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viernes, 26 de julio de 2019

Sánchez el Corto

Lo que ya se venía anunciando sucedió y el sociata Pedro Sánchez pasará a la historia conociéndose como "El Corto".

Corto de ideas, corto de valentía, corto de visión.

A él no le preocupan los españoles - ni para ese caso los vascos o los catalanes - en lo más mínimo, él lo que quiere es que en La Zarzuela lo amen, por eso entregó Iruñea.

Pues bien, aquí el recuento de sus acciones y su cosecha por conducto de Gara:


El fugaz intento de negociar un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos concluyó ayer abruptamente con una nueva investidura fallida, tras la cual Sánchez ni siquiera se emplazó a seguir negociando. Si no hay acuerdo en dos meses, habrá elecciones en noviembre.

Beñat Zaldua

El 4 de marzo de 2016 Pedro Sánchez se convirtió en el primer candidato a la presidencia del Gobierno español en fracasar en una investidura. Entonces logró 131 votos, 45 más de los que tenía su partido, el PSOE. Ayer batió su record y se convirtió en el primer candidato en fracasar dos veces. Logró 124 votos a favor, solo uno más de los que tiene su grupo –el del voluntarioso PRC de Revilla–. Le bastaba con lograr más votos a favor que en contra, pero cosechó, memorable capricho numérico, 155 votos en contra. El aura con el que Sánchez lleva paseándose por Europa desde el 28A quedó ayer hecho añicos.

La jornada que se vivió en el Congreso de los Diputados se pareció más a un debate electoral que a una sesión de investidura. El candidato, con toda su bancada en modo grupi, sabía que no tenía los apoyos suficientes y dedicó la mayoría de sus 10 minutos de intervención a atacar al que se supone que es su socio preferencial, Pablo Iglesias. Le acusó de querer controlar el 80% del gasto presupuestario pese a tener tan solo el 25% de los escaños, le recordó su nula experiencia en gestión gubernamental y trató de contraargumentarle: «No conozco ningún dirigente humillado ante una vicepresidencia o un ministerio de España».

Iglesias, cuyo partido finalmente optó por la abstención, se mostró severo y grave, pidió respeto para su formación, afeó las filtraciones de la vicepresidenta, Carmen Calvo, defendió sus exigencias y lamentó la falta de seriedad de la negociación. Extremo que no impidió que él mismo siguiese restando seriedad al proponer una oferta de última hora desde el estrado: renunciar al ministerio de Trabajo a cambio de competencias en políticas activas de empleo. Se oyó un runrún en el hemiciclo, pero la propuesta no fue más allá del golpe de efecto.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, consideró después que, si la diferencia está en las políticas activas de empleo, el acuerdo no debería ser tan difícil. Pero fácil, visto lo visto ayer, no va a ser. El tono entre Sánchez e Iglesias fue durísimo. La intervención de la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, que se dedicó a airear supuestos agravios durante todo su discurso, echó a tierra la última piedra de un puente que ya para entonces amenazaba con derrumbarse.

El calendario activado ayer da a los partidos dos meses para negociar otro intento de investidura, pero el encarnizamiento del PSOE con Podemos hace más real, a día de hoy, la repetición electoral. El verano es todavía largo y pueden ocurrir muchas cosas, pero si no hay acuerdo para setiembre, habrá elecciones el 10 de noviembre. Ayer Iglesias se despidió asegurando que están «a tiempo de salvar la investidura»; Sánchez lo hizo pidiendo confianza no a UP o al resto de partidos, sino «a los ciudadanos españoles». No hubo llamamiento público a seguir negociando.

Propuestas y exigencias

Antes de que la investidura acabase en un rotundo fracaso, ambos partidos estaban ya enfrascados en la lucha por cargar al contrario el muerto del desacuerdo. La batalla empezó de buena mañana, con los jefes negociadores de ambas partes –la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, por parte del PSOE, y Pablo Echenique por parte de UP– aireando diferentes versiones en diversos medios de comunicación.

El relato del PSOE aseguraba que UP rechazó la oferta de una vicepresidencia social para Irene Montero y algunos ministerios como Sanidad e igualdad. La versión de UP afirmaba que la oferta se limitó a las sillas en el Consejo de Ministros, pero que las carteras estaban desprovistas de competencias reales. Difícil sacar nada en claro, aunque el ridículo de la vicepresidenta puso de manifiesto la escasa voluntad negociadora del PSOE. Echenique le acusó de haber filtrado un documento de Unidas Podemos a la prensa, solo que con el título cambiado: donde los de Iglesias ponían «Propuesta», los de Sánchez escribieron «Exigencias». Calvo se defendió asegurando que el PSOE tuvo «la gallardía de no filtrar nada», pero los metadatos del pdf publicado en varios medios la desmintieron. Ese documento fue modificado y se filtró desde Vicepresidencia. Hay que andar más vivo en la era digital.

Satisfacción en la derecha

El presidente del PP, Pablo Casado, apenas escondió ayer su satisfacción. Se mostró sereno, crítico y, al mismo tiempo, conciliador; confía también en la repetición electoral. Nada que ver con un Rivera que ayer sonó aún más extemporáneo e histriónico. Su próximo objetivo: tratar de pescar en la indignación y el hartazgo de la sociedad. Su competidor, Santiago Abascal, no se lo pondrá difícil; ayer volvió a demostrar que es un pésimo orador.

EH Bildu y PNV repiten abstención

Los trastos que se lanzaron ayer PSOE y Unidas Podemos contrastaron con los llamamientos a la cordura realizados por los partidos vascos y catalanes. Antes del pleno, Mertxe Aizpurua (EH Bildu) y Gabriel Rufián (ERC) comparecieron juntos en el Congreso para anunciar su abstención como gesto de responsabilidad, en consonancia con su compromiso de «no abrir la puerta» a las derechas. Un mensaje repetido posteriormente en el estrado por el diputado soberanista Oskar Matute: «Los votos de EH Bildu no eran para que fuera presiente (Sánchez), no nos fiamos, sino para que Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal no sean presidentes, para no hacer posible el sueño azul».

A diferencia de los vascos, los catalanes votaron que no en la primera sesión del lunes, por lo que Rufián trató de teñir de épica el cambio en su sentido de voto, más si cabe teniendo en cuenta que los diputados de JxCat mantuvieron su voto negativo. Rufián lo hizo apelando a Junqueras en más de una ocasión y vistiéndose de Aitor Esteban (PNV) para aleccionar a unos y otros sobre cómo deberían hacer las cosas. A Sánchez le afeó el veto a Iglesias; al de Unidas Podemos, el hecho de rechazar la oferta de hasta cuatro ministerios, recordándoles que son un partido que apenas tiene cuatro años de vida.

Pero para hacer de Esteban ya está el propio Esteban, que recordó a Sánchez que tenía los votos jeltzales para su investidura «en el bolsillo», pero que ayer se confesó «decepcionado». Apeló, sin embargo, a seguir intentándolo: «Me niego a pensar que no podemos crear las condiciones necesarias para formar un gobierno en setiembre o incluso en agosto».






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sábado, 20 de julio de 2019

Vascófobo de la Semana | Alejandro Toquero

Tenía ya un buen tiempo que no otorgábamos el título de Vascófobo de la Semana pero según nos informa Naiz el milenial guay que hoy gobierna Tutera se lo ha ganado a pulso.

Lean ustedes:


Alberto Matxain

En vísperas de las fiestas de Santa Ana, el alcalde de Tutera, Alejandro Toquero, ha hecho un lamentable alarde de euskarafobia que no es sino la expresión local de la actitud contraria al euskara de la derecha navarra.

En 2015, el Ayuntamiento de Tutera, gobernado por Izquierda-Ezkerra, decidió por unanimidad que los grupos municipales se turnaran a la hora de decidir quién lanzaría el cohete que da inicio a las fiestas de Santa Ana. Así, en 2015 decidió IE, en 2016 UPN, en 2017 PSN y en 2018 Tudela Puede. Llegaron las elecciones municipales de mayo de 2019 y la derecha, agrupada en Navarra Suma, logró la mayoría absoluta en la capital ribera, segundo núcleo poblacional de Nafarroa con 35.000 habitantes.

Este 8 de julio pasado el nuevo alcalde de Tutera, Alejandro Toquero, apoyándose en su mayoría absoluta, anunció un cambio en relación al lanzamiento del cohete: para garantizar que no suceda lo que sucedió el año pasado, será Navarra Suma quien decida durante toda la legislatura. «Gran parte de los tudelanos se sintieron muy molestos con la forma de cómo se lanzó y, para que no vuelva a suceder, se ha decidido que sea el equipo de gobierno en consenso quien decida quién lo lanza» afirmó Toquero.

¿Qué cosa tan grave sucedió el año pasado, que horrorizó a la ciudad y el alcalde quiere evitar a toda costa? Que la representante del movimiento feminista Ribera Insumisa lanzó el txupinazo en castellano... y en euskara. Según afirma hoy Toquero en ‘Diario de Navarra’, «se pervirtió y politizó el lanzamiento del cohete de fiestas y lo queremos evitar». Este es el discurso que escandaliza a Toquero: «¡Tudelanas! ¡Tudelanos! Tuterarrak! Por unas fiestas en las que podamos divertirnos libremente! Aske eta bizirik nahi zaitugu! ¡Viva Santa Ana! Gora Santa Ana! ¡Viva Tudela! Gora Tutera!».

Euskarafobia en estado puro. Toquero podía haberse posicionado en contra de los silbidos y haber defendido el gesto, inédito hasta el año pasado. Lo habría hecho si entendiera el euskara como parte esencial de la riqueza cultural de Nafarroa. Su reacción, en cambio, expresa un rechazo desacomplejado. No quiere que el euskara tenga visibilidad en Tutera. El euskara para los de Leitza, Arbizu y Lesaka. En Tutera, que no salga de la ikastola y del guetto.

Es la expresión local de la política que la derecha navarra ha mantenido durante décadas. Contención del euskara en su reserva en el norte y en sus guettos sociopolíticos en Iruñerria. De ahí la Ley del Vascuence. Para eso prolongaron durante años la situación de alegalidad de varias ikastolas en la «Zona no Vascófona». Esa es la razón por la que han puesto todos los obstáculos que han podido a los agentes que, durante décadas, han trabajado y trabajan para que el euskara no se apague. Qué habría sido del euskara sin la labor de las ikastolas, de AEK, de IKA, de Kontseilua, de EHE, de la Korrika, de los Nafarroa Oinez, de Euskalerria Irratia, de ‘Euskaldunon Egunkaria’ y de ‘Berria’...

En esa dura dialéctica entre fomento y freno del euskara, su uso avanza muy lentamente en Nafarroa del 6,5 al 6,7% de la población entre 1989 y 2016. Un 13,7% de navarros lo dominaban y un 10,5% tenían algún conocimiento en 2011, por un 10,2% y un 5,2% en 1986 (Soziolinguistika Klusterra). ¿Qué habría sido del euskara en Nafarroa si hubiese estado solamente en manos de la derecha navarra, señor Toquero? Los dos conocemos la respuesta.

Señor Toquero: jai zoriontsuak izan. La del euskara es una batalla que no ganarán. Jai zoriontsuak tuterarrei, eta besarkada bat bertako euskaldun guztioi.






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De Logroño a Iruñea

Acerca del tema de la formación de gobierno en Nafarroa traemos a ustedes este texto dado a conocer por Naiz:


Martxelo Díaz

Tras semanas en las que en Nafarroa se han registrado negociaciones para intentar articular una mayoría alternativa a la derecha excluyendo a una fuerza como EH Bildu que resulta imprescindible para evitar que políticas como Skolae, por ejemplo, pasen a la historia, ahora algunos hablan de pinza. Una expresión, por cierto, ya utilizada en el mismo sentido en el Parlamento de Gasteiz.

El jueves tocaba organizar las comisiones del Parlamento para toda la legislatura. Y se produjo una votación no habitual, pero tampoco insólita. Navarra Suma y EH Bildu votaron juntas. El argumento de esta inusual unión era que querían garantizar la proporcionalidad de las comisiones frente a un intento del bloque de 23 de convertirse en 26 por arte de magia. Es decir, PSN, Geroa Bai, Podemos-Ahal Dugu e I-E buscaban una mayoría que no tienen. Esperaban lograrla mediante el método de que EH Bildu se tragara un sapo, que asumiera un acuerdo del que había sido excluido.

La votación del jueves dejó en evidencia que el bloque de 23 no es mayoritario, sino que tiene frente a él 27 parlamentarios. ¿Puede ser un avance de lo que puede pasar en la votación de la investidura de María Chivite?

En las últimas semanas, a los dirigentes del PSN se les ha preguntado infinidad de veces cómo piensan lograr la abstención de EH Bildu, que necesitan irremediablemente para que Chivite sea la nueva presidenta. «No hablamos con EH Bildu», han repetido machaconamente.

La realidad es la que es y no la que les gustaría a algunos. El bloque de 23 no suma los apoyos suficientes. EH Bildu es imprescindible para articular una mayoría alternativa a la derecha. No parece lógico hacer alarde de la exclusión (a no ser que sea para contentar a Ferraz) y confiar en «la responsabilidad» de que EH Bildu haga lo que tenga que hacer «por el bien de Navarra» mientras se insiste en humillarles en público.

Logroño está a 88 kilómetros de Iruñea. Aunque escuchando a algunas dirigentes del PSOE riojano parece que se encuentre a años-luz.

Igual alguno se lleva un disgusto con el que no contaba por mantener posturas del pasado que en Nafarroa no se entienden. Es una opción que quizás deberían remediar.






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miércoles, 17 de julio de 2019

La Homofobia de C's y de Inés

Mucho se ha escrito ya con respecto al comportamiento de la líder de Ciudadanos Inés Arrimadas durante y en las horas posteriores a las actividades realizadas en Madrid en relación con la jornada del Orgullo 2019.

Nosotros traemos a ustedes este artículo dado a conocer en el portal de Magnet que nos ha parecido le da el contexto adecuado a lo protagonizado tanto por Inés como por la también ciudadanita Patricia Reyes.


Mohorte

Desde un primer momento la participación de Ciudadanos en el Orgullo 2019 de Madrid se antojaba controvertida. El manifiesto original elaborado por las organizaciones LGBT censuraba su presencia al acordar pactos de gobierno con una fuerza vetada, Vox. Pese a todo, una pequeña comitiva del partido, liderada por Inés Arrimadas, acudió al desfile. Muchos participantes abuchearon y atosigaron a sus miembros, resultando en una intervención policial y aireada polémica.

Arrimadas se mostró particularmente vehemente al cabo del día: "Los fascistas que nos han intentado echar del Orgullo no se van a salir con la suya". Algo similar escribió Patricia Reyes, diputada: "El PSOE de Sánchez y Marlaska lo ha conseguido. Su discurso de odio a Cs ha sacado al fascismo real a la calle". Otras figuras menores, como Fran Carrillo, diputado en Andalucía, replicaron la idea, llegando a escribir: "La mayoría de los jerarcas nazis eran homosexuales. Punto y coma".

Ciudadanos ha mimetizado este fin de semana un discurso ya empleado en Cataluña, invirtiendo las tornas de la acusación fascista: aquellos que les impiden expresar sus ideas (en ocasiones apelando al antifascismo) son los verdaderos fascistas. La narrativa contribuye a la banalización del término "fascismo", muy en boga entre la izquierda tras el advenimiento de la extrema derecha. "Fascista" es menos una definición que una forma de activar el victimismo entre sus votantes.

El rechazo a Cs en el Orgullo surge precisamente de estas coordenadas. El mensaje final del colectivo tuvo reminiscencias antifascistas: "Ni un paso atrás". La celebración estuvo marcada por el crecimiento electoral de Vox, primera fuerza de extrema derecha que llega al Congreso. El partido de Abascal ha mostrado su desdén hacia el Orgullo pidiendo su traslado a la Casa de Campo, una propuesta de claro tinte homófobo. Su composición ideológica, tradicionalista y férreamente católica, choca con las reivindicaciones LGBT.

De ahí la polémica en torno a Ciudadanos. La formación siempre ha tratado de capitalizar su cariz tolerante en materia social, y ha participado en el desfile en anteriores ocasiones. Pese a las reticencias originales de Rivera al matrimonio homosexual, al que acusó de generar "tensiones innecesarias" en la sociedad española, Cs se ha diferenciado de otras fuerzas conservadoras por su entusiasta apoyo al movimiento LGBT. El colectivo lo recibió con escepticismo.

Este año, sin embargo, su relación política con Vox, dictada tanto por la estrategia del partido como por la aritmética electoral, ha llevado al rechazo expreso de una parte importante del colectivo LGBT. Y de ahí la confrontación del sábado y la escandalizada reacción de la plana mayor del partido. La utilización de la palabra "fascismo" sólo ha contribuido a agrandar la brecha y la crítica a la formación, en tanto que el movimiento LGBT arrastra una larga historia de represión fascista.

El triángulo rosa de los campos de exterminio

Las ideas de Adolf Hitler portaban consigo el germen de la persecución a homosexuales y personas no conformativas. El régimen nazi juzgaba la identidad LGBT como un obstáculo hacia la unificación del pueblo alemán bajo la enseña nacional, y reprimió desde su llegada al poder a la rica escena LGBT gestada en Berlín y otros centros urbanos durante la República de Weimar. Tanto las SS como las SA persiguieron internamente a los miembros sospechosos de homosexualidad.

Se trataba de una mirada reaccionaria que permeaba al resto de la sociedad alemana (y europea). La reivindicación de derechos y la exaltación de la identidad LGBT se interpretaba, desde numerosos círculos conservadores, como un ejemplo de la "decadencia" nacional, por lo que debía ser exterminada. Similares ideas moldearon la política represiva de Benito Mussolini en Italia o de Francisco Franco en España, donde el factor católico contribuyó a la persecución del movimiento.

No se trataba de un hecho exclusivo de los regímenes autoritarios, pero sí más exacerbado. La "homosexualidad" quedaba rápidamente relacionada con la perversión burguesa, el comunismo, y, por supuesto para el caso alemán, con el judaísmo. El sistema de campos de concentración levantado por las autoridades nazis provocó que miles de personas LGBT fueran apresadas y deportadas. Allí portarían el infame triángulo rosa (dentro del sistema de identificación de los campos de exterminio).

Las cifras más optimistas hablan de 15.000 personas capturadas y enviadas a los campos, de las cuales alrededor del 60% terminarían ejecutadas. La historia represiva comenzó mucho antes. En 1933, nada más llegar al poder, el gobierno nazi allanaría y clausuraría el Instituto para la Ciencia Sexual de Berlín, fundado en 1919 por Magnus Hirschfeld y dedicado a la investigación en materia de género y sexual. Se trataba de uno de los centros LGBT más notables del continente.

Un año después, como se explica en el Museo del Holocausto, la Gestapo, la policía secreta del estado nazi, abriría una división dedicada en exclusividad al colectivo homosexual. La Gestapo establecería listas "rosas" con numerosos sospechosos de actividad ilegal, y vería su actuación respaldada con una actualización del Párrafo 175 del Código Criminal alemán. Aquella disposición, elaborada en 1871, penaba el comportamiento "lascivo" entre hombres, pero había sido ignorada por numerosos gobiernos del Imperio y de Weimar.

Los nazis sí la ejecutaron. Heinrich Himmler daría amplios poderes coercitivos a la Gestapo un año siguiente, en 1936, creando la Oficina Central para el combate de la Homosexualidad y el Aborto, un subdepartamento de la policía que, al vincular dos fenómenos distantes, subrayaba el control total del estado sobre cuestiones reproductivas o sexuales. Para Himmler y el resto de la cúpula nazi la homosexualidad representaba una amenaza insoportable al futuro demográfico de Alemania.

El régimen nazi incluyó numerosos volúmenes teóricos LGBT entre sus libros quemados en 1933. Los hombres homosexuales fueron asociados, como en el resto del continente europeo, a una clase particularmente indeseable de varones afeminados, incompatibles con la mentalidad viril y el permanente ejercicio de poder de la sociedad fascista. Tales ideas provocaron el arresto de 100.000 personas entre 1933 y 1945 (se calcula que vivían 1,2 millones de LGBT en Alemania).

Por todo ello, la acusación de "homosexualidad" se convirtió en un vehículo útil para purgar a la competencia interna. Los miembros LGBT enrolados en el aparato nazi, como Ernst Röhm, eran muy conscientes de ello, lo que les llevó a sobrecompensar su orientación sexual. Röhm construyó un personaje pagado de cultura castrense, métodos brutales y una arrolladora masculinidad. Pese a su abierta condición, coincidía con otros nazis en el carácter perverso y débil del hombre LGBT.

Nada de ello le salvó del asesinato durante la noche de los Cuchillos Largos, en 1934, cuando Adolf Hitler purgó a las Sturmabteilung (SA) consolidando su poder interno. La purga se justificó en gran medida aludiendo a la homosexualidad de Röhm y de otras figuras dentro del cuerpo. Lo cierto es que el carácter de Röhm y su condición sexual se convirtió en un motivo de amenaza y paranoia para muchos miembros del partido, acrecentando su fobia al colectivo LGBT.

Los ejemplos son numerosos, y la persecución del movimiento ha sido analizada en profundidad por historiadores y estudiosos LGBT (entre numerosas conspiranioas que acusan al propio Adolf Hitler de ser un homosexual encubierto). Nada de esto habla de las condiciones del colectivo en otros países, teóricamente más abiertos. Las protestas de Stonewall, en Estados Unidos, se remontan a la década de los sesenta, prueba de los escasos avances en materia de derechos obtenidos por los países occidentales hasta muy entrado el siglo XXI.

Sin embargo, recordar la historia represiva del colectivo LGBT en los estados fascistas contextualiza mejor las palabras de Inés Arrimadas y otros miembros de Ciudadanos, y evidencia los limites del término "fascismo" como arma arrojadiza en la esfera mediática.





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lunes, 8 de julio de 2019

La Iruñea de Maya y Esporrín

La capital de todos los vascos ha sido tomada por una tribu bárbara, empecinada en imponer sus usos y costumbres a toda costa, recurriendo sin pensarlo ni dos veces a la violencia gratuita para lograr sus objetivos.

Les compartimos la editorial de Gara al respecto:


Para el nuevo Gobierno municipal de Enrique Maya en Iruñea la violencia es algo más que un último recurso. En tan solo dos semanas, desde el pleno de investidura hasta el txupinazo de sanfermines, un mando policial ha sacado dos veces la porra extensible en público. Sí, el mismo mando policial. Sin reproche alguno.

La primera vez fue para simular un ambiente hostil, representando a la concejala Maite Esporrín a la salida del ayuntamiento como víctima de un acoso que no existió, una tensión dramatizada. Ayer, en el comienzo de las fiestas más populares del mundo, en una plaza consistorial repleta de personas y en emisión abierta, el mismo policía volvió a sacar su porra extensible y generó una situación de violencia. Su objetivo operativo era el más pobre de todos los posibles. No quería evitar violencia sexista, no buscaba prevenir agresiones de cualquier tipo. En 2019, en unas fiestas patronales, quería evitar que se expandiese en la plaza una ikurriña, la bandera nacional vasca, y la bandera de Nafarroa, el símbolo de todos los navarros y navarras. Esa era su misión, por eso sacó su porra extensible y comandó a un grupo de policías contra la población civil, para que no sacaran dos grandes enseñas y mostraran al mundo que aquí, viven vascos y vascas. No les molesta la publicidad de empresas privadas, les molestan banderas que una gran parte de la ciudadanía siente como propias.

Spoiler: fracasaron. Como diría Daft-Punk y esta semana corearán en Iruñea, «One More Time», una vez más. Y por eso, hay que celebrarlo, sin olvidar el resto, pero como se celebran las victorias populares. Un ejercito de policías ultraventilados no han podido con la inventiva y el arrojo de unas docenas de jóvenes. Han tenido que plegar las porras extensibles y retirarse. Lo ha visto todo el mundo.

El alcalde de la minoría

El lingüista norteamericano George Lakoff explica muy bien el marco que más molesta a Donald Trump, el enfoque que más dificulta su estrategia de embarrar el terreno político y le complica sacar adelante sus políticas retrógradas, misóginas, clasistas y crueles. Lakoff identifica al histriónico mandatario como el «presidente de la minoría», recordando que es presidente a pesar de haber perdido en número de votos.

Esto recuerda que Enrique Maya es alcalde sobre todo gracias al sistema electoral y a la cobardía del PSN. Estos han dejado gobernar en decenas de pueblos navarros a los mismos que fusilaron a sus abuelos y les han tenido atemorizados durante ochenta años. A los que prohibieron la ikurriña durante el franquismo y siguen con el mismo programa político. Pese a todo, en Iruñea Enrique Maya es el alcalde de la minoría. Por eso necesita la violencia, para legitimarse. Por eso conviene recordárselo, porque ya no pueden campar como solía hacer.

Por contraste, en los cuatro años en los que Joseba Asiron ha sido alcalde no ha habido un solo conflicto. Claro que en ese periodo nadie ha sido perseguido por sentirse vasco, ni senegalés, ni latinoamericano, pero tampoco español. Ni durante sanfermines ni el resto del año. Se ha perseguido a violadores y agresores, eso sí, fuesen de donde fuesen.

La violencia ha vuelto con UPN, PP y Ciudadanos, la violencia ha vuelto con Enrique Maya. Pero, ¿a cuenta de qué? ¿De banderas? ¿Banderas que representan a personas? ¿La neozelandesa no y la ikurriña sí? ¿Cómo se puede perseguir eso? ¿Con porras extensibles, contra la ciudadanía? ¿Como en el franquismo?

Ayer, policías municipales no solo agredieron a ciudadanos, también se rebelaron contra cargos electos, contra concejales que intentaron sacar en público la bandera que sienten como propia y que las miles de personas que les votaron comparten. Maya mandó a la Policía contra sus propios concejales, contra Amaia Izko, Itziar Gomez y Maider Beloki, entre otras personas. Las persiguieron y las vejaron. Nadie puede justificar semejante grado de violencia para que no se ondée una bandera. Es cobarde, es por la fuerza, pero muestra debilidad.

En Nafarroa, y en todo Euskal Herria, los retrógrados están perdiendo, y lo único que puede salvarlos es que el resto compre su relato. Son minoría; son violentos; atacan a sentimientos legítimos, pacíficos y democráticos; violentan a personas e intentan romper hasta las fiestas. Frente a un cambio sociopolítico que puede tener retrocesos pero que no cesa, hay cosas que no cambian, que se resisten, pero que no pueden seguir igual.






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La Ikurriña de Beloki

Los sociatas le extendieron al alfombra roja al vascófobo Enrique Maya para que se hiciese con la alcaldía de Iruñea.

Con él volvió la represión en contra de la identidad vasca.

En la plaza, paramilitares vestidos de paisano usaron las prohibidas porras extensibles en contra de quienes osaron introducir ikurriñas al festejo.

Pero el asunto no quedó ahí, como nos relata esta nota en Gara:


A. I.

El autoritarismo del alcalde Enrique Maya regresó con toda su crudeza a los balcones del Ayuntamiento. Los concejales de EH Bildu y Geroa Bai tenían asignado un balcón para asistir al chupinazo. Como ya se hacía anteriormente, los ediles tenían intención de desplegar una ikurriña en el barandado de esa balconada. Pero no consiguieron hacerlo puesto que el alcalde envió a la Policía Municipal contra ellos. Hubo forcejeos entre los concejales Maider Beloki, Amaia Izko y Joxe Abaurrea (EH Bildu) e Itziar Gómez (Geroa Bai) y los agentes municipales que saldaron con algunas magulladuras para los cargos electos. Y, sobre todo, se vivió con mucha angustia. Al final, no se pudo colgar la ikurriña en el balcón.

Durante los forcejeos, que duraron minutos, la edil Beloki cayó al suelo. Según relató a GARA esta concejal, la sacaron del balcón tirándole de los pelos y continuaron tirándole de los pelos para llevársela de ahí a rastras. «Ha sido una agresión y ha sido por orden de Alcaldía», denuncia Beloki, que acabó con moratones por los brazos.

A Beloki también le duele la falta de empatía de sus compañeros de Ayuntamiento, que hacían la vista gorda mientras todo eso pasaba. Ana Elizalde, de Navarra Suma, culpabilizó a los representantes públicos de EH Bildu y Geroa Bai de todo lo ocurrido. «Siempre la liais los mismos», les espetó.

Lo ocurrido no fue, para nada, un imprevisto. Tres agentes de Policía estaban custodiando ese balcón concreto. No había policías en ningún otro balcón. Cuando se abrió la puerta, salieron a la balconada para llevarse la ikurriña por la fuerza.

«Las escenas que se han vivido son de una gravedad terrible», denunció el exalcalde Joseba Asiron. «Me sorprende que Enrique Maya haya dicho que no iba a perseguir la ikurriña y que justamente hemos visto que ha sucedido lo contrario».

Asiron acudió a pedir explicaciones al alcalde. Pero este no se las quiso dar, simplemente dijo que la ikurriña «genera crispación». El líder de EH Bildu no llegó a salir al balcón, porque en ese momento estaba atendiendo a medios de comunicación.

Asiron afirmó que el episodio es muestra de «hasta dónde llega el odio de esta gente». En su opinión, la ikurriña no crispa «sino que lo que crispa es el uso de la fuerza». En este sentido, el exalcalde recordó que la ikurriña «además de legal, es muy sentida por la gente. Solo crispa si se mira con unos ojos que siguen anclados en el fascismo».

EH Bildu ha lanzado un llamamiento a la calma. «Lo que estamos diciendo es que no hay que caer en las provocaciones. Se ha hecho un trabajo enorme por la convivencia en los últimos cuatro años. Da la impresión de que todo ese trabajo se quiere tirar a la basura».






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sábado, 6 de julio de 2019

Vox vs Blas Infante

Olvidándose de luchadores sociales como Andrés Bódalo, los andaluces se dejaron engañar por los patrioteros embustes de Santiago Abascal y retacaron urnas con votos a favor de Vox.

Ahora la formación del reconquistador devuelve el favor trastocando el legado de Blas Infante y lo que es peor, secuestrando la semántica mientras reducen conceptos libertarios a su expresión más soez.

Aquí lo que se denuncia desde El Diario:


"La figura de Blas Infante se ha utilizado como ariete contra los sectores sociales y políticos que se han opuesto a la deriva del Estado de las Autonomías", argumenta la formación de extrema derecha

Los diputados de Vox en el Parlamento andaluz no participarán este viernes en el acto institucional que celebra la Cámara para conmemorar el aniversario del nacimiento de Blas Infante, reconocido como padre de la patria andaluza en el Estatuto de Autonomía, ni en ningún otro homenaje que se programe a su figura por considerar que sus ideas fomentan el "enfrentamiento cainita entre españoles".

Así lo ha anunciado el grupo parlamentario de Vox con un mensaje publicado en Twitter una hora antes de la celebración del acto, en el que está prevista la intervención del presidente de la Junta, Juanma Moreno (PP-A), la presidenta del Parlamento, Marta Bosquet (Cs), y representantes de los grupos parlamentarios.

En el mensaje difundido en las redes sociales, recogido por Europa Press, Vox se declara "a favor de la igualdad de todos los españoles ante la ley por ello, seremos siempre críticos y combativos con los nacionalismos autonómicos que buscan dividir a los españoles, la ruptura de la unidad de España y la transgresión de nuestro marco jurídico constitucional".

"La confusión de ideas de Blas Infante permite hacer del victimismo una filosofía de vida para nuestros políticos, por eso es aclamado y utilizado desde cualquier punto de vista, desde el PSOE/PP a formaciones filoislámicas u organizaciones secesionistas laicas y de izquierdas", critica la formación que lidera Santiago Abascal, que sostiene que las ideas de Blas Infante "son hoy núcleo de una visión parcial e instrumentalizada de la historia de Andalucía, de una ideología basada en el agravio comparativo que lastra las potencialidades de nuestra región y crea falsas identidades respecto del resto de España".

Tras censurar que "la figura de Blas Infante se ha utilizado como ariete contra los sectores sociales y políticos que se han opuesto a la deriva del Estado de las Autonomías", Vox subraya que "quienes nos posicionamos frente a esa deriva que amenaza la integridad de España, no podemos colaborar con estos actos y jamás apoyaremos homenajes que estimulen el apoyo moral de los andaluces a un sistema regresivo que hace imposible la igualdad entre los españoles y la prosperidad de Andalucía, y que ha propiciado el saqueo de esta tierra a manos de una oligarquía corrupta".

En este sentido, Vox invita a los partidos que conforman hoy el Gobierno andaluz, PP y Ciudadanos, y al conjunto de la ciudadanía andaluza "a buscar nuevos fundamentos históricos no vinculados al enfrentamiento cainita entre españoles, sobre los que sustentar el legítimo orgullo de ser y sentirse andaluces". "Los españoles y andaluces debemos mirarnos para construir un futuro común que no se base en el recuerdo perpetuo de las divisiones que nos llevaron a enfrentamientos en el pasado. Andalucía, siempre dentro de España, es una región que puede celebrar muchas e importantes efemérides que hicieron de ella, en su día, un emporio de riqueza y la cuna de figuras universales", concluye la formación que lidera Santiago Abascal.






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viernes, 5 de julio de 2019

La Chulería de Chivite

La presidenta de los 23 carga en contra de EH Bildu con su habitual chulería sociata.

Pareciera que quiere forzar la abstención de EH Bildu... con las consecuencias que ello puede acarrear.

Aquí lo que nos reportan desde Noticias de Navarra:


La virtual candidata a la presidencia del Gobierno, María Chivite, ha agradecido "la disposición y voluntad de diálogo" del resto, que se ha materializado en un preacuerdo "de clara marca progresista, con grandes avances sociales, que afronta los retos económicos de nuestra comunidad y hace especial hincapié en la convivencia". Sobre la ausencia de EH Bildu en el acuerdo, que no ha sido llamado a dialogar por el PSN, Chivite ha reiterado que en su partido "no vamos a negociar nada" con la formación abertzale, aunque con el programa ya acordado a cuatro" Bildu "verá qué quiere hacer en base a ese programa".

Preguntada sobre qué hará el PSN si finalmente EH Bildu no se abstiene ni apoya su investidura la socialista ha dicho no tener "un plan B", ya que solo "estamos trabajando en nuestro plan". En cuanto a la sintonía con la dirección nacional del PSOE para estas negociaciones llevadas a cabo en Navarra, ha asegurado que en Madrid "saben qué estamos haciendo y no hay ningún problema en cuanto al programa de gobierno"

También ha dicho que el de este viernes ha sido solo un paso, el acuerdo de programa con un "avance incuestionable" que les deja "muy contentos", pero para después de los sanfermines queda por negociar el modelo y organigrama del Gobierno.

Asimismo se ha referido al partido mayoritario de la Cámara, la coalición Navarra Suma (que integra a UPN, PP y Ciudadanos), para lamentar que "sus únicos movimientos han sido intentar dinamitar absolutamente todo. Si esa va a ser su estrategia debería repensarse qué utilidad tiene eso para la ciudadanía de Navarra".

Por Geroa Bai, Uxue Barkos ha coincidido en valorar el "ambicioso, progresista y plural" acuerdo que acogen con "satisfacción" porque "marca las líneas que ya vienen trabajándose" en esta legislatura que ella misma ha presidido, y que vuelve a poner en valor "la capacidad desde la diferencia de trabajar para dar respuesta a la ciudadanía".

Sobre el posible papel de mediador que entre PSN y EH Bildu podría desempeñar Geroa Bai en el intento de atraer la necesaria abstención abertzale para que el acuerdo salga adelante, Barkos ha sido contudente: "Geroa Bai no es intermediario de nadie. No hay intermediación como correa de transmisión de nada ni de nadie".

Preguntada sobre el posible formato del nuevo gobierno, Barkos ha advertido de que no comparten "los procesos de gobiernos de cuotas porque no generan la confianza necesaria", pero ha considerado que la experiencia acumulada por su formación, sumada a la "responsabilidad y representatividad conseguidas", podrían acercarles a asumir "responsabilidades en ese gobierno" nuevo.

El secretario general de Podemos-Ahal Dugu, Eduardo Santos, ha destacado "el valor del diálogo" materializado en este acuerdo a cuatro, si bien lo hoy pactado "es el qué, luego vendrá el cómo y después el quién", ha avanzado sobre las negociaciones pendientes acerca de la forma de gobierno y de quienes lo asuman. "Ahora se darán pasos hacia la investidura, un camino sobre el que somos optimistas", ha zanjado.

Por Izquierda-Ezkerra, Marisa De Simón (I-E) ha valorado los "compromisos importantes" que contiene este acuerdo, cuyos "pilares son sociales" y con el que su formación "cumple así con el compromiso con la ciudadanía de facilitar un Gobierno alternativo al de las derechas". Lo ha definido como "muy completo porque incluye los acuerdos pero también los desacuerdos", y también como "un acuerdo de mínimos, necesario pero suficiente", en cuya negociación I-E ha mostrado "actitud peleona pero también muy dialogante".






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jueves, 4 de julio de 2019

Borrell y la Diplomacia Eurofascista

¿Está usted escandalizado por la detención de la capitana alemana Carola Rackete?

¿Piensa que  Matteo Salvini es la excepción a la regla en una Europa realmente preocupada por el bienestar de los migrantes y por la defensa a ultranza de los derechos humanos?

Lea usted este artículo de Naiz acerca del nuevo cargo al que ha accedido el pendenciero ultraespañolista de nombre Josep Borrell - socialista de los buenos según Vargas Llosa - y podrá reconocer su error:


Solo mirando a estos últimos meses, el nuevo jefe de la diplomacia europea ha dado portazo en la televisión alemana, molestado a la «enemiga» Rusia, indignado con su banalización del genocidio de los indios americanos y protagonizado un Neymar en el Congreso. Pero no conviene caricaturizar a Josep Borrell.

Ramón Sola

Y es que dentro del «hooligan» español elevado a la categoría de jefe de la diplomacia europea por el acuerdo de este martes hay una mezcla del fallecido Rubalcaba y del renacido Sánchez: un político al servicio del Estado y un superviviente a reveses.

Lo que obviamente no anida dentro de Josep Borrell es un espíritu diplomático. Ni tampoco el «seny» al que aludía la pancarta con la que retornó a primera línea política en 2017, en las movilizaciones de Sociedad Civil Catalana, de la mano de los líderes de Ciudadanos Albert Rivera e Inés Arrimadas. Pero el caso es que Borrell siempre reaparece cuando el Estado lo necesita para el combate. Y lo hace en modo boxeo, no esgrima.

Desde ese retorno no ha dejado de acaparar polémicas, más allá del frente catalán, en el que uno de los episodios más sonado fue el «piscinazo» en el Congreso al denunciar que el diputado de ERC Jordi Salvador le había escupido al pasar, lo que se mostró falso. Pero el más potente políticamente fue el abandono del plató de la televisión alemana en el que no aguantó una serie de preguntas incisivas sobre el derecho a decidir de Catalunya y las cargas del 1-O. «Hay que pararles los pies», se jactó Borrell de su «espantada».

Que Borrell muestre una actitud chulesca en la pantalla tampoco tiene que ver con el entrevistador: en pleno «procés», en la víspera del Pleno del Parlament 10 de octubre, se mostró desconcertantemente impertinente en La Sexta, pese a que las preguntas de Antonio García Ferreras eran complacientes.

En una charla en una universidad madrileña a finales del pasado año, el ministro de Exteriores español volvió a sembrar la polémica al afirmar que en «en Estados Unidos lo único que hicieron fue matar a cuatro indios», banalizando así un genocidio en toda regla. Y poco después motivó una petición de explicaciones de la diplomacia rusa al calificar a este país como «nuestro viejo enemigo».

Barrena y Guadalajara

Formas al margen, este ilerdense de nacimiento pero afincado en Madrid (comenzó su carrera en el Ayuntamiento de Majadahonda en 1979 y ya era secretario de Estado cinco años después) es ante todo un furibundo jacobino. Y ello supone un plus para alcanzar altos cargos en la Europa de los estados; antes de esta nominación ya presidió el Parlamento Europeo entre 2004 y 2007.

Desde esa posición prohibió por ejemplo la entrada a Pernando Barrena, que como representante de la Mesa para el Acuerdo constituida en Euskal Herria para abrir vías de resolución iba en diciembre de 2005 a realizar allí una serie de contactos políticos. Caprichos del destino, el pasado 26M ambos han sido elegidos eurodiputados, uno por EH Bildu dentro de la coalición Ahora Repúblicas y otro como cabeza de lista del PSOE.

Borrell justificó aquel veto en la atribución de relación entre Batasuna y ETA que sustentaba la ilegalización. Sin embargo, no había tenido empacho en acompañar en 1998 hasta la puerta de la cárcel de Guadalajara a José Barrionuevo y Rafael Vera, condenados por los GAL. Felipe González les dio el último abrazo, pero tanto Borrell como el entonces líder del PSOE, Joaquín Almunia, estuvieron también en primera línea. «La solidaridad con estos compañeros va irrenunciablemente unida a nuestro proyecto de futuro», dijo en aquel tiempo el próximo jefe de la diplomacia europea.

Hasta entonces, Josep Borrell había sido noticia en Euskal Herria sobre todo por su impulso al cuestionado proyecto del pantano de Itoitz, desde el Ministerio de Obras Públicas que lideró entre 1991 y 1996, los años claves del conflicto. Lo dejó justo después del sabotaje que cortó los cables y paró las obras un año, tras llamar «comando» al grupo de solidarios y sentenciar que «esto ya es un problema de orden público, no ecológico».

Hombre de Estado

Por debajo o por encima de lo anterior, la trayectoria de Borrell muestra su condición de hombre de Estado. Cuando se consume su nueva responsabilidad, que lleva aparejada la vicepresidenta de la Comisión, pondría la guinda a un curriculum en el que ha sido de todo y en muy diferentes áreas (primero Hacienda, luego Obras Públicas, más tarde Exteriores...). Constan sus buenas relaciones con la Monarquía (se asegura que fue Felipe de Borbón quien instó a Pedro Sánchez a hacerle ministro de Exteriores) y también con PP o Cs, hermanados en el frente anticatalán. Ello le sitúa en una posición y una escala muy similares a las del recientemente fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba.

Otros lo comparan con Sánchez por la resiliencia mostrada en esta carrera. Igual que el presidente español, ha tenido victorias internas épicas y resurrecciones inesperadas. En 1998 ganó las primarias del PSOE para ser candidato al Gobierno español frente al aparato que apostaba por el entonces secretario general, Almunia (55% y 45% respectivamente), si bien renunciaría antes de las elecciones de 2000 por el fraude fiscal de un colaborador. De ahí Borrell saltaría a Europa, de Europa a las «puertas giratorias» (consejo de administración de Abengoa en 2009) y de estas a Catalunya cuando el interés de Estado lo requirió de nuevo, para escalar nuevamente primero a Madrid y luego a Bruselas.

Inmigración, Rusia, Irán, Estados Unidos o Venezuela son algunas de las carpetas que tendrá delante Borrell, en una tarea diplomática que habitualmente exige finura y no puños. Dará que hablar seguro. Pero mejor no tomárselo a broma.






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El Naburro Maya

Afortunadamente para Mario Vargas Llosa, el tal Felipe González no es el único español que sabe ser socialista, también están María Chivite y Mayte Esporrín, las navarricas que han aupado al poder a un tipo que en otro lugar y en otro tiempo sería huésped de un hospital psiquiátrico.

Claro que para la metrópoli este desquiciado tiene un gran valor, su profundo rencor hacia todo lo vasco.

Aquí su perfil, por cortesía de Naiz:


Víctor Moreno | Miembro del Ateneo Basilio Lacort

El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, tras recuperar la vara de mando del Ayuntamiento, anunció en su discurso protocolario que haría los posibles por «trabajar en lo que nos une y desterrar lo que nos separa, centrarnos en la ciudad y desterrar la ideologización extrema». Aparentemente, expresiones muy claras, pero, como diría Hamlet, «palabras, palabras, palabras». Veamos por qué.

Trabajar en lo que nos une y desterrar lo que nos separa. En política, es un tópico que no tiene sentido práctico alguno. Porque ¿qué mérito hay en trabajar en lo que todos están de acuerdo? Eso se hace sin más, sin discusión.

Además, ¿qué es lo que une a Maya con el resto de los partidos políticos con representación en el Ayuntamiento tras las elecciones municipales y que no sean de Navarra Suma? Nada. Y si es nada, ¿cómo pretende desterrar lo que les separa? Hay que ser un tanto iluso para trabajar en aspectos que no se dan en la realidad. En nada puede trabajar Maya con la oposición, porque no hay nada que los una.

De hecho, Maya, nada más ponerse a trabajar en la línea de esa pretendida unidad, la ha hecho añicos. Desde el poder que le confiere ser alcalde, ha tomado medidas que muestran a las claras que esa unidad en la acción le importa un carajo.

Primero, asiste a una procesión religiosa el día 23 de junio, la del Corpus. El alcalde entenderá que su gesto no es nada positivo para estrechar lazos de unidad con quienes consideran que la presencia de un cargo público en actos estrictamente religiosos no es asunto de un funcionario del Estado que, según la Constitución, es aconfesional, si nos atenemos a su artículo 16.3. El hecho en sí revelaría, entre otras fisuras, que Maya no está dispuesto siquiera a trabajar en lo que debería unir a todos por mandato expreso de la Constitución. Lo que en un político es muy grave.

Segundo. Como el objetivo de Maya es trabajar en lo que nos une, ha decidido reducir hasta la invisibilidad la impronta de las áreas de Igualdad y Participación Ciudadana, que ya no tendrán concejalías específicas, sino que dependerán de otras áreas. Y la Política Lingüística, adscrita al área de Transparencia con el Cuatripartito, desaparecerá. Sin duda que se trata de una manera exquisita, por no decir cínica, de ahondar en el trabajo fraternal y unitario.

Centrarnos en la ciudad y desterrar la ideologización extrema. ¿Ideologización? ¿Extrema? ¿La de quién? Todos los partidos políticos están rebosantes de ideología. La derecha navarra un poquito más. Hasta bien poco, solo tenía que responder de la que le dejó en herencia su fundador, Aizpún –hijo de Rafael, ministro de la CEDA en 1934–, y, ahora, en cambio, debe arrear con el plus sumado –nunca mejor dicho– del PP y Ciudadanos.

Maya quiere colar que su comportamiento como político no responde a una ideología, sino que actúa bajo el imperativo del inmenso amor que le une a Pamplona y a sus ciudadanos. Los demás, no. Los demás están en política impulsados por una ideología extremista y poco le ha faltado decir, como dirían sus socios, comunista y atea, además de negadora de los valores auténticos de Navarra, que son los que encarna Maya y el Opus Dei.

¿Acaso considera Maya que su asistencia como alcalde a una procesión religiosa no es un acto ideológico extremo, producto de entender de manera integrista la confesionalidad del Estado? ¿Acaso no es un acto ideológico cambiar el nombre de una calle por otro –Catalina de Foix por Avenida del Ejército–, sobre todo, cuando al hacerlo niega la ideología del anterior alcalde? ¿Acaso, no responde a un sustrato ideológico más o menos atávico de la derecha de su partido, decir que el euskara tiene un «peso excesivo» en las plazas municipales, cuando sabe, además, que no es verdad?

Si hay algo evidente en las primeras palabras y actos del alcalde Maya, es ideología. Y una ideología enfocada directamente a unir a los suyos en la misma dirección. Por lo que trabajar en «lo que nos une» con nuestros «amigüitos» no tiene ningún mérito. Lo realmente positivo y necesario es trabajar para hacer desaparecer las enquistadas diferencias históricas que surgen con violencia de géiser cada vez que se trata de defender el propio pesebre.

El humus ideológico del que procedemos unos y otros tiene fuentes diferentes. Ser diferentes es una cualidad fundamental del ser humano. Para unos, una riqueza cultural importante: para otros, un problema que hay solucionar con la exclusión y la uniformidad, es decir, el supremacismo racial e ideológico, valga la redundancia. A Maya, en el fondo más superficial de su ideología, no le gustan las diferencias, de ahí que apueste por trabajar en lo que nos une y para ello, como ha demostrado en tan solo cinco días en el cargo, no tiene cosa mejor que hacer que cargarse lo que no encaja en su ultramontana ideología.

La perspectiva de Maya es la que cabría esperar de su partido, ahora reforzado por Ciudadanos y PP. Es decir, trabajar en lo que une más a la derecha con sus políticas sociales, educativas y económicas: privatizando al máximo las prestaciones en educación, sanidad y servicios sociales claves; negar la participación ciudadana en las instituciones públicas; incriminar programas educativos de coeducación solventes como Skolae y, finalmente, arremeter contra las formas diferentes que tiene cierta izquierda de solucionar los problemas de la gente.

El eslogan político de Maya –trabajar en lo que nos une–, solo tiene un correlato final: la imposición de un modelo de sociedad donde se niega la diferencia y el derecho a hacerla valer tanto en el plano individual como colectivo.






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martes, 2 de julio de 2019

Terrorismo Español Institucional

A cualquier lector le quedará claro, tras leer este artículo dado a conocer por Público, que el terrorismo de estado español es antes que nada y después de todo, institucional.

Tanto los autores intelectuales como materiales de los distintos actos de terrorismo de estado - guerra sucia le llaman - perpetrados en contra de ciudadanos vascos han gozado de la impunidad que desde las distintas instituciones del régimen borbónico franquista se les ha otorgado a lo largo del tiempo.

Partidos políticos que ni siquiera existían en el momento en el que sucedieron algunos de los actos violentos por parte de cuerpos policíacos plenamente identificados así como por cuerpos paramilitares actuando en la opacidad se suman ahora gustosamente apoyar medidas en contra del reconocimiento de las víctimas de dichos actos.

Pero que no salga Arnaldo Otegi a hablar en una entrevista televisiva acerca de cualquier tema porque inmediatamente se le exigirá que aclare su postura con respecto a las "víctimas de la violencia etarra".

Unas violencias son violencia y otras no. Unas víctimas son víctimas y otras no.

Vox y Ciudadanos sumándose a un recurso presentado por el PP en contra de las víctimas en Nafarroa, auténtico cierre de filas alrededor de la impunidad que se extiende así a través de las décadas.

Les dejamos pues con la información:


El recurso presentado ante el Tribunal Constitucional por ambas formaciones busca impedir que los familiares de Gladys del Estal, Mikel Zabalza o Germán Rodríguez reciban una reparación oficial. Ciudadanos también se ha sumado a esta vía.

Danilo Albin

La muerte llegó pronto para Mikel Zabalza. Tenía 33 años cuando su cuerpo apareció flotando en el río Bidasoa, previo paso por el cuartel de la Guardia Civil en Intxaurrondo. A Gladys del Estal le sorprendió con diez años menos: tenía 23 en el momento que un disparo de la Benemérita atravesó su cabeza. Para el Partido Popular y Vox, sus reconocimientos como víctimas de abusos policiales equivaldrían a “blanquear” a ETA.

Del Estal y Zabalza están entre las víctimas de la represión en Navarra que nunca recibieron un reconocimiento por parte del Estado. Pensando en todas y todos ellos se redactó una ley en 2015. La escribió el entonces diputado de Nafarroa Bai Joseba Eceolaza. “Hay dos niveles: por un lado, tenemos algunos casos con condenas injustas, y otros que han quedado absolutamente impunes”, resume a Público en una conversación telefónica.

La ley que preparó Eceolaza sufrió el tijeretazo del Tribunal Constitucional, que en 2018 –previa solicitud por parte del Gobierno de Mariano Rajoy– anuló la mayor parte de su contenido. De ahí que en marzo pasado, el Parlamento de Navarra –con los votos de Geroa Bai, Podemos, EH Bildu e Izquierda-Ezkerra- aprobase una nueva norma, dirigida a reconocer a esas víctimas que el Gobierno del PP y el TC habían decidido excluir.

“Hay una serie de casos bastante objetivos”, dice Eceolaza. Se acuerda entonces de Gladys del Estal, muerta en una manifestación ecologista realizada hace ahora cuarenta años en Tudela, o del nunca aclarado crimen de Mikel Zabalza. En el caso de Del Estal, el guardia civil que le disparó recibió una condena menor y posteriormente llegó a ser condecorado. Respecto a Zabalza, nunca se determinaron responsabilidades penales.

La norma también abarcaba el caso de Mikel Arregi, el concejal de Herri Batasuna en Lakuntza que fue acribillado a balazos por la Guardia Civil en noviembre de 1979, cuando se desplazaba en un vehículo junto a cuatro amigos. “La versión de la Guardia Civil fue que el coche se había saltado un control policial, pero los numerosos testigos coincidían en que momentos antes había habido un control policial, pero en el momento en que pasó ya se habían retirado las señales de control”, recordaba su hermana Charo en marzo de 2015, cuando compareció ante la Comisión del Parlamento de Navarra que preparaba la ley que sería finalmente mutilada por el TC.
“Negociación política”

Tras aquel golpe judicial, la nueva ley del Parlamento de Navarra contemplaba estos casos. Sin embargo, PP y Vox se han unido para tratar de evitarlo: el pasado viernes, representantes de ambas formaciones se fotografiaron juntos a las puertas del TC, donde presentaron un recurso contra la referida norma foral. El argumento de ambos partidos es que se busca “blanquear” la historia de ETA. “La sangre de más de 850 compatriotas no puede estar encima de una mesa de negociación política”, llegó a decir el ultraderechista Iván Espinosa de los Monteros, portavoz de Vox en el Congreso.

Tres días después, Ciudadanos anunció que se sumaba también a esta vía para tratar de derribar la norma foral, alegando que ofendía a la Policía Nacional y la Guardia Civil "en su dignidad".

Estas palabras retuercen al pamplonés Fermín Rodríguez. Su hermano Germán murió en los Sanfermines de 1978 a raíz de los disparos de la Guardia Civil en las calles de la capital navarra. “Que Vox y el PP hayan recurrido esta ley –que de por sí nació con muchas mermas y estaba hecha para que pasara el filtro del TC– indica la absoluta intolerancia que tienen hacia las víctimas del terrorismo de estado”, afirma.

En esa línea, Rodríguez se muestra “desengañado” con la justicia española. “De hecho, me he tenido que ir a Argentina para presentar una querella y hablar con una jueza. Aquí, en 41 años no me ha llamado nadie a declarar”, se lamenta.

PP y Vox también quieren impedir que se reconozca a José Luis Cano, otro joven que murió por los disparos de la Policía Armada durante una manifestación a favor de la amnistía en mayo de 1977 en Pamplona. Tenía 28 años, vivía en Errenteria (Gipuzkoa) y trabajaba como cajista en el diario La Voz de España. Su nombre tampoco figura en los listados de víctimas que maneja el ministerio de Interior.






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sábado, 29 de junio de 2019

Preparan Celada Contra el Euskera

Los vascófobos de siempre ya se ven recuperando el control colonialista ultra-español sobre Nafarroa.

La coalición Navarra Resta, misma que incluye a los partidos borbónico franquistas PP, Ciudadanos y PSOE así como a los colaboracionistas de UPN ya tienen el punto de mira puesto sobre el euskera, o sea, sobre la identidad vasca, esa que tanto han intentado hacer desaparecer desde el siglo XV.

Anuncian ya una batería de medidas recicladas en contra del mismísimo acervo cultural ya no vasco sino europeo, aunque en Europa no acusen recibo.

Desde Noticias de Navarra traemos a ustedes este esclarecedor artículo:


Navarra Suma presentará una proposición de ley para derogar el actual decreto foral que regula el uso del euskera en las Administraciones Públicas de la Comunidad Foral y así "volver a la situación anterior, donde sí se respetaba la igualdad de oportunidades y los derechos de todos los ciudadanos".

Así lo ha anunciado este viernes el presidente de UPN y candidato de Navarra Suma a presidir la Comunidad Foral, Javier Esparza, en una conferencia de prensa en la que ha criticado que la aplicación del actual decreto "discrimina a la gran mayoría de la población que no sabe euskera".

Ha recordado que el citado decreto fue "cuestionado por el Consejo de Navarra y objeto de recursos en los tribunales de justicia por varios sindicatos ligados a la función pública" y que también fue cuestionado por una manifestación apoyada por miles de ciudadanos.

Igualmente, ha criticado que "se ha roto la igualdad de oportunidades" de los menores en Navarra, ya que, ha dicho, "hay una discriminación y privilegios para aquellos que en la zona no vascófona eligen el modelo D".

En cualquier caso, la proposición de ley de Navarra Suma recoge que el Gobierno Foral tendrá que reevaluar la situación sobre cómo debe valorarse el conocimiento del euskera para el acceso a la función pública y qué porcentaje tiene que contar el euskera en los méritos.

No obstante, ha avanzado, se marcarán unos límite "razonables": el 6 por ciento o el 10 por ciento en puestos con mayor grado de atención a la ciudadanía en la zona vascófona, el 3 por ciento o el 6 por ciento en la zona mixta, y en la zona no vascófona no se considerará el euskera como mérito.

"Esto respeta la realidad sociolingüística de Navarra y la inmensa mayoría de los ciudadanos", ha recalcado.

El modelo D en la zona no vascófona se regirá, ha dicho, "con los mismos criterios que se realice para los demás modelos".

También ha denunciado que el Ejecutivo foral en funciones "está pisando el acelerador porque se ven fuera" y tratando de "transformar la Administración para imponer el euskera" y "consolidar plazas euskaldunes" dentro de este organismo.

"Se está produciendo un fraude electoral y no se está respetando lo que el 26 de mayo dijeron los ciudadanos", ha recalcado.

Por tanto, ha avanzado que Navarra Suma presentará una moción con el objetivo de paralizar "de forma inmediata" la aprobación de los planes lingüísticos en los departamentos del Gobierno foral y anular los que ya se han aprobado.

Igualmente, la moción incluye, entre otras cuestiones, que se paralicen todas las modificaciones de plantilla orgánica que se puedan estar llevando a cabo en aplicación del actual decreto.

Además, ha sostenido que en la Cámara "hay 31 parlamentarios que están en contra de la política lingüística que está realizando el Gobierno del cuatripartito".

En ese sentido, ha cuestionado al PSN "si va a mantener las posiciones con las que se presentó a las elecciones y por las que le votaron miles de navarros" o si va a renunciar en materia lingüística "a sus principios".

Navarra Suma pedirá que se celebra un pleno extraordinario para esta cuestión.






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jueves, 27 de junio de 2019

Ribes | Na... Zi...

El profesor Àlex Ribes vuelve a las andadas y desde su blog Societat Anònima vuelve a enmendarle las planas a un listillo.

Lean ustedes:


Àlex Ribes

Estimado, o no:

Definamos nazis como aquellos entes con aspecto humano que creen en las ideas de un tipo que vociferaba idioteces en una cervecería de Munich, se juntó con otros idiotas, empezó a invadir países, se reunió con otro idiota en Hendaya que había decidido matar a compatriotas y acabó suicidándose en su búnker de Berlín. Definamos el nazismo como la historia del mayor fracaso que ha vivido el mundo. No definamos como nazis a aquellos que llaman nazis a quienes no lo son, porque ni tienen campos de concentración, ni cámaras de gas, ni han formulado ninguna solución final, ya que entonces caeríamos en el mismo error. Eso sí, definamos como ignorantes a aquellos que banalizan el nazismo.

En España, todo indica que quienes adoptan una estética nazi, además de poner cara de malotes, suelen tener la tendencia de comprarse banderas españolas en bazares chinos (o robarlas, según el caso) y gritar vivaspaña a la menor ocasión. No es una opinión. Es un hecho. No sólo en España adoptan la estética nazi los ultranacionalistas. En el resto de Europa, los entes con aspecto humano que se muestran contrarios a la inmigración y que temen que los inmigrantes les quiten sus trabajos de ingenieros aeronáuticos o expertos en genética (¿notas la ironía?) son los ultranacionalistas. Y ahí va cada uno con la banderita de sus países vociferando Deutschland, France, Italia o lo que haga falta.

Como tampoco soy extremadamente tonto, supongo que llamas nazis a los que queremos la independencia de Catalunya o Euskadi. Está de moda. Los ultranacionalistas españoles suelen tener ese tic nervioso. Se trata de una especie de Tourette demagógico-populista, que les lleva a llamar nazi a todo aquel que no cuelgue la bandera española en el balcón y se pase el día salivando por el deseo de practicar la genuflexión ante el rey. Nazi. Nazi. Nazi. Si en vez de ese tic, tuvieran la manía de tocarse el pene, serían los seres más felices y relajados del planeta. Pero no, su trastorno obsesivo compulsivo consiste en llamar nazis a aquellos que cuestionan el régimen del 78. Quizás les relaje. No lo sé. Quizás esta costumbre llene su corriente sanguínea de dopamina y acaben escribiendo libros de autoayuda. Pero se trata de una costumbre un tanto molesta, como morderse las uñas de los pies en el metro, tocar la zambomba en una biblioteca o escupir en un tablero de ajedrez.

Te lo voy a explicar como si tuvieras cuatro años. Soy independentista y catalán. Eso significa que deseo que en un futuro Catalunya cuente con todas las herramientas políticas y económicas de un Estado para tener mayor poder de decisión. Sé que no todo el mundo en Catalunya desea lo mismo y por eso sigo pensando que lo mejor para lograr la paz social es aplicar la democracia con todas sus consecuencias. Es decir, poner unas cajitas de plástico, introducir unas papeletas para que los catalanes opinemos y construir una sociedad a través del sufragio universal. Y deseo que esto se pueda hacer sin tener a un tipo al lado que diga: “metí la porra como si fuera el fin del mundo”. ¿Desear eso ser un nazi? Yo creo que no. Yo no tengo ningún deseo de que Catalunya busque ningún tipo de expansión territorial. Eso ya lo están haciendo los Mercadonas, los Starbucks o mi barriga de cincuentón.

Dices que esperas haber palmado antes de ver no sé muy bien qué. En todo caso, te deseo muchos años de vida para que veas cómo en Catalunya el Estado español se contrae al mismo tiempo que se expanden las rotondas y las dimisiones en Ciudadanos. En fin, espero que en un futuro no muy lejano na y zí sean las respuestas de alguien cuando le pregunten qué queda del franquismo y si se ha mordido la lengua.






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