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sábado, 20 de octubre de 2018

Egaña | Ahora los Presos Políticos

Ya que entramos en el tema de la mano de Jose Mari Esparza Zabalegi y Joseba Sarrionandia, tras la absurda detención de Karlos Apeztegia y el dictamen médico acerca del infarto sufrido por Kepa del Hoyo cinco días antes de su muerte, les compartimos este texto que Iñaki Egaña ha dado a conocer en su página de Facebook:


Iñaki Egaña

El concepto de preso político pasa por una serie de filtros que hasta hace bien poco se dejaban en el tintero. Amnesty International los considera si son de conciencia. Los soberanistas catalanes encarcelados quedan fuera de esta definición. El Consejo de Europa ha tardado una eternidad en ofrecer su propia descripción, hace cinco años, redactada por Christoph Strässer y dada por válida para sus 47 estados miembros. En aquellos interminables debates, España introdujo el término de que en ninguno de los casos los condenados por delitos de terrorismo fueran considerados presos políticos. No vayan a pensar que el objetivo era evitar el concepto a los terroristas de guante blanco, sino que la mirada estaba puesta en los presos vascos, en particular en los internados por su militancia en ETA.

El debate no tiene recorrido, porque a pesar del no reconocimiento del término "preso político" en la legislación tanto francesa como española, la actividad del Estado frente a esos encarcelados ya les convierte en presos políticos. Al margen que la definición no se la ofrece en este caso el "enemigo", sino que su propia militancia política la acredita. Jamás los estados admitieron la condición, ni siquiera durante el franquismo. Pero cuando la llamada amnistía de 1977, quienes fueron liberados o deportados fueron esos "inexistentes" presos políticos vascos. Los llamados "comunes", a pesar de la movilización de los internos en la asociación que crearon al efecto, COPEL, continuaron presos.

Para mediados de 1962, ETA contabilizaba el encarcelamiento de 28 de sus militantes. La primera condena severa recayó sobre Rafa Albisu, 20 años. Su hijo Mikel fue detenido en 2004 y aún continúa en prisión. Aquellos pioneros de la década de 1960 ya llamaron a la movilización y a la agitación para socializar el encarcelamiento de los suyos. Con el lenguaje de la época, rotundo y con letras contra la metrópoli, en los años en los que la idea colonizadora de Franz Fanon había calado entre los nuestros, la novel organización escribía: "En vosotros se realiza actualmente una trágica verdad inherente a todo pueblo oprimido, sojuzgado: el tributo a la libertad es el sacrificio humano".

Desde aquel primer censo de presos hasta hoy, unas 7.000 vascas y vascos han sido encarcelados por razones políticas. La mayoría por ser militantes de ETA. A la muerte del dictador Franco, 749 hombres y mujeres de origen vasco estaban en prisión por cuestiones políticas. Ahora que parece ser que una gran mayoría luchó contra la dictadura, rescribiendo la historia, no estaría mal recordar que la mayoría de esos presos pertenecían a ETA, en sus dos ramas, mili y polimili. Que después de los centenares de presos de ETA, quienes más internos tenían eran dos organizaciones que hoy ni existen, PORE (Partido Obrero Revolucionario Español) y ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) y otra reconvertida, ETASexta-LKI. Y otras como LAB, los estudiantes de IASE, FRAP o incluso una engullida por la historia ATML, Asociación de Trabajadores Marxista-Leninista, tenían más presos que el PCE, PNV o el PSOE o los sindicatos CCOO, ELA y UGT.

Desde la Transición hasta las últimas detenciones (Amurrio, Berlín...), la mayoría de los presos han pertenecido a ETA. Hoy son tres centenares los que, casi en su totalidad, pertenecen al colectivo EPPK. Pero en estas décadas, también sufrieron cárcel militantes vascos de otras organizaciones armadas como IK, CAA, Iraultza o pertenecientes a grupos estatales como los GRAPO. También a asociaciones civiles, medios de comunicación o de solidaridad, como Gestoras pro Amnistía, Egin, Egunkaria o Askapena, y grupos políticos como Jarrai, Segi, Ekin, ANV o Herri Batasuna. Incluso muchos solidarios sin catalogar, centenares detenidos y encarcelados bajo el epígrafe general de "kale borroka", activismo contra políticas gubernamentales determinadas (presos, autovía Leizaran, central nuclear Lemoiz...).

A menudo olvidamos que un porcentaje elevado de jóvenes que pelearon contra el servicio militar obligatorio fueron, asimismo, encarcelados. La dureza del conflicto político-militar, "rebajó" la percepción de su perfil carcelario desde el exterior, pero les debemos también un gran reconocimiento. Sin un censo que se aproxime siquiera, las estimaciones estatales señalan que 3.000 insumisos y desertores del Estado pasaron por prisión en algún momento, de los cuales la mitad eran vascos. Es decir, 1.500. A falta de un estudio más detallado, este número, sin duda de presos políticos, habría que añadirse al que he ofrecido anteriormente. Estaríamos en una cifra escalofriante: 8.500 vascos y vascas han estado en prisión, la mayoría por cierto, lejos de sus domicilios, en una estrategia también política, la del alejamiento.

¿Cómo no vamos a expresar nuestro cariño y empatía hacia ese colectivo tan numeroso? El modelo militante de esos miles de compatriotas, algunos de los cuales han alcanzado los 30 años en prisión, lo ha descrito Álvaro García Linera cuando, recientemente, ha realizado una semblanza de la militancia del siglo XX a partir de la Revolución de Octubre: "Clandestinidad, carencias materiales, torturas, encarcelamientos, destierros, desapariciones, mutilaciones y asesinatos, se constituirán en el costo ilimitado que miles y miles de militantes estarán dispuestos a pagar para alcanzarla. Tal será su capacidad de entrega a la causa revolucionaria, que la mayoría de ellos soportará cada una de las estaciones del suplicio aun a sabiendas que, con mucha probabilidad, no serán capaces de disfrutar de su victoria".

La solidaridad con los presos ha sido el movimiento popular por excelencia en Euskal Herria. Con ciertas dosis de nostalgia, ciertos sectores nos recuerdan que el movimiento ciudadano tenía una solidez extraordinaria en la década de 1970, que los grupos ecologistas mostraban su músculo ante cada una de las agresiones contra la tierra, que los vecinales se movilizaban contra la especulación. No rebato esas tesis, aunque sea notorio que el momento álgido de cada militancia personal se convierte, con el tiempo, en el trascendente de la historia.

Sí quiero señalar, sin embargo, al lado, el movimiento solidario con los presos ha tenido una frecuencia sostenida. Las movilizaciones de la primavera de 1977 fueron decisivas para la salida escalonada de los presos, las marchas anuales a la prisión de Herrera fueron hitos de nuestra crónica cercana. En enero de 2014 se realizó la mayor manifestación en la historia de Euskal Herria: 130.000 personas solidarias con los presos. Las siguientes por ese orden, fueron las de 2013 y 2012. Jamás las calles de una población vasca habían acogido protesta de semejante tamaño.

Esa circunstancia nada baldía es la que ha llevado al estado profundo a actuar desde los inicios de la Transición contra la solidaridad con los presos. Miles de manifestantes fueron apaleados en las décadas de 1980 y 1990, centenares incluso hospitalizados. Otros sufrieron los rigores de la guerra sucia. Y en los estertores del siglo, ese estado profundo avanzó en su estrategia: convertir en presos a los que se organizaban por los derechos de los presos, abogados, militantes por la amnistía. Una crónica inacabada a la espera de ese macrojucio que se anuncia.

La solidaridad con las presas y los presos políticos vascos ha sido y es entendida desde múltiples facetas. Políticas, sociales, emotivas, religiosas... Incluso desde Ipar Euskal Herria, con aquella espectacular Declaración de Baiona de 2014 que aglutinaba a todas las fuerzas del arco político, con la excepción del Frente Nacional de Marine le Pen, por cuestiones de normalización política. Todas ellas son válidas en ese intento de vaciar las cárceles. Para seguir escribiendo y protagonizando la historia, ya sin rejas, a la sombra de la luna.






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martes, 16 de octubre de 2018

80 Aniversario de la Batalla del Ebro

En la página de EiTB han publicado esta nota acerca del muy merecido homenaje que instituciones catalanas y asociaciones memorialistas vascas han rendido a los gudaris que murieron luchando en defensa del republicanismo vasco, catalán y español.

Aquí la información:


El acto de homenaje se ha desarrollado en la Cota 705 de la Serra de Pandols, en Pinell de Brai.

Representantes institucionales y de asociaciones memorialistas de Euskadi y Cataluña, familiares y amigos han tributado hoy un homenaje en Tarragona a los gudaris y milicianos vascos muertos en la Batalla del Ebro, en el 80 aniversario de su fallecimiento.

El acto de homenaje se ha desarrollado en la Cota 705 de la Serra de Pandols, en Pinell de Brai (Tarragona), según han informado en una nota los responsables de la iniciativa: la Fundación Sabino Arana, Zabalkuntza Kultur Taldea, el Museo Memorial Cinturón de Hierro de Berango, la Agrupación Cinturón de Hierro en Ugao, Euskal Prospekzio, Gerediaga Elkartea y el Instituto de la Memoria Gogora.

Según han recordado, una vez perdida la guerra en Euskadi, el Gobierno del lehendakari Agirre movilizó a numerosos gudaris y milicianos, que continuaron luchando contra los fascistas en Cataluña.

Entre ellos, se encontraban el comandante abertzale Vicente Egia Sagardui y los milicianos vascos del batallón Dragones de las Juventudes Unificadas Socialistas Gerardo Ruiz de la Cuesta, Bernardo Gómez de Segura y Bernardo López Alzega, vecinos de Arrasate.

Los cuatro fallecieron en 1938 en la Batalla del Ebro, en la que es posible que murieran más vascos. No se descarta que en próximas investigaciones aparezcan más nombres.

Con el homenaje a los cuatro citados, los organizadores han querido honrar "a todos los vascos, catalanes o españoles que lucharon y dieron su vida por las libertades en esas tierras" en 1938, según han indicado.

Entre los asistentes al acto, se encontraba el senador nacionalista Jokin Bildarratz, quien ha defendido la importancia de la memoria histórica.

Asimismo, ha asistido el concejal bilbaíno del PNV Koldo Narbaiza, quien ha indicado que a lo largo de la historia "ha habido muchas personas como Vicente Egia, quienes dejando la casa, la familia, el puesto de trabajo, etc, han sufrido guerras, prisión, condenas...".

El edil ha comparado esta situación con la actual en Cataluña, "donde también hoy en día, por unas ideas, hay quien sufre cárcel y exilio", han indicado las mismas fuentes





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jueves, 11 de octubre de 2018

Detienen al Refugiado Koldo Ipiña

Siguen batiendo los tambores de guerra en Madrid.

No importa que el proceso de DDR de ETA haya superado ya los componentes de Desarme y de Desmovilización, el régimen español no da una sola concesión y continúa su sofocante campaña represiva en contra de la militancia independentista vasca.

Y es que el talante anacrónicamente colonialista permanecerá en el ADN español por siempre, como muestra su ya próxima celebración del exterminio y expolio llevados a cabo en América.

Esta vez, su red ha alcanzado a Koldo Mikel Ipiña, refugiado político vasco en México y autor de dos libros.

Lean ustedes esto que reportan desde el Diario Vasco:


Ha sido arrestado cuando descendía de un avión procedente de Bogotá | Pretendía entrar en España empleando un pasaporte de México, país en el que residía desde 1980

Efectivos de la Policía Nacional e Interpol han detenido a las 08.00 horas de este miércoles en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid-Barajas al presunto miembro de ETA Luis Miguel Ipiña Doña, que estaba huido desde 1980, cuando descendía de un avión procedente de Bogotá. Según ha informado el Ministerio del Interior, Ipiña pretendía entrar en España empleando un pasaporte de México, país donde residía desde 1980 y en el que se nacionalizó en 1987. Precisamente, intentaba entrar en España con pasaporte del país azteca. Esta tarde ha sido puesto en libertad con medidas cautelares y a la espera de juicio.

Luis Miguel Ipiña Doña, alias Torero o Tontxu, nació en San Sebastián en 1951. Residía en México desde 1980 y se nacionalizó mexicano en 1987. Fue detenido en el país azteca e ingresó en prisión en mayo de 2011 acusado de estar en posesión de un arma de fuego de uso exclusivo del Ejército y vínculos con ETA cuando residió en España.

Precisamente, las autoridades mexicanas investigaban a Ipiña por su presunta vinculación con Juan Carlos Rekarte Gutiérrez, otro etarra residente en México que fue detenido el 29 de noviembre del 2010 y extraditado a España para ser juzgado por la Audiencia Nacional.

En octubre de 2012 Ipiña salió de la cárcel después de que un tribunal mexicano declarara nulo el registro de su domicilio donde fueron hallados un fusil y una pistola, ya que el entonces detenido no estaba presente en la inspección.

Luis Miguel Ipiña Doña formó parte en los años 80 del comando Otxobi, implicado en el asesinato de al menos dos personas y la colocación de artefactos explosivos en coches de empresarios y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Está reclamado por la Audiencia nacional por asesinato y pertenencia a banda armada. En concreto, fue identificado por la Policía en octubre de 1980 como integrante del comando Otxobi y se le imputó su participación en la colocación de artefactos explosivos en automóviles de miembros de las Fuerzas de Seguridad y empresarios, entre 1979 y 1980.

También participó en el asesinato del comandante del Ejército José María Herrera, el 2 de enero de 1979; y en el del coronel retirado Eugenio Sancíbar, el 20 de febrero de 1980.






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domingo, 7 de octubre de 2018

Euskal Herria en Celuloide

¿Que sucedería si en el futuro los antropólogos sólo tuvieran como referencia a las películas para saber como eran los vascos?

Pues bien, este reportaje en Deia nos puede dar una idea:


El cine ha proyectado en la gran pantalla múltiples visiones de la realidad vasca, desde el documental a la ficción

Igor Barrenetxea Marañón

Desde las primeras investigaciones sobre las relaciones de historia y cine, auspiciadas por los pioneros Marc Ferro y Robert Rosenstone, hasta las más actuales, para el caso vasco cabría destacar a Santiago de Pablo, Carlos Roldán o Santos Zunzunegui, nos encontramos con que el cine se ha convertido en una fuente de la Historia y, por lo tanto, en un elemento que nos ayuda a comprender los imaginarios sociales. A las sociedades les ha gustado contar historias, de forma oral, escrita y, finalmente, visual. El cine se ha convertido en un sustrato cultural de enorme influencia, lo que ha dado pie a las denominadas filmografías nacionales. Tales relatos visuales han ido constituyendo nuestra mirada del pasado, del presente o del futuro, han configurado una forma de entendernos y mostrarnos a nosotros mismos, o de abordar aspectos de la sociedad muy diversos. En este sentido, me centraré en aquellas películas que versan sobre la historia y la sociedad vasca (el marco televisivo tendría un espacio propio).

Sin duda, un periodo que ha despertado cierto interés fue la Vasconia medieval, algo que se confirma en filmes como Amaya (1952), de Luís Marquina, que soslaya la identidad navarra, con el fin de utilizar esta leyenda medieval al servicio del nacionalismo español, o La conquista de Albania (1983), de Alfonso Ungría, en la que, en cambio, sí se destaca la fuerte personalidad vasco-navarra. En cuanto a la Edad Moderna, cabrían destacarse no demasiados filmes como Akelarre (1983), de Pedro Olea, donde se describen los procesos inquisitoriales contra el paganismo, o la poco lograda Fuego eterno (1985), de Ángel Rebollo.

Otro ámbito que ha gustado representar ha sido la sociedad tradicional vasca del siglo XIX y XX, recogida en filmes como Edurne, una modistilla bilbaína (1924), de Telesforo Gil, representativo del choque entre el tradicionalismo y la modernidad, o el melodrama que tanto vino a influir en el imaginario vasco, en su descripción de la vida rural, como fue El mayorazgo de Basterretxe (1928), de Mauro y Víctor Azcona. A este le seguirían otros, nativos y foráneos, como Au Pays des basques (1930); Euzkadi (1933), cinta desaparecida; Sinfonía vasca (1936), redescubierta y analizada por Andoni Elezcano; The Basque Country (1956), documental rodado por Orson Welles (integrado en una serie titulada Around the World with Orson Welles); los documentales suecos, Basker (Vascos); Ama Lur (1968), de clara simbología vasquista; Tasio (1984), de Montxo Armendáriz, conseguida y realista mirada de la dura vida de un carbonero, o más recientemente, Una esvástica en el Bidasoa (2013), de Javier Barajas y Alfonso Andrés Ayarza, donde se recoge el interés de cineastas nazis por la cultura vasca en la Francia ocupada.

Las Guerras Carlistas
De igual modo, uno de los capítulos más destacados retratados es el de las guerras carlistas como queda recogido en Crónica de la Guerra Carlista (1988), de José María Tuduri, mezcla de documental y ficción; El cura Santa Cruz (1990), del mismo director, mucho menos lograda; Vacas (1992), de Julio Médem, que se desarrolla entre 1875 y 1936; Errementari (2017), de Paul Urkijo, o la exitosa Handia (2017), de Jon Garaño y Aitor Arregi, épica de un personaje verídico y singular como fue Miguel Joaquin Eleizegi. También, un personaje destacado sobre el que se han rodado varios retratos es el del padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, con los documentales Sabino Arana (1980), de Pedro de la Sota, rodado en euskera; Sabino Arana, Dios, patria, fueros, rey (1984), de Javier Santamaría; Sabin (TV, 2011), de Patxi Barco, y Sabino Aranaren begiak (2015), de Joseba Gorordo.

El periodo republicano apenas será tratado, salvo en el fallido Visionarios (2001), de Manuel Gutiérrez Aragón, con un burdo retrato de la sociedad vasca de los años 30. Pero donde podemos encontrar, por razones evidentes, una nutrida y amplia variedad de filmes es sobre la Guerra Civil (1936-1939). A pesar de que en Euskadi la guerra duró menos que en el conjunto peninsular, su impacto fue tremendo. El Gobierno vasco produjo varios documentales como Gernika (1937), Elai Alai (1938) y Euzko Deya (1938). Aunque, fundamentalmente, el bombardeo de Gernika sería el icono más representativo del dolor vasco en la guerra (el estudio de Santiago de Pablo, Tierra sin Paz, es de obligada referencia), siendo abordada bastantes veces, hasta la nueva y no del todo lograda revisión de Gernika (2016), de Koldo Serra.

El tema de la guerra, la represión y el efecto del franquismo en la sociedad vasca solo se puede ver en filmes rodados, por supuesto, tras la dictadura, como Lauaxeta. A los cuatro vientos (1987), de José Antonio Zorrilla, que es una digna y honesta semblanza del poeta y dirigente nacionalista Esteban Urkiaga, fusilado en 1937; Los años oscuros (1993), de Arantxa Lazcano, un riguroso retrato de los años de silencio durante el franquismo, y el documental sobre las exhumaciones Tras un largo silencio. Sobre la represión franquista se trata en filmes de ficción como La buena nueva (2008), de Helena Taberna, homenaje a los asesinados en Nafarroa, y sobre el penal de Saturraran, Estrellas que alcanzar (2010), de Mikel Rueda.

Asimismo, sobre el exilio vasco, va a destacarse el interés por la misteriosa desaparición del jeltzale Jesús Galíndez, en el documental Galíndez (2002), de Ana Díez y, desde la ficción, la fallida El misterio Galíndez (2003), de Gerardo Herrero, o la suerte de Los niños de Rusia (2001), de Jaime Camino.

Claro que, sin duda, otro de los grandes temas sobre Euskadi, tristemente, ha sido ETA. El cine documental se ha prodigado empezando con El proceso de Burgos (1979), de Imanol Uribe, con un enfoque antifranquista de antiguos integrantes de ETA, hasta llegar a una serie de trabajos dedicados a las víctimas, como es la magistral Asesinato en febrero (2001), de Eterio Ortega; la controvertida La pelota vasca. La piel contra la piedra (2003), de Julio Médem, o los trabajos de Iñaki Arteta, como 13 entre mil (2005) o 1980 (2014), por citar algunos, recogiendo el testimonio de las víctimas de ETA, además, de Asier ETA biok (2013), de Aitor Merino, que intenta acercarnos a la visión de un militante de ETA.

También el cine de ficción ha sido pródigo. Así se destacan Operación Ogro (1980), de Pontecorvo; La fuga de Segovia (1981) y La muerte de Mikel (1984), ambas de Uribe; Ander y Yul (1988), de Ane Díez; Sombras en una batalla (1993), de Mario Camus; Días contados (1994), de Uribe; Yoyes (2000), de Helena Taberna; El viaje de Arián (2001), de Eduard Bosch, uno de los mejores filmes sobre la actividad de ETA desde dentro; La playa de los galgos (2002), de Mario Camus; la polémica Tiro en la cabeza (2008), de Jaime Rosales; La casa de mi padre (2009), de Gorka Merchán, o las más actuales, que tratan el mundo de las víctimas, como la magnífica Todos estamos invitados (2008), de Gutiérrez Aragón; Fuego (2014), de Luís Marías, y la irregular Lejos del mar (2015), de Uribe, tratando la relación de una víctima y su verdugo. Y, por supuesto, sin olvidar las dos comedias 8 apellidos vascos (2014), de Emilio Martínez-Lázaro, y Negociador (2014), de Borja Cobeaga. La primera de ellas sería una de las películas más taquilleras del cine, ambas buscando la manera de superar la gravedad de ese pasado traumático desde el humor.

Otras temáticas
Sin embargo, el cine sobre Euskadi también va abrirse a otros frentes más cotidianos, como los galardonados filmes Secretos del corazón (1997), de Montxo Armendáriz, sobre la inocencia y el descubrimiento del mundo adulto; Loreak (2014), de Jon Garaño y José María Goenaga, melodrama sobre tres mujeres de existencias infelices cuyas vidas se ven afectadas por unas flores que deja un desconocido, y Amama (2015), de Asier Altuna, donde nos embarca en un conflicto entre lo rural y lo urbano entre los personajes protagonistas.

En esta sintética retrospectiva nos desvela una serie de elementos comunes que se han ido codificando y evolucionando, sobre la historia vasca en el cine. Aunque no nos hemos adentrado en el contexto, hay que valorar ciertas dificultades; por ejemplo, la imposibilidad que hubo durante el franquismo de rodar películas en euskera y reivindicar su entidad nacional. A la vista está que la cultura y tradiciones vascas siempre han despertado un marcado interés internacional, como bien se refleja en muchos documentales, ofreciendo una visión mitificada del pueblo vasco, aunque recogiendo también otros aspectos culturales singulares y propios (lengua, deportes rurales, ikurriña o el lauburu).

Pero todo, como destaca De Pablo, no vino dado por una implementación nacionalista de un discurso patriótico tras la aprobación del Estatuto de Gernika (1979). De hecho, es constatable que la política cinematográfica impulsada desde el restablecido Gobierno vasco fue bastante heterogénea, y a algunas incluso, que podrían señalarse como cercanas al PNV (como Lauaxeta o Los años oscuros), las califica este autor de producciones alejadas de visiones partidistas al uso.

Por otro lado, solo tras el fin de la dictadura se impulsó un cine rodado en euskera. Sin embargo, no cuajó, los temas folclóricos perdieron impulso y los cineastas vascos ampliaron sus temáticas. La más notable evolución a destacar es un posicionamiento contra el terrorismo y la violencia, mostrándonos el rostro o la huella doliente que las víctimas han dejado, y utilizando el humor como un arma muy importante contra el fanatismo. En los últimos años, con todo, se ha retomado un interés por rodar, al principio con riesgo, ciertas producciones de peso (aparte del cine animado) en euskera. Así, cabe mencionar la endeble Izarren argia (2008). Pero unos pocos años más tarde, con Loreak (2014), nominada a dos premios Goya, no solo se obtendrían unas buenas críticas a nivel estatal e internacional (Variety o The Hollywood Reporter), sino que sería el gran éxito del cine vasco rodado íntegramente en lengua vernácula. A ella le ha seguido Handia (2017) que también cosechó premios y el aval de crítica y público.

El cine sobre la historia de Euskadi, es verdad, se ha caracterizado por la enorme influencia que tuvo la imagen de la literatura decimonónica a la hora de recoger el folclorismo y el lirismo rural, construyendo una imagen idealizada, compartida por los partidos políticos. Después de todo, era un mundo que estaba poco a poco desapareciendo y transformándose, como ocurría en Europa, donde se exaltaba el pasado y sus valores tradicionales;y las tierras vascas fueron vistas como un último reducto frente a la sociedad industrializada (aunque, a la postre, estas también lo serían). Es por eso que se puedan echar en falta películas que retraten más a fondo ese proceso constitutivo de la modernización del país, los cambios que se han ido operando en las mentalidades, en las costumbres y la sociedad. En todo caso, hemos visto cómo los temas y los aspectos más recurrentes de la filmografía sobre Euskadi han evolucionado ofreciéndonos un horizonte más pluralista, real y moderno. 


Cuando el autor habla de terroristas suponemos que se refiere a los españoles y a las barbaridades que han cometido en suelo vasco desde el año 1200.





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viernes, 5 de octubre de 2018

Lecciones Vascas de Paz para México

México se encuentra, desde hace 12 años, sumido en un terrible clima de violencia y terror generado a partir de las aberrantes decisiones tomadas por sus últimos tres presidentes: Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

En su insistencia por reprimir a un pueblo en movimiento en contra de sus políticas económicas decididamente neoliberales, los mandatarios mexicanos no titubearon al momento de recurrir a los grupos delictivos del país para controlar y desmovilizar a la población. Las hechuras de un auténtico estado fallido.

Con más de doscientas mil muertes violentas y decenas de miles de víctimas de desaparición forzada, no hay un solo rincón de ese país en el que no existan brotes de la más brutal violencia.

Aguas Blancas, Acteal, El Charco, Tanhuato, Tlatlaya, Iguala, San Fernando, Nochixtlán... son solo algunos de los nombres de las localidades en donde se han llevado a cabo los más brutales actos de terrorismo tanto paramilitar como estatal.

Ese es el panorama que enfrentará su presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, quien desde hace meses ya ha estado delineando su plan para la implementación de un proyecto de justicia transicional que permita mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos. Equivocadamente, López Obrador utilizó el término amnistía para referirse a ese proyecto, lo cual facilitó la labor de sabotaje por parte de integrantes tanto de la clase política como de la clase empresarial, quienes no han dudado en acudir a sus voceros a sueldo en los grandes medios de comunicación para desacreditar la medida humanitaria del líder de Morena, quien incluso ha estado sometido a fuego amigo por parte de sectores de la izquierda sectaria.

No ha importado que estrategias parecidas ya hayan funcionado en Italia, Irlanda del Norte, Colombia y Euskal Herria.

Pues bien, al respecto, les compartimos este análisis dado a conocer en la página ContraLínea:


El análisis de los procesos de pacificación en el mundo podría contribuir a la futura ruta de México para la reconciliación nacional. En el reciente caso de Euskadi, fue ETA la que asumió su propio desarme sin pedir nada a cambio al gobierno español. No obstante, el origen de la lucha permanece intacto: el pueblo vasco aún busca que Euskal Herria sea un Estado soberano e independiente.

Jorge Retana Yarto

Con este análisis iniciamos una serie en la que exploraremos los procesos de pacificación y la posible reconciliación de sociedades y naciones escindidas y confrontadas por la vía armada, en pos de diferentes objetivos estratégicos; un análisis necesariamente sinóptico, en el cual estableceremos los aspectos sustantivos y que dinamizaron la lucha en cuestión y precipitaron algún tipo de desenlace, en donde la derrota para unos y la victoria para otros se volvió parcial, limitada, porque cesó la lucha violenta, armada, mediante un acuerdo concertado o mediante un repliegue unilateral, que resolvió políticamente un enfrentamiento armado, como casi siempre sucede. Al final de nuestra serie, centraremos nuestro análisis en el caso mexicano, en la propuesta hecha para pacificar y reconciliar a nuestro país.
Caso Euskadi

Un poco de historia para comprender mejor la lucha del pueblo vasco. Intentaremos una apretada síntesis no sin antes consignar que, como era de esperarse, existen diversas discrepancias entre historiadores en varios aspectos importantes, desde su origen hasta su inclusión actual en el Estado español, seguiremos por tanto, la narrativa que nos parece más coherente.

Los vascos son el único pueblo de la península ibérica que sobrevivió a dos procesos de conquista: a la más antigua, que en toda esa región fue la indo-europea (2500 años AC), de la cual descienden la mayor parte de los actuales pueblos de Europa; y la romana (siglos III-I AC). Su cultura proviene de la civilización franco-cantábrica, que abarcó aproximadamente un tercio de la región Norte de la península ibérica, y más o menos la mitad del Sur de Francia. El pueblo vasco es, por lo tanto, el que mayor continuidad tiene como tal, desde sus orígenes en Europa. En la historia más reciente es Navarra el territorio de su asiento geográfico, luego llamada por historiadores greco-romanos Vasconia, y a sus habitantes, vascones, de donde deriva la denominación de vascos.

A la caída del Imperio Romano (siglos V-VIII DC), la invasión germana encuentra a los vascones liderando a los demás pueblos vascos en la lucha por la resistencia, episodio del cual emergen como “pueblo unificado” hasta la actualidad. Su territorio nacional pasa entonces de comprender Navarra, la Rioja y el Noroeste de Aragón, a extenderse a amplias zonas de los Pirineos y del Sudeste de Francia. La forma latina de Vasconia se asimiló a Euskal Herria, usada por los vascos para denominar su tierra, y euzkaldunalk, para denominarse a sí mismos y diferenciarse de los demás pueblos.

Durante la expansión del imperio franco-visigótico, una parte de los vascones quedaron bajo su dominio (les llamaban gascones), y otros se mantuvieron independientes, llamados navarros. En este periodo histórico, lo fundamental es la constitución de los vascones como “pueblo unificado”, y su fractura ante la expansión de los imperios, quedando una parte del mismo sometido.

El desarrollo histórico dio un vuelco con la constitución del Reino de Pamplona-Nájera, entre los siglos XI-XIII, pero a su lado se desarrollaba el expansionismo militar castellano que lo superaba, viéndose obligado a pactar su renuncia a los territorios denominados Viscaya (anexado por el rey de Aragón) y La Rioja (que era el territorio más poblado por vascos y capital de su reino). Nájera es anexionada por Castilla, regresando la capital del reino al territorio de Pamplona. Entonces Vizcaya como señorío será posteriormente anexada formalmente al reino de Castilla, y La Rioja, al igual que Nájera, lo serían durante el proceso de unificación de los reinos de Castilla y Aragón, quedando, incorporados como súbditos del mismo (se les llamaba vizcaínos) igual que los demás pueblos no españoles.

Consideramos esta parte histórica esencial para entender a cabalidad la consigna histórica de los patriotas y luchadores sociales del País Vasco en la organización ETA: Euskadi Ta Askatasuna (Patria Vasca y Libertad). No son los únicos protagonistas, pero visto el objeto de estudio nuestro de analizar el proceso de pacificación y conciliación, son los principales, ya que escenificaron, de 1959 a 2018, acciones y enfrentamientos que ocasionaron 829 muertos. El objetivo es conseguir la independencia política para los territorios que considera parte de Euskal Herria: las tres provincias del País Vasco y Navarra en España (Guipúzcoa, Vizcaya y Álava, llamada “Comunidad Autónoma de Euskadi”, con más de 2 millones de habitantes y 7 mil 250 km2 de superficie) y las tres vasco-francesas (Iparralde): Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa (sin organización estatal), constituyó el objetivo nacional de su lucha armada.

El punto fundamental del conflicto político y armado es, entonces, el nacionalismo vasco, la reivindicación de una “Patria Vasca y Libertad”. Se trata de un movimiento separatista del Estado español que reivindicó la independencia desde una ideología de izquierda, socialista y revolucionaria con una visión armada de la lucha por dicha causa. La reivindicación de una izquierda nacionalista, aberztale (como le llaman en España) complicó la situación. Pronto dicha organización se dividió en quienes mantenían la idea de una derrota militar del ejército español por la vía insurreccional, y quienes entendían que sería necesario un proceso negociador con apoyo internacional, además de la presión de un “terrorismo revolucionario”. Unos se llamaron “ETA militar” y los otros “ETA político-militar”. La independencia de Euskadi Herria de España y Francia es buscada sin ser territorios que tuvieran un pasado como Estados. Se trata de Viscaya, Guipúzcoa, Alava y Navarra (en conjunto se les denomina “País Vasco” o “Vascongadas”), los cuales sufrieron un cambio socio-económico y cultural con el proceso de industrialización español, articulándose de manera más compleja a la estructura económica y social del Estado español durante el franquismo, plurinacional, no reconocido como tal. Había también, menos visible, un nacionalismo vasco más conservador, tradicionalista, defensor de “Dios y las Leyes Viejas”, pre-industrial, coexistiendo con una vertiente marxista-leninista. El tema era entonces enormemente complicado. Mucha sangre corrió.

Un aspecto probablemente de los menos evaluados es el costo económico de la guerra de ETA: desarrollar una confrontación armada –no a base de una guerra de posiciones o de batallas territoriales, sino de actos terroristas con alto contenido político, en la mayoría de los casos– tiene un costo bajo para sus actores-ejecutores (explosivos, casas de seguridad, traslados, logística, entrenamiento), pero para el gobierno nacional, en términos de inestabilidad socioeconómica, retracción de inversiones, presupuesto para policías y grupos especiales, destrucción física de infraestructura, etcétera (sin contar las vidas humanas y el costo en legitimidad política) puede ser extremadamente alto. Mikel Buesa, un catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, estimó en 2011 ese costo en 11 mil millones de euros, entre daños materiales, indemnizaciones a víctimas y gastos en seguridad, más los costos indirectos asociados a dicha actividad: éxodo de empresarios vascos, cierre de empresas, pérdida de inversiones: el caso mayor fue el cierre de la Central Nuclear de Lemóniz.

Si se observa desde el ámbito regional, el mismo autor consigna algunos datos relevantes: su impacto indirecto sobre el crecimiento económico resulta devastador. En el caso concreto del País Vasco, el financiamiento anual de las actividades de ETA-Batasuna se limita a una cifra equivalente al 0.05 por ciento del PIB regional; el valor de la pérdida de vidas humanas, las destrucciones físicas y el costo de la seguridad, se eleva cada año hasta el 1.2 por ciento del PIB; y el impacto sobre el crecimiento económico alcanza un promedio del 21.3 por ciento del PIB. Ésta es sin duda la variable más importante por todo lo que trae asociado en desarrollo, empleo, ingresos, nivel de vida, más todo el costo político para el gobierno y el Estado asociado a ello. Su valoración representa un aspecto imprescindible en cualquier análisis serio.
La ruta del conflicto y la pacificación

-En ese contexto, la transición a la democracia en España trajo como consecuencia una solución intermedia, incompleta que en nada satisfizo las expectativas del ala radical independentista (ETA): el Consejo General Vasco fue un órgano preautonómico que existió entre enero de 1978 y abril de 1980, cuando una vez aprobado el Estatuto de Autonomía del País Vasco y, realizadas las elecciones autonómicas, se formó el Primer Gobierno Vasco consignado en la nueva Constitución que estableció “el Estatuto de las Autonomías Nacionales”. En 1979 se firmó “el Estatuto de Guernica”, que fue el Estatuto de Autonomía del País Vasco (Gernikako Estatutua). Del lado del Estado español, la política central fue por décadas la confrontación policial-militar con ETA, mediante grupos especiales de represión anti-terrorismo, particularmente, los “Comandos Anti-Terroristas” que aumentaron la violencia de los enfrentamientos armados y no armados, y crearon una devastación social en el País Vasco, con la violación masiva de los ordenamientos legales y los derechos humanos, lucha en la que participaron diferentes gobiernos franceses en distinto grado. ETA establecía su demanda de diálogo con tregua armada sobre la base de discutir lo que llamaron “Alternativa KAS”, que era el programa político del ala radical del independentismo vasco (no sólo ETA). La política antiterrorista se consideró en España por décadas una “política de Estado” no sujeta a discusiones entre las fuerzas políticas.

El accidentado (como todos) proceso pacificador fue el siguiente:

1. Una serie de treguas armadas de ETA –unas solicitadas por los diferentes gobiernos españoles, otras unilaterales, acompañadas de demandas de diálogo político– empezó a desbrozar el camino, con “puntos álgidos”: tregua unilateral de ETA del 29 de enero 1988, que un mes después produce diálogo con el gobierno de Felipe González; nueva tregua unilateral el enero de 1989, que abre diálogo y concluye sin acuerdos el 29 de junio del mismo año; Otras, en diciembre de 1991, julio de 1992, junio de 1996, septiembre de 1998, mayo de 1999, 21 de enero de 2000. Para el 18 de febrero de 2004 (desde el 30 de mayo de 2003 estaba inactiva la organización), ETA anunció la “suspensión unilateral de todas las acciones en Cataluña ante el impulso de la ola independentista”. No obstante, su actividad con explosivos continuó.
2. ETA flexibilizó su línea de acción en un doble sentido: desarrolló un diálogo político con “el nacionalismo conservador” (en Euzkadi y en Catalunya), y luego aceptó participar en elecciones legislativas con candidatos propios (no con registro propio). Un punto de inflexión se dio con la expresión en el Parlamento de José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente del gobierno español, de “terminar con ETA mediante un final dialogado” (en mayo de 2005) y, luego, con el envío de una ley al Congreso para ofrecer diálogo a cambio de dejar las armas. En febrero de 2006, el jefe del gobierno anunció que el final de la confrontación armada con ETA podía estar cerca, y el 22 de marzo del mismo año ETA anunció “un alto al fuego permanente”. El 29 de junio se abrió formalmente el diálogo para buscar concluir el conflicto.
3. Con excepción del Partido Popular, prácticamente todo el espectro político e ideológico español y los sindicatos apoyaron el proceso pacificador, dentro y fuera del Congreso, con una convocatoria a ETA para que se integrara al proceso democrático sin violencia. En octubre de 2006, en una votación muy dividida, el Parlamento Europeo apoyó el proceso; en varios casos, con matices de las fuerzas políticas. El proceso también contó con el apoyo de la Iglesia Católica y la Organización de las Naciones Unidas.
4. Representantes de ETA tuvieron reuniones fuera de España (Ginebra y Oslo) entre septiembre y diciembre de 2005, y junio-julio de 2006. Hubo varios pactos políticos desde 1987 en adelante, en los cuales, el proceso pacificador fue ampliando su base de apoyo: Pacto de Madrid en 1987, Pacto de Juria Enea en 1988, Pacto de Navarra en 1988, Pacto de Estella en 1998 para la tregua indefinida, Plan Ardanza en 1998, los Acuerdos de Loyola de 2006. Un aspecto sustantivo dentro del proceso fue el “reconocimiento a las víctimas”: el 8 de octubre de 1999 se aprobó en España la Ley de Solidaridad con las víctimas del terrorismo (para el pago de indemnizaciones), luego llegó el Real Decreto que reforzó dicha ley y sus términos.
5. El Partido Popular atacó el proceso e incluso se alió o creó la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT); ésta protestó en algunas ocasiones mostrando fuerza de masas (como la marcha del 10 de junio de 2006), pero fue incapaz de revertir el proceso. Condenado por todos, el atentado terrorista del 30 de diciembre de ese mismo año en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, casi termina con el proceso. La ETA lo reivindicó tras decir que no era su intención causar víctimas (murieron dos ciudadanos de Ecuador). Ese atentado se atribuyó a un grupo pequeño de disidentes etarras y a éste le siguió una etapa de inestabilidad en el proceso, con brotes espontáneos y reiterados de violencia callejera. Este periodo concluye con la declaración de ETA de suspender el “alto al fuego permanente” (el 5 de junio de 2007). Este punto es muy importante, porque estamos ante una situación inédita en la cual ETA ofrecía en firme la posibilidad del desarme, y todo indicaba que el gobierno popular maniobraba para proseguir la persecución y el exterminio de sus miembros.

Los contactos y diálogos en diferentes escenarios continuaron, y finalmente ETA anuncia el 20 de octubre de 2011 “el cese definitivo de su actividad armada” y su integración al proceso político institucional. Luego vendría el acuerdo del 17 de marzo de 2017. Y un mes después, ETA anunció el acuerdo definitivo, unilateral y sin condiciones, con un acto de entrega de las armas y el anuncio final de disolución de la organización.

En este punto resulta también de relevancia conocer la apreciación de uno de los miembros destacados de ETA, Enekoitz Esnaola, de profesión periodista, quien escribió un libro para recoger los pormenores del proceso final que llevaron al desarme. Ese libro abarca desde la conferencia de paz del 17 de octubre de 2011, a la que le siguió el anuncio del cese definitivo de la violencia de ETA, hasta la ceremonia con la que se selló la entrega de armas y que tuvo lugar el 8 de abril de 2017, en Bayona, en el Suroeste de Francia. También recoge detalles hasta entonces desconocidos, así como entrevistas a los ciudadanos que tuvieron la responsabilidad de llevar a cabo el desarme, políticos y representantes del gobierno vasco, y un portavoz de ETA.

“Éste ha sido el único caso en todo el mundo en el que una organización armada ha estado dispuesta a dar pasos para el desarme sin pedir nada a cambio, y el Estado se ha opuesto”, dice Esnaola. Y es que así lo manifestó el gobierno de Mariano Rajoy (del derechista Partido Popular) en numerosas ocasiones: para marzo de 2017, cuando se conoció la fecha para la entrega del arsenal, el jefe del Ejecutivo lo volvió a recalcar: “ETA ha decidido, así lo ha dicho, desarmarse unilateralmente. Que lo haga, y de paso que se disuelva”.

El manejo que el ministro Rajoy dio al tema y al hecho anunciado significó un trato de “rendición incondicional”. El combate, los golpes a ETA y las capturas fuera del territorio español fueron para muchos gobiernos, o para el mismo gobierno durante varios años, una fuente de popularidad, legitimidad y negociación política con las fuerzas regionales del país vasco, reforzando el conservadurismo español. Aunque también hubo pérdidas importantes, no era fácil soltar la fuente misma.

6. El 2 de mayo de 2018 se dio a conocer una carta de ETA remitida a diversas organizaciones y agentes vascos, fechada el 16 de abril del mismo año, en la que comunicaba su decisión de disolver “completamente todas sus estructuras y daba por terminada su iniciativa política”. En la misiva, manifestaba que daba por terminado su ciclo histórico y que había disuelto completamente todas sus estructuras. La carta precede al acto organizado el 4 de mayo en la ciudad francesa de Cambo, con presencia de representantes de diferentes organizaciones políticas y sociales, así como expertos internacionales, para escenificar el fin de la organización. Unos días antes, ETA había hecho público un comunicado en el que pedía “perdón” a las víctimas. En la carta del 18 de abril, manifestaba que “el conflicto que Euskal Herria mantiene con España y con Francia” sigue abierto y asumía su parte de responsabilidad por no haber sido capaz de llegar a acuerdos, ni entre ETA y el gobierno, ni entre los agentes vascos; a la vez, reconocía el sufrimiento provocado como consecuencia de su lucha. La guerra del gobierno español contra ETA ha sido considerada una etapa de “guerra sucia”. Hablamos de un ciclo de 40 años, desde 1978 hasta 2018.

Realmente, el final de este conflicto es similar a una declinación de la lucha armada ante la imposibilidad completa de extenderla y reforzarla para lograr avances importantes, y forzar por esa vía una derrota del adversario y un reconocimiento triunfante de la causa nacional del País Vasco, que no se logró. Fue el final de un ciclo que declinó progresivamente hasta volverse infecundo, visualizando las perspectivas de avance mucho mayor en la lucha pacífica al seno de las regiones vascas y del propio Estado español. Los etarras no renunciaron a su objetivo independentista; cambiaron radicalmente su estrategia. Puede esperarse en el futuro un replanteamiento de la lucha para lograr el objetivo estratégico, el cual no podemos pensar que se haya declinado. Sólo se pospuso para ir a un nuevo proceso de reorganización de las fuerzas, para preparar un nuevo ciclo de acumulación de energías político-sociales, replanteando la vía para su consecución.

El logro por parte de Cataluña de su independencia habría reposicionado directamente la causa de los vascos; por ello, había que ir con todo en contra de aquella. Y así fue. Pero tampoco consideramos que se haya declinado en forma definitiva el objetivo estratégico en Cataluña: un Estado soberano e independiente.






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miércoles, 3 de octubre de 2018

Puigdemont Agradece a GED

La solidaridad entre los pueblos que aún hoy sufren el brutal colonialismo español ha quedado demostrada una vez más. En Gernika, localidad de especial valor identitario para el pueblo vasco, se ha llevado a cabo un acto en conmemoración del aniversario del referendum en Catalunya.

De eso nos habla esta nota dada a conocer por Noticias de Álava:


Cargos del PNV y Bildu se solidarizan con los presos y el referéndum en un acto de Gure Esku Dago

El expresident Carles Puigdemont estuvo ayer de espíritu presente en el acto organizado por Gure Esku Dago en Gernika para conmemorar el referéndum del 1 de octubre. En un mensaje grabado en vídeo desde Bélgica, agradeció que el pueblo vasco “no ha fallado” al catalán. Este mensaje se escuchó en un acto donde participaron cargos del PNV (los parlamentarios Luke Uribe-Etxebarria y Jon Aiarza), EH Bildu (Maddalen Iriarte) y una delegación de políticos catalanes encabezada por el viceconseller de Presidència Pau Villoria, y donde volvió a ser patente la solidaridad de la mayoría social y política vasca con Catalunya. En el acto se montó un mural gigante con el Guernica de Picasso y se reivindicó el derecho a decidir, así como la puesta en libertad de los presos soberanistas.

En el vídeo exhibido, Puigdemont agradeció el apoyo prestado a Catalunya por el pueblo vasco y aseguró que saben lo que “Euskadi siente por los catalanes”, con quienes siempre podrán contar. Además, como mensaje político, avisó de que Catalunya llevará “hasta sus últimas consecuencias” su derecho a decidir.

En declaraciones a los medios, el parlamentario del PNV Luke Uribe-Etxebarria preguntó al Gobierno español por qué utiliza la “represión” como “respuesta a una cuestión de carácter político”. Recordó que Euskadi y Catalunya son “dos naciones sin estado que reivindican el derecho a decidir”, y pidió al Estado “diálogo, negociación y acuerdo” para que puedan conseguir “sus anhelos”. Además, pidió rehabilitar a los políticos soberanistas encarcelados. El alcalde de Gernika, José María Gorroño, por su parte, puntualizó a Madrid que “ser independentista no es sinónimo de delincuencia”, mientras que Maddalen Iriarte resaltó el “abrazo y solidaridad” de EH Bildu con los catalanes presos o en el exilio.

El portavoz de Gure Esku Dago, Angel Oiarbide, asimismo, defendió que la “represión, cárcel y el exilio” con los que el Gobierno español “respondió” al referéndum catalán del 1 de octubre no son “el camino para parar las ansias de libertad de un pueblo”.






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martes, 2 de octubre de 2018

Hegoalde y el 1-O Catalán

Independentistak ha llevado a cabo la acción dislocada en solidaridad con Catalunya, recordando así el primer aniversario del histórico referéndum del 1° de octubre de 2017, de ello nos hace este recuento EiTB:


La red Independentistak aboga por "abrir un proceso soberanista en Euskal Herria, unir fuerzas con Cataluña y hacer una estrategia común ante la represión y el autoritarismo del Estado".

Cientos de personas han participado esta tarde en concentraciones que han tenido lugar en las capitales vascas en apoyo a la República catalana y para exigir la libertad de los "presos políticos y los exiliados", en respuesta a la convocatoria de la red vasca Independentistak.

En Bilbao, unas 200 personas se han congregado en la plaza del Arriaga tras una pancarta con la inscripción "Independentzia", ante la cual los organizadores han colocado una urna del modelo utilizado en Cataluña el 1-O sobre una estelada y una ikurriña.

En un texto leído en euskera, catalán y castellano, los portavoces del acto han puesto de manifiesto que hace un año se dio "un salto importante en el proceso independentista" de Cataluña, con un referéndum con el que el pueblo catalán "hizo frente a la salvaje represión el Estado español y expresó su voluntad mediante un enorme ejercicio de democracia". Ante ello, han añadido, "el ultranacionalismo español ha reaccionado con toda su crudeza ante el proceso soberanista catalán".

Algunos de los asistentes al acto en Bilbao portaban ikurriñas, banderas independentistas catalanas y pañuelos amarillos. En otra pancarta se pedía la salida a la calle de los políticos presos: "Presos politics kalera".

En San Sebastián, unas 150 personas se han reunido en la escalinata de acceso a la catedral del Buen Pastor, ante la que han situado una mesa sobre la que han desplegado una bandera estelada y una ikurriña y han colocado una urna tras lo que se han situado los congregados a los sones de "Els segadors".

Los reunidos con motivo del primer aniversario de los hechos del 1 de octubre han desplegado una gran pancarta con los lemas: "Catalunya/Euskal Herria. Independentzia" y la frase en catalán "Dos pueblos un solo camino". Otros de los participantes, muchos de los cuales han ondeado ikurriñas y banderas catalanas independentistas, portaban carteles con los eslóganes: "Hagamos la república catalana", "Presos políticos a casa" e "Independencia".

En un momento de la concentración, Txutxi Ariznabarreta, portavoz de la red Independetistak, promotora del acto, ha asegurado que "la mejor manera de ayudar" a Cataluña pasa por que los vascos se "ayuden" a sí mismos "en la propia Euskal Herria" porque se juegan "tanto como el pueblo catalán".

"Pensamos -ha añadido- que es hora de abrir un proceso también en Euskal Herria, unir fuerzas con Cataluña y plantear una estrategia común ante el Estado tan represor y autoritario y empezar a caminar en la línea de la independencia de los dos pueblos".

Por su parte, la representante de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Euskal Herria, Bego Olaizola, ha asegurado que el 1 de octubre de 2017 supuso "una gran victoria democrática del pueblo" catalán "ante un Estado que no deja otras salidas", al tiempo que ha exigido al Gobierno catalán que "implemente el mandato" de aquella jornada que "fue ratificado por las elecciones del 21 de diciembre, hechas en penosas circunstancias de miedo y de terror".

En Vitoria y Pamplona también se han llevado a cabo concentraciones donde se han reunido cientos de personas en defensa de la Republica catalana y para reclamar la libertad de los presos políticos y los exiliados catalanes.






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martes, 25 de septiembre de 2018

Entrevista a Maddalen Iriarte

¿Cómo entender el ajedrez político actual entre las principales fuerzas de la CAV?

Bueno, tal vez esta entrevista en Deia ayude un poco al entendimiento... o lo complique aún más:


Escasas horas después de la celebración del debate de Política General, Iriarte reivindica al Parlamento como titular del texto sobre el nuevo Estatuto y por ello rechaza la mención de Urkullu a una posible “frustración” social.

Txus Díez

¿Después del debate de Política General considera reforzado el pacto suscrito entre PNV y EH Bildu en torno al Autogobierno?

-Me preocupa que el lehendakari por la tarde hablara de fracaso, porque el acuerdo de una mayoría nunca puede ser un fracaso, por eso le pregunté personalmente si con lo que nos estaba diciendo estaba otorgando derecho de veto al PP y al PSE. Es una extraña concepción de ver a la mayoría, y además la mayoría de los militantes y seguidores de su partido no lo comparten. También me preocupó ver a un gobierno en minoría cuyos socios además tienen visiones del país muy diferentes, porque eso dificulta adoptar medidas que vayan en la misma dirección, creo que así no se avanza.

Se refería Urkullu a que un Estatuto con el que no se sienta identificado el espectro social no nacionalista no podría tener futuro. ¿Creen posible alcanzar ese nivel de consenso? ¿Están dispuestos a trabajar para que así sea?

-Siempre es deseable ampliar los consensos, pero en este momento el Parlamento tiene en sus manos un proyecto de bases y principios consensuado, ya es del Parlamento, no es de EH Bildu ni del PNV ni en el punto de los derechos y obligaciones de Elkarrekin Podemos, y lo que sí veo es que tanto el PSE como Elkarrekin Podemos, y solo hace falta ver sus votos particulares, pueden avenirse a este consenso, hay muchísimas materias en las que se puede ensanchar el consenso, y en el caso de Elkarrekin Podemos están a partir un piñón. Lo que pasa es que el PP lo dice muy claro y Elkarrekin Podemos y el PSE utilizan otros subterfugios para vetar que todas las opciones políticas se puedan materializar, anteponen la unidad de España a otras cosas. Está clarísimo que hay posibilidades de ampliar acuerdos, y ellos lo saben.

Desde fuera parece que los discursos no se corresponden con los hechos, en la medida en que todo el mundo aboga por el acuerdo y el diálogo y muestra predisposición, salvo el PP, pero luego nadie se mueve.

-Yo insisto, hay muchísimas materias en las que Elkarrekin Podemos y el PSE pueden suscribir el pacto, el asunto es si se le puede otorgar el derecho a veto o no, yo creo que no. Para avanzar en lo social como ellos dicen es imprescindible avanzar en lo político, los derechos no son troceables y para eso es imprescindible poder decidir. La experiencia nos lo dice así, el lehendakari apelaba al cumplimento del Estatuto de Gernika, y cuarenta años después estamos en lo que estábamos, y mucho te temo que el año que viene estaremos igual. ¿Qué garantías hay para podamos materializar lo que acordemos y para mejorar la vida de las personas, que es para lo que hacemos un nuevo estatus? Hay pocas garantías, así que menos derecho a veto y más trabajar para una sociedad avanzada, con un catálogo de derechos amplísimo, que nos pondría a la cabeza de Europa en muchos sentidos.

El Gobierno de Pedro Sánchez no parece dispuesto a recoger el guante lanzado por el lehendakari en torno al nuevo estatuto. ¿Confían en que en algún momento pueda haber un punto de entendimiento con el Ejecutivo central y las Cortes?

-Nosotros hemos visto un Pedro Sánchez que a lo mejor estéticamente es diferente al PP, pero que no ha cumplido nada de lo que ha dicho, me refiero a la comisión de transferencias, a la política penitenciaria, la ley de víctimas de abusos policiales, se dicen muchas cosas pero no se hace nada. No basta hablar con buenas palabras, hace falta cumplirlas, y nosotros lo que vemos es que en España en este momento hace falta una regeneración democrática muy profunda y no vemos que esté cerca.

Apremiaba usted al lehendakari a romper el gobierno bipartito. ¿Está EH Bildu dispuesta a ampliar su alianza para dar soporte parlamentario al PNV a largo plazo?

-Siempre hemos dicho que hacen falta acuerdos de país entre las fuerzas políticas y los agentes sociales que compartamos una idea de Euskal Herria como pueblo. Todos los acuerdos hay que ubicarlos en ese marco. Ahora me preguntan una y otra vez por los Presupuestos, yo creo que probablemente tanto el PP como el PSE se hayan conformado con un cambio de cromos, pero EH Bildu no. Hemos demostrado que si se negocia se puede acordar con nosotros, y creo que en otros aspectos también. Si de verdad se negocia, se puede llegar a acuerdos, o no, pero el asunto no es tú me das esto y yo te doy esto.

De todos modos, en el pleno dejaron patente que hay diferencias de calado en materia social. ¿Son escollos salvables?

-En materia social hay asuntos a los que hay que responder inmediatamente, a los pensionistas hay que darles una respuesta ya, no pueden estar saliendo todos los lunes a la calle, y el lehendakari les dio la solución mandándoles al Pacto de Toledo. Incluso sin tener la Seguridad Social se pueden dar pasos; EH Bildu planteó una Proposición no de Ley para que en cuatro años se pudiera alcanzar la cifra imprescindible para una vida digna, 1.080 euros. La situación que vivimos las mujeres es de verdad muy dura desde todos los puntos de vista, desde las diferencias de salarios, desde la violencia que vivimos a diario, cinco mujeres han muerto este año, todos los días vemos mujeres violadas, violentadas;son cosas que no podemos soportar, no puede ser. Yo siempre digo, si esto pasara con los carpinteros de Euskal Herria, ¿qué pasaría? Somos la mitad de la población, es el momento de tomar una medidas drásticas, y yo colocaba también ahí lo que pasó en Hondarribia hace quince días. El lehendakari dice que está absolutamente en contra, pero no vale con eso, qué vamos a hacer para que eso cambie. Las instituciones han hecho la del avestruz, esconder la cabeza, y si podemos avanzar con unos Presupuestos en los que se vea que avanzamos de manera radical, EH Bildu podría escuchar, pero las negociaciones que yo he vivido en estos dos últimos años eran un intercambio de cromos. Nosotras no estamos dispuestas a eso.

También aseguraban que no dejarán correr los presuntos casos de corrupción que afectan al PNV o polémicas como la de la OPE de Osakidetza.

-En cuanto a la corrupción yo entiendo que en una sociedad democrática la ciudadanía no puede tolerar esto. Yo ayer preguntaba cómo de grande es el iceberg, estamos viendo la punta con el caso De Miguel con el asunto de Carranza, Hiriko... ¿es la excepción de la regla o no? Y aparte de ver cómo de grande es, vamos a ir al fondo de la cuestión, vamos a ver qué responsabilidades tiene cada cual, qué pasos tenemos que dar para que no vuelva a ocurrir, tenemos que garantizar a toda la ciudadanía la igualdad de oportunidades, no puede ser que se extienda la idea de que según a qué árbol te arrimas la sombra será mejor, en una sociedad avanzada esto no puede ser. No podemos quedarnos en decir que el PP era corruptísimo.

¿Y en relación a Osakidetza?

-En cuanto a la OPE de Osakidetza, la gestión política y comunicativa del departamento ha sido mala, las explicaciones de la directora general de Osakidetza no han sido suficientes, y además desde el principio ha sido un proceso llevado a trompicones, no pasaba nada pero luego sí pasaba, pero luego dejaba de pasar, luego el consejero dio explicaciones pero no todas... Cuando tenemos un problema así hay que ir al fondo de la cuestión sin intentar salvar ningún mueble, es mucho más regenerador para una sociedad. Eso es lo que pedimos, saber lo que ha pasado en esta OPE y cuáles son las vías para que no vuelva a pasar, y si hay que pedir responsabilidades las pediremos. Vamos a ver cómo podemos hacer para que cualquier persona que se presente a una oposición sepa que se presenta en igualdad de condiciones. Otra cosa es que el Gobierno se quiera atrincherar, nosotros lo llamamos regeneración democrática, es importante que no haya impunidad.

Elkarrekin Podemos se autodefinió en varias ocasiones como la izquierda vasca durante el pleno. ¿Esperan una dura pugna por el voto progresista de cara a las municipales y forales?

-Es curioso que Podemos, que nos explicaba que el eje era abajo-arriba, ahora diga que es izquierda-derecha, pero también cuando se erigió en juez para decidir quién era casta y quién no, pero luego a veces está con la casta... Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice porque luego te pillas los dedos. Antes de Elkarrekin Podemos ya existía la izquierda en Euskadi, movimientos sociales, sindicales y políticos de izquierda que han trabajado para mejorar la vida de las mujeres y hombres de esta sociedad, y Elkarrekin Podemos puede mirar cerquísima, a su bancada, y ver a los compañeros de Ezker Anitza. Me parece un poco pretencioso. También me parece curioso que se pase toda la campaña defendiendo el derecho a decidir y que ahora le pese más la unidad de España. No me llamó mucho la atención su discurso porque este cambio se ha ido viendo durante todo el verano.

Va a haber pugna, pues, por ese sector de votantes.

-Pues seguramente, cuando uno comparte un espacio con valores similares hay pelea, pero estas lecciones de quién es más o menos de izquierda me parecen un poco infantiles.






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martes, 18 de septiembre de 2018

De Euskal Herria a Estonia

Les compartimos este planteamiento dado a conocer en las páginas del Diario Vasco:


Nosotros no constituímos un riesgo para la UE, son los grandes estados quienes ponen incesantes obstáculos

Luke Uribe-Etxebarria Apalategi | Parlamentario de EAJ-PNV y exfuncionario de la UE

Hace ya 102 años que, por primera vez, el nacionalismo vasco expuso la causa de la libertad del Pueblo Vasco en los planos internacional y europeo. Fue en Lausana (Suiza), el 24 de junio de 1916, en el marco de la Tercera Conferencia de las Nacionalidades, organizada por los nacionalistas de los Países Bálticos. El EBB del PNV envió a la misma a Isaac López Mendizabal, a José Eizagirre y a Luis de Eleizalde. Desconozco cómo lograron atravesar una Francia en guerra y ocupada, ni tampoco de qué forma consiguieron imprimir 11 páginas y tres anexos de lo que se llamó el 'Rapport de la Délégation Basque'. Pero lo hicieron y allí estuvieron. Pedían que «nos reconozcáis como beligerantes en esta gran lucha de las pequeñas nacionalidades que saben perfectamente que, para precisar los derechos de las naciones, no se miden éstas ni por el número de sus habitantes ni por sus kilómetros cuadrados. Con vuestra acción, señores, habréis defendido el derecho primordial de todos los seres humanos, individuales y colectivos, a su propia existencia».

Este verano he tenido la oportunidad de visitar Tallin, capital de Estonia. Es una ciudad bella, limpia, pujante y con una excelente gastronomía. Combina de manera armoniosa las características de una auténtica ciudad medieval, con una arquitectura de estilo soviético en la periferia y un centro reformado con edificios modernos destinados a los negocios y al ocio. Estonia es un país pequeño, de apenas 1'3 millones de habitantes. Por su situación geopolítica (al igual que Letonia y Lituania), ha sido históricamente codiciada por sus vecinos cercanos como daneses, suecos, alemanes y, sobre todo, rusos, que incluso en la época de Stalin trasladaron a Estonia a miles y miles de personas para impedir sus aspiraciones de libertad nacional.

Tras la caída del muro de Berlín en 1989 y el correspondiente desmembramiento de la URSS, Estonia alcanzó su independencia en 1991, después de diversas movilizaciones populares, elecciones parlamentarias democráticas, referéndums y declaraciones institucionales, todo ello bajo el espíritu de la maravillosa 'Revolución Cantada'. En 2004 ingresó en la Unión Europea y en la OTAN, y en 2011 adoptó el euro como moneda. Hoy, Estonia avanza económicamente, con unos índices de Desarrollo Humano (IDH), de innovación y de competitividad muy notables. Además de los sectores tradicionales, están desarrollando el turismo y han convertido a las nuevas tecnologías de la información en su palanca de cambio y transformación económica y social, así como en una herramienta para evitar las apetencias geopolíticas rusas sobre su territorio.

El caso de Estonia nos demuestra varias cosas. En primer lugar que, a lo largo del siglo XX, coincidiendo temporalmente en parte con el proceso de integración europea, en Europa el número de Estados no ha hecho más que aumentar, lo que ha aportado convivencia y, en consecuencia, una mayor estabilidad y prosperidad al Continente. Es lógico, porque con ello el modelo de las relaciones entre los pueblos y naciones de Europa pasaron de ser impositivas, expansivas, subordinadas y de sometimiento, según los actores, a otras completamente distintas destinadas a la cooperación (incluyendo la cosoberanía) basadas los principios y valores europeos del respeto y reconocimiento mutuos, el derecho a decidir, la democracia y la defensa de los derechos humanos, empleando la metodología democrática del diálogo, la negociación, la libre adhesión y el pacto entre iguales.

En segundo lugar, que el logro del bienestar y del desarrollo económico y social competitivo no depende del tamaño del territorio ni del número de sus habitantes. Existen muchísimos países grandes y/o medianos fallidos y otros pequeños que son perfectamente competitivos, lo que demuestra que, en un mundo globalizado la materia prima más importante es el talento y la capacidad de adaptación a un entorno en permanente cambio.

Y en tercer lugar, que las naciones (cuatro o cinco en la UE, no más) que aspiramos a disponer de instrumentos de Estado somos los mejores aliados del proceso de integración de la UE. Sencillamente, porque deseamos que el núcleo duro de las competencias de los Estados-Nación, como son las fronteras, la moneda y las relaciones exteriores y de defensa sean gestionadas de manera plena por la UE. Nosotros no constituimos un riesgo para la UE, como nos acusan algunos. Son precisamente los grandes estados comunitarios quienes ponen incesantes obstáculos para una gestión europea de las fronteras exteriores de la Unión (lo que daría como resultado una segura y humanitaria Política de Inmigración), para disponer de una verdadera moneda única que aguante los embates de las crisis financieras y para desarrollar la Autonomía Estratégica de la UE en materia de Defensa evitando despilfarros.

A Euskadi nos urge europeizar nuestras relaciones con el Estado español y con la propia UE. Basarlas en los principios políticos y en la metodología que han hecho hasta hoy de la Unión Europea, a pesar de todas las carencias, un espacio de éxito sin parangón en el mundo y en la historia ¿Por qué los principios y la metodología que alumbraron y guiaron el proceso de integración europea aportando paz, convivencia y desarrollo no han de servir para establecer las relaciones entre Euskadi y el Estado español? Euskadi es una pequeña gran nación europea. Milenarios con personalidad política, cultura y lengua propias, orgullosos de nuestras raíces y tradiciones. Los vascos y las vascas mostramos la voluntad democrática de existir y de desarrollarnos en libertad, hoy y en el futuro. Queremos seguir siendo vascos y vascas. También, un país abierto, complejo, moderno, cosmopolita y europeizado. Pero necesitamos imperiosamente un estatus diferente e instrumentos políticos potentes para ganar los retos de un mundo cada vez más abierto e interdependiente. Instrumentos que nos permitan ser una economía abierta, muy bien insertada en la globalización, con una educación exigente, con justicia social, con un entorno que mime a nuestras empresas como nadie, con un mercado laboral fuerte y constituyendo una formidable plataforma para la inversión productiva, industrial e innovadora. Nuestro futuro debe estar en nuestras manos.






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Cuatro Décadas de Jarrai

La organización juvenil vasca Jarrai fue brutalmente perseguida por el régimen borbónico franquista.

El "todo es ETA" del facilitador de la tortura y juez clown de nombre Baltasar Garzón fue utilizado como estrategia de tierra quemada en contra de los jóvenres vascos por parte de las fuerzas armadas estacionadas en Hego Euskal Herria, por la prensa, por los partidos políticos afines al régimen heredero del franquismo así como el tribunal de excepción conocido como Audiencia Nacional.

Joven que se movía era joven que era linchado mediáticamente, criminalizado, hostigado.

Causa pues alegría enterarse por medio de las páginas de Noticias de Navarra que en Leitza se celebrarán las cuatro décadas de la creación de Jarrai:

Aquí la nota:


Apuestan por “abrir espacios nuevos de organización juvenil” para construir “una República Vasca Socialista y Feminista”

Un millar de jóvenes convocados por las organizaciones juveniles Ernai y Aitzina se congregaron ayer en la plaza de Leitza con motivo del 40 aniversario de la constitución de Jarrai, bajo el lema Bulkada berrien garaia da! (Es tiempo de nuevos impulsos). En el acto se leyó un comunicado en el que se recordó la creación del primer espacio para la organización de los jóvenes de la izquierda abertzale y, que cuatro décadas después están “aquí, con vida y fuerza”. “Durante los últimos 40 años en las radios libres, en los gaztetxes, en los proyectos comunicativos, en la calle, en las barricadas, tras las pancartas, en las aulas, en las huelgas generales, hemos llenado de clamor todos los rincones y ahora no tenemos nada que perder y lo tenemos todo para ganar”, recoge el manifiesto leído ayer, en el que el colectivo subraya su voluntad de estar “unido por encima de los estados y de las fronteras” bajo “el compromiso con Euskal Herria”.

Tras hacer un llamamiento a las nuevas generaciones de jóvenes para “abrir espacios nuevos para la organización y la lucha en el nuevo el año escolar”, en el manifiesto se indica que “quieren un pueblo sumiso y silencioso”, pero “de la oscuridad” viene “el amanecer de la esperanza”. “Euskal Herria está luchando en la calle, construyendo y defendiendo su presente”, se resalta en el escrito, en el que se asegura que cada día “se van construyendo los cimientos de la República Vasca Socialista y Feminista”.







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