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domingo, 15 de julio de 2018

Errekaleor Abre Brecha

Después de un año volvemos al barrio okupa de Errekaleor en Gasteiz por medio de este reportaje dado a conocer por El Salto:


Una barriada ocupada en la periferia de Gasteiz se ha convertido en la isla energética más grande de toda Euskal Herria.

Igor Goikolea

Fábricas a un lado y hectáreas de hierba al otro, tránsito de bicicletas y pocas personas a pie. Más adelante, unas rotondas que marcan la salida de Gasteiz. Tomando una de éstas a la derecha, una carretera sin apenas movimiento; 200 metros más adelante la primera de muchas fachadas con murales y el lema “You are now entering free Errekaleor”, emulando al barrio Bogside de la irlandesa Derry. Es Errekaleor, uno de los barrios ocupados más grandes de Europa.

Para entender la historia de esta singularidad alavesa y vasca merece echar la vista atrás. En la década de 1950, la población gasteiztarra prácticamente se duplicó debido a la expansión industrial de la ciudad y fue en ese contexto cuando se levantó una urbanización destinada a parte de esas personas trabajadoras. Un barrio que inicialmente se llamó “Un mundo mejor” y que años después tomó el nombre de “Errekaleor” (Río Seco) por el río que pasa por debajo de las casas.

De ese barrio era, entre otros, Romualdo Barroso, uno de los cinco obreros asesinados el 3 de marzo de 1976 en Gasteiz tras una asamblea obrera en el barrio de Zaramaga. Tenía 19 años. Las vecinas, año tras año y al igual que todo Gasteiz, le recuerdan con un emotivo acto en el cine del barrio, que ahora tiene su nombre.

Fue a comienzos del siglo XXI y coincidiendo con el desarrollo urbanístico del sur de la ciudad cuando se decretó el realojamiento de sus habitantes para la posterior demolición y reconstrucción de Errekaleor. Un realojamiento que las antiguas vecinas calificaron como “estafa”. “Me echaron de mi hogar porque necesitaban derribar el barrio y no lo han hecho”, denuncia Gabriel García, que residió con su hijo durante doce años en el barrio.

En septiembre de 2013, un grupo de estudiantes del campus de Gasteiz decidió ocupar el portal número 26. De esta manera, denunciaban los altos precios del alquiler en la capital alavesa y nacía un nuevo colectivo: Errekaleor Bizirik (Errekaleor Vivo). Año a año, el barrio comenzó a tener cada vez más habitantes mientras que el proyecto parecía consolidarse. El actual primer edil de Gasteiz, Gorka Urtaran (PNV), mantenía una postura ambigua afirmando que en el barrio no se podía vivir y más adelante tendiendo la mano a las que allí residían. Sería en el segundo año de vida de Errekaleor Bizirik cuando el barrio sufriría uno de los primeros golpes.
La isla energética

En marzo de 2015, la Policía local cargaba en el barrio para que Iberdrola pudiese cortar la luz. Sería el anticipo del ataque más grande vivido por Errekaleor desde su ocupación, un hecho que llegaría dos años más tarde.

Durante la lluviosa mañana del 18 de mayo de 2017, la unidad de antidisturbios de la Ertzaintza tomaba el barrio para “facilitar” el trabajo de los técnicos de Iberdrola. Técnicos que habían sido llamados por el Departamento de Industria del Gobierno Vasco y que compartían una misma función: dejar a oscuras un barrio entero de Gasteiz. Pero este ataque, paradójicamente, tendría un efecto boomerang a pesar de efectuar el corte de luz.

Más de una docena de conciertos, una manifestación de más de 10.000 personas precedida por 14 columnas sectoriales. La respuesta dada durante las dos semanas posteriores al corte de luz marcó la agenda política y social de la ciudad. Y todavía quedaba el reto más importante: recaudar 100.000 euros para ser la isla energética soberana más grande de Euskal Herria. Tardaron 50 días en llegar a la cifra, pero consiguieron el objetivo con creces: el coopfunding consiguió reunir más de 108.000 euros.

Jon Crespo, militante del barrio, recuerda con emoción aquellos días posteriores: “Conseguimos ganar una batalla, ya que el objetivo de Urtaran era el derribo. La solidaridad y el compromiso lo frenó”.

A día de hoy, Errekaleor es autosuficiente en lo que a energía se refiere. Un total de 270 placas suministran electricidad al barrio con una máxima producción de 70Kw. ¿Hubiese sido esto posible sin la intervención de la Policía Autonómica Vasca? Pese a pasar meses sin luz, con frío y una amenaza de derribo constante, el proyecto sigue creciendo: 120 personas residen a día de hoy en el barrio, dos de ellas han nacido en él y hay un total de siete niños y niñas.
Gota a gota

A día de hoy es difícil conocer todos los proyectos en profundidad con una simple visita guiada. Llama la atención una inmensa huerta situada en la zona sur del barrio. Preguntando a nuestro anfitrión de qué modo consiguen mantenerla día a día, éste le da máxima importancia al hecho de que sea gestionada por personas que vienen desde fuera del barrio. Es decir, una huerta de uso comunitario que supera las fronteras de Errekaleor en el ámbito humano.

Otra herramienta que también atrae “forasteras” es la imprenta popular instalada en los bajos del centro social del barrio. A pesar de haber estado en stand by debido al corte de luz, media docena de máquinas hacen posible que los colectivos, a precios populares, puedan sacar sus carteles, octavillas o dossieres.

La panadería también ha funcionado a trompicones debido a la falta de suministro eléctrico. A pesar de ello, han conseguido repartir pan artesano por todo Gasteiz y ahora pretenden hacer un horno de leña.

Pero por encima de todo es la cultura la que florece en cualquier zona del barrio. Un bloque, un mural; entre ellos los de artistas conocidos como el italiano Blu o el valenciano Escif en la cara sur. En la zona norte, otro mural resume el espíritu de Errekaleor: “Auzo Boterea” (poder de barrio).

Diferentes artistas han conseguido poner en marcha un local de ensayo para grupos locales tras meses de trabajo. Y uno de los sitios en los que podrán actuar es el propio gaztetxe de Errekaleor, la antigua iglesia convertida en el lugar de ocio y de debates políticos.
Una utopía hacia dentro y fuera

En septiembre se cumplirá un lustro desde esa primera entrada al bloque 26. Un lustro que ha servido para crear y desarrollar alternativas. Pero “queremos más”, nos dicen nuestros anfitriones. Es por ello que ya tienen diversos objetivos en sus cabezas.

El hecho de que Errekaleor se encuentre en la periferia de la ciudad hace que uno de los principales retos sea el de la “permeabilidad con el resto de colectivos de Gasteiz”, explica Crespo. Una opción para ello está siendo la dinámica OkupaTU Gasteiz en la que cuatro colectivos de la ciudad comparten aniversarios: la radio libre Hala Bedi —35 años—, Gaztetxe de Gasteiz —30 años—, el frontón ocupado Auzolana —diez años— y los cinco años del propio Errekaleor.

El hecho de la “permanencia y perspectiva de vida en el propio barrio” es otro de los grandes objetivos. Diferentes edades, diferentes perspectivas… “No queremos que Errekaleor se ancle en algo juvenil”.

A pesar de la dificultad del reto, querrían crear condiciones para emanciparse del mercado actual: desde la alimentación y la energía, pasando por el ocio y los cuidados. “Deberíamos conseguir que la producción autogestionada no se mercantilice dentro del barrio, imperando así las relaciones no capitalistas entre las vecinas”, nos dice Crespo.

Con el objetivo de superar la “clásica relación de compraventa”, buscan fórmulas no mercantiles de puesta en común de lo producido, para así poco a poco no depender del trabajo asalariado fuera del barrio. Pretenden, de esta manera, construir relaciones entre vecinas en las que “impere el cuidado mutuo y el bienestar común”.

La legislatura actual terminará, probablemente, sin la irrupción de las excavadoras en Errekaleor. Las vecinas, por lo menos, están convencidas de que no habrá derribo alguno este año. En cuanto a las relaciones con el Gobierno local que salga de las próximas elecciones de 2019, no cambian su postura: “Seguiremos con la mano tendida a dialogar, pero de Errekaleor no nos moveremos”.

Seguro que es difícil explicar las 24 horas del día de un barrio en un solo artículo. De lo que no hay duda es de que, al igual que su vecino Romualdo, las errekaleortarras son ya parte de la historia. 42 años después, siguen peleando por “Un Mundo Mejor”.






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viernes, 6 de julio de 2018

López y Rivas | ¡Es el Capitalismo!

Mucho se ha hablado y escrito acerca del arrollador triunfo electoral en México del partido socialdemócrata Morena y la llegada a la presidencia después de dos intentos de su líder el político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

Ahora que las aguas están más calmadas hemos decidido compartirles este análisis por parte de Gilberto López y Rivas, mismo que ha sido publicado en su espacio habitual de La Jornada y que circula por las redes sociales:


Gilberto López y Rivas

Sin duda, se vive un momento histórico del México contemporáneo, porque por primera vez en muchas décadas se respetó la voluntad popular expresada en las urnas; no se impuso un fraude de Estado, ni la caída del sistema, ni el cínico "haiga sido como haiga sido" de Felipe Calderón; esta es una conquista trascendente del pueblo mexicano que, sin disminuir ni subestimar, es necesario analizar desde el pensamiento crítico y la lucha de los pueblos originarios en defensa de los territorios, la madre tierra y la vida.

Esta transición no se debe a una súbita vocación democrática del régimen priísta, sino a tres factores interrelacionados que impidieron la imposición del tradicional fraude de Estado: 1) La extraordinaria participación ciudadana de más de 60 por ciento del padrón electoral. 2) La fractura de la clase política de los principales partidos, el PRI y el PAN, que fueron a la elección separados, y con conflictos internos que se profundizaron durante la campaña. 3) El voto de castigo de millones de electores que se pronunciaron por un cambio.

No obstante, destaca la capacidad del Estado para reconstituirse: el triunfo de la masiva intervención de la ciudadanía, se trastocó rápidamente en una "victoria de las instituciones" y el "sistema democrático". Atrás quedó la violencia desplegada a lo largo y durante el proceso electoral, y muy pronto fueron olvidados los 132 candidatos asesinados.

El reconocimiento del candidato oficialista la noche de la elección, y la tersa secuencia de eventos que culmina con el mensaje de Enrique Peña Nieto y el discurso conciliador del candidato ganador, hace pensar en una concertación a partir de la cual no habrá castigo por los crímenes de Estado y lesa humanidad del gobierno saliente, ni litigio penal sobre el visible saqueo del erario y la evidente complicidad de los tres niveles de gobierno con el crimen organizado.

Asimismo, es significativo que en su primer discurso como candidato ganador, López Obrador mande un mensaje a las corporaciones capitalistas para tranquilizarlas de que no tomará medidas "radicales", "se respetarán los contratos", "no habrá expropiaciones" y, en ese contexto, hay que entender su lema preferido: "Por el bien de todos, primero los pobres", sobre el que cabe preguntar: ¿Quiénes son "todos"?

También, se reiteró la idea rectora-casi-única de toda la campaña de que la corrupción es la matriz de todos los males del país, negando AMLO que ésta sea inherente al capitalismo, cuya piedra angular es la expropiación del trabajo de la clase trabajadora y la desposesión de territorios-recursos-naturales-estratégicos por sus corporaciones. El presidente electo niega que la ley del valor-explotación-plusvalía-lucha-de-clases aplique para México, insistiendo en el factor de la corrupción. (https://www.facebook.com/morena.socialista /videos/632778547067850/.)

Esta peculiar perspectiva de López Obrador, que corrige a los "clásicos" del marxismo, es muy importante para el rumbo que siga la resistencia de los pueblos originarios frente al proceso de recolonización de los territorios por las trasnacionales capitalistas, la cual es visibilizada por el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y su vocera, Marichuy, durante toda la campaña. Mineras, corredor transístmico, refinerías, proyectos carreteros, trenes balas y una luna de miel con el empresariado, son malas señales para los pueblos originarios.

Por su parte, dirigentes de organizaciones indígenas en torno a AMLO presentaron un documento programático que, con la fraseología del zapatismo, incluso con el uso del "mandar obedeciendo", propone, en suma, y como principal propuesta, un retorno al indigenismo ya superado desde el diálogo de San Andrés, ahora bajo la conducción de una burocracia indígena que conformaría una nueva secretaría de Estado.

Marichuy declaró que lo realmente significativo vendrá ahora y que lo trascendente es organizarse si se desea llevar al país hacia un cambio verdadero; se trata de resistir a las corporaciones capitalistas y a los gobiernos que las protejan, actuando desde donde se esté, en barrios, colonias, ciudades o pueblos indígenas.

El límite de la democracia representativa es que la participación ciudadana se concentra en un sólo día, a partir del cual, los asuntos públicos son monopolio de una clase de políticos profesionales que se desentiende del electorado. El EZLN y el CIG, en cambio, proponen una democracia de nuevo tipo, la democracia autonomista que se fundamenta en una construcción de poder y ciudadanía desde abajo; como forma de vida cotidiana, de control y ejercicio del poder desde el deber ser, esto es, con base en términos éticos. No es un medio o procedimiento de reproducción de estamentos burocráticos, sino un pacto social y político, un constituyente de todos los días que opera unitariamente en todas las esferas y órdenes de la vida.

Por esta democracia, la lucha seguirá, hombro con hombro con los pueblos, abajo y a la izquierda.






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viernes, 8 de junio de 2018

Mazmorra a los Seis de Fraguas

El régimen español está envalentonado. Los cambios de piel siguen extendiendo la fecha de expiración del cheque en blanco extendido por Washington hace seis décadas.

Lo practicado en Euskal Herria - ahí esta lo de Altsasu en el escenario post ETA - durante ese tiempo en contra de los derechos políticos, civiles, sociales y culturales del pueblo vasco está ahora siendo utilizado en contra de los catalanes por respaldar el proces así como en contra de cualquier tipo de disidencia en el propio estado español.

Hay muchas pruebas de esto que decimos, pero por conducto El Salto les dejamos constancia de la más reciente:


El Juzgado número 1 de Guadalajara ha condenado a los actuales habitantes del pueblo por delitos contra la ordenación del territorio y por usurpación. Si no pagan los 16.380 euros de multa entrarán en prisión.

El Juzgado de lo Penal número 1 de Guadalajara ha condenado a penas de un año y nueve meses de cárcel, además de a multas de 2.700 euros por cabeza, a los seis repobladores de Fraguas.

La sentencia les condena, en concreto, a un año y tres meses de cárcel, y a una multa de seis euros diarios durante 12 meses por delitos contra la ordenación del territorio, y a tres meses más de prisión por un delito de usurpación, con otra multa de seis euros diarios durante 90 días.

Aunque la condena no conlleva entrada en prisión, el texto de la sentencia sí prevé la privación de libertad para los seis jóvenes en el caso de que no paguen las multas, que suman 16.380 euros, y la responsabilidad civil derivada de los gastos de demolición del pueblo de Fraguas y el traslado de los escombros, cifra que los repobladores calculan en 30.000 euros pero que está por concretar por el personal técnico de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

“Nos han condenado, y si no pagamos la multa iremos a la cárcel”, señala a El Salto Lalo Aracil, uno de los condenados, quien afirma que han conocido la sentencia esta mañana. “Esperábamos una sentencia favorable y que tuvieran que ir por la vía administrativa, ya que consideramos que este es un tema más de jurisdicción civil”.

Aracil afirma que, a día de hoy, no cuentan con el dinero suficiente para pagar los más de 16.000 euros de multas y no saben cómo lo van a pagar. “Antes pensábamos hacer un crowfunding para seguir reconstruyendo el pueblo, no para pagar las multas”, concluye.

Aracil y el resto de repobladores llegaron a Fraguas, un pueblo hecho desaparecer por orden de Franco para replantar pinos hace 50 años, en 2013. Desde entonces se han dedicado a la reconstrucción de la localidad y a cultivar.






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viernes, 1 de junio de 2018

Presentan 'Alternatiben Herria' en Iruñea

Por medio de Noticias de Navarra hacemos llegar a ustedes esta propuesta para rehumanizar la capital de todos los vascos:

Unai Yoldi Hualde
Unir a los diferentes movimientos sociales para, entre todos, encontrar una alternativa común al sistema capitalista. Con este objetivo, la iniciativa Alternatiben Herria (Pueblo de las Alternativas) llenará este sábado las calles y plazas del casco viejo de Iruña, donde se van a desarrollar diferentes actividades con las que celebrar una jornada festiva y reivindicativa para construir un nuevo modelo de sociedad que ponga a las personas en el centro de las decisiones. “También queremos dar a conocer los diferentes proyectos que están en marcha en Nafarroa y reflexionar de manera conjunta para demostrar a la ciudadanía que existen otros caminos”, señaló Maitane Unzu, integrante de Alternatiben Herria y representante de Nafarroako Karta Sozialaren Plataforma,

Bajo el lema Una vida solidaria con todo derecho, alrededor de cincuenta colectivos desarrollarán una jornada con la que quieren poner el foco en las necesidades de las personas y debatir diferentes alternativas a lo largo del día sobre cuestiones sociales, energéticas, alimentarias, feministas, lingüísticas, económicas y políticas. “También trataremos temas que preocupan a la gente como la economía social, el derecho a decidir, la gestión de la diversidad o nuestro patrimonio cultural”, destacó Maitane, quien además subrayó la importancia de “la participación de los txikis, para construir junto a ellos un futuro mejor”.

El programa | Seis ejes temáticos

En la presentación de esta jornada el pasado marzo, los organizadores de Alternatiben Herria se reafirmaron en que sí que hay alternativa al capitalismo, al mercado libre y a la globalización; y ayer, en la firma del convenio con el Ayuntamiento de Pamplona para impulsar la iniciativa, desarrollaron el programa con el que pretenden sensibilizar y concienciar a la ciudadanía de que ya hay proyectos que hacen posible “desconectarse del capitalismo”.

De esta manera, las actividades se han organizado en torno a seis ejes temáticos: Economía vecinal, en el que se abordará la economía desde distintos puntos de vista en encuentros que se celebrarán en Geltoki (antigua estación de autobuses); Los pueblos y la tierra, con modelos alimentarios más sostenibles en el Palacio del Condestable, la plaza de Santa Ana y el rincón de Pellejerías; Vidas diversas y dignas, en el que se analizarán las interacciones de opresiones y violencias para buscar la convivencia con actos en la zona de Navarrería; Crisol (patrimonio lingüístico, educativo y cultural), con experiencias de distintos ámbitos en la plaza de San Francisco; Participación, democracia y soberanía con la presentación de nuevas vías para conseguir derechos democráticos y sociales en la plaza de Recoletas; y República de los txikis en la plaza de la O.

“Queremos crear el pueblo de las alternativas y para ello necesitamos la movilización y la actividad de la ciudadanía”, agregó Maitane, que recordó que esta edición será la tercera de esta iniciativa que ya se celebró en Baiona y en Bilbo y que tuvo un gran recibimiento. En este sentido, quiso hacer un llamamiento a participar en la jornada para conocer las numerosas propuestas que “dan vida a nuestros pueblos día a día”.

Economía vecinal

Alternativas al capitalismo. En la antigua estación de autobuses se establecerá un espacio con los barrios como eje principal. A mediodía tendrá lugar el acto principal con una charla debate en castellano bajo el título Las alternativas al sistema capitalista, en la que participarán María Pazos, Mariu Ruiz Galvez, Alex Arizcun y Joxerra Senar.

Crisol

Comunicación no violenta. Habrá diferentes actividades relacionadas con la educación la lengua y la cultura. A las doce habrá un taller sobre comunicación no violenta impartida por Anhaí Sarasola, en castellano, y a la misma hora una charla sobre la segregación de las escuelas en euskera de Amelia Barkin y Aitor Idigoras.

Pueblos y tierra

Infraestructuras. A las 10.30 horas se impartirá una charla en Condestable sobre Infraestructuras de transporte en el Estado Español: TAV, autovías... que será a cargo de Paco Segura.

Huerta Piparrika. Por la tarde, a las 16.00 horas se celebrará un encuentro de huertas urbanas de Navarra.

Soberanía

Proceso soberanista. Durante todo el día se debatirá sobre el derecho a decidir, la participación ciudadana y la democracia. A las 16.00 horas tendrá lugar una mesa redonda en la que se hablará sobre Las cinco recetas para un proceso soberanista, que contará con la participación de tertulianos de Catalunya, Euskal Herria, Ucrania y Escocia.

Vidas diversas y dignas

Cárcel como castigo. A las 10.30 horas en el gaztetxe Maravillas habrá una mesa redonda sobre la cárcel como castigo y los CIEs, con participación del Bilgune Feminista, Sare, Salhaketa y SOS Racismo.

Kalejira feminista. A las 17.00 se realizará una kalejira feminista desde el Archivo de Navarra hasta la carpa Vistavella.

República de los txikis

Espacio de construcción. Habrá un espacio de juego o libre para que los txikis puedan construir el espacio en el que les gustaría crecer.

Espacio de libre expresión. Se busca que los niños y niñas formen parte de experiencias autoorganizadas y que las puedan compartir con el resto.

Espacio creativo. En el tercer espacio del área infantil se realizará un mural para que los txikis puedan expresarse a través de la pintura.






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sábado, 26 de mayo de 2018

Renace el Antimilitarismo Vasco

Recordemos que el PNV no solo trabaja para los ocupantes de La Zarzuela y de La Moncloa, sino también para la élite oligarca vasca. Tener eso en mente nos hará entender el por qué están tan dispuestos a defender el esquema presupuestal de la banda delictiva PP-Gürtel.

Pues bien, en este artículo de Público nuestro amigo Danilo Albin nos describe como el movimiento feminista de Euskal Herria ha hecho renacer con todo derecho el legendario antimilitarismo vasco.

Lean ustedes:


Las manifestantes han llegado hasta las puertas de SENER, una empresa que trabaja en el ámbito de la fabricación de misiles. Se calcula que cerca de 100 compañías afincadas en Euskadi participan en el negocio de la guerra.

Danilo Albin

Primero eran unas pocas. Luego se animaron otras. Un día eran tantas que hasta se vieron con fuerzas para rodear una base militar. Ellas no llevaban armas, sino gargantas para gritar contra los que hacen la muerte y se enriquecen a su costa. Así nació Greenham Common, el campamento feminista que se instaló fuera de una base de la Royal Force británica en 1982. Este sábado, su lucha volvió a ser reivindicada por el movimiento feminista vasco frente a SENER, una empresa de esta tierra que gana dinero con las guerras lejanas.

La cita era a las 12.00 junto al Puente Colgante en Getxo, a unos 1.800 metros de esa compañía. No era difícil saber quiénes se dirigían hacia allí: tal como aparecía en la convocatoria, la mayoría de las participantes vestía ropa negra. La iniciativa servía para poner fin a una serie de actos celebrados esta semana por el Movimiento Feminista de Euskal Herria en el marco del Día Internacional de las Mujeres Contra la Guerra que se conmemoró el jueves 24.

“Vamos a ir a SENER porque no podemos ir a todas a la vez”, afirmaba a Público Irati González Larena, una de las organizadoras. En efecto, entidades que trabajan en el ámbito antimilitarista señalan que en Euskadi existen cerca de 100 empresas que participan, de una manera u otra, en el negocio de la guerra. Según el Centro Delàs de Estudios por la Paz, en el País Vasco se produce el 16% del volumen de fabricación para defensa del conjunto del Estado español.

La gigantesca SENER ocupa un lugar preponderante en esa lista. La compañía fundada por el millonario del Opus Dei Enrique Sendagorta —premiado en 2014 por el Rey Juan Carlos I con el Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial— está considerada como una de las “referencias” nacionales “en sistemas de misiles y está especializada en aplicaciones de ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento)”, subraya un informe elaborado por el Centro Delàs de Estudios por la Paz y la Ong SETEM.

Colectivos antimilitaristas vascos también han denunciado que esta compañía mantuvo “compromisos de colaboración con la empresa israelí de armamento ‘Israel Aircraft Industries LTD’ para el diseño de ‘nuevos materiales aeronáuticos’ por valor de 5 millones de euros a través del programa VULCAN”. También habrían dado su aporte a la empresa militar Rafael, “para la cual ha diseñado los sensores que van en los aviones militares israelís, los cuales sirven para localizar y focalizar el objetivo a bombardear”.

Asimismo, los directivos de SENER formaron parte de la comitiva que acompañó al Rey Felipe VI en la polémica visita oficial que realizó el año pasado a Arabia Saudí, cuyas tropas mantienen a la población de la vecina Yemen bajo bombardeos indiscriminados. “Si una empresa con sede en Getxo está yendo a hacer negocios con un régimen de ese tipo, hay que señalarlo”, apuntó a Público Aitziber Lasa, otra militante feminista que este sábado participó en la movilización de este sábado.

Las manifestantes tardaron unos diez minutos en llegar hasta las puertas de SENER. Las mujeres que portaban la pancarta, en la que podía leerse "Las feministas nos plantamos ante la guerra", detuvieron allí su marcha. Entonces arreciaron los cánticos contra la industria militar, mientras otras colocaban un cartel en las rejas de la compañía con un mensaje que también se había escuchado a lo largo de la manifestación: “La guerra empieza aquí”.
“Heteropatriarcales y racistas”

En un manifiesto, el Movimiento Feminista de Euskal Herria denunció también que “las guerras son colonialistas, heteropatriarcales, imperialistas, racistas, clasistas y capitalistas”. Todo eso, apuntaron, “choca de lleno con las necesidades y reivindicaciones más básicas del feminismo”, dado que no quieren “un modelo social en el que las mujeres, sus cuerpos o sus territorios sean oprimidos bajo ninguna excusa”.

En tal sentido, señalaron que SENER y otras empresas relevantes con sede en Euskadi, entre las que ubicaron a ITP y SAPA, “colaboran con su tecnología en la fabricación de armamento causante de la muerte de centenares de miles de personas”. Al hilo de ello, denunciaron “el papel de las instituciones, gobiernos y banca en el mantenimiento de los conflictos y la militarización” y lanzaron un reclamo muy claro: “que dejen de amenazar nuestros cuerpos, nuestros territorios y nuestras vidas”.






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lunes, 21 de mayo de 2018

25 Aniversario de AHT Gelditu!

Por medio de El Salto traemos a ustedes este texto de nuestro amigo Danilo Albin en el que se hace un recuento de la lucha en contra del Tren de Alta Velocidad por parte de la iniciativa popular AHT Gelditu! y como el mismo ha sido criminalizado por Lakua, situación que se ha materializado en las acciones que la ertzaintza ha llevado a cabo en contra del mismo:


Se cumple un cuarto de siglo del nacimiento de la Asamblea AntiTAV de Euskal Herria, un colectivo que aglutinó a quienes trataban de frenar el proyecto de Alta Velocidad y que fue criminalizado por la Policía vasca.

Danilo Albin

La imagen era aterradora. Gente corriendo a través del monte, policías encapuchados repartiendo golpes y un helicóptero sobrevolando a escasos metros de sus cabezas. Gritos, sirenas de ambulancias y aún más cargas. Aquel 17 de enero de 2009, la localidad alavesa de Urbina se convirtió en Gaza. Los que reprimían eran ertzainas. Los reprimidos no llevaban armas, sino pancartas. Protestaban como podían contra las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV). El Gobierno Vasco, entonces en manos de Juan José Ibarretxe, respondió a porrazo limpio.

Quienes vivieron aquella jornada difícilmente podrán olvidarla. No en vano, Urbina forma parte hoy del relato de una pelea larga, que se sabe cuándo empezó pero no cuándo terminará. Precisamente, este año se cumple un cuarto de siglo del nacimiento de la Asamblea AntiTAV de Euskal Herria, una confluencia de grupos que funcionaba a nivel local y se coordinaba a través de asambleas generales. Una experiencia que marcaría un hito en el movimiento social vasco.

“La asamblea tenía un marcado carácter antidesarrollista, ya que no contemplaba el TAV por separado, sino dentro de una sociedad en la que las grandes infraestructuras eran el soporte del capitalismo”, recuerda Julio, uno de sus primeros militantes en Iruñea. Bajo esa premisa empezaron las primeras movilizaciones y los primeros carteles. Era una pelea contra el despilfarro hecho tren, pero también contra un modelo social al que consideraban radicalmente injusto.

25 años después, el TAV sigue siendo lo mismo que entonces: un proyecto tan caro como polémico. En la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) se planifica ahora cómo será la entrada a las principales ciudades —en el caso de Bilbao y Gasteiz se maneja que será de forma soterrada—, mientras que en Navarra apenas están construidos 14 kilómetros de vía. En el caso de la CAV, sus autoridades estiman que las obras de la Y Vasca concluirán en 2023.

“Creo que se podrá parar por el colapso económico: a día de hoy, el endeudamiento que existe es bestial”, resume a El Salto Luis Miguel Montes, un veterano militante de Basauri (Bizkaia). Él llegó a esta pelea en 2007, proveniente del mundo antimilitarista. Algunos años antes, en 2001, se había formado AHT Gelditu Elkarlana, una plataforma que resultaría clave a la hora de hacer frente a los inicios de las obras, tal como ocurriría a partir de 2006 en Urbina.

Aquel año, la plataforma contra el TAV inició una serie de movilizaciones que le costarían multas, cargas policiales y, sobre todo, una fuerte criminalización. En ese contexto, las obras en el País Vasco se vieron literalmente militarizadas. El sindicato ELA, uno de los principales de Euskal Herria, llegó a denunciar que la Ertzaintza había recibido órdenes de tratar las protestas contra este proyecto como acciones “terroristas”. De hecho, en 2009 se conoció que el entonces jefe de la división de Seguridad Ciudadana de la Ertzaintza, Gervasio Gabirondo Fernández, había emitido una circular interna en la que ordenaba a sus subordinados calificar como “acto terrorista” todas las acciones del movimiento antiTAV. Sus órdenes no se plasmaron en condenas de cárcel debido a que la Audiencia Nacional optó por inhibirse y trasladó las causas a juzgados locales.

En aquel contexto, la militancia que peleaba contra el proyecto ferroviario de Alta Velocidad era plenamente consciente de los intentos de criminalización en su contra. “Cada vez más personas y colectivos están sumándose a la lucha antiTAV, que ha pasado a convertirse en una cuestión de peso en la sociedad vasca (…). De ahí que sus impulsores hayan recurrido a una campaña doble de intoxicación: propaganda mentirosa sobre las supuestas bondades del proyecto y criminalización de los opositores”, denunciaba la Asamblea AntiTAV en 2008, y advertía que “algunos medios españoles ya han sugerido que personas concretas de la plataforma AHT Gelditu! Elkarlana están vinculadas a ETA”.  

“Proyecto ligado al PNV”

En cualquier caso, el saldo de un cuarto siglo de pelea no solo ofrece imágenes represivas. Mirando hacia atrás, Montes cree que AHT Gelditu sirvió para “socializar la lucha contra el TAV”, así como para desmontar ciertos mitos sobre los supuestos beneficios que tendría una infraestructura de este tipo. “Hemos logrado que la gente sea consciente de que el TAV no es algo que salga gratis”, destaca. En tal sentido, este militante advierte que se trata de un proyecto que “va totalmente ligado a los intereses del PNV”, la formación que desde el Gobierno Vasco ha promocionado su construcción.

Los argumentos de quienes se oponen a un tren de este tipo son variados. Montes cita, por ejemplo, su carácter “elitista”, tal como demuestran algunos estudios sobre el nivel adquisitivo de quienes lo utilizan. La plataforma AHT Gelditu lo resumía de la siguiente manera en uno de sus documentos: “El TAV es un proyecto antiecológico, antisocial, despilfarrador de recursos y totalmente inapropiado para Euskal Herria. Es inadmisible debido a sus graves impactos ecológicos, sociales, económicos, agrarios y territoriales”. 25 años después, la lucha continúa. 






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sábado, 19 de mayo de 2018

Los Vascos y el '68

1968, el año que cambió al mundo, fue testigo de como nada se movía en el estado español bajo la sofocante bota represiva de los militares así como de los diversos grupos terroristas bajo el mando de Francisco Franco Bahamonde y sus ministros, muchos de los cuáles, diez años después, se transformarían por arte de magia en demócratas de toda la vida. 

En Eukal Herria el asunto estuvo más movido, tal vez por la cercanía con el estado francés, tal vez por su caracter de territorio fronterizo, tal vez por el indómito carácter del pueblo vasco que diez años antes había comenzado a conformar un auténtico movimiento de liberación, mismo que fuese fuertemente combatido por los diferentes estamentos del estado.

Por medio de este reportaje dado a conocer por Deia, traemos a ustedes las vivencias de cuatro vascxs que tuvieron la oportunidad de vivirlo:


Jokin Apalategi, Maite Idirin, Mariasun Landa y Joxean Agirre, que entonces rondaban la veintena, se sintieron inmediatamente cautivados por aquel movimiento que se rebelaba contra una sociedad tradicional y jerárquica.

Marta Martínez | Fotografía: Iker Azurmendi

En 1968, la poesía salió a las calles de París. Lemas como Seamos realistas, hagamos lo imposible, Bajo los adoquines, la playa o Prohibido prohibir marcaron a toda una generación de jóvenes entusiastas con ansias de libertad entre los que se encontraban Jokin Apalategi, Maite Idirin, Mariasun Landa y Joxean Agirre. Los cuatro jóvenes vascos, que entonces rondaban la veintena, se sintieron inmediatamente cautivados por ese despertar universitario que se rebelaba contra una sociedad tradicional y jerárquica. El mayo francés fracasó políticamente, pero el debate se apoderó de cada esquina durante los años siguientes y la sociedad emprendió un camino de no retorno.

Para Jokin Apalategi (Ataun, 1943), apasionado de las ciencias humanas y sociales, fueron los “mejores días” de su “vida”. Su currículo es extenso: licenciado en Filosofía, doctor en Sociología, profesor titular de Antropología en la UPV/EHU y Catedrático honorario en Psicología Social en la misma universidad. Y todo comenzó en París, adonde llegó el 13 de octubre de 1967, tras finalizar su formación en el seminario de Donostia. “Yo no quería ordenarme, así que el rector, José Ignacio Tellechea Idígoras, me envió a Zaragoza para que siguiera con mis estudios y me dio un puesto en la residencia estudiantil de los jesuitas. Duré tres días, aproveché que era el día de la Pilarica para coger un tren rumbo a París, no le dije nada a nadie, ni siquiera a mi familia”, explica entre risas. Cumplía así su sueño. Como cualquier vasco que llegaba en aquella época a la capital francesa, se dirigió a la Euskal Etxea y seis días después ya estaba estudiando Filosofía en la Universidad Católica.

Aprendió francés sobre la marcha. “No podía ir a clases porque tenía que trabajar para pagarme los estudios”. El 3 de mayo de 1968, salía de la universidad cuando vio “a los estudiantes de Nanterre, que habían venido por primera vez a manifestarse a París y llegaron hasta la Sorbona”. “Fue una cosa impresionante, me quedé impactado, yo tenía en mi cabeza todas esas imágenes de lo que había vivido en San Sebastián y tantos amigos que tuvieron que exiliarse, otros que estaban en la cárcel, y ahí estaba pasando eso”, asegura, todavía con entusiasmo, 50 años después.

Su universidad también cerró y durante los días que los estudiantes tomaron la Sorbona, Apalategi y sus amigos acudieron cada día a respirar aquel ambiente único, primero en metro y después, cuando se paralizó la ciudad, andando. “Allí he visto discusiones sensacionales que me han marcado para toda la vida, ver a Jean-Paul Sartre discutiendo con los estudiantes era algo sensacional;cuando daba la palabra se hacía el silencio, se respiraba respeto”, describe Apalategi, quien no intervino en las discusiones “porque no tenía suficiente calidad en francés como para llevar un debate”. “Además, los franceses hablan tan bien que te sientes acomplejado”, interrumpe su esposa, la cantante Maite Idirin (Ugao, 1943). La pareja, residente en Angelu (Lapurdi), se conoció en la Euskal Etxea de París en aquella época. “En el País Vasco no estábamos acostumbrados ni a oír hablar, porque el franquismo no dejaba nada. Pero en París se podía todo, discutían como nosotros no sabíamos discutir, se hablaba muy bien, con mucha educación, daba gusto asistir a esos debates”, añade.

“A nosotros nos daba envidia cómo hablaba cualquier obrero, todo el mundo, qué manera de expresarse. Era un espectáculo, se analizaba todo lo que estaba pasando. Había debate permanente, las 24 horas, en la Sorbona, en los teatros, en los centros de trabajo. En el Teatro del Odeón entraban 1.200 personas y siempre estaba ocupado, de día y de noche, salíamos unos y entraban otros. Estábamos ocupadísimos, contentos, aprendiendo muchísimo de todos los debates, más que en la universidad. Fue una cosa gloriosa, emocionante, un regalo enorme”, recuerda Apalategi.

Todo eso en una ciudad paralizada, en la que no circulaba el transporte público, no se recogían las basuras, con barricadas de adoquines levantadas por los estudiantes, enfrentamientos con la Policía, manifestaciones y una huelga general secundada por diez millones de trabajadores. El conflicto llegó a su fin con la celebración de elecciones anticipadas a finales de junio, que volvió a ganar Chales de Gaulle. Los partidos de izquierdas que habían apoyado la movilización estudiantil fracasaron en su intento de acabar con el general. Sin embargo, el Gobierno y los representantes estudiantiles llegaron a un acuerdo para la creación de una universidad nueva que cumpliera con las exigencias de los jóvenes. Apalategi fue uno de sus primeros alumnos cuando se inauguró en enero de 1969. Luego se sumaron Maite Idirin y Joxean Agirre. “Era una universidad libre, verdaderamente”, explica la cantante, que cursó la licenciatura de Sociología, al igual que su esposo. “Estudié cuatro años en Vincennes más la tesis doctoral y al mismo tiempo estudiaba Sociología con Alain Touraine en la Escuela Práctica de Altos Estudios de París”, explica Apalategi. “En aquellos tiempos estudiábamos con devoción”, rememora, con cierta nostalgia, quien tuvo el privilegio de escuchar en vivo a Jean-Paul Sartre, asistir a las clases de Alain Touraine y Nicos Poulantzas o manifestarse junto a Alain Geismar, uno de los líderes del mayo francés.

En París, Apalategi conoció también a su esposa, Maite Idirin, quien llegó en el año 1969, tras una breve estancia en Iparralde. Se marchó de su Ugao natal porque “estaba perseguida” y pronto descubrió un mundo fascinante. “En torno a mayo del 68 hay también un resurgir de todas las identidades minoritarias como los corsos, vascos, acitanos, bretones y catalanes, que empiezan a agruparse, a hacer reuniones. En los años 71 y 72 se celebra en París el festival de los cinco pueblos en lucha”, explica Apalategi. Idirin fue una de las cantantes;también Lluís Llach. “Era un ambiente impresionante”, recuerda. Durante tres años estuvo cantando cada noche en la sala La Candelaria, en el Barrio Latino, un local regentado por el donostiarra Miguel Arocena. “Siempre cantaba en euskera y suscitaba mucha curiosidad, mucha gente me preguntaba qué idioma era, había un diálogo continuo, era muy bonito”, sostiene. “Tuve mucha suerte”, reconoce la cantante. Y, aunque entonces la protesta había llegado a su fin, el movimiento, el espíritu y las ideas permanecieron durante los años siguientes. La pareja permaneció en París hasta el nacimiento de su hijo, en diciembre de 1972. “Lo teníamos claro, queríamos volver porque queríamos que el hijo fuera euskaldun, que fuera a la ikastola”, explican. Pero aquella época les marcó de por vida.

Mariasun Landa (Errenteria, 1949) llegó cuando la primavera había dado paso ya al otoño y las protestas habían llegado a su fin, pero recuerda “esa orgía de la palabra” como algo fascinante. “En lugar de conocer a Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir o ligar con Daniel Cohn-Bendit, a mí me toca hablar del mundo de una chavala joven de chambre en chambre pasando relativas penurias”, rememora. Landa llegó a París con 19 años con ganas de emanciparse, de vivir, de saber, de aprender idiomas. Comenzó trabajando deau pair y conoció de cerca la realidad de la emigración española en Francia. “En aquella época había 100.000 emigrantes españoles”, cuenta, muchos de ellos mujeres que trabajaban en el servicio doméstico.

La escritora plasmó aquella experiencia en su obra La fiesta en la habitación de al lado.“El título hace referencia a esa sensación que pasa muchas veces, que cuando tú llegas resulta que ya no hay fiesta;pero aunque no había fiesta, había muchas cosas, conocí el mundo de la emigración, del antifranquismo, los grupos clandestinos”, rememora. Landa residió en París cuatro años, aprendió francés y después estudió Filosofía en la universidad. Y aunque no vivió la fiesta del mayo francés, sí asistió a la del feminismo.

“En mayo del 68, la reivindicación era de ruptura de costumbres, de liberación, había algo envejecido en la sociedad, que era la costumbre y una juventud nueva demandaba, para empezar, liberación sexual. Fue la revolución del deseo, el deseo aquí y ahora. Yo comparo aquellos años con los años de la transición aquí. Se abrió la olla a presión”, analiza Landa, quien recuerda una de las principales exigencias de los estudiantes de Nanterre: que se permitiera visitar las habitaciones del sexo contrario en las residencias universitarias, algo que estaba prohibido. “Así era nuestra vida, muy diferenciada”, destaca.

“Todo lo que se dio en Mayo del 68, se dio luego en el movimiento de mujeres”, asegura. Francia era todavía entonces una sociedad muy tradicional y machista. Hasta 1965, las mujeres necesitaban el permiso de sus maridos para abrir una cuenta corriente o viajar, mientras que la ley que autorizaba la contracepción fue aprobada en 1967, “pero no encontrabas a muchos médicos que te recetaran la píldora”, explica Landa. El aborto estaba totalmente prohibido. “Así fui yo a Francia en 1968, no fui a un país liberado. La liberación vino en los años siguientes”, explica Landa.

“Después de mayo del 68, las mujeres se dieron cuenta de que en la izquierda que lideró todo el movimiento también se las postergaba a hacer el bocadillo”, sostiene la escritora. En palabras de la historiadora Bibia Pavard, “ellas estaban en todas partes, excepto en los centros de poder”. Así, en 1970 surge el Movimiento de Liberación Femenina (MLF). “A mí se me caía la baba, porque yo estaba deseando algo así en Euskal Herria”, recuerda Landa.

Llegaron las manifestaciones y el manifiesto de las 343 (abril de 1971). “Un millón de mujeres abortan cada año en Francia. Ellas lo hacen en condiciones peligrosas debido a la clandestinidad a la que son condenadas cuando esta operación, practicada bajo control médico, es una de las más simples. Se sume en el silencio a estos millones de mujeres. Yo declaro que soy una de ellas. Declaro haber abortado. Al igual que reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre”, decía el manifiesto firmado por 343 mujeres, entre ellas Beauvoir y Catherine Deneuve. “Aquello fue un escándalo”, recuerda Maite Idirin, muy involucrada también en el movimiento de mujeres de la época. “Estuve manifestándome al lado de Simone de Beauvoir y la abogada Gisele Halimi en París”, recuerda. Tuvieron que pasar cuatro años más, hasta 1975, para que se legalizara el aborto.

Mariasun Landa ve un hilo invisible entre aquella época con la lucha de las mujeres actual. “Tomar la palabra, transgredir, hablar de lo que hasta ahora no se hablaba, que lo privado también es público, esto último ha sido fundamental para el movimiento feminista, para el movimiento de liberación de las mujeres. El actual Me too es eso también. Es una lucha que no ha conocido fin y que continúa hoy en día”, analiza.

La escritora rememora aquella época con cierta melancolía porque “es un tiempo que ya pasó, que fue nuestra juventud, pero además es un tiempo que no volverá, porque la sociedad ha entrado en otra dinámica”. “A mí me marcó en mi cultura, que es bastante afrancesada, en mi escala de valores, en mi percepción de las relaciones humanas”, señala.

Joxean Agirre (Azpeitia, 1949) llegó en otoño de 1969 para estudiar Sociología en la Universidad de Vincennes. “Para nosotros fue bastante impactante llegar a París y ver aquel ambiente, pasamos el primer año totalmente embobados y en la universidad todavía más, era alucinante”, explica. La universidad respondía a las exigencias del movimiento estudiantil contra la rigidez de la educación, “apertura de la universidad al mundo contemporáneo, mezcla de departamentos, en definitiva, que no fuera todo tan rígido”.

Vincennes funcionó como universidad experimental, “cogías unas asignaturas troncales, pero luego había danza, teatro, estudios feministas, cosas que en aquella época eran muy novedosas;no se hacían exámenes, sino trabajos en grupos pequeños que luego tenían que defender ante el profesor”. El debate era el motor de la enseñanza. Era un ambiente de izquierdas en el que los diferentes grupos y profesores “le daban vueltas y vueltas a las mismas cuestiones”. “Se hablaba continuamente de mayo del 68, era una especie de obsesión. La obsesión era organizar un partido fuerte a la izquierda del Partido Comunista, para ir más allá si se presentaba otra oportunidad”, apunta Agirre. En aquella época, el escritor y periodista guipuzcoano estaba muy interesado en la situación política y por ello “fue una etapa muy importante”. “Nosotros estábamos muy metidos en la vorágine de pensamiento crítico, sobre todo de autores marxistas de todo pelaje. Luego me aburrí y pasé a la literatura. Pero en aquellos momentos, la literatura no me interesaba nada. En esos tiempos, Samuel Beckett solía acudir a una cervecería del barrio latino y se tomaba una cerveza con sus amigos irlandeses. Ahora me hubiera gustado ir allí en vez de tanto marxismo. Claro, no le hubiera saludado, pero estaría mirándole con un embobamiento total. Ahora me parece más interesante Beckett que bastantes profesores que conocí allí”, reconoce.

En una entrevista reciente, el sociólogo Alain Touraine, que en marzo de 1968 tenía como alumnos a Cohn-Bendit y Geisman, aseguraba que “en mayo del 68 inventamos los movimientos sociales”. En la misma línea, según Mariasun Landa, “el espíritu del 68 ha fecundado en la actualidad los movimientos sociales”.

Fechas clave

22 de marzo. Los estudiantes de la Universidad de Nanterre protestan contra las rígidas normas de la universidad.

3 de mayo. La protesta llega al centro de París.

13 de mayo. Los sindicatos convocan una huelga general, se paralizan los transportes, las universidades y los centros de trabajo. Diez millones de trabajadores secundan la convocatoria.

Feminismo

1965. Las francesas alcanzan su “mayoría de edad”: se elimina la ley que exigía a las mujeres el permiso del marido para abrir una cuenta o viajar, entre otras cosas.

1969. Se aprueba la contracepción.

1970. Surge el Movimiento de Liberación Femenina.

1971. Manifiesto de las 343 a favor del aborto libre.

1975. Se legaliza el aborto.

Vincennes

Acuerdo. El Gobierno y los representantes de los estudiantes llegaron a un acuerdo por el que se creó la Universidad de Vincennes.

Objetivo. Respondía a las exigencias del movimiento estudiantil contra la rigidez en la educación.

La Universidad. Abrió sus puertas en enero de 1969, con profesores llegados de todas las universidades del país.





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Euskal Herria y sus Red Solidaria

Les compartimos este excelente texto dado a conocer en la página de Hala Bedi en donde se hace una crónica de como se ha ido tejiendo una red de trabajo conjunto que involucra a diferentes colectivos sociales de Euskal Herria:


Bego Oleaga

Esporádicamente y casi siempre relacionadas con grandes hambrunas y/o desastres naturales, se colaban en nuestras casas impactantes imágenes de masivos éxodos de personas que protagonizaban migraciones internas dentro de sus continentes, acompañadas de  mensajes que llamaban a una compasión sensiblera e infantil.  Todo ocurría allá, casi, casi,  en otro planeta. Lejos de nuestras opulentas sociedades. 

Pero desde hace unos años y como consecuencia de  lo que ya se considera como la mayor crisis migratoria y humanitaria en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, los flujos migratorios comenzaron a diversificarse y miles de seres humanos comenzaron a llamar a nuestras puertas. Huían y huyen de los horrores que las sociedades enriquecidas  hemos generado en tantos y tantos países del planeta. Sencillamente quieren compartir su existencia con nosotras.

 Durante un tiempo la “crisis migratoria en Europa” acaparó los informativos televisivos y las redes sociales. Así nos fuimos enterando de que el Mediterráneo se estaba convirtiendo  en la mayor  fosa común del mundo; que Europa cerraba sus  fronteras abandonando a su suerte a las miles de personas que habiendo llegado en busca de asilo y refugio, se encontraban con la constante vulneración de derechos, la violación de mujeres y niñas, el rechazo clasista y racista de importantes sectores sociales, etc.   Y todo esto, en un principio,  nos escandalizó y  trastocó individual y colectivamente.  Pero nos hemos acostumbrado. Y además no les queremos.

Afortunadamente sectores de la sociedad civil comenzaron a implicarse creando estrategias y alianzas solidarias hacia lo que estaba ocurriendo. Así comenzaron su andadura las diferentes caravanas que desde Euskal Herría junto otras zonas del Estado Español se fueron organizando. Grecia fue el primer destino en el año 2016. Mostrar solidaridad a las personas refugiadas que malvivían en Grecia, denunciar los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs),  los cierres de fronteras y el incumplimiento de la legislación europea en materia de asilo, refugio, etc. fueron los objetivos. Las complicidades solidarias comenzaron a tomar cuerpo.

La publicación del libro por el colectivo Gasteizkoak “Estas Guerras Son Muy Nuestras”. Industria militar Vasca y la coherencia de Ina Robles, bombero de Bilbao que alegó razones de conciencia para no participar en el envío de armamento hacia Arabia Saudí desde el puerto de Bilbao, destaparon las lucrativas actividades empresariales vascas relacionadas con las guerras y nos mostraron la cara oculta de nuestra responsabilidad como sociedad en las mismas. Perdimos la inocencia.

En verano del pasado año y con implicación importante del Movimiento Feminista de Euskal Herria,  unas quinientas personas a nivel del Estado Español participaron en la caravana a Melilla “Abriendo Fronteras” con la finalidad de  denunciar  los  CIEs, la devoluciones en caliente, la situación de los menores no acompañados, las condiciones de cuasi esclavitud de las mujeres porteadoras que trabajan en las fronteras de Ceuta y Melilla, las pésimas condiciones de los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI)  las infranqueables vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, las inhumanas condiciones de vida en el monte Gurugu de Marruecos de quienes esperan saltar la valla de Melilla…Surgieron nuevos interrogantes. 

Entre caravanas y de manera transversal las actividades de información, denuncia y de creación de redes no se paraliza. Charlas informativas,  montajes de videos y documentales, participación en eventos solidarios como el de Ongi Etorri Errefuxiatuak Gernika 2017, jornadas como las que próximamente se celebrarán en Markina-Xemei con el lema “Ni muros Ni armas. Ez harresirik, ez armarik”,  son muestra de ello.

En Diciembre del pasado año el movimiento feminista de Euskal Herria junto a otros colectivos antimilitaristas,  convocó una Marcha feminista y antimilitarista en el puerto de Bilbao denunciando las guerras, los cierres de fronteras, el muro  y el comercio de armas sumando y enriqueciendo el discurso antimilitarista.  Nace “Feministok gerraren aurka”.

Aquí en casa se ha dado un paso importante con la organización de la caravana “Euskal Herria  Mugak  Zabalduz” que ha recorrido algunas ciudades de nuestro  país durante los días 28 al 30 de abril,  porque,  además de crecer en complicidades solidarias y diversas, nos ha permitido mirarnos a nosotras mismas  y tomar conciencia de que en este país en el que tanto se habla de paz,  contamos con un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) en Hendaia , tenemos fábricas de armas,  polígonos de tiro donde se ensaya para las guerras, aumenta el acoso policial hacia las personas extranjeras permitido por la Ley de Extranjería, la presencia de multinacionales como Inditex  exponente de la explotación laboral femenina. También tenemos un muro de la vergüenza levantado en los muelles del puerto de Bilbao para impedir la entrada de inmigrantes a los ferris que se dirigen al Reino Unido, puerto  desde el que se exportan armas que matan  en la guerra de Yemen  y,  cómo no,  un Gobierno Vasco cómplice que incumple sus compromisos  de no colaboración… “con aquellas personas físicas o jurídicas dedicadas a la producción, comercialización y financiación de armas”.

Me pregunto si quienes comenzaron con la “aventura” de la caravana a Grecia pensaron en la transcendencia de lo que se estaba gestando y de las complicidades solidarias que han ido e irán surgiendo en el camino. Resulta sencillamente sorprendente lo que puede conseguir la tenacidad, el entusiasmo y la dedicación de un grupo de personas comprometidas. Gracias por estar ahí.

Finalizo parafraseando a Bob Dylan.

Señores de la guerra de Euskal Herria.  Señores del capital/ Ustedes que fabrican todas las armas/ Los aviones de muertes/  Las grandes bombas/ Ustedes que privatizan servicios,  explotan personas, vulneran derechos/ Ustedes que expolian pueblos contaminan  la tierra/  destruyen la vida…Esperamos que la muerte les llegue pronto/ Nosotras seguiremos sus ataúdes/ y nos quedaremos paradas frente a sus tumbas/ HASTA ASEGURARNOS QUE GANA LA VIDA.

Me duele Palestina.

Zorionak  a la Casa de la Colina (Gaztetxe de Gasteiz)  por  sus 30 magníficos años!






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miércoles, 16 de mayo de 2018

La Revuelta de Exarchia

Este reportaje dado a conocer por El Confidencial se lo queremos dedicar a quienes en los últimos años han insistido en que la estrategema utilizada por el estado español para desmovilizar a la juventud vasca consistente en permitir el flujo de drogas de bajo precio -heroína principalmente- es fruto de la febril imaginación de los militantes de la izquierda abertzale.

Curiosamente, esos mismos "líderes de opinión" son los que se posicionan en contra del movimiento okupa, criminalizando a los jóvenes tanto de las gastetxes como de las okupas Kukutza en Bilbo, Kortxoenea en Donostia y más recientemente Errekaleor en Gasteiz.

Observen las similitudes con lo que está sucediendo en estos momentos en Grecia:


La inestabilidad política que vive el país ha convertido Exarchia en una zona incómoda para el Estado, que no interviene. Ningún coche de policía se atreve a patrullar en el corazón del barrio

Helena Vázquez

Sobre una decena de casas okupadas florecen en medio de numerosos callejones peatonales engalanados con pósters y grafitis. Ningún coche de policía se atreve a patrullar en el corazón del barrio más ingobernable de Atenas: Exarchia. Las fuerzas de seguridad griegas intentan vigilar de cerca esta zona convertida en el epicentro de la actividad anarquista de Grecia. Pero lo hacen desde sus alrededores: al menos cuatro unidades de antidisturbios cercan el barrio de forma permanente. A pesar de sus esfuerzos, la "astinomia" -policía, en griego- nunca ha podido tomar el control de la zona. En cambio, la droga, que se ha infiltrado en él junto con las mafias que la timonean, sí que ha conseguido desafiar a los activistas con una lucha sangrienta para dominar el área.

La inestabilidad política que vive el país ha convertido Exarchia en una zona incómoda para el Estado, que no interviene. "Si eres policía o miembro de Amanecer Dorado -partido político griego neonazi-, no serás bienvenido a Exarchia", comenta Afroditi Gogolou, una vecina que vio Alexandros Grigoropoulos tendido en el suelo después de que fuera tiroteado por la policía en Exarchia en 2008. El asesinato del menor desencadenó una auténtica revuelta en la ciudad y consolidó el rechazo a la presencia policial en el barrio. A día de hoy, se producen enfrentamientos con los antidisturbios que rodean la zona semanalmente.

El vecindario no ha querido adaptarse a los planes urbanísticos que desplegó el Gobierno griego durante los años 80. "Exarjia no responde a las necesidades del capital; no es una zona residencial ni comercial ni industrial", explica la profesora universitaria y periodista Naussica Tsim. Ahora bien, que esta área opere con una autonomía relativa no ha logrado impedir que el narcotráfico se haya hecho un hueco.

Durante los años 90, el consumo extendido de heroína y otras sustancias estupefacientes se concentraba en la céntrica plaza Omonia, a menos de medio kilómetro del barrio de Exarjia. "El Estado quiso devaluar partes del centro y desplazó a los consumidores hacia áreas diferentes", asegura Tsim. Las principales zonas donde se asentaron fueron la Universidad de Derecho, la Universidad Politécnica y Exarjia, todas ellas situadas en un distrito céntrico de la ciudad. Además, tienen otro denominador común: han sido cuna de grandes movilizaciones a lo largo de los últimos 50 años. Hoy en día, la mayoría de estos puntos sigue estando bajo el inquietante control de bandas que, a plena luz del día, comercializan con sustancias estupefacientes.

Narcos y policía: una relación estrecha

“La policía vende heroína", decía un póster en blanco y negro que colgaba en las paredes del barrio ateniense en los 80. Para Thanasis, que pide ocultar su apellido por razones de seguridad, este cartel ilustra las sospechas que aún comparten muchos. Este activista anarquista que se ha visto involucrado, casi por obligación, en la lucha contra el tráfico de drogas recuerda que hace años “en una esquina podías ver a un camello y a su lado un agente de policía encubierto”. A día de hoy, a pesar de ser más sutil, esta supuesta 'amistad' le parece una obviedad.

Los activistas no son los únicos que piensan que existe una relación muy estrecha entre los agentes y las mafias que se enriquecen con la venta de estas substancias ilegales. Despina -una vecina que habla bajo seudónimo- describe un capítulo que ejemplifica precisamente estas conexiones. Vive en el barrio de Kipseli, fronterizo con Exarchia, que es bien conocido por la compraventa de drogas. Una noche de hace dos años, llamó a la policía para informar de que estaban vendiendo drogas en su portal. El funcionario que la atendió, tras pedirle los datos, le respondió: "Señora, qué la molesta más: ¿el ruido o la droga?".

No le sobrecogió esta respuesta, no era la primera vez que pedía auxilio en vano. Salió al balcón inmediatamente después y asegura que pudo oír cómo sonaba el teléfono de uno de los traficantes, que contestó: "Sí, ahora nos vamos". Dos días más tarde, la denunciante encontró su coche destrozado. Explica que su caso no es aislado. El vecindario de la zona suele coordinarse a la hora de hacer este tipo de llamadas a la policía para permanecer en el anonimato y evitar represalias.

Los altos niveles de corrupción en Grecia generan dudas sobre si la Administración realmente tiene la voluntad de erradicar estas redes de narcotraficantes. Un informe del año 2010 financiado por la Comisión Europea analizaba varios casos en que los cuerpos policiales habían intervenido en negocios ilícitos y ponía en evidencia las redes de cooperación ilegales, que salpicaban también la esfera política. El informe concluía que la corrupción policial en Grecia podía llegar a ser "sistémica" y "bien organizada". Y añadía: “los agentes de policía están tan estrechamente involucrados en la protección de las actividades de los grupos criminales que uno se pregunta dónde termina la ‘fuerza policial’ y dónde empieza el crimen organizado”.

El Servicio de Estadística Nacional griego estima que el suculento negocio del tráfico de drogas factura alrededor de 234 millones al año. Sólo en Exarjia, en un día, las mafias han podido llegar a ingresar 50.000 euros a pie de calle, según una fuente consultada por el Confidencial que prefiere mantener el anonimato.

El inicio de la guerra urbana

Aquellos inofensivos camellos que apenas sobrevivían con lo que vendían ahora distribuyen hachís y marihuana y se han ido integrando poco a poco en peligrosas bandas de narcotraficantes con una estructura escrupulosamente jerárquica. Cuando los anarquistas se dieron cuenta de que convivían con organizaciones criminales decidieron, por unanimidad, pasar a la acción para poner punto y final a la situación. El marzo de 2014 dos traficantes fueron secuestrados con armas de fuego en la plaza de Exarchia. La acción fue reivindicada anónimamente en el portal de Indymedia, en un comunicado que lanzaba un mensaje claro: “No queremos que el área histórica de Exarchia sea víctima de las mafias”.

Los amos de las drogas respondieron días después con un tiroteo en el centro social okupado K-Vox, que se alza -vigilando- en una esquina de la plaza de Exarchia. Una manifestación masiva convocada como respuesta a la aterradora advertencia que previamente habían difundido las mafias detuvo la escalada de violencia. Se trataría solo de una agradecida tregua porque la paz en el barrio solo duraría meses.

Una pelea espontánea entre traficantes y activistas del K-Vox volvió a abrir la herida en febrero del 2016. Los tres activistas involucrados en el incidente estuvieron a punto de perder la vida como consecuencia de las puñaladas recibidas. Una protesta multitudinaria volvió a responder a este ataque de inmediato. Esta vez, la protesta se convirtió en una auténtica advertencia de que eran capaces de llegar con su lucha hasta el final. En un vídeo publicado en la red, se pueden observar con claridad manifestantes alzando armas de fuego.

Después del ataque y durante meses, era frecuente topar con batidas de gente encapuchada decidida a expulsar a los traficantes de la zona con palos. Los grupos de activistas esperaron unos meses para dar el paso siguiente, que sería el definitivo. Una de las caras conocidas de la banda que había protagonizado el asalto contra los grupos anarquistas en febrero fue asesinado con seis disparos de bala la mañana del 6 de junio. En un comunicado en Indymedia, un grupo anarquista reivindicaba la acción y aseguraba que, si el Estado no actuaba, ellos tomarían justicia por su propia mano.

El precio de aniquilar el narcotráfico

El barrio de Exarchia volvió a aparecer en la prensa y en el parlamento. Los mecanismos de autodefensa de los grupos anarquistas llenaron los titulares. Los cuerpos policiales, que hasta entonces se habían mantenido al margen del conflicto, se activaron y, pocos días después, detuvieron casi una decena de traficantes. "El jefe de la banda vivía a cincuenta metros de la comisaría de la policía de Exarchia y no sabían nada?", se pregunta irónicamente Thanasis.

El Ministerio de Protección Civil quiso hacer gala de la eficacia de sus cuerpos policiales a través de un despliegue mediático. Lo que pasó desapercibido fue el asedio policial que sufrieron los sectores anarquistas. "Vinieron a mi casa con el juez, iban vestidos de paisano y con un coche no oficial", relata Thanasis.

Las redadas en la icónica plaza del barrio ya han desaparecido pero los traficantes siguen trabajando en las calles de los alrededores. Los activistas lo ven como una pequeña victoria, pero no pueden bajar la guardia. Según ha podido saber El Confidencial, la banda más importante que continúa operando en Exarchia ofrece una recompensa de 2.000 euros a la persona que mate una de las caras más conocidas del movimiento anarquista en el barrio.






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jueves, 3 de mayo de 2018

El CIG y las Elecciones en México

Desde hace algunos días se especulaba ante la posibilidad de que el CIG/CNI comunicara su adhesión a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador tras la imposibilidad por parte de la candidata presidencial indígena Marichuy de acceder a las boletas. Se dijo que las negociaciones y acercamientos los estaba llevando a cabo el padre Alejandro Solalinde.

Para observadores internacionales dicha alianza parecía un paso positivo para México, país donde el estado de derecho ha sucumbido ante la impunidad, la corrupción y la violencia.

Pues bien, desde la página de DesInformémonos nos llega esto:


Ni el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) ni su vocera María de Jesús Patricio, Marichuy, buscarán o aceptarán alguna alianza con los partidos políticos o candidatos independientes a la presidencia, ni llamarán a votar o a la abstención para el próximo 1 de julio, anunciaron los integrantes del CIG y del Congreso Nacional Indígena (CNI).

Luego de que Marichuy no reunió las más de 800 mil firmas necesarias para alcanzar la candidatura independiente a la presidencia, a pesar de que 94 por ciento de los apoyos recolectados fueron verificados, el CIG y el CNI señalaron que seguirán con la búsqueda de “todos los de abajo para desmontar el pestilente poder de arriba”.

“Voten o no voten, organícense”, llamaron los pueblos del CNI, pues aseguraron que “la esperanza de que nazca un buen gobierno” sólo puede surgir a partir de “la dignidad organizada”.

Además, pidieron al pueblo mexicano, a las Redes de apoyo al CIG y a la Asociación Civil Llegó la Hora del Florecimiento de los Pueblos a continuar con las consultas y evaluaciones de los integrantes del CIG para avanzar en el fortalecimiento del colectivo y seguir con la atención a los pueblos indígenas de México. “Nuestra respuesta, no tengan duda, será la resistencia organizada y la rebeldía para sanar al país”, señalaron.

Durante la recolección de firmas para Marichuy, el CIG visitó las comunidades de los pueblos indígenas de todo el país para conocer sus problemáticas y atropellos que han sufrido al ser invadidos y enfrentarse con megaproyectos, despojos, contaminación, masacres y desplazamientos forzados, entre otros.

A continuación, el comunicado completo:

Falta lo que Falta

Abril del 2018.

A las Redes de Apoyo al CIG y casitas Marichuy:
A quienes participaron en la Asociación Civil “Llegó la hora del florecimiento de los pueblos”:
A la Sexta Nacional e Internacional:
Al pueblo de México:
A los medios libres, autónomos, alternativos, independientes:
A la prensa nacional e internacional:

De frente a la agudización de la guerra, despojo y represión que invade nuestros pueblos junto con el avance del proceso electorero y de acuerdo a los pasos andados por las geografías de este país por nuestra vocera Marichuy junto con los concejales y concejalas, nos dirigimos respetuosamente al pueblo de México para decirles que:

Escuchamos el dolor de todos los colores que somos el México de abajo.

Con el pretexto del período de recolección de firmas, recorrimos los territorios indígenas de nuestro país donde juntos, hicimos crecer nuestra propuesta política de abajo, desde donde se visibilizó la lucha de muchos pueblos originarios, sus problemas y sus propuestas.

Con nuestra participación en este proceso electoral, le reiteramos a los pueblos indígena y no indígenas de México que  no permaneceremos quietos mientras se destruyen y nos arrebatan la tierra, que heredamos de nuestros abuelos y que se la debemos a nuestros nietos, mientras contaminan los ríos y perforan los cerros para sacar minerales, no nos quedaremos quietos mientras convierten la paz y la vida que venimos construyendo diariamente en guerra y muerte mediante los grupos armados que protegen sus intereses. Nuestra respuesta, no tengan duda, será la resistencia organizada y la rebeldía para sanar al país.

Con la gran movilización de miles y miles de compañeras y compañeros de las redes de apoyo en todo el país, nos dimos cuenta y se hizo descaradamente visible que para aparecer en la boleta electoral se necesita garantizar que somos igual o peor que ellos, que si presentamos firmas deben ser falsas o no valen, si gastamos dinero debe ser de oscura procedencia, si decimos algo debe ser una mentira, si acordamos algo serio, debe ser con los políticos corruptos, con las empresas extractivas, con los banqueros, con los carteles de la droga, pero nunca, jamás, con el pueblo de México.

Aparecer en la boleta electoral es solo para quienes buscan administrar el poder de arriba oprimiendo a los de abajo, porque el poder que buscan está podrido en todas sus partes.

Entonces, es una competencia que se puede ganar con trampa, dinero y poder, como la mercancía que son las elecciones de la clase política en la que no cabe ni cabrá la palabra de los de abajo, de los que siendo indígenas o los que sin ser parte de un pueblo originario, desprecian el poder y construyen la democracia tomando decisiones en colectivo, que luego se hacen gobierno en una calle, en un barrio, en una comunidad, un ejido, un colectivo, una ciudad o un estado.

Entonces el proceso electoral es un gran cochinero en el cual contiende quien pudo falsificar miles de firmas y quien tiene los miles de millones de pesos que le permitan coaccionar y comprar el voto, mientras la mayor parte del pueblo de México se debate entre la pobreza y la miseria.

Por eso nuestra propuesta no es igual, por eso no estamos haciendo campaña, por eso no nos pusimos a falsificar firmas, ni a buscar y gastar dineros que el pueblo de México ocupa para atender sus necesidades vitales, por eso no ocupamos ganar ninguna elección ni revolvernos con la clase política, sino que es el poder de abajo que caminamos buscando, que nace de los dolores de los pueblos y por eso caminamos buscando el dolor de todos los colores que somos el pueblo de México, porque ahí está la esperanza de que nazca un buen gobierno que mande obedeciendo y solo podrá emerger de la dignidad organizada.

No es solo el racismo de la estructura política lo que no dejó que nuestra propuesta figure en la boleta electoral, pues si quienes se oponen a la destrucción capitalista del mundo compartieran entre si los ojos rasgados, azules o rojos, las políticas públicas y la supuesta democracia estarían hechas para excluirlos a ellos.  Los pueblos originarios y quienes caminamos abajo y a la izquierda no cabemos en su juego; no por nuestro color, nuestra raza, nuestra clase, nuestra edad, nuestra cultura, nuestro género, nuestro pensamiento, nuestro corazón, sino porque somos uno con la madre tierra y nuestra lucha es porque no se convierta todo en una mercancía, pues sería la destrucción de todo, empezando por la de nosotros como pueblos.

Por eso luchamos, por eso nos organizamos, por eso no solo no cabemos en la estructura del estado capitalista, sino que cada día sentimos más repugnancia por el poder de arriba, que hacen cada día más notorio el profundo desprecio contra todas y todos los mexicanos. La grave situación que viven nuestros pueblos y que se ha agudizado gravemente en las últimas semanas por la represión y el despojo, solo ha merecido el silencio cómplice de todos los candidatos.

En consecuencia, por acuerdo de la segunda sesión de trabajo del Concejo Indígena de Gobierno, llevada a cabo los días 28 y 29 de abril en la Ciudad de México, ni el CIG ni nuestra vocera buscarán ni aceptarán ninguna alianza con ningún partido político o candidato, ni llamarán a votar o a la abstención, sino que seguiremos buscando a todos los de abajo para desmontar el pestilente poder de arriba.  Voten o no voten, organícense.

Caminaremos construyendo las claves para sanar el mundo.

En los pueblos originarios de este país, donde el Concejo Indígena de Gobierno fue acordado, y que es por donde nuestra vocera caminó tejiendo, tal como fue el mandato de la asamblea general del CNI, están las resistencias y las rebeldías que le dan forma a nuestra propuesta para toda la nación, por eso junto con las y los concejales de cada estado y región recorrimos sus geografías, donde la guerra y la invasión del monstruo capitalista se vive día con día. Donde la tierra es despojada para que deje de ser colectiva y quede en manos de los ricos, para que los territorios sean ocupados y destruidos por empresas mineras, los acuíferos devastados para la extracción de hidrocarburos, los ríos contaminados, el agua privatizada en presas y acueductos, el mar y el aire privatizados por los parques eólicos y la aviación, las semillas nativas contaminadas por transgénicos y tóxicos químicos, las culturas hechas folclor, los territorios configurados para el funcionamiento del narcotráfico trasnacional, la organización de abajo sometida por la violencia terrorista de los grupos narco paramilitares que sirven a los malos gobiernos.

Nos vimos también en los caminos que se iluminan en los mundos que guardan sus culturas, cuando en ellos se dibuja la propuesta y la palabra de los demás pueblos indígenas, y de su propia lucha y de su propia lengua surgen los fundamentos que son la razón de ser del Concejo Indígena de Gobierno.

Es ahí donde brilla la esperanza que salimos buscando, como lo es también la sociedad civil organizada en las ciudades con la Sexta, con los grupos y Redes de apoyo al CIG que no solo salieron a mostrar su solidaridad y hacer una agenda en todo el país, sino que salieron a construir desde abajo, desde las propias ruinas capitalistas, un mejor país y un mejor mundo.  A tod@s ell@s nuestra admiración y respeto.

Llamamos a todas y todos que somos el pueblo de México, a las y los compas de las Redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno en todos los estados del país, a las compañeras y compañeros que conformaron la Asociación Civil Llegó la Hora del Florecimiento de los Pueblos a seguirnos consultando y evaluando, haciendo las valoraciones, encontrando y caminando los nuevos senderos que decidamos, organizándonos siempre, aunque voten o no voten por algún candidato.  Sus palabras, sentimientos y propuestas importan para nosotr@s.

Seguiremos tendiendo puentes respetuosos con quienes viven y luchan, para así juntos hacer crecer la palabra colectiva que nos ayude a resistir contra la injusticia, la destrucción, la muerte y el despojo, para reconstruir cada tejido del país con la conciencia de los que abajo sueñan y se rebelan con sus propias geografías, culturas y modos.

En la propuesta colectiva de los pueblos está guardada nuestra palabra que se dirige al mundo, entonces seguiremos caminando hacia abajo, hacia los pueblos, naciones y tribus indígenas que somos, por lo que llamaremos en el mes de octubre de 2018 a la Asamblea General del Congreso Nacional Indígena, para conocer los resultados de la valoración de los originarios agrupados en el CNI, y avanzar en el siguiente paso.

Hermanas y hermanos del pueblo de México y el mundo, sigamos juntos pues falta lo que falta.

Por la reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca más un México sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena
Concejo Indígena de Gobierno
Comisión Sexta del EZLN





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