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lunes, 25 de mayo de 2020

Cayetanos y Escuálidos

Cubainformación vuelve a la carga en defensa de Cuba y su revolución con este texto y video con los que una vez más pone de manifiesto la estulticia con la que los medios de comunicación manejan la temática de la ayuda internacionalista que la Isla presta a muchos países en el marco global de la pandemia del SARS CoV-2.

Lean ustedes:


José Manzaneda | Coordinador de Cubainformación

El gobierno de China ha anunciado que sus vacunas contra el coronavirus serán un bien público mundial y que aportará dos mil millones de dólares a países afectados, especialmente del Sur. Duro contraste con el de EEUU, que intentó comprar, a un laboratorio alemán, los derechos exclusivos de su vacuna, y que ha retirado su aportación a la Organización Mundial de la Salud. Pero ¿por qué no vemos un debate sobre esto, que afecta al futuro de la humanidad, en los platós de televisión?

Para enfrentar la pandemia, Cuba ha enviado 2.300 cooperantes a 24 países. Pero el diario español “El Mundo” nos dice que sus brigadas médicas son “propaganda y negocio”. Y ¿qué es para este diario la verdadera “solidaridad”? Las donaciones del archimillonario Amancio Ortega, dueño de la empresa Zara.

En las protestas contra el confinamiento en Madrid, en el barrio rico de Salamanca, se oyen gritos de “comunista” y “bolivariano” contra el gobierno español. Es “la revuelta del 1%”, de los millonarios, decía –con toda razón- “El País”. Curioso porque, hace unos años, este diario consideraba a Altamira, barrio acaudalado de Caracas, como la “zona cero” de las “protestas pro-democracia” en Venezuela. También es curioso que este y otros medios, que tanto han hablado del “desembarco” de familias ricas de Venezuela en el barrio madrileño de Salamanca, ahora no se les ocurra relacionar ambos fenómenos.

Durante cuatro años, La Habana puso todo –personal de mediación, infraestructura- para que el gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC alcanzaran un acuerdo de paz. También lo hizo para el diálogo con la guerrilla del ELN. Por eso es inaudito que EEUU haya incluido a Cuba en su lista de países que no cooperan contra el terrorismo. La razón: se niega a violar los acuerdos firmados y entregar a la delegación negociadora del ELN, tal como le exige el gobierno de Bogotá. Algo inaudito también, cuando la embajada cubana en Washington acaba de sufrir un ataque terrorista que la Casa Blanca no ha condenado. Pero ¿han leído algún editorial de prensa que denuncie semejante desvergüenza?

EEUU sufre una crisis sanitaria sin precedentes, camino de las 100 mil muertes por Covid-19. En abril, en Nueva York, se suicidaban la jefa de urgencias de un hospital y un paramédico, impotentes ante la situación. Hemos leído acerca del fallecimiento de personas que, sin seguro, no recibieron atención médica. El contraste con Cuba es aplastante. Allí, su sistema público de salud, coordinado con otros factores, como miles de estudiantes de Medicina y voluntariado joven, ha logrado reducir al mínimo el número de casos. ¿Otra tertulia para la CNN?

Durante la pandemia, más de 50 mil venezolanas y venezolanos han regresado a su patria desde países a los que habían emigrado, como Colombia. Pero este éxodo de regreso ya no genera especiales de la prensa internacional, ni atrae a celebrities “humanitarias”. ¿Por qué será?

En Santiago de Chile, era detenido, en la cobertura de una protesta, el corresponsal de la agencia cubana Prensa Latina. En Washington, un médico era despedido por criticar, en un periódico, la falta de equipos de protección en su hospital. En Miami, una pareja era expulsada de un centro médico por grabar con su móvil un mensaje de crítica a la atención sanitaria recibida. Pero donde -nos dicen- detienen periodistas, hay represalias laborales y no dejan grabar en los hospitales solo es… en Cuba.

Recientemente, morían en Turquía, en huelga de hambre, dos integrantes del grupo musical Yorum. Es la “cultura del martirio en la extrema izquierda turca”, explicaba el diario español “El Mundo”. ¿Se acuerdan de la muerte, hace diez años, de un preso en Cuba? El sistema mediático global se lanzó, como una jauría, contra el gobierno cubano. ¿Por qué no hablaron, entonces, de la “cultura del martirio en la contrarrevolución cubana”?

Y es que son cínicos… hasta con la muerte.

Edición: Esther Jávega. Presentación: Lázaro Oramas.

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