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domingo, 18 de febrero de 2018

Entrevista a Joseba Egibar

Con respecto al asunto de la visión jeltzale de la relación entre Euskal Herria y Madid, les compartimos, al costo, esta entrevista de Joseba Egibar concedida a Gara:


Joseba Egibar (Andoain, 1959) repasa en esta entrevista la propuesta llevada por el PNV a la Ponencia de Autogobierno y ofrece algunas reflexiones interesantes sobre la actual «autonomía flotante» y la «renegociación de lo que te han negado».

Iñaki Iriondo

Joseba Egibar sintetiza la propuesta de nuevo estatus del PNV en varios conceptos. «Uno es –explica– Pueblo Vasco-Euskal Herria, que es el mismo sujeto constituyente que en el actual Estatuto. Lo que decimos ahora es que en virtud de su ‘identidad nacional’ (2) y ‘como actualización y desarrollo de los derechos históricos’ (3) ‘fundamentados en la libre y democrática decisión de los ciudadanos’ (4), que es el elemento de actualización de esos derechos históricos, ‘se constituye en...’ (5) y ahí hemos dejado una formulación abierta, que puede ser Comunidad Foral Vasca, Comunidad Nacional Vasca, Estado Autónomo Vasco o Estado Foral. Y el vínculo que tiene con el Estado español es la Disposición Adicional del a Constitución».

En las distintas formulaciones que el PNV ha presentado a la Ponencia hay una modulación del derecho a decidir...

Combinamos el principio de legalidad, que son los derechos históricos, con el principio democrático del derecho a decidir. Con esos dos anclajes, en vez de ir a una regulación del derecho a decidir, lo que se va es directamente a su ejercicio concreto. En lugar de decir a la ciudadanía que tiene derecho a decidir su futuro, presentamos un proyecto concreto para ese futuro y un ejercicio democrático del derecho a decidir, que configura un ámbito nuevo de relación.

Andoni Ortuzar decía en una entrevista que «no hay que perderse en debates nominalistas y que eso sirva para que nos peguen un portazo en Madrid». ¿Creen que el portazo será menor porque no se mencione el derecho a decidir?

Conocidas las posiciones actuales de la clase política de Madrid, es evidente que no. Pero el Estado español vive una situación de crisis en todas las vertientes. Hay crisis en el modelo político-territorial, que sigue engordando (ahí está la financiación autonómica). Hay crisis económica, con una deuda superior al PIB que ya se califica de «deuda perpetua», que yo diría revisable al alza; se está instalando la idea una deuda que no se puede ni se va a pagar. En términos económicos y políticos eso es una losa para nosotros. Nosotros tenemos que mantener la casa ordenada en términos económicos, porque España es un lastre. Pero nuestra suerte colectiva sigue ligada al Estado. Por eso, no desde un planteamiento nacionalista, sino de pura supervivencia, desde la comunidad política Euskadi tenemos que arbitrar las medidas para poner un cortafuego.

Cortafuego pone el Gobierno español, que avisó de que quien se mete en estas cosas ya sabe cómo acaba...

Sabemos que son capaces de aplicar el 155 y todavía no hemos visto hasta dónde.

Este viernes Alfonso Alonso le advirtió al lehendakari de que «quien siembra vientos recoge tempestades».

Bien... pero nosotros no tenemos que perder de vista la actualización del autogobierno sobre el eje de nuestros derechos y ver cómo fijamos el estatus de relación con el Estado español.

¿Cómo ven las posibilidades de un acuerdo en la Ponencia?

Estamos en los principios. Según sobre qué materias, se verá. En el ámbito competencial se pueden mover las posiciones históricas de algunos partidos. Si aspiramos a un ámbito competencial superior, más consistente y saneado, y libre de cualquier injerencia, a ese ámbito competencial le tienes que poner un sujeto, que tiene que ser cualitativamente distinto al actual. Tenemos que pasar de una relación subordinada y con una autonomía flotante a una nueva relación de reconocimiento de sujetos políticos y jurídicos. No puede pasar como ahora con el Concierto Económico, que si en diez años no ha habido acuerdo es porque el Gobierno español no ha querido. Tampoco tenemos nosotros la capacidad de obligar a la otra parte. Solo cuando el PP ha visto la necesidad del PNV ha venido la negociación. Hay que dar un salto.

¿Ven al PSE dando ese salto?

Hoy no parece. Pero lo que hemos dicho es que vamos a trabajar en todos los campos y veremos qué acuerdos hay en cada uno de ellos.

Luego el texto articulado se tiene que aprobar en el Parlamento y al lehendakari le gusta la transversalidad y que el PSE esté en esa votación.

Sí... y el máximo consenso posible. Pero queremos acceder a una nueva estructura política. Necesitamos estructuras de Estado. No es un capricho nacionalista, es una necesidad de esta comunidad política que quiere autogobernarse. Con lazos de solidaridad, pero necesitas una nueva estructura política y eso se hace mediante la negociación y el respeto. ¿El PSE se ve en esas? Hoy por hoy no. Pero un desarrollo lógico de un ampliación del autogobierno le debiera llevar al reconocimiento del sujeto político.

¿Es posible el nuevo estatus sin la participación de EH Bildu?

Teóricamente es posible, pero con EH Bildu, y desde un punto de vista de responsabilidad histórica entre ambos, creo que tenemos una obligación recíproca de intentar entendernos cuando menos en los principios básicos con los que formular el proyecto político que vamos a presentar a la ciudadanía. Y yo creo que el resto de formaciones lo entiende. Si dos expresiones del mundo abertzale han chocado estratégicamente durante las últimas décadas, y no solo eso, que todos sabemos de qué estamos hablando, si decimos pertenecer al mismo pueblo y querer defender los derechos políticos, económicos y sociales de ese pueblo y nuestros conciudadanos, tenemos la obligación de llegar a unos acuerdos mínimos. Solo si estamos estas dos fuerzas políticas se dará un salto cualitativo a un nuevo estatus. Si una de las dos no está, tendremos un maquillaje lifting del actual estatuto de autonomía o un ejercicio que tampoco llevará a buen puerto en la otra aplicación.

Después del texto articulado, ¿consulta habilitante?

Primero vamos a establecer las bases. Luego vamos a iniciar un proceso participativo para que la gente opine. Y después, texto articulado. A quien vaya a hacerlo hay que darle bases claras y mayoritarias. En una base la mayoría igual se da al 80%, en otra en un porcentaje menor y en otra igual hay unanimidad. Cuando el texto esté redactado vendrá a la Cámara y los partidos que nos sintamos identificados lo suscribiremos como proposición de ley. Esa es una fase políticamente delicada. Después la consulta habilitante sería el primer ejercicio para que la ciudadanía avale o rechace el texto.

¿Quién va a redactar el texto? Se habla de que cada grupo proponga un experto...

No hemos definido, pero si cada grupo propone un experto que proyecte sus planteamientos políticos en términos técnicos, no hemos resuelto nada. Las bases necesitan una clarificación para que quien reciba el encargo sepa que tiene que desarrollar eso y no lo contrario.

¿Cuál es la esperanza del PNV cuando el texto llegue a Madrid? ¿Que haya otro Gobierno?

Antes de salir para Madrid tenemos que intentar que haya una consulta habilitante para ver si la ciudadanía a la que te diriges avala o no el proyecto. Te pueden decir que no es legal, pero se pueden buscar fórmulas, y creemos que sería conveniente que la ciudadanía hablara. Se pueden hacer otras propuestas, y si a todo te dicen que no, te estas cargando de razón democrática. No estoy comparando...

...pero es inevitable.

Lo que hace falta es aspirar a lo mejor en las condiciones en las que te estás moviendo, con indiferencia de quién sea el inquilino de la Moncloa. ¿Qué diferencia va a haber entre la posición de PP, Ciudadanos o el actual PSOE? Tampoco creo que estemos en el umbral de suma de votos para darle la vuelta a este esquema. Entonces alguien podrá decir, ¿para qué hacéis todo esto? Para afianzar el proyecto que tú quieres desarrollar. Y eso lo fortalece. Hay materias que se pueden ir desarrollando sin necesidad del plácet del Gobierno español.

Luego llega el TC...

El escenario del Estado español nos va a llevar a tener que valorar la desconexión, que seguir en un Estado que no funciona no me reporta ningún beneficio, que tiene una deuda mayor que su PIB y al que Europa va a meter mano... No podemos ligar nuestra suerte a un Estado que no funciona. Hay que buscar un esquema que no sea de subordinación. Necesitamos cambiar de vínculo. Lo demás te arrastra.

¿Habrá Presupuestos Generales del Estado?

Se les está pasando el tiempo. Hay tres elementos: los resultados en Catalunya, la corrupción que está paralizando al PP y la falta de proyecto. Dejar pasar el tiempo le ha podido ir bien a Rajoy, quizá por casualidad. No sé hasta qué punto los PGE son una prioridad para el PP.

¿Y para el PNV?

Los PGE no son prioridad.

Hace un año habían conseguido el oro y el moro...

Cuando al PP o antes al PSOE les aprieta el estado de necesidad, ceden. ¿Pero sobre qué? Sobre algo que ya te correspondía y te han negado. Siempre hay una renegociación. El PP y el PSOE han concebido siempre el autogobierno como un toma y daca.

«Bajo la hojarasca catalana hay una operación de Estado»

En sus comparecencias en el Parlamento y en esta entrevista, Joseba Egibar luce un lazo amarillo en su solapa para exigir la libertad de los presos del proceso catalán. Ve la situación allí con preocupación, porque «la hojarasca de que si el PDeCAT y ERC consiguen tal o cual» nos impide ver que «la estrategia de fondo que se está aplicando es de calado, es una estrategia de Estado que está muy por encima de la suerte política del Gobierno de Rajoy, que no es más que un instrumento».

Sostiene que el Estado, «configurado por los tribunales de justicia con un marcado impulso político, las fuerzas armadas –y singularmente la Guardia Civil– y los medios de comunicación que les acompañan», ha decidido que «esto de Catalunya se ha acabado» y «hay que neutralizarlo, y si para ello fuera necesario, encarcelar a toda la clase dirigente nacionalista. Y van a por ello».

Egibar apunta que «la conclusión a la que han llegado, y lo expresan algunos miembros del PP aquí en privado, es que el estado de las autonomías ha llegado demasiado lejos». Avisa de que «veremos que todos los dirigentes nacionalistas catalanes van a quedar inhabilitados o en la cárcel».

«Salvando las distancias –explica–, ya lo hicieron con los de Bateragune. Rubalcaba dio la orden y Garzón instruyó la causa. La Historia demostró que eran gente de paz, pero pasaron entre seis y siete años en la cárcel».

En todo caso, Joseba Egibar entiende que a Catalunya le conviene tener cuanto antes un gobierno, pero tiene una visión pesimista sobre cuál puede ser el futuro de sus dirigentes.






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martes, 28 de noviembre de 2017

Recordando a Belen

Por cortesía de Noticias de Gipuzkoa - de allí el uso de cierta terminología- les traemos esta crónica del homenaje que se ha rendido al legado de lucha, sacrificio y compromiso de Belen González:


Recuerda que participó en las conversaciones de Argel y Zurich con Moncloa

Dirigentes de la izquierda abertzale encabezados por el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, y el portavoz de Sortu, Arkaitz Rodríguez, asistieron ayer en Lazkao al acto de despedida a la histórica dirigente de ETA Belén González Peñalva, fallecida la pasada semana. En el texto de la convocatoria del homenaje se aludía a ensalzar toda una vida “dedicada a la lucha feminista, por los trabajadores vascos y por la liberación de Euskal Herria”.

El acto, que tuvo lugar a las 12.30 horas en el frontón de la localidad guipuzcoana, que se llenó y contó con la participación de otros destacados representantes de la izquierda abertzale como Pernando Barrena o el ex secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, que el pasado agosto abandonó la prisión tras cumplir condena por el caso Bateragune.

Desde el estrado tomó la palabra el expreso de ETA Antton López Ruiz, Kubati, quien destacó que la vida de González Peñalva “estuvo ligada al compromiso” y recordó que formó parte del equipo de interlocución de la organziación terrorista en las conversaciones de Argel, en 1989, y en Zurich en 1999. En dicha labor estuvo acompañada por el histórico miembro Antxon Etxebeste, que asistió asimismo al homenaje, junto a otro exmiembros como Juan Karlos Yoldi.

Durante su turno de intervención, la portavoz de Sortu Miren Zabaleta consideró que “muchos comparten la lectura” que la exdirigente de ETA fallecida hizo “en su tiempo” ya que, a su juicio, “se ha puesto de manifiesto que la Transición fue una mentira” y que “se ha abierto el tiempo de la soberanía”.

Belén González Peñalva, que cumplía varias penas que sumaban más de 700 años de cárcel por la comisión de dos secuestros y varios asesinatos, murió el pasado 16 de noviembre en Donostia, donde cumplía condena atenuada en su domicilio desde 2009 por la enfermedad incurable que padecía.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) había solicitado a la Audiencia Nacional la prohibición del acto por considerar que “constituye un acto de enaltecimiento del terror” que entraña una “humillación” a las víctimas de ETA con las que, señaló, los miembros de la banda no tuvieron “la humanidad que ahora reclama Sortu para el resto de condenados por delitos de terrorismo”. Sin embargo, nada se ha sabido del recorrido judicial de este petición.

Juicio en la AN
Por otro lado, la Audiencia Nacional juzgará el jueves a dos exportavoces de Batasuna en Francia Xavier Philippe Larralde y Jean-Claude Aguerre, por participar en la renovación del entramado institucional de ETA-Batasuna. La Fiscalía pide para cada uno siete años de cárcel por integración en organización terrorista. Se trata del mismo sumario por el que en enero de 2016 fueron condenadas 35 personas a penas de hasta dos años de cárcel, evitando entrar en prisión, entre ellas los históricos dirigentes de Batasuna Pernando Barrena y Juan Joxe Petrikorena.






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jueves, 24 de agosto de 2017

La Gran Victoria de Rafa Díez

Les compartimos este texto de Igor Meltxor dedicado al recientemente liberado Rafa Díez, el mismo ha sido dado a conocer por Naiz:


El pasado jueves salía de cárcel el último encausado por el caso Bateragune. La imagen de Rafa Díez soltando las bolsas con las pertenencias que le han acompañado estos últimos 6 años, para poder levantar los brazos y blandiendo una sonrisa que derrochaba energía y optimismo, no era sino la imagen de la derrota de un Estado anclado en el inmovilismo y la venganza. He aquí su derrota.

Igor Meltxor | Escritor, investigador y analista político

Valle Inclán hablaba de la realidad española de la época de lo que él mismo calificó como el Esperpento, y que calificaba como ridícula, absurda y como una deformación grotesca de Europa. Poco o nada ha cambiado la situación respecto al independentismo vasco.

Con Bateragune había que descabezar aquella apuesta por la paz, y de paso crear un escenario de confrontación interna y desconcierto. Todo un esperpéntico montaje que requería de las marionetas de la toga. Esos adalides de la justicia tuerta que se miraban en los espejos cóncavos del Callejón del Gato, convirtiéndose en figuras risibles a ojos de Valle Inclán, pasando a ser caricaturas de sí mismo. Espejos en los que se miraron Garzón y Murillo. El primero ejerció de Torrente al servicio del Gobierno de turno y la jueza estrellada se ofreció voluntariosa como actriz principal de lo bufo, lo grotesco y lo absurdo. Lástima que detrás de este esperpento, siempre se escondan situaciones dramáticas.

Rafa, al igual que otros, ha sufrido el esperpento judicial y político, en sus propias carnes, pagando hasta el último día la condena impuesta por un Estado que ha demostrado su sed de venganza con el ex secretario general del sindicato LAB. Tampoco ha ayudado en estos años la actitud de algunos mandatarios más cercanos, como el lehendakari de todos y de todas, menos de los que él margina, quien demostraría su bajeza moral y escasa sensibilidad el día que se acercó a la fabrica de Michelin en Lasarte para conmemorar los 50 años de la empresa. Aquel día, Urkullu recordó al director Luis Abaitua secuestrado en 1979 por ETA, y no tuvo ningún recuerdo para Rafa Diez, antiguo trabajador de Michelín, y que en ese momento se encontraba privado de libertad en la cárcel del Dueso en Santoña. Meses más tarde, el lehendakari de la convivencia y la reconciliación de capilla, se negaba a recoger en Azpeitia, el informe anual de Etxerat sobre la situación de las presas, con el agravio añadido de que el interlocutor en aquel día era el propio hijo de Rafa. Ha triunfado la justicia del esperpento, la falta de sensibilidad y el desprecio, algo impensable en un Estado digno y decente.

Ahora queda mirar hacia adelante. La sonrisa y la energía demostrada por Rafa a la salida de la cárcel, derrocha optimismo y compromiso, y vislumbra la claridad de ideas de un estratega nato que sabe que en esto hay que utilizar las luces largas y actuar con paciencia estratégica. Unas luces que tienen que alumbrar el camino para lograr el objetivo de crear una Euskal Herria como una nación con voluntad de constituirse en un Estado que sea referente por su modelo social, democrático y solidario.

En frente, un Estado corrupto, sin credibilidad y apoyado por la burguesía vasca heredera de Sota que echa amarras en el puerto sin mar de Madrid, mientras Catalunya navega en solitario y con rumbo fijo a la República Catalana.

La sonrisa de Rafa ha dejado claro que no es fácil doblegar la dignidad y el compromiso por mucho empeño que pongan. Ni Rafa, ni sus familiares, han mostrado signos de venganza o reproche alguno, hacia a aquellos que han tratado de destruir sus vidas por todos los medios posibles. Y no lo han hecho, porque como dijo no hace mucho Arnaldo Otegi: «nosotros no somos como ellos. Si fuéramos como ellos, ya nos habrían ganado». He aquí su esperpento. He aquí su derrota.






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sábado, 19 de agosto de 2017

Rafa Díez Libre y en Plan Libertador

Rafa Díez Usabiaga por fin ha salido de su calabozo español y Gara nos trae este reportaje acerca de sus declaraciones ya en libertad:


Rafa Díez Usabiaga vuelve a Euskal Herria como la dejó forzosamente, primero con la detención de 2009 y luego con el segundo encarcelamiento de 2011: convencido de la viabilidad del proceso independentista y haciendo apología de la suma de fuerzas, pero no a nivel de «elites» sino de pueblo. Lo dijo en Muskiz y Lasarte, en dos actos sentidos.

Ramón Sola

Fue un día de emociones fuertes para Rafa Díez, desde el abrazo en la puerta de la cárcel con sus familiares, Iñigo Iruin –abogado, vecino y amigo– o Arnaldo Otegi –dos medias naranjas políticamente– hasta los que repartió y recibió a última hora de la tarde en Lasarte, bajo el impacto añadido de las trágicas noticias que iban llegando de Barcelona. Pero más allá de lo humano, también fue una jornada de intensa reflexión sobre la situación política vasca, porque, al igual que ocurriera con Otegi a su salida de prisión hace año y medio, Díez volvía con muchas cosas que decir.

Y, tras la denegación del acto de Santoña, las enunció nada más pasar la muga, en la primera localidad vasca viniendo por la A-8: Muskiz. En el barrio de Pobeña, ante unas 400 personas en buena parte vinculadas a LAB, no solo se mostró muy agradecido («no tengo palabras para explicar lo que siento en estos momentos»), sino también «orgulloso» por el recorrido de estas cuatro últimas décadas y por el cambio estratégico acometido desde 2009. Y, junto a todo ello, se declaró «optimista» sobre el futuro.

Remarcó el ya exprisionero que «hay fuerza suficiente, seguro» para lograr la soberanía vasca, pero sin ocultar que cree que «falta ambición» y «un punto de orgullo como país». Es la conclusión que saca sobre el actual momento político vasco, desde esa perspectiva alejada de las urgencias diarias que conlleva estar recluido en prisión.

Desde allí, Díez admite haber asumido que hoy día «no es posible una Maltzaga entre elites», en alusión a la famosa metáfora de Telesforo de Monzón sobre la necesidad de unión abertzale. «Pero hoy la verdadera Maltzaga está en la unidad sindical, está en Gure Esku Dago, está en la Carta de Derechos Sociales... esa es la Maltzaga posible y que debemos desarrollar», planteó.

Para ello animó a «integrar y vertebrar» fuerzas abertzales y de izquierda, de un modo que desate de nuevo «ilusión colectiva» y «genere nuevas palancas». En resumen, una «estrategia popular» para la que avisa de que hará falta «una nueva cultura política» que incluya valores como la generosidad.

Primero ante las personas reunidas en Pobeña y ya por la tarde también ante otros cientos congregados en la Plaza Okendo de Lasarte, en ambos casos entre innumerables muestras de cariño, Díez insistió en que hay fuerza suficiente tanto en el terreno del sindicalismo abertzale, al que otorga un papel crucial, como en las dinámicas sociales (GED, Sare, Kalera Kalera»...) e incluso en el ámbito institucional (citó Euskal Elkargoa, cambio en Nafarroa, amplia mayoría por el derecho a decidir en la CAV...).

Peru y Maite

Al hilo de ello, se mostró especialmente satisfecho de que aquella redada de Bateragune no consiguiera el objetivo de impedir este proceso político. Rafa Díez Usabiaga considera que el Estado intenta ahora parar cualquier avance utilizando la política carcelaria como herramienta, y frente a ello propuso «quitársela de las manos» mediante acuerdos amplios en Euskal Herria, la ya famosa hoja de ruta que se viene pidiendo desde hace meses.

La referencia a quienes siguen dentro –empezando por el que ha sido su compañero de cautiverio en El Dueso, el donostiarra Imanol Vicente– fueron constantes en los dos actos. Y también la referencia a los familiares, cuya importancia y esfuerzo alabó Rafa Díez en Pobeña. Quiso aquí hacer un apunte especial para la «emoción» que le produjo la entrevista publicada en GARA el pasado domingo con la compañera e hijo de Kepa del Hoyo, Maite Sánchez y Peru del Hoyo: «Hacía mucho tiempo que no escuchaba tan clara y crudamente qué es la dispersión, qué sufren los presos y familiares», destacó.

Desde varios sindicatos y algunos partidos políticos abertzales se saludó el retorno a casa de Rafa Díez Usabiaga. Una de las valoraciones más llamativas fue la del presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que a través de Facebook le calificó de «probablemente el hombre más dialogante de la izquierda abertzale y uno de los que, sin estridencias ni declaraciones altisonantes, antes se dio cuenta de que había que acabar con la violencia y más hizo para que eso fuera así». Añadió el líder del EBB que «si estos años hubiera estado libre, seguro que su aportación habría contribuido a que las cosas fueran mejor de lo que han ido» y dijo que ojalá en lo sucesivo su implicación «ayude a recuperar el tiempo perdido y a que ese mundo aún convulso encuentre su camino exclusivamente por las vías pacíficas y democráticas».

Declaraciones

«La verdadera Maltzaga está hoy en la unidad sindical, en GED, en la Carta de Derechos Sociales... Es la Maltzaga posible y la que debemos desarrollar»

«Utilizan la situación de los presos como herramienta contra el proceso político, hay que quitársela de las manos»






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sábado, 15 de abril de 2017

Baiona desde Nueva York

En Naiz han publicado este comentario con respecto al artículo de opinión que el New York Times ha dado a conocer con respecto al desarme de ETA, mismo que, ha pesar del escandaloso título se ha redactado con un tono mucho más conciliador y simpatético que el utilizado por el muy poco vasco, exacerbadamente estadounidense y descaradamente borbónico-franquista Mark Bieter en su extenso mamotreto allá en noviembre de 2013.

Lean ustedes:


El periódico neoyorquino ‘The New York Times’ se hizo eco en su editorial de la edición de ayer del desarme de ETA y del nuevo tiempo abierto en Euskal Herria. En él, advertía de que un posible «ahogamiento» a las vías políticas que buscan dar una solución a los problemas de la ciudadanía vasca podría «amenazar la mejor oportunidad que ha tenido la región en décadas para conseguir una paz duradera».

‘The New York Times’ dedicó el editorial de ayer viernes al desarme de ETA y al nuevo tiempo político abierto en Euskal Herria. En la columna, se menciona el acto de Baiona del pasado sábado y las reacciones que han llegado tanto por parte del Gobierno francés como del español.

En cuanto a la postura del Ejecutivo de Mariano Rajoy, la toma como el «miedo» del presidente español de que la transición de ETA a la vida política pueda abrir un segundo frente en el Estado tras el de Catalunya, donde recuerda que la opción independentista fue mayoritaria en la consulta del 9N.

También recuerda el editorial la ilegalización de marcas de la izquierda abertzale y el arresto del líder independentista Arnaldo Otegi por el 'caso Bateragune'. Sobre Otegi, afirma el diario neoyorquino que mientras su actividad sea pacífica debería de poder ejercer sus derechos políticos.

«El ahogamiento de las vías políticas legítimas que buscan dar salida a los problemas de la ciudadanía vasca corre el riesgo de la vuelta a las armas, amenazando la mejor oportunidad que ha tenido la región en décadas para conseguir una paz duradera», sentencia la columna.






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lunes, 6 de febrero de 2017

¿Ensayo de Justicia Transicional?

El aberrante bloqueo por parte de Madrid - secundado por París - en contra de la apuesta por la paz generada en Euskal Herria hace ya más de cinco años ha traido como consecuencia que procesos paralelos ni siquiera sean puestos sobre la mesa, uno de ellos sería el de la implementación de una estrategia de Justicia Transicional que coadyuve a superar el conflicto y facilite el tránsito hacia el reconocimiento del daño causado, la reparación, la reconciliación y la convivencia.

Ya se llevó a cabo en Sudáfrica tras el derrumbe del Apartheid, también ha sido implementado en Irlanda y precisamente hoy en día es practicado en Colombia. Solo la necedad de unos cuantos llevaría a que no fuese utilizado en el caso de Euskal Herria.

Dicho lo anterior, celebramos lo que creemos es un discreto paso en ese sentido. Para ello, les compartimos este artículo publicado en Gara:


Un reciente auto del Supremo sacude el anquilosado tratamiento judicial a acciones políticas pacíficas en Euskal Herria, como el «caso Bateragune» o el proceso contra 47 solidarios con los presos. Plantea dejar de criminalizar estas conductas, superar la «interpretación amplia» de tipos penales, evitar pruebas «anacrónicas» y respetar la defensa.

Ramón Sola

El pasado lunes, las agencias informativas difundieron que el Supremo español ha remitido a la Audiencia Nacional la causa contra el abogado y exsenador vasco Iñaki Goioaga, tras perder la condición de aforado. Efectivamente, la decisión fue oficializada en un auto emitido el 17 de enero. Sin embargo, lo relevante no es la confirmación de una decisión ya previsible, sino la argumentación empleada para ello. Y es que los tres magistrados firmantes abogan claramente por cambiar los parámetros con que se abordan estos casos, aludiendo a un contexto en el que ya hace más de cinco años que ETA dejó definitivamente la lucha armada, y con una contundencia patente, subrayando incluso algunas frases. La resolución ha tenido, por ello, cierto impacto en el ámbito judicial, aunque no en el mediático ni, en consecuencia, en el político.

El auto –firmado por Cándido Conde-Pumpido, ex fiscal general del Estado, Francisco Monterde y Joaquín Giménez– viene a poner coto a la habitual interpretación abusiva de los tipos penales de «pertenencia» y «colaboración» y a remarcar que ha perdido sentido cuando ETA «ha abandonado hace más de cinco años la realización de actividades armadas y se encuentra en fase de liquidación». Los magistrados recuerdan que la izquierda abertzale «ha orientado mayoritariamente su actividad política por vías no violentas» y que «no pueden ser criminalizadas conductas que ya no se orientan a la realización de actividades terroristas, sino a facilitar y promover la definitiva desaparición de los restos de la organización».

Mirando al pasado, los tres jueces justifican que «la extrema gravedad y persistencia en nuestro país del fenómeno terrorista vinculado a la banda armada ETA, y la cada vez mayor complejidad de su organización, ha conducido a una interpretación amplia de ambos tipos delictivos, sustancialmente del primero, incluyendo en la pertenencia a organización terrorista la participación activa en grupos o asociaciones que, sin formar parte propiamente de la estructura armada de ETA, participaban en el entramado creado alrededor de la organización con actividades que promovían o facilitaban la consecución de sus fines».

En la actualidad, por contra, la sala subraya «la necesidad de aplicar con gran precaución este criterio extensivo», para evitar castigar «actividades de un entorno sociopolítico próximo ideológicamente a la organización terrorista pero que no comparte los medios violentos utilizados ni colabora con ellos». Y lo remarca asegurando que «la doctrina jurisprudencial de esta Sala no pretende, en absoluto, la criminalización o ilegalización penal del amplio colectivo político, ideológico y social conocido como izquierda abertzale».

«Riesgo de anacronismo»

Algunas de estas afirmaciones recuerdan a las pronunciadas por el juez de la Audiencia Nacional Ricardo de Prada hace un año en una charla en Tolosa, que le valieron un severo reproche y amenazas de sanción lideradas por el propio ministro del Interior entonces, Jorge Fernández Díaz. Sin embargo, ahora tienen el valor añadido de plasmarse en un auto judicial, y emitido además por el Supremo, a través de la Sala de lo Penal.

En vista de antecedentes como las condenas de cárcel a Arnaldo Otegi y sus compañeros por impulsar este cambio de ciclo, resulta relevante también el punto 4 de esta novedosa argumentación del Supremo. En él se alerta de que «en el momento actual no pueden tomarse en consideración pruebas de carácter documental que corresponden a un momento temporal muy anterior al de la realización de los supuestos delitos de investigación, pues se corre un grave riesgo de anacronismo que vicie el procedimiento». En el caso concreto de Goioaga que está analizando, apunta el tribunal que una documentación del año 2009 relativa a presos «debe quedar fuera de cualquier valoración» debido a este cambio radical del contexto.

Del mismo modo, se insta a tener en cuenta que los hechos supuestamente delictivos atribuidos al abogado y exsenador «corresponden a los años 2012, 2013 y 2014, es decir, a un momento posterior al abandono de las acciones armadas por parte de la organización terrorista y a a la legalización de las actividades políticas de la izquierda abertzale (Bildu y Sortu) por el Constitucional, por lo que ha de excluirse en todo caso como indicio delictivo cualquier actividad de carácter político». Y añade: «Incluso en las relaciones con los presos, que no están privados de su derecho a conocer la evolución de la situación política en sus lugares de origen».

Derecho de defensa

En cuanto a la labor profesional de Goioaga, el tribunal hace otro apunte que cuestiona el criterio imperante hasta ahora. Cita «la especial relevancia que en nuestro sistema constitucional reviste el derecho de defensa letrada, por lo que ha de evitarse especialmente que el riesgo de criminalización pueda constituirse en un incentivo negativo para el libre ejercicio de este derecho fundamental, precisamente en el ámbito de los hechos delictivos de mayor gravedad».

Unos párrafos después reitera que «debe evitarse escrupulosamente la posibilidad de criminalizar el ejercicio de defensa (...), tanto ejercido de modo individual como en bufetes colectivos, respetando la organización y división del trabajo propia de estos bufetes (...) y respetando estrictamente el derecho fundamental a la libre elección de abogado, que puede determinar cambios de letrado en función de la situación de los presos sin que estas modificaciones puedan ser valoradas como indicios delictivos».

Extractos

«(La izquierda abertzale) ha orientado su actividad por vías no violentas; no pueden ser criminalizadas conductas que se orientan a facilitar y promover la definitiva desaparición de restos de ETA»

«Se impone la necesidad de aplicar con gran precaución este criterio extensivo (...), el rigor debe acentuarse en el momento actual»

«No pueden tomarse en consideración pruebas de carácter documental que corresponden a un momento temporal muy anterior»

Fiscal general hasta diciembre de 2011

El presidente del tribunal que ha emitido este auto es Cándido Conde-Pumpido, que ha retomado la carrera judicial en el Supremo tras siete años ejerciendo como fiscal general del Estado, nombrado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (de abril de 2004 a diciembre de 2011). En todo ese tiempo y desde ese cargo, Conde-Pumpido lideró las políticas de ilegalización de la izquierda abertzale y propició grandes peticiones de cárcel en macrosumarios políticos. Esa posición la mantuvo también en 2009, cuando ya se atisbaba una apertura pero los impulsores del giro estratégico de la izquierda abertzale fueron detenidos, e incluso en setiembre de 2011, la Audiencia Nacional condenó a Arnaldo Otegi y sus compañeros: «Esto contribuye a la paz», señaló textualmente Conde-Pumpido. Ello da más relevancia a las aseveraciones de este auto.






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jueves, 26 de enero de 2017

Rafa Seguirá como Rehén del Estado

Un día más en el estado español, un día más que un vasco sufre en carne propia el descarado Apartheid que caracteriza a la relación de la metrópoli con la colonia insumisa.

Les compartimos esta nota publicada en Naiz:


Rafa Díez Usabiaga, todavía encarcelado por el ‘caso Bateragune’, seguirá de momento en prisión al haber rechazado aplicar la rebaja de grado por delito «menos grave» (tras la reforma legal de 2015) el mismo tribunal que le condenó. La decisión se ha recurrido al Supremo, que acaba de aceptar esta reducción en el caso de Oihana Agirre.

Ramon Sola

El mismo tribunal que condenó a Arnaldo Otegi, Sonia Jacinto, Arkaitz Rodríguez, Miren Zabaleta y Rafa Díez, encabezado por la polémica Ángela Murillo, ha decidido denegar la rebaja de grado a este último, ex secretario general de LAB, que es el único que sigue cumpliendo condena de prisión tras la excarcelación de sus cuatro compañeros al agotar la pena.

En el peor de los casos, Díez, que está encerrado en Santoña (Cantabria), saldría libre el 31 de agosto de este año. Sin embargo, su defensa ha recurrido inmediatamente al Supremo esta denegación, insistiendo en que la reforma legal que determinó rebajas de grado de condena para delitos «menos graves», en los que no apareciera utilización de métodos violentos, es plenamente aplicable a este caso. En la sentencia solo se imputan a Díez tres reuniones, una visita a Ipar Euskal Herria, una rueda de prensa, cuatro documentos en los que no hay mención violenta alguna... Pese a ello, el tribunal que les condenó en 2011 ha decidido mantener intacta la condena, sin más argumentación que la reproducción prácticamente literal de los argumentos entonces expuestos.

Así las cosas, la defensa ha recurrido en casación ante el Tribunal Supremo. Expone por un lado las conclusiones del Pleno no jurisdiccional del Alto Tribunal que en noviembre confirmó esta opción de la rebaja de grados de condena, si bien determinó que cada caso fuera analizado de forma particular, sin fijar un criterio de aplicación genérico. Y por otro incluye el reciente auto del propio Supremo aceptando la rebaja a la donostiarra Oihana Agirre, condenada por el caso de Gestoras pro-Amnistía. La reducción de ocho años a cinco años y diez meses ha supuesto su excarcelación inmediata en diciembre pasado.

El Supremo ha aceptado, en el primer auto que emite tras el citado Pleno no jurisdiccional, que en las actividades de Agirre «no consta ninguna actuacion violenta, siendo su actividad de carácter representativo, actuando como portavoz, interviniendo en ruedas de prensa y convocando manifestaciones y movilizaciones en las que participaba de modo destacado, aunque sin que conste su intervención en ningún tipo de altercado. Son actividades relevantes, pero pacíficas», apostilla, por lo que le rebaja la condena en dos años y dos meses.

Más recientemente aún se ha producido la excarcelación de Maitane Linazasoro, condenada por pertenencia al movimiento juvenil independentista y detenida en un «muro popular» en Donostia, lo que hace indicar que el Supremo también ha dado la razón a su petición de rebaja de grado, si bien los argumentos aún no se han dado a conocer.






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lunes, 9 de enero de 2017

Entrevista a Rafa Díez

Desde su celda el preso político vasco, sindicalista y gestor por la paz Rafa Díez responde a las preguntas de Mertxe Aizupura en esta entrevista publicada por Gara:


Mertxe Aizpurua

Ya han pasado siete años desde la detención del dirigente abertzale Rafa Díez Usabiaga en la sede del sindicato LAB en Donostia. Último encarcelado del “caso Bateragune”, ha respondido a las preguntas de este diario desde Santoña, prisión que abandonará el próximo mes de agosto, tras cumplir la totalidad de la condena impuesta por los tribunales españoles.

El último referente de alianzas de fuerzas abertzales fue Lizarra-Garazi. Han pasado 18 años. ¿Qué evolución aprecia?

El movimiento abertzale no ha sabido aprovechar los momentos (Lizarra, Loiola...) y dar el salto del autonomismo a un marco nacional de soberanía. ¿Por qué? Destacaría dos razones: una, que cuando llegamos a esas encrucijadas, al PNV le entra vértigo para plantarse ante el Estado temiendo perder la centralidad y hegemonía en la CAPV, y otra, que a la izquierda abertzale nos cuesta fijar objetivos tácticos, como logros irreversibles, en la senda independentista. Estas dos tendencias se han repetido alargando ese tránsito y provocando flujos y reflujos.

¿Y dónde estamos ahora?

Tras la decisión estratégica de la izquierda abertzale, las cosas han evolucionado. El unionismo está minorizado y vacío de oferta democrática, el cambio en Nafarroa ofrece una gran oportunidad, en Ipar Euskal Herria se inicia un nueva etapa con el Euskal Elkargoa, el espacio institucional y social favorable al reconocimiento nacional y el derecho a decidir es mayoritario, el espacio socialista e independentista es la segunda fuerza política, el sindicalismo abertzale ha ampliado su mayoría, la sociedad vasca mantiene una gran capacidad de autoorganización… Tenemos los ingredientes para avanzar tanto en la vertebración del sujeto nacional como en la consolidación de una mayoría institucional y social por la construcción del Estado vasco. Lo que falta es integrarlos y liderarlos con algo determinante: ilusión y fuerza social.

¿Qué queda por recorrer y cómo habría que culminarlo?

No podemos saltarnos fases pensando que la sociedad se va a convertir milagrosamente en independentista. Ese proceso necesita una estación previa con una mayoría social cohesionada en torno a un estatus político basado en el reconocimiento nacional y el respeto, sin límite alguno, a la voluntad democrática de la sociedad vasca. Es decir, constituir un marco político donde poder vertebrar el sujeto nacional y disponer de soberanía para construir política y socialmente la democracia vasca. Este impulso convergente tiene que complementarse con una pedagogía independentista como alternativa política y social. Esto es válido tanto para una hipótesis de bilateralidad positiva, que no contemplo, como para crear las condiciones de pasos unilaterales en caso del rechazo del Estado.

¿Hay margen para un proceso bilateral de negociación sobre ese nuevo estatus político?

No veo condiciones de una real bilateralidad y es preocupante la posición del PNV otorgando al unionismo una doble opción de veto. Uno, en el ámbito vasco, cuando el PNV habla de la necesidad de integrar a fuerzas unionistas (PP o PSOE) y, luego, otro segundo espacio en Madrid en una hipotética negociación. En este sentido, es fundamental situar un acuerdo sobre los contenidos básicos de un nuevo estatus, dotándolo de soporte institucional y refrendo social. Con ese soporte se puede plan-tear una bilateralidad tasada en el tiempo para su posible encaje político-jurídico. De lo contrario, podemos encontrarnos ante un contexto donde el unionismo controla los tiempos y la capacidad de enredarnos en estéticas reformas constitucionales.

PNV y PSE-EE en el Gobierno de la CAV. ¿Cómo lo valora?

Es un planteamiento conservador que da peso y maniobrabilidad a un partido socialista moribundo y desnortado. Ademas, las apelaciones del PNV al mantra de la «estabilidad» asumiendo las orientaciones socioeconómicas de Confebask, y su discurso anti-independentista, debilitando al soberanismo, son unos indicadores preocupantes.

¿Hacia dónde camina el PNV?

Da la impresión de que el PNV quiere postularse para una bilateralidad, como alternativa de «orden» a un unionismo ante el que se ha situado con muchos ases en la manga con el incumplimiento estatutario, la recentralización y los recursos ante el Constitucional. Tras la fase Ibarretxe, en el PNV esta dibujándose un neo-regionalismo cuyo objetivo, si tienen margen de maniobra, pasa por dar una mano de pintura al actual edificio autonómico (Cupo incluido) con alguna referencia, sin solidez jurídica, a la «realidad nacional vasca» y una «ley de consultas» española como sucedáneo del derecho a decidir. Sería una nueva versión del «vivir cómodos en España», embadurnada con proclamas de pragmatismo y renegando de la opción independentista. ¡Ojalá sea una impresión!

¿En qué parámetros sitúa el discurso sobre la independencia del lehendakari Urkullu?

Me parece sorprendente que Urkullu sitúe la independencia como algo del siglo XIX cuando en los últimos 50 años la creación de estados ha sido incesante y nuevos procesos se están abriendo paso. Por supuesto que estamos en un mundo interdependiente y que nadie plantea la independencia como un modelo aislacionista o autárquico, pero no se puede hablar de soberanías compartidas cuando se nos niega nuestro carácter de sujeto político y capacidad de decisión.

¿Cómo avanzar hacia la soberanía desde la situación actual?

Hay un marco ideológico donde la izquierda abertzale y otros agentes políticos, sindicales y sociales tienen que fijar propuestas convergentes. Este marco ideológico está basado en dos cuestiones: no hay cambio social en Euskal Herria sin soberanía político-económica, sin recuperación de poder, de democracia para la ciudadanía vasca. Y tampoco hay proceso soberanista desde el neoliberalismo, desde políticas que desvertebren la sociedad e impidan la adhesión mayoritaria a una estrategia soberanista-independentista. Es fundamental no solo situar los cimientos del nuevo estatus político, sino determinar los niveles de soberanía, poder político, en relación a ámbitos laborales, sociales, judiciales… evitando que el actual modelo autonómico se convierta en techo que perpetúe los costes económicos y políticos de la dependencia.

¿Incluye al PNV en ese camino?

Tengo claro que si la dirección del PNV tiene margen de maniobra para ir a una mera reforma estatutaria lo hará, pero también hay una parte de su base social con posiciones soberanistas e independentistas que valoran la importancia de la coyuntura histórica. En este sentido, dentro del marco ideológico anterior, la izquierda independentista es clave para, sobre el nuevo estatus político, sobre las estructuras de soberanía que necesitamos, plantear acuerdos a PNV y Podemos y, por supuesto, hacer un gran esfuerzo por impulsar dinámicas sociales de base. La izquierda independentista quiere estar a la altura del momento planteando acuerdos de alcance histórico, logros irreversibles en el proceso de constitución del Estado vasco.

El proceso de paz está en situación de bloqueo. ¿Cómo vislumbra el futuro inmediato?

El Estado ha boicoteado la bilateralidad en ese proceso para frenar el cambio político en un contexto de crisis del bipartidismo, desafío independentista en Catalunya e irrupción de Podemos. Nos costó tiempo revisar el esquema de fases rígidas que la izquierda abertzale venía considerando. En este sentido, las variables del «proceso de paz» (desarme, presos, víctimas…) deben integrarse en el propio proceso de cambio. En esta legislatura el proceso avanzará desde la interrelación del unilateralismo de ETA, las iniciativas y movilizaciones sociales, la acción institucional desde Gasteiz e Iruñea y la presión internacional.

Catalunya avanza en su hoja de ruta. ¿Qué ocurre aquí?

Catalunya está avanzando con una simbiosis institucional y social ejemplar y echo en falta una mayor coordinación y solidaridad entre ambas naciones. Desgraciadamente, el PNV, por sus miedos estratégicos, ha estado ignorando cualquier dinámica conjunta como si Catalunya estuviera en distinto marco jurídico-constitucional. El pulso de los próximos meses será enorme y la batalla catalana tiene que estar, también, en nuestra agenda política. Eso sí, envidio la capacidad tractora de sus dirigentes: Mas, Junqueras, Puigdemont, Fernandez… necesitamos líderes que «tiren» de la sociedad, creen confianza y una sana arrogancia en el proyecto nacional. Arnaldo es un líder de esas características. Pero, si quitamos a Arnaldo...

¿Para qué va a servir la refundación de Sortu?

Para dotarnos de un instrumento organizativo adaptado a las coordenadas de la nueva fase política. Soy consciente de que hemos creado –y me incluyo– una cultura política dominada por el resistencialismo, excesivamente simple y dogmática y vertical en su modelo. Creo que no había otra opción en esa fase política. Pero, en este nuevo contexto, hay que dar cauce a la capacidad de análisis, propuesta y creatividad de la militancia independentista dotándola de horizontalidad organizativa.

¿Qué lectura hace de la reciente operación de Luhuso?

Ha quedado definitivamente probada la tesis de quienes planteamos la necesidad del cambio de estrategia de la izquierda abertzale: los estados no tienen ningún interés en construir un escenario de paz en nuestro país. Sin embargo, lo que ahora se ha producido es un salto cualitativo en la situación de permanente bloqueo al que nos quieren condenar los estados. Es el propio pueblo quien ha asumido la tarea de seguir dando pasos unilaterales en la consolidación del nuevo escenario. Quiero felicitar y mostrar mi afecto a los artesanos de la paz y apelar a los sectores populares, a instituciones, a organizaciones sociales y sindicales para que prosigan por ese camino, no solo para alcanzar el desarme sino para propiciar la libertad de los presos, la desmilitarización, el regreso de exiliados y deportados y nuestra libertad nacional plena.

«La propaganda del miedo se utiliza para la derechización»

Crisis, desempleo, corrupción, exclusión... y en Madrid gobierna el PP y en la CAV, el PNV.

Sigue el PP pero con un tercio del Parlamento formado por Podemos y soberanistas-inde-pendentistas, y un conflicto territorial abierto. En la CAV sigue el PNV pero la izquierda ha ganado terreno y en Nafarroa el cambio se ha instalado. La crisis sistémica está creando correlaciones de fuerzas institucionales y sociales según variables propias en cada nación o estado. En Euskal Herria, al igual que en otros lugares, la vieja socialdemocracia está desapareciendo y emergen nuevas fórmulas desde la izquierda o extrema derecha. Es curioso, también, que la extrema derecha sea referente de clases obreras y populares. Hay una propaganda del miedo sobre temas como inmigración, seguridad o pensiones que se utiliza como motor político de una derechización de la sociedad. La derecha ha impuesto ese marco de debate.

¿Cómo debe responder el sindicalismo?

La ofensiva neoliberal de PP-PSOE ha modificado las relaciones capital-trabajo debilitando al sindicalismo como instrumento colectivo de lucha y reivindicación. Las reformas han significado una transferencia del poder a los empresarios para decidir las relaciones laborales. La desvertebración del sujeto de clase, unida a la restricción del gasto social y fiscalidades favorables al capital, nos sitúan ante un aumento enorme de la desigualdad social. El neoliberalismo está provocando la acumulación de riqueza y poder en núcleos reducidos, que, asimismo, pervierte el propio modelo democrático.

¿Y cómo ve al sindicalismo abertzale?

Ganando representatividad pero perdiendo poder contractual en la confrontación de clase y como sujeto de cambio social. Hay que cambiar esa tendencia dando proyección a la unidad de acción ELA-LAB y situando al sindicalismo como parte de una correlación de fuerzas por la soberanía y el cambio social. Si no avanzamos en esa línea podemos supervivir en representatividad, pero nuestra incidencia real irá debilitándose. Hay que hacer una reflexión estratégica aquí y ahora.





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viernes, 21 de octubre de 2016

Otegi Corre la Cortina

Durante décadas el estado español, con la complicidad de los grandes consorcios comunicativos, jugó a hacerse la víctima de ETA.

Periódicos, televisoras y estaciones de radio dedicaron horas y horas a maquillar al régimen y criminalizar las actividades antifascistas por parte de la organización armada vasca.

Hace cinco años el tinglado se les vino abajo y hoy, quien no tenga claro que la violencia siempre la ha ejercido Madrid y que esta finalmente encontró respuesta tras largos años de sofocante represión de todos los aspectos sociales, identitarios y culturales del pueblo vasco,  no lo tiene claro por ignorancia, sino por complicidad.

Al respecto, les compartimos esta nota publicada en Cadena Ser (quedan advertidos del lenguaje utilizado por los mercenarios que ahí laboran):

Arnaldo Otegi: "Hay sectores del Estado interesados en mantener a ETA"

Arnaldo Otegi defiende el papel de la izquierda abertzale en el fin de la banda terrorista y reprocha a quienes están intentando conseguir la humillación de una de las partes

El líder de la izquierda abertzale discrepa de quienes presentan el fin de ETA como una derrota policial y quieren atribuir a la banda terrorismo todos los errores cometidos en décadas de violencia. "Hay un interés en hacer creer que sólo tiene pasado la izquierda independentista... pero lo tenemos todos. Todos hemos cometido errores y aciertos. Podemos pasarnos treinta años elaborando una lista de agravios pero todos debemos reconocer errores para que no se repitan", ha asegurado Otegi en 'Hora 25'.

Uno de los errores que plantea el líder de la izquierda abertzale es el supuesto interés de algunos sectores del Estado en mantener a ETA viva para eludir el conflicto político en Euskadi. "Hay sectores interesados en que se hubiera mantenido una actividad de baja intensidad porque en ese escenario les permitía no abordar el conflicto político. Creo que tratan de mantener a ETA como una sombra para crear un enemigo interno y no abordar otros problemas", afirma el líder de EH Bildu.

Otegi asegura que desconoce si ETA pedirá perdón a las víctimas. "Deberá tomar una decisión, hacer balance y decir qué opina" de lo ocurrido durante décadas. Sin embargo, defiende que la izquierda abertzale fue determinante para el anuncio de ETA de hace cinco años. "No fue la Policía... ETA hace ese comunicado porque la izquierda abertzale toma una decisión: no se puede seguir manteniendo la violencia armada. Por eso fuimos encarcelados", reprocha Otegi.

El líder de la izquierda abertzale opina que la legislatura que acaba de estrenar Euskadi debe servir para cerrar "muchos temas pendientes" sin que una de las partes imponga a la otra lo que debe decir o pensar. "Aquí se trata de imponer un relato y una humillación a una de las partes", lamenta. "Nosotros hemos reconocido el daño causado pero hay interés permanente en que cada vez que damos un paso se nos pide otro, y otro, y otro...".



Nota: Si siguen el enlace pueden escuchar el audio.





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domingo, 16 de octubre de 2016

Rafa Díez es Arropado por LAB

Hace unos días Rafa Díez dio a conocer un comunicado por razón del séptimo aniversario de la operación represiva en contra de Bateragune. Solidarios firmaron un documento a favor de la liberación del sindicalista abertzale.

Por medio de Naiz, les traemos esta actualización con respecto a Rafa:

LAB lleva a Rafa Díez el apoyo recibido estos días a la prisión de El Dueso

Una delegación de LAB se ha acercado este domingo hasta Santoña para visitar a Rafa Díez Usabiaga. En la visita, entre otros mensajes, le han hecho llegar el manifiesto firmado por personas de diferentes trayectorias políticas presentado el pasado viernes.
La secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, y el adjunto a la secretaria general, Jabi Gernika, se han acercado hasta la prisión de El Dueso en Santoña para visitar a Rafa Díez Usabiaga. En la visita, entre otros mensajes, le han hecho llegar el manifiesto firmado por personas de diferentes trayectorias políticas, sociales, culturales y sindicales presentado el pasado viernes.

Ya son siete años desde la detención de Díez Usabiaga en la sede del sindicato en Donostia y es él el único que continúa en prisión por el caso Bateragune. «El precio que ha tenido que pagar ha sido muy alto. Es hora de acabar con esta injusticia», ha exigido el sindicato mediante una nota de prensa.

En ese sentido, LAB cree que hay que dar nuevos pasos en la lucha por los represaliados vascos. Por ello, y durante este curso, tratará de traer al centro de la agenda la solución del tema de los presos y exiliados.

«Reivindicaremos la vuelta de personas presas y exiliadas a casa dando continuidad a las diferentes iniciativas de estos últimos días. Las y los trabajadores tenemos mucho que hacer y que decir ante este problema».






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viernes, 14 de octubre de 2016

Auzolan por Rafa Díez

La encarcelación de Rafa Díez es una verdadera aberración, permitida únicamente por el colaboracionismo resultante del cheque en blanco otorgado al régimen español por la obsesión anticomunista de la post guerra.

A este respecto, les compartimos esta nota publicada en Naiz:

Amplísimo apoyo a la demanda de liberación de Rafa Díez

Una treintena de personalidades del ámbito político, económico, social, deportivo y cultural han suscrito un manifiesto en el que reclaman la revisión de la condena y la puesta en libertad de Rafa Díez, único condenado en el ‘caso Bateragune’ que permanece en prisión. Su salida está fijada para el 31 de agosto de 2017.
Los lehendakaris Juan José Ibarretxe y Carlos Garaikoetxea, el ex gobernador civil de Bizkaia con el PSOE Daniel Arranz, el expresidente del PNV Xabier Arzalluz, el ex secretario general de ELA Joxe Elorrieta, el ex secretario de CCOO Josu Onaindi, el exfutbolista Jesús Mari Zamora, el presidente de la asociación empresarial Garan, el ex director de la Cámara de Comercio de Gipuzkoa Félix Iraola y Antxon Lafont son algunas de las personalidades que han suscrito el manifiesto ‘Rafa gure artera’, que reclama la puesta en libertad de Rafa Díez, encarcelado en El Dueso y cuya salida de prisión está fijada actualmente para el 31 de agosto de 2017.

En un acto celebrado en Donostia, la ex secretaria general de EHNE y exdiputada de Amaiur Maite Aristegi y Daniel Arranz han glosado la figura de Díez y han destacado su aportación a la paz.

Los firmantes del manifiesto solicitan una revisión de la condena que le impusieron y, en consencuencia, su puesta en libertad inmediata, en un contexto de justicia transicional.

Iñigo Iruin, que ha intervenido como abogado y como amigo de Díez, ha denunciado, «con rotundidad y seguridad», la «injusticia» de su condena y ha explicado que amparan su petición de revisión en la reforma del artículo 579.bis del Código Penal que permite reducir las condenas en uno o dos grados cuando se trata de delitos de «menor gravedad».

A pesar de que su salida de prisión está fijada para el 31 de agosto de 2017, Iruin cree que podrá salir «un par de semanas antes» en virtud del cómputo en días de prisión de las dos comparecencias semanales ante la Ertzaintza que tuvo que hacer en los 17 meses que permaneció en libertad condicional para atender a su madre enferma, pero ha pedido que se revise la sentencia condenatoria para que «quede en libertad ya».

Ha señalado que, a la espera de lo que dictamine al respecto el Tribunal de Estrasburgo, el denominado ‘caso Bateragune’ es «un ejemplo de confrontación entre verdad histórica y judicial» y así ha sostenido que la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo «crearon su propio relato» sobre lo acontecido entre 2008 y 2009 en el seno de la izquierda abertzale y en la política vasca, y lo hicieron «totalmente al margen de hallazgos externos que les permitieran sustentar esa declaración de condena y, sobre todo, en clara divergencia con la percepción que de esos hechos tiene la mayoritaria de la sociedad vasca».

«La historia reconocerá que Rafa y los demás fueron protagonistas en el cierre de una etapa y que su condena no fue más que la respuesta política de un Estado obsesionado por enviarles a prisión», ha subrayado.

«Cinco familias condenadas a la tortura blanca»

En el acto también ha intervenido Naike Díez, hijo del ex secretario general de LAB, quien ha agradecido el apoyo recibido y ha denunciado que los condenados en el ‘caso Bateragune’ lo fueron «únicamente por su actividad e ideas políticas» y con las penas impuestas «cinco familias fueron condenadas a la tortura blanca y a la dispersión».

Ha remarcado que «no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras el Estado español, el mismo que aplaude el proceso de paz de Colombia, retiene a presos gravemente enfermos en unas condiciones deleznables, bloquea o rechaza todo tipo de revisión de condena o permisos carcelarios o aplica la cruel política de dispersión a los allegados de los presos. Este discurso de vencedores y vencidos no es normalización política y menos paz consolidada».

A la presentación del manifiesto han asistido la actual secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, así como una amplia representación del sindicato; Arnaldo Otegi, Patxi Zabaleta, Miren Zabaleta, Itziar Aizpurua, Oskar Matute, Marian Beitialarrangoitia, Ikerne Badiola, el periodista Xabier Oleaga, los diputados del PNV Joseba Agirretxea e Iñigo Barandiaran, Joseba Azkarraga, el portavoz de Independentistak Txutxi Ariznabarreta y Joxe Mari Agirretxe ‘Porrotx’, entre otros.






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jueves, 13 de octubre de 2016

Séptimo "Aniversario" de Bateragune

Rafa Díez sigue en las mazmorras del estado borbónico-franquista por el solo pecado de haber facilitado el proceso de paz que a cinco años Madrid insiste en descarrilar, como nos muestra el giro que se le ha dado en los medios de comunicación al asunto del armamento supuestamente de ETA "encontrado" en el estado francés.

Así pues, les presentamos este texto de la pluma de Rafa, mismo que se ha publicado en Naiz:

Bateragune

Cuando se cumplen siete años de aquel 13 de octubre quiero abordar este «aniversario» con una reflexión que, desde una mirada al pasado, sitúe el momento y caracterice los desafíos futuros del movimiento independentista.

Rafa Díez Usabiaga | Ex secretario general de LAB, preso en El Dueso (Cantabria)
Por un lado, hace más de 40 años, septiembre de 1976, iniciaba mi compromiso con la izquierda abertzale (IA) integrándome en LAB, entonces una recién nacida organización de masas ilegal que intentaba ensamblar las luchas obreras con el proceso de liberación nacional. Y por otro, hace hoy siete años un enorme dispositivo policial y mediático sacudió la sede de LAB de Igara en Donostia. Estábamos ante la operación «Bateragune», como seguramente Rubalcaba la bautizó, una acción político-judicial para condicionar a la IA en su reflexión para afrontar el cambio estratégico.

Entre ambos momentos una etapa política donde la IA se enfrenta a la estrategia de asimilación a «fuego lento» que la transición española intentó desarrollar con un «autonomismo» dirigido y controlado por los resortes de poder legislativo y judicial español, e incluso, con la «unilateral» (el Estado siempre actúa unilateralmente) decisión de los partidos del régimen PP-PSOE de no desarrollar algunos contenidos de la autonomía como Seguridad Social, prisiones, puertos y aeropuertos…

La lucha y compromiso de miles de militantes del conjunto de la IA no solamente impidió que ese «cebo» autonomista se convirtiera en diluyente de la conciencia nacional y «estación» final política, sino que fuimos desarrollando un tejido social y organizativo en ámbitos institucionales, sindicales, sociales y culturales determinante para derrotar al autonomismo y dar cauce al reconocimiento nacional y al derecho de autodeterminación, como contenidos indispensables de un «campamento base» que abra una vía democrática hacia la independencia y el socialismo. Años de resistencia, con grandes esfuerzos, sufrimiento y aportaciones y, por supuesto, también con cuestiones para un análisis crítico con la perspectiva que nos da el tiempo y nuestro propio compromiso revolucionario. Pero, ¿alguien piensa que el autonomismo hubiera sido políticamente neutralizado y que, ahora, estaríamos con una mayoría exigiendo una democracia vasca sin la aportación de la militancia de la IA?

Los primeros síntomas de agotamiento de la estrategia del Estado se empiezan a constatar cuando ELA y LAB, con una reflexión desde nuestro espacio sociolaboral, cuestionamos conjuntamente el marco autonómico poniendo en valor la necesidad de una acumulación de fuerzas soberanistas con el horizonte de un nuevo marco político y social. Fue una gran sacudida social abriendo nuevas reflexiones en todo el espacio nacionalista y abertzale, tanto en el autonomismo del PNV como en la IA.

Las iniciativas públicas y movilizaciones y ambos sindicatos en 1994-95, preludio del acto de Gernika en el 1997, fueron factores determinantes en los acercamientos entre PNV e IA que alumbraron Lizarra-Garazi en 1998. El modelo autonómico había tocado techo, su gestor político en la CAPV (PNV) no tenía «gasolina» para situarlo como herramienta estratégica, el espacio sindical y social estaba movilizado en clave soberanista y la IA se convertía en referente independentista para una hegemonía política a medio plazo. Sigo pensando que no supimos gestionar ese momento político con «luces largas», con paciencia estratégica, con un sentido «gramsciano» de la hegemonía ideológica, social y cultural. Ahora que acertadamente situamos la unilateralidad como catalizador de avances colectivos para condicionar el rechazo del Estado a las mayorías vascas, creo que en aquel contexto histórico, podíamos haber utilizado progresivamente un unilateralismo institucional, sindical y social, dando fuerza y proyección a una mayoría soberanista, pero…

De todas formas la estela de Lizarra-Garazi no sólo se mantuvo con el Plan Ibarretxe (ejemplo de unilateralismo sin sociedad) sino que, desde entonces, en el seno de la IA dos conceptos adquirieron fuerza y centralidad para un futuro cambio estratégico: la acumulación de fuerzas soberanistas y la confrontación democrática.

Con posterioridad, tras la llegada de Zapatero en 2004, tuvimos la oportunidad de encauzar el capital político acumulado por la IA en su lucha contra la trampa autonomista en el marco de un proceso negociador con importante soporte internacional pero, otra vez, no acertamos a abordar ese tránsito de una fase a otra, de una estrategia a otra, incrementándose, como consecuencia, el debilitamiento del movimiento abertzale a nivel político, social y organizativo. Es decir, el tránsito se atasca y las condiciones se debilitan.

En estas condiciones, tras la ruptura del proceso de negociación 2006-07, la izquierda abertzale, al igual que hizo al inicio de la transición, tenía que plantearse un debate de características estratégicas. Las variables internas (invisibilidad institucional, reflujo organizativo…) demandaban una reflexión de fondo pues, no se podía cambiar de fase política sin cambiar de estrategia.

Es cierto que ese debate llegaba tarde e, incluso, nos preguntábamos metafóricamente si «no estaba el arroz pegado», es decir, si la sociedad vasca no estaba cansada y desconectada del debate político tras las frustradas experiencias de Lizarra y Loiola. Pero, más allá de esas consideraciones, era necesario recomponer la posición política de la IA implementando una dinámica que permitiese encauzar el capital social mayoritario por un cambio político y situar con fuerza la referencia independentista. Aunque la formulación política fue desarrollada por un grupo reducido de personas, sus principales contenidos conectaban con las reflexiones de militantes de todas las organizaciones de la IA y, especialmente, con las posiciones de nuestra base social. De esta manera se fue abriendo paso el cambio estratégico con la ponencia “Argitzen” y posteriormente Zutik EH!

Es aquí donde Rubalcaba entró en escena intentando condicionar ese proceso de cambio estratégico. El Estado español tenía elementos para valorar las diferentes posiciones que en aquel momento se daban en la IA y buscó un escenario de escisión del proyecto político independentista. Es decir, más que el fin de la lucha armada y un escenario de paz y solución del conflicto, su objetivo era debilitar al independentismo, una prioridad que el unionismo ha mantenido después de la decisión de ETA con sus provocaciones y no gestión de un «proceso de paz» integral. Parece evidente que algunos hubieran preferido cierta continuidad de ETA y una izquierda abertzale envuelta en escenarios de escisión para que el unionismo pudiese mantener la máquina política «antiterrorista» como factor de cohesión social en el Estado e instrumento de condicionamiento de las reivindicaciones soberanistas de Euskal Herria y Catalunya.

Con el caso «Bateragune» se pretendía un descabezamiento de los promotores del debate para crear un escenario de confusión y confrontación interna. Las detenciones, la rapidez con que se plantea el juicio y las resoluciones a los recursos tuvieron un impulso político evidente. La percha jurídica que sostuvo nuestro encarcelamiento y sentencia ha quedado desnuda por los hechos; toda la clase política conocía perfectamente el montaje que sustentaba la misma. En este sentido la célebre frase del socialista y exministro de Justicia López Aguilar sobre la «construcción de imputaciones» para lograr sentencias de prisión, refiriéndose a miembros de la IA, se volvió a repetir con total descaro en el caso «Bateragune».

El cambio estratégico era una necesidad para dar continuidad al movimiento político surgido en los años 60, asentando sus señas de identidad de independencia y socialismo. Era, también, un reto difícil ya que planteaba también un cambio de la cultura política de la IA que pivotaba sobre la negociación con el Estado. Una cuestión que quisimos enfatizar en el artículo escrito desde la cárcel de Estremera bajo el título de “Nueva estrategia, nueva fase, nuevos instrumentos”.

Sin embargo, hoy podemos decir que ese cambio estratégico ha permitido reubicarnos en el escenario político poniendo bases para dinamizar el proceso de tránsito del autonomismo y la división territorial a un marco de reconocimiento nacional y soberanía. Han sido unos años con avances que generaban euforias y espejismos y con retrocesos que nos llenaban de dudas. El Estado y el PNV han buscado neutralizar los efectos del cambio estratégico con su «no al proceso de paz» y su freno al «proceso de cambio político» respectivamente. La enorme activación del proceso en Catalunya, y el gran apoyo cosechado por Bildu al inicio de esta nueva fase fueron elementos claves para entender la posición que, tanto el Estado como el PNV, han mantenido estos años en relación con los presos y presas o el proceso político.

Esto no significa obviar la etapa de desorientación y el retroceso de los últimos 2-3 años. Además de factores como el bloqueo del Estado o la irrupción de Podemos, la izquierda independentista pecó, en mi opinión, de ansiedad política, buscando acelerar fases y «catalanizar» nuestro proceso, al no realizar una lectura adecuada de la «foto» real de la sociedad vasca y de la fase en que nos encontramos. Es decir, me parece que abandonamos la construcción progresiva de un pensamiento hegemónico (ideológico, social y cultural), que lógicamente necesita tiempo para ir tejiendo alianzas sociales e ir creando nuevas dialécticas y pretendimos alcanzar una rápida hegemonía institucional ante el PNV en la CAPV. Esto, a mi entender, dificultaba centrar el debate sociopolítico y la articulación e impulso de un proceso institucional y social compartido, cuestión que acertadamente se desarrolla en Nafarroa.

De todas formas, hemos demostrado capacidad de autocrítica y de reacción para, identificando la fase política, centrar nuestra propuesta y retos colectivos. Llegamos a este momento, tras las elecciones del 25-S, con importantes bases para relanzar el proceso de cambio político ante un Estado con una crisis irreversible del modelo territorial, un unionismo minorizado en Hegoalde y Catalunya, un PSOE reventado como estructura de Estado, un espacio de izquierda española defendiendo la plurinacionalidad y el derecho a decidir, y un proceso catalán con una clara hoja de ruta independentista.

Por tanto, si hacemos un balance del ciclo abierto con la operación «Bateragune» nos encontramos que el Estado, manteniendo un discurso militarista de «vencedores» ante el fin de la actividad armada de ETA y cambio estratégico de la IA, está perdiendo la batalla política de forma contundente. Ahí están algunas referencias objetivas. En la CAPV se ha pasado de un gobierno López (PSE-PP) en 2009 a un espacio unionista con un raquítico 25%, de la ilegalización a una izquierda independentista como segunda fuerza política en un parlamento con 75% favorable al reconocimiento nacional y derecho a decidir y, en Nafarroa, se ha pasado de un gobierno de UPN a una izquierda independentista tomando parte en una nueva mayoría política y social. Además el reforzamiento global del sindicalismo abertzale con LAB como segundo sindicato en la CAPV superando a CCOO, y la reactivación del movimiento social (GED, Sare, feminismo, Carta Social…) nos indica que existe un músculo social con grandes potencialidades. Es verdad que esa foto política y social no ha sido todavía adecuadamente dinamizada y que el impasse impuesto por el PNV nos crea sensaciones contradictorias, pero tenemos los ingredientes (sujetos institucionales y sociales) para que, con un liderazgo compartido y una agenda social integrada, la sociedad vasca empiece a dar cauce a lo sembrado en Lizarra, Ibarretxe, Loiola… superando el autonomismo y objetivando Euskal Herria como una nación con voluntad de constituirse en un Estado que sea referente por su modelo social, democrático y solidario.

El proceso «Abian» ha reforzado las raíces del cambio estratégico, reafirmando los objetivos de independencia y socialismo, y ha dibujado con más claridad el tránsito político en propuestas e instrumentos para ir construyendo el Estado Vasco. La refundación de Sortu unida a la profundización de EH Bildu como referente institucional de un espacio independentista de izquierdas, tiene que fijar un modelo organizativo que facilite el desarrollo de alianzas estratégicas en el sindicalismo abertzale y el impulso de un movimiento social con agenda y dinámica autónoma.

Asimismo, se tienen que acoplar el cambio abierto en Nafarroa, la institucionalización de Iparralde a partir de enero y la propuesta realizada en la CAPV para conformar una mayoría institucional, sindical y social con el objeto de reflejar pedagógicamente el coste de la dependencia con el Estado y plantear un nuevo estatus de soberanía político-económica como garante de un modelo social, democrático y solidario. Una demanda que, en ausencia de bilateralidad por parte del Estado, cuestión previsible, exigirá un esfuerzo colectivo, sopesado pero firme, para encauzar con efectividad la voluntad mayoritaria de cambio en una dialéctica política donde el independentismo deberá reforzar su carácter de alternativa como marco idóneo para un modelo social democrático. Hay que poner, pues, en marcha los tres motores del proceso de cambio (institucional, sindical y social), sincronizándolos para que se retroalimenten, pero con autonomía que permita el desarrollo de cada uno en extensión y métodos de lucha.

Para dar cuerpo a todo esto es fundamental la activación de los elementos «inmateriales» que dan vida a un proyecto nacional (euskara, cultura…) escapando de ese falso antagonismo que se plantea entre lo «nacional» y lo «social». Necesitamos implementar y extender socialmente un gran acuerdo en torno al euskara y cultura vasca evitando que los factores «materiales» de un proceso de cambio político debiliten estratégicamente las raíces en nuestro ser nacional.

Así pues, debemos abrir una etapa ilusionante y creativa, con una fusión de capacidades y energías de generaciones protagonistas de la historia última de nuestro pueblo con la fuerza y nuevas ideas de la juventud. Tenemos una gran oportunidad para ofrecer Euskal Herria unidad política para construir un Estado «decente», modelo de reparto de la riqueza y bienestar colectivo y sinónimo de una democracia vasca que priorice a la «gente». El cambio político tiene que traer libres a todos las y los presos y refugiados a Euskal Herria en un proceso que tiene que iniciarse con el respeto de sus derechos básicos, el fin de la dispersión y la desaparición de las leyes de excepción.

En este, pues, aniversario de la operación «Bateragune» reafirmarme tanto en la idoneidad de la apuesta política que permitió abrir un nuevo horizonte en Euskal Herria, como en la militancia ininterrumpida de más de 40 años en LAB y en la IA, de la cual me siento orgulloso y comprometido.

Animoak eta Aurrera Bolie!






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