaz”.

Con 18 años le llegó la revelación. Vio un reportaje que la televisión francesa dedicó a una escuela de carpintería naval en Maine (Estados Unidos) y lo tuvo claro. Trabajó, ahorró, estudió inglés y a los 23 años, por fin, emigró para aprender durante tres años un oficio que ya nadie requería. “Fue por impulso artístico”, dice. Adquirió habilidades manuales, pero, sobre todo, se le abrieron perspectivas mentales: aprendió que el patrimonio marítimo servía para explicar la historia en movimiento. En Maine no replicaban barcos antiguos para exponerlos en museos, sino para navegar con ellos. Un día, pensó Agote, construiría la nao San Juan y atravesaría el Atlántico.

Ese galeón le obsesionaba desde 1985, cuando vio su pecio en la portada que National Geographic dedicó a los balleneros vascos del siglo XVI. “¡Era una historia mejor que Moby Dick!”. Durante casi un siglo, decenas de galeones llegaban todas las primaveras a las costas de Terranova y Labrador; miles de marinos levantaban campamentos, cazaban ballenas y fundían su grasa, en colaboración con los nativos mi’kmaq, innu y beothuk. Se entendían en una interlingua algonquina-vasca. El historiador Lope de Isasti escribió que si a los “salvajes montañeses de Terranova” se les preguntaba “nola zaude” (qué tal estás), ellos respondían también en vasco: “Apaizak hobeto” (los curas mejor). El San Juan se hundió durante una tormenta en Red Bay y las aguas gélidas lo conservaron en un estado extraordinario hasta 1978, cuando lo descubrieron unos arqueólogos submarinos del Gobierno de Canadá. Durante ocho veranos, lo sacaron pieza a pieza, lo fotografiaron, lo midieron. Ahí tenía Agote las instrucciones para montar el galeón.

Primero fundó la asociación Albaola, en 1997, para formar a un grupo de carpinteros y replicar embarcaciones tradicionales en un astillero diminuto de Pasajes. No es necesario vivir, decía el clásico; lo necesario es navegar: con esas traineras, bateles y chalupas completaron expediciones por Galicia, Irlanda o Bretaña. En 2004, la agencia pública Parks Canada les cedió la información para construir la réplica de una de las chalupas balleneras que llevaba el galeón San Juan. “A cambio nos exigían fidelidad absoluta en los detalles, en los materiales y en las herramientas. Trabajar como en el siglo XVI resulta difícil, pero es la manera de entender la tecnología de nuestros antepasados”. Con esa chalupa navegaron durante seis semanas, a remo y a vela, por las costas canadienses hasta Red Bay.

Albaola ya estaba madura para su gran proyecto. Tenían la información canadiense y un buen grupo de carpinteros, la Diputación de Gipuzkoa les cedió un astillero abandonado en Pasajes y la capitalidad cultural europea de San Sebastián 2016 aportó dinero. En 2014 empezaron a ensamblar la nao San Juan. “El galeón será espectacular, pero lo que más nos importa es el proceso de construcción, el aprendizaje de los oficios. Y que el público lo vea”. En 2018, 63.000 personas pasaron por Albaola. Los visitantes asisten al trabajo de carpinteros, herreros y cordeleros; recorren la magnífica exposición sobre la odisea ballenera y al final del itinerario descubren el esqueleto creciente del galeón.

Agote no tiene prisa. Cree que lo botarán dentro de un año y medio, pero no pone fechas. ¿Qué sentirá cuando salga por la bocana de Pasajes, a bordo del galeón, rumbo a Terranova? “Pues yo no sé si tengo un fallo o qué, pero en los momentos especiales no me emociono. Cuando debería estar celebrando el éxito de un proyecto, ya estoy pensando en el siguiente. Sabes qué pasa, que yo no disfruto terminando las cosas. Yo disfruto haciéndolas”.






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Baztandarren Biltzarra 2019

Les compartimos esta crónica directa desde Elizondo:


Como cada año, Baztandarren Biltzarra ha recibido a miles de visitantes en Elizondo, que han acudido a la capital del valle para ver el desfile de carrozas, símbolos de la tradición pero también de un auzolan que construye comunidad.

Ibai Azparren

Buena parte del folclore que en la mayoría de países europeos tiene rasgos conservadores o, incluso, reaccionarios, tiene una connotación rebelde o progresista en Euskal Herria. Así lo explica el escritor y politólogo alemán Raul Zelik, quien añade que en este pequeño país los límites entre la contracultura alternativa y el mundo tradicional son más permeables.

Un ejemplo de ello podría ser Baztandarren Biltzarra, resultado de un trabajo de auzolan, de crear comunidad para poder regresar al pasado del valle mediante carrozas y grupos folclóricos que recorren las calles de Elizondo.

Baztandarren Biltzarra es la fiesta más característica del valle de Baztan. Desde 1964 se celebra el domingo anterior o posterior a las fiestas de Santiago de Elizondo. Así, carrozas espectaculares representan escenas de la vida cotidiana y tradicional de quince pueblos de Baztan; Amandoz, Amaiur, Aniz, Berroeta, Ziga, Azpilikueta, Erratzu, Arizkun, Oronoz, Arraioz, Irurita, Lekaroz, Gartzain, Elizondo y Elbete. La carroza va seguida de la juventud ataviada con traje típicos, trikitixak y joaldunak.

Se trata de un concurso en el que cada pueblo tiene un representante que participa en el jurado y que tiene la obligación de repartir 5, 4 ,3, 2 y 1 puntos.

«En 1997 se hizo un parón, la fiesta se tenía que repensar y, ahora, con auzolan, está volviendo a coger fuerza», explica Pablo, vecino de Elizondo que añade que hacer y decorar las carrozas no es tarea fácil. «Nos juntamos y vamos haciendo poco a poco», señala. Las carrozas atraen a cientos de visitantes pero, sobre todo, teje redes entre los habitantes de Baztan.

En esta edición, incluso los visitantes que han acudido una hora antes han aparcado a las fueras, ya que encontrar un sitio en Elizondo ha sido una misión casi imposible. Sin embargo, minutos antes del desfile todavía había valientes conductores que ocupaban las calles al son de la bocina.

Ya en el pavimiento, la intensa y feroz lucha por encontrar un hueco a la sombra amenizaba la espera de los espectadores que ya habían echado el ancla, en tanto que las primeras carrozas en desfilar ultimaban los detalles. Varios vecinos han salido a los balcones, repletos de ikurriñas, banderas de Nafarroa y, cómo no, de Baztan.

Y es que la cultura popular del valle también ha reivindicado hoy la solidaridad, tanto con los presos políticos como con los 47 ciudadanos vascos procesados en el macrosumario 11/13. También ha habido reivindicaciones a favor del medio ambiente y la economía local.

A las 11.00 han comenzado a desfilar los joaldunes de Ituren, los txistularis de Baztan y los dantzaris más pequeños, seguidos por los más mayores y acompañados por la melodía de los gaiteros de Iruñea. Es remarcable la participación de los dantzaris de California, un total de 150 miembros de la diáspora vasca que han cruzado el Atlántico para estar hoy en Elizondo.

A partir de ahí, no ha habido manera de que decreciese el ritmo. Carrozas de cada pueblo han ido pasando una por una, realizando el correspondiente teatro con el objetivo de representar una anécdota, una tradición o un hecho histórico de cada pueblo.

De este modo, se han podido ver funciones con contenido histórico, como en la carroza de Elizondo, donde varios vecinos, con indumentaria carlista y liberal, han escenificado la ocupación militar del valle por parte de estos últimos durante la tercera guerra carlista. La carroza de Berroeta, por su parte, ha denunciado la muerte de Valeriano Intxauspe, denunciado por su ideología izquierdista y fusilado en Iruñea en 1938.

Otras, como la de Ziga, ganadora los dos últimos años, han sido mucho más estrambóticas y ostentosas. Dos tractores y un camión pequeño, entrelazados, han recorrido las calles interpretando una central para extraer caolín, mineral que empezó a extraerse del pueblo en la década de los 60.

«El teatro ha cogido más peso y eso es bueno para el desfile, es más entretenido», comenta Amaia, vecina de Amaiur. La carroza ha desfilado en homenaje al 50 aniversario del anexo de su pueblo al valle de Baztan, aunque varios vecinos del mismo hayan gritado «Independentzia» y «Amaiur no es Baztan».

Pese a que el sol se ha escondido tras las nubes, el calor se ha mantenido y durante las más de dos horas que ha durado el desfile los vasos de cerveza fría han sido más que necesarios. Los fritos no tanto, pero también entraban bien. Tanto es así que varios vecinos del pueblo han tenido que acompañar a los actores durante el recorrido, jarra o botella de agua en mano.

Ziga, ganador por tercer año consecutivo

Después del intenso y agotador desfile, más de mil personas estaban apuntadas a la comida popular, precalentamiento para una tarde y noche largas en Baztan. Los bares estaban repletos y varias cuadrillas han tenido que buscarse la vida en los pueblos de alrededor.

Tras la comida y alguna que otra copa de pacharán, el jurado ha anunciado que la carroza de Ziga ha sido la ganadora del desfile; hecho histórico ya que nadie había ganado tres años seguidos. Gartzain, cuya carroza ha representado un castaño, rememorando así las recogidas de castañas otoñales del pueblo. Berroeta ha sido tercera en un Baztandarren Biltzarra que crece cada año.






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sábado, 20 de julio de 2019

Vascófobo de la Semana | Alejandro Toquero

Tenía ya un buen tiempo que no otorgábamos el título de Vascófobo de la Semana pero según nos informa Naiz el milenial guay que hoy gobierna Tutera se lo ha ganado a pulso.

Lean ustedes:


Alberto Matxain

En vísperas de las fiestas de Santa Ana, el alcalde de Tutera, Alejandro Toquero, ha hecho un lamentable alarde de euskarafobia que no es sino la expresión local de la actitud contraria al euskara de la derecha navarra.

En 2015, el Ayuntamiento de Tutera, gobernado por Izquierda-Ezkerra, decidió por unanimidad que los grupos municipales se turnaran a la hora de decidir quién lanzaría el cohete que da inicio a las fiestas de Santa Ana. Así, en 2015 decidió IE, en 2016 UPN, en 2017 PSN y en 2018 Tudela Puede. Llegaron las elecciones municipales de mayo de 2019 y la derecha, agrupada en Navarra Suma, logró la mayoría absoluta en la capital ribera, segundo núcleo poblacional de Nafarroa con 35.000 habitantes.

Este 8 de julio pasado el nuevo alcalde de Tutera, Alejandro Toquero, apoyándose en su mayoría absoluta, anunció un cambio en relación al lanzamiento del cohete: para garantizar que no suceda lo que sucedió el año pasado, será Navarra Suma quien decida durante toda la legislatura. «Gran parte de los tudelanos se sintieron muy molestos con la forma de cómo se lanzó y, para que no vuelva a suceder, se ha decidido que sea el equipo de gobierno en consenso quien decida quién lo lanza» afirmó Toquero.

¿Qué cosa tan grave sucedió el año pasado, que horrorizó a la ciudad y el alcalde quiere evitar a toda costa? Que la representante del movimiento feminista Ribera Insumisa lanzó el txupinazo en castellano... y en euskara. Según afirma hoy Toquero en ‘Diario de Navarra’, «se pervirtió y politizó el lanzamiento del cohete de fiestas y lo queremos evitar». Este es el discurso que escandaliza a Toquero: «¡Tudelanas! ¡Tudelanos! Tuterarrak! Por unas fiestas en las que podamos divertirnos libremente! Aske eta bizirik nahi zaitugu! ¡Viva Santa Ana! Gora Santa Ana! ¡Viva Tudela! Gora Tutera!».

Euskarafobia en estado puro. Toquero podía haberse posicionado en contra de los silbidos y haber defendido el gesto, inédito hasta el año pasado. Lo habría hecho si entendiera el euskara como parte esencial de la riqueza cultural de Nafarroa. Su reacción, en cambio, expresa un rechazo desacomplejado. No quiere que el euskara tenga visibilidad en Tutera. El euskara para los de Leitza, Arbizu y Lesaka. En Tutera, que no salga de la ikastola y del guetto.

Es la expresión local de la política que la derecha navarra ha mantenido durante décadas. Contención del euskara en su reserva en el norte y en sus guettos sociopolíticos en Iruñerria. De ahí la Ley del Vascuence. Para eso prolongaron durante años la situación de alegalidad de varias ikastolas en la «Zona no Vascófona». Esa es la razón por la que han puesto todos los obstáculos que han podido a los agentes que, durante décadas, han trabajado y trabajan para que el euskara no se apague. Qué habría sido del euskara sin la labor de las ikastolas, de AEK, de IKA, de Kontseilua, de EHE, de la Korrika, de los Nafarroa Oinez, de Euskalerria Irratia, de ‘Euskaldunon Egunkaria’ y de ‘Berria’...

En esa dura dialéctica entre fomento y freno del euskara, su uso avanza muy lentamente en Nafarroa del 6,5 al 6,7% de la población entre 1989 y 2016. Un 13,7% de navarros lo dominaban y un 10,5% tenían algún conocimiento en 2011, por un 10,2% y un 5,2% en 1986 (Soziolinguistika Klusterra). ¿Qué habría sido del euskara en Nafarroa si hubiese estado solamente en manos de la derecha navarra, señor Toquero? Los dos conocemos la respuesta.

Señor Toquero: jai zoriontsuak izan. La del euskara es una batalla que no ganarán. Jai zoriontsuak tuterarrei, eta besarkada bat bertako euskaldun guztioi.






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