sábado, 2 de febrero de 2019

En Recuerdo de Genaro Vázquez

A nivel mundial - y a nivel México para ese caso - existe una gran desinformación con respecto a la lucha de izquierda en el gigante septentrional latinoamericano. Poco se conocer realmente de los hermanos Flores Magón, de Praxedis Guerrero, de Rubén Jaramillo, de Lucio Cabañas o del homenajeado, Genaro Vázquez.

Esto ha llevado a que se eleve la figura del Subcomandante Marcos, hoy Galeano, a un nivel que realmente no merece. Su fama se ha alimentado gracias al internet y tal vez sea por esto mismo que a su alrededor se haya aglomerado un muy ecléctico conjunto de personas que hoy muestran su bajo nivel teórico que les lleva a hacer declaraciones que están en mayor consonancia con las de un adolescente en defensa de su idolatrado cantante coreano que con las de un crítico materialista de izquierda ante los embates imperialistas en la eternamente castigada América Latina. Marcos es pues el Jesus Christ Superstar de Andrew Lloyd Weber y Tim Rice para la izquierda progre a lo Pablo Iglesias.

Es por ello que nos resulta vital compartir este artículo dado a conocer en las páginas, paradójicamente, del medio zapatista DesInformémonos:


A 47 años, persisten las dudas y se exigen esclarecimiento de su deceso

Fermín González

San Luis Acatlán, Guerrero. Este sábado 2 de febrero se cumplirán 47 años de la muerte del líder guerrillero y comandante de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), Genaro Vázquez Rojas. Según datos oficiales que nunca fueron esclarecidas del todo, indican que, esa misma fecha pero en 1972, se registró un choque automovilístico contra un puente, a 20 kilómetros de Morelia, Michoacán. En ese auto viajaban dos mujeres y tres hombres, dos de ellos buscados por el ejército desde hace muchos años: Genaro Vázquez y su lugarteniente José Bracho Campos. Este último cuenta que Genaro estaba vivo después del accidente, pero tuvo dejarlo y huir porque los militares los estaban siguiendo.

Han pasado los años y el suceso sigue sin esclarecerse, a pesar de las reiteradas exigencias de la familia. “No tengo duda que Genaro fue asesinado,” así lo señala su esposa Consuelo Solís. Se tiene la información de que, ese día 2 de febrero de 1972, Genaro iba en los asientos de la parte trasera del carro con otras dos personas. Quedó herido y lo llevaron a un hospital de Cuernavaca. Ahí llegaron los militares, tomaron el control del hospital, sacaron a todo el personal de médicos y enfermeras, y entonces pudieron perpetrar el crimen dándole un culatazo en la frente. Ese tremendo golpe registrado en fotografías de la época, era imposible en un choque automovilístico, pues en todo caso, él se hubiera pegado sobre los asientos delanteros. No hay explicación alguna.

El cuerpo del líder guerrillero fue trasladado al Hospital Militar de la Ciudad de México y horas más tarde se le entregó a su esposa, pero nunca se le entregó el acta de defunción que debiera dar cuenta de las razones de su deceso. Han pasado los años y al no encontrar voluntad de las autoridades para esclarecer los hechos, las certezas de un crimen de estado siguen impunes.

La memoria de abajo

En febrero de 2017, el escultor jalisciense Alfredo López Casanova, recibió a través Mario Saucedo Pérez, una invitación del Comité Cívico para visitar San Luis Acatlán, lugar de nacimiento de El comandante, como gusta llamarle la gente de la región, para imaginar una escultura. Con esa idea, habló con familiares, sobrinos y compañeros del líder guerrillero, y fue construyendo una base firme de la propuesta. El tema no le era nada ajeno, pues él mismo fue militante de la segunda época de la ACNR, que construyó bases organizativas en las colonias del sur de Guadalajara entre los años 80s y 90s del siglo pasado.

Después de la autorización de la familia, lo que siguió fue la investigación de documentos y fotografías. Nos cuenta el escultor que: “por mucho tiempo estuve buscando a Armando Lenin Salgado, el fotoperiodista que recibió una invitación personal de Genaro, para pasar unos días en las montañas donde se ubicaba el Campamento José María Morelos y Pavón, para que conociera la vida de la guerrilla en el monte y pudiera documentarla, de allí vienen las fotografías clave para la escultura.” Desgraciadamente, cuando por fin logró ubicarlo, éste se encontraba en fase terminal y murió a los pocos días. “Me dolió mucho no lograr conocerlo y no poder decirle del proyecto de la escultura, que supiera que me estaban sirviendo mucho sus fotografías.” Como reconocimiento y homenaje a Lenin Salgado, Alfredo López le dedicó la escultura.

A 47 años, las guerrillas Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos, fueron y son parte importante de la transformación democrática de este país, y la eterna lucha por la justicia tantas veces negada, pero siguen siendo hasta ahora, incomodas para el gobierno federal y gobiernos estatales. Sus demandas e ideales mantienen vigentes en la memoria y ejemplo permanente de las organizaciones sociales, campesinas y estudiantiles que no los olvidan.







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