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domingo, 28 de julio de 2019

Madrid Abusiva

Nos hemos cansado de decirlo en este blog pero bueno, ahora viene una ONG a denunciar que el régimen español hace uso excesivo de la prisión preventiva, lo cual lleva a todo un catalogo de violaciones a los derechos humanos de quienes caen en sus redes represivas.

Lean lo que nos reporta El Nacional:


Un informe de la organización Fair Trials critica la prisión provisional en España. A través de un comunicado donde presentan los resultados de la investigación, la entidad denuncia que las "leyes amplias contra el terrorismo afectan negativamente a los derechos humanos en España". "Las leyes ambiguas han provocado violaciones de la libertad de expresión y su práctica preventiva, a menudo combinada con la legislación antiterrorista, infringe el derecho a la libertad", exponen. De esta manera, insisten en que "la excesiva discreción que el derecho penal español deja a los jueces está perjudicando fundamentalmente el estado de derecho en el país".

El uso excesivo de la detención preventiva y la "falta de medidas alternativas siguen siendo problemas sistémicos" en España, recoge el informe, que recuerda que el número de detenidos en el país sigue siendo elevado" en general. Así, se destaca que desde la última Revisión Periódica Universal, "no ha habido desarrollos legislativos o prácticos que reducirían el uso de la detención preventiva a España ni hay planos de futuro para introducir esta legislación".

De esta manera, subrayan que "los cargos de terrorismo se han aplicado a casos arbitrarios que han tenido un impacto significativo sobre los derechos de juicio justo en España, en particular sobre el uso abusivo de la prisión preventiva, ya que los tribunales tienden a ordenar la prisión preventiva por motivos ilícitos, como gravedad del delito."

El informe hace referencia, sobre todo al caso de Alsasua, donde recuerda que tanto el fiscal como el fiscal general les acusaron de terrorismo "alegando que algunos de los jóvenes eran miembros del movimiento social no violento y que supuestamente tenía objetivos vinculados a ETA". Y subraya que al número de 2016, los 10 jóvenes fueron arrestados y tres fueron detenidos preventivamente en diferentes prisiones.

Así, señalan tres preocupaciones fundamentales en la práctica de la prisión preventiva española: "El hecho de que la detención preventiva se ordene a menudo a partir de motivos ilícitos, la falta de medidas alternativas a la detención preventiva y la duración de esta".

Por este motivo, piden al Consejo de Derechos Humanos y el Grupo de Trabajo de la ONU que recomienden a España que hace falta revocar el artículo 578 del Código Penal en línea con las obligaciones de España derivadas del derecho internacional de los derechos humanos para proteger la libertad de expresión. Además, piden asegurarse de que las decisiones previas al juicio en todas las etapas incluyen un razonamiento específico adaptado al caso individual y que la ley tenga en cuenta más medidas alternativas a la detención preventiva y a su uso en la práctica. Para acabar, piden modificar la ley para incluir plazos máximos más cortos de la detención preventiva.

Los presos políticos también sufren el abuso

Las conclusiones de este informe no han pasado por alto. El presidente Carles Puigdemont ha recordado al presidente del gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, que los presos políticos también están afectados por este abuso de la prisión preventiva en España.

"El otro día escuché al candidato a la investidura Pedro Sánchez sacando pecho de manera acrítica, alabando la calidad de la democracia en España", ha tuiteado a través de las redes sociales. "Aquí tiene un informe que le bajará los humos".



Un artículo del que también se ha hecho eco el abogado Gonzalo Boye.



Otro ejemplo de este abuso de la prisión preventiva en España, es el caso de Sandro Rosell que pasó casi dos años entre rejas hasta que lo absolvieron.






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lunes, 15 de julio de 2019

Entrevista a Jaime Pastor

Desde la página de Kaos en la Red traemos a ustedes esta muy interesante entrevista en la que se nos habla no solo del derecho a la autodeterminación de los pueblos sino también de los compromisos y tareas que se deben asumir desde la izquierda a ese fin.

Lean:


Gemma García | Traducción: Viento Sur

Después de sufrir un intento de detención, Jaime Pastor tuvo que exiliarse a París. Era 1969 y el régimen franquista había emitido una orden de busca y captura contra él y otros estudiantes. Finalmente se acogió a la amnistía parcial del verano de 1976. Pastor, además de politólogo, profesor de Ciencias Políticas de la UNED y editor de la revista Viento Sur, es portavoz de Madrileños por el Derecho a Decidir. Militante de la organización Anticapitalistas, en definitiva, es uno de los intelectuales de izquierda en el Estado español que más ha alzado la voz en defensa del derecho de autodeterminación de Catalunya. Recientemente ha visitado Barcelona con motivo del Congreso Historical Materialism, precisamente para participar en una mesa redonda sobre el ejercicio de este derecho. Entre otros libros, es autor de Cataluña quiere decidir: ¿se rompe España?(Icaria, 2014), ¿Qué son los movimientos antiglobalización? (RBA, 2002), Los nacionalismos, Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda (La Oveja Roja-viento sur, 2012) o El Estado (Mañana, D.L. 1977).

¿Cuándo y por qué decidís organizaros en Madrileños por el Derecho a Decidir?

Fue a principios de julio de 2017. Personas que en otras ocasiones ya habíamos mostrado cierta sensibilidad con el tema plurinacional, respecto al ambiente dominante en Madrid, consideramos que ya se había anunciado la posibilidad de un referéndum en Catalunya y pensamos que realmente era importante que se creara alguna plataforma para apoyar la iniciativa, previendo que podría producirse una respuesta dura por parte del gobierno de Rajoy. Nos juntamos gente del movimiento vecinal, de Anticapitalistas… la idea era que fuera una plataforma de personas, pero vinculadas a diferentes colectivos. Preparamos un acto que permitiera escuchar en Madrid la voz de la gente que desde Catalunya estaba preparando el referéndum.

A pesar de la existencia de la plataforma, hay una parte muy importante de la sociedad española que no reconoce el derecho de autodeterminación. ¿En qué medida este no reconocimiento viene determinado por la construcción de España como algo natural o teológico en vez de revisable?

Sabemos que somos una minoría en Madrid y la sociedad española, pero también sabemos que hay una realidad plurinacional que se ha formado a lo largo de la historia frente al discurso de “solo existe una nación y es la española”, que únicamente acepta una diversidad cultural, pero no una dimensión política de esta diversidad de pueblos. Nuestro discurso debía ser la defensa del derecho a decidir aplicado a lo que estaba pasando en Catalunya y creemos que era importante hacer ver que no solo afectaba a Catalunya. Pensamos que el nacionalismo español no rompió ni con la simbología ni con la versión de la historia dominante bajo el franquismo y, por tanto, concebimos nuestra tarea no solo como una actividad antirrepresiva, sino más bien político-cultural, a contracorriente, a favor de hacer cada vez más visible la realidad plurinacional del Estado español. También es una plataforma que se define republicana y creemos que es importante introducir el derecho a decidir sobre la forma de Estado. Vemos que la monarquía aparece como un símbolo máximo de esta visión uninacional, homogeneizadora y negacionista de la diversidad nacional.

Frente a estos cuestionamientos, el Estado ha contestado intensificando la represión. ¿Es una muestra de debilidad o de fortaleza?

Creo que es una muestra de debilidad. A pesar de la posición timorata de la izquierda española en la defensa del derecho a decidir de Catalunya, aquí vemos constantemente artículos y reflexiones criticando a la izquierda por no haber asumido un nacionalismo español. Se evidencia el complejo de fracaso del nacionalismo español a la hora de infundir una idea de España diferente de la procedente del franquismo. Hay cierta conciencia de la debilidad de un nacionalismo español, digamos, liberal democrático, desvinculado del franquismo. Un ejemplo de ello es la aparición del libro Imperiofobia. Cuando hay un intento de reconstrucción del nacionalismo español, resulta que quien vuelve a luchar por la hegemonía dentro del nacionalismo español es un nacionalismo nostálgico de la idea imperial de España y que, de cierta manera, no reniega del nacional-catolicismo.

En este sentido, diría que el nacionalismo español, evidentemente, es fuerte en la medida en que tiene un Estado detrás. Por tanto, lo que se difunde oficialmente es esta idea de España grande, una, castellanoparlante, que ni siquiera aplica ideas que desde la Constitución se podrían aplicar, como la cooficialidad de las lenguas. Es fuerte porque tiene un Estado detrás que reafirma la exclusividad de la nación española, del castellano, de una versión de la historia que no reconoce esta diversidad de pueblos… pero al mismo tiempo, cuando se ve cuestionado en Catalunya, en el País Vasco, en Galicia o en Canarias, se percata de que culturalmente no ha conseguido que el nacionalismo español sea banal. Si excluimos el fútbol, el deporte, las grandes victorias de la selección española, podemos decir que ni siquiera el uso de la bandera, el símbolo de la historia de España, es asumido como algo cotidiano. Se sigue haciendo un uso reactivo de la bandera española, frente a Catalunya. Esto es una muestra de la debilidad político-cultural del nacionalismo español.

En gran medida es un proyecto fracasado, pero no surge uno nuevo.

Arrastra la crisis del 98, en cierto modo, que generó finalmente la decadencia del imperio. El regeneracionismo del 98 lleva a cuestionarse la crisis de la conciencia española: qué es España. Ha fracasado como imperio, pero también como nación-estado, como nacionalismo capaz de integrar toda su diversidad interior. Solo ha optado por la asimilación, no por la integración. En la transición, con un Estado autonómico, sí que hay un intento tímido de reconocer la diversidad, pero con el término de nacionalidades subsumido a esta primera parte del artículo 2, la indisolubilidad e indivisibilidad de la nación española, y ya incluso con el golpe del 23-F de 1981, se evidencia que no se quieren dar pasos adelante en este sentido.

Los dos grandes partidos del régimen, que a partir de entonces ya no será solamente el PSOE, sino también Alianza Popular, después de la crisis de la UCD, pactarán la LOAPA y un proyecto para poner un techo al proceso autonómico. Por tanto, podemos decir que el artículo 155 y la sentencia del Tribunal Constitucional suponen un cierre definitivo del Estado autonómico. La ventana de oportunidad que se abrió para el reconocimiento de la diversidad nacional cultural en la transición aparece muy pronto cerrada y bloqueada, a partir del 1981 y definitivamente cegada con la recentralización, evidentemente también impulsada con el artículo 135 y lo que supone la recentralización a escala europea. Se combina el artículo 135, en el plano austeritario económico, y el 155, en el plano de las competencias, que cada vez se ven más erosionadas por parte del Estado central.

El 80 % de la sociedad catalana está a favor de un referéndum, pero hay fuerzas políticas que lo defienden únicamente si se pacta con el Estado. ¿Crees que la unilateralidad es la vía para posibilitar un pacto?

Obviamente no se puede renunciar a la unilateralidad, pero al mismo tiempo es evidente que se han da agotar todos los medios y las líneas posibles para forzar un referéndum acordado con el Estado. Lo que pasa es que para ello haría falta una relación de fuerzas radicalmente diferente de la actual, cuando precisamente nos hallamos ante una relativa cerrazón. No es definitiva, pero sí que es cierto que la ventana de oportunidad que se abrió con la crisis del régimen, aparece ahora mucho más bloqueada desde el punto de vista de los movimientos sociales, lo que significó Podemos y la derrota del 27 de octubre en Catalunya, pese a la victoria que supuso el 1 de octubre. Yo diría que, en todo caso, el hecho importante es que la defensa del derecho a decidir y de un referéndum en Catalunya adquiera una mayor legitimidad que la que va tuvo el 1 de octubre. Conseguir un mayor consenso, que este 80 % también esté de acuerdo sobre qué referéndum concreto, sobre una propuesta de garantías y sobre una pregunta.

Había una promesa de Fórum para abrir un proceso constituyente, por tanto habría que seguir apostando por esta concreción del consenso del 80 %. Obviamente, si no hay una respuesta favorable por parte del Estado, sí que habría legitimidad para llevarlo a cabo. Ahora bien, creo que también sería importante que desde Catalunya no se dirigieran tan solo al Estado, sino al conjunto de los pueblos. Es evidente que, salvo en Catalunya y Euskal Herria, el sentimiento nacional no es mayoritario y no se reivindica un referéndum, pero sí que hay este sentimiento nacional –minoritario– canario, gallego, andaluz… diferenciado del español. La reivindicación del derecho a decidir y del derecho a la independencia debería venir acompañada de esta disposición a un pacto confederal con los diferentes pueblos del Estado. Un proyecto que sirviera de refundación de nuevas relaciones entre pueblos.

Consideras que una de las debilidades del movimiento por el derecho de autodeterminación es no haber conseguido que los federalistas se convirtieran en confederalistas?

Es posible que haber hablado solo de independencia y no haber planteado un nuevo tipo de relación derivada del previo ejercicio del derecho de secesión, no ha ayudado a una mayor comprensión de cuál es la disposición del movimiento independentista en su relación con los pueblos del Estado, más allá de la que se aspira a tener en el ámbito de los Países Catalanes. Máxime cuando tenemos un enemigo común. Si el enemigo común de los pueblos es el régimen actual y si para un ejercicio mayoritario y con toda la legitimidad posible, es necesaria una ruptura de Catalunya con el régimen, hacer una oferta a los demás pueblos del Estado de que la separación futura de Catalunya permitiría abrir un pacto entre iguales con los pueblos tal vez habría ayudado a combatir mejor aquella caricatura, el relato alternativo que desde el Estado español y desde el nacionalismo español dominante se ha intentado presentar del bloque soberanista: egoísta, un independentismo de los ricos, una Catalunya insolidaria…

Para combatirlo estaría bien reformular un proyecto que acompañe a esta legítima reivindicación del derecho a la independencia con una propuesta de pacto confederal. Recuerdo a Miquel Caminal, que de alguna manera había llegado a esta conclusión desde Catalunya. Es lamentable que haya muchos federalistas de izquierda en Catalunya que no han dado el paso que dio Caminal en su momento. Una vez fracasada la vía federalizante del Estatuto de Autonomía, quedaba claro que para poder llegar a un acuerdo con los demás pueblos del Estado, primero hay que separarse. Joaquín Maurín también llegó a esta conclusión, sobre todo después de octubre de 1934: romper con el Estado para pactar después una relación entre iguales. Debería ser la conclusión lógica de los federalistas de izquierda de Catalunya y del Estado.

No tiene mucho sentido hacer que se renuncie a reclamar la independencia en nombre de un hipotético federalismo español que a lo sumo plantea una reforma de la Constitución que ni siquiera lo reconoce en todas sus consecuencias ni en su plurinacionalidad. Es cierto que no hay federalistas españoles plurinacionales, salvo casos excepcionales como el de José Antonio Pérez Tapias, que ya no está en el PSOE. Pero por ejemplo, Manuel Cruz escribió un artículo con José Antonio Zarzalejos en que proponía una monarquía federal, cuando vemos que precisamente la monarquía es el principal obstáculo simbólico e institucional para avanzar. Hay que insistir en el hecho de que no existe ninguna vía reformista posible del régimen actual si se quiere llegar a un reconocimiento efectivo de la plurinacionalidad y a un pacto entre iguales. Es la conclusión a la que habrían de llegar los federalistas consecuentes.

Hay fuerzas políticas de izquierda que han acusado al independentismo de despertar a la extrema derecha. ¿Qué opinas de esto?

El problema es que hay memoria corta. Recuerdo que cuando el PP se cargó el Estatuto, siempre decíamos: el PP es una fábrica de independentistas. Hay que recordar que primero hubo fábrica de independentistas. El salto del 12 al 48 % independentista se explica por la política cada vez más recentralizadora y beligerante contra el nacionalismo catalán. El bloque independentista no podía rendirse ante la deriva reaccionaria y recentralizadora. Lo que se produjo fue una prueba de fuerzas que culminaría en el referéndum del 1-O. En este marco, la extrema derecha se reactivó ante la enorme potencialidad del bloque independentista catalán.

Esto pasa siempre. Ha pasado lo mismo con el movimiento feminista. Frente a todo movimiento surgen contramovimientos. La extrema derecha ya estaba presente en la sociedad española, dentro del PP fundamentalmente. Hemos visto, básicamente, esta radicalización de la derecha nacionalista española que, por descontado, ha contado con la complicidad de una parte importante de la izquierda y del partido socialista. Se puede decir que forma parte de la dinámica de polarización que ya se daba antes y que ha seguido dándose en otros movimientos. No se puede culpar al independentismo. También hemos visto los límites del movimiento de extrema derecha: no se puede decir que haya triunfado este discurso en las elecciones generales y hemos visto también cómo la vía del artículo 155 tampoco les ha funcionado. Es un nacionalismo español que continúa careciendo de una alternativa que no sea la meramente represiva contra el independentismo. Continúa alimentando el independentismo, que no ve en el régimen actual ninguna alternativa.

¿Qué impacto puede tener una sentencia previsiblemente condenatoria del Tribunal Supremo contra líderes sociales y políticos sobre el independentismo y el conjunto del Estado?

A lo largo de este año, nuestra labor ha consistido en hacer ver que en este juicio no solo está en juego el futuro de Catalunya, sino también el de los derechos fundamentales. Hemos intentado poner el acento en la libertad de expresión, de manifestación, de reunión y en la desobediencia civil. Esta ha sido la tarea pedagógica, dentro de nuestras limitaciones, porque obviamente padecemos un bloqueo completo por parte de la mayoría de medios. Ha tenido cierto eco, en el mundo del derecho también ha habido pronunciamientos, el más reciente y claro el de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía… También organizaciones sociales, como Ecologistas en Acción, No somos delito o la Asamblea Feminista, se adhirieron al acto No hay justicia.

Creo que la idea de que está en riesgo el ejercicio de derechos fundamentales se ha extendido entre gente de diferentes movimientos sociales y de izquierda, aunque después no se exprese en manifestaciones. Obviamente, si en la sentencia se aplica una idea de violencia o una definición que realmente llega a criminalizar la desobediencia civil, la resistencia pasiva, será percibida como una criminalización de la protesta muy grave y un ataque a los derechos fundamentales. Por descontado, supondrá entrar en una etapa de régimen ultraautoritario, con unas políticas austeritarias duras, que generará una percepción de democracia en suspenso, no solo contra Catalunya o casos como el de Altsasu, sino contra las diferentes formas de disidencia política.






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sábado, 13 de julio de 2019

Sanferminak, Altsasu y los 47

Al pueblo vasco le gusta disfrutar sus fiestas y sus tradiciones... pero eso no quiere decir que se olvide de su lucha.

La gesta por la liberación de los chavales de Altsasu, rehenes de la saña institucional española que ahora enfila sus baterías en contra de los 47 solidarios con los presos políticos, ha tenido como escenario los San Fermines.

Les invitamos a leer esta crónica dada a conocer por Naiz:


Iruñea no para durante los sanfermines. Eso es así. Sin embargo, hoy cientos de personas han hecho un alto en su ruta matinal por los bares de Alde Zaharra para acercarse hasta la plaza Recoletas y volver a pedir «justicia» para los ocho jóvenes de Altsasu.

Aitor Agirrezabal

Por tercer año consecutivo, las plataformas Altsasukoak Aske y Altsasu Gurasoak han aprovechado la cita sanferminera para reclamar «justicia» para los ocho jóvenes de la localidad de Sakana y, de paso, agradecer la solidaridad recibida durante todo este tiempo. La concentración ha arrancado a las 13:00, con cientos de personas colapsando la plaza de Recoletas, que ha acogido la movilización tras la prohibición del nuevo Ayuntamiento para que se llevase a cabo, como en años anteriores, en la plaza del Castillo.

Los gritos de «justizia nahi dugu» y «altsasukoak askatu» han dado paso a «alde hemendik, utzi bakean» y «euskal presoak, etxera». De fondo, una txaranga amenizaba la cita con ‘Aurrera Altsasu’.

Tras varios minutos de concentración, los familiares de los jóvenes han subido al escenario de Herri Sanferminak bajo un emotivo aplauso. Haizea Ramirez de Alda e Idoia Goikoetxea, en nombre de la plataforma Altsasukoak Aske, han recordado que Jokin Unamuno, Adur Ramirez de Alda y Oihan Arnanz llevan ya casi tres años de prisión y que en estos momentos se encuentran a la espera de la decisión del Tribunal Supremo. En ese instante, también han querido hacer un guiño a los encausados por el procés, juzgados también por el Alto Tribunal.

Tampoco se han querido olvidar del nuevo juicio que comenzará en setiembre en la Audiencia Nacional contra 47 personas ligadas a la asistencia a los presos. Han llamado a participar en la manifestación que recorrerá las calles de Bilbo en setiembre y han mandado un especial abrazo a Jaione Carrera, Amaia Izko, Oihana Barrios y Fernando Arburua, abogadas y sicológos también de algunos de los jóvenes de Altsasu.

En nombre de Altsasu Gurasoak, Edurne Goikoetxea y Gotzon Urrizola, han recordado «una vez más esta injusticia» y han agradecido «volver a sentir que podemos contar con vosotros». «Que el paso del tiempo y la suma de nuevos casos tan estrambóticos como el nuestro no nos hagan caer en el olvido», han reclamado.

Frente a ello, han vuelto a resaltar la necesidad de sumar fuerzas. «Somos un pueblo capaz de luchar por las injusticias, la experiencia nos está mostrando que la unidad entre diferentes genera una gran fortaleza, porque ayuda a defendernos juntos», han subrayado. Así, han pedido que se siga informando sobre el caso, «porque lo que se silencia se olvida».










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miércoles, 10 de julio de 2019

Catastrofismo Agorero Naburro

Desde Naiz traemos a ustedes este repaso que lo autores del mismo hacen del infame naburro Jaime Ignacio del Burgo:


Luis Mª Martínez Garate y Angel Rekalde

Si algo tiene Jaime Ignacio del Burgo es que nunca te deja indiferente. Responde a ese patrón de la tradición española que se define sin rubor por el ideario de Menéndez Pelayo en su Epílogo a la Historia de los Heterodoxos españoles: «España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad». Nacional-catolicismo destilado, de 50 grados a la sombra.

La última aparición de este político en “El Mundo” (“Una ambición destructiva para Navarra y España”, 26-06-2019) nos ofrece una nueva evidencia. Este tipo de personajes fundamenta sus posiciones y argumentos en una suerte de catastrofismo agorero. «Quieren crear la Eurorregión de Euskal Herria», destaca en negrita. Su discurso es un batiburrillo de calamidades y desgracias que acaecen por culpa de sus adversarios; y es natural que ello les lleve a una justificación (cuando no demanda) de sanciones, castigos, represalias, operaciones de Estado y otras agudezas. El mundo es traidor, y no nos puede temblar la mano cuando está en juego la seguridad de la patria.

Este pensamiento es alarmista por naturaleza. Se nutre de las fábulas de terror y de una literatura desquiciada que han ido fabricando durante años a base de manipulación, retórica e insistencia. Todo es ETA. Los atentados de Madrid son ETA. El exalcalde de Altsasu es ETA. La canícula de verano y las tormentas de granizo que puedan acaecer en sanfermines también son ETA.

Otra peculiaridad de esta verborrea patriótica es su tono patético, de melodrama. Nada existe en matices, en grados, en escala. Recuerda a los culebrones venezolanos. Todo ocurre a la tremenda. Si ya no me quieres, Amadeo Fernando, el mundo se derrumba. Si Geroa Bai se reúne con el PSN, es que mi amor me traiciona y me apuñala por la espalda. El PSOE está dispuesto a «archivar sus convicciones constitucionalistas». Si une sus votos a EH Bildu para elegir a Unai Hualde (¡exalcalde de Altsasu!) es que va con quien mancilla las calles al grito de «Gora ETA». Si el cuatripartito ofrece el menor gesto a favor de la lengua vasca, es que impone «el euskara como si fuera oficial en toda Navarra».

Un aspecto que desconcierta dentro de esta visión apocalíptica, dado su currículo de académico de la Historia, es su argumentación historicista (así, en ese sentido peyorativo del término). En efecto, sorprende su inconsistencia. Primero, porque es imperdonable en una persona que presume de saber historia que confunda la Constitución española de 1812 (la de «¡Viva la Pepa!») con la de 1837, que es la que estaba en vigor al final de la guerra carlista, tanto cuando se produjo el «abrazo de Bergara», como cuando se impuso la famosa Ley, que del Burgo llama «paccionada» (agosto de 1841), que significó el desmantelamiento foral de la Alta Navarra.

Pero, más grave aun, en segundo lugar, que califique de logros y bondades los cambios históricos e institucionales que se produjeron en 1515 y 1841 (la «incorporación de Navarra a Castilla» y la desaparición del reino). Como cualquier limpiabotas sabe, ambas fechas se refieren a sendas y graves derrotas de Navarra; nos remiten a situaciones bélicas; ambas circunstancias son de desolación y castigo, de imposición y humillación al vencido en el campo de batalla. Una en la conquista del duque de Alba (1512) y otra la victoria de Espartero (1839). ¡Hombre! Que nos venda como avance y beneficio lo que fue venganza y despojo de los vencidos, manu militari, es de traca.

En todo caso, al lado de todo este argumentario falaz, embrollado y marrullero, el artículo de JIB se orienta a defender su negocio. Por sentido de Estado, el PSOE tiene que entregar el gobierno de Navarra a los suyos. A Navarra Suma. A UPN, PP y Ciudadanos. Ahí el viejo zorro se nos presenta como protagonista de las alcantarillas del Estado, estratega de sus maniobras, honorable James I. Bond de una lucha contra el imperio del mal, acreedor de servicios a la corona. Por cierto, en ese alarde de autocomplacencia expone su peculiar interpretación de la democracia: «en la democracia española sólo es intangible la unidad de la nación cuya soberanía pertenece al pueblo español». Por si alguien no lo entiende, todo es discutible menos la unidad de España: eso es impepinable, absoluto, previo a las leyes, a la dignidad humana y al sursum corda.

JIB pertenece a esa casta que configura lo que se ha dado en llamar deep state, el Estado profundo. No es un partido, ni un lobby, ni una mafia, sino un conglomerado de funcionarios, élites, estructuras de poder, banqueros, que se retroalimentan entre ellos y se cooptan. No dudan en utilizar las cloacas del Estado para guardar sus intereses. En ella se incluyen los medios de prensa que se encargan de retransmitir y amplificar sus fake news. Con ellos la opinión pública flota entre la complacencia del supremacismo español y el somnífero del deporte y la farándula. Ahí, las figuras como JIB obtienen reconocimiento y prebendas.

Así funciona la máquina. Como advierte J. I. Bond, de lo que se trata es de que el Gobierno del PSOE atienda a su razón de Estado: entrégame el chiringuito navarro; para los míos; es «vital para la unidad de España».





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miércoles, 3 de julio de 2019

De un Maya a otro Maya

Les recomendamos ampliamente este texto dado a conocer por Naiz:


Iñaki Otermin Maya

Mi madre, una Maya de Zudaire, me enseñó que hay que apoyar causas justas y enfrentarse a las injustas, no siendo cómplice o testigo silencioso porque a mí no me afecte, antes y ahora.

El Maya de Pamplona dice representar y defender a los suyos. Yo quiero defender a los míos, a los que no represento, quede claro, pero considero una causa justa: la parte débil contra toda una estructura de poder injusta, a la que apoya el primer edil de Pamplona, como nos lo ha demostrado cuando le hemos pedido ayuda.

Unos jóvenes tuvieron una mala noche, y muy mala suerte... coincidieron con 4 personas que se han dejado utilizar, no gratuitamente, para saldar cuentas de un pasado en el que los jóvenes no han tenido nada que ver.

Si hay que hablar del pasado, se habla, pero sin miedo ni amenazas de denuncias por apología del terrorismo por grupos que viven económicamente de ello, porque más terroristas que los golpistas del 36, con más de 3.000 asesinados en una Navarra sin guerra, sus herederos, sus palanganeros y sus encubridores, es difícil de ser. Y quedan muchos, de hecho recuperan una calle para el Ejército que, a partir de 1936, causó 1.000 veces más muertos que ETA. Al parecer un homenaje merecido si los muertos son los otros, no los míos, como mantener el Monumento a los Caídos, con las tumbas de los artífices del genocidio. Punto y final por mi parte a este tema, vayamos al que nos ocupa.


Una discusión-disputa-pelea-enfrentamiento nocturno y embebidos en alcohol... ¿o estábamos a tónica todos? Una lesión difícil de explicar para un médico por una pelea, más propia de un retortijón en la acera que conocemos del Koxka, unas imágenes como única prueba documental, es decir objetiva, demostrando que no es cierta la versión de la guardia civil... y 7 jóvenes en la carcel, y una octava pendiente. Sin pruebas, solo como escarmiento a un pueblo a través de sus jóvenes.

En este país corrupto, porque lo es ya hasta para algunos jueces, lo único que no se permite es meterse con la unidad de España, el Ejército, y por ende la Guardia Civil, la Policia y el rey, es decir, lo que ni se ha elegido, ni nos dejan elegir. Todo ello proviene de un golpe de estado y una dictadura, junto con una transición, no tan pacífica ni ejemplar como quieren hacer creer.

Si se meten con nosotros,el sistema sanitario público, ya que soy médico, no pasa nada, es legítimo, que si nos vendemos a las farmaceúticas, que si trabajamos poco o que metemos horas en peonadas a cincuenta brutos... pero pensar y decir que sobran policías, que deben cuidarnos y no vigilarnos, y que cuanta más confrontación tengamos cobran más horas extras, es delito. ¿Yo no puedo criticar sus actuaciones y su función? 
¿Dónde hemos llegado, si alguna vez hemos partido?

Un país corrupto, con políticos y partidos corruptos, ¿qué poder judicial puede elegir? ¿Uno justo? ¿Uno que los controle? ¿Uno que cuide a su pueblo? Difícil, ¿no?

Es muy complicado vivir aquí si criticas a cualquier estamento de este Estado. En cualquier momento dirán que he o hemos hecho algo contra ese sistema que tanto protege al sinvergüenza, y acabaremos ante un juez nombrado por ellos o controlado por otro juez nombrado por ellos, que si se sale de la línea, no cobra o no asciende, o peor aun, piensa como ellos sabiendo que son un pozo corrupto y no le importa.

Que jueguen con la vida de unos jóvenes por una pelea, que está por demostrar, con otras personas que está por demostrar lo que hicieron, con unas lesiones mínimas, nos tiene que hacer pensar cual es nuestro futuro y qué debemos hacer.

Que no se critique la actuación del jefe de puesto del cuartel más complicado del país, cuando está más de cuatro horas en un bar, discutiendo con unos jóvenes, y se considera solo su derecho a tomar unas copas, me alucina. Además es condecorado, ¿por qué mérito?

Sé que la cita de «a grandes males grandes remedios» no les gusta a los políticos, porque sus vidas son un privilegio, pero para unos padres y madres de Altsasu, como somos mi mujer y yo, nos jugaríamos todo para salvar a nuestros hijos e hijas de esta catástrofe.

¿Qué haríamos para rescatar a ocho jóvenes secuestrados en un país llamado x....tan? pues eso... es lo que nos está pasando.

Lo de los grandes remedios va para los políticos, locales y menos locales, ya que parece más importante un tren que 8 jóvenes. A nosotros nos vale incluso no viajar, pero con todos en casa.

Nadie está orgulloso de lo que ocurrió, fuera lo que fuera, y por ello nosotros no condecoramos a nadie, pero sabéis que es lo peor que le ha pasado a nuestro pueblo desde 1936, y nos lo están haciendo los herederos de los que provocaron aquella barbarie, y no les importa.

Hagamos que les importe, o al menos que nos oigan.

Prioricemos a las personas.

¡Que no digan, si no os quejasteis! Yo sí me quejo y quiero que conste.

Altsasuarra y primo de Enrique Maya, que tuvo más suerte cuando su hijo riñó con la Policía... ¿O no fué suerte? ¿O esa Policía es menos creíble? ¿O qué?

Te puedo asegurar que yo no apoyé a los que os querían linchar, como has hecho tú al posicionarte junto a Consuelo Ordóñez contra nosotros.






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lunes, 1 de julio de 2019

Guardiola y los Ocho de Altsasu

Una vez más el mítico entrenador de futbol Pep Guardiola da voz a su solidaridad para con el pueblo vasco en general y los ocho represaliados de Altsasu en particular.

Aquí lo que reportan desde Naiz:


En una extensa entrevista televisiva centrada en fútbol, el entrenador catalán del Manchester City y conocido independentista Pep Guardiola ha denunciado el «caso Altsasu», mostrando un detallado conocimiento al recordar que hay jóvenes presos hace ya casi mil días.

Ramón Sola

La cadena Gol TV emitió este domingo noche una entrevista de 90 minutos con Pep Guardiola, el mejor entrenador de fútbol mundial de la última década. Y destacó que en la parte final Guardiola introdujera una denuncia del «caso Altsasu», relacionada con el encarcelamiento sufrido también por líderes independentistas catalanes.

En la parte final de esta entrevista realizada por cuatro periodistas especializados en fútbol, a Guardiola se le planteó si no cree que muchas de las críticas que recibe en su faceta de entrenador tienen que ver con su implicación política. El exentrenador de Barcelona y Bayern de Munich dijo que «en la vida todo es política», que él tiene derecho a expresar su opinión «igual que lo hace un periodista» y que hay situaciones injustas que le remueven.

En este punto, Guardiola comenzó evocando no la situación en Catalunya, sino el caso de Altsasu como prueba más elocuente. Recordó que hay jóvenes encarcelados «hace más de 900 días por una pelea de bar» y lo calificó de «locura».

La represión desatada por el incidente del bar Koxka tiene un amplísimo eco en Catalunya, cuyos medios sigue Guardiola todas las mañanas desde Manchester, donde trabaja hace ya tres años.

Fue después de citar Altsasu cuando Pep Guardiola abordó la situación en Catalunya y especialmente la «injusticia» de los encarcelamientos preventivos, que denuncia habitualmente llevando en la solapa el lazo amarillo: «La gente pedía votar. Son activistas sociales que defienden la paz y la cultura. Es una animalada. Y esa gente no ha roto un cristal».






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domingo, 23 de junio de 2019

Entrevista a Eoin Wilson

Lo sucedido en Altsasu en el Bar Koxka y la posterior embestida represiva por parte de Madrid será dado a conocer a través de un documental que ya ha sido estrenado.

Desde Naiz traemos a ustedes esta entrevista realizada al director del mismo:


Eoin Wilson, periodista director del documental «Altsasu» | Eoin Wilson es periodista escocés-irlandés. Reside en Edimburgo y ha trabajado para varios medios de comunicación escribiendo sobre el mundo árabe. Hace un año supo del caso de los jóvenes de Altsasu y decidió venir a Euskal Herria y contactar con sus familiares. El resultado es “Altsasu”.

Patxi Gaztelumendi

Se trata de un documental que presentó el viernes en el Edinburgh Film Festival junto con Igone Goikoetxea, madre de Jokin Unamuno.

¿Cómo tuvo conocimiento del caso de los jóvenes de Altsasu?

A principios del año pasado, leí un artículo en la revista “Private Eye”, que es principalmente una revista satírica con sede en Londres, que criticó al sistema legal español. El artículo se centró principalmente en Catalunya, pero mencionaba el “caso Altsasu”. Esto me llamó la atención y comencé a investigar el caso, y unos meses más tarde llegué a Altsasu por primera vez y todas las personas que conocí me dieron una cálida bienvenida.

He sentido una conexión con Euskal Herria desde que era adolescente, principalmente porque soy irlandés y escocés, y existen claros paralelismos en nuestras luchas por la independencia y nuestras perspectivas internacionalistas. Pasé muchos veranos en Maeztu, al otro lado de Urbasa, pero nunca había visitado Altsasu. Esta ciudad y su gente se han convertido en parte de mi vida ahora. Es hermoso.

En el documental entrevista a la madre de Jokin Unamuno, joven encarcelado.

Muchas personas de Altsasu me ayudaron a hacer esta película, especialmente los padres de los prisioneros. Pero como se trata de un cortometraje, no podía contar la historia de todos con el mismo detalle, por lo que decidí centrarme en la historia de Igone, la madre de Jokin Unamuno, que lleva casi dos años y medio en prisión y está sentenciado a 12 años.

Utilizo el carnaval y los momotxorros como una forma de mostrar el fuerte sentido de identidad y comunidad que existe en Altsasu, pero también para mostrar el dolor que siente Igone en estas ocasiones, sabiendo que su hijo y los otros seis jóvenes no pueden disfrutarlos. Aunque esta película se centra en el dolor, la fuerza y la calidez de Igone, fue muy importante para mí incluir a los otros padres, algo que hago en las escenas finales de la película.

Por supuesto, quiero hacer una película más larga, contar muchas más historias y explorar mucho más los detalles del caso, así como el contexto político e histórico más amplio.

¿Qué motivo le llevó a realizar este documental?

Había varias razones. A nivel personal, me siento muy cerca de muchas personas en Altsasu, especialmente de los padres, por lo que sentí la obligación de contar su historia, para que pueda ser escuchada y vista más allá del País Vasco y el Estado español. Como periodista y documentalista, siempre me he centrado en los casos de injusticia, y me siento inspirado por las personas que los confrontan y luchan por la justicia. Desde el primer momento que leí sobre Altsasu, supe que era una historia que tenía que contar.

El trabajo ha sido seleccionado para el Festival de Cine de Edimburgo.

Estoy encantado de que mi película haya sido seleccionada para el festival de cine, y estoy muy agradecido a las muchas personas por su apoyo, especialmente el Scottish Documentary Institute y Screen Scotland, y también a Irune Gurtubai y Ben Sharrock, a mis productores y al equipo, al director de fotografía Sendoa Cardoso y a mi editora Ania Urbanowska.

Pero esta película es el resultado del trabajo y la ayuda de muchas personas, especialmente las personas de Altsasu, que me mostraron una amabilidad increíble desde el primer momento en que llegué allí hace casi un año. Espero que sientan que he capturado su historia y la dignidad con la que continúan confrontando el poder del Estado español.

¿Cómo se siente tras la presentación de la película?

Esta es mi primera película como director, y no tengo una formación formal en cinematografía o dirección, por lo que fue un proceso de aprendizaje. La película se proyectará en Euskal Herria los próximos meses; la estrenaremos en Altsasu, por supuesto. Estoy muy emocionado por eso.

Desde las páginas de GARA, quiero hablar directamente con los prisioneros de Zaballa que leerán esto. Esta película es para los siete jóvenes que no verán la película en Altsasu: para Jokin, Iñaki, Adur, Oihan, Jonan, Aratz y Julen, y para Ainara y todos los demás que sufren esta pesadilla. Es para todos vosotros. El mundo está aprendiendo más y más sobre su caso y la injusticia que han enfrentado.






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sábado, 15 de junio de 2019

¿Disminuye Presencia de la Guardia Civil?

La Guardia Civil es una fuerza paramilitar española utilizada como fuerza de ocupación en contra de la población vasca, de eso no cabe la menor duda.

Sus efectivos nunca han sido bienvenidos y su presencia genera mucho más que incomodidad.

Una y otra vez se pide que sean retirados al sur del Ebro.

Pero Madrid lo que desea el violentar el día a día del pueblo vasco, ya sea a través de  la propia Guardia Civil ya sea a través de grupúsculos como AVT o COVITE.

Por medio de Público traemos a ustedes este reportaje:


Oñati volverá a pedir este sábado que la Benemérita abandone ese pueblo guipuzcoano y que su cuartel se destine a otros fines. Las asociaciones de ese sector aseguran que la disminución de personal no se debe al fin de la violencia. 

Danilo Albin

El último sábado de la primavera no pasará inadvertido en Oñati, un pequeño municipio guipuzcoano de 11 mil habitantes. En el ayuntamiento, EH Bildu hará valer su mayoría absoluta para mantener, una vez más, su puesto en la alcaldía. En la calle, la inciativa “Jare Kuartela” seguirá recogiendo firmas para pedir a ese nuevo consistorio que haga las gestiones necesarias de cara a conseguir que el cuartel de la Guardia Civil, situado en las afueras, pase a tener otros usos.

Precisamente por esto último, en Oñati habrá este sábado cámaras que apuntarán a la calle y no al ayuntamiento. De hecho, el nombre de este pueblo ya ha ocupado durante la última semana la atención de varios medios de Madrid, así como de algunas asociaciones de guardias civiles y del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE), que consideran estos actos como parte del “discurso del odio” hacia ese cuerpo en Euskadi.

Oier Fernández, integrante de la iniciativa Jare Kuartela, dice a Público que no van a responder a esas críticas. “Lo mejor –apunta- es no hacerles ni caso”. En tal sentido, este vecino de Oñati defiende que los actos realizados durante los últimos años para pedir la salida de la Guardia Civil han sido realizados “bajo un ambiente festivo”.

Antecedentes

En efecto, lo que ocurre en este pueblo no es un fenómeno aislado, ni tampoco nació en ese punto del territorio guipuzcoano. Así lo demostró el historiador Iñaki Egaña, quien llegó a elaborar un informe pericial sobre el origen de esa reivindicación para presentarlo en el juicio contra los jóvenes de Altsasu, quienes eran acusados precisamente de formar parte de una campaña de “hostigamiento” contra la Guardia Civil.

La Audiencia Nacional no aceptó el informe de Egaña, ni tampoco quiso que fuese a declarar como testigo. Poco después, este investigador reflejó parte de su trabajo pericial en un par de artículos de opinión que publicó en el diario Gara. Allí no sólo recuerda que ese reclamo contra la Guardia Civil nació de la mano de Euskadiko Ezkerra (que acabaría coaligándose con el PSE), sino que también realizó un repaso sobre las distintas organizaciones políticas e instituciones que a lo largo de la historia han pedido la desmilitarización del País Vasco.

En sus trabajos, Egaña citó el caso de EGI, las juventudes del PNV. En 2016, esa organización impulsó una recogida de firmas a través de internet bajo un lema rotundo: “La Guardia Civil y la Policía Nacional tienen que marcharse de Euskadi”. “La sociedad vasca ha emprendido un camino de normalización, sin violencia, donde todos tenemos que movernos de nuestras posiciones para que gane el conjunto de la sociedad, es por ello que la presencia de la Guardia Civil y Policía Nacional no tiene sentido, ni nos sentimos representados por ellos, ni cumplen una función que no pudiera realizar la Ertzaintza”, reivindicaban los jóvenes nacionalistas.

En el marco de este nuevo tiempo sin ETA, el Gobierno Vasco también apuesta por "readecuar" las funciones de la Guardia Civil y de la Policía Nacional en este territorio. El marco para avanzar en esta materia es la Junta de Seguridad, un órgano compuesto por representantes del Ejecutivo autonómico y del Gobierno central. Sin embargo, fuentes del Departamento de Seguridad que dirige Estefanía Beltrán de Heredia indicaron a Público que “no hay ningún encuentro previsto”. La última reunión fue en junio de 2017, cuando aún era ministro el popular Juan Ignacio Zoido.

Menos agentes

Fuentes del ministerio de Interior señalaron que actualmente hay 2.261 agentes de la Guardia Civil en Euskadi. Suponen aproximadamente cien menos que en 2017, cuando había 2.369. El descenso cobra mayor dimensión si se compara con el número que había en 2011, el año en el que ETA anunció que dejaba la violencia. Según datos oficiales, en ese momento había 3.083 agentes de la Benemérita en suelo vasco. La reducción a lo largo de estos ocho años ha sido de un 26,6%.

Sin embargo, las asociaciones de la Guardia Civil rechazan que ese descenso guarde relación con el nuevo escenario político y social de Euskadi. Por el contrario, aseguran que forma parte de la realidad que este cuerpo vive en el resto del Estado. “Hay menos guardias civiles en el País Vasco porque hay menos guardias civiles en España. En otras palabras, ingresan menos de los que se van”, afirma a Público Juan Fernández, portavoz de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC).

Por su parte, en las oficinas de la Asociación Independiente de la Guardia Civil (IGC) no descartan una “racionalización en el número de efectivos” dependiendo de las “necesidades”, aunque rechazan de forma tajante cualquier tipo de repliegue. “La Guardia Civil conserva bastantes funciones en el País Vasco: los puertos, aeropuertos, fronteras… Además, hay que tener los acuartelamientos protegidos. Aunque ya no haya una amenaza tan directa del terrorismo etarra, sigue habiendo cierta hostilidad por parte de determinados grupos de personas hacia la Guardia Civil”, dice su presidente, Joaquín Parra.

“La falta de personal es por una mala planificación: tenemos un déficit importante en el conjunto de la población española. Hay menos gente, pero por la problemática general que hay en la Guardia Civil”, remarcaron desde la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC). Allí tampoco creen que el final de ETA vaya a traer como consecuencia una caída drástica en el número de agentes sobre suelo vasco. En Oñati, mientras tanto, volverán a pedir este sábado “que se vayan”.






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viernes, 7 de junio de 2019

Esparza Zabalegi | Paso Corto, Mirada Larga

Desde la página de Naiz traemos a ustedes este artículo de opinión por parte de Jose Mari Esparza Zabalegi en el que aborda el complicado tema del panorama político en Nafarroa:


Jose Mari Esparza Zabalegi | Editor

Con la edad, uno acaba analizando las elecciones más con los catalejos de la historia que con la lupa de lo inmediato. Somos un pueblo antiguo, en lucha permanente contra la asimilación, y con una clase trabajadora que sigue siendo vanguardia en conquistas sociales. Si estas dos premisas han salido fortalecidas o no, es lo que me parece más relevante de la lid electoral. Y creo que tenemos motivos para estar contentos.

Que en pleno rebrote europeo, las derechas españolas estén desapareciendo del territorio vasco y catalán, es un fenómeno grandioso. Sobran en nuestra tierra. Que el voto de Vox se concentre en barrios de militares y cuarteles de la Guardia Civil explica muy bien la esencia de nuestros ocupantes. Y que Navarra sea el único lugar del Estado en que las derechas vayan juntas a las urnas, es prueba de nuestra excepcionalidad. Contra las memeces que siempre han dicho los politólogos españoles, de diestra y siniestra, tildando al nacionalismo vasco-catalán de reaccionario y carca, lo cierto es que donde hay abertzales desaparece la ultraderecha. Los votos progresistas de Catalunya y Euskal Herria salvaron a España, una vez más, de la marabunta facha.

En nuestra tierra, el voto español es un reflejo de la ocupación. Madrid es un agujero negro que se traga nuestros recursos, nuestras libertades y nuestras voluntades, apoyado en su andamiaje económico, militar y mediático. Y claro, en sus peones indígenas, condes del Lerín del siglo XXI. Será así hasta la desconexión definitiva. Mientras tanto, cualquier payaso con bigote, cualquier señor X, cualquier Zapatero remendón y cualquier tipo con coleta y chalet en la sierra, vendrá a llevarse su diezmo de votos como antes venían a llevarse los quintos a Cuba. Por eso este país vota tan diferente en las elecciones locales, más alejadas del contagio madrileño.

El caso de Altsasu merece especial atención. Allá donde las provocaciones del ocupante llegan a exasperar a la población, el voto abertzale se dispara. Aquellas alcaldías del PSOE ya son historia. Y si se miran los resultados de otros pueblos donde las derechas han montado sus circos (el Amurrio de Abascal, Ugao, Etxarri Aranaz) uno comprueba que nadie mejor que los españoles para avivar el voto indígena y precipitar su propia desaparición. No es algo nuevo: cuando José Martí acudió a Máximo Gómez para convencerle de que había que reiniciar la sublevación en Cuba, este le preguntó: «¿Y con qué armas contamos?» a lo que respondió Martí. «¡Con los desatinos de España!».

En Euskal Herria, guste o no, solo hay dos partidos con fundamento, que no son veletas de las ventoleras madrileñas: el PNV y la izquierda abertzale. Por eso me alegran los triunfos del PNV, siempre que lo hagan a expensas del voto español. Su misión histórica es fagocitar del todo a la derecha española, PSOE inclusive, de la misma manera que la izquierda abertzale debe hacerlo con los de su propio costado. Queremos un país cada vez más abertzale. Todo proceso de independencia necesita una burguesía nacional y toda Revolución precisa un Kerensky. Como suspiraba Campión en su novela “Blancos y Negros”, cuidémonos de los partidos españoles en nuestra tierra. De la derecha vasca, ya nos cuidaremos nosotros.

Aunque sea vigilada, la autonomía ha permitido cierta «nacionalización» del país. Electoralmente somos más vascos que cuando salimos del franquismo y cada día lo somos un poco más. Araba por ejemplo, nuestra zazpigarren alaba, el eslabón más débil a inicios de la Transición, aumenta en cada consulta su voto abertzale. De Unidad Alavesa, aquella UPN vascongada, solo queda el recuerdo y un grupo de rock. Los Maroto, como el del siglo XIX, van al basurero de la historia. Proceso similar hemos visto en las comarcas septentrionales de Navarra, donde el españolismo va a la mengua elección tras elección.

Pero Navarra sigue siendo, como la definió Manuel Irujo, «el Ulster vasco». La separación institucional de 1978 nos dejó bajo las patas de los caballos y nuestra pequeña burguesía vasquista, que la había, fue fagocitada por los partidos españolistas en sentido inverso de lo ocurrido en Araba. Los abertzales sigue creciendo en votos y territorios, pero siguen lejos de cambiar el color el mapa electoral. La Ribera sobremodo, es un bastión rojigualda y derechuno que precisa, de una vez por todas, actuaciones estratégicas de gran calado.

Aun con el agujero negro del Ager Vasconum, el voto vasquista ha aumentado en Navarra, de forma paulatina, 10 puntos en los últimos diez años, mientras que la derecha navarrista ha perdido 12, en bajada permanente. Teniendo en cuenta que tienen el 36,5% de los votos y «los vascos» el 32%, en pocos años, serán sobrepasados. Y puede ser antes si UPN salta en pedazos cuando sus socios intenten cargarse lo que queda de nuestra foralidad.

Así que, pese a los traspiés, vamos bien. Remedando al aldeano: «paso corto, mirada larga, paciencia y dedicación... y ya llegará la ocasión».






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lunes, 3 de junio de 2019

Continúa el Asedio a Altsasu

Lo dicho, el estado español no es gobernado desde La Moncloa.

Sin importar quien ocupe ese edificio las decisiones con respecto a la gobernabilidad de las colonias insumisas se toman en otro sitio.

Solo así se puede explicar la saña mostrada en el caso Altsasu.

Lean lo que nos reporta Naiz:


La Fiscalía ha pedido al Tribunal Supremo que confirme la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó a penas de entre 2 y 13 años de prisión a ocho jóvenes de Altsasu por la trifulca con dos guardias civiles y sus parejas.

El Ministerio Público ha impugnado ante el Tribunal Supremo los ocho recursos de casación de las defensas de los jóvenes de Altsasu contra la resolución de la Audiencia Nacional que les impuso penas de 2 a 13 años de cárcel acusados de delitos de atentado a agentes de la autoridad, lesiones, desórdenes públicos y amenazas.

La Fiscalía renuncia a reclamar una condena por «terrorismo» y se limita a impugnar los escritos de los ocho condenados al considerar que a la vista de las dos sentencias dictadas hasta ahora, que rechazan calificar los hechos de «terrorismo», no era procedente seguir recurriendo ante el Supremo.

En su respuesta a las defensas, el fiscal afirma que aprecia prueba suficiente para ratificar la condena al entender que las lesiones vienen agravadas por la «discriminación por motivos ideológicos» de los agentes dada su condición de guardias civiles.

Y se opone también a la parcialidad de los magistrados de la Audiencia Nacional por haber sido condecorados por la Guardia Civil y por el matrimonio de uno de ellos con un miembro del instituto armado, de manera que a su juicio no se puede sostener que hubieran actuado de forma sesgada.






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domingo, 26 de mayo de 2019

El Tour de la ZEN

Para hablarnos un poco más de las andanzas del Asterix anaranjado por las  castigadas tierras de los pueblerinos vascos -Altsasu, Orereta, Lizarra, Ugao- traemos a ustedes este texto dado a conocer en las páginas de Naiz:


Jonathan Martínez | Investigador en comunicación

Primero fue en noviembre de 2018 en Altsasu. Al calor de las condenas contra ocho jóvenes del municipio, Albert Rivera encabezó un destacamento de políticos derechistas y se plantó en la plaza de los Fueros entre protestas vecinales. Estaban Santi Abascal y Ortega Lara. Estaban Ana Beltrán y Fernando Savater. Las elecciones andaluzas quedaban a la vuelta de la esquina y el líder naranjista, arropado por cargos del PP y de Vox, llamaba a construir un «proyecto común español» frente a la izquierda y frente al independentismo. Ahora que conocemos los pormenores del pacto trifachito para la Junta de Andalucía, aquellas palabras de Rivera nos suenan a spoiler.

Hubo que esperar a la siguiente cita electoral para que se repitiera la escena, esta vez en Errenteria y a las puertas de los comicios españoles. Era abril de 2019 y las fachadas se vistieron de lazos amarillos para recibir a la comitiva naranja. Cuando Albert Rivera acaparó el escenario, se escucharon abucheos y cacerolazos desde los balcones. Lo cierto es que el dispositivo policial había paralizado la vida cotidiana de la localidad e incluso obligó a detener la tradicional marcha republicana. Vimos golpes de porra y salvas al aire. Después Rivera abandonó el municipio con la satisfacción de haber amortizado el alboroto. Y si te he visto no me acuerdo.

Pero ya están aquí otra vez las urnas y esta vez Ciudadanos se juega los ayuntamientos y algunos parlamentos autonómicos y la representación europea. Así que tocaba, como ya viene siendo costumbre, organizar una expedición turística hacia las indómitas tierras vascongadas. En esta lotería de mal agüero le ha caído el premio gordo a Ugao, un municipio de cuatro mil habitantes que no volverá a tener atención mediática hasta que algún otro candidato decida prolongar el espectáculo. Durante una semana, Ugao ha perdido el derecho a su propio nombre y las plumas más intrépidas de la prensa española han preferido llamarlo «el pueblo de Josu Ternera». Poco pan y pésimo circo. Poca toponimia y pésimo periodismo.

Igual que una banda de músicos en plena gira, los monaguillos de Rivera recorren la geografía vasca en busca de su dosis de gresca. Sabemos que Ciudadanos no es un producto de la política sino de la mercadotecnia y hace mucho tiempo que los riveras, arrimadas, girautas y cantós de turno no tienen más recurso que el ruido y la farándula. En el debate parlamentario, los portavoces naranjas se deshinchan como un balón playero y dejan al descubierto su incompetencia. Ciudadanos, el brazo político del Ibex 35, sabe que la gobernanza española se dirime en el ámbito de las tensiones territoriales y la guerra de banderas. Así que ahí los tenemos, enfangados en un patriotismo de puchero, liberales en lo económico y ultras en lo nacional.

Hace ya muchos años, cuando la disolución de ETA no era más que una posibilidad remota, se popularizó la certeza de que la política vasca era «el granero de votos» de la política española. Candidatos de todo color y pelaje recalaban en nuestra tierra, ofrecían declaraciones sobreactuadas, sonreían ante las cámaras y a otra cosa, mariposa. La hemeroteca nos ha dejado algunas escenas próximas al esperpento. En uno de los episodios más célebres que se recuerdan, podemos ver al expresidente José María Aznar en el balcón del ayuntamiento de Lizartza. Las calles del municipio guipuzcoano estaban vacías. Hacía apenas un año, el PP había conquistado la alcaldía con 27 votos gracias a la ilegalización de las candidaturas de la izquierda abertzale.

Cuando en 2011 ETA anunció el fin de las armas, los telediarios se llenaron de señores ceñudos que despreciaron la noticia e incluso se negaban a creer que aquella oferta de paz fuera a llegar a buen puerto. Pocos lo recuerdan pero aquel mismo año, varios altos cargos del PP se manifestaban en Madrid contra la «tregua trampa». Algunos de los asistentes como José Antonio Ortega Lara o Francisco José Alcaraz son ahora altos cargos de Vox. También la Asociación de Escoltas en Activo del País Vasco lo llamó «tregua trampa». Eran conscientes de que el fin de las armas iba a destinarlos a la cola del paro. Asociaciones policiales como la Unión de Oficiales de la Guardia Civil se sumaron al estribillo de la «tregua trampa». Tal vez sintieron que peligraban sus pluses de territorialidad.

Cuando se termina el banquete y los comensales abandonan la mesa, llegan las alimañas para rebañar las migajas del festín. Después de más de medio siglo, ETA se había convertido en el pegamento discursivo que aglutinaba a los defensores de la unidad de España. Todo aquel que pusiera en cuestión la doctrina antiterrorista era tachado de sedicioso y de felón. Denunciar las medidas de excepción era un acto de traición a la patria. Era tan necesario construir un enemigo interno que en aquel otoño de 2011, antes de que ETA leyera su comunicado de despedida, el Gobierno animó un debate artificial sobre Resistência Galega y nos hizo creer sin pruebas que existía un pujante terrorismo independentista en la tierra de Castelao y Rosalía.

Después de un ciclo electoral agotador, parece que nos vienen unos meses de reposo. Pero no hay que bajar la guardia. Algún gobierno podría naufragar y adelantar los comicios. Podrían abrirse una vez más las urnas y entonces, en un alarde de ingenio, los publicistas de Ciudadanos planificarán un nuevo safari por tierras vascas. La próxima vez podría ser tu pueblo o tal vez el mío. Así que un día, cuando menos te lo esperes, llegará a la plaza o al frontón una excursión de extraterrestres naranjas. Llegará Albert Rivera, como un Adolfo Suárez de mercadillo, a vivir de las rentas del conflicto. Llegarán periodistas a la caza de un insulto o de un agravio que alimente su victimismo. Y da igual que los increpes o los ignores. Los titulares de mañana hace tiempo que están escritos.






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jueves, 23 de mayo de 2019

30' de Rivera en Ugao

Traemos a ustedes el parte de Naiz que detalla la más reciente incursión del Cid Rivera y sus Nibelungos a la Zona Especial Norte, específicamente, Ugao Miraballes:


En medio de un impresionante despliegue policial y la protesta, pacífica, cívica e imaginativa, de numerosos vecinos y vecinas, el líder de Ciudadanos ha pasado por Ugao para montar el mismo espectáculo que en Altsasu y Errenteria.

Iker Bizkarguenaga

Albert Rivera ha aterrizado este mediodía en Ugao en su particular gira por estas castigadas tierras irredentas, con la excusa de que hace unos días se llevó a cabo una manifestación contra la detención de Josu Urrutikoetxea y el objetivo indisimulado de rascar unos cuantos votos a miles de kilómetros de distancia. Porque desde luego, esta localidad de Hego Uribe no es terreno propicio para el partido que aspira a ocupar el lugar del PP en el quién es quién de la derecha española. 37 votos en los últimos comicios es una cosecha magra para un pueblo de cuatro mil habitantes.

Para cuando ha llegado la tropa de naranja, en un microbús y alguna furgoneta, numerosas pancartas indicaban desde inmuebles y vallas que sus componentes no eran bien recibidos en Ugao. «No queremos a los herederos de los franquistas en nuestro pueblo» advertía una de ellas, colocada en pleno centro y rodeada de grandes lazos amarillos en solidaridad con los presos políticos catalanes. También ha habido un montón de ikurriñas en los balcones.

De esta forma, los y las ugaotarras han respondido a la propuesta lanzada la víspera por comerciantes y vecinos, que en asamblea habían emplazado a dar respuesta «a la provocación de Rivera y sus colegas», cuya intención, valoraban, «es alterar la paz y la convivencia».

En la asamblea vecinal se había llamado a los comerciantes a bajar sus persianas al paso del paseíllo ultra, a bajar también las persianas de las viviendas y a colocar en los balcones «ikurriñas, enseñas locales y banderas reivindicativas» para «mostrar de modo pacífico nuestro rechazo a sus provocaciones». «La intención es darle la espalda a la comitiva a su paso», indicaba el comunicado difundido entre los habitantes de Ugao, y muchos de ellos así lo han hecho, dando la espalda, en silencio, a la veintena de miembros de Ciudadanos que han protagonizado el evento.

Antes, una concentración llevada a cabo en la Plaza del Ayuntamiento insistía en que «No sois bienvenidos».

También el Consistorio había denunciado que la convocatoria del partido derechista era en realidad un «indisimulado intento de generar en Ugao-Miraballes, como antes en otras localidades vascas, un clima de confrontación y el suficiente ruido mediático con el que alimentar unos intereses electorales concretos, sin tener en cuenta la tensión a la que se somete a la ciudadanía» y había apelado a los vecinos y vecinas a responder «desde el civismo y la normalidad democrática, manteniendo la calma y no cayendo en las provocaciones».

Una estratégica sirena

Desde la asamblea vecinas se había propuesto como otra forma de participar de la protesta hacer ruido con cazuelas, silbatos y lo que fuese menester, y lo cierto es que muchas personas se lo han tomado al pie de la letra. Sobre todo las que desde un balcón estratégicamente situado han puesto en marcha una sirena que ha hecho prácticamente imposible oír el discurso de Maite Pagazaurtundua, habitual acompañante de Rivera en estas lides, y al propio político catalán. Cuentan las agencias que ha dicho «no nos habéis callado con tiros, no nos vais a callar con sirenas», pero lo cierto es que ninguno de los destinatarios le ha oído, y mucho menos le ha escuchado.

Tampoco es que tuviera mucho más que decir, y se ha dado por satisfecho con romper un cartel de apoyo a Urrutikoetxea y mostrar otro de tamaño folio donde estaba escrito, a mano, la leyenda «Dignidad y Justicia». Una vez hecho esto y con los oídos castigados por el ruido de sirenas, cazuelas, silbatos, el líder de Ciudadanos y su séquito han dado por concluida la hazaña y han tomado las de Villadiego.

Mañana será otro día en Ugao, probablemente menos movido y seguramente mejor.







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